- Sam es hora de levantarse. -
-...........-
- Sam, vamos, deja la flojera y levántate, hoy es tu primer día de trabajo y llegarás tarde. -
- Clara, porfavor déjame en paz- Dijo el chico en la cama mientras le aventaba una almohada a la chica que le hablaba y se tapaba la cabeza con el edredón de nuevo.
- Ah no! , Vamos, es hora no puedes llegar tarde, mamá y yo dependemos de ese trabajo tuyo.-
Brincó de la cama como si tuviera fuego y salió corriendo al baño, claro no podía olvidar a su madre, quién se encontraba enferma, se dio una ducha y al terminar salió del baño afeitado y peinado, se colocó su uniforme y salió de su habitación a la cocina para poder desayunar, pero, al llegar a la cocina si hermana, Clara, la chica que lo había ido a despertar,le dijo que no había nada en la despensa.
Frustrado, salió de su pequeña casa, y se fue caminando a su trabajo, le tomaría hora y media caminar hasta el complejo de departamentos donde empezaría como portero y valet parking, si se daba prisa y salía de una vez, llegaría a tiempo.
Mientras caminaba al trabajo, saco su teléfono y le escribió a su mejor amigo, para que le prestará un poco de dinero, ya le pagaría cuando cobrará su primer pago, su amigo le respondió que si, y le hizo la transferencia, habían crecido juntos,solían ser vecinos en su infancia ambos se llevaban bien y se conocían perfectamente, mientras Sam prefería estudiar para tener un buen trabajo en el futuro, su amigo gustaba de divertirse todo el tiempo, siendo hijo de una familia adinerada que no hacía mucho había encontrado la buena fortuna, pasar su tiempo vagando por allí era algo normal para él.
Llegó a su nuevo trabajo a tiempo, este era su primer empleo formal, cursaba el último año de la universidad, la cual combinaba con trabajos de medio tiempo, pero debido a la mala salud de su madre, tuvo que dejarlo todo y conseguir un empleo a tiempo completo.
Samuel Muss Scott, cabello negro y ojos grises, tenía una belleza singular, con sus facciones varoniles muy bien marcadas, cejas gruesas y espesas, labios delgados un poco rosas y nariz afilada, a sus 15 años su padre había muerto, dejandolos a su madre, hermana y a él solos, y con muchas deudas, deudas que su madre pagó llevando 2 trabajos para también poder sacarlos adelante, había pagado poco a poco cada deuda dejada por su difunto es esposo, ahora que su madre se encontraba enferma lo menos que podía hacer era cuidarla.
Mientras el gerente del edificio le indicaba en que se basaba su trabajo, el escribía lo más importante en una pequeña libreta, claro está que el gerente le hablo de la gente importante que llegaba a ese edificio y con quiénes no debía tener ningún tipo de problema si quería conservar si trabajo.
El chico, después de la introducción, acudió al que sería su puesto, se colocó a un lado de la puerta del edificio cuando vio llegar a un chico de cabello rubio y ojos cafés, al entrar al edificio, el chico rubio tomaba de la mano a una bella chica de senos grandes, cabello rubio y lentes oscuros tapando la parte superior de su rostro, cuando pasaron cerca de el, el chico rubio se detuvo, lo miro de arriba hacia abajo...
- Agacha la cabeza, tu lugar está por debajo de mi, ¿entiendes empleado?-
, solo asintió mientras bajaba la mirada el suelo, vaya engreído, pero no podía meterse con el, pues si su memoria no le falla, el es la pareja de la dueña del edificio, Laura Sotomayor, así que pensó que lo mejor sería mantenerse lejos de ambos y no mencionar nada de lo que allí sucedía.
Alrededor de dos horas después, la chica bajó, Samuel le sostuvo la puerta para que saliera y listo, el no vio, ni escucho nada.
20 minutos después una chica hermosa de cabellera negra llegó, el recepcionista que se encontraba platicando con Samuel le dijo que la dejara pasar y la tratara con respeto, por su puesto que la conocía, era la novia del joven de hace un rato, pero no diría nada, ya que lo despedirán si lo escuchaban hablar de los que allí vivían.
Samuel así lo hizo, la chica paso regalando a ambos una bella sonrisa y subió a su piso, 40 minutos después un auto de lujo fue directo al estacionamiento subterráneo, el recepcionista le dijo a Samuel de quién se trataba y este solo se quedó callado.
Ellos continuaron con su plática sobre sus vidas, hasta que el ascensor sonó, dando aviso que alguien bajaría al lobby, cuando la puerta se abrió , Samuel divisó aquella cabellera rojiza de la que le habían hablado, la chica era ciertamente muy hermosa, bajo la mirada y sostuvo la puerta para ella, la chica no le dio ni una mirada y salió, con ese porte altanero y elegante que la caracterizaba.
El que la chica pasará por el lobby, se le hizo extraño al compañero de Samuel ya que nunca solía hacerlo, a menos que saliera con su muñeco de turno, Said, el recepcionista miró extrañado la puerta del edificio pero guardó sus pensamientos para sí mismo, ya después de sabría que había pasado.
Cuando el día llegó a su fin al igual que el turno de Samuel, ambos chicos salieron juntos del complejo y caminaron hacia la parada del autobús, aunque Samuel se despidió y se fue caminando hacia un supermercado, ya había pasado todo el día y aunque le había transferido a su hermana para que hiciera algo de comer, aún tenía que comprar alimentos para el resto de la semana, lo bueno era que su amigo le había prestado el triple de lo que le había pedido, y aunque seguramente se negaría a aceptar el dinero de vuelta, ya vería la manera de devolverle los favores.
Samuel compró lo necesario y guardo un poco de lo que su amigo le había prestado, gracias a la situación en la que habían quedado tras la muerte de su padre, el había aprendido a ser ahorrativo y organizado, por lo que no le era nuevo o difícil hacer este tipo de cosas.
Cuando llegó a su casa, su madre se encontraba durmiendo y su hermana estudiando, el se las arreglaría para que ella tuviera una carrera y su madre se recuperara, de eso estaba seguro.
Karina miraba hacia el techo de su habitación, un nuevo día había comenzado, tenía que asistir a una reunión , así que no podía permanecer en la cama.
Con esto en mente, se levantó, tomó una ducha, se arregló como la profesional que era a su joven edad y salió para su empresa, era muy conocida no solo por ser hija de alguien importante, sino por ser una genio, terminó la universidad a los 21 años, era toda una eminencia en el mundo de los negocios, respetada y temida por muchos, aunque su vida privada fuera un completo caos para la sociedad, nadie se atrevía a decirle nada.
Mientras en una pequeña casa Samuel preparaba el desayuno para su madre y su hermana, quién tenía que salir para la escuela, Él se turnaba con su hermana los deberes de la casa y a esta parecía no importarle, siempre habían sido unidos y se llevaban bien, así que la vida en aquella casa, era realmente pacífica.
Después de desayunar, salió para su trabajo como portero, esta vez iría en autobús, así ahorraría tiempo que le serviría para aprender algo más, su teléfono vibro en su bolsillo, al sacarlo noto que había recibido un mensaje de texto, corto pero muy significativo para el....
" Te extraño, perdóname"
Solo miró el corto mensaje unos segundos más, lo borró y mando aquel número de teléfono que solía marcarle con frecuencia a la lista negra.
Claro que no la perdonaría, cuando supo que no tenía un peso en los bolsillos el amor de aquella chica había salido corriendo hacia un hombre con mucho dinero, sacudió la cabeza de un lado a otro para tratar de sacar esos pensamientos sobre ella y notó que había llegado a su destino ignorando la pequeña punzada que sentía en el pecho al recordar a su ex.
Cuando estuvo en su lugar, le llamó la atención el auto que se aparcaba, sentía que lo había visto antes, ignoró aquel sentimiento y se acercó para tomar las llaves del conductor, cuando la puerta se abrió y de ella bajo una chica castaña de ojos grises como los suyos, con una sonrisa en el rostro que verlo se le esfumó, entendió el por que sentía familiar aquel auto.
La chica lo miró con el uniforme y soltó una risilla entre dientes le entrego la llave del auto que conducíaby con una actitud arrogante chasqueo la lengua antes de decir ;
- No lo rayes, es muy caro y no creo que tengas para pagar el daño- comentó mientras se preparaba para avanzar hacia la entrada del edificio.
- Vaya manera de extrañarme .....veo que te va bien, me da gusto haber si así, dejas de buscarme......- Respondió Samuel de manera calmada.
No tenía ni dos horas que la chica le había escrito para decirle que lo extrañaba y ahora que lo veía de portero lo quería hacer menos, vaya burla.
- Claro que me va bien, ¿no ves?, Tengo un buen auto, dinero, que más puedo pedir?
- ¿Es así?...... entonces, ¿ por qué buscarme?-
Después de decir aquellas palabras, Samuel subió al auto de la chica y se dirigió a estacionarlo, Linda por su parte, limpió una lágrima traicionera que corría por su mejilla, verlo le dolía, pero tenía que buscara manera de ser alguien, de salir del hueco, no de hundirse más.
Ordenó sus sentimientos y entro al edificio, no miró Said quién había presenciado todo y se dirigió al ascensor, cuando estuvo fuera de la vista de Said, este, espero a que Samuel regresara para preguntarle por su relación con aquella joven, ya que era bien sabido en ese lugar, que la chica andaba con un hombre mayor que le cumplía todos sus caprichos, como por ejemplo, un departamento en ese lugar tan caro y exclusivo.
Por otro lado Karina ya se encontraba en su oficina, la junta había salido muy bien, mientras tomaba un refrigerio en su escritorio, su teléfono sonó , lo reviso encontrando un mensaje del chico del departamento, quién le decía que cuando la vería, sonrió de lado y decidió llamarlo.
- Princesa de fuego, cuando nos veremos, te extraño...- Dijo el chico a través del teléfono.
- Mmmm por ahora estoy muy ocupada, pero podría hacer un espacio para cenar contigo mañana.-
- ¿En serio?, Vamos Kari hace mucho que no estamos juntos..- Volvió a decir de manera insistente el chico.-
" Este tipo si que es un imbécil, hasta cree que me volverá a tocar, por supuesto que no" Pensó Karina para sí misma, mientras mordía una pequeña uva.
- Claro que es enserio Cristian, tengo un nuevo proyecto, así que me encuentro muy ocupada......-
- Entiendo, el trabajo es primero, claro , entiendo, entonces te veré mañana, cuídate cariño.-
Karina no respondió al último comentario y solo finalizó la llamada, había estado " saliendo " con Cristian Piccolo, actor de mediana fama, por unos meses, y llegó a comentarle en alguna ocasión los planes de su padre para que se casará de nuevo, lógicamente el chico debió pensar que ella se casaría con el, volviéndolo más famoso de lo que ya era y sumamente rico, y tal vez lo había considerado, pero después de lo que vió y escuchó ayer, eso estaba descartado.
Término su refrigerio a base de frutas y continúo con su trabajo, mañana sería una noche interesante....su día transcurrió entre juntas y documentos, hasta que su horario laboral llegó a su fin, su asistente entro para despedirse, pues al ser mamá soltera, Karina nunca le pedía que se quedará más tiempo del estipulado en su contrato.
Después de que su asistente se retiró, ella continuó trabajando, hasta que su padre entró sin tocar a su oficina, sabía a qué venía, así que solo lo dejaría hablar y no sé alteraría, o eso quería creer.
Mientras, en otro lado, Samuel había decidido caminar de regreso a casa para despejar su mente un poco, pues aunque parecía que no, ver a aquella chica castaña, aún le dolía, pasaron juntos un año, un año donde él se enamoró, o eso creía , ya que antes de ella, no había tenido otra novia.
Mientras caminaba perdido en sus recuerdos a lado de aquella hermosa joven, recibió una llamada de su hermana, quién le pedía que no llegara tarde, pues quería que le ayudará con unas cosas de la escuela, sonrió mientras hablaba con su hermanita y cuando colgó la llamada, vio en el cruce de una calle, aquel auto de lujo inconfundible.