Capítulo 2

Hay que vestirse bien para recibir a las visitas Miracle eran las sabias palabras de mamà cada vez que teníamos que reci-bir visitas en la casa. Me suelto el cabello para desenredarlo este año ha crecido más que lo que imagine me llega caso a los codos, tan castaño como el de mi madre y con eso rizos naturales en las puntas. Me pongo un cintillo para recoger la parte de adelante y por ultimo me miro nuevamente al espejo antes de bajar, vaqueros camiseta y zapatillas – sip estoy bien – salgo del cuarto y bajo las escaleras para encontrarme con mi padre tomándose su café matutino mientras lee el periódi-co

– Buenos días papà – mi padre baja el periódico y me regala una sonrisa que hace que las pequeñas arrugas de su rostro resalten

– buenos días cariño, lamento no haber cenado contigo ano-che. Tuve que ir hasta la ciudad por negocios

– está bien… qué tal te fue

– De maravilla, tuve una reunión con unos inversionista franceses e italianos están interesados en nuestro vino en especial los de esta cosecha, te imaginas si todo sale bien en esta vendimia no solo tendremos tiendas en Seattle ,Vancouver y New york sino también en Florencia, umbría y parís – mi padre suena tan emocionado. Está cumpliendo uno de sus mayores seños extender nuestro vino por todo el mundo

– papà eso suena increíble… y Florencia es…es increíble – quiero tratar de disimular mi emoción pero no puedo Floren-cia es la ciudad favorita de mamà mis padres fueron de luna de miel a ese lugar

– tu madre estaría saltando de la alegría de saber que vende-ros paraíso en Florencia

– si amaba Florencia

– amaba a Dante y a Beatriz cuando estuvimos ahí no hubo un solo lugar al que no relacionara con ellos

– como conociste a esos inversionistas

– son amigos de Charles, más bien son accionistas de su em-presa jim fue el contacto

– ¿Jim?

– si anoche estuvo en la cena, por más que le pedí que regre-sara conmigo anoche, insistió en quedarse y llegar por la mañana – papà ya lo había visto. Los nervios que trate de aplacar durante toda la noche regresaron más fuerte aloján-dose en el centro de mi estómago. Ya no hay vuelta atrás Jim vendrá, de hecho está por llegar

– me alegra que las cosas marchen bien y ojala podamos hacer negocios con los europeos

– Miracle eso sonó racista

– son europeos no hay racismo alguno en mis palabras

– crees que le guste nuestro nuevo paraíso

– claro que si papà, paraíso en un gran vino. Iré a ayudar a Tita Olfa con la mesa para el desayuno – mi padre vuelve a fijar su atención en el periódico mientras yo me levanto para irme directo a la cocina

Tita Olfa esta ralamente emocionada está preparando un desayuno como para un batallón de soldaos hambrientos

– buenos días

– oh…Miracle buenos días

– Esto se ve realmente bueno – señalo los rollos de canela recién horneados

– son los favoritos de Jim aun lo recuerdo

– y valla que es un verdadero milagro que tu recuerdes algo

– quieres algo antes del desayuno

– no estoy bien desayunare con papà y Jim – se oye tan raro antes solo éramos papà y yo, y ahora hemos agregado al al-guien más – voy a ayudarte a poner la mesa –

Camino hacia el calienta plato y tomo la vajilla y los cubier-tos y me regreso al comedor. Papà a la cabeza de la mesa. Yo a su mano derecha y Jim a su izquierda. Tres platos, seis cu-biertos, tres tazas para el café y tres servilletas

– pusiste la vajilla floreada

– si recordé esta mañana que mamà decía que lo mejor para las visitas ¿Cómo me veo? – abro mis brazos hacia los lados y doy una pequeña vuelta para que Tita Olfa me dé su visto bueno

– estas igual a tu madre – su melancólica sonrisa me encoje el corazón – solo que con el color de cabello de tu padre – voy a contestar pero un sonido o mejor dicho un disparo nos puso alerta miro a Tita Olfa y ella a mí, conozco solo a una persona que porta amas en este lugar y es porque papà se lo permite. Los gritos y el bullicio luego del disparo nos hacen salir a toda prisa de la casa. Al llegar afuera miro la verja en el piso rota y una Ranger Rober negra sobre la verja hecha añicos, Braulio apuntando con la escopeta al auto

