Capítulo 2

Maxine.

La azafata nos indica por donde salir, hace unos minutos que el avión aterrizó en suelo capitalino, ahora todos los pasajeros estamos descendiendo, la mayoría se dirige en busca de su maleta, pero yo no traje equipaje, únicamente un bolso de mano en el que tengo todo lo que necesito para pasar un fin de semana con mi madre y su nueva familia.

Quito el estado de “Modo Avión” de mi celular y enseguida me llegan un par de mensajes de Trevor.

– “Ya te extraño” – me escribió hace dos horas, cuando aún estaba en el aire.

Yo leo sus palabras y sonrío de forma involuntaria, ¡Joder! Amo a este hombre más de lo que amo nada en la vida, no sé de qué forma, pero Trevor se metió debajo de mi piel y ya no hay nada que pueda arrancármelo del corazón.

– “Yo tambien te extraño, desearía que estuvieras aquí” – le respondo.

Espero un poco más a ver si obtengo alguna respuesta de su parte, pero no hay mensaje de vuelta, debe estar ocupado, el papá de Rose, su jefe siempre lo tiene haciendo cosas, asignándole trabajo y pidiéndole su opinión con respecto a absolutamente todo, Trevor se ha convertido en la mano derecha del jefe, y yo no podría estar más orgullosa de él.

Salgo del aeropuerto y me topo con un cartel demasiado grande y extravagante para mi gusto.

“¡Esperando a la mejor periodista del mundo!” – dice la pancarta que sostiene mi madre.

Es irónico que una mujer que es diseñadora de interiores haya hecho una pancarta tan deficiente y de aspecto tan barato como ese, pienso mientras suelto una carcajada y niego con la cabeza.

–¡Max! – ella corre hacia mi como si no me hubiera visto en mil años.

–¡Hola mamá! – chillo emocionada, no quiero que ella crea que no le he extrañado.

–Pero mírate, estás preciosa – me echa una miradita rápida y vuelve a abrazarme.

Extrañaba los abrazos de Rachel Prior que siempre me dejan llena de perfume con olor a vainilla.

–¿Tan preciosa como este cartel? – la molesto.

–Solo tuve media hora para hacerlo y lo único que encontré en la oficina de Harvey es escarcha rosada, sabrá Dios porque el hombre tiene escharcha rosada en su escritorio – se burla y yo tambien suelto una carcajada – ¿Cómo has estado, mi pequeña periodista? – ella me pasa los brazos por los hombros y me guía hasta un auto negro que espera por nosotras.

–¿No vas a conducir tu? – le pregunto mientras ella abre la puertas traseras.

–Este auto trae un conductor incluido – susurra.

–¡Vaya! Ya ni siquiera conduces, no me digas que te vas a volver una esposa trofeo.

Ella hace una mueca y se mete dentro del auto – a casa, Cornell.

–Y se llama Cornell, eres toda una señora fresa, Rachel.

–Deja de molestarme y mejor dime como estás, como está Trevor y que tal le va en el trabajo.

–De maravilla – respondo – lo aman – ruedo los ojos – se ha vuelto algo asi como Superman, todo el tiempo lo están llamando y citándolo a reuniones.

Mi madre chasquea la lengua y se queda en silencio, hasta que abre la boca para decir algo que yo no había querido aceptar hasta el momento – y tu estás celosa.

–¿Que? ¡No, para nada!

–No tienes que mentirme, Maxine, puedo verlo en tus ojos, estás celosa de que él sea tan exitoso y que tu estes estancada intentando encontrar un empleo decente.

–¡Soy una persona horrible!

–No, solo eres un humano, el hecho de que estes celosa no quiere decir que no estes orgullosa de él, o que tengas envidia de sus logros, solo quiere decir que tu tambien quieres triunfar en tu profesión, eso no tiene nada de malo.

–Es tu culpa por haberme inculcado ideas tan ambiciosas desde que era una niña.

–Pues yo no me arrepiento – ella frunce los labios.

–No quiero arruinar todo lo que tenemos por no sentirme suficiente.

–¡Oh no, no mi pequeña Max! Tu eres suficiente, que nunca se te olvide eso, solo debes darle tiempo al tiempo.

–Sabes que odio que me digas eso.

–Pero es que es el mejor consejo que alguien podría darte nunca.

Yo respiro profundo y me recuesto en los cómodos asientos – espero que este fin de semana me ayude a aclararme la mente.

–Estoy segura de que si – ella sonríe emocionada.

–¿Cómo está Harvey?

–Ocupado, esto de ser el alcalde de la ciudad apesta.

–Eso te pasa por meterte con un político – le digo y ella me da un codazo inocente.

–Hablando de políticos, ¿Sabes quién regresa dentro de unos días?

–¡Déjame adivinar! La molestia de mi hermanastro.

–Estoy segura de que amará saber que le dices hermanastro – Rachel suelta una carcajada y yo ruedo los ojos.

–Ese hombre es la definición de amargado.

–Últimamente no es tan malo.

–Pues sería imposible que siguiera comportándose como un niñato, ya está bastante mayorcito, ¿No crees?

–Ian es una persona complicada, es completamente diferente a su padre.

–¡Agh! De eso estoy segura, porque si Harvey fuera igual que Ian estoy segura de que tu jamás te habrías fijado en él – chasqueo la lengua – es decir, ¿Quién podría fijarse en alguien tan ensimismado y arrogante, sin mencionar infantil?

–Tu.

–¿Que? – miro a mi madre, sintiéndome completamente confundida.

–Tú te fijaste en alguien asi, en Trevor – lo dice como si nada.

–Es diferente.

–¿Por qué?

Yo intento buscar razones dentro de mi cabeza, pero me quedo sin ninguna, en realidad ahora que lo pienso bien Ian y Trevor tienen mucho en común, pero, aunque no tenga argumentos para validar mi opinión, sigo pensando que son diferentes, Ian es insoportable en otro nivel, en cambio mi Trevor bajó la guardia y eso nos ha traído hasta este punto.

–Llegamos Max – yo miro por la ventana y abro la boca al ver la casa gigantesca que tenemos enfrente, tiene ventanas blancas, una puerta de madera, el patio delantero es precioso, incluso hay una fuente. Todos los detalles me aturden y tengo que reaccionar para caer en cuenta de que es normal que mi madre viva aquí ya que es la esposa del alcalde de Washington.

–Este lugar parece sacado de una película antigua – digo como tonta.

–Es muy lindo, lo habrías podido conocer antes si visitaras a tu madre más a menudo – me reprocha.

La ultima vez que vine a Washington fue hace un año con Trevor, estuvimos en la posesión de Harvey, pero aún no se habían mudado, y nosotros nos regresamos antes de que pudieran enseñarnos la casa.

–Aprovéchame que ahora estoy aquí – le digo y ella rueda los ojos con desdén.

Rachel y yo nos metemos dentro de la casa y ella me guía hasta la que será mi habitación, es enorme, el tamaño de la habitación es casi el mismo que el del departamento que comparto con Trevor, y ya eso es mucho decir teniendo en cuenta que el departamento de Trevor es enorme.

–Te dejaré descansar un poco, te veo más tarde para cenar.

–¿Iremos a algún sitio?

–Por supuesto que sí, solo estarás aquí un fin de semana, no quiero perder oportunidad para mostrarte los mejores sitios de Washington.

Yo sonrío, me encanta verla tan feliz.

–Nos vemos a las siete.

–¡Mamá! – la llamo antes de que se vaya – ¿De quién es esa habitación? – señalo la habitación de enfrente.

–De Ian – responde y cierra la puerta corriendo.

¿Por qué demonios tenía que ubicarme en una habitación frente a él? Aunque quiza yo no debería preocuparme tanto por él, es decir, el hombre todavía no esta en Estados Unidos, y yo me voy en solo un par de días, no creo que vayamos a encontrarnos.

Con la mente un poco mas despejada miro a mi alrededor y me tiro sobre la cama, es suave, cómoda y huele a fresco. Agarro el celular y le envío una foto a Trevor donde se me ve acostada sobre la cama triple.

Él me responde enseguida.

– “Desearía poder estrenar la cama contigo” – su mensaje hace que me sonroje.

–“¿Estrenarla cómo?” – pregunto haciéndome la tonta.

–“Follándote.”

–“¿En la casa de mi madre? ¡Eres un descarado, Scott!”

–“No me digas que no te encantaría tenerme encima de ti, tapándote la boca para evitar que tu madre te escuche gemir.”

¡Dios! Este hombre me prende incluso estando a kilómetros de distancia.

–“No lo sé, depende de lo que me harías.”

–“Te desnudaría, besaría tu cuello, me detendría en tus pechos, los lamería y apreciaría como se merecen, después descendería hasta llegar…” – veo que Trevor sigue escribiendo mientras se me sube la calentura al rostro.

–¡Max! Se me había olvidado decirte que – yo salto asustada de la cama, y mi madre que acaba de entrar como una loca en mi habitación me mira con el ceño fruncido – ¿Qué estabas haciendo?

–Nada, solo revisando mis solicitudes de empleo.

–¡Aja! – dice mirándome con desconfianza.

–¿Qué me ibas a decir?

–Que te deje un vestido en el closet para que lo uses esta noche.

–Gracias – digo rápidamente.

–Creo que te dejaré sola – ella mira a la cama, me mira a los ojos y después se detiene en el celular que está encendido sobre la almohada – nos vemos esta noche.

–Claro, genial – sonrío.

Ella sale de la habitación, yo agarro el celular, me meto dentro del baño y pongo seguro a la puerta, no me detengo a pensar o a ver lo lindo que es el baño, simplemente vuelvo a mi candente conversación con Trevor, que me acaba de enviar una imagen.

Yo me quito la blusa y le envío una foto medio desnuda. Esto es lo que me gusta de nosotros, la confianza que nos tenemos el uno al otro, Trevor y yo nos amamos como pocas personas en el mundo, y sabemos que ninguno de los dos seria capaz de lastimar al otro.

Nosotros somo la pareja que puede hablar del futuro, pero tambien puede tener una conversación hot por chat, somos los que nos abrazamos con ternura, pero tambien nos devoramos como un par de animales salvajes.

Trevor es mi todo. Tan sencillo como eso. Le pertenezco en cuerpo y alma.

Capítulo 3

Maxine.

Salgo del baño con una toalla envuelta en la cabeza mientras tarareo a SIA que suena a todo volumen en la habitación, resulta que muy consideradamente mi madre se encargó de que instalaran un sistema de sonido que está de maravilla, y por supuesto yo no he perdido la oportunidad de usarlo mientras me bañaba.

Suelto mi cabello y voy al tocador blanco lleno de productos para mujer, me siento como una princesa en esta habitación, como si fuera Mia Thermopolis princesa de Genovia, el pensamiento me hace reír.

Estando frente al espejo seco mi cabello y después paso ligeramente la plancha de cabello para alisar el frizz en los pelos mas pequeños de la parte de arriba de la cabeza, continuo con un maquillaje sobrio y bastante natural, un poco de mascara negra, un poco de iluminador en las zonas altas del rostro, bálsamo labial de fresa y ya estuve.

Mientras contoneo mis caderas y bailo la canción, voy al armario donde sobra demasiado espacio, no imagino como una mujer podría llenar un espacio tan grande como este con solo ropa, pero está bien. Saco el vestido que mi madre compró para mí y lo pongo sobre la cama.

Lo miro con atención, es de color uva muy oscuro, casi parece negro, es medianamente largo, estoy segura de que me va a llegar un poco mas arriba de las rodillas, no tiene escote o ningun detalle en particular, es bastante simple, pero bonito.

Me visto y me pongo tambien los zapatos de punta rojo que estaban en el armario, me miro en el espejo, me veo extraña, un poco muy formal para mi gusto, pensé que esta era una cena casual, pero tal parece que voy para un coctel, aunque no me veo del todo mal, el vestido es completamente ajustado y resalta cada una de mis curvas.

Agarro el celular, me tomo una foto frente al espejo de cuerpo entero y se la envío a Trevor.

–¿Qué opinas? – le pregunto junto con la foto.

Él tarda solo unos minutos en contestar, a esta hora ya debería estar en casa – ¿Vas a salir asi? – textea.

–Si, ¿Por qué? ¿No te gusta? – pregunto con una mueca, quiza el vestido es demasiado.

Mi teléfono comienza a vibrar en mi mano, es Trevor llamándome.

–¿Hola? – pregunto con una sonrisa de tonta en el rostro.

–¿Para dónde vas asi vestida?

–A una cena.

–¿Con quién? – me cuestiona y yo pienso en hacerlo sufrir un poco.

–Un par de amigos.

–¿Cuáles amigos? ¡Tú no tienes amigos en Washington!

–No que tu conozcas – me burlo en silencio.

–Te pones un abrigo largo, y no es una sugerencia.

–¿Y tú quién te crees para darme ordenes?

–¡No me obligues a tomar un avión nada más para encerrarte en una habitación y enseñarte a vestir, Prior!

–¿Acaso estás celoso?

Silencio en la línea, aunque no absolutamente, porque al otro lado se escuchan un par de risas.

–¿Dónde estás? ¿Todavía en la oficina? – le pregunto, dejando pasar por alto que omitió mi pregunta.

–En casa.

–¿Con quién?

Trevor lo piensa para responder – estoy con algunos chicos del trabajo y con Rose.

–¿Con Rose? Y ¿Que hacen todos allí? – me gustaría decir que después de todo lo que ha pasado entre nosotros yo maduré y acepté que Trevor y Rose tienen que estar más tiempo juntos del que a mi me gustaría, pero no puedo, hay algo en la forma en que ella se acerca a él que no me gusta. Sin mencionar que la mujer es como una jodida diosa griega y no tiene novio, no la he visto con ningun hombre en todo el tiempo que llevo de conocerla, otro hombre diferente a Trevor, por supuesto.

–Estamos tomándonos algo, quiza después vayamos a un bar.

–Mmm – no sé que decirle, no quiero sonar como una novia fastidiosa que le prohíbe cosas, pero no puedo dejar de pensar en la idea de Trevor y Rose embargándose juntos, no me gusta.

–¿Por qué te quedas en silencio? Tu vas a salir con tus amigos y yo estoy con los míos, no tiene nada de malo.

No quiero que el juego se salga de nuestras manos, asi que antes de que se arme la tercera guerra mundial le digo la verdad.

–Voy a salir con mi madre y con Harvey, iremos a un restaurante que a mi madre le gusta mucho.

–Asi que no hay ningunos amigos… – dice casi aliviado.

–No, solo Rachel, Harvey y yo – suspiro – entonces, ¿Me dijiste que vas a un bar con Rose?

–Y con otros compañeros, no iremos solos.

–De acuerdo.

–¿De acuerdo?

–Si, de acuerdo, no soy tu niñera Trevor, si quieres salir con ellos está bien – lo digo de los dientes para afuera porque en realidad desearía que se quedara en casa a ver televisión, pero no puedo atarlo a la pata de la cama, mucho menos cuando él no me ha dado ningun motivo para dudar.

–Entonces supongo que te dejare para que vayas a tu cena, te estaré escribiendo, ¿Bien? – sé que está evitando que peleemos y en parte se lo agradezco.

–Bien.

–Te ves preciosa, Max – me alaga y a mi se me olvidan el resto de las cosas.

Trevor y yo nos despedimos y yo cuelgo la llamada, pienso en no preocuparme por Rose o por lo que estén haciendo juntos, pero es imposible, no puedo dejar de pensar en que Trevor esperó el día en que yo no estuviera para llevarla a nuestro departamento.

Quiza deba dejar el celular en casa para no tener la necesidad de escribirle cada cinco minutos, tal vez necesito despejar mi mente. Si, justamente eso debo hacer, con total determinación dejo el teléfono en la cama y salgo de la habitación, abajo ya me están esperando Harvey y mi madre.

–¡Harvey! – exclamo y me acerco para abrazarlo.

–¿Cómo estás, Maxi? – pregunta y me da un beso en la mejilla.

Harvey está mas guapo de lo que recuerdo, sus ojos se ven brillantes y su cuerpo tambien está más musculoso, de hecho, ahora que los veo bien, mi madre tambien esta más guapa. A este par el amor los tiene de maravilla.

–Yo estoy genial, Pero ¿Qué me dices tú, alcalde la ciudad de Washington? – lo molesto.

–¡No! Esta noche no vamos a hablar de política, o de Harvey como alcalde – refunfuña mi madre y Harvey y yo nos miramos con complicidad.

Todos juntos salimos y nos metemos dentro del auto de Harvey, sigue siendo un deportivo, solo que mas moderno y extravagante.

–¿No nos llevará Cornell? – molesto a mi madre.

–Maxine no supera el hecho de que tenemos chofer.

–En realidad lo paga la ciudad – me explica Harvey – venia incluido con el trabajo.

Nosotros hablamos de trivialidades, de la vida después de la universidad, de Trevor, de Adam y Tara, yo le pregunto a mi madre por los padres de Trevor e incluso pregunto por Nick, pero mi madre no ha tenido muchas noticias de él.

–Espero que le esté yendo bien en la vida – lo digo de corazón. Yo no odio a Nick, no podría ser capaz de odiar a la persona que me empujo a vivir la mejor relación de mi vida junto a Trevor. Creo que después de tanto tiempo por fin pude entender eso de “Todo pasa por algo” porque si Nick no me hubiera engañado, yo no lo habría dejado y probablemente no me habría dado una oportunidad con Trevor.

Es un poco retorcido, pero es cierto.

Harvey aparca el auto frente al restaurante y le da las llaves al Valet Parking.

–Señor alcalde – dice el joven y Harvey le sonríe.

–Me gusta esta atención – le digo al oído a mi madre y sonríe. Sé que a ella tambien le gusta.

El restaurante es precioso, tiene una atmosfera elegante, hay un hombre tocando piano a un lado, las mesas están perfectamente acomodadas, todo es completamente divino. Una chica nos lleva hasta una mesa, donde ya hay alguien esperando, lo que me confunde, pensé que solo seriamos los tres.

–Thomas, espero que no lleves mucho tiempo esperando – Harvey le extiende la mano y el tal Thomas se pone en pie.

–No, no mucho, acabo de llegar – estrecha la mano de Harvey y sonríe.

–Ella es mi esposa, Rachel James – presenta a mi madre y yo me siento mas confundida que antes, ¿Rachel James? Pensé que mi madre seguía usando su apellido, no tenia ni idea que había adoptado el de Harvey – y ella es mi hijastra, Maxine Prior.

Yo sonrío y estrecho la mano que me ofrece el hombre.

–Max, él es Thomas Gillis, reclutador del Washington Post – explica Harvey.

Ahora todo tiene sentido, el vestido, el restaurante, la ansiedad de mi madre. No puedo creer que haya concretado una cita aun cuando le dije que no lo hiciera, ahora yo estoy nerviosa y cabreada, ¿Por qué mi madre nunca piensa en mí?

–Es un placer conocerte, Max, me han contado mucho sobre ti.

–Si, no lo dudo – intento ser cordial – Mamá, ¿Me acompañas al tocador por un segundo?

–Acabamos de llegar, Max – me dice entre dientes.

–Solo será un minuto – me levanto del asiento y espero a que ella haga lo mismo.

–Discúlpennos un momento, iremos al tocador – dice mi madre.

–No tardaremos – agrego yo.

Rachel James o Prior, como se quiera hacer llamar, y yo, tenemos una conversación pendiente, pensé que le había dejado muy claro que no iba a trabajar en el Washington post porque no me quiero mudar a Washington.

Yo no voy a dejar a Trevor solo en las garras de Rose Tanner.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED