Capítulo 2

No tuve fuerzas para hacer nada, solo pude llegar a casa,

meterme en la bañera y llorar amargamente tocándome el vientre, que pronto

estaría abultado por un embarazo que no había pedido. Laura continuó viéndome

en silencio, compadeciéndose de mi pena, hasta esa fecha mi único problema era

saber que Thiago estaba casado, un asunto según mi imaginación: Solucionable,

pero un bebé ¿Qué se hace con un bebé? Cuando solo tienes veinticuatro años y

una vida terriblemente desordenada, creadora de sueños amorosos con un hombre

millonario.

- Tendrás que hacerte un aborto - Masculló mi amiga

La miré con el ceño fruncido y la cara cubierta de agua y

lágrimas - No podría hacerlo - Logré decir

- ¿Entonces qué harás? ¿Dejarás morir tu sueño de

convertirte en empresaria y estar a la altura de tu jefe? - Interrogó Laura

intentando persuadirme

- Eso no podré lograrlo, embarazada o no, Thiago es un

imposible - Contesté con la voz seca, absorta, viendo el agua que  cubría mi cuerpo

- Sabes muy bien que no es feliz en su matrimonio y que

tarde o temprano eso acabará - Aclaró

- Sí, pero eso no es ahora, y ahora yo estoy embarazada de

alguien que no conozco ni podré conocer nunca - Dije y solté un suspiro largo

que hizo que de nuevo salieran lágrimas

- ! Entonces qué, Lisa, no te puedes desvanecer, hay que

enfrentar las situaciones y la única opción viable es la que ya te he dicho! -

Gritó Laura furiosa mientras se levantaba del piso

- Debo averiguar el nombre de la mujer que solicitó el In

vitro - Expliqué, ni siquiera supe de dónde surgió esa idea, simplemente llegó

a mí y al decirla todo pareció bueno

- ¿Y eso qué, boba? tendrás que cargar con ese bebé durante

nueve meses y dar a luz - Dijo mi amiga con la mano puesta en la frente

completamente desesperada

- No soy boba, podría darme dinero por poner mi vientre en

alquiler, demandaríamos a la clínica y obtendría ganancias de esta tragedia -

Expliqué muy convencida mientras me levantaba de la bañera y me colocaba la

toalla, la angustia parecía calmarse

Laura me miró como si yo estuviese loca y le aclaré

- Con ese dinero podría invertir y ahí sí podría luchar por

Thiago

Laura se quedó muda, aunque eso parecía una buena idea,

realmente era algo inseguro. Yo solo pude vestirme y tomarme un café mientras

seguía pensando en lo que vendría, vi que Laura salía de mi casa, preocupada y

molesta, entendí que se fuera, ni siquiera yo era capaz de soportarme.

La lluvia seguía cayendo, no toleraba la soledad en mi casa,

las paredes blancas me recordaban a la clínica. Una hora después de la huida de

mi amiga, no tuve más opción que salir y cerrar la puerta, caminé bajo la

lluvia, sin rumbo alguno, cubierta por el agua y el dolor, mis pasos me

dirigieron hasta la agencia de modelajes Siluetas, ahí me detuve, hecha trizas,

permanecí por mucho tiempo, ahí de pie, llorando, me sentía desesperada, sé que

mi angustia se calmaría solo con la presencia de Thiago, las luces estaban

apagadas, posiblemente era de noche y no me daba cuenta, eso solo me decía a

gritos que él no se encontraba ahí, así que seguí caminando, llegué hasta la

puerta, escuché ruidos y sollozos, por un momento el miedo no me habitó y toqué

la puerta, entonces todo quedó en silencio, insistí y toqué de nuevo.

- ¿Quién es? - Preguntó furioso y con la voz cortada.

Supe que era Thiago, pero me preocupó su forma de hablar y

pensé en los motivos que lo obligaban a quedarse ahí si ya era tarde y no se

miraba ni un solo coche de los trabajadores.

-Lisa - Contesté sin miedo

- ¿Otra vez tú? ¿Qué quieres, Lisa? En la mañana te dije que

te llamaría, por ahora no hay trabajo - Respondió asustado

- Ya lo sé, en verdad lo siento, solo no tengo a donde ir -

Dije con la voz temblorosa de frío

-A tu casa, podrías ir a tu casa - Gritó, porque la lluvia

interrumpía cualquier silencio

Yo no contesté más, minutos después escuché que movía su

silla, al instante estaba frente a mí, el hombre que me volvía loca y que justo

ahora se iba de mis manos. Me tomó con fuerza del brazo y me colocó una silla

para que pudiera reposar, ante ese gesto mi corazón se volvió diminuto

- Siempre supe que eras una chiquilla infantil - Gruñó

mientras me daba una toalla para secarme - Pero nunca pensé que fueras una

chiquilla desconsiderada contigo misma

- Solo tengo un problema - Dije secándome la cara

- Todos lo tenemos - Confirmó

-Tú no, porque eres millonario, dueño de la mejor agencia de

modelaje del país o del mundo - Contesté de prisa

- No, Lisa, no todo es dinero en la vida - Refutó

- Pero lo tienes - Contradije

Él me miró y sonrió, por un momento pensé que su arrogancia

no existía, hasta que continuó:

- Solo se requiere de inteligencia para tenerlo, niñas como

tú que les divierte mojarse bajo la lluvia durante la noche, jamás lo tendrán -

Dijo dando vueltas en su silla  con una

risa irónica, escucharlo hizo que me olvidara de mi situación de futura madre.

- No lo hago por diversión - Aclaré

- ¿Entonces qué haces aquí? Querías verme, supongo - Comentó

con burla. Sé que él se había dado cuenta de la forma de verlo que delataba mi

amor.

- Necesitaba verte, Thiago - Le dije sin titubear

Él me dio la espalda y se quedó frente a su computadora,

absorto.

- Soy casado, Lisa - Masculló entre dientes - casado con una

esposa que no puede darme un hijo, así que para nada sirve esta agencia ni mi

ferrari ni mi dinero !Maldita sea! - Gritó mientras golpeaba la mesa

Yo lo vi completamente aturdida, escucharlo decir eso solo

me recordó mi vientre gestado.

- Y yo seré mamá por accidente - Respondí

-Definitivamente se le da alas a quien no quiere volar

-Agregó apesarado

- Fue por in vitro - Dije y me interrumpió

- ¿Por in vitro? -Interrogó - Tienes dinero entonces

-No, le dije, fue un error en la clínica - Expliqué

-Debes denunciarla - Agregó

-Me gasté todos mis ahorros para pagar en la clínica Salud

Femenina, una simple consulta que se convirtió en esto, es de prestigio y jamás

ganaré una demanda - Dije con tristeza

Él me miró absorta, en verdad es una clínica muy cara -

justo ahí  fue la mujer que nos

alquilaría su vientre para mi hijo pero no logramos la fecundación - explicó

En ese momento por mi cabeza pasaron muchas cosas que no

concreté, pensé en decirle que adoptara al niño que yo llevaba en mi vientre,

pero solo pude preguntar por qué no lo hacía de forma natural, me vio

confundida y se rió.

-Mi esposa no quiere arruinar su cuerpo ni someterse a lo

que implica el embarazo mucho peor el parto - Dijo

-Ella no te ama - Añadí como si me estuviera preguntando

-Eres una muchachita tonta, incapaz de saber lo que pasa en

mi vida, Lisa, el hecho que estés aquí no significa que me conoces, no puedes

aseverar eso - Respondió molesto mientras ordenaba unos papeles

El sarcasmo en sus palabras me quemaba el cuerpo, por un

momento olvidé que hablábamos de mi embarazo, me acerqué al escritorio y le

dije

-Lo sé porque yo sí daría todo por ti, pero no tengo el

estatus adecuado para darte siquiera un beso

Él me tomó por la cintura con mucha furia, acercó su rostro

al mío, mientras sentía que la respiración se me aceleraba, vi detenidamente

sus labios rosados y gruesos que me tentaban a morderlos, sus manos rodeaban mi

cuerpo y sentí su calor,  en su mirada

había deseo y lástima.

-Eres preciosa, Lisa, y eso basta, eres sencilla y tierna y

eso basta - Dijo en voz baja mientras llevó sus labios a los míos  y me besó con suavidad, me dejé llevar en su

ritmo, degustó mi labio inferior y luego se pasó al superior, sentí que las

piernas me temblaban y el pecho me latía un ritmo indescriptible, a la vez sus

manos tocaban mi espalda, hasta llegar a mi cabello, lo sujetó con ternura,

cerré los ojos, deseando que aquel momento no se acabara nunca, rodeé su cuello

y me entregué en ese beso que me pareció como si fuese el primero, nos besamos

con pasión y delicadeza. Despacio se apartó, me miró mientras suspiraba. Ante

eso, volví a mi realidad, ese beso era solo una trampa más para mi ilusión que

se veía cada vez más inalcanzable.

-¿Por qué me haces esto, Thiago? -Pregunté triste

-Porque desde que te vi tomándole fotos a Laura, con tanta

sencillez y entusiasmo, supe que eras encantadora, Lisa, y cuando me hablaste

con tanta humildad y confianza para solicitarme amablemente un trabajo y te

disculpaste por haber llegado a la agencia sin permiso, te me clavaste en el

corazón y ese estado emocional me sorprendió, pues tú misma has visto que no

cualquier persona me agrada, pero Lisa, mírate eres adorable - Comentó en un

tono de voz baja

Lo miré perpleja, me toqué el brazo pensando que aquello era

un sueño, pero él seguía ante mí, con su mirada llena de lástima -Solo la vida

es injusta, o mejor dicho el destino es complicado -Pude decir apartando mi

vista de él.

Me sujetó el brazo con delicadeza para que no huyera -Muy

injusta, soy un hombre que no sabe qué hacer con tanto dinero, lujos y fama y

tú una muchachita que está envuelta en un problema tan grande que es la

solución que necesito en mi vida, pero no eres la persona que debe cumplir eso,

ni soy yo el hombre que mereces en tu vida, Lisa, debes irte, la lluvia ya ha

cesado y no podemos seguir en esto porque no tiene caso

No supe qué responderle, tomé mi chaqueta y caminé hacia la

puerta en silencio, antes de llegar, volteé pero él ya no me miraba, tenía sus

ojos fijos en la ventana de su oficina, y las manos empuñadas, puestas en su

mentón.

Capítulo 3

Cuando llegué a casa, me sentí rodeada de la soledad y

angustia, lo que había sucedido me generó una confusión más grande, sin embargo

de cierto modo sentía alegría pues la conversación con Thiago me había

aliviado, y su beso me confirmó que en verdad estaba perdidamente enamorada de

él, pero sus palabras fueron como un aguijón, porque la verdad es así, dolorosa

y cruel.

Me recosté en la cama y lo único que pasó por mi mente fue

el recuerdo de su beso, algo que no olvidaría nunca, que quedaría perpetuado en

mi vida como único símbolo o premio, puesto que estaba consiente que pertenecer

a la vida de Thiago era solo una ilusión y aunque él había confesado que yo le

atraía, mi mente me gritaba una y otra vez que eso solo era parte de su juego, y

aunque yo deseara caer en él, ya no podía pues un embarazo me lo impedía, todo

había sido tan mágico que ni siquiera pensé en denunciar a la Clínica, llegué

más bien a ese estado de resignación y me sumergí en él, pues no tenía

escapatoria, debía llevarlo a cabo y mirar desde lejos al hombre que amaba. El

timbre de mi celular me volvió en sí, quise creer que era Thiago, pero en

realidad era solo Laura que estaba preocupada por mí.

- ¿Ya lo asimilaste? -Preguntó casi convencida que mi

respuesta sería negativa

- Besé a Thiago - Le solté de golpe evadiendo su pregunta

-!Maldición! No empieces con bromas -Se mofó

-Que no es broma, Laura, me he dado una encerrona con él en

su oficina y no sabes cuánto odio, ahora más que nunca, estar embarazada - Dije

con dolor

-!Te has vuelto loca! olvidaste  que él está casado - Advirtió mi amiga sin

creerme

-Yo le atraigo, ha dicho, pero eso ya de nada sirve, le dije

también que estoy embarazada - Conté

- !Boba, boba! -Gritó Laura - No debiste hacer eso, pues ni

siquiera se te nota y no sabes si puedes perderlo o simplemente al fin decides

no tenerlo

- !No me jodas, Laura! Prefiero morirme anhelando a Thiago

antes que deshacerme de esta criatura, tal vez sea ella la única capaz de

salvarme de mi terrible soledad - Expliqué como si hace un momento no había

maldecido la existencia del embarazo

- Pues qué lástima que suceda justo ahora y que por eso

tengas que renunciar a lo que has soñado - Comentó mi amiga, quien sabía que

desde el primer momento que conocí a Thiago no pensaba en otra cosa más que en

él

- Ahora tengo una responsabilidad, y ya estoy convencida que

con Thiago no lograré nada, fíjate qué contradicciones tiene el mundo, él

anhela un hijo en cambio yo lo deseo a él y lo perderé, aunque no lo tengo, por

un hijo que no pedí

- La decisión solo la posees tú, Lisa - Dijo mi amiga y

cortó la llamada, supongo que lo hizo porque en realidad mi fatalismo cansaba.

Después de la llamada solo tuve valentía para acurrucarme en

la cama, disfrutando el sabor de los labios de Thiago, aun en los míos,

sensación que me la provocaba la terrible atracción que sentía por él.

***

A la mañana siguiente me desperté odiando la maldita alarma,

el embarazo empezaba a hacer su efecto en mi estado físico, tenía pesadez en la

cabeza, un sueño insolente que me dominaba, medio abrí los ojos y vi un mensaje

en mi celular, cuando leí el nombre de Thiago en la barra de notificaciones, el

sueño huyó a lo inmediato.

- Ven a la agencia - Ordenaba el mensaje - Sonreí como una

tonta, eso me alteró los nervios y sentí en el estómago una oscilación entre

hambre y aborrecer la comida, corrí al baño, solo eran nauseas, aquello parecía

fastidioso.

- ¿Me darás otro beso? - Pregunté curiosa

- Lo que quieras, pero ven ahora - Respondió

En el baño me lavé la cara para despertarme completamente.

-Lo veré - Mascullé súper contenta - Me tiene en sus manos

!Maldita sea!- Gruñí odiándome - Y esta criatura pronto empezará a crecer

entonces me impedirá besarlo - Dije tocándome el vientre y me reí imaginando a

Thiago al otro lado de mi embarazo.

Me arreglé con la mejor ropa que tenía, aunque sabía bien

que para el millonario era la más insignificante, mi maquillaje sencillo

tampoco lo impresionaría, mi cara se veía pálida y mis ojos cansados, el

corrector de ojeras no ayudó mucho, por un momento me creí derrotada, pero

su  último mensaje  me mantenía firme. Tomé mi bolso gris,

acomodé mis cámaras y salí en busca de mi moto.

- No te puedes subir en moto, Lisa, estás embarazada - Me

dije completamente frustrada, hasta que un taxi pasó y me llevó a la agencia.

- Buenos días, Licenciado Thiago - Saludé con una sonrisa

coqueta tras entrar a la oficina, sentí sus ojos clavados en mi silueta poco

atractiva, me vio de pies a cabeza, mis zapatos converse blancos que estaban

muy sucios y mi chaqueta de cuero deteriorada.

-Buenas tardes, Lisa, ya es medio día - Aclaró y entonces me

di cuenta que había dormido toda la mañana - Su vestimenta no es adecuada para

estar en nuestra prestigiosa agenda y su cabello está desarreglado - Dijo

rodeándome la cintura, vi cómo fruncía el ceño y tocaba mi pelo seco por el

champo de mala calidad que usaba, odié que me estuviera hablando con formalidad

cuando la noche anterior nos habíamos besado, su respiración cerca de mi hombro

me estremeció

- Me voy entonces - Dije acercándome a mi  bolso que había colocado en su escritorio,

pese a todo tenía dignidad y me sentí humillada

- No irás a ningún lado - Contestó sujetando mi mano para

que no levantara el bolso. En ese momento alcé mi rostro hacia el de él, quien

era más alto que yo, así establecimos contacto visual, contemplé su barba y su

nariz perfecta, no supe diferenciar si me miraba con desdén, con deseo o

lástima, mis pensamientos se bloquearon aún más cuando me soltó la mano y

colocó sus manos en mi espalda, llevándome hacia él con posesión.

- Me atrapó - Gritó mi mente

Sentí que mi cuerpo se calentaba y sus labios apresando los

míos me causaron una excitación inesperada, llevé mis manos hasta su cuello con

desesperación, él me tocó mi muslo derecho y me luego tiró mi chaqueta, mi

sangre hervía y él no paraba de besarme con pasión, jadeé sin querer en su

boca.

-¿Quieres? -Preguntó apartándose un momento de mí

-¿Aquí? -Pregunté

-En donde quieras - Dijo a media voz

-En el baño - Pedí, temerosa que alguien pudiera vernos -

Solo ten cuidado, recuerda que estoy embarazada

- Y yo casado - Contestó apartándose de mí, me dio la

espalda - Vete, Lisa, entra a cualquier camerino, buscas una mejor ropa ahí y

pídele a Mary que te maquille, la modelo es Sandra Falcón, has lo mejor posible

que esas fotos van para la revista Vogue.

Suspiré con vergüenza, quise decirle que era un idiota, pero

no tuve valor, decidí salir de prisa, tiré la puerta y no pude ver si volteaba,

fui en busca de lo que me indicó, y ocupé lo más cómodo que encontré, cuando me

vi desnuda frente al inmenso espejo que había en el camerino, solo pude fijarme

en mi vientre, y aunque mi furia me obligaba a maldecir ese suceso, mi

conciencia de mujer buena me calmaba y llenaba de preocupación por el bienestar

de esa criatura desconocida que habitaba mi cuerpo, yo había escuchado

comentarios en los que explicaban que las mujeres embarazada no debían usar

ropa socada así que por eso había elegido un pantalón holgado. Fui hacia el

estudio y me dirigí a la modelo.

-¿Tú me tomarás las fotos? - Preguntó con arrogancia  antes de que terminara mi saludo

-Sí, ella te las tomará, yo la contraté exclusivamente para

ti ¿Algún problema? - Escuché la voz de Thiago atrás de mí, aquello fue como mi

escudo de defensa, y olvidé el mal rato sucedido aunque todavía tenía

vergüenza.

- Puedo irme si no le parece, jefe - Agregué

- Si te molesta que ella te tome las fotos, entonces no hay

sesión - Me interrumpió para dirigirse a Sandra, quien ante la exhortación

calmó sus arrogancia

Vi su silueta perfecta, y su cara cuidada y no pude evitar

compararme, me imaginé las muchas veces que Thiago besaba a las modelos, pues

no era capaz de creer que teniendo a su alcance a una esposa bella y estar

rodeado de tantas modelos preciosas, decidiera besarme a mí.

- Rápido, Lisa - me ordenó con voz de jefe seductor, al

darse cuenta que divagaba

Sandra posó con perfección y yo intenté tomar las mejores

fotos. Ella se fue sin despedirse y sin siquiera pedirme que le mostrara las

fotos, me quedé sola en el estudio, ya eran las cinco de la tarde y todos los

trabajadores empezaban a marcharse. Metí mis cámaras en el bolso, fui al

camerino a buscar mi ropa pero ya no estaba, me angustié y de nuevo las náuseas

me obligaron a correr al baño.

- Llévate lo que tienes puesto - Dijo Thiago desde la

puerta, cuando yo regresaba del baño - Aquí está el pago por lo de hoy, 600

dólares - Afirmó mientras los contaba

- No puedo llevarme algo que no me pertenece - Dije con

dignidad - Además por qué me pagas tú si siempre lo hace la contadora

- Porque este es un regalo de mi parte - Afirmó - Ella te

pagará otra parte la otra semana - Toma que lo necesitas, no seas boba - Dijo

sujetando mis manos y colocándome el dinero - también por favor, llévate la

ropa y lo que consideres que puedes ocupar

- No, Thiago ¿Por qué haces esto? - Gruñí preocupada

- No lo puedo explicar, Lisa, al menos no ahora. Vete

tranquila a casa, que ya es muy tarde, yo pasaré la noche aquí, no tengo ánimos

para ir a casa.

- Puedo acompañarte, yo tampoco quiero ir a casa - Comenté

-No, Lisa, no podemos estar cerca, solo vete - Dijo con su

voz dulce.

No pude responder más, él se despidió con un beso tímido en

la mejía, guardé el dinero en mi bolso y salí desconcertada.

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Mi único jefe

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