– Que sucede – pregunto al llegar a toda prisa

– no sé quién demonios esta en ese auto pero se ha negado a decir quién es cuando se lo pregunte

– Braulio baja el arma, esto no es un bunquer de máxima seguridad, es un viñedo y es zona turística

– la zona turista es el viñedo no la casa por lo tanto la seguri-dad es mi responsabilidad – Braulio se ve realmente molesto, Braulio es un antiguo marino amigo de papà es como el capa-taz del rancho

– óyeme anciano necesito pasar – ambos miramos hacia donde viene la voz la puerta del auto está abierta y un chico de cabello como la mantequilla y de un largo de llega a su barbilla lentes de aviador y una barba de unos tres días nos habla, Braulio parece querer matarlo y lanza otro disparo al aire, me tapo los oídos y me encojo por el sonido de la deto-nación veo hacia el chico y sigue ahí sin inmutarse

– ¡Braulio baja el arma! – Ordena la voz de mi padre – Jim no había necesidad de derribar la verja – miro hacia el chico que ahora sé que es ¡Jim! Y esta realmente cambiado su ca-bello esta tan largo

– lamento lo de la verja lo arreglare, puedo pasar – Braulio hace la escopeta a un lado y jim pasa encima de la verja ter-minado de dañarla, mi padre llega a mi lado y el auto se apa-ga, jim baja del auto y lo detallo muy bien, vaqueros a la cadera una camiseta gris y esos lentes

– hola George aquí estoy como se lo prometí a Charles – papà parece algo molesto por la verja pero se relaja cuando Jim le extiende la mano

– hola Jim, si ya veo que aquí estas. Esta es mi hija Miracle ¿la recuerdas? – mi padre me presenta pero Jim no se mueve, no sé ni siquiera si me está mirando porque lleva puesto los lentes

– a claro… hola Milagro – sube sus lentes hasta su cabeza y sus ojos azules como las aguas del lago escondido me dan la bienvenida, y ha dicho mi nombre en español

– Hola Jim – le sonrió pero él parece no notarlo porque vuel-ve su mirada a mi padre

– tienes herramientas y alguna máquina para soldar

– sí pero primero será mejor que pasemos a desayunar

– muero de hambre

Ambos caminan a la casa dejándome atrás, me miro de pies a cabeza <<Tita Olfa dijo que me veía bien>> huelo mi alien-to pero nada, estoy bien no entiendo la razón por la cual me ha ignorado, quiero molestarme, pero recuerdo las palabras de papà, Jim está pasando un mal momento perdió a su ma-dre. Suspiro y camino de vuelta a casa.

Durante el desayuno todo fue silencio y nada más. Los rollos de canela que Tita Olfa se esmeró tanto en hacer para Jim fueron también ignorados por él. No los probo, no los miro paso todo el desayuno con la cara de perro bravo con la que casi hace que Braulio le pegue un tiro

– Miracle, que te parece si le enseñas a Jim la habitación que preparamos para él – dejo el rollo de canela a mitad de ca-mino, ya que Jim no quiso yo sí, así que me atreví a probar que tal estaban

– Claro – me pongo de pie aun con el rollo de canela en la mano y le indico con la cabeza a Jim que me siga, puede que esta vez sí logre conectar con él, subimos las escaleras en total silencio. Jim con la vista fija en su teléfono y yo lan-zándole miradas furtivas para ver si veo alguna expresión de dolor o rabia en su rostro, pero que hay. Nada. Eso es lo que hay nada solo Jim en una versión mejorada después de trece años eso es todo. Llegamos hasta la puerta del que será su cuarto y me aclaro la garganta porque el chico sigue aún me-tido en su teléfono

– Ejem – levanta la vista como queriéndome decir. Ya deja de joder tanto y dime qué quieres. Pero ignoro ese hecho y sonrió – esta es tu habitación, Tita Olfa y yo la preparamos para ti – no hay respuesta de su parte sigue ahí parado mi-rándome sin ninguna emoción en el rostro. ¡¿Qué demonios le pasa a este chico?! Calma perdió a su madre hace cinco meses – puedo ayudarte a desempacar si quieres, y mientras podemos ponernos al día. Wow son trece años…eso es mu-cho…colegio, instituto y puede que también universidad mu-chas cosas de que hablar ¿no crees? – termino mi propuesta de empatizar con Jim con otra gran sonrisa para animarlo a que me deje desempacar con él. Pero que recibo de su parte:

– creo que hablas mucho y yo tengo muchas cosas que ha-cer. Si te quitaras de en medio y me dejaras pasar la situación sería menos estúpida para ti y más fácil para mí – que cara-jos… vamos Miracle, Jim está pasando por un momento difí-cil y quedamos en darle su espacio. Borro mi sonrisa del ros-tro y me hago a un lado para que pase. Jim abre la puerta mira la habitación, tira el bolso que trajo con él a un lado y se vuelve hacia mi vuelvo a sonreír pero ahora de boca cerrada

– oye crees… – la puerta se cierra en mi cara impidiendo que termine de hablar. Parpadeo varias veces. Levanto la mano para tocar la puerta pero me retracto. Jim necesita espacio.

Entro a mi habitación y miro mi pequeña mesita de noche a juego con todo lo demás en mi cuarto es de madera blanca, la lámpara que me regalo la abuela en navidad, la fotografía de mis padres y yo, la pacerá de mi pez Aton que murió cuando yo tenía nueve y que ahora es en donde reposan cada una de las piedritas que he recogido en el estanque desde que lo encontré hay demasiadas de diferentes formas y tamaños y cada una le he escrito un deseo algo que deseo con todo mi alma que algún día se haga realidad. Soy tentada a abrir la gaveta y mirar nuevamente la fotografía. Pero desisto me lanzo en la cama y llevo mi brazo derecho hasta mi cabeza para reposar en el. Mirando hacia el techo de mi habitación. Me vuelve a invadir la melancolía. No sé porque he estado recordado tanto a mamà, de seguro es porque una de sus mejores amigas ha muerto y muy dentro de mí me duele que algo que haya sido muy cercano a ella y que se parece tam-bién mucho a ella haya desaparecido también como lo hizo ella. Sonrió ante el recuerdo de la muerte de Aton ese día todo fue tan trágico para mí que ahora que lo recuerdo no lo veo más que muy gracioso. Mamà había insistido en que fuéramos a Seattle para visitar a los abuelos, la abuela estaba de cumpleaños y las tres iríamos hasta la gran rueda para subirnos en ella y cantar cumpleaños feliz en lo más alto del cielo. La cuestión es que de camino a Seattle enferme por unas golosinas que comí y me hicieron vomitar tanto que hasta me internaron en el hospital de lo deshidratada que quede. Nuestros planes con la abuela no se dieron y al regre-sar a casa Aton estaba muerto en su pecera. Tal parece que Seattle me lo quita todo. Baje las escaleras corriendo en bus-ca de algunos de mis padres para que me ayudaran a practi-car primeros auxilios a Aton, recuerdo la cara de papà quería morirse de la risa cuando se los pedí pero mamà lo regaño y trato de comportarse lo más serio posible por la memoria de Aton. Ahora que lo pienso si alguien me pide que le de respi-ración de boca a boca a un pez de seguro que me parto de la risa. Pero mamà solo se colocó a mí altura sostuvo la pecera conmigo y me sonrió diciendo: – cariño Aton ya no está aquí, pero eso no quiere decir que ha desaparecido. Lo re-cordaremos siempre ahora ven hay que buscarle un lugar para que descanse – mamà y yo dejamos a Aton en el estan-que de los patos y nos quedamos hay mientras su cuerpecito flotaba. No quise botar la pecera y la tuve conmigo hasta que conseguí uso para ella. Para las roquitas de los deseos

– toc, toc – escucho la puerta de mi habitación

– Adelante – sigo con la mirada en el techo

– Miracle linda, he preparado limonada fresca para Jim el chico está realmente trabajando duro en la verja ¿te gustaría llevársela? – me pongo de pie, Tita Olfa me mira con una sonrisa en los labios y trato de calmar mi emoción no quiero que piense que me muero por llevarle a limonada a Jim

– no sé si sea buena idea, me ha dejado claro esta mañana que no quiere que lo moleste

– Bueno – dice Tita Olfa encogiéndose de hombros – tendré que pedirle a Darla que se la lleve

– No espera – la detengo antes de que salga de mi habitación – la cuestión es… si no quiere tomársela porque se la he lle-vado yo – juego con mis dedos mientras veo la punta de mis zapatos

– dijo que no quieres que lo molestas ¿cierto? – Asiento – bueno entonces no lo molestes, solo lleva la limonada déjala cerca de la fuente y luego regresa – dejar la limonada y luego regresar me repito en mantra

– Bien – Tita Olfa sonríe y yo la sigo hasta la cocina. Me entrega una bandeja con la jarra de limonada y un vaso. Solo llevarla y regresar. Dejar la limonada y regresar, bajo los es-calones de la entrada con cuidado, camino y repito mi enco-mienda de: dejar la limonada y luego regresar. Pero me de-tengo al mirar a Darla charlar con Jim ella sin dejar de enros-car un mechón de su cabello rojo en su dedo mientras masti-ca goma de mascar de forma muy exagerada y sensual y Jim muy sonriente. Le está sonriendo. Ahora que se supone que haga Darla no estaba en el plan de dejar la limonada y luego regresar. Me acerco más a ellos y escucho como Darla suelta una risita chillona por algo que le ha dicho Jim. Darla al ver-me hace una gran mueca de disgusto. Y Jim al ver la mueca en la cara de la Darla voltea hacia mí y para colmo también con cara de disgusto

– Tita Olfa envió esto – me agacho para dejar la bandeja en la esquina de la fuente y me doy media vuelta

– ¡hey Milagro espera! – ha vuelto a llamarme por mi nombre en español. Me doy la vuelta y me acerco un poco

– falta un vaso para Darla. Podrías por favor traerlo – parpa-deo un par de veces y miro a Darla sonreír victoriosa sin de-jar de jugar con su cabello

– claro – bajo la vista y me doy media vuelta en busca del vaso para Darla

– Que ella misma se busque su vaso – levanto mi vista y veo a Saúl montando a la Morena y con Arena de su lado. Los ojos me brillan de emoción… ¡es Saúl! Esta aquí y además lleva puesto el sombrero y la pañoleta que le regale antes de que se marchara a la universidad en las vacaciones pasadas

– ¡hola Saúl! – corro hasta él que en un santiamén se bajó del caballo y me recibe en sus brazos alzándome en el aire

– estas más hermosa que la última vez que te vi – me sonrojo un poco Saúl siempre tiene palabras hermosas que decir

– cuando llegaste

– haces unos minutos, quería saber si te gustaría ir a ver conmigo los viñedos, ahora mismo están limpiando las uvas

– claro pero primero tengo que…

– Darla que se busque su vaso, tu vendrás conmigo – asiento y me subo a Arena

– un justo verte Jim – saluda Saúl y Jim solo asiente.

El resto del día no fue mucho más de lo mismo. Jim como si nadie existiera excepto él. Harley no se apareció, durante la cena todo silencio total. Pero para mí consuelo pasar la tarde con Saúl fue increíble hablamos de los bien que le va en la universidad, de lo mucho que nos extrañamos. Y ahora aquí acostadita en mi cama luego de darme un ducha. Solo deseo que estos cinco meses con Jim aquí no sean igual de catastró-ficos que hoy

Capítulo 3

Tres días. Exactamente tres días desde que Jim está aquí y todo sigue igual o peor. Esta mañana no se presentó a desa-yunar. Mientras llevaba los platos que recogí del desayuno a la cocina. Escuche a Darla hablar sobre lo fabulosa que estu-vo la fiesta a la que asistió la noche anterior y en como Jim se lució de tal manera que todos se peleaban por estar a su lado. Así que la razón por la cual no bajo a desayunar es porque posiblemente esté pasando la resaca de anoche. Aun no hay señales de vida de Harley

– oye voy a la ciudad por algunas cosas te gustaría venir – Saúl tan amable como siempre durante estos tres días no ha hecho más que sacarme sonrisas

– gracias Saúl, pero no tengo ganas – Saúl me sonríe a boca cerrada y sale de cocina y yo detrás de él. Subo a mi cuarto y Jim está saliendo del suyo

– Hola – lo saludo. Lleva gafas oscuras – no estuviste en el desayuno, ¿estás bien? – lo oigo gruñir y se va ignorándome. Entro a mi cuarto y lanzo en la cama boca abajo. No importa lo que hago Jim Crossroads no es el mismo chico que conocí hace trece años. Los ojos me pican por las lágrimas que quie-ren salir. Pero las reprimo apretando los ojos con fuerzas.

Miro la fotografía de mamà la tomamos un año antes de que muriera, el día de la gran vendimia, mamà había bailado so-bre las uvas con las demás mujeres. Le roge esa vez que me dejara bailar con ella pero no me dejo, mi tiempo llegaría y este año es mi tiempo y ella no está. Me abrazo a la almoha-da y unas lágrimas corren por mis mejillas, me las limpio rápidamente. No puedo permitir llorar se lo prometí a mamà que no lloraría al recordarla sonreiría cuando sus recuerdos lleguen a mi mente

– ¡Miracle! – es la voz de papà. Salto de la cama y me limpio el resto de las lágrimas rápidamente – ¡vamos Miracle ven rápido! Ven a ver quién llego – bajo las escaleras de dos en dos y ahí está ella

– ¡oh dios mío Miracle! – mi bella y hermosa mejor amiga, camina hasta o mejor corre hasta mi ambas nos fundimos en un abrazo

– ¿Que le paso a tu cabello? – Harley se toma muy enserio eso de llamarse Harley, desde que la conozco no hace más que buscar la forma de ser la copia exacta de Harley Queen. Como ahora que lleva una mitad del cabello azul y la otra roja

– ¡¿Cómo que, que le paso a mi cabello?! ¡Soy la maldita Harley! Cariño – sonrió por lo loca que es mi amiga y nos volvemos a abrazar. Enserio la extrañe tanto – tengo muchas cosas que contarte y a usted también señor G – Harley le guiña un ojo a mi padre y este se tensa en gran manera tanta que no se disimula. Harley no superara nunca su enamora-miento con mi padre, le gustan los chicos mayores

– Creo que será mejor que las deje ponerse al día – mi padre se da la vuelta y Harley me toma de brazo y me arrastra hasta afuera de la casa – ¡tus tíos estarán aquí para la cena! – grita mi padre desde adentro, no alcanzo a responder Harley me está arrastrando a no sé dónde

– Harley a donde me llevas

– Al mismo lugar de siempre

– bien, pero ve más despacio – Harley aminoro el paso hasta llegar al gran árbol y echarnos en la grama, nos hemos senta-do aquí a hablar desde que tengo uso de razón. Nos lo hemos contado todo bajo la sombra de este árbol

– La universidad es una locura, pero fuera mejor si estuvieras ahí – Harley y yo prometimos ir a la misma universidad, mamà nos contaba grandes proezas de sus días de universi-dad, y el sueño de Harley fue siempre ir a la universidad que asiste, me duele que no haya cumplido mi promesa pero no podía hacerlo…solo no podía

– vamos Harley sabes que nunca he sido la mata de la diver-sión

– Mi compañera de piso es un desastre

– Entonces has encontrado a tu media naranja

– Deja de hacer eso

– ¿que eso?

– ¡pues eso! Eso que haces para hacerme entender que estoy bien sin ti y que no me haces falta en lo absoluto, cuando no es cierto y lo sabes –

Me abrazo las piernas y reposo la barbilla en mis rodillas

– de verdad te extraño y odio no poder compartir mi sueño contigo –

La voz de mi mejor amiga se ha quebrado, y mi corazón también ante sus palabras. Recuesta su cabeza sobre mi hombro y suelta un gran suspiro

– También te extraño Harley

– Dime al menos que lo pensaras –

No puedo prometerle eso, no puedo engañarla diciéndole que lo pensare y que estaré ahí junto a ella, en la universidad el año próximo

– Espera un momento – Harley se levanta de golpe y la veo mirar a la distancia con los ojos entrecerrados. Como tratan-do de reconocer a alguien – ese de ahí no es Jim… Jim Crossroads – el mismo que viste y calza. Miro a Jim bajarse de la Ranger con… ¿Darla? Ambos muy sonrientes. Miro a Harley que esta con el ceño fruncido y me muerdo el labio. Debí contárselo en nuestra llamada de hace dos días – ¿pen-sabas decírmelo?

– para que si lo verías por ti misma

– Miracle, no es el mismo Jim que solíamos conocer, ahora es un patán de mierda en todo el sentido de la palabra. Y sé que has estado casi toda tu vida…

– No lo digas, sé que Jim no es el mismo, y no pasa nada está bien

– ¿Enserio?, porque jamás te he visto salir con nadie por an-dar pensando en bueno, ya sabes

– ¡oye! Eso no es cierto, fui con Randy Méndez al baile de graduación ¿acaso lo olvidaste?

– cómo olvidarlo, mi mejor amiga hiendo al baile de gradua-ción con el chico más teto de la escuela

– no era teto Harley

– ¡era el presidente del club de ciencias, además llevaba len-tes y correctores dentales! Si eso no es teto entonces no sé qué lo será ¿seguro que era hermano de Many?

– lo era, ambos eran muy diferentes

– De igual manera creo que ni siquiera lo dejaste tomarte de la mano

– De hecho nos besamos –

Harley se atraganto con la goma de mascar – que mierda.

– Nos besamos en los pasillos del colegio, en su auto, en el sillón de la sala de su casa, luego de nuevo en su auto cuan-do me trajo a casa – Harley parece que se le van a salir los ojos

– ¿hicieron manitas? – asiento muy avergonzada, tengo las mejillas encendidas, los recuerdos con Randy son algo peno-sos – ¿hicieron algo más? –

No puedo decirle que quise ir más allá pero no pude, porque la imagen de su rostro apareció en mi cabeza y lo daño todo

– No solo besos y manitas

– valla… pues quien lo hubiera creído del teto del colegio sabía hacer manitas – sonrió por lo tonta que suele ser mi amiga algunas veces, pero mi mirada sigue ahí en la conver-sación que mantiene Jim con Darla y en como esta no para de coquetearle. Conozco tan bien a Darla que ya se me todas y cada una de sus técnicas de coqueteo, fue la pupila Sam. La técnica consiste en: saca los pechos lo más que puedas hasta que posiblemente llegues restregárselos en la cara al chico con que coqueteas, juega con tu cabello, sonríe de forma ridícula y escandalosa, y no olvides morderte el labio y guiñar el ojo y así te convertirás en la reina del coqueteo.

Jim no para de reír mientras que Darla por su lado parece muñeca de cuerda, cada estupidez que dice Jim. Ella ríe co-mo su fuera de lo más gracioso del mundo. Sigo preguntán-dome ¿Por qué ya no le caigo bien a Jim? Éramos tan amigos y nuestras madres tan unidas, es ilógico que se haya olvidado de mí, de todas nuestras travesuras y de nuestras noches viendo las estrellas acostados en el techo de la casa. Mi pe-cho vuelve a sentir esa opresión a le que todos cocemos co-mo decepción pero la mía viene ligada con un poco dolor y rabia

– he visto al señor G en Seattle – me dice Harley mientras mira sus uñas pintadas al igual que su cabello, la mitad azul y la otra mitad roja

– ¿De dónde le sacaste ese nombre papá?

– Harley se lo puso al guasón de cariño

¡Ay Dios no puede ser! mi padre no se parece ni en lo más minio al guasón y no lo digo por el físico, lo digo por todo

– ¿Cuándo superaras tu enamoramiento con papà? Has esta-do enamorada de él desde que tenías quince

– corrección he estado enamorada de tu padre de toda la vi-da, solo que me atreví a decírtelo a los quince –

Decirle a Harley que se saque a papá de la cabeza es un caso perdido, de todos modos creo que papà siente algún tipo atracción por ella

– bien, pues si, papà estuvo en Seattle para el funeral de la madre de Jim

– lo se lo acompañe y le funeral resulto ser un desastre

– ¿un desastre?

– ¿el señor G no te conto?

– no, bueno si me conto pero yo no quise hondar más en el asunto

– claro te entiendo, tal como te dije Jim es un patán de mier-da. Pero ahora no sé quién es más, si él o su padre –

Conocí al padre de Jim muy poco, y lo poco que recuerdo de él es cuando traiga a Jim y a Mia al viñedo saludaba se iba y regresaba en dos meses para recogerlos, pero se veían felices

– ¿Por qué lo dices?

– El padre de Jim tuvo el descaro de llevar a su amante al funeral de su esposa muerta, Jim enloqueció, saco a la chica del funeral, golpeo a su padre y luego nos corrió a todos de ahí. La chica es la secretaria del señor Crossroads, hija de uno de sus socios ya sabes una de esas chica rubias platina-das que parecen que no comen nada, tu padre tuvo que cal-marlo y en el entierro solo estuvimos Jim, tu padre y yo, él no dejo que nadie más se acercara –

El nudo en mi garganta y el dolor por Jim se hizo mucho más fuerte de lo que era en cuanto lo volví a ver después de casi trece años, no puedo imaginármelo ahí solo en el cementerio dándole el último adiós a su madre, solo con papà y Harley sin nadie más, sin mí, miro de nuevo en su dirección y su mirada se encuentra con la mía por unos segundos, arruga el entrecejo al mirarme, supongo que se ha dado cuenta que tengo los ojos cristalizados, quieto la mirada rápidamente y me limpio los ojos antes de que Harley note que me he pues-to a llorar

– Tengo que ayudar a mamà con la cena

– está bien… yo voy a pasear un rato con arena – Harley asiente marchándose.

Recuesto mi cabeza del árbol y recuerdo el funeral de mamà, Jim no estuvo ahí, pero Mia, si, tuve a muchas personas a mi lado, todas y cada una de ellas bridándome su apoyo y aun-que no lo parezca eso lo hizo más fácil para mí, para papà. Mia durmió conmigo la primera noche sin mamà, escuchán-dome llorar toda la noche, me abrazaba fuerte mientras no paraba de decir: – todo estará bien hermosa – lo dijo cuántas beses pudo y fueron necesarias para que yo creyera que así seria.

Por algún motivo ajeno a mi conocimiento, extraño a mamá más que nunca. Durante estos diez años la extrañe, pero la muerte de Mia, el regreso de Jim y la vendimia de este año me han producido nostalgia. Mi vida desde que se fue se ha convertido en un subí y baja, cada experiencia que debí ha-ber compartido con ella no la compartí, cada momento de hija madre no lo tuve. Pero luego estaba papá dándolo todo, intentando hacerlo bien, entender a una chica de doce años con su primer periodo, el desarrollo del cuerpo, como deje de ser la niña de ocho años llenas de tierra que corría por todas partes, para ser una chica. Tuvo que soportar cada comenta-rio de sus descerebrados intentos de novia.

<< Es incontrolable George >>

<< Se comporta como todo menos como una niña >>

<< Parece un chico montada todo el día en ese caballo >>

Papà supo siempre cómo hacerme sentir bien, siempre supe que amaba como era y soy, mi libertad, mi despreocupación al no querer ser una niña pija. No es que sepa cómo compor-tarme en la sociedad y como utilizar los cubiertos, me educa-ron muy bien. Pero cabalgar sin rumbo fijo mientras la brisa me pega en la cara es mejor que cualquier cosa en el mundo, las tardes de vino y charlas entre obreros valen oro, ensu-ciarme con la tierra que me nos da lo que tenemos no me molestas.

Saludos a los chicos que le dan de comer a los caballos y entro a la caballeriza. Me cambio los zapatos por las botas para montar y preparo a Arena para salir a dar un paseo

– Hola hermosa – amo que Arena se emocione al verme. Sonrió porque este animal ha sido mi fiel amigo durante años – calma hermosa calma – acaricio su pelaje mientras monto la silla y la ajusto – que tal Jim – relincha y yo sonrió – ok ok, ya entendí, no te agrada – le doy una palmadita antes de subirme – lista – como siempre pregunto a tu oído. Arena sale a paso veloz.

Los trabajadores me saludan y yo les devuelvo el gesto con sonrisas flas como las llamo yo cada vez que ando sobre Arena. Saúl se me une a al paseo y ya en que se convertirá esto

– ¿Lista para perder? – sonrió y niego. Saúl jamás se dará por vencido le he ganado en cada cosa que me ha retado y sigue sin aceptarlo

– ¿la Morena y tu siguen sin resignarse? – Saúl suelta una carcajada y ya a nuestro alrededor se ha formado una multi-tud de personas. Miro a los trabajadores hablar entre sí mien-tras señalan a Arena y a la Morena – el que pierda dormirá esta noche bajo las estrellas – los trabajadores hacen una bulla y yo sonrió. Amo dormir bajo las estrellas pero Saúl sabe que yo se que estas noches serán frías y dormir afuera es una tortura

– Lo pondré mejor, el que pierda dormirá esta noche bajo las estrellas y nadara sin ropa en el estanque de los patos – el bullicio se vuelve más fuerte y divertido y yo estoy disfru-tando por primera vez en esta semana

– Acepto – los trabajadores aplauden – pero – los detiene Saúl – todos esta noche estarán ahí para ver cómo te bañas con los patos Miracle

– Hecho – parece que la emoción ha llegado hasta la casa, porque todos están aquí… y mis tíos también están. Mi tía helena me sonríe tiene a pepito en brazos, miro mas a mi alrededor y jim también esta

– ¡anda Saúl! Muchacho no sabes en que te has metido – grita mi tío pepe con todo el acento mexicano del mundo. Todos se ríen. Braulio se pone delante de los caballos crean-do una salida imaginara y da las reglas – hasta gran árbol vuelta limpia y regresan – ambos asentimos y comienza el conteo. Cinco, cuatro, tres, dos, uno…. Fuera. Arena sale a toda prisa, fijo la mirada en la meta y Saúl esta a la par con-migo pero conozco a la Morena se cansa rápido. Dejo que corra rápido y al llegar al árbol y dar la vuelta limpia Arena galopa a toda prisa, escucho los galopes de la Morena muy cerca mio así que sigilosamente si desconcentrarme del ca-mino me acerco al oído de Arena – tenemos que ganar her-mosa – le susurro al oído, Arena apresura el paso, las perso-nas en la meta están sonrientes, con ambas manos ya juntas para soltar los aplausos al ganador y tal como lo predestine he ganado yo. Los silbidos de papà y el tío pepe suenan, los aplausos y las risas

– te he dicho me Miracle no es como los niños pijos esos con los que practicas en la universidad – le dice Harley a Saúl

– Lo sé, Miracle es asombrosa – Saúl me besa la frente y yo no pierdo tiempo para molestarlo

– Será el mejor baño de tu vida Saúl – todos ríen hasta más no poder

– Miracle mi niña – volteo y mi tía helena viene a toda prisa hacia mi

– Tía helena – la abrazo fuerte y siento ganas de llo-rar…mierda no otra vez. Mi tía Helena tiene el mismo olor de mama ¿por qué estoy tan melancólica? – Hola pepito – se lo quito a mi tía de los brazos y este bebe gordo esta muerto de la risa. Como siempre va vestido con esos hermosos peleles de animales, el de hoy es de panda

– Está aprendiendo a decir Miracle, pepe lo ha enseñado – hago puchero al mirar a mi niño tratando de decir mi nombre

– ¿puedo bañarme con él?

– Claro le vendría bien a mi pepito ver un poco de carne – mi tío aparece en la conversación con sus locas ideas

– Deja a pepito en paz Pedro Alberto Aragón – lo regaña mi tía dándole un golpe el hombro y mi tío se queja con exage-ración – he visto al pequeño jim bueno ya no tan pequeño, está muy guapo – mi tía dice la última frase con tal insinua-ción que ya conozco su plan

– Deja a la niña en paz Helena María Roja – usa ahora mi tío la frase para atacar a mi tía pero esta lo mira y ya mi tío valió madres

– Voy a ayudar a Tita Olfa con la cena, la pobre parece que explotara en cualquier momento – oprimo la risa junto con mi tío y juntos la miramos marchar

– Habrá fogata esta noche – me susurra tío pepe al oído – te espero a las once, pero no le digas nada a tu tía – asiento sonriente y me encamino a casa con el guapo de pepito en brazos

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