Portada de la novela Touche me

Touche me

8.8 / 10.0
Claire se ve obligada a enfrentar su pasado al asumir la defensa legal de Johnny, su antiguo amor. Tras tres años de distancia, el reencuentro profesional se transforma en un peligroso duelo de seducción. Mientras él la provoca con juegos audaces, ella lucha contra el resentimiento y una tensión sexual contenida. Entre celos y asuntos de negocios, ambos se ven envueltos en una batalla de voluntades donde el deseo y las viejas heridas chocan de forma inevitable.
Resumen de Touche me
Claire se ve obligada a enfrentar su pasado al asumir la defensa legal de Johnny, su antiguo amor. Tras tres años de distancia, el reencuentro profesional se transforma en un peligroso duelo de seducción. Mientras él la provoca con juegos audaces, ella lucha contra el resentimiento y una tensión sexual contenida. Entre celos y asuntos de negocios, ambos se ven envueltos en una batalla de voluntades donde el deseo y las viejas heridas chocan de forma inevitable.
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Touche me Capítulo 1

Me calzo los Prada negros de tacón alto y me levanto de la cama de mi habitación de hotel impulsando mi desgana junto con mi cuerpo,  tratando de infundirme ánimo para volver a verlo. A oler su aroma desquiciante y a recibir de golpe tantos recuerdos que se que vendrán a mi, una vez lo vuelva a tener delante.

Cuando me miro al espejo, el reflejo de mi pelo color caoba me obliga a apretar los ojos tratando de borrar de mi mente el recuerdo de la última vez que su boca estuvo mordiendo mi cuello y su mano presionaba mi mejilla contra el espejo de su baño mientras me hacía el amor con vehemencia.

En ese entonces ninguno de los dos sabía que sería la última vez. Ninguno de los dos lastimaba.

—¿Cómo demonios vas a hacer esto, Claire? —me pregunto a mi misma mirándome al espejo apoyada en el mármol de la isla, con las manos abiertas y niego en respuesta, a lo que sinceramente no tengo ni idea.

Ese hombre que hoy vuelvo a ver, hace tres años me despedazó el corazón y nunca pude perdonarlo, así como no creo poder hacerlo jamás.

Me engañó con otra, y aceptó delante de ella que llevaba meses en haciéndolo.

Habíamos tenido dos años idílicos juntos, o al menos eso creía yo, hasta que un día, como si fuéramos otras dos personas completamente distintas, llegué a nuestra casa y lo encontré follando con su asistente en mi cocina. Nunca pude superarlo y las cosas que dijo se grabaron a fuego en mi cabeza y hasta el día de hoy lo odio por todo aquello. Y por obligarme a no poder superarlo con nadie, nunca.

Eso es lo peor. Que lo sigo amando. O al menos sigo amando la historia que tuve con él hasta que pasó aquello y la manera en la que me trató mientras parecía que me quería.

Mi móvil suena y camino hasta el corredor de la suite a contestar la llamada. Necesito volver a cerrar las gavetas de mi pasado o no podré afrontar a Jhonny. Es demasiado doloroso para mí. Y él, es demasiado descarado y lo sé. Lo conozco. No creo que haya cambiado mucho y doy por hecho que jugará con tal de echarme un polvo, sabe que somos explosivos en la cama y eso, no se lo pienso permitir.

Esta vez no puedo caer.

—¡Hola, mamá! —respondo sonriente.

—Hay cariño, te extraño mucho.¿ Cómo pasaste la noche, estás lista?

Mi madre es como ese apoyo que no puedo dejar de tener varias veces al día.  Es maravillosa y sabe lo que significa volver a Nueva York a encontrarme con mi pasado, y con él.  Si volver a ver las calles de la ciudad me oprimen el pecho, no quiero ni pensar que sentiré cuando lo vea.

—Tengo que estarlo mamá, necesito acabar con esto pronto y volver a casa. También te echo de menos.

El muy maldito lleva dos años tratando de hacerme venir hasta su territorio y finalmente a conseguido hacerlo. Cometí el error en su momento de afiliarme a él, y cuando todo se torció me quedé enganchada a su holding por diez años, no tengo manera de romper ese contrato a menos que me case con él y haga separación de bienes, le pida el divorcio y me largue de su lado... cosa que por supuesto no haría ni muerta. He conseguido mantenerlo lejos todos estos años, podré hacer mi trabajo aquí y largarme.

—Solo tienes que pedirlo y tomo un avión para allá nena, lo sabes.

—Gracias, mami, pero será poco más de una semana. Ganaré ese juicio y me largo. Él y yo tenemos un trato, sabes que siempre ha respetado los convenios.

—¡Oh, nena! —suspira y yo la imito —sigo pensando que...

—¡No, mamá! — la corto de manera seca y me despido con la promesa de llamarla luego.

Cuando cuelgo la llamada sacudo mi cabeza tratando de desoír la voz de mi madre en ella, diciéndome constantemente lo mucho que lamenta que Jhonny me haya engañado y que ella cree que debía haber exigido una explicación.

Yo no lo hice. Simplemente me fui. Tomé un avión a Miami y no miré nunca más atrás.

¿Qué explicación tienen unos cuernos?

Estos tres años hemos seguido trabando juntos desde la distancia. Yo soy su abogada y lo saco de cada lío en que se mete, pero no me cruzo ni en los juzgados con él. Cumplo mi trabajo, pero en esta ocasión algo ha cambiado y él se ha negado a hablar con mi equipo sobre su nuevo problema y ha solicitado que venga personalmente o no hablará.

El presunto juicio es en seis días y ni siquiera tengo una estrategia aún, porque él no ha querido dar los elementos claves hasta que yo no me persone en su oficina, motivo que me tiene a una hora de verlo nuevamente después de tres largos años.

Sin más remedio que darle prisa al mal tiempo, me despido del confort de mi suite y me dispongo a trabajar.

Falda de tubo rojo vino, camisa negra de seda y saco a juego me dan un aspecto profesional y serio, justo lo que me ha traído aquí, solo temas profesionales.

En la puerta me espera un Bentley negro con chófer incluido y sé sin temor a dudas que lo ha escogido él personalmente,  es su marca de autos favorito para trabajar.

Ruedo los ojos de notar molesta, lo mucho que lo conozco. Y lo mucho que lo pienso.

El tráfico de Nueva York es demencial y cada esquina que visualizo se me hace nostálgica. Siento que llevo horas en aquel coche y me empiezo a desesperar. Necesito salir de esto de una maldita vez. Quiero dar el primer paso hacia mi regreso a casa y eso, solo lo puedo dar acabando de verlo.

Voy tan absorta en mis prisas que no soy consciente de que hemos llegado hasta que el chófer  me abre la puerta y espera al costado del auto para que yo salga.

Nada más poner los pies en el suelo y miro hacia arriba sabedora de que en aquella torre de ese bendito holding, me espera mi ex para ponerme la vida patas arriba. Mi cuerpo y yo, somos muy conscientes de eso. Verlo y estar a su lado no será fácil, sé como es y sé como me siento a su lado. Muy al margen de lo que sucedió años atrás.

...Todo sigue igual de elegante y clásico,  se siente como si nunca me hubiese ido, como si los años no hubiesen pasado por aquel lugar y a pesar de que nunca quise ver como seguía todo ni en redes sociales, no puedo dejar de sentirme soberanamente abrumada por la gente que me mira y sabe quien soy y lo que pasó.

Es increíble la sensación de volver a un sitio del que parece que nunca te fuiste. Volver a desandar por lugares que llevas memorizados en tu sistema y sobre todo saber, que hay muchas personas en ese mismo lugar para las que nada a cambiado con el paso de los años mientras para tí hay un abismo de distancia entre el pasado y el presente.

Y luego, siento la descarga de nervios avanzando por mi cuerpo cuando subo al ascensor luego se saludar viejos conocidos y personal del edificio, reconociendo a la perfección que estoy nerviosa y a nada de volver a verlo.

Me disgusta saber que me afecta tanto, sobre todo porque estoy segura que para él es muy diferente, pero no puedo evitarlo. Siempre hay uno de dos, que se involucra más. Y evidentemente en este caso soy yo.

De todos los escenarios que me plantee cuando supe que volvería a verlo, jamás creí que que lo haría tan rápido y tan a solas...

Solo había subido un piso,cuando el ascensor se abre y solamente un hombre sube. El hombre.  Ese que fue mi hombre y hoy es mi ex.

Un hombre vestido de traje de Armani negro. Camisa, corbata, chaqueta, pantalón todo, absolutamente todo de negro logrando que el contraste con aquellos ojos casi plateados y la sombra de barba negra también,  lo hagan irresistible.

Me mira. Sonríe y su aroma me levanta los vellos de todo el cuerpo haciendo que me ponga incómoda y me obligue a enderezar mi figura para impostar en mí una actitud poderosa cuando en realidad estoy hecha un flan.

—¡Hola, petite!

Es jodidamente guapo y ni todos los años del mundo puden hacer que cambie su apariencia de sensualidad bestial. Es que te mira y enloqueces. Te sonríe y deslumbra, epata.

—No me llames así Jhonny, sabes que no es profesional.

Evito mirarlo a los malditos ojos para no perder enfoque. No soy, nunca he sido y jamas seré inmune a él. Su apariencia me domina y verlo a solas, encorvado hacia mi,apoyando su cuerpo en una mano pegada a la pared metálica del pequeño espacio en el que estamos atascados por los próximos quince pisos, no es fácil de resistir si no se marcan las distancias y se evita contacto visual. Ni siquiera sé como he podido hablar. Cuando quiero jadear.

¡Joder!

—Todo tu profesionalismo se ha ido al demonio las miles de veces que te he hecho gritar de placer en mi boca, mordiendo la tuya, saboreando tus extasis, petite —me tiembla el labio inferior y me lo muerdo por dentro con disimulo para que no lo note —ahora mismo en profesiones y protocolo es en lo último en lo que puedo pensar teniéndote a centímetros de distancia...¡Te he echado de menos, Claire, muchísimo!

Sabía que jugaría. Ese era mi temor. Este maldito hombre que no consigo que me sea indiferente es un experto manipulando mis deseos y por eso, puse tierra y mar de por medio para no poder permitirme el caer con él. Sabe llevarte de un lado al otro con una facilidad que hace que olvides hasta tu nombre y no voy a volver a caer con él, nunca más.

Recupero mi voluntad y miro a través de mis recuerdos el momento exacto en que lo encontré follando con otra y consigo mirarlo a los ojos con actitud gélida antes de decir :

—Puedes comportarte de esa forma tan lamentable todo lo que quieras Jhonny —vi como se desdibujaba su sonrisa de  gruesos labios rojos —ni el pasado ni el presente a tu lado me suponen absolutamente nada. Te recomiendo que me digas pronto en que puedo ayudarte para poder irme y que sigas con tu vida de libertino y conquistador barato con otras mujeres, a mi ya no me supones nada.

En ese mismo momento el ascensor se detuvo, las puertas se abrieron y cuando di el primer paso para salir de allí, me tomó del brazo y quedamos mejilla con mejilla uno mirando en dirección contraria al otro al tiempo que susurró en mi oído...

—Ambos sabemos que mientes y yo quiero que te quede muy cristalino que voy a volver a tenerte entre mis brazos Claire —me apretó un poco más el brazo y se dió la vuelta poniendo la otra mano en mi cintura baja para caminar a mi lado y dijo —saber que sigues sola es señal de que no me has olvidado. Quiero arreglarlo contigo y que te quedes a mi lado.

Ya no era que me jodiera que me hiciera sentir cosas bajo la piel. Ya era sobre todo, verlo tan seguro de sí mismo que me sentí insultada y manipulada.

¿Cómo podía ser tan engreído como para asumir que tenía una oportunidad conmigo o un espacio en mi vida?

¿Cómo se podía atrever a decidir sobre mi sentir y mis decisiones ?

Es que era de un prepotente insultante.

Lo miré otra vez a los ojos y casi gimo.  Eran exóticos y fabulosos pero suyos, y nada que viniera de él podía ser bueno para mí... endureciendo mi mirada solté un bufido con sorna y le dije...

—No sé muy bien lo que tu creas Jhonny, saber de mí —me miró el movimiento de los labios y se mordió los suyos coqueto y descarado —pero lo que puedo asegurarte es que tu ya no me interesas ni para recordarte. Ahora estoy comprometida y te aseguro que solo lleno mi mente con imágenes de mis gemidos en la boca de mi novio. Allí tú no pintas nada.

—¡Mientes!—gruñó airado.

Me molestaba la seguridad que mostraba y el permitírselo era ponerme por debajo de su prepotencia, así que rematé confesando:

—Llama a Malcom, y dile que te diga si va o no a casarse en catorce semanas. Sé que le hará ilusión volver a hablar contigo...tal vez quieras ir a la boda. Puedo darte una invitación.

La sola mención de su ex mejor amigo, le hizo perder toda esa presunción y ahí supe que era el momento para dejarlo allí, y salir corriendo de su lado. Era el momento para poner distancia sana entre el hombre que únicamente he amado en toda mi vida, y mis endebles defensas contra él.

Sabía que mencionarle aquello sería un cartucho a gastar en caso de emergencia pero no pensé que lo necesitara desde el minuto uno en que lo ví.

Conocía tan bien la empresa que me fuí directo a la sala de reuniones y luego de saludar al personal, me sentí a salvo de Jhonny; pero la dicha me duró poco porque de repente entró como un huracán y de un tirón puso unos documentos delante de mí tan fuerte que me hicieron sobresaltar y gritó...

—Rompe ese compromiso ahora mismo o rompo yo ese contrato que tenemos en común y me quedo con tu dinero y te dejo en la calle. Veremos si entonces ese cabrón se quiere casar contigo cuando sepa que no tienes nada más que tu despacho.

—No tienes derecho a hacer esto Jhonny, tú me pusiste los cuernos, lo estropeaste todo y ambos hemos seguido con nuestras vidas. No creo que puedas ser capaz de algo así también. Y que afirmas que solo puedo interesar por mi dinero es demasiado bajo, incluso para tí.

—No te quiero con él y no voy a darte explicaciones.  Haz lo que te digo o despídete de la fortuna que tienes al trabajar conmigo.

Jhonny podía ser despiadado cuando quería pero lo que estaba demostrando aquí era mucho más que eso. Quería destruirme la vida otra vez, solo porque le había dicho que me casaría con su actual peor enemigo, cuando en el pasado fue nuestro mejor amigo. No podía creer que pudiese llegar a ser así de cruel.

—Pensé que en estos años que llevaba sin ver tu lado oscuro podías haber cambiado algo, pero...

—Pero nada Claire —me interrumpió señalando el móvil que había en mi mano —decide ahora... eres mía o suya, es sencillo. O rompes con él o conmigo. Tu decides.

Estaba en un callejón sin salida y a pesar de que tenía una perfecta solución en mis manos, la oscuridad en los ojos de mi ex no me daban opción para ser objetiva y me dejé llevar por el impulso al que me había empujado.

Recogí las pocas cosas que había sacado para trabajar y suspirando frustrada tomé la carpeta con los documentos que él había lanzado con furia y finalicé diciendo:

—Voy a leer estos documentos para verificar que no haya nada más detrás de la ruptura de nuestro trato y volveré para hacer oficial nuestro quiebre laboral.

—O sea que lo eliges a él —masculló entre dientes.

Cerré el zipper de mi carpeta y tomando mis cosas avancé hasta donde estaba, y le aseguré con firmeza...

—Hace mucho me obligaste a escogerlo a él,  Jhonny —cerró los ojos y concluí — y hoy vuelves a hacerlo. Supongo que después de todo, no ha cambiado nada entre nosotros a pesar de los años.

Y sin darle tiempo a refutar, me fui de allí con paso firme y sin mirar hacia ningún sitio que no fuera el ascensor que me sacaría de sus dominios.

Oportunamente sonó el móvil y cuando lo saqué de mi bolso, el nombre de Malcolm apareció en la pantalla y con el, la foto suya y de mi mejor amiga, su futura esposa.

—Hola Malc, ¿Cómo van los preparativos para la boda? ¿Estás siendo un buen novio para mi amiga?...

No era yo quien iba a casarme con él,  sino mi mejor amiga, pero... eso Jhonny no tenía porqué saberlo.

Usaría todo lo que tuviese en mis manos con tal de alejarlo de mi, pero la verdadera pregunta era :¿Lo conseguiría?

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