Portada de la novela Traicionada por la Sangre, condenada a casarme con el CEO implacable

Traicionada por la Sangre, condenada a casarme con el CEO implacable

8.4 / 10.0
La existencia de Sarah Smith se quiebra tras una trampa en el Hotel Imperial. Su propia familia la droga y traiciona, lanzándola a los brazos de Joaquín Benz, un influyente magnate financiero. Él, convencido de haber sido engañado, la desprecia y jura destruir su vida. Atrapada en un matrimonio forzado y carente de afecto, Sarah enfrenta la crueldad de su esposo. Sin embargo, en medio del juicio social y el rencor, surge una pasión tan oscura como peligrosa.

Traicionada por la Sangre, condenada a casarme con el CEO implacable Capítulo 1

El murmullo de la música y el tintineo de las copas envolvían el lujoso salón del Hotel Imperial, pero para Sarah Smith todo sonaba distante, irreal, como si estuviera atrapada bajo el agua. La copa de vino temblaba entre sus dedos y su visión se deshacía en luces borrosas y sombras inestables. No entendía qué le ocurría. Apenas había bebido un par de sorbos... y aun así, un calor sofocante le recorría el cuerpo, lento y abrasador, dejándola sin fuerzas.

Desde el primer momento había presentido que venir a esa fiesta era un error. Lo había sentido en el estómago, como una advertencia. Pero Clara había insistido tanto... y Sarah nunca sabía decirle que no.

-¿Te sientes bien, Sarah? -preguntó su hermana menor, sujetándola del brazo.

Clara sonreía, pero era una sonrisa extraña, fría, que no alcanzaba a sus ojos. Sarah no pudo notarlo. El mareo la golpeó con violencia y las palabras se le quedaron atrapadas en la garganta. Intentó responder, pero su lengua se sentía pesada, inútil.

El salón comenzó a girar. Las risas se distorsionaron. Sus piernas cedieron.

Una mano firme la sostuvo por la cintura antes de que cayera al suelo.

-Descansa, Sarah -susurró Clara muy cerca de su oído-. Mañana será un día que jamás olvidarás.

La voz de su hermana se deslizó como veneno.

-Es más... desearás nunca haber nacido.

Fue lo último que escuchó con claridad.

El pasillo del hotel estaba envuelto en una luz tenue que proyectaba sombras alargadas sobre las paredes. Sarah apenas era consciente de sus pasos. Su cuerpo ya no le pertenecía. Se movía por ella, la guiaban, la sostenían.

-Abre la puerta -ordenó Clara-. A partir de ahora, todo está fuera de nuestro alcance.

-Eres terrible -murmuró otra voz.

-Limítate a hacer lo que te pido. Lo demás no te incumbe.

-Créeme, lo estoy haciendo.

La puerta se abrió.

Y Sarah fue empujada al interior.

Tambaleó al entrar. La habitación parecía girar igual que su mente. Su cuerpo estaba ligero, extraño, como si flotara. El corazón le golpeaba el pecho con fuerza, pero no era miedo lo que sentía. Era algo peor. Algo caliente, embriagador, que le nublaba los pensamientos y le recorría la piel como fuego líquido.

Sobre el sofá había un hombre.

Estaba sentado con una postura relajada, pero sus ojos oscuros se fijaron en ella con una intensidad que le erizó la piel. Sarah no lo conocía. No recordaba cómo había llegado allí. No sabía quién era... ni por qué estaba frente a él.

Pero nada de eso parecía importar.

-¿Quién eres...? -preguntó, y su voz sonó suave, demasiado suave, como un susurro cargado de una sensualidad que no reconocía como propia.

El hombre ladeó la cabeza, como si también luchara por mantenerse enfocado.

-No lo sé... -respondió en un murmullo áspero-. Tampoco tienes por qué saberlo.

Sarah dio un paso hacia él. No entendía por qué su cuerpo se movía solo, por qué cada fibra de su ser parecía obedecer a un impulso que no podía controlar. Nunca había sido así. Nunca se había sentido tan segura... ni tan peligrosa.

La calidez dentro de ella se intensificó cuando se inclinó sobre él. Sus dedos rozaron la tela de su camisa y una risa suave escapó de sus labios, dulce, traviesa, completamente ajena a la mujer que solía ser.

-Eres guapo... -susurró, con los ojos brillantes-. Pareces un príncipe.

El hombre entrecerró los ojos. Sus manos, que hasta entonces habían permanecido inmóviles, se deslizaron lentamente hasta atrapar la cintura de Sarah.

-Y tú eres tentadora... -dijo con voz grave-, pero no deberías estar aquí.

Sus palabras, lejos de detenerla, encendieron algo más profundo. Algo oscuro.

Sarah subió las manos por su abdomen hasta su cuello, acariciándolo con lentitud, mezclando su respiración con la de él.

-Ayúdame... -pidió en un susurro quebrado.

-¿Cómo podría ayudarte? -respondió él, dividido entre la frialdad y la rendición.

-Te lo demostraré.

No hubo más palabras.

Sus labios se encontraron en un beso torpe al principio, confuso, como si ambos estuvieran atrapados en un sueño denso. Pero pronto el beso se volvió profundo, hambriento, desesperado. Sus cuerpos se acercaron buscando calor, buscando algo que ninguno entendía.

Él no la detuvo.

La habitación se llenó de un aire pesado, sofocante. La piel de Sarah ardía bajo cada roce, cada caricia. Sus cuerpos se entrelazaron en un ritmo lento pero inevitable, guiados por la neblina que los envolvía.

Las prendas cayeron al suelo una a una. La torpeza de Sarah contrastaba con la urgencia de sus manos temblorosas. La cama los recibió. El cuerpo masculino se impuso sobre el suyo.

-Aguanta... -susurró él.

Un segundo después, el dolor la atravesó.

Sarah arqueó el cuerpo con un gemido ahogado cuando la embestida la sacudió con una fuerza brutal. Su mente se fracturó entre el placer confuso y el ardor que la hacía temblar. Las llamas de aquella noche devoraron cualquier pensamiento claro.

En la oscuridad apenas iluminada por la luna, solo se escuchaban respiraciones agitadas y gruñidos profundos al igual que las embestidas qué hacen temblar el cuerpo de ella.

Las horas se diluyeron. El reloj marcó las cinco de la mañana cuando todo terminó.

Sus cuerpos desnudos quedaron tendidos sobre la cama, marcados, sudorosos, rotos. La noche de pasión y placer había terminado.

El dolor punzante en la cabeza despertó a Sarah.

La luz del amanecer se filtraba por las cortinas gruesas de una habitación que no reconocía. Al moverse, sintió una presencia a su lado. Una calidez ajena.

Su corazón se detuvo.

Giró la cabeza con lentitud... y el mundo se le vino abajo.

Joaquín Benz dormía junto a ella.

El hombre más poderoso y temido del mundo empresarial. El rey de los imperios. Frío. Arrogante. Inalcanzable.

El pánico la envolvió. ¿Cómo había llegado allí? ¿Qué había hecho? El cuerpo le pesaba como si estuviera atrapado bajo una corriente invisible. El aire no le alcanzaba.

Los recuerdos fragmentados de la noche anterior la golpearon sin piedad.

Se sintió sucia. Perdida.

Apretó las sábanas contra su pecho, intentando no hacer ruido. Tenía que huir. Tenía que irse antes de que él despertara.

Pero fue tarde.

Joaquín abrió los ojos.

Su mirada se oscureció al verla.

-¿Qué demonios hiciste? -escupió con desprecio-. ¿Por qué estás desnuda en mi cama? Mujer sinvergüenza.

Sarah sintió que el alma se le partía.

-Y-yo... no lo sé...

-No me vengas con inocencias -la interrumpió, poniéndose la camisa con movimientos bruscos-. Planeaste esto. ¿Cuánto quieres?

-No... no quiero nada...

Él rió con frialdad.

-Claro. Todas dicen lo mismo.

-Lárgate -ordenó-. No vuelvas a cruzarte en mi camino.

Y así, desnuda de dignidad y de verdad, Sarah Smith abandonó el hotel que acababa de condenarla para siempre.

Continuar leyendo

Traicionada por la Sangre, condenada a casarme con el CEO implacable de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela El amor forjado en mentiras silenciosas
9.4
Tras diez años sin audición, Elinor recupera el sentido del oído y descubre una verdad atroz. Bryan, quien fingía ser su protector tras la tragedia familiar, es el sádico responsable de sus desgracias. Decidida a desenmascarar al hombre que se deleitaba con su agonía, la joven planea un escape radical. Al lanzarse al vacío, finge su muerte para exponer públicamente los pecados de su verdugo, marcando el inicio de una implacable y calculada venganza.
Portada de la novela El Despertar de Elvira
8.2
Después de quince años de absoluta lealtad, Raúl abandona a Elvira el día de su aniversario. La traición se vuelve letal cuando Isabel, la amante de su pareja, le tiende una trampa para que la despidan de la compañía que ella misma creó. Tras ser humillada y expulsada injustamente, Elvira decide no rendirse. Impulsada por el deseo de venganza, finge su propia desaparición para iniciar un plan maestro que destruirá a quienes le arrebataron su vida y su dignidad.
Portada de la novela Indomable
8.0
Natalia Alcázar descubre que su vida ha sido una farsa orquestada por sus allegados. Tras verse obligada a volver a la antigua casa materna, se sumerge en un laberinto de enigmas y verdades ocultas. Mientras desentraña las traiciones de su pasado, un antiguo afecto resurge con fuerza inesperada. En esta travesía, Natalia luchará por recuperar su legado perdido y se verá forzada a confrontar emociones intensas que prometió no sentir nunca más.
Portada de la novela La actriz y el chico malo
8.8
Jack Evans, ídolo de Hollywood, debuta como productor en el filme La duda. Pese a temer que Victoria Walters, su coprotagonista, sabotee el proyecto, un accidente imprevisto altera los planes. Para proteger su futuro, Victoria persuade a su gemela Blair para que la reemplace en secreto. Aunque Blair se había retirado de los focos, asume la identidad de su hermana, sin prever que el amor por Jack y una tensión creciente pondrán en riesgo su engaño.
Portada de la novela La Malquerida
9.5
Amelia sacrifica sus sueños trabajando como secretaria para costear los cuidados de su madre y su hermana enferma. Su vida cambia cuando Daniel Díaz, su jefe, le ofrece un matrimonio por conveniencia sin espacio para el afecto. Pese al acuerdo, la chispa surge entre ambos, pero todo se derrumba al quedar embarazada: Amelia descubre que él ama a otra. Entre el dolor de la traición y el divorcio, ella debe decidir si huir o luchar por su amor.
Portada de la novela MARISOL, un adorable dolor de cabeza
9.4
Tras el fallecimiento de su padrastro, Marisol pasa a estar bajo la protección de Andrés Stone, un influyente y distante CEO que ha tomado posesión de la herencia familiar. Este poderoso ejecutivo asume el compromiso de velar por la joven hasta que concluya su formación universitaria. Aunque Marisol se transforma enseguida en su principal fuente de problemas, su cercanía logrará suavizar el frío carácter de Andrés en esta apasionante historia de amor.

Dramas cortos populares

Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED