Se recostó en la mesa pensando en esa situación que sucedía diario, ese tenerlo cerca y a la vez lejos, como si solo la insultara con esas mínimas caricias, aunque ella estaba clara de su posición ante él, eran amigos y era su jefe, no había más.
No existía otra forma para solucionarlo, el show era tan solo en unas semanas, y una modelo inexperta no podría hacer bien ese trabajo, pero en cambio Valeria, su hermana, ella sí podría, y a pesar de sus diferencias, debía aceptar que era la más indicada para el puesto.
El problema ahora, se complicaba más, pues no sabía siquiera cómo hablarle, hacía mucho tiempo que no se comunicaban. Cogió el teléfono de la empresa, y marcó, conocía su número, sin embargo, desconocía en su totalidad el amor de hermanas. Dio un largo suspiro, mientras escuchaba el sonido de espera, cerró los ojos, y al no obtener respuesta inmediata, colgó.
— No, no puedo llamarla, debo buscar una opción, alguien que se parezca a ella, no quiero rendirme tan fácil — se dijo en voz alta, pero el teléfono sonó inmediatamente ¡ Y no era otro número que al que había llamado! Y esa era la viva señal de que no le quedaba otro camino más que hacer justo lo que acababa de decir que no haría: RENDIRSE.
— ¿Quién es? — Preguntó con la misma arrogancia de siempre, conocía bien su carácter, y si no le había dicho cosas peores es porque ella ni se imaginaba que era Emily quien la llamaba — ¡Colgaré si no dices nada! ¡No tengo tiempo para jugar al escondite contigo! — gruñó enfadada, y tuvo que hablar
— Soy yo, Emily— dijo finalmente con la voz seca de miedo, Adrien se había quedado en la puerta de la oficina para escuchar todo y Emily por estar pensando en él, ni siquiera se había dado cuenta de que no estaba totalmente cerrada, así que Adrien podía saber perfectamente todo lo que estaba sucediendo.
— Ash, tenías que ser tú ¿Por qué no hablas rápido entonces? ¿Qué quieres, hablar sobre mi madre? ¡Te digo que estás hablando con la persona equivocada! ¡No estoy a cargo de ella! ¡Ahora mismo estoy muy ocupada! Y tengo que hacer muchas cosas mejores, antes que hablar contigo — dijo irritada
— ¡Sí! Sí, Valeria, pero no es de eso que quiero hablarte no cuelgues todavía, tengo, puedo tener uno aquí — titubeó, sin darle sentido a lo que decía — quiero decir que te estoy ofreciendo una oportunidad de trabajo, en la agencia NEW MADISON. — Sin embargo, tras que terminó de hablar solo escuchó el Bip... Bip... Bip... Valeria ya había colgado el teléfono. Adrien supo eso, y comprendió lo terrible que era la modelito, y lo difícil que estaban siendo las cosas para Emily, pero no le quedaba otro camino, sabía que Valeria aceptaría sin pensarlo, esa mujer era una oportunista.
— No quiso hablar conmigo ni un minuto... ¿Soy un fracaso como hermana? Ni siquiera pude decirle de qué se trataba el trabajo, y ahora Adrien… — Dijo en voz alta mientras se agarraba el cabello, preocupada, temerosa de no poder resolver lo que tanto le urgía a su adorado jefe. Se cubrió la cara con sus manos y se recostó en el escritorio
A lo inmediato Adrien volvió a entrar, no toleró escucharla y no ser capaz de consolarla — ¿Te sucede algo? — Preguntó para disimular y no revelar que estaba del otro lado escuchando.
— Adrien, conoces muy bien la situación que tengo con mi hermana, y no sé si esta vez pueda cumplir — le dijo sin mostrar su cara, Adrien se acercó a ella, y le apartó las manos, vio su cara cubierta de lágrimas
— Pero, pequeña, tú eres fuerte e inteligente, no llores por eso, sabes que es solo porque la fama que tiene le daría prestigio a la empresa — mintió para no revelar la verdad atrás de todo
— UFF, lo sé y por eso lo intento — Dijo pero en verdad tenía ganas de gritarle porqué le estaba haciendo eso si se suponía que eran amigos, por qué se mostraba diferente con ella, porqué demostraba interés y preocupación por lo que sintiera y luego no le importara obligarla a hablar con su peor enemiga, pero justamente cuando se animó a hablar el teléfono sonó de nuevo.
— Bien, cálmate y atiende la llamada, yo me retiro — dijo dándole unas palmadas en la espalda, ella asintió, se quedó detenida mirando el teléfono, indispuesta a contestar, sabía que era ella, y que esta vez atacaría fuerte.
En ocasiones el universo solía poner todo en su contra, y no era de esperarse de que el asunto con su jefe, pondría de cabeza la poquita estabilidad que tenía. Llamar a su hermana había sido quizá la peor decisión de su vida, aunque después de todo la necesitara para conservar el trabajo con el que pagaba el medicamento de su madre, que padecía de lupus, algo que a Valeria parecía no importarle, pero lo que Emily sabía es que sí ansiaba era el dinero, y sabía que en la empresa de Adrien las cosas podrían ser mejor, sobre todo porque el tipo era guapo y millonario, tal cual como le apetecían, igual que los que eran dueños de las otras agencias para las que trabajaba, y que esa era la única razón para regresar la llamada.
Tomó el teléfono mientras se agarraba la cabeza, pensando qué decirle, lo único que la alentaba era lo que Adrien había dicho: Ella era fuerte, podría con eso, y era para el bienestar de la empresa.
— Emily, soy Valeria, tuve que colgarte porque me llamó mi jefe — dijo, pero esa dulzura fingida, era solo una revelación de sus reflexiones, luego de haber escuchado la propuesta de su hermana, pensó en que de esa manera le haría la vida imposible, y sobre todo, enamoraría a Adrien para tenerlo comiendo de su mano y aprovechar de su fortuna.
— Sí, te decía que Adrien, el dueño de la empresa para la que trabajo: New Madison…
— Sí, sí,ya sé perfectamente quién es Adrien Villareal, el hijo del mejor amigo de nuestro padre — la interrumpió haciendo énfasis en la pronunciación del nombre de Adrien
— Listo, entonces quiere que trabajes para la empresa, debido a que próximamente tenemos nuestro Show de moda principal, por eso te he llamado — Le dijo Emily rápidamente porque no quería seguir hablando con ella.
— Dile que llegaré mañana a primera hora, pero una cosa quiero que quede clara, no te me acerques, no me hables como si fuéramos familia, que yo no quiero ningún vínculo contigo — contestó Valeria y sin decir más, colgó. Emily se quedó con el teléfono en la mano, temblando de miedo, saber que la miraría le llenaba de espanto, pero finalmente le había cumplido a Adrien, si él la quería como modelo estrella de su show, era porque en realidad eso era lo mejor para la empresa y debía respetar esa decisión, lo difícil sería tener que convivir con ella si se odiaban a muerte.
Aunque no deseara admitirlo, Emily conocía muy bien a Valeria, así que creó un currículum sobre ella, y tomó de la web una de tantas fotos con las que relucía en las mejores pasarelas de París.
Adrien que estaba escuchando todo, al presentir que ella saldría, corrió hasta su oficina, y tras que se sentó, Emily que tenía acceso a entrar en cualquier momento, llegó hasta él, con el papel en mano
— Adrien, lo he logrado — le dijo dándole el curriculum, estaba nerviosa y a la vez contenta, la intriga le estaba carcomiendo el alma, y la ansiedad por saber lo que pasaría después de que Valeria entrara a trabajar con ellos, la tenía muy mal, un cúmulo de emociones la embargaban, y sabía que no podía disimularlo por más seriedad laboral que deseara tener.
— Júrame que traes una buena propuesta — Dijo él, fingiendo que no sabía nada, sonrió mientras cerraba su laptop para poder mirarla de nuevo con esos ojos avellana que la ponían nerviosa la mayor parte del tiempo
— Sí, he conseguido que Valeria acepte la propuesta — Afirmó, él abrió tanto sus ojos, como si aquello fuera el mayor de los logros hecho en su vida.
