Capítulo 2

Después del accidente, Burke comenzó a regresar a casa más seguido. Aunque solo era una rutina para él, Rose disfrutaba de su presencia en la casa, pues se sentía como si finalmente se había entregado a él y no pudo evitar pensar en lo irónico de todo.

Antes de que terminara abstraída en sus pensamientos, Rose recuperó la compostura y continuó preparando el desayuno favorito de su esposo.

Ella sabía perfectamente que él tenía otra amante.

Si bien estaban casados y ella había sido una muy buena esposa, no pudo evitar perder la cabeza al oler el perfume de otra mujer en su traje.

"¿Quieres explicarme?", le preguntó.

Burke, por su parte, solo se encogió de hombros en respuesta. "Mientras estemos casados, nadie podrá reemplazarte".

Él evadió su pregunta, en realidad, siempre había sido evasivo. En aquel entonces, nunca imaginó que realmente se casaría con Burke, con el hombre que amaba desde hacía doce años. Y ahora que finalmente estaban juntos, quería ser una buena esposa, ya fuese de corazón o no.

Así era ella.

Lo amaba como un perro amaba a su dueño, a pesar de que nunca pudo entender por qué.

Era un hombre frío y calculador, alguien difícil de amar.

Pese a todo, era un buen esposo, amable y considerado con sus necesidades.

Cuando ella estuvo enferma con fiebre alta, él regresó a casa temprano para cuidarla, incluso le dio un sermón como si eran una pareja de ancianos a los que le quedaban pocos años de vida.

Recordó que ese día creyó que estaba soñando. Entonces, abrió los ojos y miró hacia el sofá para ver a Burke hojear una revista de negocios. Una tenue luz brillaba en la esquina de la habitación e iluminaba la línea de su mandíbula sutilmente.

Ella permaneció en silencio, deseando que ese momento no terminara nunca.

"¿Estás despierta?". Su voz fría se mezcló con un poco de ronquera y cansancio.

Rose asintió.

Él dejó a un lado la revista y caminó hacia ella, puso la mano en su frente y frunció el ceño. "¿Cómo te sientes?".

"Estoy bien". La voz de Rose se escuchaba ronca luego de dormir por un largo rato. Al escucharla, Burke le sirvió un vaso de agua tibia.

"Gracias". Ella evitó su mirada, ya que tenía miedo de darle un vistazo a sus ojos y de perderse en ellos.

"La fiebre ha bajado. Descansa esta noche", dijo con un tono frío e indiferente.

Sin decir nada más, se volvió a sentar en el sofá y continuó hojeando la revista. Rose no pudo evitar sonreír.

Él no era tan indiferente de como ella creía que era.

Y con ese pensamiento, volvió a quedarse dormida.

Cuando se despertó nuevamente, la luna ya había salido y la oscuridad la envolvía. Vio la sombra de Bruce en el balcón y le pareció que hablaba con alguien.

Ella estaba a punto de llamarlo, cuando el hombre corrió hacia la habitación, se puso el abrigo y salió apresuradamente.

"¿A dónde vas?", le gritó. Después de haber pasado todo el día con ella, quería que se quedara allí hasta mañana.

Tardó unos segundos en darse cuenta de que su esposa había despertado. Miró hacia arriba y arqueó las cejas. "Me tengo que ir. Duerme un poco más".

Cerró la puerta detrás de él.

Rose frunció el ceño y miró el reloj, eran las 02:15 de la madrugada.

¿A dónde iba a esa hora?

Esa pregunta dio paso a tantas conjeturas en su cabeza hasta que finalmente descubrió que iba a visitar a su amante, Amanda Zhao.

El apodo de la mujer era igual al segundo nombre de Rose, Amy.

La primera vez que él gimió ese nombre, seguía inmersa en la pasión del momento, por lo que pensó que se refería a ella.

Pero descubrió que en realidad era otra mujer, y resultó que sí tenía otra amante. Al revivir ese recuerdo, reprimió todas sus emociones.

Ahora que había olvidado por completo su pasado, se sintió perdida sobre qué hacer.

Era solo otra vergüenza para ella.

En aquel entonces, todo lo que quería era casarse con él, y se estaba tomando a pecho el matrimonio.

Por mucho que quería olvidarlo, no podía, esperaba que sin importar lo que sucediera, ella tuviera un lugar en su corazón.

