Sophia se rio confusa al escuchar a su jefe hablar sobre una cita, pero antes de que pudiera darle una respuesta sonó su teléfono. La pantalla mostraba el nombre de su madre, por lo cual Sophia frunció el ceño con preocupación, porque sabía que posiblemente no podría salir del trabajo como lo había pensado. Noah, que estaba pensativo sobre la salida de su asistente, notó la expresión de Sophia y se acercó con curiosidad, deseaba ver de quién se trataba para asegurarse si en verdad tenía una cita
— ¿Está todo bien, Sophia? — se atrevió a preguntar tras ver la impaciencia de Sophia y su falta de voluntad para responder
— No es momento para atender llamadas — dijo Sophia luego de suspirar con frustración, se sentía muy mal por no poder cumplirle a su madre lo que había prometido
— Pero ¿Necesitas contestar?
— Sí, pero estoy en medio del trabajo y... — logró decir y se detuvo por el sonido insistente del teléfono. Noah la observó con curiosidad, preguntándose qué podría estar sucediendo para que no quisiera contestar ahí frente a él.
— Vamos, atiende — dijo Noah ansioso
Sophia nerviosa finalmente contestó — Estoy en el trabajo, déjame terminar algo y te aviso si salimos o no, se me ha presentado un problema que intento arreglar, te hablaré luego ¿sí? — dijo rápidamente y sin que se atreviera a contradecirle, cortó inmediatamente
Noah Continuó observándola, con interés, deseoso de saber más sobre la llamada, quería saber qué era eso tan importante como para atreverse a cambiar su turno en una cirugía tan importante.
— Listo, Noah, en qué estábamos — retomó Sophia la conversación un tanto avergonzada, odiaba contestar llamadas cuando estaba trabajando, pues siempre procuraba hacer todo bien y no crear ningún problema que pudiera perjudicar su récord como mejor trabajadora del mes
— En lo de tu cita — dijo Noah de golpe a la espera de que por fin revelara qué era lo que haría esa noche
— Bueno, ya ves, Doctor, hay que salir y disfrutar de la vida de vez en cuando — respondió Sophia con una sonrisa juguetona en los labios, disfrutando de la confusión en el rostro de Noah.
— Entiendo, bueno, entonces ve a disfrutar de tu noche libre — dijo Noah sinceramente, sintiendo una extraña sensación de alivio al ver que Sophia estaba de buen humor.
— Para eso primero déjame intentar encontrar a alguien que pueda solucionar lo del turno, estoy segura de que cualquiera querrá hacer el turno hoy con tal de no venir a trabajar el domingo — dijo Sophia sonriendo, no podía evitar sentirse satisfecha por la confusión de su jefe, desde hace mucho tiempo no lo veía así tan asustado
— Si eso prefieres, ve y vuelve en cuanto lo consigas — la retó Noah
Sophia asintió con una sonrisa y se despidió. Mientras salía del consultorio, Noah se quedó pensando en la conversación y en la misteriosa cita de Sophia. ¿Con quién saldría? ¿Qué tipo de persona sería capaz de hacer reír a una mujer tan seria como ella? Pero no entendía por qué le estaba interesando saber eso.
Mientras tanto, Sophia buscó a Devan para informarle sobre el cambio de turno después de haber encontrado un reemplazo para cubrir su ausencia. Una vez resuelto ese asunto, se dirigió de nuevo a avisarle a su jefe.
— Listo, Noah, me cubrirá Michel, está dispuesta a hacerlo con tal que yo trabaje el domingo que era su día de turno — Le contó tras abrir la puerta
— Perfecto, te felicito por tu eficiencia, entonces ve tranquila a tu cita — Dijo finalmente sin poder demostrar cuánto le estaba fastidiando. Sophia se echó a reír
— Gracias y discúlpame por avisarte contra el tiempo — Dijo Sophia sonriendo, sus labios abiertos mostraban su dentadura perfecta, Noah se quedó viéndola sin poder disimular lo grato que le parecía que sonriera
— Claro, debes irte, no es tu culpa que Ava no me haya avisado, tú cumpliste con decírselo a tiempo, vete tranquila, de todas formas ya lo has solucionado— Afirmó Noah con respeto, no entendía cómo es que no podía ser rudo con ella, negarle el permiso y obligarla a quedarse a cumplir su trabajo.
— Si lo ves de esa manera, entonces me iré tranquila, prometo no faltar más — Dijo Sophia mientras se quitaba la bata para guardarla en su bolso.
— Cuídate — Se despidió Noah para que se marchara tranquila, cuando la vio de espalda determinó su hermosa figura, cómo es que no se había fijado antes en ella, ahora sin la bata puesta podía reconocer sus voluptuosos glúteos y la forma de sus caderas, definitivamente Sophia era hermosa.
Volvió en sí, cuando de repente, el teléfono de la clínica sonó y se apresuró a contestar. Era Kate
— Hasta que te dignas a responderme, panquecito de limón — le dijo con coquetería tras el saludo, Noah sintió que esa frase era fastidiosa
— Pues ya te he dicho que no me llames en horario de oficina — le reprochó
— Lo siento, solo quería avisarte que no podré llegar esta noche, estoy muy cansada y no tengo ánimos de nada, el post turno me tiene decrépita — Respondió kate con seguridad. Noah respiró aliviado, pero al quedarse solo en la clínica, su mente volvió a pensar en Sophia, y en la salida de esa noche, al menos ella estaría junto a alguien, mientras que él se quedaría solo.
Mientras tanto, Christopher, su hermano, lo llamó
— ¿qué tal estás? —preguntó Noah con preocupación, sabía que su hermano no lo llamaba para cosas buenas
— Pues querido hermanito, ha surgido un problema con las mujeres que esperaban cirugía. Se sienten frustradas y acusan a la clínica de falta de compromiso, pues se enteraron a través de la prensa que Enma será atendida hoy, y además que hay otras cirugías estéticas y pues entendieron que les pospusieron su cita por esa razón, están haciendo llamadas a la prensa para desprestigiarnos —respondió Cristopher con tono de urgencia
— Ay no. Necesitamos abordar esto rápido —exclamó Noah mientras pensaba en lo que Sophia había dicho al respecto, cada vez se convencía de que en verdad ella era una mujer muy inteligente
—¿Puedes ocuparte de eso? — preguntó con la esperanza que su hermano tuviera una solución
— NO, lo mejor será que te vengas ahora mismo a Miami y busquemos una solución para poder darles respuestas positivas mañana — le advirtió, Noah sabía que no podía contradecirle en nada.
Cristopher cortó la llamada a lo inmediato, Noah suspiró con rabia y se dirigió a su equipo de administración. Ellos no dieron ninguna solución viable, y se sintió frustrado, necesitaba que Sophia estuviera ahí, era muy astuta y pensó que quizá ella podría tener una buena idea, además por el compromiso que había demostrado sobre la salud de esas pacientes
Regresó a la oficina, se sentó y tomó el teléfono, estaba dispuesto a llamarla, no le importaba nada más que hablar con ella.
— Sophia, lamento interrumpirte en tu cita, pero es algo urgente — dijo con temor tras escuchar el ruido del restaurant en donde ya se encontraba Sophia
— No estoy en ninguna cita, debía reunirme con mi madre — confesó Sophia, finalmente, en verdad pensó que no tenía nada que aclararle a su jefe sobre su vida privada, pero era mejor evitar que pensara que había luchado por abandonar el turno, teniendo como motivo salir con un hombre.
Noah respiró aliviado, ni entendía por qué, pero le daba satisfacción saber que Sophia no estaba saliendo con nadie.
— Bien, lamento interrumpir la reunión con tu madre — respondió intentando disimular la alegría que eso le provocaba, pero sintió pena por molestarla, pues sabía que su madre había estado enferma recientemente y quizá solo ese día podían haberse reunido
— Anda, no pasa nada, dime qué sucede y para qué soy buena — respondió Sophia mientras se llevaba un enorme bocado de pastel a la boca
— Lo que dijiste, Sophia, las pacientes enfermas se han enterado del motivo por el cual pospusimos sus citas y ahora nos están desprestigiando, crees que podamos reunirnos para buscar una solución — pidió de golpe esperando una respuesta positiva
— Qué — gritó casi atragantándose con el pedazo de pastel
— Sí, tenías razón — afirmó Noah — Mi hermano me ha llamado, quizá en Miami pueda solucionarlo, pero quería saber si podías ayudarme, sé bien lo interesada que estabas en este asunto — se justificó
— Ahí lo tienes, lleva a las pacientes a la clínica de tu hermano, y así cubres eso mientras nuestro personal atiende a las modelos — respondió Sophia dándole la solución más clara y viable
— ¿Me acompañas? — preguntó Noah, y Sophia abrió los ojos de par en par, como era posible que su jefe estuviera proponiéndole irse de viaje así de rápido, justo a ella.
— ¿Acompañarte? ¿A Miami?? ¿Ahora mismo? — preguntó, tratando de ocultar su nerviosismo ante un viaje improvisado y repentino, pero sobre todo el imaginar que tendría que pasar tanto tiempo junto a su atractivo jefe, pues aunque intentara omitir eso, ella lo admiraba en secreto, pero se autoconvencía que no debía poner sus ojos en él, porque jamás se fijaría en ella y además las revistas y la Prensa decían horrores sobre su vida amorosa.
— Sí, en verdad te necesito, necesito resolver esto en cuanto antes, sobre todo porque mostraste mucho interés por estas pacientes, sé lo importante que era para ti asistir su cirugía — se excusó Noah buscando una manera de convencerla
—Sí, pero no estoy segura, Noah. Es un poco repentino y... — comenzó a decir, buscando una excusa para rechazar la invitación, mientras su madre la observaba preocupada, ella no quería que su hija tuviera que irse
Pero Noah la interrumpió antes de que pudiera terminar su frase.
— Por favor, Sophia. Necesito tu ayuda con esto, confío en tu juicio y sé que juntos podemos encontrar una solución para este problema. Mira que en cuestión de segundos me has dado una solución, necesitaré de tu asistencia para esas cirugías y confío ciegamente en tu trabajo — dijo, con una voz suplicante.
Sophia se mordió el labio inferior, indecisa. Sabía que tenía razón en cuanto a la importancia del problema porque eso era algo que desde días atrás la tenía mal. Además, la idea de viajar a Miami, aunque repentino, también era emocionante, necesitaba distraerse un poco,
— Bueno, supongo que... podría hacerlo. Pero necesito hacer algunos arreglos y... — titubeó, mientras Noah la interrumpió nuevamente
— No tienes que hacer ningún arreglo, nos iremos en mi avión, solo es cuestión de que tengas tus papeles y el resto corre por mi cuenta. Nos encontramos en el aeropuerto en una hora, ¿te parece? — dijo Noah, con una sonrisa de alivio, y para evitar que le diera una mala respuesta o se negara, inmediatamente cortó la llamada.
— Con que de viaje a Miami ahora mismo — murmuró mientras se cruzaba de brazos
— Con mi jefe, asuntos de trabajo madre — Dijo Sophia con pesar, no quería dejar a su madre, pero tampoco deseaba faltar en su trabajo y dejar a esas mujeres con su cirugía pendiente
— Oh, un viaje con tu jefe, suena fabuloso, además en Miami con esas hermosas playas — insinuó Amelia, su madre
— Mamá! — la amonestó Sophia — es solo mi jefe qué de relevante tiene eso, no iremos a las playas vamos a trabajar, quién desea viajar a estas horas de la noche — se defendió Sophia mientras llevaba a su boca otro pedazo de pastel, estaba nerviosa
— Pues cualquier mujer querría eso
— Cualquier mujer menos yo, para mí los hombres no son nada agradables en un viaje — gruñó molesta aún con la boca llena, su madre se carcajeó y continuó molestándola
— Eso dices porque Andrew era un patán, pero también hay hombres buenos, hija, tu jefe suele ser amable, lo has dicho cuando has contado cosas sobre él
— Andrew, mamá, Andrew ni siquiera merece ser mencionado en esta plática, basta — dijo Sophia molesta porque su ex había sido un tremendo infiel con el que se había negado a casarse hacía un par de meses
— Bien, pues vámonos que debes marcharte — dijo por fin con seriedad Amelia mientras tomaba el bolso.
Una hora después, Sophia ya estaba en el aeropuerto, lista para abordar el vuelo a Miami, era muy puntual. No pudo evitar sentirse nerviosa por el repentino viaje con su jefe, que se apareció unos minutos más tarde, demostrando su imponente elegancia que lo hacía lucir más guapo, llevaba un traje de un color oscuro, ella percibió como se ajustaba a su esbelto cuerpo, delineando sus músculos, por lo general siempre lo veía con bata y no había descubierto ese detalle. La camisa blanca de algodón con corbata de seda italiana, cuidadosamente anudada, se miraba perfecta con el color del traje y sus zapatos de cuero italiano combinaban perfectamente con su reloj.
Ella se miró de pies a cabeza totalmente avergonzada; llevaba una vestimenta sencilla, un simple suéter de lana tejida y sus jeans desgastados, era lo que había decidido ponerse por comodidad para el viaje, y sus zapatos eran unos simples mocasines de cuero marrón, cómodos que la hacían lucir de cualquier manera, menos femenina.
— Maldición, no pudiste pensar en otra cosa que en esta ridícula ropa — se dijo para si, mientras Noah se acercaba dejando a su paso el olor de su rico y caro perfume
— ¿Estás bien? — preguntó Noah, notándola ansiosa.
— Sí, solo un poco nerviosa por el viaje, supongo — admitió ella, intentando sonar tranquila y no demostrar que se estaba odiando por la ropa que llevaba
Noah le ofreció una sonrisa y le colocó una mano en el hombro — Estaremos bien, Gracias por acompañarme, eres la mejor asistente que tengo — dijo, con voz tierna
Sophia no pudo evitar sonreír ante la actitud de Noah. Tal vez tenía razón, tal vez ese viaje improvisado no sería tan malo después de todo.
Mientras estaban a bordo del avión rumbo a Miami, Sophia estaba nerviosa por tenerlo a su lado pero sobre todo por volar a esa hora de la noche, miraba con atención las instrucciones de seguridad que ofreció la azafata, porque hacía más de un año que no tomaba un vuelo.
— Deja de leer eso ¿Acaso es la primera vez que vuelas? — le preguntó desconfiado
— No, pero siempre tengo miedo, no quisiera morir porque este avión se caiga, sería fatal — dijo ella en un tono de voz trágico, Sophia solía ser muy exagerada y se llenaba de ansiedad por cualquier cosa
— ¿Sabías que hay más posibilidades de ser golpeado por un coco que de morir en un accidente de avión? — dijo Noah, con una sonrisa intentando calmarla
Sophia lo miró con sorpresa, nunca pensó que su jefe pudiera decir estupideces, luego soltó una risita nerviosa.
— No, no lo sabía. Pero, ¿de verdad necesitabas decirme eso ahora? — respondió entre risas y nerviosismo
Noah encogió los hombros — Solo trato de mantenerte tranquila, ¿sabes? Además, siempre es bueno saber que tenemos más posibilidades de enfrentarnos a un coco rebelde que a un accidente aéreo — bromeó, intentando relajarla
Sophia rio apenada, sintiéndose un poco confusa ante la ocurrencia de Noah. No sabía que su jefe podía comportarse de esa manera tan tonta fuera de la clínica.
Durante el viaje, Sophia no paró de escribir en una libreta las posibles soluciones al problema, mientras se las comentaba a Noah convencida de lo que estaba diciendo, pero a él solo lo impactaba su voz y belleza, la naturalidad con la que solía pensar y hablar.
Finalmente, llegaron a Miami y fueron recibidos por Cristopher, el hermano de Noah. Sophia sintió una extraña sensación al encontrarse con él, ese tipo era totalmente reacio, y ella sabía identificar las malas vibras
— Hola, soy Christopher, el hermano de Noah. Mucho gusto en conocerte, Sophia — dijo, con una sonrisa encantadora, mientras la tomaba de la mano para besarla, ella quiso evitarlo, pero no pudo.
Eso provocó que Sophia se sintiera más incómoda, Noah lo observó con ira, no le parecía agradable que le besara la mano.
— Pensé que vendrías con Kate — insinuó Cristopher, pues cuando fueron adolescentes estuvo enamorado de ella, y ahora aborrecía que estuviera involucrada con Noah
— Para qué podría traerla — le reprochó Noah, no estaba dispuesto a caer en su juego absurdo, lo conocía bien y además no deseaba mencionarla frente a Sophia
— Pues para cogértela en Miami, eso es lo que te encanta '¿No? — Dijo Cristopher con su tono de voz sarcástico, provocando la ira en Noah, quien se volvió rojo como un tomate por la vergüenza que le provocó que su hermano dijera eso ante Sophia
— No es momento para hablar de esas cosas, arreglemos el problema que tenemos, Sophia trae una propuesta, pero necesitamos de ti y de tu clínica — Le dijo Noah intentando mantener la calma. Pero Cris era un hombre que le encantaban los conflictos y retar a su hermano le parecía un hobby muy agradable, no desaprovecharía la oportunidad para fastidiarlo
— Problemas que tú provocas por tu incompetencia — le gritó — ahora no vengas de moralista, que sé bien que te estás cogiendo a Kate, a sabiendas de lo que sentí por ella ¿Por qué no quieres hablar de eso? ¿Acaso ella también es tu amante? — le dijo mientras lo tomaba del saco con ira
Sophia sintió que estaba siendo involucrada en un problema que no le correspondía, además como era posible que se atreviera a decirle que era su amante, cuando ella era una mujer modesta que solo estaba cumpliendo con su trabajo.