Capítulo 2

-¿Mas té, señor Thomas?-pude escuchar las voces de mi padre, Agatta y Beth en la mesa principal.

Me dirigí a la segunda sala donde todos se encontraban en la mesa. Unos chicos de mi edad o más, se encontraban esperando a que el desayuno estuviera listo.

Eran dos chicos cuyos rostros me eran desconocidos. Estaba Carter en su telefono y Alexx...mirandome.

Rapidamente crucé miradas con los otros dos chicos que aún no conocia. Uno me sonrió y el otro solo me miró de arriba a bajo con una ceja levantada.

-Oh, cariño. Por fin te has despertado.-se acerca Beth con una tierna sonrisa extendiendo una taza de café.

-El viaje de ayer me agotó mucho.-respondí cortante pero aceptando la taza que contenía cafeína.

Probé de este recipiente y aquel aroma tan delicioso entró a mis fosas nasales de una manera excitante. Adoraba el café por la mañana.

-Se nota.-murmura uno de los chicos, cabello castaño y ojos azules, casi iguales a los de su madre.

Carter rió por aquel comentario totalmente "hiriente" pero dejó de hacerlo en cuanto pisé fuertemente sus zapatos por debajo de la mesa y soltó un quejido.

Hasta papá se burlaba por mi aspecto todas las mañanas. Si, era espeluznante.

Mi cabello enmarañado, mis pijamas cortas y mis parpados caidos. A veces, babeaba mi almohada lo que causaba gotas de saliva en las comisuras de mi boca.

Bebí poco a poco mi café hasta al fin terminarlo por completo, entonces me dediqué a reparar aquel chico de ojos cafés y sonrisa timida. Leía el periodico con grata emoción mientras todos los presentes en el comedor esperaban con ansias la primera comida del dia.

Este chico notó que lo estaba mirando unos segundos y sonrió, inmediatamente le correspondí la sonrisa y desvié mi mirada hacía Beth.

-Oh, que pena olvidarme de presentarlos a todos. Maggie, el es mi hijo mayor, Chace, y el es Riley-me los señala a uno por uno.

Este ultimo era el chico que leía el periodico. Y el tal Chace el chico que había hecho tal comentario idiota.

-¿Que onda?-responde el muchacho de ojos azules, con una pequeña y burlona sonrisa.

-Hola.-habla el castaño de ojos cafes de aspecto despreocupado y tierno.

-Y como veras, el es Alexx... Ustedes...bueno, se conocieron ayer-indica Beth.

No sólo ayer...

-Desgraciadamente-musité para mis adentros pero el chico escuchó.

Alexx se encogió de hombros, tomó un pedazo de pan hogareño y lo introdujo lentamente a su boca. Pareciera que mi presencia le irritaba y era muy notorio. Me lanzaba miradas de odio, pero otras veces me veía con esa mirada extraña tan incomprendible y extraña.

Esta madrugada cuando me enteré de que Alexx sería mi nuevo hermanastro juré no dirigirle la palabra.

Tenía razones para creer que la vida ha sido de lo más cruel conmigo. Creí haber superado a ese chico hace mucho tiempo, me costó una amistad valiosa y un corazón roto. Y justo cuando ya no pienso en el pasado y me alejo de lo duro que fue terminar todo eso, el vuelve y no de una forma sencilla.

Es como extraño.

¿Pero, por qué razón cuando todo estaba absolutamente llega ese problema, esa piedra en el maldito camino que no te deja proseguir y continuar con tu vida como deseas?

-Buenos dias, señorita Simons.-saluda Agatta mientras me sonreía.

-Oh por favor. Sólo Maggie.

-De acuerdo, Maggie.-esboza otra sonrisa la mujer de ojos azules.

En sus manos llevaba una bandeja más grande de lo habitual, contenía tres tostadas, un huevo revuelto.

-Uh. Me encanta que repitamos el mismo desayuno todos los días.-musita Chace con desden. Su madre lo fulmonea con la mirada y el prosigue.-quiero decir... Gracias Agatta por la primera comida del día.

-Lo siento Chace, mañana prepararé lo que te gusta.-asegura la muchacha con algo de verguenza en su voz.

-No creo que debas complacer a este idiota.-murmura Alexx de forma tajante, dandole un segundo mordizco a sus tostadas.

-Alexx.-Masculla su mamá. Beth parecía perder los estribos cuando se trataba de sus hijos.

-¿Qué?-espeta.-sólo creo que Chace es un pretencioso. Ella simplemente hace las tostadas y los huevos que tú le ordenas.-apunta con la mandibula a Beth.