No obstante, no salió de la manera que quería. Burke siempre había sido riguroso con el acuerdo y, por su parte, Rose continuaba persiguiéndolo desesperadamente.

Ella recordaba todos sus hábitos, gustos y detalles, cerciorándose de que no olvidaba nada.

Rose estaba tan cansada que se burló de él. "¿Te casaste conmigo pero no dejas de pensar en otra? ¿Dónde está tu respeto?".

El solo imaginar el atractivo cuerpo de Amanda junto a su esposo hizo que le hirviera la sangre.

Burke levantó la cabeza y miró la expresión de disgusto en el rostro de su esposa. Dejó el periódico sobre su regazo. "¿Estás celosa?".

Anteriormente, su orgullo nunca se había visto afectado por el comportamiento de Burke. Pero ahora, se había desatado. Ella se sonrojó al mismo tiempo que sus cejas se elevaban. "Solo me preocupa que se difunda el rumor entre tus compañeros de trabajo".

Era algo nuevo para él tolerar ese tipo de carácter. Se encogió de hombros y la rodeó con sus brazos.

"¿Qué… Qué estás haciendo?", gritó Rose.

"Al parecer, no te he dado suficiente amor como para evitar que pienses esas cosas". Se inclinó y la besó en los labios, metiendo la lengua en su boca con habilidad.

Ella intentó alejarlo al principio, pero luego se dejó caer en sus brazos.

"Está bien", susurró Burke. "No tocaré a otra mujer, ni siquiera a Amanda Zhao".

"¿Puedes cortar todo contacto con ella?", preguntó Rose con el ceño fruncido.

"No, no puedo".

La mujer simplemente cerró los ojos al escuchar su respuesta.

Se preguntó si ese momento era real.

A una parte de ella ya no le importaba si tenía otra mujer, o si su actitud era solo un impulso del momento. Ella realmente lo amaba y era inútil resistirse.

Capítulo 3

El 11 de junio era su aniversario de bodas y Rose estaba impaciente. Miraba fijamente las manecillas del reloj, preguntándose por qué Burke aún no regresaba si ya eran las siete de la tarde.

Levantó el teléfono y marcó el número de su esposo. Vaciló por un momento hasta que finalmente lo llamó.

"¿Qué pasa?". La voz se escuchaba cansada; debió haber sido un día duro de trabajo.

Ella permaneció callada por un momento, reflexionando sobre sus palabras y su tono de voz.

No pudo evitar odiar que siempre se comportara de esa forma, tan frío con ella. Incluso cuando hacían el amor, sentía como si estuvieran en una reunión de negocios e hicieran transacciones.

'Tal vez no se comporte así con Amanda'.

Este pensamiento sarcástico invadió su mente y se aferró al teléfono con fuerza.

"¿Qué pasa?", repitió. Esta vez se escuchaba mucho más impaciente.

Rose cubrió el teléfono con sus manos, tratando de disimular todo el caos en su cabeza. Tardó unos segundos en calmarse, ordenar sus pensamientos y reprimir la emoción en su voz. "Solo quería saber a qué hora regresarás".

"Estoy en una reunión. No sé cuándo regrese, ¿de acuerdo?", respondió con frialdad. Sin embargo, luego de reflexionar, hizo una pausa. "Trataré de estar en casa a las nueve".

"Está bien", respondió ella con dulzura.

Él colgó la llamada.

Mientras veía cómo la pantalla de su teléfono se iba oscureciendo, se sintió ridícula.

Estaba sentada sola y en absoluto silencio en su habitación, sintió que la decepción abrumaba su corazón.

Incluso después de un año de casada, seguía sin reconocer su lugar. ¿Qué estaba esperando? Ella fue quien pensó que las cosas cambiarían luego de algunos meses juntos. Debería estar acostumbrada a vivir sola en esa gran habitación.

Una sonrisa sarcástica apareció en sus labios y, en ese momento, sonó su teléfono.

"¿Hola?".

"Hola, señora Gu. ¿Quisiera confirmar el pastel que ordenó para hoy?".

Recordó que había pedido un pastel a la pastelería hacía una semana.

Rose había elaborado un plan para que celebraran juntos su aniversario, pero él ni siquiera había mostrado interés.

Parecía que estaba destinada a estar sola a pesar de que estaba casada.

"¿Señora Gu?".

Ella apretó el teléfono y dijo: "Iré a buscarlo. Guárdemelo".