— ¡Bingo! — exclamó colocando su mano en la barbilla y dando una media vuelta con su silla que lo caracteriza como el más alto ejecutivo
—¿Bingo? Le llamas bingo a eso, por favor Adrien, créeme que lo que te estás ganando es un problema — le dijo mostrando el enojo que sentía, él se levantó de su sitio, y la abrazó ¿Pero cómo es posible? Pensó Emily sintiendo sus manos en la cintura, ese tipo la estaba confundiendo demasiado
— ¿Por qué me abrazas? — preguntó a lo inmediato y sin corresponder el abrazo, indiferente
Adrien no se atrevió a mirarla, solo la apretó con más fuerzas, cuando planeó todo, nunca se imaginó que se sentiría tan mal, ni por qué estaba sintiendo tanta compasión por lo que eso pudiera ocasionarle a Emily, en otro momento le habría dado igual, pero ahora todo se tornaba distinto, había escuchado la forma tan cruel en que Valeria se había dirigido a ella, y eso lo llenaba de más dudas, y lo obligaba a continuar con el plan para descubrir los verdaderos motivos de ese odio entre hermanas.
En ese momento se dio cuenta de que no lo estaba haciendo únicamente por saberlo, sino porque en verdad tenía un enorme deseo de ayudar a Emily, de verla bien y feliz ¿Pero por qué tenía ese deseo? Se suponía que solo era una promesa hecha a su padre.
— Te lo he dado por eficiente — dijo apartándose de ella al no soportar el nudo en la garganta que eso le provocó, y esa respuesta le dio más rabia a Emily, la estaba felicitando y abrazando por cumplir con algo que ella no quería hacer, pensó.
— Ha dicho que vendrá mañana, así que espero que todo salga bien, es decir que pueda aceptar, digo porque ella es algo complicada, y solo ofreciéndole un salario muy alto podrá aceptar, algo que supere a las otras agencias con las que trabaja — dijo sin lástima, quería hacerle entender que querer a Adrien que su hermana en la empresa era algo muy peligroso o quizá hasta difícil de conseguir, bajó la mirada para no perderse en esos ojos de Adrien, que también la estaban esquivando, él se cruzó de brazos y se recostó en su asiento.
— Lo entiendo bien, pero no hay nada que yo no pueda conseguir, Emily, y lo sabes — señaló arqueando las cejas, pero su jefe esta vez estaba preocupado, pese a toda la felicidad que quería demostrar ante Emely por su nuevo logro, no podía demostrar que la situación empezaba a frustrarlo, pues recostó su torso en la mesa, y se apretó las manos, una señal muy clara de que estaba nervioso.
Todo lo que estaba pasando le dolía, porque él sabía lo doloroso que era para Emily , tener a su hermana cerca, ella que había hecho de su vida un infierno, era con la persona que más diferencias tenía, y sabía lo antipática que era Valeria, pues a pesar de la fama de ambos, ella nunca se había acercado a él, aun sabiendo que sus padres habían sido amigos, así que entendió bien lo que Emily decía.
— Listo, ha dicho que vendrá mañana a primera hora — le afirmó, dándose la vuelta, escuchó que Adrien se movió de su sitio y antes de que pudiera abrir la puerta, la tomó del brazo con delicadeza, otra vez sus ojos pequeños y café, estaban frente a los suyos, igual de pequeños, pero con enormes pestañas que los adornaban, y esa pureza que solo ella podía descubrir, esa ternura que solo ante ella podía demostrar.
— Emily, muchas gracias por haber hecho esto, sé que no es nada fácil para ti, pero te prometo que mis razones son muy grandes como para querer tenerla aquí, te juro que no saldrás perjudicada con esto — aclaró deslizando su mano por el brazo de Emily, ella se contuvo de no soltar el nudo en la garganta, y lo miró con seguridad, sin hacer ningún gesto con sus finos y rosados labios.
— En asuntos de trabajo, los familiares se omiten, lo importante es que logré comunicarme con ella, y que ya todo se ha resuelto, yo he cumplido, he asegurado mi trabajo y tú, tú, ya tienes a tu modelo estrella por lo cual el Show será espectacular — musitó intentando demostrarle que estaba de acuerdo con su decisión aunque por dentro se estuviera quemando. Las manos de Adrien estaban sudorosas, y ella estaba temblando; la ponía demasiado nerviosa, y la tensión del suceso agravaba las evidencias.
— Emily, eres mi amiga, conoces muy bien mi vida, como yo conozco un poco la tuya, y solo deseo que esta situación no nos cambie, no conozco a tu hermana, pero sí sé algunas cosas sobre ella, y lo que tú me has dicho, pero yo solo necesito una modelo estrella, y ella es la indicada — dijo mintiendo para evitar que Emily se sintiera peor.
Valeria le había quitado todo en la vida, y no dudaba de que ahora que estaría cerca de Adrien, también le quitara su amistad, su bondad, sus ganas de hablar ella, de reírse con ella, de confiar en ella, de mostrarse tal cual era, lejos de ser un millonario, o un jefe arrogante, él que era el único hombre que le había mirado sin desprecios, y le había brindado una mano cuando nadie más había querido dársela, ese era su mayor miedo.
— Por mi parte no hay problema, pero ya veremos, solo quiero pedirte como último favor, que no nos vincules como hermanas aquí en la empresa, esa ha sido su condición, y no quiero darte problemas — respondió con dolor, cabizbaja, sin imaginarse que eso ya lo sabía Adrien.
— Te felicito por lo que has hecho, y de nuevo te agradezco que hayas dejado a un lado las asperezas que tienes con Valeria, solo por cumplir con tus obligaciones de asistente, y además por tu compromiso y entrega a la empresa — contestó con la voz entrecortada, mirando el suelo también.
— De nada, Adrien, siempre intentaré hacer lo mejor, para que todo salga bien, sé que estás presionado por el asunto del show, que vendrán personas importantes, que mostrarás los diseños exclusivos de las mejores marcas de ropa de París, y lo entiendo, sé que Valeria es la candidata perfecta — Aseguró con su voz dulce, y hasta ese momento Adrien se atrevió a mirarla a los ojos, la tomó de las manos, y ella se dejó llevar.
— Perdóname, pero sé que ahora no lo estás asimilando de la mejor manera, pero en algún momento lo entenderás — señaló él con ese aire de misterio con el que solía envolver sus problemas.
— Adrien, te he dicho que lo entiendo — afirmó apartando sus manos, pero él volvió a tomárselas, las acarició al compás de la mirada de Emily
— Gracias, Emily, de verdad, has salvado el Show de este año — dijo, dándole un beso en las manos! Maldición! Se dijo Adrien en la mente, por qué carajos estaba haciendo eso, solo estaba empeorando la situación ¿Y por qué lo hacía? No se lo explicaba
— Adrien, qué te pasa — Exclamó Emily extrañada por ese comportamiento, y llena de vergüenza, aunque por dentro sentía como las mariposas revoloteaban en su estómago, llena de felicidad, porque era algo que jamás le había pasado en la vida.
Adrien nervioso, se echó a reír, y ella le correspondió a la risa, una risa nerviosa en ambos, situaciones como esas solían ocurrir, pero esta vez Adrien se estaba comportando demasiado raro, al ocultarle lo que en verdad tramaba con contratar a Valeria.
— Bien como te decía, gracias por salvar el SHOW — dijo tras que las carcajadas en ambos se apagaron al encontrar sus miradas.
— ¡Yo no! Lo hará Valeria — exclamó interrumpiéndolo y mostrando una risa fingida, mientras él la miraba intentando parecer serio, como si hubiese sentido el dolor de esas palabras
— Emily, yo no pretendo hacerte daño, de verdad — señaló, pero en verdad Emily ya no sabía qué creer, solo intentaba meterse en la cabeza de que solo la estaba contratando para que fuera su modelo estrella porque ella era la mejor, pero no comprendía a qué se debía tanta súplica de perdones, Adrien no tenía por qué pedirle eso.
— Ya, Adrien, no tienes por qué justificarte conmigo, tú eres el jefe, el dueño y señor de todo esto y estás en todo el derecho de hacer lo que se te plazca — dijo tan fuerte que no se dio cuenta que gritó al finalizar cada palabra, pues empezaba a encolerizarse, no entendía por qué él intentaba que lo justificara siempre, que lo entendiera, que no se sintiera mal por lo que sucedía, a veces no entendía qué motivos tenía para hacer eso ¿Acaso su padre le había indicado al suyo, que la protegieran, y él solo se sentía comprometido con eso? Se preguntó mientras tocaban la puerta.
— ¿Tengo algún tipo de visitas hoy? — le preguntó asustado sin dejarla abrir la puerta, ambos se miraron con asombro, y los pensamientos de ambos se fueron lejos, porque nadie que no fuera Emily, tocaba esa puerta, y quien entraba solo pasaba si tenía el permiso de ella, luego de que entre los dos revisaban la agenda.
— Ninguna, Adrien — le contestó mientras apartaba su mano para abrir, los ojos de Emily se quedaron petrificados, y la cara de Adrien se volvió pálida...