Capítulo 2

Capítulo 2

Un par de años más tarde, los chicos habían logrado formar la banda y ganarse algo de popularidad. La mayoría de sus temas eran "covers" de artistas del momento y otras tantas de su propia autoría. Sus presentaciones eran en fiestas, cumpleaños, casamientos. Cada show lo hacían con el corazón en carne viva, cada nota cantada y tocada la hacían con el alma.

Era domingo por la mañana corría el año 2006, el teléfono de los Margas no paraba de sonar. Esmeralda, la madre de Carla, Héctor, Alejandro, Valentina y Jorge, iba de la sala a la cocina, intentando ser dos cosas a la vez cocinera y secretaria.

La casa de los margas es enorme, en la entrada hay un pequeño sendero decorado con piedritas grises. La puerta de entrada era de una madera antigua, la sala estaba decorada con fotografías familiares, un juego de living antiguo y en una de las esquinas una hermosa estufa a leña. Cuenta con cinco habitaciones espaciosas, un baño enorme modernizado y una cocina inmensa bien amueblada, donde la familia pasa la mayor parte del tiempo.

— Hola, buenos días— Contestó Esmeralda algo agitada— sí, enseguida— dejando el teléfono a un lado llamó a su hija, que estaba en la cocina ayudándola.

Carla, a toda velocidad y mirando compasiva a su madre contestó.

— ¿Hola?

— Hola, ¿Hablo con la representante de la banda?

— Algo así— dijo Carla sonrojándose al momento, ella no quería un título, era la mayor de los cinco y debía tener una cierta responsabilidad, pero representante era demasiado— ¿Quién habla?

—Soy Alex Broom, soy productor y me gustaría tener una charla con la banda.

Alex Broom es el productor más famoso de la ciudad, y cuando se interesaba por alguien lo conseguía al precio que fuera, esta vez iba por los chicos y pelearía con quien fuera por ser su mánager.

Carla quedó muda, presa de la electricidad que recorrió su espalda, ella sabía quién era Alex Broom. Tomando una bocanada de aire dijo:

— Perdón, ¿Escuché bien?

—Espero que sí, no quiero perderme la oportunidad de tenerlos el lunes a primera hora de la mañana aquí en mi oficina.

— Estaríamos encantados de ir— dijo nerviosa.

— Bien, los espero entonces.

Carla después que reaccionó y bajó a la realidad, llamó a sus hermanos y dos primos para darle la noticia.

Sentados en medio del gran galpón, ahora ya limpio y refaccionado para poder ensayar, Carla se disponía a decirles lo del productor.

— Chicos los hice venir un rato antes porque surgió un improvisto— dijo Carla mirando sus reacciones.

— ¿Pasó algo malo?— preguntó preocupada Catherine.

— No, en realidad esto es algo….

— ¿Mágico?— la interrumpió Valentina

— Que estábamos esperando— continuó Carla.

— Suelta la bomba, prima— dijo impaciente Pedro.

— Hoy llamó Alex Broom, quiere vernos en su estudio el lunes a primera hora.

— ¿Alex Broom? —Preguntó Pedro sin aliento

—Si— contesto Carla mirándolo con una sonrisa en su rostro

— ¿Estás Segura?— Preguntó nuevamente Pedro

— Si— reafirmó Carla.

— ¿Quién es el tal Alex?— preguntó Valentina viendo que algo se estaba perdiendo.

— El mejor productor de la ciudad—le informó Alejandro.

— ¿Qué vamos hacer?— preguntó Catherine.

— Jugarnos por nuestro sueño.

El lunes a la hora estipulada los seis chicos estaban reunidos en la oficina del gran productor. Cada uno de ellos tenía un nudo en el estómago, que les indicaba que pronto sus sueños se harían realidad.

La oficina de Alex estaba decorada con estilo muy moderno, situada en la planta alta de un gran edificio comercial. Tenía un escritorio inmenso de color caoba, detrás de éste había una gran biblioteca, su color combinaba con el del escritorio. A la derecha de éste había un gran ventanal y en frente del escritorio unos hermosos sillones negros aterciopelados.

Los chicos estaban sentados en esos hermosos sillones, esperando a que Alex viniera.

— Carla, ¿estás segura que dijo a esta hora?— preguntó Catherine mientras consultaba su reloj de mano azul.

