Lara celebraba los cumpleaños de sus hijos con el apoyo de la familia Roux Morin, sin embargo, hacia una especial celebración en conmemoración a aquella fecha en que logro salvar a sus hijos de un trágico destino, salían todos a esa cafetería en la que celebro el cumpleaños número nueve de Luka; compraba dos pequeños ponqués con sus respectivas velas, cantaban de nuevo el feliz cumpleaños, pedían los deseos y cada uno apagaba su vela; aunque parecía tan sencillo llenaba aquella cafetería de felicidad.
Luka siempre prestaba atención a las noticias, pero ese instante fue diferente, vio un rostro conocido en las noticias que trasmitían, se levantó de manera disimulada hacia un televisor que estaba empotrado en la pared cerca de un estante, ese hombre era su padre, estaba junto a una pequeña que tomaba de la mano; la sangre de Luka empezó a calentarse y su respiración estaba agitada mientras retrocedía indignado; sin notarlo, golpeo una joven; se giró de prisa y la sujeto por los hombros trayéndola hacia su cuerpo para que no cayera, encontrándose con unos hermosos ojos verdes de gata, tenían una destellante chispa en la mirada – lo siento – se disculpó Luka en un susurro mientras sujetaba a esa pequeña y ella le sonrió guiñándole el ojo, una perturbadora vibración encendió su cuerpo, Luka la aparto con rapidez sintiendo vergüenza, esa pequeña aun llevaba un uniforme de escuela, miro a Rania y camino hacia su lugar de nuevo donde lo esperaba su familia, él estaba totalmente sonrojado - ¿estás bien? – interrogo Johan al ver el rostro de su amigo, Luka asintió recuperando la calma y de manera disimulada buscaba de nuevo con la mirada esa pequeña; la encontró junto a su viva copia, aunque la otra joven no tenía la misma chispa en sus ojos.
Jade y Kya discutían mientras esperaban en la puerta de salida de la cafetería; Luka sonrió al ver aquella pequeña levantar sus hombros mostrando su lengua a su hermana mientras salían de la cafetería seguidas por una mujer que parecía su madre, Luka sacudió su cabeza para limpiar su mente de algún pensamiento que pudieran llegar con esa niña solo un poco mayor que su hermana y continuo la celebración.
La familia Dubios Simon, eran un verdadero ejemplo de amor, los mellizos, Ethan y Tessa, tenían catorce años cuando su padre falleció de cáncer en el estómago, las gemelas Kya y Jade, recién habían cumplido sus trece años; sólo su madre conocía el verdadero estado de salud de aquel hombre trabajador, a partir de ese momento, Roxane trabajo duro para que sus hijos no dejaran de estudiar y para ello había recibido una buena suma de dinero por parte de un seguro que ella desconocía pero supo guardar para el futuro de sus hijos; Tessa estaba decidida a cumplir con su vocación religiosa consiguiendo una beca para ingresar a terminar sus estudios en un claustro en Roma y continuaría allí hasta ordenarse, se sentía satisfecha solo siendo una carga menos en su familia aunque permanecía en constante contacto con ellos.
Con el tiempo, Ethan empezó a sentir que en su cuerpo se había despertado una necesidad sexual alternativa, sus sueños lo llevaban a una necesidad de poder, de dominación, de control; su primera experiencia sexual con una niña de su edad, fue demasiado calmada para su gusto alternativo, sentía frustración y miedo al no entender esa necesidad a sus ojos tan exótica, pero quería entenderse, conocer que era lo que verdaderamente pedía su cuerpo, aunque no dejaba de sentir miedo por sus hermanas, algunas veces se acurrucaba en la cama con su madre y sentir como ella acariciaba su cabeza le tranquilizaba un poco los pensamientos, en ocasiones se quedaba dormido y era despertado salvajemente por las gemelas que celosas saltaban sobre él.
Las noches familiares de los Dubois Simon se concentraba en los miércoles, Roxane se sentaba en una silla en el jardín rodeada por sus hijos y contaba su historia de amor, aunque después de la muerte de su esposo la historia había variado, apareció una verdad que calcinaba el alma de aquella madre porque, aunque Roxane siempre amo a su esposo, ella estaba convencida que él no la amaba, aunque jamás demostró lo contrario – lo ame tanto, que busque a esa mujer para que lo perdonara, lo importante para mí, era la felicidad de su padre – concluyo una noche y Jade suspiro, ella era la única que había querido ahondar más en la historia de su madre y se empezó a cerrar a los hombres, haciendo que sus hermanos pensaran que su tendencia sexual era diferente; por otra parte, Kya, demostraba su mente abierta a la sexualidad, hablaba de ella sin tapujos, preguntaba sin filtros y sin mascaradas haciendo que en ocasiones su madre y sus hermanos se avergonzaran por preguntas en público que no sabían cómo responder.
Ante la inminente necesidad de descubrir su gusto sexual alternativo, Ethan visito lugares que encontró por internet, empezó a experimentar la sensación de dominación y entendió su condición; no podía evitarse aquella necesidad de dominar en el terreno sexual, esa satisfacción que le producía la sutil y erótica obediencia femenina, aquella sumisión en la mirada de quien tendría como sumisa y el dar placer con la autoridad misma; no había marcha atrás con aquello que le reclamaba la piel y empezó a aceptarlo.
La primera experiencia de Ethan como dominante, fue teórica a sus quince años, con una mujer cinco años mayor; encontrada a través de las redes sociales en una de sus consultas, se citó con ella en una habitación de hotel, el temor estaba en el ambiente - ¿Cómo te llamas? – pregunto Ethan – como quieras llamarme – respondió coqueta aquella mujer – te escucho, ¿Cuáles son tus dudas? – inquirió aquella mujer y la incomodidad de Ethan creció – todas, creo que no está bien lo que estoy sintiendo, lo que sueño – respondió él – no está bien cuando le haces daño a otros, pero estamos hablando de placer, dime, que quisieras hacerme, cuál es tu sueño, hagámoslo realidad – Ethan trago en seco y suspiro, sus verdes ojos se ennegrecieron por la dilatación de la pupila al sentir la excitación con la sensual voz – quiero atarte las manos – respondió él en un susurro – ella lamio sus labios, se sentó coqueta en el borde de la cama y extendió sus muñecas, Ethan negó con la cabeza – no está bien, te lastimaría – respondió él ante la acción de la mujer y ella negó – soy tu sumisa a partir de ahora, descubrirás la sumisión de la mujer cuando incline la cabeza o con disimulo la mirada ante su dominante, no a todas las mujeres nos gusta esto, pero a quienes nos gusta, no nos lastimaras, lo disfrutaremos juntos – ella sonrió – no pasara nada hoy, eres un niño, solo te explicare como funciona - ella fue su maestras en aquel arte y fue ahí, donde aprendió que aquello que él empezaba a sentir no estaba mal si se hacía con respeto y pensando el placer mutuo.
Aunque Ethan estaba un poco más tranquilo, no dejaba de tener preocupación por sus hermanas, su mayor preocupación era Kya, necesitaba estar pendiente de sus locuras, esa adolescente que, desde sus catorce años, buscaba su primera experiencia sin medir consecuencias.
Rania era una niña muy alegre, Sibylle disfrutaba de la chispa de aquella pequeña que amaba como si fuera hija suya; la familia Roux Morin giraba en torno a la felicidad de esa pequeña que llenaba de alegría la casa, nunca importaba la hora o lo cansado que estuviera Eric por su trabajo, llegaba hasta la habitación de la pequeña para saludarla y ayudarle con sus deberes escolares.
A los veintidós años, Luka estaba cursando el último año de universidad, estaba reunido con algunos compañeros, necesitaban presentar los exámenes para su grado como abogado y uno de ellos llego alterado con su ropa manchada por algo que parecía soda – justo ahora tenía una entrevista de trabajo – se quejó aquel joven mirando con decepción su ropa y Luka le ofreció la suya para que no perdiera la oportunidad; minutos después de despedirse, Johan se acercó a él ofreciendo que su conductor los llevaría a casa y él lo rechazo porque necesitaba continuar estudiando, aquellos exámenes eran importantes para Luka.
En la biblioteca principal de la universidad, un incontrolable murmullo empezó a invadir el recinto en el que se encontraba Luka, intento ignorarlo y quiso salir de allí, pero al reconocer el nombre del joven con quien había cambiado su ropa, se detuvo y busco aclarar lo ocurrido – parece que intentaron robarlo y le dispararon – explico una de las jóvenes que estaba murmurando y Luka suspiro - ¿esta vivió? – interrogo Luka y ella se encogió de hombros sin saber que responder; después de eso, Luka no pudo concentrarse, pensaba en ese joven y lo ilusionado que se veía por la oportuna de trabajo a la que asistiría, cerro sus libros y tomo el autobús para regresar a casa.
Desde a parada de autobuses a la cabaña en la que vivían, debía caminar un largo trayecto, con preocupación vio desde el portón principal que en una ambulancia era subido un cuerpo cubierto por una sabana y un escalofrió recorrió su columna, soltó sus libros y corrió hacia aquel cuerpo, era un hombre con el rostro demasiado lesionado y levanto la mirada hacia Eric y Lionel – Luka, lo siento – se disculpó Eric con los ojos llenos de lágrimas; una segunda camilla con un cuerpo cubierto salía de la casa y el cuerpo de Luka solo temblaba, detuvo la camilla y retiro la sabana que cubría el cuerpo encontrando el rostro de su madre; Eric corrió a él al escucharlo gritar y lo abrazo retirándolo de la camilla para que los especialistas continuaran con su trabajo, todo estaba lleno de policías – Rania – farfullo Luka cuando su mente le permitió reaccionar un poco – está en la clínica, Johan y mi madre están con ella – respondió Eric - ¿Qué paso? – continuo interrogando Luka y Eric negó con la cabeza sin saber que responder – están investigando, pero por una llamada del celular de aquel sujeto, ya creen saber quién ordeno esto – respondió Lionel y Luka lo miraba esperando que continuara - ¿a quién querían hacerle daño? porque no creo que fuera a mi mamá – inquirió Luka con nostalgia y Lionel negó con la cabeza – llévame a la clínica, quiero saber que mi hermanita está bien – Eric trago grueso y tomo del brazo a Luka – siéntate – ordeno Eric llevando a Luka por el brazo a unas bancas frente la entrada de aquella cabaña.
Después de explicar lo que le había ocurrido a Rania, Luka no podía parar de llorar, se cubría su rostro con sus manos – solo es una niña, que maldito monstruo hace algo como eso – murmuro Luka con desesperación mientras Eric lo envolvía en sus brazos; cuando estuvo en calma, salieron hacia la clínica, Luka necesitaba estar cerca de su hermana.
Había pasado sólo un día, gracias a la presión que Lionel, Eric y Milou ejercieron para acelerar la investigación, llevo hasta el padre de Luka y Rania – por los registros telefónicos, parece que la señora Lara lo contacto, él es un conocido abogado de Lillie, además que es políticamente importante – explico aquel investigador y Luka frunció el ceño al escucharlo – no puede ser, ¿porque él nos querría hacer daño? – interrogo Luka y aquel hombre suspiro – habían firmado con la esposa un acuerdo prenupcial – explico aquel investigador - la cláusula de infidelidad le permitía a ella no darle absolutamente nada de sus bienes, además de quedarse con el noventa por ciento de los bienes de él, ustedes son ilegítimos y la prueba de la infidelidad – continuo aquel hombre – después de la muerte de su esposa en el parto, él no quería que su hija se enterara que tenía una amante, pero sus abogados ya estaban haciendo sus investigaciones – concluyo el investigador - ¿hija? – inquirió Eric y Luka suspiro, recordó una niña junto a su padre cuando lo vio en televisión – sí, tiene una niña creo que va a cumplir trece años – respondió el investigador, era la edad de Rania – ¿esta información la tiene la policía? – interrogo Luka aquel hombre asintió – lo están capturando ahora – Luka asintió y salió de la clínica.
Haciendo uso de las amistades de los Roux Morin, Luka visito a su padre en el lugar en el que se encontraba detenido – papá – saludo Luka con notable amargura en su voz, a aquel hombre abrió los ojos con asombro al ver a Luka – no estás muerto – murmuro y Luka suspiro negando con la cabeza - ¿Qué haces aquí? – pregunto el hombre aun con las manos esposadas – solo quiero saber porque – murmuro Luka – ustedes fueron un error, debía corregirlo – respondió ese hombre con frialdad y Luka meneo la cabeza con frustración – aquella noche, cuando mamá nos sacó de esa casa ¿porque estaba asustada? – interrogo Luka sacando aquel interrogante que tenía atascado en el alma desde que era un niño, el hombre bajo la cabeza con una malévola sonrisa – porque esa misma noche yo pensaba corregir mi error – Luka abrió los ojos con asombro al escuchar la frialdad del hombre al que una vez amo; Luka se levantó con nostalgia sin decir nada más y el hombre lo detuvo – cuida a tu hermana – Luka regreso con ira a él y lo golpeo con su puño – ¡a mi hermana jamás la tocaras de nuevo! – aquel hombre rio con sarcasmo – no a Rania, ni siquiera sabemos si viva, me refiero a Mirelle, también es tu hermana – respondió el hombre con una sonrisa irónica, Luka trago en seco con un dolor en el pecho al escuchar el tono frio en esa voz masculina – no tiene más familia, ella será llevada a un albergue, es tu hermana después de todo – Luka empuño sus manos al escuchar esa cruda verdad, salió del lugar sin responder pero las palabras de ese hombre giraban en su cabeza, esa niña era su hermana y no tenía responsabilidad alguna del sufrimiento, debía pensar cómo podía ayudarla, pensó que su madre, jamás lo perdonaría si dejara abandonada a esa pequeña sabiendo que es su hermana.
Antes de llegar a la clínica, Luka llamo a Eric, Johan estaba pendiente de Rania y no quería agobiarlo con ese nuevo problema que había surgido en su vida; él contacto a los abogados de la familia y le ayudaron a conseguir la custodia de la joven.
Rania no le permitía acercarse, solo Johan podía estar junto a ella y poco a poco Eric fue siendo aceptado; mientras esperaba su turno de ser recibido por su hermana, organizaba las cosas con aquel nuevo miembro en su vida, sin embargo, Luka no le informo a Mirelle que era su hermano – a partir de este momento, seré tu tutor, vivirás en tu casa, con las empleadas, tienes mi número y cuando me necesites vendré – informo Luka instalando a la joven en la enorme casa que había sido su casa familiar en Lillie, no la llevaría cerca de Rania, aun no la quería cerca.
Mientras estaba en esa enorme mansión, visito el que un día fue su apartamento dentro de ese mismo lugar, comprendió que su madre, era la empleada de la casa de su padre y su esposa – creo que ni mamá sabia esto – murmuro con lágrimas en los ojos y salió de allí, volvió la mirada al sentirse observado y en una de las ventanas estaba esa pequeña mirándolo atenta, ella le sonrió con tristeza, levantando su mano para despedirse, pero Luka la ignoro y subió al taxi para regresar hacia su verdadera familia, su alma tenia sentimientos de fraternidad y odio que lo agobiaban.
Desde aquel trágico día, Luka no había logrado dormir bien, el poco tiempo que no estaba en la clínica, estaba con la investigación, o debía reunirse con los abogados para firmar la documentación necesaria por la custodia total de esa nueva joven que llego a su vida – ella es la heredera de una importante mujer – explico uno de los abogados y Luka suspiro – ahora usted deberá manejar ese dinero, no solo el de la madre, también el de su padre – Luka frunció el ceño – La familia Pasquier Brun es, perdón era – corrigió aquel jurista - una de las familias más ricas y poderosas de Lillie – explico uno de los abogados – los bienes serán entregados directamente a ella cuando tenga edad, el dinero se pondrá en un fideicomiso para sus estudios y abriremos una cuenta para que ella tenga acceso para sus propios gastos, yo administrare que no malgaste su dinero, pero no hare uso de eso – explico Luka - a ella no le faltara nada – concluyo él y regreso a casa donde ya se encontraba Rania.
Con el dolor en su alma, Luka acepto que Rania fuera apartada de él, fue llevada a Verona; donde Eric había comprado una pequeña casa especialmente para ella, aunque tenía seis habitaciones porque estaba seguro que a Rania le gustaban las casas grandes, contrato tres psicólogas que se encargarían de su cuidado y dos mujeres escoltas para su protección; sin embargo, quien llevaría a Rania a Italia era Johan, ella no viajaría con nadie que no fuera él; se había convertido en una niña introvertida, temerosa y depresiva.
En la familia Dubois, Roxane no había tenido oportunidad de visitar a Tessa, pero necesitaba que se sintiera extrañada y amada, por lo que envió a Ethan a Roma a visitarla en sus vacaciones de su primer año de su carrera de derecho; mientras estaba en la sala para abordar, vio a través del cristal de la sala VIP, una hermosa joven de cabello castaño, no lograba ver su rostro, llevaba una camisa tipo polo negra con un jean azul, su atención se centró al ver en ella un presunto acto de sumisión ante un elegante hombre de gabardina negra con guantes, esa pequeña simplemente inclino la cabeza al estar frente a la imponencia de ese hombre, Rania esperaba en esa sala que Johan le informara que era hora de abordar; cuando Johan se acercó a ella, ella inclino su cabeza, sentía miedo a esa exposición en la que encontraba, él le extendió la mano y ella la tomo sin levantar la mirada, camino junto a él con la cabeza gacha, esa fue la aparente sumisión a los ojos de Ethan y sonrió con picardía aunque no pudo evitar la culpa al notar en esos pequeños pies las botas negras con tiernas flores rosas a los lados, su sonrisa se desvaneció y camino de prisa para abordar el avión meneando la cabeza.
En el aeropuerto de Roma, Ethan se encontró de frente con aquel hombre, Johan se había quitado su saco y lo había puesto sobre la cabeza de Rania; era la forma en que ella se sentía cómoda mientras estaba en medio de muchas personas, pero Ethan prefirió evitar estar cerca para alejar de su mente aquellos pensamientos que le jugaban una mala pasada.
Las gemelas Dubois Simon lograron terminar sus estudios, Jade, aunque era la más sencilla y calmada, su principal y secreto proyecto para el futuro era ser madre, había empezado sus ahorros para realizarse la inseminación artificial sin tener la necesidad de recurrir a un hombre, procuraba al máximo no pedirle nada a su madre conociendo la situación económica en que se encontraban; por otro lado, Kya, siempre había sido más abierta con sus objetivos, deseaba poder trabajar para ayudar a su madre aunque la presión familiar la obligaba a elegir una carrera, por lo que simplemente elegiría estudiar sistemas en un económico instituto.
Mientras Kya se preparaba para salir a celebrar su grado con su novio, un joven solo un año mayor que ella, su respiración empezó a hacerse más pesada, estaba decidida a perder la virginidad esa noche; su madre entro a su habitación con la voz de pase y conociendo a su hija se sentó con ella al borde de la cama – nena, sabes que lo que yo más quiero es que mis hijos sean felices – Kya asintió – la decisión que tomes, tómala con el corazón, no por curiosidad, no por capricho – continuo Roxane y Jade toco la puerta interrumpiendo – llego tu novio – grito Jade y Kya se levantó de la cama de un brinco con un holgado vestido lila de tiras y su cabello suelto – te ves hermosa – alabo su madre – él me obsequio este vestido – respondió Kya besando a su madre y saliendo de la habitación.
Llegaron en un UBER a un pequeño hotel del centro, entraron a la habitación y se acercaron a la cama; ese pequeño inexperto, beso los labios de Kya y ella respondió al beso acariciando su cabeza hasta que un extraño sonido la hizo romper el beso - ¿Qué fue eso? – pregunto Kya inquieta mientras caminaba hacia la puerta que parecía ser el baño, el joven novio la sujeto del brazo y la trajo con fuerza hacia él, la quiso besar a la fuerza pero ella lo empujo, él uso aún más fuerza haciéndola caer a la cama y ella golpeo su entrepierna, corrió hacia la puerta y se encontró dos compañeros de estudio estaban escondidos allí riendo burlones, ella meneo la cabeza y simplemente salió de la habitación hacia su casa.
El camino a casa fue dolorosamente silencioso, estaba segura que no sentía nada por ese joven de quien había sido novia por cuatro meses, pero no dejaba de ser doloroso aquel miedo que sintió al pensar en la intensión que podrían tener esos adolecentes, le hubieran podido hacerle daño si no los hubiera descubierto; no dejaba de doler el sentirse traicionada y burlada, no podía evitar que las lágrimas de decepción y rabia cayeran inconscientemente, pero no tenía con quien hablarlo, sin embargo, pensó en su hermano, necesitaba sentirse protegida y estaba segura que hablar con él le ayudaría.
Entro a la casa con sus llaves y todo estaba oscuro, toco la puerta de la habitación de Ethan - ¿Qué quieres? – interrogo Ethan sorprendido al ver a su hermana frente a su puerta – préstame una de tus remeras – respondió Kya haciéndole fruncir el ceño a su hermano, ella no podía abordar aquel tema y fue lo único que se le ocurrió, recordando que Tessa siempre tomaba sus remeras sin autorización - ¿Qué te pasa? Sabes que odio que usen mi ropa, busca en el cuarto de Tessa, ella debe tener varias de mis remeras – explico él - ¿Por qué tendría ella tus remeras? – interrogo Kya – porque después que las usa, no las vuelvo a usar yo – respondió él intentando cerrar la puerta, pero Kya lo detuvo con su mano, los ojos se habían llenado de lágrimas que ella intentaba disimular – está bien, te pasare una – respondió con resignación intentando caminar hacia su armario, pero Kya entro a la habitación, tomo una y se internó en el baño de su hermano, Ethan estaba sorprendido con la actitud de su hermana y solo suspiro con frustración; Kya no tardo en salir con la remera puesta – dejaste tu vestido – regaño Ethan pero ella lo ignoro y cerró la puerta de la habitación, él entro al baño en busca que aquella prenda pero no la vio, extrañado busco en la papelera y había sido introducido allí forzadamente, levanto la mirada y entendiendo el mensaje, camino hacia la habitación de su hermana.
La puerta de la habitación de Kya estaba abierta, Ethan la empujo un poco y ella estaba acurrucada en su cama - ¿Qué te paso? – pregunto con ternura aquel preocupado hermano; todos en la casa conocían cual era el interés de Kya, cuál era su objetivo y se suponía que esa noche cumpliría su locura – nada – respondió ella en un susurro y su hermano sonrió – entonces estas decepcionada – comento Ethan y ella negó con la cabeza – no sé cómo quiero que sea, no sé cómo debería ser, no sé cómo debería pasar – Ethan asintió con la cabeza entendiendo a su hermana – todo tiene un momento, tu tiempo llegara, sabrás encontrar la persona con quien quieras que pase y será especial – aconsejo él – yo solo quiero que pase – espeto ella levantando sus hombros - ¿Cuándo perdiste tu virginidad? – interrogo Kya y él negó con la cabeza reprimiendo su sonrisa - ¿Por qué tienes tanto afán? – pregunto él y ella frunció los labios – mis compañeras de estudio perdieron su virginidad hace mucho y la verdad ni siquiera sé porque quiero hacerlo – respondió ella – somos algo disfuncionales ¿no crees? – inquirió Kya – Tessa, opto por ser religiosa, Jade lesbiana, yo… psicológicamente inestable – Ethan soltó una pequeña carcajada escuchando a su hermana – y tu… - se detuvo levantando la mirada a su hermano – creo que solo tú eres perfecto – él inclino la mirada con vergüenza acercándose a la cama de su hermana – no soy perfecto, también tengo defectos – interrumpió él – masturbarse no cuenta - ¡Kya! – regaño Ethan y ella rio burlona - ¿Cuál es tu problema? – interrogo ella curiosa – no puedo responder tu pregunta – ella frunció los labios – ¿puedo abrazarte? – inquirió de nuevo Kya y el negó – no – ella frunció de nuevo los labios - porque yo te voy a abrazar a ti – continuó Ethan envolviendo a Kya en sus brazos, se acostaron abrazados y se quedaron dormidos.
La empresa de Johan se hacía más sólida, Luka estaba a cargo mientras trabajaba para la oficina jurídica de los hoteles Roux, no descuidaba aquel negocio y repartía su tiempo entre visitar a su hermana en Italia y a su tutelada en Lillie; eran viajes desgastantes, por lo que con autorización de los abogados vendió esa enorme mansión que lo llenaba de dolorosos recuerdos, compro una casa más pequeña en París, la traslado a un colegio privado para tenerla más cerca y supervisar su rendimiento académico; jamás hablo de ella con su amigo, tenía suficiente con que lidiar en sus estudios, con su familia y su nueva empresa, aparte de la presión que sentía por parte de su padre para superar su trauma haciéndolo asistir con una terapeuta una vez a la semana.
El día en que Ethan cumplió sus dieciocho años, se reunió con su maestra en el arte de la dominación; la habitación estaba llena de deseo, sería su primera vez con ella, con una sumisa, sería su obsequio de cumpleaños y él estaba totalmente excitado – eres un adulto ante la ley, ahora serás un hombre – susurro ella haciendo que Ethan mordiera su labio inferior acercándose a ella – no sé si será nuestro último encuentro después de mi matrimonio – murmuro ella haciendo que Ethan retrocediera confundido - ¿matrimonio? – ella asintió con la cabeza – creo que ya te había contado de mi compromiso – Ethan trago grueso y suspiro con decepción negando con la cabeza – creí que te referías a un dominante ¿mientras estabas comprometida me ilusionabas a mí? – reclamo Ethan – jamás te di falsas ilusiones – respondió ella con una sonrisa ladina – dijiste que eras mi sumisa, espere por ti todo este tiempo y ahora… - la mujer intento acercarse a Ethan pero él se alejó deteniéndola con la palma de su mano y salió de aquella habitación de regreso a su casa.
Sin notar que Kya estaba en la sala viendo televisión, Ethan entro directo a su habitación azotando su puerta, se dejó caer en la cama y escucho los golpes en la puerta, Kya entro con la voz de pase y se acostó en la cama abrazando desde la espalda a su hermano – quiero estar solo Kya – reclamo Ethan – no te preocupes, yo solo estaré aquí en silencio – susurro Kya y él tomo una de sus manos y la llevo a su boca besándola con ternura, él se giró quedando de frente a su hermana, ella doblo sus rodillas quedando acurrucada cobijada por los brazos de su hermano – gracias mi loquita – susurro Ethan y beso la frente de su hermana, dejándose llevar por el sueño.
Ethan se sorprendió al encontrar a Kya aun en su cama, tomo su almohada y la golpeo – tengo que ir a estudiar, sal de mi habitación – regaño Ethan y Kya se removió somnolienta – aun no tengo que ir a trabajar – murmuro Kya - ¿de qué hablas? – Kya se sentó de golpe en la cama – debo ir a estudiar – quiso huir, pero Ethan la detuvo - ¿a qué te refieres con trabajar Kya? – interrogo Ethan y ella suspiro al sentirse descubierta, había falsificado la firma de su madre en el permiso para poder trabajar en una cafetería cerca al instituto en el que estudiaba para ayudar a su madre con sus propios gastos académicos, Ethan la envolvió en sus brazos – eso es un delito, pero no diré nada, no te visitaría si te llevan presa – ella rio divertida – trabajare y te ayudare, te lo prometo – ella sintió - ¿quieres hablar de lo que te paso anoche? – él negó con la cabeza y ella salió de su habitación.
Pasaron algunos meses y Ethan empezó a trabajar en una empresa de vigilancia mientras continuaba con sus estudios de derecho, aunque necesitaba ayudar a su madre con la responsabilidad de sus hermanas, amaba su carrera, Kya continuaba estudiando sistemas en un instituto y trabajaba a escondidas con la complicidad de su hermano, los ahorros que un tenia Roxane del seguro que les había dejado su padre, le permitió a Jade iniciar su carrera en Psicología hasta que su madre enfermo, ella dejo sus estudios para cuidarla, pero el cáncer en los pulmones fue detectado cuando estaba haciendo metástasis, no se podía hacer mucho por ella, a los veintiún años de los mellizos Dubois simon, justo el día en que Ethan presentaría su último examen para graduarse como abogado, murió Roxane, Ethan no continuo con su carrera, seguía trabajando en la empresa de vigilancia.