-¿Qué haces levantada?, deberías estar descansando mi reina-espeto
Ella me mira-Es que tenía sed y fui por un vaso de agua-dice lucía con voz gélida
-Debiste llamar a un lacayo para que te lo traiga, para eso sirven mi reina-reprocho
-Lo sé eduardo y lo siento, no volverá a pasar-asevera, me acerco a ella y la abrazo con cariño, odio verla tan mal y débil; desde que supimos que está embarazada, las enfermedades no tardaron en aparecer y volvían más a menudo cada que la sanaban.
Llegaron al punto de dejarla muy débil y dañada, eso me tiene muy preocupado y muy pensativo de lo que puede estarle pasando porque no es algo normal, una persona no suele enfermarse muy a menudo.
Tengo una sospecha que se trata de magia negra, pero no entiendo, ¿Por qué dañan a mi reina si ella no les hizo nada malo?, y no fue mala con nadie, fue la más amable y caritativa con nuestro pueblo.
A veces no comprendo a las personas que dañan a otras solo por diversión, pero atacan más a las personas más vulnerables y amables.
Si los encuentro, juro que los haré pagar y no tendré piedad como ellos no lo tienen con mi reina, ni siquiera con una embarazada tienen remordimiento, como los odio.
-Me ayudas a acostarme.
-Sí mi reina-la alzo en mis brazos y la acuesto en la cama con delicadeza, me acerco a su barriga y le doy un pequeño beso, poso mi mano sobre la barriga y empiezo a acariciarlo suavemente.
-¿Puedo pedirte una cosa?-siento su mano acariciando mi cabeza con cariño y no puedo evitar sentir tristeza por toda la mala suerte que estamos teniendo.
-Sí mi reina, dime, ¿Qué cosa?-inquiero
-Probablemente no pase, pero por si acaso quiero pedirte que cuides de nuestro bebé si muero en el parto-me sorprendo con lo que dice y la miro con tristeza, ¿Acaso cree que podré vivir sin ella?, espero que esté bromeando porque ella es mi vida y si la pierdo mi vida se derrumbara.
-No digas eso lucía-espeto
-Solo quiero asegurarme de…..-la interrumpo
-Lucía basta, me lastima de solo pensarlo-la miro con seriedad mientras aprieto mis puños con fuerza, ella se incorpora y baja la mirada.
-Lo siento cariño, no era mi intención lastimarte-dice lucía con tono triste
Me acerco más a ella y la tomo del mentón, levanto su mirada y le doy un pequeño beso en los labios.
-Tú no morirás mi reina, yo no pienso perderte, ¿Entiendes?, ya tengo la cura para tu enfermedad y no habrá problemas a la hora del parto-aclaro
-Sí, entiendo cariño, pero ¿Cómo conseguiste la cura?-inquiere con tono sorprendido
No le puedo decir que la conseguí matando a una bruja, me odiara por ello, en esta ocasión tendré que mentirle y será la única y última vez que lo haga.
-Mis caballeros consiguieron una flor que el curandero nos pidió para preparar tu medicina-miento
-Me alivia que no hagas caso a los rumores del pueblo y no le robaras sangre a una bruja-me sonríe, acerca su mano a mi cara y acaricia mi mejilla con cariño.
Ahora me siento mal por mentirle, ¿Ahora qué hago?, ¿Seguir con la mentira hasta que todos olvidemos el tema de las brujas y su sangre?, eso será fácil, pero el problema es que puede descubrir la desaparición de la única bruja en nuestro pueblo.
Sé que con una mentira será fácil justificar su ausencia, pero tal vez alguien vio a mis caballeros llevarse a la bruja y esa persona nos puede delatar, debimos ser más discretos, pero me quise apresurar como si fuera el último día de la semana, soy un tonto.
-¿En qué tanto piensas cariño?-indaga con tono curioso
-Eh… en nada importante mi reina, solo estoy pensando en todos los problemas que tenemos y eso me estresa-miento
-Descansa un poco cariño y cuando estés más relajado resuelves los problemas que tenemos pendientes-sugiere lucía
-Esta bien cariño-le doy otro pequeño beso en los labios y rodeo la cama, me acuesto a su lado y la abrazo.
Pasaron dos días y el curandero ya tiene la medicina preparada, se lo entrega a mi reina y ella se lo toma todo.
Pasaron 3 días y no hubo problemas con el embarazo de mi esposa, la sangre no provoco ningún aborto ni nada, eso me alivia demasiado y mi reina mejoro, ya no se ve demacrada ni pálida y ya no se ve tan débil, ya puedo estar tranquilo, pero no del todo porque a mi esposa se le rompe la fuente antes de que terminará la semana.
