6:30 am, suena la alarma que la despierta para empezar su medido ritual de acicalamiento personal, luego de tomar una ducha caliente y aun con el cristal del estante empañado lo abre para tomar su crema habitual y nota uno de sus labiales mal tapados, <<Narnia(( farfulla entre dientes.
7:45am salta de la cama después de postergar la alarma por 45 minutos, toma cualquier atuendo para vestirse, la verdad no le importaba ligar cuadros con rayas, suelta su cabello y le da algo de estabilidad con las manos, lava sus dientes a toda prisa y salir de la habitación.
—Ya es bastante tarde pero si te cambias y no desayunas puede que solo llegues rezagada por 5 minutos —Comenta Arlet que ya se dispone a salir por la puerta cuando ve a su compañera tomar una manzana del frutero como desayuno —Y te dije que no tocaras mis cosas, sé que cogiste ese labial
—Ya estoy lista y no tengo idea de lo que hablas. —muerde su fruta para desviar el tema
La otra la mira expectante el atuendo que luce la otra molesta por tener que acompañar a alguien con esas pintas. Necesitaría doble sesión de yoga para superar esto.
Al ver entrar a las chicas al salón Livian se levanta de su asiento para saludar a Narnia y retrocede sonrojado al tener a Arlet de frente quien intenta disimular su desagrado por el chico, por suerte para Livian cuando se está enamorado, esas cosas no se notan. Ocupan sus asientos cuando una nueva profesora se presenta, la primara materia de este día era Historia de los Artefactos
—Examen Sorpresa —grita la altanera mujer -un minuto para prepararse y tres para responder. Les entrega cuestionarios llenos de preguntas a cada uno.
—Cuantas más preguntas logren contestar, mayor será su puntaje. La vida no nos avisa cuando vamos a necesitar lo que aprendemos, así que debemos ser rápidos escaneando cada rincón de información de nuestros cerebros. Cada uno de vuestros exámenes conmigo serán cronometrados bajo un tiempo récord que yo misma haya logrado hacer para responder estas preguntas —Los tres se quedan boquiabiertos. No sólo no habían tenido una lección de la materia, lo que los hacía tener que defenderse con sus conocimientos anteriores, sino que está mujer les exige ser parientes de los hijos tenidos por el Profesor Xavier y Flash con Hermione Granger.
— ¿Pues yo me pregunto en que año fue la última vez que la estirada tuvo sexo? —Comenta Narnia a Livian ya en el comedor de la escuela
— A mí no me gustan los test rápidos, me ponen nervioso. —escanea con los ojos el área — ¿Dónde está Arlet por cierto?
—Almorzando sola por algún rincón lo más seguro.
—Es una lástima que no haya querido acompañarnos, ¿te has fijado como sonríe?
— ¿Arlet, sonreír? —suelta una carcajada —Si claro. Siento dejarte sólo, pero necesito ir a la habitación a buscar los libros del próximo turno.
—No llegues tarde. Y trae a Arlet contigo.
—Está bien. Pero cuando te chupe por dentro y te deje en huesos, no me digas nada. — Mira por ahí viene Arhus a hacerte compañía
— ¿Ya se fue tu amiga? —dice Arhus ocupando el lugar donde antes estaba sentada Narnia
—Si tenía algo que hacer. —la excusa el chico
—Qué lástima, esperaba poder hablar más con ella, digo, si de verdad no me interpongo en nada.
— ¿Te gusta? ¿En serio? —pregunta Livian extrañado
—Parece una chica inusual, ya sabes de esas con las que uno cambia.
—Yo creía que tenías novia —recuerda el otro
—Pues si cambio dejaré de tenerla, sino seguiré siendo quien soy. —Arhus roba el yogurt del otro
— ¿Cómo lo haces? —indaga desesperado el chico
— ¿Hacer qué? —responde el rubio sin entenderle
—Pues acercarte a alguien que te gusta —le explica Livian
—Pues eso depende del tipo de chica. Si quieres tener éxito debes estudiarla primero. Sus actitudes, su personalidad y así sabrás que tipo de cosas quieres con ella, y que quieres hacerles creer que quieres con ellas. Luego tendrás que inventarte la personalidad de su príncipe perfecto, para que caigan en tus brazos. Lo otro es persistencia, y un poco de celos también ayuda.