Colgó el teléfono sin esperar una respuesta, agarró las llaves del auto y salió.

Ya estaba acostumbrada a resolver todo sola.

Un tramo de carretera, de camino a la pastelería del centro, estaba en construcción. Algunos autos se desviaron por la vía de tierra. Y hasta las luces de la calle estaban de huelga.

Mientras manejaba, Rose se sintió nerviosa.

De repente, la pantalla de su teléfono en el asiento del copiloto se encendió. Estaba a punto de darle un vistazo cuando escuchó un golpe y el auto se sacudió violentamente al caer en un enorme hueco.

"Esa no es una buena señal", murmuró. Se bajó del auto y vio que la parte delantera se había hundido en un hueco de construcción.

En ese punto, parecía imposible sacarlo.

El auto era un regalo de cumpleaños de Burke. Él le había regalado un Ferrari sin vacilar y era un gran despilfarro de su parte dañarlo.

Sin alumbrado público y sin tráfico a la vista, pasaría un largo rato hasta que apareciera alguien a ayudarla.

Se quitó un mechón de cabello de la frente y suspiró; de inmediato, marcó el número del servicio de remolque.

Antes de que pudiera presionar la tecla para llamar, su teléfono se apagó.

Ahora, estaba realmente indefensa.

Si bien, de vez en cuando circulaban algunos autos, no podían verla. Además, era muy peligroso que ella intentara detenerlos sin luces.

Como se encontraba en medio de los suburbios, tampoco habían casas cercanas a las que pudiese acudir. Rose se sentó al borde de la carretera. La brisa nocturna hacía que la ropa se le pegara al cuerpo.

Ella miró a su alrededor, respirando con dificultad.

Hoy debía ser un gran día de celebración de aniversario de bodas, pero se había convertido en un completo desastre.

Si no fuera por el tránsito esporádico de carros, la carretera estaría absolutamente silenciosa.

Se aferró a sus piernas y comenzó a pensar en diferentes formas de resolver su situación.

Mientras pensaba, escuchó un sonido espantoso detrás de ella, que se escuchaba como si alguien golpeaba un trozo de carne.

Se levantó para buscar el origen del sonido.

A medida que se acercaba se escuchaba más y más fuerte.

No pudo evitar temblar de miedo.

En un callejón oscuro junto a la carretera, alguien yacía en un charco de sangre. Había dejado de moverse, pero dos hombres altos seguían golpeándolo con palos.

Rose gritó al ver la escena y se tapó los ojos.

Trató de recuperar el equilibrio y sus ojos seguían agrandados por miedo. Llevaba tacones altos, si intentaba correr, no tendría oportunidad. Mientras su mente buscaba una salida, buscó en su bolso el gas pimienta y una alarma. Cuando los compró, su amiga, Tina Tao, se burló de ella. Quién diría que ahora les serían tan útil.

Al verla, los dos hombres dieron un paso hacia adelante, agarrando con fuerza los palos manchados de sangre. En ese momento, Rose activó la alarma, se aferró al gas pimienta y lo roció en diferentes direcciones, tratando de alejarlos.

La alarma captó la atención de un auto que pasaba.

Al ver el giro de la situación, los hombres no tuvieron más opción que marcharse. Maldiciendo, uno de ellos lanzó el palo hacia ella. Incapaz de esquivarlo, la golpeó en la parte posterior de la cabeza, lo que le provocó un inmenso dolor y se desplomó.

Acto seguido, los dos hombres se subían a una motocicleta y se alejaban. Se apoyó contra la pared y se deslizó lentamente hacia el suelo como si perdiera todas sus fuerzas en un instante.

Desvió la mirada hacia el hombre que yacía sobre la sangre. Luego, agarró impulso para levantarse y se tambaleó. El hombre estaba gravemente herido y su rostro estaba cubierto de sangre. Afortunadamente, seguía consciente; miró a Rose y movió la boca como si intentara decirle algo.

Pero ella no pudo escucharlo.

"No se preocupe. Iré a buscar ayuda. Espere", le susurró.

Ella sabía que si sus heridas no eran tratadas lo antes posible, él moriría. Se quitó los tacones y caminó hacia el borde de la carretera, agitándolos en el aire para pedir ayuda.

Finalmente, su esfuerzo tuvo resultado.

Lo siguiente que supo fue que también sería transportada en una ambulancia antes de perder el conocimiento.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Lo Mejor De Mí

Capítulo 2
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED