— ¿Y bien señorita?, ¿cuál es su nombre? — preguntó una vez más Dorian Carbajal, esperando que su agresora le diera la cara aunque para el era más que evidente que esa mujer estaba demasiado nerviosa como para siquiera pronunciar palabra alguna.
— Yo... yo... yo lo siento mucho señor Carbajal — se apresuró a decir, de pie frente a él haciendo una reverencia con la cabeza gacha; deseando que la tierra se la tragase ¿Por qué tenía que toparse justamente con el nuevo dueño de la empresa?, ¿Por qué tenía que arruinar las cosas de entrada?.
— ¿Por qué corrió? — interrogó el jefe, sin entender el reaccionar de la mujer.
— Es que... es que... me resbale... y luego usted... el golpe y... y... y me asuste y corrí luego usted me persiguió... yo... yo lo siento mucho señor — ni siquiera se atrevía a darle la cara, estaba segura de que la echaría a patadas y ella realmente necesitaba el trabajo o de lo contrario ¿Cómo iba a sustentar los gastos de su hija?.
Dorian respiro profundo al ver cómo una pequeña gota resbalaba de la mejilla de la mujer, pensando que está estaba llorando y su intención no era hacerla llorar.
— Está bien, no se preocupe. A la próxima pida disculpas antes de correr, señorita — miro la credencial que colgaba del cuello de la mujer para conocer su nombre — Moore.
Sin decir nada más salió del área de investigación, llamo el ascensor y vaya fue su sorpresa al encontrarse con una cara familiar.
— ¡Abuelo!, ¿que haces acá? — se sorprendió de que su abuelo estuviera presente, sinceramente estaba intentando postergar su encuentro lo más posible.
— ¿Que, que hago aquí?. Tu mocoso desconsiderado — alzo su bastón con la intención de golpear a su nieto pero se contuvo apretando los labios — llevas una semana que llegaste y ni siquiera has pasado a saludar a tu pobre abuelo — dijo se forma dramática el mayor de los hombres Carbajal.
— Estaba ocupado — aseguro, desabrochando el botón que mantenía cerrada la chaqueta de su traje.
— Pues, ahora si que lo estarás — aseguro el hombre mientras abordaba nuevamente en ascensor en compañía de su nieto y asistente — tengo un trabajo muy importante para ti — el abuelo sonrió con picardía.
— Dígame de que se trata abuelo. Asumiré la responsabilidad de inmediato y culminare el trabajo con éxito — aseguro, era un hombre sumamente dedicado a su trabajo, pensando que era algo relacionado con la compañia sin imaginar de que se trataba realmente.
— Pues... conseguirás una esposa y para eso tendrás citas a ciegas con las mujeres que he conseguido para ti — tanto Dorian cómo Luis Angel se atragantaron con su propia saliva ¿De dónde había sacado el abuelo Carbajal esa descabellada idea? — ya es hora de que me des un hermoso bisnieto... me estoy haciendo viejo, Dorian.
— Pero abuelo... yo — observó la expresión de su abuelo, era tan testarudo cómo él y estaba claro que no aceptaría un no por respuesta — bien, te doy mi palabra de que iré a esas citas y conoceré a esas mujeres — respondió resignado, aunque la esperanza de poder escapar de esas dichosas citas que su abuelo estaba organizando.
— ¡Muy bien! manos a la obra — lo que Dorian no esperaba era que esas dichosas citas comenzarían de inmediato; su abuelo estaba decidido a conseguir una esposa para él si o si. Conocía muy bien a su nieto, él mismo había sidoe así en una etapa de su vida y sabía muy bien que sino se le daba un empujón Dorian jamás buscaría una esposa.
Mientras Dorian Carbajal perdía su tiempo en un sin número de citas a ciegas, esa misma tarde Evelyn Moore estaba reunida con su mejor amiga, escuchando como está no dejaba de quejarse.
— ¡Puedes creerlo!, mi padre me a concretado otra cita a ciegas — se quejaba Meredy Heard, heredera de una cadena hotelera muy prestigiosa, quien amaba demasiado su soltería como para preocuparse por buscar esposo, además que estaba encontrá de esos matrimonios por conveniencia.
— ¿Otra más?... está determinado a qué te cases — Evelyn comía tranquilamente las botanas que su amiga había comprado, mientras caminaban disfrutando de un hermoso parque al que solían ir desde niñas.
— Pues si... pero yo creo en el amor verdadero, ese que te acelera el corazón y te hace sentir dentro de un cuento de hadas — Meredy hablaba de forma muy dramática y soñadora, tanto que Evelyn estaba segura de que a su alrededor podían verse arcoiris, unicornios y corazones flotantes.
— Si si, lo sé — respondió sin darle mucha importancia al dramatismo de su amiga.
— Eviiii de mi corazón, ¿quien es tu mejor amiga?, ¿quien te quiere mucho? — ya Evelyn conocía ese tono dulzón y aniñado.
— A no... Meredyyyy... yo no iré a esa cita a ciegas por ti — respondió de inmediato, conocía tan bien a su amiga que sabía que está no duraría ni un segundo en enviarla al matadero.
— Vamos, di que siiiiii.... será la última vez lo prometo — rogó de forma aniñada, juntando sus manos y haciendo un cómico puchero.
— Nooo Meredy — Evelyn se cruzó de brazos, ya había perdido la cuenta de con cuántas citas a ciegas había ayudado a Meredy.
— Pagaré la guardería de la niña por un año entero — Evelyn quien se alejaba se detuvo y se giro a ver a su amiga, su situación económica no era la mejor del mundo y el que Meredy se encargará de la guardería de Miranda durante todo un año era una gran ayuda para ella, se ahorraria ese dinero y podría destinarlo para otras cosas que necesitaba su hija.
— Por favor.. ¿shiiii? — Meredy no desistia, sabía que más temprano que tarde Evelyn iba a terminar por ceder a su petición.
— Hay está bien... pero está será la última vez — respondió Evelyn resignada mientras Meredy la sujetaba del brazo y comenzaban a caminar hablando de todos los cambios que le harían y toda la ropa que le compraría.
Un par de horas más tardes Evelyn Moore era una persona completamente diferente.
— Wouu.. estás increíble — aseguro Meredy, el cabello castaño de Evelyn había Sido reemplazado por una peluca rubia larga y su ropa elegante la hacía ver cómo la digna heredera de una cadena hotelera — recuerda mándalo a volar pronto... te amo, iré por Miranda besitos.
Antes de que pudiera siquiera responder Meredy ya había desaparecido, ella respiro profundo y entro al lugar de la cita, caminando con la frente en alto y con elegancia.
— Terminemos esto rápido y a casa — se dijo a si misma tomando asiento en la mesa del restaurant reservada para la señorita Heard y su cita mientras se preguntaba ¿Que tipo de hombre sería está vez?, había conocido un sin número de hombres, arrogantes, engreídos y de más...
— Lamento llegar tarde señorita Heard — pocos minutos después apareció el hombre destinado a su cita, el sonido de su voz la hizo salir de sus pensamientos; Evelyn giro quedando en shock.
— No... no sé preocupe — respondió terriblemente aturdida, no solo por lo increíblemente apuesto que era aquel hombre de ojos grises sino porque era nada más y nada menos que ¡su nuevo jefe!. ¿Por qué tenía que tener tan mala suerte?, ¡De los Miles y millones de hombres en el mundo, su cita tenía que ser Dorian Carbajal!. ¿Que carajos tenía el destino contra ella?.
— ¿Ocurre algo malo señorita? — preguntó Dorian al notar la preocupación de la mujer, le daba la impresión de que esta se había puesto muy palida.
— Oooh no, por supuesto que no — extendió una tarjeta de presentación hacía el hombre — un placer conocerlo señor...
— Carbajal, Dorian Carbajal — se presentó, ya que parecía muy evidente que la muchacha no parecía tener idea de quién era realmente.
— Dorian... que placer conocerte — "Diioos mioo ¿por qué con mi nuevo jefe" se dijo así misma. "El no sabe que eres su empleada. No te reconoció termina con esto rápido" se dijo a si misma pero no lograba sacar de su cabeza esa pequeña voz que le decía que todo eso de la cita terminaría en desastre y que ella terminaría siendo la más perjudicada.
— El placer es todo mío, Meredy — tomo su mano y depósito un suave beso sobre sus nudillos, ella se pedido un instante en esa intensa mirada gris que para ella se asemejaba al cielo cargado de nubes de tormentas.
La cita comenzó y rápidamente Evelyn quería gritar de frustración porque no importaba que hiciera, nada parecía ser lo suficiente malo para hacer que el hombre saliera corriendo, se había comportado como una niña mimada totalmente insoportable, lo había ignorado, había estado con la vista fija en el teléfono, siendo mal educada ¡y nada!, ¿Acaso ese hombre era de palo o que?.
— ¿Que te parece si vamos a un lugar más privado? — sugirió inclinándose ligeramente hacia él, haciendo uso de su última opción: comportarse como una completa zorra.
— ¿Un lugar más privado? — preguntó incrédulo, con sus ojos muy abiertos mira do directamente a la señorita sentada frente a él.
— Un hotel... vayamos a un hotel — le guiño el ojo. A ningún hombre le gustaba una mujer que en la primera cita se iba a un hotel sin siquiera conocerse — Podríamos conocernos mucho mejor — uso su tomo de voz sugerente mientras acariciaba la mano masculina que reposaba sobre la mesa.
— Bien vamos — se puso de pie y comenzó a caminar, intentando contener la risa sin que la mujer se fuera cuenta ; Evelyn quería morir en ese instante.
"Por qué rayos acepta ir a un hotel con una mujer que apenas conoce".
Se preguntaba pero apenas salieron del local sucedió lo inesperado, por estar perdida en sus pensamientos Evelyn iba a cruzar la calle sin mirar que un auto se acercaba muy rápido.
— Cuidado — En un acto reflejo Dorian la sujeto del brazo haciendo que ella cayera sobre él, en una posición bastante comprometedora.
— Lo, lo siento... señor — dijo ella nerviosa, alejándose de él con gran rapidez, por unos pocos segundos sus labios se había rosado con los ajenos y eso solo empeoraba las cosas, su corazón había comenzado a latir demasiado apresurado ¿Por qué rayos se cuerpo reaccionaba así ante la cercanía del hombre?, se sentía aturdida.
— ¿Se encuentra bien señorita Heard? — Evelyn no presto atención, olvidando por un segundo su papel — ¿señorita Heard?.
— ¿si? — lo miro confundida, se tomo un par de segundos para procesar la pregunta — si, si estoy bien...
— Lo mejor será que la lleve a casa — sugirió el hombre, colocando una de sus manos en la espalda baja femenina.
— ¡No! — respondió alzando un poco la voz ,él no podía llevarla a casa o sabría que ella no era la verdadera Meredy Heard y todo su esfuerzo habría Sido en vano; Dorian la miro feunciendo el ceño ante su respuesta — yo puedo tomar un taxi no se preocupe señor Carbajal — hizo una reverencia nerviosa e intento irse, ¡Necesitaba escapar lo antes posible!.
— Espere señorita — la sujeto del brazo y ella giro en su lugar, mirandolo directamente a los ojos, asustada de haber sido descubierta — vaya con cuidado por favor — pidió, dándose por vencido; ese pequeño instante en que se habían mirado a los ojos algo dentro de él se había alterado solo que no lograba idénticar exactamente el que.
— Si. Por supuesto — apresuró su paso para cruzar a la línea de taxis, no podía permanecer ni un segundo más junto a Dorian Carbajal o este podría darse cuenta de que ella no era quien decía ser y todo terminaría siendo un desastre.
— Que mujer tan peculiar — se dijo Dorian a si mismo, rozando sus labios con sus dedos; ese roce de sus labios había Sido de solo unos segundos pero aún podía sentir ese calor de los labios ajenos a pesar de que intentaba ignorar esa extraña sensación que se apoderaba de él — Me casaré con ella. — se dijo a si mismo, observando cómo la señorita subía a un taxi para marcharse — si, me casare con ella. Ella es la mujer ideal para mí...
¿Que carajos estaba pasando por su mente?, ni él mismo lo sabía...
— Bien mi querida Miranda, pagaremos estos dulces y nos iremos a casa — hablaba Meredy con la dulce Miranda a quien se había comprometido a cuidar mientras su madre; Evelyn; estaba en esa dichosa cita a cigas a la que ella no había querido asistir. ?Que haría ella sin Evelyn?, siempre terminaba salvandola de esa horrible situación — tu y yo pasaremos una noche increíble.
Luis Angel sonrió al ver la actitud tan tierna de aquella mujer con la pequeña niña, era tan hermosa que no podía dejar de observarla, se sentía cautivado por su belleza, su sencilles y esa hermosa sonrisa, era una mujer radiante...
— Muchas gracias señor. Que tenga feliz noche — tomo a Miranda entre sus brazos pero al girar se dió de lleno con el fuerte cuerpo de un hombre — lo siento mucho señor — se disculpo apenada.
— No se preocupe, señorita — Luis Angel se agachó para recoger aquel juguete que la pequeña niña había dejado caer al suelo — es usted una muy buena madre — aseguro entregando el juguete y marchandose sin siquiera mirar atras.
— Buena... madre — repitió Meredy para si misma, observando el juguete de Miranda y sonrojándose; la mano del desconocido había rosado con la suya tan solo un instante pero había sidoe suficiente para hacer que su corazón se acelerara — es tan guapo — suspiro, aquel hombre era apuesto y se atrevería a decir que era todo lo que ella buscaba, tenía una hermosa sonrisa, una voz varonil que la hizo temblar y un fisico envidiable — hay Miranda... eso fue amor a primera vista — aseguro antes de emprender rumbo con la niña hacía dónde Evelyn las debía estar esperando; sin poder dejar de pensar en aquel hombre desconocido que había cautivado su rebelde corazón.
— ¿Y bien?, ¿cómo te fue en tu cita? — preguntó apenas Evelyn abrió la puerta de la habitación donde vivían su pequeña hija y ella, ¡Quería saber todos los detalles de inmediato!, los nervios y la curiosidad la estaban matando por dentro.
— ¿Que como me fue en la cita?, ¡Te voy a matar Meredy Heard! — colocó sus manos sobre el cuello ajeno simulando que la ahorcaba — ¡la cita era nada más y nada menos que Dorian Carbajal!, ¡el nuevo presidente de la compañía!.
— ¡Ohh por Dios!, ¿se dió cuenta que eres su empleada? — ambas se dejaron caer sobre la cama, dónde ya Miranda dormía con tranquilidad.
— No... no se dió cuenta... ¡si se hubiera dado cuenta ya te hubiera matado! — Evelyn se cruzó de brazos, si ese hombre se hubiera dado cuenta del engaño todo sería un completo desastre.
— Bueno ya todo a pasado... todo estará bien... es casi imposible que ustedes se vuelvan a cruzar, aunque trabajes en su empresa — aseguro Meredy — lo importante es que no deseara una segunda cita ¿cierto?.
Evelyn sonrió y asintio con su cabeza, estaba segura que después de aparentar ser una golfa, él no desearía volver a ver a la señora Heard nunca más en su vida— brindemos... por una larga etapa de soltería — propuso Meredy, Evelyn acepto sin dudarlo sin imaginar que en la mansión Carbajal las cosas estaban tomando un rumbo totalmente diferente.
— ¿Y bien?, ¿cómo te fue en tu cita? — preguntó el señor Carbajal apenas vio a su nieto llegar junto a su asistente, ¡la había estado esperando durante horas!.
— Bien abuelo — aseguro Dorian con tranquilidad, sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, no deseaba dar muchos detalles sobre la cita pero para ser sinceros no podía sacarse a esa mujer de la cabeza.
— La señorita Heard es muy hermosa verdad... con su largo cabello rubio y sus ojos claros — aseguro con picardía el abuelo, quién quería saber más sobre la cita que había tenido su nieto, no perdía la esperanza de que alguna de esas mujer logrará cautivar a Dorian.
— Si muy hermosa — estuvo de acuerdo su nieto, pensando en los ojos color ámbar de la señorita — y me casare con ella — aseguro de forma inesperada, esbozando una leve sonrisa.
— ¡¿Te casarás con ella?! — sorprendida el señor Carbajal no podía creer que su nieto de verdad estuviera diciendo aquello — ¿estás seguro que ella desea casarse contigo?.
— Vamos abuelo, ¿quien no desearía casarse conmigo?, con este físico, mi personalidad arrolladora... y mi fortuna... unir a la familia Heard con la familia Carbajal es una magnífica oportunidad — en su cabeza no cabía la idea de que alguna mujer pudiera rechazarlo, después de todo eso nunca le había pasado.
— Ohhh Dios mío... debo llamar al señor Heard... está será una boda preciosa — muy feliz el señor Carbajal se marchó a su habitación con teléfono en mano, si su nieto deseaba casarse debía hacerse rápido antes de que se arrepintiera.
— Señor... ¿de verdad desea casarse con la señorita Heard? — preguntó Luis Ángel, sorprendido por la repentina decisión de Dorian — por lo que usted me a comentado. Parece ser una... — carraspeó dejando la frase a la mitad por la mala mirada que le dedicaba Dorian — una mujer de vida muy alegre.
— Y eso es justo lo que necesito, Luis Ángel; una mujer que dd alegría a mi vida y me haga pasarla bien... la señorita Heard viene de buena familia, es alegre y muy sincera — lo señaló con su dedo índice — y yo amo la sinceridad. Estoy seguro que si ella se convierte en mi esposa me dirá las cosas de frente, me retara y eso me fascina.
Sin decir nada más comenzó a caminar hacía su habitación, Luis Ángel respiro profundo; intuyendo que esa relación seria un completo desastre... Pero no podían hacer nada más que esperar, la noche paso sin prisa y a la mañana siguiente fuera de la casa de Evelyn una muy estresada Meredy la esperaba.
— ¡Evelyn!, ¿Que carajos hiciste? — preguntó Meredy apenas vio salir a Evelyn de dónde vivía, ¡Quería matarla en ese preciso instante!.
— ¿Que carajos?, ¿que haces aquí Meredy? — preguntó sorprendido mientras asomaba por la ventana del copiloto.
— Sube, querida Evelyn — le pidió con un todo de voz bastante extraño; Evelyn subió de inmediato al auto — ¡que carajos hiciste!... ¡¡¡¡Dorian Carbajal se quiere casar conmigoooo!!!! la idea era espantarlo, no que quisiera casarse conmigo— se dejó caer chocando su cabeza contra el volante y haciendo sonar la bocina de este.
— ¡¿Queeee?!, ¿cómo que quiere casarse contigo? — no lo podía creer, ¿Acaso a esa hombre le faltaba un tornillo?.
— Pues conmigo no... contigo porque tú fuiste quien asistió a esa cita — sentencio Meredy Heard.
— Nooooo. Él quiere casarse con Meredy Heard, la importante heredera; no con Evelyn Moore... la dom nadie.
— Pues... ¡tienes que arreglarlo! — grito desesperada Meredy — está tarde... irás a verlo y le dirás que no quieres saber nada de él, que no deseas casarte.
— ¿Yo?, ¿por qué yo? — Evelyn se señaló a si misma.
— Porque él espera encontrarse con la mujer de anoche y esa eres tu, no yo.
— Bueno bueno... está bien... llévame a mi trabajo que voy tarde — ¿Que más podía hacer que ayudar a su amiga?, después de todo en algo tenía razón: ella era la mujer de anoche y era quien debía aparecer en la cita de hoy.
Mientras en el edificio de trabajo de Evelyn...
— No entiendo porque quieres estar presente acá — se quejaba Luis Ángel, caminando detrás de Dorian.
— Estamos en todo el proceso de cambio, debemos poner está sucursal a valer — respondió Dorian mientras oprimía el botón del ascensor.
— Tienes suficiente personal para encargarte de eso... ¿no será por esa mujer?, ¿la hermanita del sombrero loco?.
— ¿la que? — arqueo una ceja, sin entender a lo que se refería su amigo.
— La mujer de ayer... la que te pego con su sandalia — Dorian entre cerró los ojos.
— Para nada — respondió acomodando su cabello.
— ¡Esperen por favor! — se escuchó una voz femenina y Dorian evito que el ascensor se cerrará.
— Muchas gracias — en el instante en que se dió cuenta que eran Dorian Carbajal y su asistente se arrepintió de haber abordado ese ascensor.
— Nos volvemos a encontrar, señorita Moore — saludo Dorian, inclinando su cabeza ligeramente para mirar a la mujer.
"Por Dios... me va a reconocer".
— A.a... así es señor Carbajal — respondió tratando de cubrir su rostro con su cabello, si Dorian Carbajal se daba cuenta de que ella era la misma mujer de la cita, ¡la iba a despedir!.
Dorian observó extrañado a la mujer que los acompañaba, preguntándose porque nunca alzaba la mirada; cómo si temiera enfrentarlo. No podía quitar la mirada de sobre ella mientras pensaba que de verdad era muy extraña.
— Hasta luego señor Carbajal — se despidió y corrió fuera del ascensor apenas las puertas se abrieron en el piso que le correspondía.
"Es casi imposible que un empleado se encuentre con el presidente... si claro" se quejaba en su mente.
— Que mujer tan extraño — aseguro Dorian.
— ¿Perdón señor? — Luis Ángel no entendía a qué se refería.
— Evelyn Moore... es muy extraña... las dos veces que la he visto, siempre intenta cubrirse el rostro — señaló el jefe.
— Quizás tiene alguna cicatriz o algo — Luis Ángel le resto importancia al asunto.
Del resto del día fue tranquilo hasta que la tarde llego, a Evelyn no le quedó más remedio que arreglarse en el baño del sótano del edificio, miro a todos los lados antes de entrar siendo Evelyn Moore y de salir siendo Meredy Heard.
— Señorita Heard, no pensé encontrarla por aquí — escucho la voz de Dorian Carbajal y ella quedó petrificada en su lugar.
— Aaah si señor Carbajal — se giro fingiendo una sonrisa, si alguno de sus compañeros de trabajo la veía estaba seguro que si la reconocerían — es que yo... — y justo sus jefes de equipo tenían que salir en ese instante del ascensor.
— ¿Que ocurre señorita? — Indago sorprendido cuando está lo jalo de las solapas de su traje, acercandolo hacía su cuerpo.
— Es que moría por verlo — respondió acomodando la ropa del hombre y mirando discretamente hacía dónde estaban sus jefes de equipo.
— ¿A si? — su ego hacía acto de presencia.
— Si... es que... es que — sin previo aviso junto sus labios con los ajenos en el instante en que sus compañeros pasaban junto a ellos, evitando así que vieran su rostro. Dorian abrió los ojos sorprendido — Yo solo...
— ¿Usted solo? — la observó sin poder creer que lo hubiera besado de forma tan repentina.
Evelyn observo a su alrededor, dándose cuenta que ya no había quien la reconociera, así que de un rápido movimiento lo alejo de ella y retomo la compostura.
— Yo solo venía a decirle que se olvide de mi... yo no me quiero casar con usted... no me llame, no me busque.... absolutamente nada, es más olvide que siquiera existo.
— Espere ¿que? — no lo podía creer, esa mujer llegaba, lo besaba y luego le decía que no quería volverlo a ver en su vida.
— Lo que escucho... yo no deseo casarme con un hombre como usted... arrogante y... y... — no sabía que más decir — que tiene cara velociraptor — dijo lo primero que se le vino a la mente.
— ¿de veloci que? — no podía creer lo que esa mujer decía.
— Si un velociraptor... carroñero y horrible — sin decir más dió media vuelta y se marchó apresurada, antes de que alguien más pudiera reconocerla.
— ¿Que ocurre, señor? — preguntó Luis Ángel acercándose a su jefe y observando a la mujer que prácticamente salía corriendo del lugar — llegara tarde a su cita con la señorita Heard.
— Esa es la señorita Heard — señaló Dorian a la rubia que huia del lugar.
— ¿Y que le dijo? — Luis Ángel no lograba entender como era que la señorita iba hasta allá para luego huir de esa manera.
— Que tengo cara de velociraptor — respondió tratando de contener su risa.
— ¿Velociraptor, señor? — Luis Ángel no entendía absolutamente nada de lo que había ocurrido hay.
— Pues si... — Dorian comenzó a caminar hacia la salida del edificio — vamos... debo comprar un anillo de compromiso.
— ¿Un anillo?.
— Si... le pediré a la señorita Heard que se case conmigo... ya lo he decidido.
Luis Ángel puso los ojos en blanco antes de salir junto a su jefe rumbo a la dichosa joyería dónde compraría el anillo de compromiso pero cuando estaban estacionando sin querer chocaron con alguien que salió de allí.
— Ooohhh carajos — se quedó la rubia observando el choque.
— Discúlpeme señorita — Luis Ángel se disculpo.
— Eres el chico de la tienda... que bueno volver a verte — se alegro Meredy de volver a ver a ese hombre — ahorita estoy un poco apurada. Pero ten llámale — le dió una de sus trajeras de presentación.
— Meredy Heard — leyó en voz alta, frunciendo el ceño.
— Si soy yo. ¿me llamaras verdad? — sonrió Meredy coqueta, no pensó que se volvería a encontrar con ese hombre.
— Es imposible que tú seas Meredy Heard. Yo la conozco muy bien — se escucho una tercera voz.
— ¿Quien eres tu? — preguntó la mujer girandose para ver al hombre
— Soy Dorian Carbajal. Y le puedo asegurar que usted no es la señorita Meredy Heard — sentencio, sabiendo que la mujer frente a ellos no era la señorita Heard.
— Ohh mierda — Meredy en ese instante quería que la tierra se la tragase....