— ¿Pero no sería mejor ser tú mismo? —dice y el otro se desternilla de la risa
—Ha .Esa idea romántica del amor puedes borrarla de tu cabeza si quieres conseguir a una chica. Dales lo que quieren y obtendrás lo que deseas, de otro modo serás rechazado más de un millón de veces, te transformarás en el rechazado del colegio, y nadie en los tres años que estés aquí se atreverá a acercarse a menos de tres metros de ti.
—Entiendo. —analiza Livian intentando procesarlo sin hallarle mucho sentido
—Otra cosa. —añade Arhus
— ¿Qué?
—Pasa más tiempo en el gimnasio.
(…)
La puerta se abre y da paso a una figura inesperada, ella la cierra con un fuerte golpe y lo sobresalta. Él sentado tras del escritorio, ella se acerca con lentitud contoneando las caderas. Se queda boquiabierto admirándola en su sensual caminar, la hermosa y larga melena que cae por sus hombros , baja la vista por la blusa entreabierta dejando ver el sostén de encaje negro y mostrado el nacimiento de los pechos y su inmaculada piel bañada en un exquisito perfume que inunda la sala
—Creo que tengo cita con usted para esta hora. —dice ella de forma provocativa terminando de desabrocharse la blusa
—Yo creo que comete un error —responde con nerviosismo intentando no caer en su juego erótico
—No lo creo —susurra suavemente cerca de él impregnándole con su dulce aroma. Aprovechando el estado de shock que había provocado su entrada triunfal, se acerca más a él y deja caer la blusa al suelo y muestra su perfecto torso. Él intenta balbucear algo, decir algunas palabras, hacer que se retire y escucha los suspiros de placer ante su ataque.
—Esto está mal, muy mal. No puedo hacer esto —atina a decir
—Shh —lo interrumpe ella colocando un dedo sobre sus labios, y comienza a besarlo suave y pausado, recorre su perfilada boca, baja por el cuello y deja un rastro de besos y mordiscos distinguibles por las marcas rojas del labial. Ella sigue bajando por el duro pecho recorriéndolo con avidez con las manos hasta llegar a la entrepierna y termina de vulnerar la poca resistencia que le quedaba al hombre cuando sus besos llegan a donde sus manos.
— No te preocupes. No le diré a nadie. Yo también te deseo. Este será nuestro pequeño y oscuro secreto. —le susurra al oído. Se le sube a horcajadas y marca la pauta a seguir .Por primera vez él toma protagonismo, acierta a tocar su dulce cuerpo, acaricia sus piernas y toma con firmeza las carnes traseras de su cuerpo
–Estoy a tu disposición.
– ¿Serás mío? –pregunta con la mirada cargada de deseo
—Seré tuyo —responde entregado al momento
—Dilo otra vez. —exige
—Seré tuyo
El la levanta con fuerza sentándola en el escritorio, y ya consiente sus actos, embrujado por sus encantos empieza a aprovechar cada segundo que la tiene de frente. Comienza a besar cada retazo de piel, a ver como su piel se torna roja al apretarla, busca dejar su olor en ella, marcarla como su propiedad. La embiste una y otra vez contra el escritorio, poseído por la fiereza de aquella mujer, quería dejarla exhausta. Ella cierra sus piernas alrededor de la viril cadera para profundizarlas sensaciones en su interior, dándole más placer a ambos.
— ¡Aaaa! —después de un tiempo prolongado un gemido lastimero se escucha, el repiqueteo del escritorio cesa, ambos siguen unidos recobrando el aliento.
(….)
— ¿Dónde estabais chicas? Habéis llegado por los pelos. —dice Livian viendo a las chicas correr hacia sus asientos
No pueden responder el profesor del primer turno de la tarde acaba de entrar, el hombre suelta la maleta sobre el escritorio, con gestos de intranquilidad de rasca la calva y llena la pizarra de ecuaciones, se limpia la cerilla de una oreja con el dedo índice y provoca que a Arlet casi le dé una arcada.
—Lean hasta la página 50 resuelvan esto y se podrán ir .Absoluto silencio —ordena, se sienta en el escritorio y comienza a teclear algo en su laptop.
Los tres suspiran a coro y el hombre de un puñetazo contra la mesa que los hace saltar en sus asientos
—Silencio —grita el Profesor
—Pero si no hemos hablado —protesta Narnia
—Silencio he dicho. —Vuelve a golpear —Hasta la 60 para usted —Narnia sólo sabe refunfuñar entre dientes ante el injusto castigo, pero si volvía a decir algo le tocaría hasta la 80
El timbre del descanso suena y los chicos corren fuera del salón, lejos de las matemáticas. Las chicas caminan juntas mientras Livian se separa para ir al baño.
—Presiento que voy a odiar a ese tipo con cada fibra de mí ser. —comenta Narnia, con un tono amargo que deja claro que no bromea sobre el tema.
—Te lo haz buscado —replica Arlet que no puede esconder la gracia que le provocaba todo aquello
—Cualquier cosa que te haya hecho creo que es súper injusto —agrega Arhus uniéndose a el grupo
—Gracias —le sonríe Narnia
—Como tú digas. —Dice Arlet molesta de que le arruinase el momento —Voy a terminar el ensayo de física nuclear. —ojala y se topase con el director en el laboratorio
—Hey Arlet hoy hay una fiesta en las canchas, seguro que a Livian le gustaría mucho que vinieras.
—No sé por qué lo dices. —dice arqueando una ceja
— ¿Vendrás o no? — pregunta Arhus
—Tendré que pensármelo —responde la pelirroja
— ¿Y tú Narnia? —su sonrisa mostraba sus intenciones
—Ahí me verás. —afirma contenta la otra
—Pues las dejo chicas .Hasta la fiesta. —se despide el chico
—No sé cómo puedes perder tu tiempo en fiestas sabiendo que sólo dos de nosotros quedará dentro de pocos meses. —analiza neurótica Arlet.
—Arlet deberías relajarte ¿sabes? —contesta la chica
—Si claro —la pelirroja apresura el paso y desaparece por un pasillo
(…)
Aquella noche las cachas estaban llenas de chicos que habían logrado introducir en secreto como si fuera jugo las cajas y cajas de cerveza. Los equipos de música servían para dar sonido a toda la ciudad.
— ¿Qué te parece? —prácticamente le grita Arhus a Narnia alcanzándole una cerveza
—Súper. —dice ella dejando que la música se metiera en su cuerpo
—Me gustaría hablar contigo, a solas
— ¿Qué quieres una soda? —responde la otra haciéndose la sorda
—No. Que me gustaría hablar contigo a solas. —repite el chico gritando más fuerte
— ¿Qué quieres una soga? No creo que sea la repuesta
—No. Digo que... —ella lo interrumpe muerta de risa
—Se lo que dices. Sólo te tomaba el pelo. —dice descarada
—Esta vas a pagarla —responde molesto por la broma que le provoca deseos de besarla.
—Y bien, ¿que querías que habláramos a solas?
—Pues la verdad creo que lo sabes.
—Puede que sí. O puede que sólo quiera escuchártelo decir. —dice coqueta
— ¿Qué quieres escucharme decir? ¿Qué me gustas? ¿Qué tú desquiciada forma de ser me intriga? ¿Qué creo que eres única? —se declara
—Si. Precisamente eso —manifiesta complacida
— ¿Y bien? ¿Qué dices? ¿Me dejas demostrarte que soy más que una cara bonita y un cerebro brillante? —apunta provocándola acercándose para robarle un beso
—No —indica tajante
— ¿Que? —queda desconcertado
—Que no. Aprecio el interés pero la verdad es, que no me interesas.
— ¿Estás de broma? —repite indignado
—No
— ¿Entonces por qué viniste a la fiesta, por qué bailas conmigo, por qué jugueteas y por qué te alejaste de todos para venir a hablar? —intenta hallarle sentido al comportamiento de ella, las señales eran muy obvias
—Porque tienes una chispa que me gusta. Pero no es suficiente
— ¿En serio crees eso? —Dice para salvar algo de su dignidad —No eres la gran cosa, ¿sabes?
—Lo sé. Pero aun así quieres tenerme y eso es suficiente. —Ella se va y lo deja furioso.
—Serás mía pequeña Narnia .Mía
Ella camina abriéndose paso en la multitud hasta que haya una figura conocida
— ¿Así que Arlet no apareció? —Pregunta Narnia a Livian que no dejaba de escanear la multitud- Te lo dije
—Creí que alcoholizado tendría la oportunidad de hablarle. —confiesa el pobre
—Pues Mantén una botella de vino en la mochila, quien sabe tal vez mezclemos un poco en el café de nuestros profes. Podría hacerlos más divertidos —ambos ríen
—Si claro, y después le robo el Chardonay a mis padres —bromea — ¿Y tú no andabas con Arhus?
—No se toma muy bien un no por respuesta, así que preferí alejarme
—Pues salud. —Ambos brindan con los vasos de cerveza derramando un poco sobre ellos y ríen cómplices.
— ¡Ahí que dolor de cabeza! —chilla la pelirroja saliendo de la habitación
— ¿Qué te pasa pelirroja? —responde la otra desayunando en el sofá
—Migraña —dice sintiendo como la cabeza quiere rompérsele —Tú estás muy bien para haber llegado a las tres de la mañana chocando con todo a tu paso.
—Un licuado secreto.
— ¿Y por casualidad ese licuado lleva yogures griegos sin azúcar? Es que no los veo donde siempre los pongo —refunfuña Arlet sabiendo la verdad
—Pues es secreto —se escabulle Narnia a su habitación
— ¿Tienes algo mágico para la migraña? —pregunta dejando pasar lo de los yogures
—Descansar
—Ni hablar. No pienso perderme la clase por un estúpido dolor de cabeza —coge unas compresas y se la pone en la frente
—Lo que tú digas preciosa
Narnia parece ser la única con ánimos de escuchar el discurso de filosofía del profesor, que más que filosofo parecería que necesita psicólogo, a Arlet se le cierran sus ojos ante semejante canción de cuna y el paradero de Livian se desconocía.
–Deberías darle de lo que tomaste a Livian, no se ha podido levantar de la cama —apunta Arhus cuando logra cazarla en el bebedero fuera del salón.
—A ti te veo muy bien, el alcohol y el rechazo no parecen afectarte. —apunta para molestarlo
—Tengo buena tolerancia al alcohol
— ¿Y al rechazo? —recalca viendo que la vena de su cuello se hinchaba.
—Que puedo decir, soy un chico persistente. Te invito hoy a una cita
—Creo que no —responde luego de fingir pensárselo
—Cerca hay un buen cine. —insiste
—Tengo una tele en mi cuarto —contrapone Narnia inteligente
— ¿Y una cena?
—Dan buenas comidas en el comedor de la escuela —vuelve a ignorarle
— ¿Pues qué te gusta? ¿Qué te gustaría tanto que no rechazarías aun sabiendo que debes aguantarme?
—No lo sé eso es un poco difícil —ríe para mortificarle
—Tampoco soy tan insoportable. Nos llevamos bastante bien —se defiende el chico
—Pero eso es sin ti queriendo besarme —finge sentir asco
—Dime tu precio. Te llevaré a la luna de ser necesario.
—Mañana toca The Husk, podrías llevarme
—Está bien lo acepto —sonríe feliz de haberla convencido.
— ¿Es que no tienes amor propio? —analiza con cierta pena
—Mi amor propio estará en las nubes después de que tú te enganches de mí como una almeja a su perla
—Eso habría que verlo. —se burla
Arlet intenta acomodar la cabeza en la dura mesa, si salía del salón no regresaría para la sesión de la tarde, el taladro que tiene dentro del cráneo y las náuseas que le matan el hambre la mantienen pegada a la silla. Debería haberse quedado tranquila en su habitación estudiando y no irse a aquella fiesta. Esta era su recompensa.
Ya eran las 5 de la tarde la resaca empieza a ceder, Livian saca la cabeza del váter y decide acomodarse entre los cojines del sofá. El sonido de la puerta de rezumba en su cabeza como un martillo, dando tumbos llega a abrirla.
—Eres tú Narnia .Pasa —la invita una vez que logra enfocar su cara
—Te he traído sopa de pollo y algo de té .Y un poco de helado. —la chica le muestra las bolsas mientras se introduce en la habitación
—Muchas gracias —responde volviendo a su posición anterior y ella le pone unas compresas sobre la cabeza
—Pero tío, que poca tolerancia le tienes al alcohol. —imita la voz de un personaje de comedia español
—La verdad es que nunca lo había probado —confiesa
—Ya te acostumbraras —habla por experiencia
— ¿Como Tú por lo que veo?
—Yo tengo mis secretos. Ahora come que sino nunca mejorarán tus náuseas. —le alcanza una de las sopas y toma para ella un helado
—Que nochecita —dice Livian recordándola
—Al menos nos divertimos —reconoce Narnia
—Si tienes razón. —prueba la sopa, primera cosa que come en todo el día — ¿Arlet preguntó por Mi?
—Pues tiene una migraña que yo dudo que la deje pensar en otra cosa que no sea dormir. —el chico asiente con pesar
— ¿Y las clases?
— Aburridas como siempre. Te preocuparás después de todo el papeleo que tienes que hacer, que es bastante, una vez y te recuperes.
—Gracias
— ¿Por qué?
—Por ser mí amiga
Ella sonríe tierna y le pasa una mano acomodándole el pelo.
(...)
Arlet camina a responder la puerta de muy mal humor, tener que salir de su fría y oscura habitación no le hace mucha gracia.
— ¿Y tú qué quieres? —dice incomoda ante la inesperada visita
— ¿Resaca? —intenta adivinar Arhus al ver su estado
–Migraña —le explica pero él no le cree
— ¿Con una fiesta anoche? Siiiii claro —responde incrédulo
— ¿Pregunté qué quieres? —repite ella y su paciencia va camino a agotarse
—Busco a Narnia
—Ella no está aquí Arhus. —Informa —Ahora desaparece.
—Incluso hecha un desastre estas impecable. ¿Cómo haces eso? —se hace el galán apoyando un brazo en el marco de la puerta.
— ¿No buscabas a Narnia? —señala ella
—Puedo hacerte compañía en lo que regresa.
—No gracias. —intenta cerrarle la puerta en las narices pero él la detiene
—Como quieras, pero aquí tienes mi número por si cambias de opinión. —le da su número en un papel y pega la vuelta
<<Estúpido(( murmura ella por dentro dando un portazo y volviendo a la tranquilidad de su cama.
Livian se relaja recostado sobre las piernas de Narnia entrecerrando los ojos mientras ella le hace cosquillas en la cabeza. La chica tenía razón, el té de jengibre y limón había logrado calmarle el dolor de estómago.
—Me encanta que seas mi amiga —dice Livian ensimismado
—Y si no estuvieras tan colgado de Arlet tal vez te podría encantar mucho más.
— ¿De qué hablas Narnia? —levanta el torso sentándose
—No puedes ser más tonto Livian, debo irme.
—No, no ¿Qué quisiste decir? —por primera vez en su vida le interesaba a una chica, pero ella no era del tipo de chica que le interesaban, bueno si lo pensaba era muy hermosa, tal vez si se arreglará un poco podía serlo más que Arlet, y era divertida y no lo veía como un bicho raro. — ¿te gusto? —pregunta intrigado
—Lo suficiente. —se abalanza a besarlo
POV Livian
Se siente bien, nunca antes alguien me había besado, mi corazón late a mil kilómetros por hora, mis manos tiemblan, no sé cómo ocultarlo, no quiero que ella lo note. Se ha subido a horcajadas para besarme más cómoda, ¡oh Dios!, se separa de mi rostro ¿por qué?
— ¿Te ha gustado?
Asiento sin recuperar la conciencia
— ¿Te he gustado? —repite para traerme a la tierra
—Si —logro articular y ella vuelve a besarme
Toma mis manos, sabe que estoy temblando, me mira, sonríe y las pone en sus caderas.
—Tranquilo podemos ir despacio —Me da un pequeño beso y me abraza. No había notado lo bien que se siente su piel, su delicioso olor. "El 90% de las feromonas de una mujer están en su cabello" recuerdo que leí en alguna parte, ¿significa que tengo novia?
— ¿En qué piensas? —me susurra y yo me erizo.
— ¿Somos novios? —Ella sonríe
— ¿Eso quieres?
Me encojo de hombros, no sé por qué hago eso
— ¿Por qué no mantenemos esto como nuestro secreto hasta que estés seguro?
—Ok — ¿está feliz? ¿Por qué? No importa, mientras me siga besando de esa manera