— No soy un cobarde, mi reputación es lo más importante para mí, y tú quieres ser libre, yo no te vigilare ni nada, y al cabo de un año, nos divorciamos, a ti no te podrán volver a tratar como una niña y yo seguiré mi camino, así podré reparar un poco lo que hizo Jared, puedo estudiar Psicología y ayudarte si así lo deseas.
— Eres raro.... ¿mejor dime cual es tú camino?
— Europa, tengo mi vida allí, solo estoy aquí para ayudar a mi padre y tratar de que mis hermanos sean personas de bien.
— Creo que con eso te deberías dar por vencido, uno es un perro que no vale nada y la otra una loca que prefiere golpear a las personas que le dicen la verdad.
— Tú sabías que Zack la engañaba. — recordó el hombre.
— Sí y cuando le dije me abofeteó.
— Te pido disculpas en nombre de ella. — Kimberly comenzó a reír con sarcasmo. — ¿Qué te resulta gracioso?
— Así no ayudas a tus hermanos, ¿sabes por qué no le conté a nadie que Riny me golpeó?
— No.
— Porque mis tías la hubieran golpeado, en especial Denise. — si, las damas que tenían de esposas sus tíos eran muy peculiares, y llegado el caso se les quitaba lo de ser damas y sacaban las garras.
— ¿Y eso no te hubiera gustado?
— Me habría encantado, pero con esa bofetada aprendí a lo que se refiere el dicho no hay peor ciego que el que no quiere ver, ¿ella vive en una gran depresión verdad? ¿Hace cuánto? ¿Medio año? a mí su bofetada me molestó un segundo y al otro día no la recordaba.
— Eres muy tenaz, no entiendo porque te sobre protegen.
— Eres el primero que lo dice, incluso mis amigas creen que ellos lo hacen por mi bien.
— Bien, entonces que dices, ¿te ayudo a ser libre?
— Y ¿tú que ganas?
— Dormir tranquilo, ya que no quieres denunciar a mi hermano.
— No sabes dónde te estás metiendo. — ella le estaba advirtiendo, pero Liam no daría ni un paso atrás.
La puerta sonó y su tía Alissa entró mirando con recelo.
— Los estamos esperando en el salón, pronto estará la cena.
— Gracias tía, ahora vamos. — La mujer le dedico una última mirada hostil a Liam y salió.
— Eso no es nada, ella es la más buena. Son todos locos. — Le dijo en voz baja la joven mientras le hacía señas con las manos y Liam rio ante esos gestos. — ¡Dios, sabes reír!
— Vamos Kimberly, esto será interesante.
— Kim, si somos novios debes llamarme Kim.
— Bien Kim, vamos.
Liam era muy valiente, de eso no le quedaba dudas, la tomo de la mano y fueron al salón, donde cada uno de sus tíos estaba con su familia al lado, todos mirándolos cuando aparecieron en la cima de las escaleras. La única cara amigable era la de su abuelo.
— Parecen una secta o asesinos en serie. — Le dijo en voz baja la joven y Liam no pudo evitar sonreír, ante las ocurrencias de su supuesta novia.
— No esperaría menos, teniendo en cuenta que estoy a punto de realizar el robo del siglo. — contesto con toda seriedad entre susurros.
— ¿He?
— Me robare a la joya de esta familia.
— Si sales vivo.
— Que tanto cuchichean ustedes dos.
— Nada abuelo, solo le decía a Liam que no importa lo que digan esta noche, no me arrepiento de nada. — Kimberly bajo con ganas de dar pelea y es que mientras estuvo hablando con Liam, ella pudo ver como sus primos intercambiaron miradas, esto no iba a ser fácil, los conocía.
— Bien Kimberly, ya que estás tan segura de todo, presenta a tu novio con tu familia. — dijo el mayor.
— Él....ya los conoce.
— No a todos Kim, por favor, hazme sentir orgulloso. — Eso era todo lo que necesitaba escuchar, sabía que esa era la forma en la que su abuelo le hacía sentir confianza en ella misma.
— Bien, Liam Simons, te presento a mi querida familia, mi tío Cameron es el mayor, su esposa Alissa, sus hijos Conall, Archie y Bastián. — Cameron lo saludó cordialmente y es que hacía una semana tuvieron una reunión y le pareció un hombre culto e inteligente, Alissa lo siguió examinando con la mirada, mientras que Bastián lo miraba con aprobación, no así sus hermanos mayores.
— Después sigue el tío Edmond su esposa Denise, sus hijos Derek y Dylan. — Edmond mantenía su cara de jugador de póker profesional, su esposa se sonrojo al recordar lo que había escuchado detrás de la puerta de la habitación, y es que ella creía que la joven había sido interrumpida esa noche por sus primos.
Una noche tan mágica y no la pudo disfrutar, con razón estaba tan enojada.
Mientras que sus primos lo miraban de mal modo y es que Derek le tenía rencor por una chica del colegio igual que Sam y Dylan conocía a Jared, por lo que pensó que su hermano sería igual.
— Después está el tío Steven, su esposa Rebecca y sus hijos Thomas y Vincent. — A Kim le llamó la atención de que Thomas le sonriera a Liam y le diera un guiño de ojo, pero entendió de inmediato cuando sus tíos lo saludaron, y es que lo conocían desde chico.
— Mira cómo has crecido. — dijo Rebecca.
— Las vueltas que da la vida son sorprendentes. — secundo su tío Steven.
Liam reparó que había un espacio vacío, era como un hueco en el espacio y luego estaba Sam y a su lado Marcus. Gracias a que estaba atento a Kimberly se dio cuenta del cuadro en la pared.
— Ellos... — La joven se aclaró la voz que por un minuto se le quebró y en el cual todos hicieron el amague de ir con ella, pero Marcus levantó su mano y les indicó que se quedaran en su lugar.
— Ellos son mis padres, él... era el menor, Dexter y mi madre Amelia. — Kim se giró para seguir con la presentación de etiqueta, y Liam vio una lágrima en su rostro, como algo completamente natural él la recogió con su pulgar y coloco un beso en la coronilla de Kim, quien lo miro y se sonrojo ya que toda su familia estaba observando en silencio, pero Liam solo le sonrió y apretó el agarre de su mano, para que prosiguiera.
— A mi hermano Sam ya lo conoces, y él es mi abuelo, el señor Marcus Bach el dueño de mi corazón.
— Hasta hoy pequeña princesa, creo que ya hay alguien más en tu corazón.
— Por favor abuelo, de su corazón a su cama hay mucha diferencia.
Antes que su abuelo pudiera decir algo, Liam le dio un golpe de puño, no era una persona violenta, y en el colegio era común que lo golpearan, ya que por su apariencia tenía a un gran grupo de mujeres de tras de él, sin embargo, nunca se defendía, solo con Sam lo hacía, ya que los dos peleaban por una chica que al final no se quedó con ninguno de los dos, pero cuando escucho tal cosa, su mano simplemente se levantó y lo golpeó.
Idiota, si supieras realmente lo que pasó con ella.
Kimberly lo miraba con los ojos como platos, mientras que Edmond dio un paso adelante, con una cara llena de ira.
— ¡No te atrevas a faltarle el respeto a tu hermana jamás! — Edmond de todos era el que más se desvivía por Kimberly, su hermano le dio el honor de ser su padrino, y la defendería de quien sea, incluso de su propia sangre.
— Perdón Kim, no sé porque dije eso. — Lo que Sam no podía admitir era lo mucho que le molestaba ver como su abuelo la estaba entregando a ese hombre 10 años mayor que ella. Ella era su pequeña hermana, su única familia, su todo.
Kim sabía que él decía la verdad, Sam la quería por sobre cualquier cosa. Pero aun así se sentía mal.
— Creo... que mejor me voy a mi cuarto. — quiso volver a su refugio donde era libre de cualquier acusación o presión. Pero Liam la tomo de la mano, obligándola a quedarse.
— Me casare con Kimberly, y no les estoy pidiendo permiso, solo les estoy avisando.
Y eso fue lo que bastó para que la mansión de los Bach se convirtiera en un campo de guerra, que en menos de un segundo se dividió en dos bandos.
Liam conducía de camino a su hogar, preguntándose porque su orgullo lo metía en este tipo de problemas. Definitivamente debería trabajar en su carácter.
— ¡¿Que mierda hice?! Solo debía pedirle que denuncie a Jared, ¿cómo es que termine comprometiéndome a casarme en una semana? — golpeo su cabeza contra el asiento del conductor como si así pudiera cambiar algo de lo sucedido.
Cuando llegó a su casa tenía ganas de matar a alguien y sabía muy bien a quien, todo esto era culpa de su hermano.
— ¡Jared!
— ¿Qué sucede hijo?, ¿en qué problema se metió tu hermano ahora?
— ¿Papá? ¿Qué haces despierto a esta hora?
— Estoy cansado de estar encerrado, ¿me dirás que sucede? A qué se debe tu cara. — Jack Simons hacia solo un par de días que había salido del hospital y su recuperación era lenta. Atrás de Jack apareció su madre Nancy, quien lo miraba con cara de cansada por la enfermedad de su padre.
— ¿Dónde están mis hermanos?
— En sus habitaciones, ¿qué pasa hijo?
— Ahora les diré, vamos a la sala.
Después de pedir a una empleada que llamara a Jared y a Riny, Liam se sirvió un vaso de whisky, mientras los esperaba, algo que alertó a sus padres, ya que él no bebía.
— Liam, ¿qué sucede? — su madre lo miraba con intriga.
— ¿Acaso hay problemas en la empresa? — Jack comenzó a alterarse, debía tranquilizarlo.
— No papá no te preocupes, los negocios están bien.
— ¿Qué sucede? ¿A qué se debe la reunión? — Jared bajo con una evidente cara de estar trasnochado.
— ¿Por qué me hicieron salir del dormitorio? — mientras Riny estaba enfadada como siempre.
— Solo.... seré breve, me voy a casar. — decidió decir todo sin rodeos.
— ¿Qué? — Nancy estaba en shock
— ¿Con quién? — su padre trataba de entender que pasaba
— ¿Cuándo? — a Riny solo le importaba el tiempo que tendría para arreglarse, para tan importante ocasión.
— Te atraparon hermano. — Jared comenzó a reír ante la idea de ver a su hermano mayor caminar al altar.
— Si Jared, me atraparon. — El joven dejó de reír cuando vio la cara asesina de su hermano, la cual estaba dirigida a él, no entendía porque lo miraba de ese modo. — Me caso la próxima semana.
— Pero ¿qué dices? Ni siquiera conocemos a tú novia, como saber si...
— La conoces, todos la conocen mamá, es Kimberly Bach. — La sala se sumió en un silencio absoluto, sus mentes quedaron en blanco por un segundo, ¿cuándo? ¿Dónde? y ¿Cómo? conocía a la intocable Bach eran algunas de las preguntas que rondaban las cabezas de sus padres.
— ¡¿La intocable?! Pero... no puede ser, como...
— No rendiré cuentas de mi vida personal Riny, solo... Espero que me apoyen en la decisión que tomé. — La cara de Liam se podría decir que era la misma de alguien a quien le dicen que va a morir pronto. Por lo que su padre se preocupó.
— Hijo, ¿acaso hay algo que debamos saber?
— ¿Por qué lo dices?
— Tú no crees en el amor, esa chica es apenas una niña, y tampoco entiendo porque su familia dejaría que se casaran, la alejan de todo el mundo, apenas se mueve en un pequeño círculo íntimo de amistades. — sí, la fama de intocable he inalcanzable de la joven era bien conocida. A medida que Jack hablaba, Liam comprendía aún más la penosa situación de la chica.
Entonces es así, 18 años viviendo, sin vivir. Bien es hora de despejar dudas y mentir un poco más, debo ser convincente. Solo por ella.
— Tuve relaciones con ella.
— ¡¿Acaso te están obligando?!
— No mamá, fui yo quien fue a su casa, tu hijo mayor es un hombre que hace lo correcto, así me criaste, además veo muchos beneficios para la empresa con nuestra unión, y ya no quiero hablar más del tema, mañana sus tías comenzarán a organizar todo, y yo... daré indicaciones a los empleados para que adapten mi habitación. Viviremos aquí, hasta que papá se recuperé. — Liam observó durante todo el tiempo a Jared, el único responsable de que él estuviera cometiendo aquella locura. Él simplemente lo miraba en silencio.
— Bueno, Nancy, debes estar contenta no perderás un hijo, si no que ganaras una hija.
— Sí, las personas que han tratado con ella dicen que es un ángel, veremos si es así.
— Aunque casi no nos hablamos en el colegio, te puedo asegurar que es una buena chica mamá, dulce, tímida siempre obedece a sus primos y su hermano, no creo que cause ningún problema. — Riny se reprochaba internamente no haber visto la verdad en las palabras de aquella joven, cuando le advirtió del engaño de su amiga y novio.
Liam comenzó a pensar que quizás su hermana estaba confundida, esta noche él había observado a una joven totalmente diferente a lo que Riny decía, ella realmente parecía un león enjaulado, atacando a su familia, pero ya era tarde para arrepentirse.
Se despidió de sus padres, fue a su habitación, y tendido sobre su cama, comenzó a repasar todo lo que sucedió unas horas atrás.
La imagen que había ante él cuando pasaron al comedor, le hizo entender que ellos realmente eran una familia unida, ante él una enorme mesa para 20 personas estaba preparada, dejando solo tres lugares vacíos.
— Creo que deberíamos mandar a hacer una mesa aún más grande, la familia por fin está creciendo. — Cuando Marcus dijo aquello, solo los tíos de Kimberly rieron, y es que solo ellos y Thomas habían tomado a bien el supuesto romance, aunque Liam no terminaba de entender el porqué, ya que a excepción de Steven y su familia, los otros apenas lo conocían.
Marcus tomó su lugar en la cabeza de la mesa, Sam estaba por sentarse a su lado cuando su abuelo habló.
— Sam, está noche le darás tu lugar a tu futuro cuñado. — En ese momento Liam comprendió que el lugar de Kim era a la derecha de su abuelo y el de Sam a la izquierda, ya que parecía que cada uno de los presentes tenía un lugar designado un puesto que ocupaban en el imperio de los Bach.
Cuando los jóvenes se cruzaron a mitad de camino Sam no pudo con su genio.
— Sí que sabes subir posiciones, sueñas si crees poder ocupar el lugar de cabeza de esta familia algún día. — Liam no pudo responder a su acusación en ese momento, pero era algo que el hombre no olvidaría y antes que la noche terminara le respondería. Su orgullo así lo demandaba.
Cuando se sirvió la cena este hombre no podía creer lo que veía, parecía que estaba en una gala o fiesta importante.
¿Cómo pudieron preparar todo esto de improvisó?
— ¿Qué pasa? — Kim observaba cada gesto de él y es que conociendo a sus primos se había propuesto no permitir que nadie molestara a este hombre, que le daría la libertad de una vez por todas.
— Todo esto... parece un banquete especial.
— ¿Ah sí? Es lo que cenamos casi a diario. — Dijo la joven con un encogimiento de hombros. Algo que denotaba su nerviosismo.
— Para ser más específicos es lo que a nuestra perla le gusta. — Marcus miraba con una sonrisa a su única nieta.
— Abuelo, solo dije eso una vez. — Kim sentía la vergüenza agolparse en su rostro.
— Sí, sí, lo recuerdo, fue cuando Sam se recibió de la universidad.
— Si es verdad Denise, Kim dijo que le gustaría comer así siempre. Y papá dio la orden que cuando la familia esté reunida se prepare así la mesa.
— Tío Cameron era solo un cumplido, pero ustedes exageran como siempre.
— No es ninguna exageración Kim, tú te mereces todo y más, ahora me gustaría saber si Liam podrá mantener tu estilo de vida. — Conall hacía sentir la presión que conllevaba llevarse a la perla que con tanto recelo cuidaban. Todos miraron a Liam por una respuesta y cuando Kim estaba por hablar, él contestó, como todo un hombre, no necesitaba que lo defendieran.
— No, Conall, eso seguro que no, yo le daré todo lo que esté a mi alcance y cuanto necesite, pero ella será mi esposa, no mi prima, sobrina, hermana o nieta. — Hizo una pausa para mirar los ojos de Kimberly quien lo estaba mirando con curiosidad.
— Será mi esposa, por lo que yo me haré responsable de sus gastos y gustos, como también será libre, de trabajar, estudiar o no hacer nada según sea lo que ella necesite, de eso se trata el matrimonio, ¿no? De adaptarse al otro y a lo que necesita, acompañarlo y apoyarlo, no consentirlo y encerrarlo en paredes de oro y lujos sin sentido.
— ¿Estás diciendo que mantendrás a mi prima con la pequeña fortuna de tus padres?
— No Derek, mantendré a mi esposa con mi dinero, no el de mi familia, y no te aflijas, no pasará penurias créeme. Tengo una mesa propia donde yo ocupo la cabeza y ella estará a mi derecha. — Kimberly entendió el mensaje ocultó, ella sería libre de ir y venir, sin guardias, sin sus primos, podría ir y mirar en las tiendas sin que sus tías compraran cada cosa que ella se probará, y es que ellas nunca entendieron que Kimberly tenía una afición por ver ropa, no por usarla y menos comprarla, gracias a esto tenía ropa aún con la etiqueta puesta.
— Sueñas con que mi prima vivirá así.
— Archie cállate, tú no sabes lo que quiero nadie lo sabe más que yo, y como Liam dijo, nos casaremos no le estamos pidiendo permiso, solo les estamos avisando.
— Hay algo que no entiendo, si Liam llego hace dos semanas, como... cuando...
— ¡Bastián! ¡Que te importa mis asuntos! — el pánico de verse descubierta la hicieron levantar la voz.
— Nos conocimos por las redes sociales, y cuando llegue nos encontramos, ¿qué te resulta raro? — Liam era bueno saliendo de aprietos.
— ¡Entonces eres un degenerado que acosa a menores de edad! Porque mi hermana hace tres semanas tenía 17 años y tú tienes 28. — la acusación de Sam le hizo ver que tan pequeña e inocente era Kimberly.
— ¡Le mentí! Sí, no me mires así, crees que no puedo mentir, le mentí, le dije que estaba por cumplir 20. — La joven Bach no dejaría que todo se descubriera ahora.
— Bueno, creo que ese tema ya está aclarado, ahora terminemos de comer. — su tía busco terminar con la acalorada discusión.
— Sí, Rebecca tiene razón, ahora por lo menos entendemos porque Kim lleva dos semanas encerrada en su cuarto sin querer ver a nadie, ustedes muchachos arruinan todo. — Entonces Liam se dio cuenta que estaba en lo correcto, ella estaba entrando en una depresión, no podía ser indiferente a eso.
— Denise tiene razón, le deben una disculpa a Kimberly, ustedes son hombres y no entienden lo importante que son algunas cosas para las mujeres. — Vincent que se llevaba dos años con Kim rompió a reír, al ver la cara al rojo fuego de su prima, sin embargo, Liam se sentía incómodo, ya que él sabía la verdad de lo que pasó hace dos semanas, y lo que menos quería era que la joven recordara ese momento.
— ¡¿Qué te parece tan gracioso idiota?!
— No te enojes Kim, solo disfruto la cara de incomodidad de Liam, me hizo acordar a la cara de Bastián cuando tía Alissa casi lo mató por olvidar usar protección la primera vez. — Y mientras el joven rompía a reír aún más fuerte la cara de Kimberly se transformó, su color rojo desapareció y uno un poco verdoso tomo su lugar. Mientras Liam comenzaba a rezar, ya que reparo en algo que había pasado por alto, si ella estuviera embarazada todo se iría por un caño, el mismo infierno se desataría porque no le quedaría otra que decir la verdad. Alissa miraba el rostro de ambos, de repente se paró y golpeó la mesa tan fuerte que todos la miraron con asombro, y es que de las tres tías ella era la más tranquila.
— ¡Ustedes dos! ¡Vengan conmigo ahora! — Sam lo entendió de inmediato y salió de su lugar para ir por Liam.
— Te mataré, ahora, ¡si te matare! — Y cuando Liam quiso enfrentarlo se dio cuenta que tenía a todos los primos de su futura esposa yendo por él, incluso Thomas, que una vez fue su amigo de infancia.
— Alto, ¿qué hacen? ¡Suéltalo! — Kimberly se abrió paso entre ellos, pero de repente tropezó dirigiéndose directo al piso, entonces cuatro pares de brazos la agarraron.
— ¿Estás bien?
— ¿Te golpeaste el vientre?
— ¡Hay que llevarla al hospital! — Esto era el caos en su máxima expresión, realmente ellos respiraban por y para Kimberly.
Dios, ellos realmente están locos, ¡ni siquiera se golpeó!