—Algo así. —responde —¿Esta viva?
—Si, pero al parecer estaba embarazada y perdió al bebé…
“Debe de ser una maldita broma”…
Ni siquiera prestaba atención a lo que la enfermera decía, Eros la interrumpe preguntándole si podía entrar a verla, ella le dijo que debía decirle con exactitud que parentesco tenia con Bianca así que Eros mintió al decir que empezaban a salir.
—No se preocupe, ella se recuperará con el tiempo y podrá salir embarazada otra vez.
Eros entendió sus palabras ya que hace unos segundos le dijo que empezaban a salir.
Cuando la vio en la camilla sintió culpa ya que por él perdió al bebé. Al entrar vio que tenia su cabeza vendada, pero estaba despierta “Es fuerte”.
—¿Tú? —Eros se sintió confundido y pensó en si ella lo vio antes del accidente. —¿Acaso vienes a llamarme mendiga otra vez?
“¿Mendiga?”
Eros recordó a la chica que parecía una mendiga, había estropeado su traje con salsa de lo que llevaba en sus manos y por eso tuvo que retrasar su reunión con los clientes nuevos y algo que lo hizo quedar como un hombre impuntual.
—Seguramente vienes a burlarte de mi, largo.
Para Eros, que no supiera quien era, le favorecía así que se sintió más tranquilo.
—No seas malagradecida, si estoy aquí es porque te recordé cuando te vi mientras iba de salida y me sentí un poco mal por la forma en que traté ese día. —Bianca se sorprendió por sus palabras —Asi que quería darte una oportunidad para presentarte a una entrevista de trabajo cuando te sientas mejor.
—¿Enserio?
Bianca observa al hombre que tenia a un metro de su camilla, no esperaba que tuviera un lado amable.
—Te dejaré mi tarjeta, cuando te sientas mejor, llámame y te haré la entrevista personalmente, solo… trata de verte mas… decente.
Su sonrisa se desvanece, pero la de Eros seguía siendo impecable y seductora. Al salir y subirse a su auto, decidió cambiarle su color. Al llegar a su residencia notó que había un abrigo en el perchero.
—Asi que me vas a seguir a todas partes. —dijo al ver a su padre. Nota que sostiene algo en sus manos. —Supongo que es una invitación.
—Melisa se casa en el verano.
—Que bien por ella. —murmura Eros sin importancia —Lo que sorprende es que los haya invitado a ustedes…
—En realidad, esta es para ti. —hace un gesto de desagrado —Escucha, te dimos una oportunidad de hacer tu vida con ella, pero tu decisión de…
—No te metas en mi vida o me olvidaré de que eres mi padre, además, tú no eres quien, para darme lecciones de la vida, así que… te pido que salgas de mi casa y me dejes descansar que hoy no estoy de humor.
La emoción de Bianca era notoria ya que no esperaba que sacaría algo bueno de su mal día, cuando su madre llegó al hospital ella sonríe para tranquilizarla, pero su madre no hace más que angustiarse
—Estoy bien. —murmura tomando su mano
—Como me pides eso… estas heridas por un mugroso empleo. —la madre de Bianca se da cuenta que su hija mira con fijeza una tarjeta —¿Qué es eso?
Bianca le explica lo que había pasado antes y lo que pasó después del accidente, su madre toma la tarjeta momentáneamente
—Creo que era mi destino estar aquí mamá. Ya ves, el se disculpó conmigo y dijo que me atendería personalmente, es algo bueno ¿no crees?
—¿Estas segura de que fue por eso?
—¿Por qué mas sería?, seguramente vino a ver a alguien ya que dijo que me vio cuando iba de salida. —Bianca sonríe emocionada porque tenia un empleo asegurado. —Y yo que creía que era un cretino.
Su madre sonríe y besa su frente ya que lo único que le importaba era saber que estaba bien. Al pasar una semana, Bianca llamó a Eros y después de decirle que la vería en la tarde en su oficina, ella se preparó, se vistió mejor para poder tener una buena impresión.
No le dijo nada a su madre sobre el bebé que perdió y tampoco el medico ya que le suplicó que no le dijera nada, no quería preocuparla mas de lo que ya estaba.
—Por favor, no te distraigas al cruzar los peatones.
—Te lo prometo.
Al despedirse de su madre, tomó un taxi, una hora después, se encontraba frente al imponente imperio de la familia Ainsworth, le dieron una credencial de visita y la llevaron hasta la oficina del presidente, se sorprendió al entrar, su oficina incluso tenia un pequeño jardín con cómodos sofás y una meza con vista a la ciudad, donde Eros se encontraba cuando Bianca llegó.
—Señor…
Levanta su mano y le indica que se acerca, la secretaria sale de la oficina y los deja a solas, Bianca se sentía nerviosa ya que se sentía intimidada por la mirada intensa del hombre que estaba a un metro de ella.
—Iré al grano —dijo tajante —No hay vacantes en esta empresas para ti.
—¿Cómo? —la emoción de Bianca se desvanece —¿Pero me dijo que?...
—Te haría una entrevista y que te atendería personalmente, no que te daría un empleo.
Bianca se sintió aun mas humillada ya que se había burlado de ella al hacerla ir a su empresa y gastar su dinero en vano.
—Pero tengo una propuesta para ti, una que te asegura tus estudios pagados totalmente y una vida cómoda hasta que te gradúes de la universidad. —“No tengo nada que perder” —Da a luz a un hijo mío.
—¡¿Se ha vuelto loco?!
Bianca se levanta indignada de su lugar para marcharse ya que era evidente para ella que solo se estaba burlando de ella, se sintió mas humillada que hizo lo que pudo para no romper en llanto frente a él, pero al darle la espalda sintió que las lágrimas amenazaban con salir.
—Piensa en mi propuesta, solo te he dicho una parte, si aceptas puedo decirte el resto cuando me llames —Eros se acercó a ella y le sonrió forzosamente —Buenas noches.
Al llegar a su casa su madre la recibió, al ver a su hija se sintió aliviada de que haya llegado a salvo, las noches no son seguras, eso es lo que ella decía. Le pregunta a su hija como le había ido, pero Bianca se encontraba triste y decepcionada ya que no tiene el valor de decirle lo que sucedió a su madre.
—No es… lo que yo esperaba, así que rechace lo que me ofrecía.
Su madre no quería presionarla así que le dijo que ella sabía si la decisión era la correcta, Bianca comió poco y se fue a dormir, al buscar su celular en su cartera encontró la tarjeta que le había dado Eros en el hospital, frunce el ceño y la deja caer al suelo.
“Piensa en mi propuesta, solo te he dicho una parte, si aceptas puedo decirte el resto cuando me llames”
Ella no podía creer que fuera capaz de proponerle eso, pensaba que no tenía descaro o vergüenza alguna. Pero su mente tenia gravada su imagen, pensaba que era apuesto y eso no lo había visto antes cuando se encontraron las dos veces anteriores.
“Un hijo suyo”
Por un momento piensa en la propuesta que le hizo y que no seria tan malo, no se preocuparía por los gastos médicos o por los alimentos de su casa ya que él se encargaría de todo “¿pero que pasara después cuando de a luz? “me quitará a mi hijo”
Pensar en un hijo le hacia recordarse así misma que ya antes había perdido uno y que no soportaría que le arrebatasen otro ya que prácticamente le estaba pidiendo que le alquilase su vientre y Bianca es una chica que ama y se enamora de cada detalle de su vida.
Sumergida en sus pensamientos no se percató del estruendo que se escuchó en la cocina y solo reaccionó cuando escuchó el grito de su madre, al salir corriendo para saber lo que había pasado, se paraliza cuando ve a su madre tendida en el suelo inconsciente.
—¡¡Mamá!!
Paralizada por el miedo llamó a su madre repetidas veces, pero ella no reacciona. Los vecinos llamaron a la ambulancia y se la llevaron a un hospital privado y cuando Bianca se dio cuenta de eso ya era tarde porque su madre estaba siendo atendida porque había sufrido un paro cardiaco y los médicos le dijeron a Bianca que fue una suerte que ella se salvara
Sintiéndose acorralada por las dificultades de la vida, Bianca mientras tomaba la mano de su madre dormida pensó que no tenía más opción que aceptar la propuesta de Eros para darle un hijo a él y a su esposa.
—Bianca…
Ella se limpia las lagrimas de inmediato cuando ve a su ex novio en la puerta, molesta se levanta de su lugar preguntándole que hacía en el hospital y él le responde que supo lo que le había pasado a su madre y quería saber cómo estaba ella también.
—¿Desde cuándo te importamos tanto?
—Sé que me odias por lo que te hice pero…
Bianca levanta su mano al sentirse mal, los mareos por no haber comido bien la estaban torturando. Ella le pide que se vaya y la deje sola pero su ex al verla pálida se preocupó de que estuviera embarazada así que fue directo con ella y le preguntó si lo estaba dejándola paralizada con su pregunta.
—¿Y si lo estuviera qué? No es tu problema.