Chapter 5

Tomo con enfado el brazo de Liam, quien la miraba aturdido, y lo hizo sentar en su cama, a su lado.

— ¿Qué mierda quieres? ¿Acaso el hijo de puta de tú hermano te envió? Dile que no tiene nada que temer, yo no diré nada, si ellos se enteran son capases:

1) De matarlo, cosa que no me molestaría a no ser el hecho de que en el juicio todos se enteraran que fui tan estúpida...— las lágrimas casi salían de sus ojos celestes.

2) Obligarme a casarme con él, algo que provocaría que me matara antes de aceptar.

3) Encerrarme de por vida en una estúpida caja de cristal y seguirme ahogando como lo hacen ahora, cumpliendo las expectativas de todos solo porque soy la única mujer de la familia...

Y la joven rompió a llorar, ella podía tener todo, todo en la vida, menos libertad. Esa imagen a Liam lo conmovió, él se había preparado esperando esa reacción de su hermana, por su depresión, pero nunca pasó, y ahora la tenía a ella, una joven que recién comenzaba a ser mujer, confundida y dolida, pero sobre todo enfadada con todo el mundo, lo que provocó que la abrazara.

— Cálmate, no diré nada, aunque creo que lo mejor sería que lo denuncien, es a eso a lo que vine, a ofrecerte todo el apoyo que este a mi alcance...

— No quiero que me miren con lástima, yo provoque esto, y ellos, mi familia por no dejarme ser libre... solo quería salir un rato... solo quería ser normal sin que me digan que hacer...

— Tranquila, puedo ayudarte, deberías ir a algún psicólogo, esto…

— No, jamás le diré a nadie, puedes estar tranquilo, todo el mundo sabe cómo es Jared, no le daría esa vergüenza a mi familia, es solo que... — Al ver que la joven bajó su cabeza con vergüenza, él entendió lo que quería decir.

— Lo sé, lamento tanto que tu primera vez fuera así.

— ¡¿Qué mierda dijiste?!

En ese momento la puerta estaba abierta y un Sam sumamente furioso estaba parado allí, atrás de él su abuelo miraba con diversión y su tía Denise tapaba su boca con ambas manos, todos mirando a Kimberly quien en ese momento estaba en los brazos musculosos de Liam, llorando y en pijamas.

— ¡¿Que hacen aquí?! ¡No pueden pasar!

— Y una mierda Kim, escuché lo que dijiste ¡te mataré Liam! — Liam se levantó con las manos extendida a modo de rendición antes que empezara la pelea, mientras Sam se abalanzó sobre él.

Lo que ninguno de los dos esperaba es que la joven se interpusiera entre ellos.

— ¡Basta Sam, ¡¿qué quieres hacer?!

— ¡¿Cómo pudiste dormir con este tipejo?!

Eso era lo único que Liam no toleraba y lo hacía explotar el hecho que lo menos preciaran, él era un hombre inteligente, sabía que tenía un gran futuro como empresario, no quería que lo reconocieran por ser el hijo de... él sabía que algún día su propio nombre sería de importancia sin importar su apellido.

— ¿Tipejo? Así y como me vez tu hermana se enamoró de mí. — Kimberly se giró en seco a mirarlo, como si de un extraterrestre se tratara.

¡¿Que?! Este hombre se volvió loco.

— ¡¿Estás loco?! ¡¿Quieres que mi hermano te mate?!

— ¿No estás cansada de que te maneje? ¿que controle todo lo que haces? Pues dile la verdad, eres una mujer y no puede decidir sobre ti nunca más. — de donde sacaba todas esas estupideces, ni él lo sabía.

— ¡Tú eres el hijo de puta que le está llenando la cabeza a mi hermanita!

— ¡Si lo tocas no te lo perdonaré! — Kimberly seguía en medio de los dos evitando que se golpearan.

— ¡Basta!, esto lo hablaremos en la cena. — la voz de Marcus sonó con autoridad.

— ¿De qué hablas abuelo? — pregunto con miedo la joven.

— Si el señor Simons es el hombre que creó que es, responderá por lo que hizo.

— ¿Responder?

— Ya hablé Kim, que preparen la cena y llama a los muchachos Denise, quiero a toda la familia en la mesa. Sam vamos, dejemos a los tortolitos solos, no harán nada que ya no hayan hecho.

La cara de Kimberly estaba roja, y la de Liam completamente blanca, pálida como un muerto que no sabe que lo está.

— ¿Qué mierda hiciste? — Dijo ella mientras se metía en la cama, como una niña enojada y caprichosa, tapándose la cabeza con la manta.

— No lo sé, siempre me pasa cuando me menosprecian, digo cosas que me meten en problemas. — Liam estaba tomando conciencia de lo que su temperamento provoco.

— ¿Ha sí? Hola ¡te acabas de meter en uno gigante!, mejor dicho, NOS acabas de meter en uno gigante. — Kim saltó de la cama y fue al vestidor, donde se veía prendas de diseñador en todas partes, aunque ella solo tomó unos pantalones de mezclilla rotos y una remera de franela.

— Qué crees que piense tu abuelo con lo de responder.

— No creo que se refiera a una indemnización económica, de eso estoy segura. — Cerró la puerta del vestidor y comenzó a cambiarse.

— ¿Crees que, querrá que seamos novios? — la ansiedad comenzaba a crecer en este gigante de corazón blando.

— Dios, escucharon diciendo eso... ¡NO! Me van a querer casar, Dios mío no, vete, ¿no que vives en otro país? Toma el primer vuelo y... — Kimberly temblaba de los nervios del momento.

Cuando la joven abrió de golpe la puerta se encontró con los ojos azules de Liam clavados en ella.

— No quedaré como un poco hombre delante de Sam.

— ¡¿Qué importa lo que piensa Sam?! — la castaña podía jurar que en cualquier momento lo golpearía.

— A ti te importa.

— Porque me manda como que soy una niña, y no lo soy, tengo sueños, no quiero ir a la universidad, por lo menos no este año, no quiero estudiar algo que no me guste... quiero vivir, solo eso. — una lágrima traicionera salió sin permiso de sus ojos y ella la quito de un manotazo.

— ¿Acaso no vives bien aquí? — consulto el hombre mientras comenzaba a ver las dimensiones de ese cuarto, decorado con piezas egipcias, que él estaba seguro de que eran importadas, al igual que la ropa que se veía en el vestidor de la joven, si bien ellos tenían dinero, los Bach eran multimillonarios, jamás podrían ostentar tanto dinero como ellos.

— Nunca me ha faltado nada, tengo más de lo que quiero. — respondió la joven en automático.

— ¿Entonces?

— No tengo padres, ¿entiendes? quiero un hermano, no un guardaespaldas, o un maestro, quiero equivocarme y volver a intentarlo, sin que me traten como una pobre huérfana, no quiero que ellos lo solucionen todo por mí, quiero ser útil, no un adorno o una joya intocable. — Kimberly tenía sus manos en puño, y Liam recordó lo que su hermana le había contado y entendió a qué se refería. La joya de la familia Bach, alguien intocable e inalcanzable.

— Entonces, cásate conmigo.

— ¡¿Que?! ¿Acaso estás loco? — Kim lo miraba de arriba abajo, buscando donde radicaba el defecto de este hombre.

Quizás sufre de algún problema mental, si debe ser eso.

Chapter 6

— No soy un cobarde, mi reputación es lo más importante para mí, y tú quieres ser libre, yo no te vigilare ni nada, y al cabo de un año, nos divorciamos, a ti no te podrán volver a tratar como una niña y yo seguiré mi camino, así podré reparar un poco lo que hizo Jared, puedo estudiar Psicología y ayudarte si así lo deseas.

— Eres raro.... ¿mejor dime cual es tú camino?

— Europa, tengo mi vida allí, solo estoy aquí para ayudar a mi padre y tratar de que mis hermanos sean personas de bien.

— Creo que con eso te deberías dar por vencido, uno es un perro que no vale nada y la otra una loca que prefiere golpear a las personas que le dicen la verdad.

— Tú sabías que Zack la engañaba. — recordó el hombre.

— Sí y cuando le dije me abofeteó.

— Te pido disculpas en nombre de ella. — Kimberly comenzó a reír con sarcasmo. — ¿Qué te resulta gracioso?

— Así no ayudas a tus hermanos, ¿sabes por qué no le conté a nadie que Riny me golpeó?

— No.

— Porque mis tías la hubieran golpeado, en especial Denise. — si, las damas que tenían de esposas sus tíos eran muy peculiares, y llegado el caso se les quitaba lo de ser damas y sacaban las garras.

— ¿Y eso no te hubiera gustado?

— Me habría encantado, pero con esa bofetada aprendí a lo que se refiere el dicho no hay peor ciego que el que no quiere ver, ¿ella vive en una gran depresión verdad? ¿Hace cuánto? ¿Medio año? a mí su bofetada me molestó un segundo y al otro día no la recordaba.

— Eres muy tenaz, no entiendo porque te sobre protegen.

— Eres el primero que lo dice, incluso mis amigas creen que ellos lo hacen por mi bien.

— Bien, entonces que dices, ¿te ayudo a ser libre?

— Y ¿tú que ganas?

— Dormir tranquilo, ya que no quieres denunciar a mi hermano.

— No sabes dónde te estás metiendo. — ella le estaba advirtiendo, pero Liam no daría ni un paso atrás.

La puerta sonó y su tía Alissa entró mirando con recelo.

— Los estamos esperando en el salón, pronto estará la cena.

— Gracias tía, ahora vamos. — La mujer le dedico una última mirada hostil a Liam y salió.

— Eso no es nada, ella es la más buena. Son todos locos. — Le dijo en voz baja la joven mientras le hacía señas con las manos y Liam rio ante esos gestos. — ¡Dios, sabes reír!

— Vamos Kimberly, esto será interesante.

— Kim, si somos novios debes llamarme Kim.

— Bien Kim, vamos.

Liam era muy valiente, de eso no le quedaba dudas, la tomo de la mano y fueron al salón, donde cada uno de sus tíos estaba con su familia al lado, todos mirándolos cuando aparecieron en la cima de las escaleras. La única cara amigable era la de su abuelo.

— Parecen una secta o asesinos en serie. — Le dijo en voz baja la joven y Liam no pudo evitar sonreír, ante las ocurrencias de su supuesta novia.

— No esperaría menos, teniendo en cuenta que estoy a punto de realizar el robo del siglo. — contesto con toda seriedad entre susurros.

— ¿He?

— Me robare a la joya de esta familia.

— Si sales vivo.

— Que tanto cuchichean ustedes dos.

— Nada abuelo, solo le decía a Liam que no importa lo que digan esta noche, no me arrepiento de nada. — Kimberly bajo con ganas de dar pelea y es que mientras estuvo hablando con Liam, ella pudo ver como sus primos intercambiaron miradas, esto no iba a ser fácil, los conocía.

— Bien Kimberly, ya que estás tan segura de todo, presenta a tu novio con tu familia. — dijo el mayor.

— Él....ya los conoce.

— No a todos Kim, por favor, hazme sentir orgulloso. — Eso era todo lo que necesitaba escuchar, sabía que esa era la forma en la que su abuelo le hacía sentir confianza en ella misma.

— Bien, Liam Simons, te presento a mi querida familia, mi tío Cameron es el mayor, su esposa Alissa, sus hijos Conall, Archie y Bastián. — Cameron lo saludó cordialmente y es que hacía una semana tuvieron una reunión y le pareció un hombre culto e inteligente, Alissa lo siguió examinando con la mirada, mientras que Bastián lo miraba con aprobación, no así sus hermanos mayores.

— Después sigue el tío Edmond su esposa Denise, sus hijos Derek y Dylan. — Edmond mantenía su cara de jugador de póker profesional, su esposa se sonrojo al recordar lo que había escuchado detrás de la puerta de la habitación, y es que ella creía que la joven había sido interrumpida esa noche por sus primos.

Una noche tan mágica y no la pudo disfrutar, con razón estaba tan enojada.

Mientras que sus primos lo miraban de mal modo y es que Derek le tenía rencor por una chica del colegio igual que Sam y Dylan conocía a Jared, por lo que pensó que su hermano sería igual.

— Después está el tío Steven, su esposa Rebecca y sus hijos Thomas y Vincent. — A Kim le llamó la atención de que Thomas le sonriera a Liam y le diera un guiño de ojo, pero entendió de inmediato cuando sus tíos lo saludaron, y es que lo conocían desde chico.

— Mira cómo has crecido. — dijo Rebecca.

— Las vueltas que da la vida son sorprendentes. — secundo su tío Steven.

Liam reparó que había un espacio vacío, era como un hueco en el espacio y luego estaba Sam y a su lado Marcus. Gracias a que estaba atento a Kimberly se dio cuenta del cuadro en la pared.

— Ellos... — La joven se aclaró la voz que por un minuto se le quebró y en el cual todos hicieron el amague de ir con ella, pero Marcus levantó su mano y les indicó que se quedaran en su lugar.

— Ellos son mis padres, él... era el menor, Dexter y mi madre Amelia. — Kim se giró para seguir con la presentación de etiqueta, y Liam vio una lágrima en su rostro, como algo completamente natural él la recogió con su pulgar y coloco un beso en la coronilla de Kim, quien lo miro y se sonrojo ya que toda su familia estaba observando en silencio, pero Liam solo le sonrió y apretó el agarre de su mano, para que prosiguiera.

— A mi hermano Sam ya lo conoces, y él es mi abuelo, el señor Marcus Bach el dueño de mi corazón.

— Hasta hoy pequeña princesa, creo que ya hay alguien más en tu corazón.

— Por favor abuelo, de su corazón a su cama hay mucha diferencia.

Antes que su abuelo pudiera decir algo, Liam le dio un golpe de puño, no era una persona violenta, y en el colegio era común que lo golpearan, ya que por su apariencia tenía a un gran grupo de mujeres de tras de él, sin embargo, nunca se defendía, solo con Sam lo hacía, ya que los dos peleaban por una chica que al final no se quedó con ninguno de los dos, pero cuando escucho tal cosa, su mano simplemente se levantó y lo golpeó.

Chapter 7

Idiota, si supieras realmente lo que pasó con ella.

Kimberly lo miraba con los ojos como platos, mientras que Edmond dio un paso adelante, con una cara llena de ira.

— ¡No te atrevas a faltarle el respeto a tu hermana jamás! — Edmond de todos era el que más se desvivía por Kimberly, su hermano le dio el honor de ser su padrino, y la defendería de quien sea, incluso de su propia sangre.

— Perdón Kim, no sé porque dije eso. — Lo que Sam no podía admitir era lo mucho que le molestaba ver como su abuelo la estaba entregando a ese hombre 10 años mayor que ella. Ella era su pequeña hermana, su única familia, su todo.

Kim sabía que él decía la verdad, Sam la quería por sobre cualquier cosa. Pero aun así se sentía mal.

— Creo... que mejor me voy a mi cuarto. — quiso volver a su refugio donde era libre de cualquier acusación o presión. Pero Liam la tomo de la mano, obligándola a quedarse.

— Me casare con Kimberly, y no les estoy pidiendo permiso, solo les estoy avisando.

Y eso fue lo que bastó para que la mansión de los Bach se convirtiera en un campo de guerra, que en menos de un segundo se dividió en dos bandos.

Liam conducía de camino a su hogar, preguntándose porque su orgullo lo metía en este tipo de problemas. Definitivamente debería trabajar en su carácter.

— ¡¿Que mierda hice?! Solo debía pedirle que denuncie a Jared, ¿cómo es que termine comprometiéndome a casarme en una semana? — golpeo su cabeza contra el asiento del conductor como si así pudiera cambiar algo de lo sucedido.

Cuando llegó a su casa tenía ganas de matar a alguien y sabía muy bien a quien, todo esto era culpa de su hermano.

— ¡Jared!

— ¿Qué sucede hijo?, ¿en qué problema se metió tu hermano ahora?

— ¿Papá? ¿Qué haces despierto a esta hora?

— Estoy cansado de estar encerrado, ¿me dirás que sucede? A qué se debe tu cara. — Jack Simons hacia solo un par de días que había salido del hospital y su recuperación era lenta. Atrás de Jack apareció su madre Nancy, quien lo miraba con cara de cansada por la enfermedad de su padre.

— ¿Dónde están mis hermanos?

— En sus habitaciones, ¿qué pasa hijo?

— Ahora les diré, vamos a la sala.

Después de pedir a una empleada que llamara a Jared y a Riny, Liam se sirvió un vaso de whisky, mientras los esperaba, algo que alertó a sus padres, ya que él no bebía.

— Liam, ¿qué sucede? — su madre lo miraba con intriga.

— ¿Acaso hay problemas en la empresa? — Jack comenzó a alterarse, debía tranquilizarlo.

— No papá no te preocupes, los negocios están bien.

— ¿Qué sucede? ¿A qué se debe la reunión? — Jared bajo con una evidente cara de estar trasnochado.

— ¿Por qué me hicieron salir del dormitorio? — mientras Riny estaba enfadada como siempre.

— Solo.... seré breve, me voy a casar. — decidió decir todo sin rodeos.

— ¿Qué? — Nancy estaba en shock

— ¿Con quién? — su padre trataba de entender que pasaba

— ¿Cuándo? — a Riny solo le importaba el tiempo que tendría para arreglarse, para tan importante ocasión.

— Te atraparon hermano. — Jared comenzó a reír ante la idea de ver a su hermano mayor caminar al altar.

— Si Jared, me atraparon. — El joven dejó de reír cuando vio la cara asesina de su hermano, la cual estaba dirigida a él, no entendía porque lo miraba de ese modo. — Me caso la próxima semana.

— Pero ¿qué dices? Ni siquiera conocemos a tú novia, como saber si...

— La conoces, todos la conocen mamá, es Kimberly Bach. — La sala se sumió en un silencio absoluto, sus mentes quedaron en blanco por un segundo, ¿cuándo? ¿Dónde? y ¿Cómo? conocía a la intocable Bach eran algunas de las preguntas que rondaban las cabezas de sus padres.

— ¡¿La intocable?! Pero... no puede ser, como...

— No rendiré cuentas de mi vida personal Riny, solo... Espero que me apoyen en la decisión que tomé. — La cara de Liam se podría decir que era la misma de alguien a quien le dicen que va a morir pronto. Por lo que su padre se preocupó.

— Hijo, ¿acaso hay algo que debamos saber?

— ¿Por qué lo dices?

— Tú no crees en el amor, esa chica es apenas una niña, y tampoco entiendo porque su familia dejaría que se casaran, la alejan de todo el mundo, apenas se mueve en un pequeño círculo íntimo de amistades. — sí, la fama de intocable he inalcanzable de la joven era bien conocida. A medida que Jack hablaba, Liam comprendía aún más la penosa situación de la chica.

Entonces es así, 18 años viviendo, sin vivir. Bien es hora de despejar dudas y mentir un poco más, debo ser convincente. Solo por ella.

— Tuve relaciones con ella.

— ¡¿Acaso te están obligando?!

— No mamá, fui yo quien fue a su casa, tu hijo mayor es un hombre que hace lo correcto, así me criaste, además veo muchos beneficios para la empresa con nuestra unión, y ya no quiero hablar más del tema, mañana sus tías comenzarán a organizar todo, y yo... daré indicaciones a los empleados para que adapten mi habitación. Viviremos aquí, hasta que papá se recuperé. — Liam observó durante todo el tiempo a Jared, el único responsable de que él estuviera cometiendo aquella locura. Él simplemente lo miraba en silencio.

— Bueno, Nancy, debes estar contenta no perderás un hijo, si no que ganaras una hija.

— Sí, las personas que han tratado con ella dicen que es un ángel, veremos si es así.

— Aunque casi no nos hablamos en el colegio, te puedo asegurar que es una buena chica mamá, dulce, tímida siempre obedece a sus primos y su hermano, no creo que cause ningún problema. — Riny se reprochaba internamente no haber visto la verdad en las palabras de aquella joven, cuando le advirtió del engaño de su amiga y novio.

Liam comenzó a pensar que quizás su hermana estaba confundida, esta noche él había observado a una joven totalmente diferente a lo que Riny decía, ella realmente parecía un león enjaulado, atacando a su familia, pero ya era tarde para arrepentirse.

Se despidió de sus padres, fue a su habitación, y tendido sobre su cama, comenzó a repasar todo lo que sucedió unas horas atrás.

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