Victoria Zabet parece a ver nacido no solo con el alma de su madre, sino que también destinada a sufrir tanto como lo hizo Candy, a pesar de nacer en una de las mejores familias y bien posicionada en la vida, esta joven dulce y bondadosa se ha tenido que enfrentar al hecho de perder la visión por un accidente, el mundo que antes se mostraba a sus hermosos ojos verdeazulados, ahora quedo sumergido en la más negra oscuridad, se propuso seguir adelante, solo por su familia, mostrando siempre una sonrisa y siendo positiva ante todo, aunque su corazón muere día a día, cree estar destinada a vivir en esa mansión que es su hogar y la que conoce a la perfección, solo en ese lugar se siente cómoda e independiente, pero su vida cambiara aún más cuando se convierta en la moneda de intercambio de un mafioso sádico por naturaleza.
Alessandro Santoro, un hombre de 30 años viudo por su propia mano la cual no le tembló al matar a su esposa y dejar sin madre a su hija, para él la lealtad va primero que todo, el poder en segundo lugar, nadie que quiera vivir se tendría que meter con él o su organización, pero Eros Zabet tenía un trabajo que cumplir, como nuevo miembro de la familia Bach debe cumplir con ciertos trabajos, entre ellos capturar a líder de la organización mafiosa de Italia, fue así que capturo a Fabrizzio, creyendo que entregaba al mafioso apodado LA SOMBRA a las autoridades, pero cometió un error, el verdadero Jefe de la mafia Siciliana, es Alessandro Santoro y Eros cometió el error de atrapar a la mano derecha de Alessandro, pero Santoro ya tiene planeado como liberarlo y sin que él se deba mostrar, ya que por algo lo apodan LA SOMBRA y es que nadie jamás ha visto su rostro y así debe permanecer todo.
Dos vidas totalmente distintas, luz y oscuridad, maldad y compasión ¿encontrarán un punto medio o se destruirán sin poder evitarlo?
Quien será realmente el cautivo, ¿Quién hace años vive en la oscuridad? ¿O quién al fin ve la luz y ya no puede vivir sin ella?
—No importa cuánto tiempo pase, tarde o temprano seré libre y tú seguirás prisionero de tu maldad.
— Si eso llegara a ocurrir, cosa que dudo, iría por ti al mismo infierno, porque después de todo lo que hemos hecho al cielo no entras, por más cara de ángel que tengas, eres mi diabla, mía y solo mía.