— Sí, escuché bien.

Hubo unos minutos de silencio incomodo en los cuales Valentina quería gritar, saltar o cantar, no soportaba más la idea de estar quieta, mientras intentaba aquietar sus pensamientos la puerta se abrió.

Alex irrumpió en la oficina, las chicas quedaron atónitas al ver tanta masculinidad en él, los chicos quedaron boquiabiertos al ver al gran empresario.

Alex era un hombre muy guapo de aproximadamente 40 años, su cutis blanco hacia resaltas sus ojos marrones, su cabellera estaba prolijamente cortada con apenas unas pequeñas ondulaciones, Poseía un cuerpo muy bien trabajado y se notaba que cuidaba cada detalle para vestirse a la moda. Él era el dueño de toda una cadena de estudios de producción, en cuanto a música hablamos, había llevado a la fama a muchas estrellas, con eso amasaba grandes fortunas de dineros. Casado, con dos hijos que apenas veía, cuando tuvieron edad de estudiar en el extranjero Alex no lo dudo y los envió lejos.

— Buenos días— saludo Alex apenas mirando a los seis chicos que tenía en frente.

— Buenos días— saludaron los seis a coro, poniéndose en pie para estrechar la mano de Alex.

Capítulo 3

Al estrechar las manos, Alex notó un poco de nerviosismo en ellos.

— Tranquilos, soy productor, no un asesino – bromeó.

— El mejor productor— dijo Pedro haciendo sonreír a Alex.

— Me contacte con ustedes, mediante un amigo que tenía su número— mirando a cada uno preguntó— ¿tienen manager, representante o “algo así”?.

— No, Carla es la que se encarga de esa parte— dijo Alejandro señalando a su hermana.

— Tú eres la “algo así”— bromeo Alex, recordando su conversación telefónica.

— Sí, soy yo— sonrió Carla— en realidad no se mucho, pero me las arreglo.

— ¿Quieren escuchar mi propuesta?— preguntó Alex sentándose sobre el escritorio.

— Si queremos— contestó Alejandro algo ansioso.

— Me gustaría ser su representante, productor, manager y amigo, alguien en quien puedan tener plena confianza.

— ¿Por qué?— preguntó Catherine, ganándose una mirada de reprensión de los demás— ¿Qué?— preguntó nuevamente en susurros.

— Simple, juventud + talento= éxito, ¡y como amo hacer éxito!— los miro un momento como recordando algo y preguntó — ¿Por qué el grupo no tiene nombre?

— No nos decidimos— mintió Pedro, como explicarle a un hombre de negocios que su prima Carla cree que el nombre del grupo debe ser elegido especialmente y no por azar.

— Bueno lo primero que quiero que hagan es elegir un nombre, debe ser especial— les sugirió Alex.

— Lo haremos— prometió Carla agradeciendo por dentro que no deberían elegirlo a su suerte.

— Excelente, segundo punto que debemos tocar es el objetivo o meta que quieren perseguir.

— Trascender con nuestra música y mientras eso sucede, nuestro anhelo es ayudar a los demás— Contestó Pedro.

— ¿Cómo?— Preguntó Alex sorprendido.

— Simple, cada vez que realicemos una show, la mitad de lo recaudado sea para alguna institución que escaseen sus recursos— le explicó Catherine con firmeza, así Alex no dudaría ni un segundo de sus convicciones.

Capítulo 3

Capítulo 4

Irrumpiendo en “el galpón”, donde los chicos estaban reunidos, Esmeralda al verlos tan opacados preparo una rica merienda para levantarles el ánimo.

— Chicos les traje algo delicioso para endulzar la tarde.

— Gracias mamá— le dijo Carla acercándose a ella.

— ¿Qué sucede chicos?, no me digan que nada porque sus caritas lo dicen todo— Pregunto Esmeralda dejando la bandeja sobre una mesa.

— Estamos medios perdidos por la propuesta que nos dio Alex— dijo Pedro algo triste.

— ¿Es algo ilegal?— preguntó horrorizada Esmeralda.

— No mamá— contestó Alejandro tratando de tranquilizar a su exagerada madre— solo quiere modificar el grupo.

— ¿De qué forma?— siguió instigando Esmeralda.

— Quiere que agreguemos dos integrantes más— contestó Carla con una mueca de disgusto.

Esmeralda pronta para reanimar a los chicos con una larga oratoria de madre experta en sanar heridas del corazón, se vio interrumpida por la llegada de Héctor y Sonia.

Héctor es el mayor de los varones Margas, tiene 22 años es morocho, muy atractivo, es dueño de unos ojos cafés que enamoran. Sonia Kant es la mayor de dos hijas, ella es el capricho personificado, 20 años, rubia con unos ojos azules que si te quedas mirándola fijamente te pierdes en ellos. Juntos y enamorados hace dos años decidieron fugarse y casarse secretamente, fue todo un escándalo pero así y todo el amor ganó y ambas familias lo tuvieron que aceptar. Ellos viven en una hermosa casa a dos horas de la ciudad.

— Hola familia— saludó Héctor con el humor que lo caracterizaba.

— Hola— contestaron en coro apagado.

— ¿Qué sucede?, hoy están todos desanimados.

Esmeralda sin demora los puso al corriente de los planes que el productor estrella tenia para ellos.

— ¿Qué piensan hacer al respecto?— preguntó con el ceño fruncido Héctor.

— No tenemos idea— le contestó Catherine con la mirada perdida.

— Ya veo, la oportunidad que tanto esperaban se les presenta a la puerta y ustedes se duermen en los detalles menores.

— No necesitamos de tu superioridad en lo que respecta a la filosofía de la vida, hermanito— le recriminó Alejandro.

— Nada de superior, solo quiero que vean, que esto es una piedra más en el camino que deben sortear de la mejor manera— le contestó Héctor.

— ¿Y cómo lo harías querido Héctor?— preguntó Valentina algo hastiada ya de la sicología callejera de su hermano.

— En realidad, Héctor tiene razón— dijo Pedro sorprendiendo a los demás— Si, no me miren así, en esta estoy con Héctor.

— Gracias primo— dijo haciendo una reverencia en tono de burla.

— Se más claro— le pidió Carla.

— Bueno al menos debemos ver que los nuevos integrantes los elegiremos nosotros, y a lo que a mí respecta Sebastián es una buena opción.

Todos sabían que Sebastián moría por entrar en la banda, el problema era que a Valentina su novia, no le atraía nada la idea hasta hoy.

— Está bien, hablare con él— contestó resignada Valentina.

— Listo, la voz masculina estaría confirmadísima, ahora falta la voz femenina— dijo Carla.

—Sonia, ¿Por qué no cantas vos?— le preguntó Héctor tomándola de la mano, miro a los demás y dijo— Sonia tiene una voz hermosa, además estudió canto desde pequeña.

Sonia sonrió sin decir una palabra, Carla al ver la incomodidad de ella le dijo— Sonia ¿qué tal si nos contestas mañana?

— Lo pensaré— dijo en voz casi inaudible.

— Bien chicos sabemos que esto es un paso difícil, así que mañana con todas las fuerzas recargadas.

Capítulo 5

Valentina una vez libre de las tareas del hogar, fue a casa de Sebastián su novio, para comunicarle la decisión que los chicos habían tomado. El viaje hasta allí le tomo apenas quince minutos, al llegar no pudo contener el aliento una vez más ante aquella hermosa casa, donde tantas veces había ido a buscar a su príncipe. La casa era de un estilo campestre casi como un castillo en medio de aquel gran bosque, en realidad Sebastián vivía en las afueras de la ciudad casi al límite y allí se podía observar grandes extensiones de campo.

Al pasar por el enorme portón, visualizó a lo lejos a su novio sentado a la sombra de aquel gran árbol que tantas veces le había robado besos.

Sebastián lucía algo casual, lejos de parecer un príncipe azul esa mañana vestía de una forma más roquera, amaba cantar y soñaba con tener una banda, sus amigos, Alejandro y Pedro lo habían invitado muchas veces a formar parte de la banda pero Valentina le había prohibido aceptar.

Sebastián al ver que su novia se acercaba se levantó rápidamente y fue alcanzarla.

— Hola mi vida— dijo abrazándola y dándole un dulce beso.

— Hola mi príncipe, tenemos que hablar— dijo ella escapando de sus cálidos brazos.

— No me gusta esa frase— contestó siguiéndola

— En realidad tengo una propuesta para ti— dijo dándose vuelta quedando cara a cara.