No podía opinar nada. Era nueva, desconocía todo aquello que se tratara de los Coopers.

Pero está conversación empezaba a incomodarme más ahora que sé como son los tratos en esta familia.

Papá pareció notarlo por lo que enseguida terminó su desayuno, limpió su boca con una servilleta y me miró espectante.

Su mirada sólo me decía que tambien se encontraba de la misma forma.

-Debo irme.-anuncia el castaño de ojos verdes al frente de mí. No quitaba sus ojos de mí era intimidante y estresante.

-Espera, ¿vas a algún lado?-inquiere la muchacha de unos cuarenta y dos años de edad.

Alexx asiente.

-Iré a la playa

-Excelente.-apoya la mujer- Maggie y Carter iran con ustedes.-inquiere la madre de los chicos.

Tragué en seco.

-No, no creo que sea necesario que nosotros salgamos con ellos.

-Necesitarás conocer California como para no perderte.--me interrumpe papá.-Ve.

Dí un suspiro de cansancio.

-¿Antes puedo bañarme?-pregunté.

-Saldremos en media hora. Esta lista antes.-responde esa irritable voz, el cual hace que lo mire a los ojos.

No habia notado que tenía un pequeño rasguño en su mejilla izquierda y algunos moretones en su hombro descubierto.

Eso le pasa por asustarme y ser un cretino.

Aún no me lo creo...

¡Es una locura!

De igual forma, en su expresion se entendía una medio sonrisa que nunca fue respondida.

-Bien.-me levanté refunfuñando.-Le diré a Carter.

Todos asienten y terminan de comer su desayuno.

-Nos vemos en la tarde, chicos.-me dijo papá mientras se levantaba de su asiento y tomaba su pequeña maleta negra con los documentos de la empresa.

Beth en cambio se ponía su saco y zapatos de tacón para salir junto a mi padre. Olvidaba que ambos trabajaban en la misma empresa.

-¡No estoy lista aún!-grité mientras escuchaba el sonido de murmuros y puños atentando contra mi puerta.

-Soy Alexx.-finalmente comprendo sus murmuros.

Mierda.

Tragué en seco.

-¿Que demonios quieres?

Rapidamente corrí hacía el baño de mi habitación y me puse la primera blusa que agarré de la maleta.

-Quiero hablar.- escucho el crujir de la puerta y su voz aún más cerca de lo que antes .

-¿Te dí permiso de que entrarás?-cuestioné con soberbia saliendo por fin del baño.

-Te recuerdo que estas en mi casa.- espeta.

Giré mi cuello para verlo con repugnancia.

-Y yo te recuerdo que estás en mi habitación.

-No es tú habitación.-pone los ojos en blanco.

-Por supuesto que lo es.

-El hecho de que tú padre y tu hermano esten aquí no significa que ya formes parte de la casa y que seas tan alardeante con lo que no es tuyo.-esboza una sonrisa con aires de superficialidad.

Lo observe por unos segundos con indignación.

Imposible que haya dicho eso.

-Oh creeme, lo que tengo de "alardeante" tú lo doblas en ser idiotamente detestable.-dije casi entre dientes acercandome al chico. Siempre lograba sacar mis peores facetas cuando menos me lo esperaba

-Vaya que intimidas.-reprime una diminuta risa burlona.

Rodé los ojos.

-Vete de aquí.-apunto con mi dedo en dirección a la puerta de mi habitación.

-Solo iba a decirte que no quiero que mis hermanos sepan de esto.-hace un ademán hacia el y hacia mi.-nadie puede saberlo.

Junté mis cejas.

-¿De que hablas, Cooper?-crucé los flacuchos brazos sobre mi pecho.

-Hablo de nosotros.-comenta con obviedad.

Me quedé observandolo por unos minutos mientras siento alguna especie de corriente electrica pasar de mi espalda hacia mis pies en cuanto salieron sus palabras.

-No es algo que me enorgullezca.-digo.-tampoco divulgaré que un simio andante pudo llegar a ser mi novio.

Da una carcajada amarga y me fulmina con la mirada.

-¿Es un secreto?-pregunta.-nadie puede enterarse de lo ocurrido.

-Es un secreto.-respondí segura. Me extendió la mano con una sonrisa cinica, el cual acepté con desconfianza.

-Bienvenida a los Coopers, Maggie Simoms.-esto ultimo lo dijo como si de una pelicula se tratara.

Capítulo 3

Noté como las comisuras de sus labios se extendieron formando una leve sonrisa lo que causó aun más mis ganas de aniquilarlo.

Era detestable y odioso.

Nadie me llama alardeante.

Soy la persona más sencilla de este planeta y no necesito ser ostentosa por lo que tengo o no tengo. Sinceramente el no ve con claridad las cosas.

-Hace diez minutos estoy pidiendo que te vayas del cuarto.-reitero.-tengo que arreglar mi habitación.

Hago enfasis en "mí"

-Hace nueve minutos te llevo diciendo que no es tú habitación.-itera.-Es mi casa, no la tuya.

Rodé los ojos, dandole la espalda por completo. -Eres totalmente agobiante.

-Alardeas.-dice con aires de superioridad.

-Oh, claro que...-demando.-ese eres tú.

El bufa cruzandose nuevamente de brazos.

-Irritable.

-Idiota.-defiendo.

-Tú eres una...

-¿Pueden dejar de ajetrearse mutuamente?-una voz en el interior de la habitación interrumpe a Alexx.-parecen dos niños peliando por un juguete.

Rodé los ojos saliendo de esa habitación indignada, Carter en cambio soltó una pequeña risa y tambien me seguió hasta el living.

-¡Maggie!-giré mi cuello.-ven... apresurate.-me hizo una ceña con la mano el castaño.

Sonreí y corrí hasta ellos sin importar que la arena caliente se metiera ligeramente por mis zapatos de empeine descuebierto.

Nos encontrabamos en las playas de Santa Monica, frente a Pacific Park y el muelle de California.

-¿Que sucede?-pregunté.

-Riley los llevará al muelle, Alexx y yo vamos a surfear. Luego nos encontramos y conversaremos un rato.-dice el de ojos azules. Chace.-¿Que dicen?

-De acuerdo.-digo asintiendo.

-Por mi esta bien. Nos encontramos dentro de un rato en el muelle.-avisa mi hermano.

Chace y Alexx asienten, comienzan a correr hacía el agua con sus tablas de surf.

Riley nos sonrió y nos enseñó el camino

El muelle de Santa Monica era como especie de un camino angosto reconstruido por madera que traspasa el agua. Es seguro. De igual forma, en el se encuentra el pequeño parque de atracciones, y la rueda...

Recuerdo que ayer yo miraba las luces del muelle desde mi ventana. Pero como era de mañana, las luces de los juegos no estaban encendidas asi que no podia admirar tal belleza desde cerca.

-Podemos venir mañana si quieres.-me dice Riley.

Me costó unos segundos entender a lo que se refería ya que aún seguía admirando la rueda.

-¿Cuando encienden las luces?

-Casi siempre cuando oscurece el cielo.-responde el.

Al instante me percaté de que los chicos no se encontraban tan lejos del muelle. Ambos se podían ver a simple vista con sus pechos al descubierto y pantalones cortos deportivos montados en sus tablas de surf.

Carter tambien observaba el lugar realmente sorprendido.

Por un momento me detuve a obervar a los dos chicos dominando las olas. Lucía espectacular el hecho de saber surf y lucir como dueños del mar. Pude apreciar sus rostros estrechamente sonrientes y felices por hacer lo que para mí me parece como su pasatiempo.

No sé cuanto tiempo estuve así, mirando la playa por medio del muelle, pero la vista me era fascinante.

Mientras mi hermano Carter hablaba con Riley cosas que claramente no le ponía atención, ví como una chica de cabello rojizo y en bikini saludaba a los otros dos hermanos del castaño ojos cafes.

Se abalanzó sobre Alexx y le dió un beso en los labios casi impresionandolo. Alexx miró a todos lados y con mirada despectante la alejó de el. No pude evitar reprimir una risa frente aquel acto.

Pero no me sorprendía, por Dios, es Alexx Cooper, el chico arrogante y don Juan que yo conocía de todos los tiempos.

Para nada me afectó que esta chica le robara un beso de forma descarada sin embargo, al cabo de unos largos minutos ellos desaparecieron de mi vista.

Observé mi celular por si alguna persona de Arizona había tenido la decencia de escribir algún mensaje pero resultó todo lo contrario. Sin mensajes nuevos.

Comenzaba odiar el mudarme tan rápido, no hubo tiempo de despedirme de ninguno. Sólo fue "Maggie, Carter, nos mudamos mañana, empaquen"

Comienzo extrañar la vieja casa abandonada del vecino. A mis supuestas amistades y sobretodo mi escuela. No tenía en mis planes mudarme a una ciudad diferente y sobretodo más lejos de mi familia.

La tia Melody y el primo Jack deben sentirse abandonados. Pero creo yo, papá se enamoró como loco de Beth y quiso aprovechar su nuevo matrimonio para hacer una nueva familia. Beth era divorciada, bastante atractiva, emprendedora, con tres hijos adolescentes.