-¡Amor apúrate!, ¡Que no ves que estoy sufriendo por tu culpa!-espeta mientras se queja de dolor
-Amor cálmate, me pones nervioso-dije mientras preparo todo para el parto.
-¡Nunca digas que me calme!-respira hondo y exhala rápidamente.
-Lo siento mi reina, ya debería estar aquí el curandero-me asomo y reviso los dos lados del pasillo.
-¡Dile que se apure y me saqué a este bebé ya o juro que lo mataré!-dice lucía con tono molesto
Veo al curandero correr hacia la habitación y yo dejo de asomarme, él se detiene frente a mí y respira agitadamente.
-Gracias a dios que llegaste, atiende a mi esposa rápido que no para de gritarme-susurro, el curandero se ríe y asiente, entra a la habitación y se acerca mi esposa, la ayuda a tener una cómoda postura, yo rodeo la cama y me quedo del otro lado de la cama sujetando la mano de mi esposa.
El curandero se prepara para recibir al bebé y mi esposa empieza a pujar, siento un fuerte apretón en mi mano y tuve que aguantarme; esta situación no me provoca desmayos porque ya he tenido la oportunidad de presenciar un parto varías veces aunque la primera vez si me desmaye.
Mi esposa seguía pujando durante 3 horas y ya se ve muy agotada, pero no es momento de descansar, ella siguió pujando durante varias horas hasta que al fin escuchamos los chillidos de nuestro bebé.
El curandero le corta el cordón umbilical y se lleva al bebé.
-¿Y mi bebé?-inquiere lucía mientras respira agitadamente
-Se lo llevo el curandero para limpiarlo creo yo-dije no tan seguro
El curandero después de unos minutos regresa a la habitación y le entrega el bebé a mi esposa.
-Felicidades, es una linda niña sus majestades-dice el curandero con una gran sonrisa
Mi esposa y yo quedamos hipnotizados con su belleza y con lo tierna que se ve, tengo ganas de llorar de felicidad, pero no quiero verme tan frágil frente a mi esposa y el curandero, mi esposa si llora de felicidad y me abraza con uno de sus brazos desocupados.
-Seremos los mejores padres para esta pequeña-dice lucía
-¿Y qué nombre le van a poner?-inquiere el curandero con curiosidad, mi esposa y yo nos miramos por unos segundos, regresamos nuestra mirada a la bebé y sonreímos.
-Se llamará celia-responde lucía mientras mira a nuestra hija de manera fugaz
Pasaron cuatro años de su nacimiento y ahora ella es una niña muy alegre y traviesa, que le gusta merodear por todo el castillo.
Ella a iluminado nuestras vidas y nos a liberado de la tristeza que nos atormentaba, ahora nuestra vida es más divertida gracias a sus ocurrencias, es todo lo que siempre a habíamos querido mi esposa y yo, pero esa felicidad se desvaneció cuando una bruja nos visita, mi esposa la invito para asegurarse de que a ninguno de la familia le hayan hecho un trabajo de magia negra.
La bruja se percata al vernos que nosotros tenemos una maldición y también nuestra hija la tiene, eso me recuerda lo que sucedió con la bruja y las palabras que ella mencionaba.
-Rey y reina, ustedes van a sufrir una tragedia en el futuro por la maldición, deben hacer algo antes de que la niña cumpla los 15 años-dice la bruja
-¿Y sabes qué es lo que nos va a pasar? -indaga lucía con tono preocupado
-No lo sé del todo reina, pero les aseguro que tiene que ver con la muerte-suelta
Mi reina me mira con miedo y tristeza, yo la abrazo y mantengo mi expresión neutra, aunque en mi interior siento miedo y preocupación; creí que los problemas se habían acabado, pero no fue así ¡Y todo por mi maldita culpa!, había olvidado la maldición de esa bruja porque yo pensaba que no sería nada grave, pero veo que me equivoqué.
-¿Y qué maldición tiene mi hija?-indago
-Su hija tiene una maldición que arriesgara la vida del reino, no puedo decir con claridad que es lo que lo causará, pero les recomiendo que ella nunca tenga hijos y evité enamorarse de un chico porque eso es lo que va a activar la maldición-explica
Esa maldita bruja le quiere arruinar su futuro a mi hija….. ¡¿Por qué a ella, si no le hizo nada?!, ¡Yo fui el que la llevo a su muerte!, no tenemos otra opción que prohibirle enamorarse.
Pasaron los años y mi hija ya es una adolescente, evitamos hablarle temas del amor como nos indicó la bruja, pero ella misma sabe que no funcionará por mucho tiempo, ya que a las adolescentes les gusta experimentar en el amor, además ya mañana cumplirá los 15 años y mi esposa está muy asustada al igual que yo.
La bruja se hace pasar por su tía para que la cuidé el resto de años que le faltan por vivir, nosotros aprovecharemos el tiempo que la maldición nos permita para dejarle un lindo recuerdo de nosotros a nuestra hija y así ella no nos extrañé tanto.
Lucía
-Mamá, ¿Puedo hacerte una pregunta?.
-Claro celia, dime-me acerco a ella unos centímetros y noto tristeza en su mirada.
-¿Por qué estás tan preocupada?-inquiere celia
-Porque tu padre se va a ir un día después de tu cumpleaños a la guerra contra otro reino-dije con voz nerviosa
-¿Y cuándo volverá?.
-No lo sé hija, las guerras suelen durar mucho tiempo-dije
-Entiendo mamá….
Empiezo a tener dificultades para respirar, me agito y caigo de rodillas, mi hija se da cuenta y se pone de rodillas a mi lado con preocupación.
-Mamá…. ¡¿Qué tienes?!....-toco mi pecho y mi hija empieza a gritar por ayuda.
-¡Por favor alguien venga a ayudarme!-grita con desesperación
Mi vista empieza a nublarse y escucho a personas entrar a la habitación, siento como alguien me carga y pierdo el conocimiento.
Eduardo
Mi hija no pudo evitar llorar y yo siento como mi pecho se comprime por el dolor que estoy sintiendo en estos momentos de solo ver a mi esposa tendida en esa cama de nuevo…. la bruja mira a mi esposa y me susurra.
-La maldición ya está empezando a afectarle a la reina.
¡¿Cómo puede ser posible que le esté afectando si nuestra hija todavía no cumple los 15 años?!, ya no puedo más…. Ya no; me estoy cansando de esto, ni siquiera podemos darle un lindo recuerdo a nuestra hija en su cumpleaños porque la maldición quiere arruinarlo todo….
¡Ya acaba de una buena vez con nosotros si tanto lo deseas!, ¡Ya arruinaste nuestros planes, así que hazlo!, agradezco que por lo menos nos dejarán tener nuestra felicidad junto a nuestra hija.
Lo agradezco…..
El curandero nos mira y por su cara puedo intuir que no nos tiene buenas noticias.
-La reina por poco tiene un ataque al corazón, no encuentro ninguna razón para que se le provocará , aparte de la maldición-dice el curandero
Mi hija nos mira a todos con el ceño fruncido.
-¿De qué maldición habla señor curandero?-indaga con tono confundido
-Eh…. ¿Maldición?, yo nunca mencioné una maldición-miente con voz nerviosa
¿En serio tenía que mencionar la maldición?, ahora tenemos que decirle la verdad a mi hija gracias al curandero que no sabe guardar secretos.
-Sí, lo mencionaste y ahora quiero que me digas de que maldición hablas ahora-dice celia con tono serio
El curandero traga grueso y me mira pidiendo que lo ayude.
Suspiro-Hija, hay algo que debo decirte, tenía pensando decírtelo mañana, pero, ya que el curandero lo arruinó-lo asesino con la mirada-tengo que decírtelo ahora.
-Te escucho papá-me mira con atención.
-Tu tía es una bruja y ella nos dijo que tenemos una maldición que nos puso una bruja mala, a ti te puso una maldición diferente a la nuestra, pero esa te lo explicará tu tía, el punto es que tu madre está así por la maldición-explico
Mi hija se queda sin palabras y baja la mirada, se da la vuelta y sale de la habitación.
-Parece que alguien está molesta por culpa del curandero-dice la bruja mientras mira al curandero con seriedad
-Bueno, lo siento, ¿Sí?-espeta el curandero
-Ahora entiendo porque no sirves como amigo para el rey-dice la bruja con tono burlón
El curandero le dirige una mirada asesina a la bruja mientras se cruza de brazos.
-No es gracioso bruja-espeta
-Que amargado eres.
-Basta-dije mientras los miro a los dos con seriedad
-Lo siento majestad-dice el curandero
-Me quedaré a cuidar a mi esposa, elizabeth ve a cuidar a mi hija-ordeno mirando a la bruja
-Esta bien majestad-se da media vuelta y sale de la habitación, no sin antes burlarse del curandero.