— Si venís a pedir mi mano en matrimonio desde ya te digo que mis padres brillan por su ausencia— Bromeó Sebastián.

— Eso quisieras ¿no?, — dijo mientras se sentaba debajo del gran sauce— los chicos quieren que cantes en la banda.

Sebastián no daba crédito a lo que acababa de escuchar, sentía que el corazón le iba a explotar pero debía ser inteligente con cada palabra.

— ¿Yo?, ¿Por qué? , ¿Enserio?

— Es que el productor del que te hable nos pide una voz masculina más, y los chicos pensaron en tí.

— ¿Qué les hizo pensar que aceptaría?— bromeó.

— Eso no es problema, sino aceptas yo tengo mil maneras para torturarte.

— No me negaré a probarlas— sonrió

— En serio Sebas ¿Qué me decís?

— Me encantaría, ¿pero qué pasaría con vos?, es decir vos sos la que decís que nos traería problemas.

— Ellos me prometieron que sería mágico, así que decídete— dijo poniendo su dedo índice en la mejilla de él como forma de amenaza.

— Por vos al fin del mundo.

CAPÍTULO 6

Sonia no había podido dormir en toda la noche, odiaba que Héctor metiera las narices donde nadie lo llamaba, decirle a los chicos que ella cantaba bien, había sido lo peor que él había hecho.

Mientras lo observaba dormir se preparaba para salir, debía desintoxicarse de todo el veneno que fluía por sus venas y que mejor que su madre y su hermana.

La casa de la madre de Sonia era exquisitamente moderna y ostentosa, cada rincón de esa casa hacia saber al que entrara que allí vivía una reina y sus dos princesas.

Paula Cardozo era una mujer bonita, con sus tan solo 40 años parecía una modelo de revistas, su pelo bien arreglado, su ropa de etiqueta y sus modales de reina al hablar hacían de ella, una mujer frívola, misteriosa. Poseía los ojos azules más hermosos de toda la tierra, los cuales Sonia había heredado.

Elisa tiene una apariencia de niña mal criada y ha dejado ver a todo el que la conoce que así es, pero en realidad no es más que una niña carente de afecto. Es muy bonita, su pelo es negro como el ébano y espectacularmente lacio, como recién salido de una sección de peluquería. Es la menor de las hijas de Paula.

Sonia entró a su casa sin tocar la puerta, atravesó la sala y llegando a la cocina sobresaltó a su hermana.

— ¿Mamá?— preguntó rápidamente.

— Hola hermanita tanto tiempo, yo bien, gracias por preguntar

— Lo siento— dijo acercándose a Elisa para depositar un dulce beso en su mejilla.

— Mamá salió hace una hora— contestó Elisa, mientras preparaba su desayuno.

— Qué raro ¿no?— dijo irritada

— ¿Qué pasa?— preguntó Elisa girando sobre sus talones, conocía a su hermana, y sabía cómo tratarla a la perfección.

— Estoy rabiosa— dijo apretando los dientes— me he casado con un metiche.

— ¿Metiche?— preguntó Elisa mientras se sentaba a la mesa con un tazón rojo en sus manos.

—Que digo metiche, es el rey de los metiches, no puedo entender como fue capaz de avergonzarme delante de todos así— continuo rabiosa.

— ¿Pero qué te hizo Héctor?

— Piensa que yo voy a cantar en un grupete, que equivocado esta no sabe que nací para ser una estrella— dijo sin atender a la pregunta de su hermana.

— ¿Te invitaron a cantar?— dijo con los ojos iluminados, es que Elisa amaba el canto, su madre no le permitió estudiarlo pero ella se las arreglaba para aprender a escondidas— ¿Los chicos te invitaron a cantar en la banda?

— No, en realidad ellos necesitan una voz femenina y…— su voz se perdió abruptamente, en cuanto se dio cuenta que su hermana seria la excusa perfecta para no cantar. — ¿Te morís por estar ahí?

— En realidad he escuchado que el productor estrella los va a representar y…— miró el contenido de su tazón y dijo— si muero por cantar, no importa si es un grupete o sola, quiero cantar.

Su hermana la miro a los ojos y le dijo— Elisa luego iremos juntas.

— ¿A dónde?— preguntó sin entender.

— Al estúpido galpón.

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