Portada de la novela En la boca del lobo

En la boca del lobo

8.3 / 10.0
Al mudarse a una nueva ciudad con su madre, Lina Lane desconoce las amenazas que se ocultan en la oscuridad. Su tranquilidad se altera al conocer a su vecino, un joven admirado por todos pero que esconde una personalidad sombría. Convencida de que él y sus allegados guardan un secreto sobrenatural, Lina decide arriesgarlo todo para investigar la verdad. En este entorno enigmático, descubrirá los peligros reales tras la fachada de perfección.
Resumen de En la boca del lobo
Al mudarse a una nueva ciudad con su madre, Lina Lane desconoce las amenazas que se ocultan en la oscuridad. Su tranquilidad se altera al conocer a su vecino, un joven admirado por todos pero que esconde una personalidad sombría. Convencida de que él y sus allegados guardan un secreto sobrenatural, Lina decide arriesgarlo todo para investigar la verdad. En este entorno enigmático, descubrirá los peligros reales tras la fachada de perfección.
Leer más

En la boca del lobo Capítulo 1

MUDANZA

  Esa sensación tan extraña que tienes al saber que no volverás a ver el lugar en donde creciste, el patio en donde alguna vez jugaste cuando eras niña. Mi habitación. Siento cierta nostalgia y tristeza porque una parte de mi no se quiere ir, pero otra parte me grita que no debo de ser egoísta, a mi madre le han ofrecido un muy buen empleo en el norte del país. Tendré que ir a una nueva escuela, conocer personas nuevas, dejar a Will... —mi ex novio—. En cuánto le di la noticia se enojó mucho y terminamos. Creo que era lo mejor.

   Terminé de meter las maletas al auto y abrí la puerta, pero antes le di una antigua mirada a mi antiguo hogar. Era una casa color blanca, pequeña y de dos pisos. Estaba un jardín lleno de flores amarillas que mi madre había sembrado en su tiempo, aún estaban allí.

  El día estaba soleado. Cerré mis ojos por unos segundos y me subí.

   —¿Lista? —me preguntó mamá.

   No, no lo estoy. Esto es demasiado para mi. No quiero irme.

  —Sí —mentí.

  Ella sonrió de lado y arrancó el coche, nos esperaba mucho por recorrer. Hoy era miércoles, por lo que significaba que mañana tendría que ir a la escuela. Mi madre había llamado días antes para inscribirme y pedir un cupo para mi, a pesar de que las clases habían empezado. Habían hecho una excepción por mi. Me sentía tan nerviosa, ni siquiera conocía cómo era el ambiente o las tradiciones de ese pueblo.

  Mi madre era casi de mi tamaño, medíamos uno sesenta y nueve por ahí. Ella tenía buenas piernas y era rubia, a veces nos confundían con hermanas. Era realmente gracioso, pero supongo que lo hacen porque el carácter de mi madre no es serio ni nada de eso, todo lo contrario, es alegre y divertida. Yo soy todo lo opuesto a ella. Quizás por eso no tenía tantos amigos, la mayoría del tiempo mi cara estaba amargada y eso hacía que las personas no me hablaran. Pero es que así era mi cara.

Horas después...

   —Carolina, quita esa cara, no vamos a meternos a la boca del lobo —intentó subirme el animo. Sentí un escalofrío cuando dijo eso último. —Mira esto... —hizo una pausa—Como una nueva aventura, conocerás nuevos amigos, quizás a algún chico... —me sonrió.

   ¿Chico? Yo no quiero conocer a ningún chico, hasta hace poco terminé con Will y aún duele. No le respondí, solo miré por la ventanilla el bosque, había niebla, era realmente hermoso. Los árboles eran muy grandes, podíamos ver el interior del bosque... no se miraba ningún animal ni nada.

  —Ya estamos llegando —anunció ella, señalando el letrero que indicó el nombre de este pueblo. Su nombre era Lewiston.

  No me emocioné ni nada, habíamos viajado por ocho horas y sinceramente no sentía mi trasero. Las casas se empezaron a ver, las personas, los bares, el cine, tiendas y también miré la preparatoria. Era un enorme edificio de dos plantas.

  —Mira, ese es tu nuevo colegio —señaló el enorme edificio que estaba frente a nosotras. Habían algunos chicos afuera, quizás los que se quedan a molestar después de que salen porque ya está oscureciendo.

  Mamá siguió conduciendo hasta tomar un camino en el que ya no habían casas, solo árboles.

  —¿A dónde vamos? —pregunté, mirando por la ventanilla un tanto apurada.

—A nuestra casa. No te había dicho que era la única propiedad que estaba disponible, los antiguos dueños se mudaron hace unos meses y quedó vacía —me miró rápido.

  Genial, voy a estar sumida en este bosque yo sola. Mamá se la pasará trabajando. Estoy sintiendo un poco de miedo, no sé qué clase de animales hay en este bosque, o peor aún, si son salvajes.

  —Esta es una manera muy efectiva para socializar —dije con sarcasmo.

  Ella negó riendo.

  Estaré sola en el bosque.

  —Mira —me llamó— Al fin y al cabo no somos las únicas que vivimos por aquí —miró por el espejo retrovisor.

  Volteé a ver, atrás de nosotras venían como tres coches, todos eran caros y de color negro. Los vidrios eran oscuros, es por eso que no se podía ver a través de ellos para ver a los supuestos vecinos. Lo que sí se podía escuchar era la música alta que traían.

   —Genial —volví mi vista al frente, formando los labios en una sola línea.

  Todo iba bien hasta que escuchamos un ruido proveniente del motor. ¡Ay no! Esto no puede estar pasando.

  —No me falles ahora... —murmuró mamá, haciendo lo posible para que el pobre coche siguiera en marcha. Pero no fue suficiente ya que el coche se fue deteniendo poco a poco hasta que nos detuvimos por completo.

  Maldito coche.

  —¡Demonios! —exclamó mamá, golpeando con fuerza el volante pero rápidamente se sobó la zona afectada con dificultad haciendo una mueca de dolor. Reí en el proceso.

  Los coches que venían detrás de nosotras empezaron a tocar el claxon desesperados.

  —Creo que tenemos que caminar el resto del camino—empezó a abrir su puerta. Abrí mi boca del asombro, no quería caminar —No falta mucho —me calmó, mientras se bajaba del auto

  —Está anocheciendo —murmuré.

  —Lo sé así que mejor nos apúranos. Ayúdame con las maletas, ¿quieres? —cerró la puerta y se fue a la parte de atrás.

Baje del auto yo también, cerrando la puerta tras de mi. Lo primero que hice fue ver a los tres coches que estaban ahí, tocando el claxon desesperados. Llegué donde mamá que buscaba algo en uno de los bolsos, pero no le puse mucha atención ya que mi mirada estaba fija en el auto de enfrente. Aunque no podía ver a la persona que iba manejando podía sentir su mirada puesta en mi. Era una de esas camionetas cerradas que son súper caras y bonitas. Era color negro y enfrente tenía la palabra Jeep en color plateado.

  —Carolina, dile a esas personas que dejen de tocar el claxon, me están empezando a exasperar —me ordenó.

  Fruncí el ceño y la miré. No quería hablar con ellos, ni siquiera sabía si eran amables.

  —Mejor saco las maletas —me negué, mientras buscaba mis maletas y las ponía en el suelo.

  Mamá suspiró y se giró para ver a esas personas.

  —¡Lo siento mucho... —empezó diciendo—... pero mi auto murió! ¡Si quieren pueden pasar a la par! ¡Gracias! —finalizó, dándose la vuelta y volviendo a lo nuestro.

  No entendí: si había espacio a nuestro lado para pasar bien ¿por qué se pusieron en ese plan? Creo que lo único que querían era molestar.

  El primer auto arrancó rápidamente, pasándonos de lado, mientras que los demás lo siguieron.

  —¡Esto no habría pasado si ese auto no fuera una basura! —exclamé, sintiendo mis piernas pesadas. Mi vestimenta se basaba en unos vaqueros desgastados, unos converse negros y una camiseta color blanca. Sin olvidar mi chaqueta negra que siempre la usaba. Aquí hacía frío, me servirá de mucho.

  Llevábamos caminando más de una hora, estaba oscuro y la luna ya había salido. Solo ella nos iluminaba. Mamá iba más adelante, yo me iba quedando un poco más atrás. Las dos maletas que llevaba eran muy pesadas. El clima se sentía helado, cuando hablaba salía humo de mi boca. El camino era de tierra, a mi lado habían solo árboles. Además de que no sabía que este pueblo era así de frío. Y yo que solo tengo ropa corta y floja. No me culpen, en mi ciudad era soleado. Lo único que me abrigaba era mi chaqueta.

  Había amarrado mi cabello en una moña floja pero unos cuantos cabellos se habían soltado y ahora estaban en mi cara.

  —¡Ya estamos llegando! —exclamó mamá desde más adelante.

  Mientras íbamos caminando miré otro camino a mi izquierda. Supongo que las personas de los autos siguieron ese camino. Pero ese camino era de tierra. La carretera pavimentada había terminado hace unos metros más atrás. Dejé las maletas en el suelo para descansar un poco.

  —Dios... —murmuré, respirando profundamente.

  Inconscientemente miré el bosque, el tenebroso bosque qué tal parecía llamarme. No sé por qué, pero me sentí observada. Una sensación nueva.

  —¡Carolina, apúrate! —me gritó mi madre desde más adelante.

  Salí de mis pensamientos, cogiendo mis maletas y corriendo un poco hasta alcanzarla.

  —¡Llegamos! —exclamó, dejando caer las maletas al suelo.

  Era una casa de dos pisos un poco grande, pero no era la casa lo que me llamó la atención sino el enorme lago que estaba frente a ella. La enorme luna lo iluminaba, se veía tan... hermoso. Algo bueno salió de todo esto. Caminé hasta el pequeño muelle que yacía allí y me senté. Quité mis zapatos para que mis pies tocaran el agua. Estaba muy helada.

  Miré la luna, se veía tan grande y hermosa.

  —¡Carolina, ayúdame aquí!

  Cerré los ojos por un segundo. No puedo ni tomar un descanso. Me puse en pie pero algo llamó mi atención: del otro lado del lago había una casa, también era de dos pisos. Juraría que está a la misma distancia que la mía. Me imagino que los chicos del auto viven allí. Después de todo sí tenemos vecinos.

  Iba a dar la vuelta para regresar donde mamá, pero un aullido me puso en alerta, hizo que mi piel se estremeciera y me llenara de miedo.

  ¿Lobos? ¡¿Hay lobos aquí?!

  No me jodas.  

Continuar leyendo

En la boca del lobo de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela Apodérate De Mi Corazón
7.9
Un error de localización transforma la noche de bodas de Bella en una tragedia irreversible. En la oscuridad, se entrega al hombre que cree su marido, pero la luz del día revela una verdad devastadora: ha compartido su lecho con Hank, su cuñado. Aunque él siempre fue frío con las mujeres, la obsesión se apodera de sus sentidos tras el encuentro. Atrapada en su red, Bella enfrenta a un depredador decidido a no dejarla marchar jamás.
Portada de la novela Casada con el italiano
9.3
Emilio encabeza un ataque letal contra la mafia de Irlanda, pero sus intenciones dan un giro al encontrar a la hija de su enemigo. Fascinado por Lyla, el líder italiano ofrece una alianza matrimonial para detener la violencia. Pese a su rechazo inicial, ella consiente la unión con tal de salvar a su familia. Lo que nació como un pacto de conveniencia se convierte en un romance ardiente cuando Lyla descubre la verdadera pasión oculta de su esposo.
Portada de la novela Demasiado tarde, Sr. Johnston: ella se ha ido
8.2
Mientras Zafiro lucha por su vida, su esposo Davin la ignora para acompañar a su amante. Tras perder a su hijo y ser falsamente acusada de adicciones, queda sin seguro médico y con su abuelo en la miseria. Cansada de las humillaciones, decide abandonar su rol de víctima. Bajo su identidad secreta como la prestigiosa diseñadora Roble, usará su talento y fortuna para ejecutar una implacable venganza contra quienes destruyeron su mundo y su familia.
Portada de la novela La Hacker del joven Abogado
8.3
Rachel, una hábil experta en informática, acepta hackear las redes sociales de la mujer que pretende su cliente estrella, el abogado Dylan Maldonado. No obstante, esta intrusión digital desata un peligro letal al exponer un secreto oscuro que debía permanecer oculto. Obligados a huir para salvar sus vidas, ambos se sumergen en una travesía llena de adrenalina y misterio, mientras un romance intenso e inevitable florece en medio de su desesperada lucha.
Portada de la novela La heredera no deseada y su CEO frío
8.0
Hanna, la verdadera heredera Wheeler, vuelve para encarar el desprecio familiar y la deslealtad de su prometido con una usurpadora. Tras cruzarse con Chris Willis, el influyente tío de su antiguo amor, su destino da un giro. Él desentraña sus secretos como doctora y diseñadora, presionándola a una boda imprevista. Aunque Chris juró cuidarla, descubre que Hanna no necesita protección; es una mujer ingeniosa y capaz de forjar su propio camino.
Portada de la novela Lealtad y Sangre
8.7
Tras burlar a la muerte, Adriano vuelve decidido a recuperar su legado. No obstante, el destino le arrebata su deseo más profundo, enfrentándolo a un dilema desgarrador: luchar por su amada o renunciar a ella para garantizar su seguridad. Entre sus raíces en la mafia italiana y las vueltas de la vida, el protagonista comprenderá que los hilos del destino son complejos y que su primer amor no es necesariamente el final de su propia historia.
Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados.