Salí de la empresa con mi cabeza en alto, mis manos llenas de sangre incluyendo mi camisa la cual intente arreglar pero ya todos sabíamos que no tenía arreglo.
Todo los empleados me moraron, pero la recepcionista mi única amiga, intento hablarme, pero no estaba en condiciones, así que seguir.
Cuando llegue a mi casa, mi hermana ya se encontraba en ella, había llegado del colegio un poco pronto, Alicia su cuidadora sonrió en cuanto me vio.
—Llegaste temprano, eso es un milagro—Exclamo, mientras la sonrisa se le borraba del rostro al ver la sangre—¿Que ha ocurrido?
—Alicia tengo que hanalr contigo, creo que no podre seguir pagando tus servicoos—dicho esto comencé a llorar, aprovechando que mi pequeña Soledad estaba en la habitación.
—¿Que ha ocurrido?
—Renuncié, no podía soportar seguir al lado de una persona tan despreciable, su padre fue bueno conmigo, me ayudo, jamás tuve que soportar tantos abusos, solo cuando mis padres murieron, lo siento mucho, se cuánto necesitas date trabajo y el dinero—susurre mientras lloraba en silencio
—No te preocupes por eso ahora, dime como te lastimaste.
—Revente un jarrón con mis manos
Sin decir una palabra mas ella me ayudo a curar mis heridas, mientras mi hermana se acercaba a saludarme, demás esta decir que me interrogó, pero fui evaciva.
Los días continuaron pasando y ningún trabajo se ajustaba a mi horario, no podía dejar sola a Sole, era lo único que tenia en la vida.
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Una noche mi vecina Rita me propone ir a su bar, donde me darían el puesto de meseta, pero no una cualquiera, si no una nudista, debía llevar máscara, y un atuendo decorado con plumas.
El lugar era un club de mala muerte, pero las facturas no se pagaban solas, así que debía aguantar este infierno, ya no estaba bajo los cuidados del señor Michel.
Loa dias continuaron pasando y cada vez me gustaba menos, pero había buscado empleo en toda la.ciudad, estaba casi segura que Adrián tenia algo que ver con todo esto.
Estaba por salir de la casa cuando un mensajero me entregó un sobre, proveniente de un prestigioso bufete de abogados "Fernández & Asociados".
El remitente era uno de los abogados principales, y el asunto decía: "Invitación a la lectura del testamento de Manuel Michell". Mi corazón empezó a latir más rápido. ¿Manuel Michell? ¿El señor Michell?
La invitación detallaba que la lectura del testamento tendría lugar el sábado a las diez de la mañana en la Mansión Michell. Mis manos temblaban ligeramente mientras leía cada palabra. ¿Por qué me estaban invitando a mí? No tenía ninguna relación con la familia Michell, al menos que yo supiera.
El día de la lectura me presente en la casa de mis antiguos jefes, una de las empleadas que ya me conocía me guio hacia el Salón, todos estaban presentes, mis ojos se posaron en los presentes, los hermanos del señor Manuel, los cuales eran dos y sus dos hijos, cada uno con una personalidad distinta, el mayor se acerco abrazándome fuerte.
—Andy que bueno verte, hace mucho que no nos vemos—saludo con cariño, mientras que el otro me ignoró.
—Ya estamos todos —Interrumpió Adrián—Podemos comenzar.
Tome asiento al lado de Rubén quien no dejaba de sonreír, ninguno d ellos presentes parecía tener algún sentimiento de tristeza por el señor Manuel, quien a penas tenia un mes de fallecido.
El abogado junto al notario comenzaron a leer el testamento.
—Estamos aquí reunidos para leer la ultima voluntad del Señor Michell, así que comenzaré.
Yo, Manuel Alejandro Michell, de pleno juicio y entendimiento, hago constar este documento como mi última voluntad y testamento.
Primero: Saludo a mis hermanos y les comunico que no les dejaré ni un centavo de mi fortuna. Si desean obtener algo, les insto a trabajar por ello, todo la vida me partí para lograr lo que querían ustedes solo disfrutaban a través de mi, pero eso se acabó, ¡A trabajar flojos!
Segundo: Dejo a mi hijo mayor, Rubén Michell, dos casas y una suma generosa de dinero. Sin embargo, Rubén solo podrá disponer de dichos bienes después de demostrar sobriedad y completar un programa de rehabilitación, no quiero que pierda su única oportunidad de poder conseguir esposa y mantenerla, te amo hijo, pero es hora de madurar.
Tercero: Todos mis negocios, incluida la empresa Michel Group, las seis casas ubicadas en Europa, China, California, Venezuela, la casa del lago, así como mis cuentas bancarias legales e ilegales, aviones, barcos que estan a mi nombre o de el Group Michell, y la presidencia de la empresa, serán para mi hijo menor, Adrián Michell, quien considero un hombre responsable y de integridad, se que lograras mantener mi legado, pero no olvides conseguir algo más importante, una familia.
Sin embargo, para que Adrián pueda disponer de esta herencia, debe cumplir con una condición específica. Debe casarse con Andy Trevoll, mi leal asistente personal durante muchos años, se que me estas odiando como siempre, pero todo lo que hice durante mi vida fue para darles lo mejor, espero de corazon puedas perdonarme.
Declaro que este es mi último testamento y revoco cualquier testamento anterior que haya hecho, además queda prohibido su impugnación, mis deseos no son caprichos. Este testamento refleja mis deseos finales y lo firmo ante testigos el día.
Todos los presentes incluyéndome estábamos sorprendidos, el primero en hablar fue Adrián
—Es imposible, aun después de muerto sigue imponiendo su voluntad, a la mierda con todo esto, debe existir una manera de no cumplir con esa cláusula, no me casare con ese bicho raro—grito mientras me señalaba, algo dentro de mi se partió.
—Señor Michel, su abuelo sabia que esta sería su reacción, por eso le dejo esta carta, la cual debe leer solo usted—comentó el abogado entregándole el sobre, para luego mirar en señorita Trevol esto es para usted, como le dije al señor, solo debe ser leída de forma privada.
El hombre me entrego el sobre y recogió todas sus cosas, marchandose, dejándonos a todos con el estómago revuelto, los primeros en discutir fueron los hermanos del difunto quienes se marcharon furiosos, en cambio Rubén se acercó a mi.
—Andy, siento mucho que mi padre te haga esas imposiciones, se que fuiste buena empleada, no mereces pagar esa condena casándose con el demonio de mi hermano—exclamó mientras reía.
—No voy a casarme respondí seria—No voy a casarme, no quiero estar al lado de alguien que no me ame.
—No me casaría contigo ni que estuviese a punto de morir, mis gustos no son tan bajos—dijo Adrián entrando al salón.
—Por mi, puedes morirte este mismo instante—dicho esto salí de esa casa para nunca mas volver.
Salí de la casa de los Michel sintiéndome como si estuviera a punto de estallar. La discusión con Adrián había sido intensa, y no podía soportar estar allí un minuto más. Ignoré las miradas de preocupación del personal de servicio mientras me alejaba, y levanté la mano para detener un taxi.
El viaje de regreso a casa fue un torbellino de emociones. Estaba furiosa con Adrián por no entender mi punto de vista, pero también me sentía culpable por dejar a mi hermana sola en esa casa en casa solo para venir a ser el blanco fácil de un narcisista. Me mordí el labio inferior, luchando contra las lágrimas que amenazaban con escapar, me sentía humillada.
Cuando finalmente llegué a casa, mi corazón dio un vuelco al ver varias ambulancias estacionadas frente a la entrada. Corrí hacia la puerta, mi mente girando con el peor de los escenarios. Una de las paramédicas se me acercó, su expresión sombría.
—¿Qué está pasando? ¿Dónde está mi hermana?—pregunté, apenas capaz de formar las palabras.
La paramédica puso una mano reconfortante en mi hombro.
—Tu hermana estaba jugando en el jardín y salió corriendo detrás de una pelota. Fue golpeada por un automóvil.
Mi corazón se detuvo por un momento antes de empezar a latir con fuerza.
—¿Dónde está ahora? ¿Está bien?
La paramédica me miró con tristeza.
—La están llevando al hospital. Creemos que está gravemente herida.
Mis piernas temblaron y me aferré al marco de la puerta para mantenerme en pie.
—Necesito ir con ella. Por favor, dime qué hospital.
La paramédica me dio la dirección del hospital y me ayudó a subir al taxi que había estado esperando. Mientras el taxi se alejaba, sentí un nudo en el estómago. No podía perder a mi hermana. No podía permitirlo.
Pague al hombre y salí del auto corriendo hacia la recepción donde me atendió una enfermera.
—Señora una pequeña de unos doce años fue traída a este hospital hace unos minutos, su nombre es Soledad—hable desesperadamente.
—La joven esta en cirugía por favor dirijase a la sala de espera, cuando tenga información un medico ira hablar con usted.
Hice lo que me pidió, pero para cuando habian pasados dos horas, empece a desesperarmeno tenia respuesta de nada, los minutos parecían dias.
Estaba a punto de un colapso cuando el medico salio.
—Familiares de Soledad trevol—pregunto un hombre mayor.
—Yo—dije levantándome del asiento rapidamente—Soy su hermana.
—¿Usted es su representante legal?—pregunto mirándome con recelo.
—Si, estoy en proceso por obtener su custodia.
—Lo siento señorita, solo puedo dar información a sus padres o.representante legal.
El mundo se cayo a mis pies, todo por cuanto había luchado se estaba derrumbando.
—Se lo ruego, digame como esta mi hermana, no tenemos a nadie mas, solo quiero saber de su estado, por favor—supliqué.
La mirada del medico se ablando un poco, dándome algo de información.
—Su hermana esta gravemente herida, tiene múltiples fracturas, un derrame interno y además de eso a perdido parte de su masa encefálica —suspiro—Señorita si de verdad desea salvar a su hermana, busque un nuevo hospital con otros especialistas, pero sobre todo busque ayuda legal, ya han llamado a servicios sociales falta poco para que lleguen.
Sin mas abandono la sala dejandome desesperada, nerviosa y con un profundo dolor en el pecho, nadie podía ayudarme, no tenia a nadie.
¿O tal vez si?
Un nombre cruzo mi cabeza, aunque no quisiera debia llamarlo, el era mi única esperanza.
Saque mi teléfono del bolsillo y marque su numero, me contesto al segundo tono.
—Diga—su voz sonaba un poco extraña ¿estaba llorando? ¡No! El no lloraba, no tenia sentimientos.
—Soy yo —dije mientras intentaba controlar el llanto.
—Se que eres tu.
Pero no dijo nada mas, asi que yo no pude aguantar un segundo y comencé a llorar sin parar.
—Necesitó tu ayuda, nunca te he pedido nada, fui fiel a tu padre, si el estuviera vivo se que me ayudaría.
—¿Que ocurre? ¿Porque lloras?—pregunto con un tono extraño ¿acaso era preocupación.
—Mi hermana tuvo un accidente y esta grave, no tengo el dinero suficiente para salvarla, los servicios sociales van a quitármela, ayudarme, te daré lo que me pidas, mw casare conrigo—solte sin mas, esa era la única carta que tenia y la estaba usando.
—Es un trato, dime donde estas.
Le dicte la dirección y volví a la sala de esperas, esperando que ocurrieran un milagro, esperando que el señor Michel bajara del cielo y me ayudará.
Habian pasado unos minutos cuando Adrián entro al hospital acompañado de sus abogados, la luz de la entrada reflejaba alas en su espalda, me quede mirándolo embobada, al parecer no había venido el señor Manuel, pero me había enviado a mi señor Michell.