Mi hermano me deja sin palabras, ¿Y si es cierto? Ayer Isabel estaba decidida en verse con su primo sin que yo estuviera en casa, ¿Y si el niño que espera no es mío? No, no puede ser, yo la cuidé de cualquier hombre.
-Si es mi hijo -afirmo, pero aún tengo dudas.
Le miento a mi hermano por el hecho de que no quiero que me esté molestando con el tema, sin embargo, se acerca la fecha de nacimiento y le haré una prueba de ADN.
-Ok -no discute conmigo-. Entonces, ¿Si te da permiso o te va a regañar?
Sé que le he hecho pensar que Isabel no me da permiso, pero realmente me enojaría que ella tuviera el mando.
-No es que me regañe César, es proteger mi relación, algún día lo entenderás.
-Claro, ustedes son un gran ejemplo a seguir. Nuestra madre no te consintió lo suficiente como para que te hayas casado con una mujer que no te quiere.
-No busque una mujer que se pareciera a mi madre César.
-Me refiero a que te hubieses buscado una mejor.
Doy un suspiro y le cambio el tema, acordando la hora para que vaya al apartamento.
Isabel.
"Isabel, voy llegando a casa y mis hermanos vendrán, así que deja el apartamento impecable y te encierras en la habitación", leo el mensaje de mi esposo y dejo el celular a un lado.
Sujeto un trapo con mi mano y lo paso por la mesa para acabar con mi limpieza, no es que haya sido rápida, solo que tenía rato limpiando, me tomo mi tiempo, uno nunca se sabe cuando te llegará una visita.
A mí esposo no le gusta que esté presente cuando sus hermanos vienen de visita o cualquiera de su familia, pues no les agrado, entonces lo que hace es para evitar disgustos.
Tomo el móvil y me voy a la habitación, me siento en la cama como puedo gracias a mi gran panza y le escribo a mi esposo.
"Listo cariño", le envío el mensaje.
Después de eso no recibo un mensaje de vuelta, boto un suspiro y estiró mi mano para dejar el móvil en la mesa de noche, luego sobo mi panza en círculos y le hablo a nuestro bebé.
-Estoy ansiosa porque salgas de aquí mi vida -Sonrío mientras le hablo-, sé que has tenido que escuchar lo peor de tus padres, pero con tu nacimiento, todo puede cambiar.
Bueno, la verdad es que el asunto del abogado y del nacimiento del bebé me tiene muy ansiosa, y espero que todo salga bien para nosotros.
Lo único que no va bien es mi matrimonio, no me había dado cuenta hasta ahora. Sujeto mi bolso y aunque no vaya a salir, chequeo el maquillaje de mi ojo.
Estoy en una relación tóxica y aunque lo admita, no sé que haré después de este paso tan grande que voy a dar, estoy acostumbrada a él.
También espero que mi mamá me apoye, ya que desde que mis padres están divorciados y con sus parejas nuevas, no soy bienvenida a su casa, solo de visita, porque si me quedo un día, ya es molestia.
¿Por qué lo digo? ¿Acaso hablo sin saber? No, no hablo sin saber, antes de enterarme de que estoy embarazada estuve a punto de dejar a Alejandro y cuando regrese a casa de mi madre por unos días, tuve varios síntomas que no se pudieron ignorar.
Descubrimos que estoy embarazada y mi madre me corrió porque su nueva pareja le dijo que fue suficiente con ayudarme, pero con un bebé es mucho gastos.
La casa es del novio de mi madre, Hernán y bueno, tenía derecho a correrme, lo que más me duele, es que mi madre lo permitió, no me defendió, solo dijo que me fuera para que no le causara un problema con su pareja.
Luego fui a dónde Alejandro, mi esposo, le conté sobre el embarazo y el prometió cambiar, aunque también debí saber que me arrepentiría de lo nuestro en el momento que dudó que el bebé no era suyo.
Eso me hizo sentir tan mal, ¿Acaso creía que lo había engañado? Llevábamos tiempo saliendo, ¿Tiempo? Años diría yo, siete años para ser exactos y aún así desconfía de mí. Y no me había ido porque... aún seguía bajo su dominio y no porque quiera, es un lazo que no he podido romper gracias a la costumbre. Y creo que es algo que muchos no logran entender, muchos me aconsejan, pero nadie entiende mi posición.
Está relación me puso más loca de hecho, o eso creo, ¿Sabes lo que es llegar a lanzarle cosas a tu pareja por no controlar tu temperamento o para defenderte y que se aleje de ti?
Claro que eso fue un por tiempo antes de perder por completo mi personalidad, Alejandro me sacaba de mis cabales y luego me hizo totalmente suya cuando me pegó.
No aguanté los golpes y por eso me iba a ir con mi madre, de hecho, había escapado de él, aproveche cuando se fue al trabajo, y él jamás pensó que me iría porque me tenía muy controlada, le tenía mucho miedo.
Y volví porque no hubo sentimiento más triste saber que mi madre no me iba a recibir por su pareja y la verdad es que no sabía a quien más acudir, además de que es el padre de la criatura.
Escucho voces fuera de la habitación y deduzco que ya Alejandro ha llegado con sus hermanos, suena a que se armará un bochinche.
Yo mejor me preparo para acostarme a dormir, mientras voy acomodando las almohadas para dormir cómoda, alguien abre la puerta y es Alejandro, obvio que sería él, nadie tiene permitido husmear en nuestro departamento.
-Hola cariño, ¿Cómo estuvo tu día? -me saluda muy amable y cierra la puerta detrás de él.
-Bien cariño, aunque las contracciones han sido fuertes -le hago una mueca y sostengo mi panza.
-Aja, eso quiere decir que ya alguien quiere ver cómo son sus padres. -Alejandro se aproxima a mí, se inclina y deposita un beso al bebé.
Me gusta cuando el bebé lo hace tierno, Alejandro alza su mirada y me ve a mi, me analiza y siento que ha estado observando mi ojo, luego me sonríe, acerca sus labios y toca los míos con suavidad, este es el esposo cariñoso al que tanto anhelo que esté cada día.
Tal vez por eso no me he ido, porque no quisiera ser de esas que solo ven lo malo y no valoran lo bueno... Aunque también tengo miedo de que me vuelva a pegar.
-Voy a estar en la sala con mis hermanos -me avisa despegándose de mis labios.
-Lo sé, ya me dijiste -suelto una pequeña risa.
-También te dije que te encerrarás y no hiciste caso -me ve con severidad.
Claro, no ha venido a ver cómo estoy, ha venido para saber si me encerré.
-Estoy tan cansada que se me olvidó -trato de disculparme.
-¿Cansada haciendo que Isabel? -pregunta, incrédulo.
Yo también me pongo severa, ¿Es en serio? ¿No me cree?
-Pues trabajando aquí en la casa Alejandro, cosa que ni debería hacer por recomendaciones del doctor.
-¿Y quién se encargará de la casa mientras trabajo? -me reclama alzando un poco la voz.
Me provoca gritarle, pero me contengo, si cedo, solo lograré que nos peleemos. Así que solo suspiro y agachó mi rostro.
-Lo siento, es que con el embarazo me canso rápido y bueno... -me interrumpe.
-No culpes a nuestro bebé por tu insuficiencia. -me advierte con su dedo.
-No estoy culpando al bebé, solo digo... -vuelve a interrumpirme.
-Basta de excusas Isabel, mis hermanos me están esperando afuera -dice con fastidio-, y recuerda que esto es por tu seguridad.
Yo asiento con delicadeza y él se va cerrando la puerta con seguro. Me siento tan mal, debí cerrar con seguro como pidió, aunque él también debe entender que no es mi culpa.
Me acuesto finalmente en la cama, pero no significa que tenga sueño del todo, es muy temprano y me cuesta dormir cuando mi esposo siente alguna incomodidad hacia a mí.
Veo mi celular y lo sujeto para checarlo, aunque no tengo mucho que revisar, no tengo redes sociales, ni muchos contactos y los que tengo no me escriben, solo mi esposo.
"¿Puedo ir a tomar agua? Tengo sed", le pido permiso en un texto.
"No saliste a ningún lado y tuviste tiempo para tomar agua Isabel, ¿Y te da sed justo ahora? ¿Acaso quieres sacarle fiesta a mis hermanos?"
"¿Qué? No, no, estoy esperando un hijo tuyo, ¿Cómo crees?"
"Aun no sé si es mío, ya acuéstate a dormir"
"¿Por qué dices eso Alejandro?"
No puedo evitar empezar a llorar, las emociones me dominan últimamente.
"¿Me crees estúpido? Por eso dejaste la puerta abierta, quieres verte con uno de ellos"
Muevo mis dedos sobre la pantalla para teclear y antes de que pueda enviar el mensaje, me dice:
"Ya duérmete Isabel o te dormiré", amenaza y borro el mensaje con temor a que Alejandro se ponga más violento. Con lo ojos borrosos por mis lágrimas, apago la pantalla del móvil y trato de dormir para no molestarlo, no puedo seguir así, me seguiré haciendo daño, ¿Pero como hago?
César.
Mi hermano mayor regresa de la habitación de su esposa, a quién nunca vemos y de hecho me alegra, esa mujer no me cae bien, no sé cómo mi hermano la soporta, si es una golfa, bueno, él muchas veces me dijo que lo hacía por el bebé y que luego la dejaría.
¿Por qué lo haría por el bebé? Él duda ser el padre y hato yo lo dudó, por eso se lo recordé en la llamada porque aún recuerdo cuando me contó la vez que Isabel le habló sobre el embarazo.
Y si no es su bebé, no creo que debería hacerse cargo. Alejandro es muy bueno con ella, pero Isabel es una malagradecida con él.
También creo que no la ha dejado porque está enamorado, llevan 7 años juntos y desde un principio supe que le haría mal a mi hermano y aunque él se queje de ella, sigue con ella y menos que antes va a dejarla, no con ese bebé en camino.
Por otro lado, está mi hermano menor Douglas, yo soy el del medio. Douglas es el único de la familia que le agrada Isabel, ¿Y como no hacerlo? Ellos eran muy amigos y creo que hasta se le iba a declarar, pero luego se enteró de que Alejandro se le adelantó.
Eso creó una rivalidad entre hermanos y con más razón me enoja que ella los tenga así, dominados, la odio, desde que llegó, nuestra relación entre hermanos ha disminuido y es porque ella siempre ha tenido a Alejandro bajo su dominio y a Douglas, bueno, a Douglas no le agrada estar mucho con Alejandro porque ama a Isabel, no entiendo que le ven a esa mujer.
-¿Cómo está, Isabel? -pregunta Douglas con interés y Alejandro se alarma.
Mientras que yo veo a Douglas como si ha hecho una estúpida pregunta, sé que le gusta Isabel, pero ella escogió a Alejandro, así que, que empiece a olvidarla.
-Dormida -simplifica Alejandro.
Yo niego desaprobando a Douglas y este me ve de forma inocente. Entiendo si Alejandro se pone celoso, para nadie es secreto que Douglas le gusta Isabel y que le preparó algo muy lindo, somos hermanos, ¿Cómo no saberlo?
Bueno, para defensa de Alejandro, desde que supo que Douglas gustaba de Isabel, Alejandro se alejó, pero ella lo buscó y en el momento que Douglas fue a declararse, ella le dijo que salía con Alejandro, el hermano de su mejor amigo prácticamente.
Alejandro nos sirve unos cuantos tragos en lata, bebemos mientras hablamos, teníamos rato que no nos reuníamos los tres así y no sé que le hizo cambiar de opinión a Douglas, pero me alegra que haya aceptado venir.
Luego de un rato bebiendo y disfrutando, nuestro hermano mayor es el primero en rendirse, no tiene mucha resistencia.
-Creo que deberíamos irnos -propone Douglas levantándose.
-Estoy de acuerdo -apoyo.
Alejandro pasa su mano por su rostro y lo restregar mientras asiente, está lo bastante ebrio como para no decirnos nada.
Veo a Douglas que va hacia las habitaciones y lo detengo en el brazo, no va a aprovechar que Alejandro está ebrio para ver a Isabel, tiene que superarla, por el bien de todos.
-Ni se te ocurra -lo amenazo.
-¿No puedo ir al baño? -me mira extrañado.
Suelto el brazo de Douglas y permito que se vaya al baño, espero unos cuantos minutos y regresa, luego empieza a recoger y yo vuelvo a sujetarlo.
-¿Qué haces? Tenemos que irnos -le reclamo.
-No podemos dejarle todo esto sucio a Isabel, está embarazada -responde muy obvio.
-Tal vez no me agrade, pero no implica que piense que mi hermano debería tenerla como esclava y estoy seguro de que no es así.
-Pues Alejandro te ha mentido todo este tiempo y he venido a desmentirlo.
Estoy confundido, aún así me llevo a Douglas y lo saco del apartamento de mi hermano mayor.
-¿Qué haces? -se queja mientras me lo llevo.
-Pues evitando una gran pelea, así que por favor colabora, es un milagro que Alejandro no piense que te vas a coger a su esposa. -Ruedo mis ojos.
-Alejandro es inseguro porque quiere, porque Isabel lo escogió a él -bufa.
Ambos subimos al ascensor y descendemos por él.
-Como sea, no le des más inseguridades Douglas -le pido-, extrañaba esto.
Cambio mi humor y lo abrazo por el hombro para acercarlo más a mí y alborotar un poco su cabello.
Mi gesto le hace sacar una sonrisa a mi hermano y así me gusta, el ascensor llega a planta baja y caminamos despidiéndonos del vigilante, subimos en nuestros autos, ya que llegamos por separados, pero acordamos llegar juntos.
-Te quiero mucho -me dice Douglas.
-Ah, eso lo dices porque el alcohol te hace soltar la lengua -bromeo.
Douglas me sujeta el rostro con ambas manos y besa mi frente.
-Es en serio, te amo hermano, no sé que haría sin ti, siempre has estado para mí.
-Bueno, eres mi hermano, realmente estoy para ambos, los quiero.
Me hace un mueca de disgusto.
-Ese Alejandro no parece mi hermano -dice con odio.
Yo ruedo mis ojos, sé que dice eso porque aún sigue enamorado de ella. Así que ignoro su comentario y beso su frente también, lo acompaño a su auto y dejo que suba.
En cuanto se va, yo también me subo a mi auto, veo la hora en mi reloj y es tarde, le compraré unas flores a mi novia por llegar tarde. No es que tuviéramos algo preparado hoy, pero es que cada vez que salgo, le llevo algo, para hacerle saber que siempre la tengo presente.
Llego a casa con las flores favoritas de mi novia, vivimos en una casa grande porque pensamos pronto en traer niños a la familia Bennette.
Yo no solo cumplo el papel del hermano del medio en los varones, también con mi hermano Alejandro me encargo de la empresa familiar, una empresa que lleva alrededor de 60 años fundada sobre la industria textil (fibra, telas, hilos y ropa) son productos que son consumidos masivamente en el mundo. Así que digamos que somos un peso importante en la economía.
Subo las escaleras hacia el segundo piso y me dirijo a mi habitación donde duerme mi novia, pronto también prometida. Al verla dormida como el ángel que es, me quito los zapatos y la ropa para unirme a su cielo.
Dejo las flores en su mesa de noche y me hundo en la cama a su lado para abrazarla con mucho aferró a su cuerpo.
-Hueles a alcohol -la escucho quejarse y es raro, no es que merezca que llegue así, pero jamás se había quejado.
-Estuve bebiendo con Alejandro, ya sabes. -le explico y beso su mejilla.
Ella suspira y se voltea en la cama para poder quedarnos cara a cara.
-De acuerdo, pero al menos dúchate, ¿Si? Ese olor no me hace sentir bien -hace una mueca y yo asiento, luego beso su frente y me salgo de la cama, lo que pida mi novia.
Isabel.
Termino de prepararle el desayuno a mi esposo y justo cuando se lo sirvo, él va saliendo de la habitación mientras se acomoda la corbata.
-Cariño, ¿Me ayudas? No sé porque esto me resulta complicado -me pide acercándose.
-Voy cariño.
Me limpio las manos y luego me las seco para no ensuciarle la camisa, en el proceso, Alejandro suena su zapato con impaciencia por no atenderlo enseguida, así que me apuro.
Al terminar le acomodo la corbata como siempre lo hago y acabo con rapidez.
-Gracias cariño, no sé que haría sin ti -se inclina y besa mis labios.
-De nada -le sonrío-, tu desayuno estay listo.
Le aviso y él se separa de mi para dirigirse al desayunador y sentarse al frente de su plato y empieza a comer.
-¿Has comido ya? -me pregunta mientras mastica.
-Me estoy sirviendo cariño, ya me siento a tu lado.
Él asiente, pero su cata está en modo avión, es como que si lo ha preguntado por preguntar, pero si no le hubiese respondido, iba a recibir un regaño.
Al terminar de servirme mi plato, me siento a su lado y empiezo a comer, admiro la cocina limpia, me he levantado temprano pata cocinar y a la vez limpiar, a Alejandro no le gusta que me siente a comer y que la cocina esté sucia.
Según porque es incómodo limpiar después de comer...
-Mi madre quiere pasar unos días en lo que de a luz y ayudarme -le comento.
Y parece que su modo avión se ha apagado nada más por escuchar que alguien quiere verme.
-¿Tu madre una ayuda? Eso debe ser una broma -se ríe y yo mantengo mi seriedad-. Cariño, tu madre es una carga y lo sabes.
Tal vez tenga razón, mi madre me considera una esclava mas en su vida.
-No quiero rechazar su visita, además será por unos días, podemos probar.
-Olvídate de esa idea Isabel, me tiene a mí -rueda sus ojos expresando molestia.
-Te la pasas todo el día trabajando, por favor Alejandro, necesito ayuda, hay cosas que ni siquiera puedo recoger porque la panza no... -me interrumpe con un golpe en la mesa.
-¡Ya te dije que no, joder! -me grita y agacho mi rostro.
Su teléfono suena y su pantalla se enciende gracias a una notificación, lo veo de reojo y el mensaje dice "Bebé, tengo algo muy importante que decirte".
Su mano toma el teléfono y apaga la pantalla, yo solo ruedo mis ojos y continúo comiendo, no sé lo que realmente oculta, pero que llegue algunos días a perfume de mujer no es coincidencia, claro que cuando se lo reclame, él lo negó y por un tiempo le creí, pues se excuso de que tal vez se le ha pegado el perfume por abrazar a su madre o a su hermana.
Pero ahora con esto sé que me ha estado mintiendo, de igual forma, no reclamo, no me siento con ánimos de reclamar, creo que se lo dejaré pasar, además esto me sirve para agilizar el divorcio, cada día estoy mas decidida.
Alejandro termina de comer y deja el plato en la mesa, ni se molesta en llevarlo al friegaplatos porque claramente espera que yo lo haga, sin embargo, usa el friegaplatos para lavarse las manos, se las seca, camina hacia a mí y besa mi cabeza como despedida para poder irse, doy un suspiro y sigo con mi día hasta recibir alguna notificación del abogado.
Alejandro.
Llego a mi oficina cabreado con Isabel, ¿Cómo se le ocurre decirme que su madre quiere entrar a la casa? Ella la corrió de la suya y no merece ver a mi esposa.
Mi enojo es tan notorio que hasta azoté mi puerta, tumbó unas cuantas cosas al suelo, si no fuera porque está embarazada, le doy sus cuantos castigos para que reflexione que con su familia ella no está protegida.
-Uy pero ¿Por qué tan molesto? -La silla de mi escritorio se gira y me deja ver a Nicolle.
-Isabel... -le respondo entre dientes.
Nicolle hace un sonido con su lengua y niega su cabeza en desaprobación. Se levanta de mi asiento y se acerca a mi, posa su manos sobre mi pecho y los soba para relajarme, respiro profundamente y uno mi frente con la suya, respiro con fuerza y sus tocas me generan deseo hacia ella.
-Creo que tengo la solución perfecta -dice ella con una voz seductora. Esbozo una sonrisa, me encanta.
-¿Ah sí? ¿Cuál?
Me hago el tonto, pero cuando ella me toca así es porque acabaremos teniendo sexo.
Le atino al recibir unos besos ricos y lentos de ella, mmm que delicia.
-Deja a Isabel y casémonos -me responde entre besos.
Quedo atónito y me separó de ella, ¿Otra vez con eso?
-Nicolle, ya te dije que... -me interrumpe colocando un dedo en mis labios.
Me molesta, pero jamás le haría daño, así que me contengo.
-Estoy esperando un bebé Alejandro, un hijo tuyo... seremos padres -Ella tiene una sonrisa.
Algo dentro de mí sintió emoción como si fuera la primera vez, no pude evitar sonreír y cargarla para dar giros en forma de celebración.
-¡Voy a ser papá! -digo muy contento.
El hijo que tengo con Isabel no cuenta, porque creo que no es mío, ella me ha sido infiel, lo sé. Pero no voy a separarme de ella, tiene que pagar por haberse burlado de mí.
En cambio Nicolle, siempre me ha sido leal y fiel, jamás la he visto hablar con otro hombre que no sea yo y eso que no es mi esposa.
-Decidido, me divorciaré de Isabel, se lo diré está noche -miento y me detengo para dejarla tocar el suelo. Sujeto sus mejillas y le lleno la cara de besos.
Me tomo la mañana libre para dedicárselo a Nicole, ir al médico y presenciar la ecografía, aunque en esta solo se veía una hermosa y pequeña semilla.
Luego acordamos vernos en la noche, para una celebración mas íntima...
Isabel.
Me siento en el sofá para descansar de mi limpieza del día, aunque precisamente el timbre ha sonado y eso me extraña, ¿Quién podrá ser? Se supone que nadie me visitaría para poder llevar lo del divorcio en silencio.
Aun así me levanto para ver quién, tal vez alguien esté buscando a Alejandro o podría ser mi suegra o mis cuñados. Llegó a la puerta y la abro, encontrándome con Nicolle.