Papá era muy cautivador, tierno, paciente, generoso, apuesto y divertido, tenía dos hijos jovenes que lo amaban y estaban orgullosos de todo lo que el había hecho por nosotros. Cuando mamá murió, el estuvo a cargo de dos chicos tan pequeños y tristes. Se hizo el fuerte y rehizo su vida, trabajó, luchó y amó dejando al lado todos nuestros errores.

Giré sobre mis talones para dirigirme a Carter y Riley cuando noto que una persona se atraviesa y chocamos. El batido que llevaba la chica salpicó en mi sueter, parte de mi cara y cabello tenian pequeñas gotas del liquído cremoso.

Maldije por lo bajo con ganas de asesinar a la chica pero ella tambien había sido victima de su torpeza. Sus cejas y su camisa tambien estaban manchados de chocolate y crema batida.

-Lo siento tanto.-sonrió de la forma más bonita, apenada y con mucha verguenza me extendió una servilleta.-no te vi, no sé que estaba pensando. De verdad, siento haber arruinado tu blusa.

Me encogí de hombros, limpiando el desastre de mi cara.

-Tambien necesitas una servilleta.-digo tratando de sonar graciosa.-Descuida, fue un accidente.

Ella asiente con sus mejillas sonrojadas de la verguenza y se despide.

Sacudí mi blusa tratando de quitar el liquido sin embargo no encuentro maneras para que sea menos notable.

Carter, Riley junto con Chace y Alexx se acercan a mí reprimiendo una sonrisa burlona.

Con un dedo logra quitarme la crema batida de la cara en un movimiento más rapido el menor de los Coopers.

-Uhm. Crema batida con nueces y vainilla.-saborea de forma infantil.

Los tres hombros pasaron sus ojos en Riley como si de un bicho raro se tratara mientras el relame su dedo.

-¿Qué?-deja de saborear la crema batida.- Es un batido desperdiciado señores, merece aprecio.

Chace vira los ojos y se dirige a Carter.

-Les parece si mejor compramos batidos en vez de lamer la cara de Maggie.-sugiere el, a lo que todos asentimos.

Una vez caminamos durante unos minutos, decidí quitarme mi sueter ya que me resultaba algo incomodo aún llevarlo puesto.

-Lindos pechos.-chiflaron detrás de mí unas voces irreconocibles. No le dí importancia pero los sujetos a mi lado se dieron cuenta de que había quitado mi sueter y se giraron hacía los tipos que me piropeaban de forma inutil.

-¿Cómo dijiste idiota?-masculla mi hermano devolviendose hacía el chico que chifló e hizo el comentario.

-Lindos pechos tiene tú amiga.

-Es mi hermana.-espeta, acercandose de forma intimidante al muchacho de sueter negro y tatuajes en su brazo.

-¿Ahora andan con las hermanas de tus amigos, Cooper?-esta vez, el chico se dirige a Chace de forma burlezca.

No puedo evitar sentirme en el medio, es decir, el sujeto conocía a los hermanos Coopers y no parecían llevarse para nada bien.

-Vete al carajo, Will.-amenza Chace.

Alexx trata de agarrar a su hermano y tirar de su brazo para irnos del lugar pero este se resiste por unos minutos hasta que por fin cede y da la vuelta para marcharse.

-Gallina.-dice el tal Will extendiendo una macabra sonrisa en sus labios. Posa sus ojos en mí y me mira intensamente, como sí quisiera devorar un pedazo de pollo en dos minutos.

Riley me agarra de la mano y cambia mi dirección.

-Vamos antes de que se maten a golpes.-sugiere de forma divertida.

Pero antes de que podamos hacer o decir otra palabra, es Alexx Cooper quien le propina un puño en la cara a Will.

-Vuelve a mirarla de esa forma y lo lamentarás.-sus ojos contienen furia y su mandibula está más tensa de lo que reconocería.

Riley jaló a su hermano de su camisa y lo obligó a caminar lejos de Will y sus amigos.

-Vaya, debo admitir que estuviste algo intimidante, viejo.-felicita Carter, estrechando su mano contra el hombro de Alexx.

-Me empiezas agradar, Cooper.

-Diría estupido.-intervine.

-Al menos te salvé de un violador.-se excusa Alexx.

Bufé.

-Claro, violador...

Alexx posa sus ojos en mí por medio del espejo retrovisor del convertible de Riley. Esa mirada complice. Pasé mi vista a mi celular evitando su mirada durante todo el camino a casa.

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