Capítulo 2. Reencuentro
Emma estuvo esa tarde escuchando todo el relato devastador de la infidelidad de Gretel con un amigo cercano de ella y comprobó lo que siempre supo que esa mujer no era digna de tener a su lado a un hombre tan amoroso y tan responsable como lo era su hermano Brent y mucho menos de ser la madre de un pequeño pedacito de amor como lo era Cedric.
Ella tenía la plena seguridad que su hermano iba a salir con bien de todo este problema y ella misma se encargaría de ayudarlo, por nada del mundo le daría la espalda ni a su preciado hermano, ni a si querido sobrino. Emma los amaba a ambos y haría todo lo que estuviera a su alcance para ayudarlos.
–No tengo idea de cómo ser papá soltero, estoy acabado y hundido, Emma – dijo Brent – no sé cómo puedo atender a Cedric, como podré llevarlo al kínder y arreglarlo y todas esas cosas que debe hacer una madre, aunque yo soy su padre nunca me había encargado de eso.
Aunque Brent sabía que eso lo debió aprender desde mucho antes de que se fuera Gretel, ahora lo agarraba de improviso, no había estado preparado y nunca lo hubiera imaginado que pasaría por algo como lo que estaba pasando, ser abandonado por la mujer que había jurado amarlo por siempre. La vida nunca preparaba a nadie para una infidelidad, de eso estaba seguro.
–Hermanito, desde ahí estás mal – Emma negó con la cabeza – esas cosas no solo las hace una madre, las hace cualquier persona que ame a sus hijos y tú amas a mi sobrino. Es solo que es mucho lo que hay que procesar de golpe, ni yo me hubiera imaginado este golpe tan traicionero de parte de Gretel.
Era lo que había estado pensando Brent, que esto lo había tomado por sorpresa y así las cosas no se podían procesar del todo, pues él no había fallado en la relación, amaba a su familia y les daba todo lo que estaba a su alcance. Solo que últimamente había estado muy ocupado en el trabajo, aunque nunca había descuidado de Gretel, ni de su pequeño.
–Has dado en el clavo, Emma. Yo no tengo tiempo para procesar nada de golpe. Tengo que ir a trabajar al estudio, sabes como es mi vida y quien se encargaba de Cedric era Gretel y la gente que tenía a su servicio, amo a mi hijo, pero no me encargaba de atenderlo en las mañanas, solo ella lo hacía ayudada de las encargadas.
–Y claro, como era de esperarse, la muy egoísta al largarse se ha llevado a todo su personal que tenía a su cargo y por eso recurriste a mí.
El egoísmo de Gretel se había manifestado ahora más que nunca, pues claramente se pudo ver que no le iba a facilitar las cosas a Brent, aun a costa del sufrimiento de su hijo. Lo bueno era que Emma estaba dispuesta a ayudar a su hermano y a su sobrino. Por eso no se iba a tener que preocupar, claro que tenía que buscar a alguien para que los ayudara en todo lo demás, la casa es muy grande para que una sola persona se encargue de ella.
–Sí, hermanita. Necesito que mañana te lleves a Cedric desde temprano, tengo junta con unos inversionistas para un proyecto de un centro comercial y no puedo ni llevar a mi pobre hijo al kínder, no quiero que todo se me salga de las manos.
Gretel había actuado de una forma muy baja, Brent nunca se había comportado de mala manera con ella, la había tratado como a la mujer que se merecía todo su respeto, pues ambos se habían casado convencido de que sería para siempre, ella fue a que buscó a otra persona fuera del matrimonio.
–Cuenta conmigo, yo lo llevaré al kínder y después me lo llevo a mi trabajo. Es lo bueno que tengo, allá lo puedo tener más cerca y lo puedo atender. Además, estará bien cuidado, está aquí de visita una amiga, Leslie Hoffman ¿la recuerdas?
Brent es esos momentos no tenía cabeza para nada, no se acordaba de muchas personas y de muchas cosas, y todo se debía al caos en el que se estaba hundiendo su vida y la de Cedric, debía poner en orden su vida primero. Le estaría agradecido toda la vida a su hermana, la recompensaría por el gran sacrificio que estaba a punto de hacer. Sabía que estar al cien le podía costar algo de tiempo, pero lo iba a lograr a como diera lugar.
–No, ni idea de quién sea – Brent negó con la cabeza – como sea, te agradezco mucho el favor que me haces, Emma y también a Cedric. Espero que, en tu negocio, no te vaya a dar mucha lata tu hermoso sobrino.
El niño estaba acostumbrado a su tía, por lo que no sería nada nuevo para los dos, porque no era la primera vez que se hacía cargo de él, lo amaba como si fuera su propio hijo. No los iba a dejar a su suerte, Cedric tenía a su tía para todo lo que quisiera.
–No, para nada. Él es un angelito y ya lo verás que nos va a salir todo bien, odio decir que te lo dije, pero te lo dije que Gretel no servía para ti.
–Lo sé y me merezco todo lo que me está pasando por no haberte escuchado. Gracias, Emma. Me has ayudado mucho con todo y lo sigues haciendo.
–Siempre lo haré, la familia siempre es lo primero.
Brent se despidió de su hermana esa noche y por la mañana siguiente él se las ingenió para poder atender a su pequeño hijo como pudo y llevarlo consigo a la empresa, ahí en el estudio esperarían a que Emma, su hermana, pasara por el pequeño para llevarlo al kínder y así fue.
Emma llegó muy puntual por Cedric, pero algo llamó la atención de Brent al ver llegar a su hermana y darse cuenta de que ella no iba sola, iba acompañada por una hermosa joven y él supuso en ese momento que esa chica debía ser la amiga Leslie.
–Hola hermanito, siento la tardanza y lo bueno es que alcanzamos a llegar a tiempo – se disculpó Emma – ella es Leslie, mi amiga de la que te hablé ayer.
–Hola Emma, no te preocupes. Estás perdonada – Brent extendió su mano y se la ofreció a la hermosa joven – mucho gusto en conocerte, Leslie.
Leslie no se sintió ofendida porque Brent no se acordara de ella, no había ningún problema, pero ella no se había olvidado del guapo hermano de su mejor amiga, era imposible de olvidar la primera impresión que había tenido de él. Pues lo había considerado un hombre atento y caballeroso.
–Hola y mucho gusto de nuevo, Brent – Leslie lo saludó con familiaridad – no pensé que te olvidaras de mí, después de todo no hace tanto tiempo que vine a ver a Emma, ¿en serio no me recuerdas?
Brent miró a Leslie y estaba seguro de no haberla visto antes, pues es una de las amigas de su hermana y no podía dejar de apreciar lo guapa que estaba, pero se recriminaba no acordarse de ella.
–No, y me disculpo, en verdad – Brent se recriminó – nunca hubiera podido olvidar a una mujer tan hermosa.
–Los hombres no retienen ni caras, ni información de nada amiga – dijo Emma, – es inútil, pero bueno, vamos a llevarnos a mi bello sobrino. Él es Cedric el hijo de Brent. Lo llevaremos a la guardería y después se irá con nosotras al negocio.
A Leslie le había encantado el hermoso hijo de Brent, era como si lo estuviera viendo a él en miniatura, es la copia exacta de su padre, se acercó al niño y de inmediato hicieron buena química.
–Hola, hermoso bebé – Leslie se acercó al pequeño y este le sonrió con ternura – soy Leslie y nos vamos a divertir mucho el día de hoy.
–Muchas gracias a las dos – dijo Brent – por todo lo que hacen por nosotros. Ahora las dejo, ahí en las maletas que están en el sillón está todo lo que necesita Cedric y cualquier inconveniente que tengan, me llaman por favor.
–Claro que sí, pero no habrá inconvenientes – aseguró Emma – mira nada más como Cedric ya se ha ido con Leslie, eso es amor a primera vista. A mi sobrino no le gusta la gente extraña y mira cómo se ha llevado con Leslie.
Cedric era un niño muy selectivo y no se daba a la primera con alguien que no conociera, pero con Leslie había sido todo lo contrario. Como si de una intuición se tratara, el niño sabía que con ella estaba bien y además había llegado con su tía que lo cuidaba y se la pasaba muy bien con ella.
–Yo no soy extraña Emma – dijo Leslie riéndose un poco – Cedric debe saber que su papá ya me conoce, solo que no se acuerda de mí.
Capítulo 3. Dificultades
Los primeros días luego del abandono de Gretel, fueron relativamente fáciles para Brent, pues Emma y Leslie, le pudieron ayudar mucho con el niño, pero como era de esperarse, un buen día tuvieron una dificultad en la clínica, y Brent tuvo que llevar a su hijo a la empresa saliendo del kínder y ver de qué manera sus empleados podían ayudarlo con su pequeño hijo.
–Kimberly, por favor ayúdenme con Cedric – le pidió a su asistente – necesito que lo entretengan en lo que afino unos detalles del proyecto. Por favor. En estos momentos no me puedo hacer cargo de él.
Ahora lo que necesitaba Brent, era estar muy concentrado en lo del término del proyecto, todo debía estar a la altura de lo esperado y si se ponía a atender en esos momentos de su hijo no iba a poder entregar el mejor de los trabajos y eso no se lo podían permitir en el estudio.
–Claro que sí, señor Sullivan – respondió Kimberly – yo enseguida me hago cargo de este pequeño.
Cedric ya se había acostumbrado a Leslie y ese día que estaba en la empresa se estaba portando un poco inquieto, así que Kimberly iba a tratar de animarlo por un rato. Pero el niño no comprendía por qué no estaba con su tía y con Leslie. Le gustaba estar con la amiga de su tía, porque ella lo trataba muy bien y lo entretenía mucho con sus juegos y le ponía tareas muy divertidas.
–Muchas gracias.
Brent se sintió liberado y listo para centrarse por completo en el trabajo, ya que Kimberly se haría cargo del pequeño. Él se tomó su tiempo para afinar esos detalles con los cuales se cerraría por fin ese ambicioso proyecto del centro comercial y uno de los más grandes anhelos de su vida. Estaba tan de buen humor que sentía que nada o que casi nada podría empañar su felicidad cuando uno de los miembros de su equipo llegó a su privado.
–Arquitecto, permiso – dijo Steve – necesito que me dé más tiempo para hacer mi trabajo, es que estuvimos todo el equipo ayudando con Cedric y mire ya hasta le improvisamos unos juguetes en la oficina.
Brent no se esperaba que sus empleados dejaran de hacer lo que les había pedido, era muy importante para él tener lo que les encargó, solo le había pedido el favor a su asistente. Cedric es un encanto, pero el trabajo se tenía que hacer en la empresa.
– ¿Qué has dicho? – Preguntó Brent – eso no puede ser. Ustedes tenían la encomienda de hacer todos lo que les corresponde. Por ello le encargué personalmente a Kimberly hacerse cargo de Cedric, no tenemos mucho tiempo para perder en otras cosas que no sea lo del proyecto.
Es de suma importancia para el estudio, no se podían dar el lujo de perder a un cliente de esa magnitud, no quería tener una mala impresión para los asociados, pues esta era una de las mejores firmas que habían conseguido y les podían fallar en este proyecto tan ambicioso.
–Y lo estaba haciendo, pero su hijo es un encanto y a todos nos ha robado el corazón – decía Steve rebosante de emoción – es más, ya queremos que diario lo traiga y…
Eso iba a ser imposible, no se podía perder el tiempo, aunque fuera en hacerle un favor que incluía a Cedric, el cual no les había pedido a ellos. Kimberly era la indicada, ya que Brent se estaba haciendo cargo de todo lo demás, no se podía descuidar lo que más importaba en esos momentos. Tenían que entregar un trabajo de primera.
–No, esto no puede estar pasando, Steve – Brent se llevó las manos a la cabeza – ustedes deben hacer su trabajo y dejar a Kimberly encargarse de mi hijo. El cliente, va a llegar en una hora, ¿qué esperan que le diga? No me puedo presentar con las manos vacías.
Era responsabilidad de sus arquitectos tener el encargo a tiempo, se estaba jugando entre manos un importante proyecto y lo necesitaba antes de que llegara el cliente. No era una excusa el que su mujer lo haya dejado y estuviera a cargo de su hijo, los problemas personales no eran la prioridad de los clientes, pues cada quien tenía su vida personal aparte de los negocios.
–Lo siento arquitecto – se disculpó Steve – sé que el cliente viene en una hora y le iré a decir al equipo que nos apuremos a lo que tenemos que hacer. Usted pierda cuidado, todos nos pondremos a lo nuestro.
Los chicos no habían tenido la intención de hacer quedar mal a Brent, simplemente habían atrasado un poco el término del proyecto, pues ya tenían casi todo desarrollado. Pero Steve se daba cuenta de que su jefe estaba atravesando por mucho estrés, pero no le iban a quedar mal al cliente.
–Por favor, te lo encargo Steve y otra cosa dile por favor a Kimberly que venga. Tengo que hablar con ella.
–Por supuesto, muchas gracias y permiso.
El tiempo lo tenían encima y Brent, no le podía quedar mal a cliente. Ya que le había costado un poco para que esté aceptara el proyecto que le había presentado, esta era una gran oportunidad para el estudio. Todos en la empresa estaban esperando un acontecimiento de esa magnitud.
–Es propio.
Brent estaba al borde del colapso, si algo odiaba él era quedar mal con los clientes y ahora todo su equipo que debería ya tener todo armado para ver al cliente en una hora habían estado jugando con su hijo y no es que eso le molestara, al contrario, le gustaba mucho que su hijo fuera tan querido en la empresa; Sin embargo, ahora estaban en una carrera contra el tiempo, pues tenían que darle al cliente todo lo necesario o tendrían problemas con él. Brent se hundió en sus pensamientos y en ese intervalo apareció por su puerta Kim, su asistente.
–Arquitecto, me dijo Steve que me llama – dijo Kim – escuche, ya sé que se ha molestado por lo que ha pasado y me disculpo. Sucede que, yo no tengo hijos, ni sobrinos y por ese motivo pedí al equipo que me ayudaran con Cedric, pero no se preocupe, su hijo está durmiendo ahora y todos ya están haciendo lo suyo.
Él estaba consciente de que no todos tenían experiencia con tratos con niños, pero Cedric no es un niño latoso, ni problemático, solo era cuestión de entretenerlo en lo que se calmara. Aun así, las cosas habían tomado otro rumbo porque su equipo se desvió de sus obligaciones.
–Kim, ¿qué te puedo decir? Sabes lo que pienso – le recordó Brent – nosotros tenemos que cumplir con nuestros clientes. Eso es nuestro deber y no me parece justo que no lo hagamos. Ojalá que todos terminen con lo suyo.
–Confíe en su equipo arquitecto y es la última vez que pasa. Sé que usted va a arreglar todo con la señorita Emma para que le ayude con su hijo.
Brent ya no quería quitarle el valioso tiempo a su hermana Emma, ella debía atender también a sus pacientes, él debía encontrar otra manera de poder darle la atención a su hijo. Tendría que contratar a alguien para que lo cuidara mientras él trabajaba.
–Mi hermana está muy ocupada en su clínica dental y ahora está con demasiado trabajo, por eso es que Cedric hoy ha venido conmigo. Kimberly, necesito que hagas algo por mí, no es algo que yo deseo, pero es algo necesario. Este asunto lo tengo que solucionar tarde o temprano.
–Dígame arquitecto, yo estoy para lo que usted me pida.
Kimberly veía como su jefe hacía malabares para poder llevar su vida privada y laboral al 100 por ciento. Entendía que ahora se encontraba en un gran apuro con lo del cuidado de Cedric y por supuesto que lo iba a ayudar en lo que pudiera.
–Necesito que pongas un anuncio en internet o dónde tú consideres conveniente en el que busco una niñera y la busco para ayer. Amo a mi pequeño, pero no puede estar viniendo aquí todos los días si con eso todo el equipo se distrae.
Desde luego que esa era una buena solución, aunque él no estuviera de acuerdo en tener a una persona desconocida al cuidado de su pequeño hijo, era la alternativa más viable en esos momentos, pero Kimberly tenía otra cosa en mente, buscaría una agencia que le mandaran los datos para ver el currículum de algunas niñeras potenciales para que se encargaran del pequeño y adorable niño.
–Entiendo arquitecto, no se preocupe – dijo Kimberly con suficiencia – yo me pondré a hacer ese anuncio.
–Gracias, Kim.
Kimberly salió del privado de Brent con la encomienda de hacer ese anuncio que era tan necesario para que él pudiera resolver el asunto de Cedric. Pero buscaría una agencia de niñeras para eso. El niño es el que más está sufriendo por el abandono de su madre y él no lo quería tener en la oficina todos los días. No era un ambiente para el pequeño; así pues, una niñera sería una buena solución.