Nicolle es una vieja amiga de la familia Bennette, alguien más que me ha tratado como basura solo porque Alejandro y yo estamos juntos, todos la querían a ella como esposa de Alejandro y me odian porque yo les arruine esa ilusión.
-Hola Nicolle, ¿Qué se te ofrece?
No importa como te traten los demás, tus valores no deben perderse y que si obviamente le salgo con alguna grosería, esta podría decirle a Alejandro.
Nicolle me sonríe y saca algo de su cartera costosa, al abrir está me pegó el olor a perfume del que tanto huele Alejandro cuando llega demasiado tarde.
Me extiende un papel brilloso y al girarlo me muestra un eco.
-Estoy embarazada y Alejandro es el padre -me anuncia con una sonrisa-. Te aviso porque sé cómo eres y no quieres dejarlo ir, pero te advierto que lucharé por él y por nuestro bebé, ya lo hablamos y se irá conmigo porque ya no te soporta golfa, no puedo creer que le hayas sido infiel al hombre más perfecto de este mundo.
-Yo no le he sido infiel a nadie -es lo que más me enoja, que me den una reputación que no tengo.
-Ay querida, ambas sabemos que la única que le va a dar un hijo a Alejandro soy yo, porque ese bebé que llevas ahí, no es de Alejandro -se burla-. Adiós, espero que puedas conseguir al verdadero padre de tantos con quién te has acostado.
Nicolle se da la vuelta y se va, yo cierro la puerta enojada, el imbécil si me estaba siendo infiel y de paso me acusaba a mi de serlo.
Claro porque cada quien juzga por su condición. La impotencia que tengo me da por llorar, sobo mi panza en círculos para calmar mis contracciones y emociones.
-No escuches a esa mujer hijo, Alejandro si es tu padre -le digo para tranquilizarlo.
Lamentablemente es su padre y no puedo negárselo, podría herirlo. Me siento muy mal con todo esto y es porque aún lo quiero, ¿Cómo puedo dejar de quererlo? ¡Mierda!
Camino hacia el sofá y doy respiraciones profundas para calmarme, ¿Acaso Alejandro reconocería a ese bebé cuando conmigo piensa que el bebé que llevo dentro no es suyo? ¡Yo soy su esposa!
Busco mi móvil que lo he dejado en la mesa del comedor y con mis ojos borrosos llamo a mi madre, las contracciones son cada ve más fuertes y siento como si ya fuera a parir. Mi mamá me responde en minutos.
-Aló, hija -me saluda preocupada.
-Mamá, ven ya por favor, habla con Hernán no sé, pero por favor, necesito tu apoyo, me voy a separar de Alejandro, tengo contracciones fuertes y creo que voy a parir -le digo como puedo.
-De acuerdo, Hernán no está en casa, hablaré más tarde con él, pero ya voy para allá hija, pero ¿Y Alejandro? Pensé que no quería que fuera.
-Qué se vaya al carajo.
-Esa es mi hija -me felicita.
Niego mi cabeza y corto la llamada, al menos mi madre ha decidido apoyarme, claro, ella lo hace cuando está esta bajo las influencias de Hernán.
"Abogado Rivers, ¿Hay alguna forma de agilizar la demanda y el divorcio? Por favor, ya no quiero estar más con Alejandro y quiero que pague por las cosas que me ha hecho", le envío el mensaje.
Minutos más tarde, mamá ya llamaba a mi puerta y entra para abrazarme, lloro en sus brazos aunque me reproche por seguir con Alejandro, no sé porqué hace que me sienta peor, yo no la reprocho por apoyar a Hernán por no querer ayudarme.
Pero como desde hace mucho he aprendido a callar. Nos separamos del abrazo y me examina el rostro, inmediatamente toca cerca de mi ojo y nieva con la cabeza.
-Ya deja de juzgarme y ayúdame a irme de este infierno -le pido y nos dirigimos a la habitación.
Mi madre, Otilia, alza su manos en modo de defensa y no dice nada, me doy la vuelta y camino con lentitud hacia la habitación, ella me sigue y con su ayuda, tomamos una maleta y empezamos a recoger las cosas.
Tengo emociones mezcladas, no me quiero ir, pero tengo que hacerlo, estoy llorando a mares mientras guardo mi ropa y por suerte mi madre está en silencio, aunque desearía que tuviera palabras de aliento, como las ha tenido Teobaldo cuando éramos pequeños.