Portada de la novela El placer de lo prohibido

El placer de lo prohibido

8.7 / 10.0
Criada bajo un rigor religioso absoluto, Alma siempre ha sido la hija perfecta. Su mundo de obediencia se quiebra con la llegada de su tío Samuel, quien esconde una faceta seductora tras su fachada de devoción. Lo que comienza como una convivencia familiar deriva en un juego de sombras y tentación. En plena ceremonia sagrada, ella sucumbe a un placer clandestino orquestado por él, marcando el inicio de un oscuro camino donde el pecado y el deseo son ley.
Resumen de El placer de lo prohibido
Criada bajo un rigor religioso absoluto, Alma siempre ha sido la hija perfecta. Su mundo de obediencia se quiebra con la llegada de su tío Samuel, quien esconde una faceta seductora tras su fachada de devoción. Lo que comienza como una convivencia familiar deriva en un juego de sombras y tentación. En plena ceremonia sagrada, ella sucumbe a un placer clandestino orquestado por él, marcando el inicio de un oscuro camino donde el pecado y el deseo son ley.
Leer más

El placer de lo prohibido Capítulo 1

Mi prioridad siempre había sido ser una niña buena. Ir a la iglesia, orar todos los días, sacar solo sobresalientes en la escuela, nada de novios ni contenidos mundanos...

Así me habían educado mis padres, y así fui hasta que cumplí los dieciséis. Fue en ese entonces cuando descubrí que había un mundo más allá de la burbuja en la que siempre había vivido. Un mundo también de dominio y sumisión, pero no precisamente religiosa.

Un mundo que, si bien no te prometía un cielo después de la muerte, te ofrecía algo mucho mejor: conocer el mismísimo paraíso aquí en la tierra.

Todo comenzó una tarde mientras hacía las tareas en la casa de mi mejor amiga, Miriam. Ella era mi única amiga fuera de la iglesia, pero mis padres me permitían relacionarme con ella porque conocían a los suyos y sabían que tenían una reputación perfecta.

El teléfono de Miriam se iluminó sobre la mesa mientras ella estaba en el baño. No quise mirar, de verdad que no, pero la imagen que apareció en la pantalla captó mi atención de inmediato. Ahí estaba, frente a mis ojos, algo que nunca había visto antes: un hombre arrodillado, con las manos atadas a la espalda, mientras una mujer lo sujetaba del pelo.

—Dios mío —susurré, incapaz de apartar la mirada.

¿Cómo era que ella veía ese tipo de cosas? ¿De dónde las había sacado?

Era algo que gritaba pecado por todos lados, y mi corazón estaba latiendo tan fuerte que temí que Miriam pudiera escucharlo desde el baño.

La imagen mostraba al hombre con expresión de éxtasis mientras la mujer le halaba el cabello, obligándolo a mirarla. Había algo hipnotizante en esa imagen, en la forma en que él se sometía de manera voluntaria.

La puerta del baño se abrió de repente y dejé caer el teléfono sobre la mesa como si el simple hecho de tocarlo quemara.

—¿Ya terminaste los ejercicios de matemáticas? —me preguntó Miriam y volvió a sentarse junto a mí.

—Ya casi —respondí con la voz más aguda de lo normal, aunque traté de disimular lo mejor que pude—. Me faltan dos problemas nada más.

Miriam tomó su teléfono y lo revisó rápidamente. Su rostro no mostró ninguna reacción especial. Luego guardó el aparato en su bolsillo y volvió a concentrarse en los libros.

—Alma, ¿te pasa algo? —me preguntó—. Estás muy colorada.

—Es que tengo calor, eso es todo.

Pero no lo era, definitivamente no.

Durante el resto de la tarde, no pude concentrarme. Mi mente volvía una y otra vez a esa imagen. ¿Por qué alguien querría someterse así? Y lo más perturbador: ¿por qué me había excitado tanto verlo?

Cuando llegué a mi casa, saludé a mis padres brevemente y me encerré en mi habitación con la excusa de tener mucho por estudiar. Me senté en la cama, todavía algo inquieta. Entre mis piernas sentía un calor y una humedad que conocía, pero que siempre había ignorado, como me habían enseñado.

Eso era pecado, y el pecado estaba rotundamente prohibido para alguien como yo.

Comencé a rezar en voz baja, intentando alejar los pensamientos impuros. Pero la imagen volvía: el hombre de rodillas, la mujer dominante, las expresiones de placer de los dos.

Me acosté en la cama y cerré los ojos. Mi mano, casi con voluntad propia, se deslizó bajo la cintura de mi falda. Me detuve y lo dudé por un momento.

«Eso es pecaminoso», me dije. Pero la verdad es que mi cuerpo pedía otra cosa.

Lentamente, me quité la falda y me metí bajo las sábanas. Con los ojos cerrados, dejé que mis dedos rozaran el borde de mis bragas. Nunca antes me había tocado así, de manera intencionada. Había sentido cosas, por supuesto, pero siempre las había reprimido de inmediato.

Mi respiración se volvió irregular cuando mis dedos encontraron la humedad a través de la tela. Presioné suavemente y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

—Dios... —susurré, mordiendo mi labio inferior.

Me quité las bragas bajo las sábanas y volví a tocarme, esta vez directamente. La sensación fue tan intensa que tuve que taparme la boca con la otra mano para no hacer ruido. Si mis padres llegaban a imaginarse siquiera lo que estaba haciendo me encerrarían en un convento de por vida.

Mis dedos se movieron en círculos, explorando. Descubrí un punto que me hacía estremecerme y me concentré en él. La imagen del hombre sometido volvió a mi mente, pero ahora yo estaba en el lugar de la mujer. Y él... él tenía un rostro borroso que mi mente no se atrevía a definir.

Mi cuerpo entero se tensó mientras aumentaba el ritmo de mis movimientos. No sabía exactamente qué buscaba, pero mi instinto me guiaba. La presión en mi bajo vientre crecía y crecía sin parar. Mordí mi almohada para no hacer ruido mientras mi cadera se movía de manera involuntaria.

Y entonces ocurrió: una oleada de placer me recorrió desde la punta de los pies hasta la cabeza. Mi cuerpo se convulsionó y tuve que morderme la mano para no gritar. Fue tan intenso que por un momento olvidé dónde estaba y hasta quién era.

¿Era ese acaso el placer del que todos los mundanos se pasaban la vida hablando? ¿Era eso lo que durante toda mi vida me habían enseñado que era malo y perverso? ¿Cómo podía ser tan terrible algo que se sentía tan bien?

Cuando la sensación pasó, me quedé quieta, aún jadeando en silencio. El sudor cubría mi frente y mis muslos temblaban. Nunca había sentido algo así.

Y entonces vino la culpa, como una avalancha.

—Perdón, Dios mío —susurré, sintiendo las lágrimas brotar—. Perdóname.

Salté de la cama y me arrodillé junto a ella. Tomé el rosario que guardaba en mi mesita de noche y comencé a rezar.

—Dios te salve, María, llena eres de gracia... —recité con fervor, mientras las lágrimas corrían por mis mejillas.

Recé diez Avemarías y cinco Padrenuestros, pidiendo perdón por mi debilidad. Mis rodillas me dolían de tenerlas tanto tiempo apoyadas contra el suelo duro, pero acepté el dolor como parte de mi penitencia.

Cuando terminé de rezar, me senté en el borde de la cama. Mis manos todavía temblaban y la culpa seguía ahí, en extremo pesada. Pero bajo esa culpa había algo más: una chispa de excitación al recordar lo que había sentido.

Me acosté y me cubrí completamente con las sábanas, como si pudiera esconderme de mis propios pensamientos. Cerré los ojos, decidida a dormir y olvidar. Pero mientras el sueño me vencía, una parte de mí ya sabía que iba a querer sentir eso otra vez.

Y que no había nada que pudiera hacer para evitar volver a caer en la tentación...

Continuar leyendo

El placer de lo prohibido de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela Amor Traicionado: Venganza Artística
8.5
Sofía y Elena llegaron a México buscando el éxito artístico, pero sufrieron una emboscada que destrozó su trabajo y honor. Ricardo y Javier las rescataron, llevándolas a la fama y ganando el amor de Sofía. No obstante, un embarazo inesperado saca a la luz una verdad aterradora: ellos planearon el ataque para satisfacer a una mujer llamada Camila. Tras descubrir que su vida fue una farsa cruel, Sofía iniciará una implacable búsqueda de justicia y venganza.
Portada de la novela Cuando el Pasado Arde
7.8
Traicionada por su esposo Santiago, Isa muere en un incendio junto a su hija Lucía. Sin embargo, despierta inexplicablemente diez años antes, justo en la noche de la vendimia donde comenzó su matrimonio forzado. Tras descubrir que su propio hermano orquestó su desgracia, Isa se encuentra frente al Santiago del pasado. Con una segunda oportunidad en sus manos, buscará cambiar su destino, romper el ciclo de odio y evitar que las llamas destruyan su vida otra vez.
Portada de la novela EL SECRETO DEL ALFA. Doble vida con la humana curvy
7.9
Selina es una mujer de curvas pronunciadas que suele ser juzgada por los demás, pero su existencia da un vuelco tras cruzarse con el frío y autoritario Ares. Él encabeza una manada de hombres lobo que guarda un rencor profundo hacia los humanos, lo que convierte su mutua atracción en algo peligroso. Sin saber que el mundo sobrenatural es real, Selina se ve atrapada por el destino junto a este Alfa en un vínculo lleno de misterios y choques inevitables.
Portada de la novela  Justicia
9.0
Jessie observa con cautela a Justice North, el imponente líder de la Organización de Nuevas Especies. Aunque está acostumbrada a verlo a través de los medios, tenerlo frente a ella le provoca una mezcla de anhelo y agitación. A pesar de ser una mujer segura, la presencia física y el magnetismo de este hombre la intimidan profundamente. Su fascinación surge del respeto total hacia la valentía y el poder que Justice representa para su gente.
Portada de la novela La Luna Accidental del CEO
9.2
Valentina Flores, una contadora de 28 años, acepta ser la esposa falsa del millonario Luciano Vargas para costear el tratamiento de su madre. Luciano, un Alfa presionado por asegurar su herencia, propone un contrato de un año, pero la firma desata un lazo místico inesperado. El lobo de Luciano la reclama como compañera y ella descubre que puede oír sus pensamientos. Lo que inició como un pacto comercial se transforma en un vínculo sobrenatural e inevitable.
Portada de la novela La Pintura de su Vida
8.4
Ricardo Mendoza observa con desolación el fin de su matrimonio al firmar el divorcio con Laura Soler. Tras soportar meses de engaños, una falsa paternidad y el desprecio constante de su familia política, su mundo se ha desmoronado por completo. Víctima de traiciones y humillaciones públicas, decide romper definitivamente con ese pasado doloroso. En busca de consuelo y una nueva vida, se aleja de todo hacia la costa, esperando que el mar sane sus heridas.
Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados.