Capítulo 2

NATE DAVIES (18 AÑOS DE EDAD)

Toco el claxon esperando a que Lilly Jones se decida a salir de su casa. Siempre me hace esto en las mañanas, razón por la cual llegamos siempre tarde a clases, a pesar de todo el rato que se tardaba, me encantaba mirarla cruzar esa puerta. Con un estilo totalmente diferente a diario, pero con esa misma sonrisa, la más hermosa de ellas. Me miro en el retrovisor del auto, me gustaba tener el pelo peinado, mis cejas estaban algo desordenadas, las tengo protuberantes, debido a eso tengo que peinarlas a menudo. Mi tez trigueña da el aspecto casi de haber estado en la playa, mis rasgos son marcados y en buena posición, nada que envidiar. Tengo un auto deportivo gracias a unos ahorros que pude conseguir trabajando y a la ayuda de papá, claro, que el abuelo le pidió a nuestro padre para que lo pensara... Con todo eso de que nos guste los autos a Matt y a mi fue razón suficiente como para que papá nos regalara una gran suma de dinero para que completemos. Matt fue el primero en conseguir un auto, siempre me sentaba de copiloto y nos dirigíamos a autopistas largas y desiertas, para sentir la velocidad de ese motor y la emoción de las carreras. Cuando yo obtuve el mío quise que Lilly experimentara eso conmigo, la llevé a la misma autopista en la que Matt corría y aceleré a todo lo que daba mi auto. Después de eso siempre conducía a una pizzería porque sí, Lilly Jones al parecer tiene un agujero negro en su estómago.

—¡Y aquí viene..! Observo con una amplía sonrisa el estilo que Lilly usará hoy. Resulta que esto de su ropa es debido a su madre, ya que es diseñadora y la verdad no sé si es muy buena en eso, o que a esa chica se le ve todo bien. Pueden ser ambas opciones. —¡¡Hey!!—. Lilly abre la puerta de copiloto y entra en el auto.

—¿No me regañarás por salir 10 minutos tarde? Ruedo los ojos.

—Siempre haces lo mismo, haces la misma pregunta, pero esta vez te responderé que hoy..—. Reviso la hora en mi reloj de mano, y luego poso mi mirada en ella con una sonrisa.

—Hoy llegaste 5 minutos menos tarde que ayer.. ¡FELICITACIONES!

Lilly se ríe y me empuja el hombro suavemente. Me pongo en marcha hacía el instituto. En el camino escuchamos la música que le gusta a Lilly, es muy fan de Michael Jackson, su madre me contó que cuando su cantante favorito murió ella lloró a cántaros.. En verdad fue difícil para Lilly. Le gustan todas sus canciones pero hay una que escucha más que las demás.. Y es Remember the time. Como ahora que también la coloca, ambos la tarareamos en voz alta mientras nos dirigimos al instituto.

Para cuando llegamos apenas se oía el timbrar de la campana. Lilly y yo nos tomamos unos segundos mirándonos para luego correr por los pasillos riendo tratando de llegar a tiempo a clases. Por suerte agarramos a la profesora cerrando la puerta.

—Entren ya—. Ordena rodando los ojos.

Lilly entra primero y luego se voltea hacía mi haciendo una mueca por lo que la profesora acababa de hacer. Sonrío. Siempre nos sentábamos juntos, era lo mejor de lo mejor sin dudas para mi.

Lilly a pesar de ser muy extrovertida y totalmente loca, se aplicaba en las clases, de verdad parecía otra persona cuando la clase comenzaba, amaba eso de ella. A veces fingía estar escribiendo solo para mirarla de reojo y observar cada detalle. Un loco perdido por amor, y para completar solo, lo sé.

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Dos clases pasaron después de esa y llega el almuerzo. En la amplía sala de comedor, lugar que odiaba por el inmenso sonido que se producía por los gritos de los estudiantes. A veces parecían estar haciendo competencias de quien gritaba más, en serio. Y también por el hecho de que era ahí, en esa sala donde Lilly me dejaba, se iba a la mesa con su novio. No era Steve, ya ese idiota era cosa del pasado, lo golpeé bien fuerte cuando me enteré de que le había roto el corazón a Lilly. Hablo de otro man, uno que no era yo. Su nombre es Jhon O'niel y juega para el equipo de basquet del instituto, es el mejor jugador del equipo. Popular entre las multitudes. Y bueno, Lilly pertenece a el grupo de porristas del equipo así que ya saben.. Su relación era lo más obvio para muchos. No para mí, el es otro idiota. Prefería sentarme solo a sentarme con ellos, donde solo habitaban las porristas y los del equipo de basquet, era como un venado en una cueva de lobos. Para nada lógico. Después de eso nos volvimos a encontrar en la última clase del día, ya que después de el almuerzo las porristas se toman una hora para hablar de los bailes y todo eso. Pero tengo la dicha de que siempre Lilly me espera en la salida de la sala de comedor para darme un beso, siempre. No sé si tendrá un significado que ella quiera demostrar, pero para mi es muy especial eso. Demasiado.

En la última clase ella se me acerca y por su mirada creo que hay algo detrás que está por contarme pero por la cual tiene dudas en si hacerlo o no. Ya saben, cuando sientes a las personas inquietas, bueno. Solo pasaron unos 5 minutos para que ella soltara la sopa.

—Nate.. Aquí va. —¿Ujumm?

—¿Podría pedirte algo hoy?—. Pregunta juntando sus manos, juro que está a punto de hacer esa cara.

—Qué cosa... ¿Que pasa?

—Bueno.. Habrá una fiesta..— Hace una pausa pero yo ya sé lo que va a decir después. Alargo un suspiro.— Jhon quiere que asista. —Pues bien por Jhon.—. Contesto sin más mirando hacía el frente.

—Sabes que mamá no me dejará ir si no es contigo... —Tal vez si le presentas a Jhon a tus padres para que lo conozcan todo sería diferente.

—Nate.. Ya te he dicho que a Jhon no le va bien las personas mayores. Pobresito.

—Por favor, ayúdame si(?... Quiero ir. La miro y si, tenía esa cara. Cara que me convencería hasta de lanzarme a un abismo.

—¿Hablas enserio?—. Espeto mirándola fijamente, pero ella no cambiaba su expresión, me doy por vencido. —¡Esta bien.. Esta bien!

—¡¡Siii!!—. Grita emocionada y la clase se alarma.

—Perdón.. Dice escondiéndose en su asiento mientras yo empiezo a negar con la cabeza. Tenía planeado tomarme esta noche para terminar unas tareas, pero ya ven, cosas se presentan.

La verdad es que prefiero ir con ella que a dejar que vaya sola, quiero protegerla, se lo prometí a su madre teniendo apenas 15 años de edad, y fue cuando íbamos a buscar dulces en hallowen, fue la primera vez que salimos solos, de ahí.. Su madre ha confiado en mí plenamente. Después de la última clase, salimos.

La jornada estudiantil del día de hoy nos decía adiós, dejé a Lilly en su casa y conduje hasta el supermercado más cercano al instituto, tenía que comprarle unas cosas para la despensa del abuelo. Cada semana me daba una lista de lo que debía comprar, las cosas que hacían falta en casa y todo lo que quisiera el abuelo, cuando yo no puedo lo hace Matt o papá, le hemos pedido que se venga a vivir con nosotros a lo que el abuelo se ha negado en cada ocasión.. Después de que la abuela murió el quedó devastado, más porque el decía que sería ella quien lo enterraría primero, mi abuelo se ha sentido muy solo, pero no quiere dejar su casa, dice que es la única forma en la que la puede recordar y sentir. Respetamos su decisión pero estamos muy al pendiente de él. Después de pagar las cosas y salir, abrí la puerta de atrás y metí las bolsas con todo lo que había comprado. Al cerrar la puerta miro al cielo, era algo que hacía siempre en cualquier lugar, cualquier hora o momento.. Ya sea de día o de noche, tomate un tiempo para mirar arriba, verás lo hermoso que es y te ayudará si tienes un mal día o si la suerte no te está de tu lado. Siempre me tomo un momento, luego conduje hasta la casa del abuelo.

Al llegar toco el timbre. La puerta se abre después de un momento.

—¡Nate, hijo, pasa adelante!—. Dice alegre con una sonrisa.

—Traje lo de la despensa abue, ¿como estás?—. Pregunto brindándole un abrazo fuerte.

—Bien, feliz porque hoy dan mi novela favorita. Me río.

—Iré por las cosas, ya vuelvo—. Aviso y mi abuelo asiente. Después de un rato de haber acomodado todo en su lugar me siento en el comedor.

El abuelo me tiende un vaso con agua.

—¡Gracias!.

—¿Como se ha portado esa hermosura?—. Pregunta, se refería al auto. Todavía siguen siendo todo para él.

—No me ha dado problemas en lo absoluto abue..

—¿El arranque le va bien?—. Pregunta inspeccionándome para ver que diga la verdad.

Pasa que si le digo que hay alguna falla se colocará su overol y cogerá sus herramientas para solucionar el problema. ¡Si, así es mi abuelo!. Pero digo la verdad, no me ha dado problemas y gracias a lo que mi abuelo me enseñó creo que puedo arreglarlo yo solo. —Si, perfectamente. ¿Tu como has estado de salud?.—. Se encoge de hombros.

—Me siento bien, pero sabes que ya esta carcacha esta vieja y desgastada.. No me quedará mucho tiempo.

—No digas eso..

—Hay que decirlo hijo... Es parte de la vida, muchos dejamos el mundo para que otros vengan a conocerlo. Yo ya tuve mi oportunidad—. Mis ojos se estaban humedeciendo, no aceptaba el hecho de que tenía razón.. Pronto el abuelo nos dejaría y eso sería insoportable para nosotros.

Hablamos por otro largo rato y luego regresé a casa, era de tarde ya, casi entraba la noche por lo que debía alistarme para la dichosa fiesta a la que Lilly quería asistir. Quedé en recogerla a las 8.

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Al llegar a su casa me recibe su madre, quien me da un abrazo y me pide entrar, como de costumbre, Lilly aún no estaba lista. Esperé sentado en el sofá mientras hablaba con Marie, su madre, al señor Jones no lo vi porque seguro está en su guardia de noche, es médico. 10 minutos pasan y Lilly se presenta, se veía tan hermosa, estoy celoso de que se haya arreglado para ese idiota, solo espero el se de de cuenta. Dolía que no fuera mi cita, si no la de alguien más. Dolía en el alma.

Capítulo 3

—¿Nos vamos?—. Dice Lilly nerviosa por mi tan obvia mirada, es que si abro la boca me voy en babas.

A Lilly la pubertad le ha sentado bien, de verdad.. Tiene buenas piernas y el busto muy provocativo, es muy sexy.

—Si..Si—. Tartamudeo un poco y asiento.—Nos vemos Marie.

—¡Adiós niños!, cuídala mucho.. Que no se pase de tragos por favor.

—No se preocupe, yo estaré al pendiente—. Aviso tratando de sonar convincente, porque sí, la protegería. Pero no podía estar a la par si el idiota de Jhon se le acerca, es que no lo soportaría.

Lilly cargaba un vestido color Beige que de seguro su madre confeccionó.

Ella se mete en el auto y yo me doy varios golpes mentales por no adelantarme y abrirle la puerta como caballero. Pero no me lo debería tomar tan a pecho, total la cita no era conmigo.

Entro en el auto y pongo la llave para encenderlo. Antes tenía que decir algo.

—Estás hermosa..

Lilly sonríe y coloca una mano en su pelo.

—Tu también, estás lindo—. Dice.

Me sonrojo, si me intento arreglar porque mi mente me juega una pasada cada que pienso en ella, quería impresionarla con mi camiseta manga larga negra abotonada hasta el cuello, unos pantalones negros a la medida y unos converse, más mi reloj que no podía faltar claro. No soy muy fanático de la moda, pero lo intento, por lo menos trato de combinar los colores.

—Gracias—. Contesto sonriendo y pasando la llave para que el motor encienda. Al segundo intento ya lo había conseguido.

—¡En marcha!

—¡En marcha!—. Replica Lilly con voz cantarina.

Mientras conducía sentía la brisa mucho más suave que en días anteriores, la noche me incitaba a apreciar cada detalle, pensaba en lo que sería si solo fuéramos ella y yo, con otros planes, tal vez a salir a comer algo.. O visitar la playa y sentarnos descalzos y enterrar nuestros pies en la arena mientras hablamos de cosas al azar o lo que nos unió en cuestión, la vida.

Pero la situación era otra, estaba llevando a la chica que me gusta a ver al chico que le gusta, en una casa con muchas personas la mayoría estudiantes del instituto. Personas que probablemente he visto pero que no conozco, lo hago por ella, solo por ella y por sus sentimientos, aunque no estén ligados a los míos.

La vida es injusta lo sé, pero quisiera ser lo justo para ella.

En cuanto llegamos aparco el auto en donde puedo, una esquina muy alejada de la casa en donde están todos los demás, literal habían muchos y casi no cabía nada, el espacio en el que pude aparcarlo es muy reducido. Me tocará esperar a que uno de ellos se mueva primero.

Salimos y caminamos lentamente hasta aquella casa, aproximándonos al bullicio y la música alta, el alcohol y personas ebrias, juegos locos y descabellados y gente besándose por doquier, si.. He asistido a un par de ellas, no muchas pero en todas es igual.

Y ellos le llaman "disfrute".

—Vale, haremos esto, te acompañaré hasta que aparezca don pelotas, de ahí trataré de estar cerca vale(?.. Trata de no pasarte de copas.

—La idea es que te diviertas un poco Nate..—. Dice rodando los ojos.

—Vale, pues debiste preguntarme, porque esto no me divierte en nada—. Replico con suma seguridad, preferiría estar haciendo otra cosa para divertirme que embriagarme y llamarlo diversión.

No se lo tomen a mal, me va bien tomar pero no con gente que no conozco, si estuviera en compañía de mi hermano sería otro cantar, juntos sabemos como divertirnos con un par de copas en el organismo.

Y lo haría con Lilly, pero sé que es cuestión de que entremos para que empiece a buscar a su novio y yo quedaré solo e incómodo.

Aparte celoso, lo admito.

—Hay muchas chicas allí dentro, ¡Susan pregunta mucho por ti últimamente eh..!.

Susan es parte del grupo de porristas, es linda sí, tolerable me atrevería a decir, pero no lo suficientemente bonita para tentarme.

Eso me pasa por estar leyendo orgullo y prejuicio.

—Ujum.

—¡Vamos! Hazlo por mi—. Exclama señalándose a si misma con ambas manos.

—Por ti es que lo hago..—. Al ver la expresión en su rostro añado.—Va.. Va. Entremos.

Eso hicimos, entramos y sin duda alguna todo era como siempre, nada cambia más que las personas y el lugar.

La decisión estaba tomada desde antes de cruzar la puerta, ahora debía plasmar una sonrisa en mi rostro y tratar de buscar algo con lo que pueda distraerme, tal vez beer pong sea una buena opción, nunca falta en fiestas como estás.

No le tomó mucho a Lilly encontrarse con don pelotas. Yo solo alargué un suspiro y al ver que ella se volvió para mirarme, le dediqué una sonrisa para que supiera que todo estaba bien, que no pasaba nada.

Pero si que pasaba. Sólo que muy dentro de mí, lo suficientemente escondido para no salir a la luz.

Decidí como dije buscar algo para distraerme, fui a servirme un trago y.—Bingo—. Ahí estaba, Beer pong.

Me acerqué a los chicos que estaban jugando y no me tomó nada entrar, literal no dices nada solo se sabe que quieres jugar.

Perdí varias veces así como gané varias., mi mente se estaba distorsionando, lo cual no era para nada bueno ya que tenía que conducir, por lo que dejé de jugar y decidí ir a ver como estaba Lilly. Agarré mi vaso con licor y empecé a caminar.

Todo se movía levemente pero controlable, la música rápida que habían puesto se empezó a oír lenta en mis oídos al ver a Lilly, se estaba besando con Jhon, de una forma salvaje y cruel para mi corazón, no pude ni moverme, vi como él sujetaba su mano y la llevaba escaleras arriba.

Mi corazón se encogió al ver la escena, mi respiración se agitaba rápidamente y sentía que no podía respirar. Decidí salir corriendo afuera.

Solo pasaba una canción por mi mente, The cure- Boys don't cry.

En frente de mi habían varios chicos, la mayoría chicas en traje de baño con salvavidas y todo lo demás divirtiéndose.

Posé mi mirada en el vaso que contenía el licor que estaba bebiendo, mis ojos empezaron a humedecerse, no debía pensar mucho para saber lo que allá arriba estaban haciendo.

Me sentía un payaso, un imbécil, de repente no pensé en nada. Debido al calor que sentía en mi cuerpo por la situación empecé a desabrochar los botones de la camisa. Tiré el vaso a un lado y me la saqué, una chica había posado su mirada en mí de forma coqueta. Me miraba de arriba abajo con esa sonrisa picara.

Se puede decir que tengo buen cuerpo pues siempre hago ejercicio con Matt, tenemos pesas y para hacer barras en la casa y antes de dormir nos ponemos a hacer abdominales. Sin necesidad de ir a un gym, cuando tenemos tiempo libre lo usamos para entrenar. Aunque llevo como mes y medio que no me ejercito, no he perdido forma.

Luego me quité el pantalón y lo dejé sobre una camilla junto con la camisa, quedándome en calzoncillos.

Me tiré en la piscina y nadé hasta donde la chica estaba, no necesitaba decir nada, el deseo que me tenía ya hablaba mediante sus ojos.

Solo la besé, sin pensar en nada, siquiera en lo que después pasaría, me dejé llevar al igual que ella, concentrándome en el juego de nuestras lenguas.

De una manera salvaje imitando a lo que hace un momento había visto. Por odio o por celos, tal vez vayan de la mano.

Coloqué ambas manos en la parte baja de su espalda, pasando mis dedos por la tela y sintiendo su piel, apreté sus nalgas pegándola más a mi, provocando que la chica esboce un gemido. Empiezo a lamer su cuello mientras que ella mira hacia el cielo dejándome todo el espacio libre, bajé hasta su pecho dando pequeños y suaves besos para luego volver a su boca. La situación se estaba calentando, ella se pegaba más a mi al sentir el bulto entre mi entrepierna.

—Nate..—. Escucho una voz, casi fue un susurro.

Tal vez sea producto de mi imaginación.

—¡Nate!.—. Dice en un tono más alto como para poder identificar de quien se trataba.

Lilly.

Me separo de la chica y la miro. Sus ojos estaban húmedos e inyectados en sangre.

—¿Lilly?—. Me sorprendo y asusto a la vez al ver su rostro.—¿Qué pasa?

—Puedes llevarme a casa(?—. Dice suplicante.

—¡Que te den, zorra!, él ahora está ocupado.. Ve a tomarte algo en otro lugar.—. Exclama la otra chica ofendida.

Solo eso bastó para que saliera de la piscina. la chica me miraba sorprendida y molesta.

—¡Idiota!—. Grita al ver que me decido ir con Lilly. No hago caso a sus palabras, me pongo el pantalón y agarro la camisa.

Miré por un momento a Lilly, parecía haber cambiado su expresión y estado de ánimo por lo que acaba de pasar.

—Andando—. Ordeno a Lilly quien me hace caso.

Caminamos apartando a las personas, hasta salir de ahí. Lilly empezó a disculparse por fastidiar la con la chica de la piscina, a lo que yo respondí de manera sencilla.

—No importa.

Estando en el auto decido hacer la pregunta del millón.

—¿Que pasó?

—Nada..

Respiro profundo.

—"Nada" te llevó a querer irte de la fiesta o lo que sea que sea eso.

—Jhon me terminó..—. Dice al fin.

—¿Por qué?—. La cuestiono.

Se toma un tiempo para hablar pero me lo cuenta.

—Quería que.. Ya sabes.—. Me mira tratando de averiguar que si sé, pero la verdad prefiero que lo cuente sin más.— Tener relaciones.—. Puntualiza.

Ya lo sabía, sus intenciones sobresalían de sus poros, pero no sabía que era tan idiota.

—Le dije que no estaba lista.. Me gritó de todo y dijo que no quería verme, que terminábamos, dijo que no podía estar con alguien que no lo ama completamente.

Dice entre sollozos, la acerco hacía mi y espero a que se tranquilice, no podía entender como personas que tienen la oportunidad de tener a alguien como Lilly en su vida la desperdicie.

—Es un idiota, mañana hablaré con él—. Hablaba enserio, esto no se iba a quedar así. Lilly sabía lo que significaba "hablar".

Me alegraba el hecho de que terminaran, pero no que le rompiera el corazón, su corazón.

—No por favor...

No respondo.

—Nate... Dime que no harás nada.

Alargo un suspiro.

—Esta bien. Te llevaré a tu casa—. Aviso apartándola suavemente y poniendo mis manos en el volante.

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