Capítulo 2

—¿Estas segura? —preguntó preocupada—. Habías dicho que jamás lo harías y… ¿empeoró Emi?

—Sí, Emilia está empeorando y necesito cuanto antes reunir el dinero —respiré hondo y terminé de maquillarme—. Hay una delgada línea entre dama de compañía y prostitut*, hoy la romperé.

—Tú sabes que puedo ayudarte, tengo algunos ahorros y…

—No —dije de inmediato—. Si me dieras tus ahorros, ¿con que estudiarías? No podría recibirlo, sería tan egoísta. No te preocupes.

—Pero lo hago, sabes que te amo como una hermana —agarró mis manos—. Si en mi esta ayudarte lo haré, Emilia merece vivir, tener una infancia como los demás niños. No importa lo que me digas, mañana mismo destinaré mis ahorros a tu cuenta.

Parpadeé varias veces, evitando que las lágrimas salieran y estropearan todo el maquillaje.

—Gracias Kristin —la abracé fuerte y agradecí el tener una amiga como ella—. Eres la mejor, pero sé cuánto has luchado por reunir el dinero para tus estudios, así que no los aceptaré.

Se separó abruptamente y estaba por hablar, cuando nuestro jefe entró de manera salvaje por la puerta.

—Lena , tengo a tu primer cliente —su sonrisa me daba miedo.

Todo mi cuerpo se erizo y mi corazón empezó a latir rápidamente. Enserio lo haría, enserio me convertiría en una prostitut*.

Kristin me miró impresionada y negó levemente, pero, asentí, aun cuando estaba asustada hasta la medula y empezaba a tener pequeños temblores por todo mi cuerpo. Le di una última mirada y me levanté.

—Estoy lista —alcé mi rostro y asentí.

Me pidió que lo siguiera y eso hice, hasta que me di cuenta que no íbamos a ninguna de las habitaciones privadas del segundo piso.

¿Por qué salíamos al parqueadero?

—¿Por qué estamos aquí? ¿lo atenderé aquí? —pregunté nerviosa.

—No, iras hasta su casa —respondió tranquilo, tecleando unas letras en su celular.

—Nunca quedamos que haría encuentros fuera del establecimiento, no me siento segura.

—Mira Lena  —volteó a mirarme fríamente—. Es un cliente exclusivo, ¿sabes quiénes son los clientes exclusivos? Personas con mucho dinero, el dinero suficiente para sacarte de esta maldita vida, así que harás todo lo que él te diga. Es el mejor cliente que he teniendo y por lo que más quieras no lo jodas porque si lo haces, ni se te ocurra volver aquí.

Si antes estaba nerviosa ahora lo estaba aún más.

—Si es un cliente tan importante, porque no va otra chica…es mi primera vez, no sé qué debo de hacer —susurré.

—Exacto, eres nueva en esto. Las demás están desgastadas, tu no.

Un auto último modelo se detuvo a nuestro lado, del se bajó un chofer quien me abrió la puerta de atrás.

Quedé pasmada.

Miré fijamente el interior pensando si había otra manera, siempre la había. ¿Por qué no la encontraba? Pequeñas lagrimas empezaron a caer al recordar la razón por la que me encontraba aquí, lo que me hizo reunir fuerzas para entrar sin mirar atrás.

Agarré el borde del ajustado y corto vestido que tenía, mis manos estaban heladas y temblaban, me ordené tranquilizarme y estar lo más calmada que pudiera. Ya no podía negarme.

—Llegaras, tendrás sexo y estarás devuelta con una parte para el tratamiento. Esto es por Emilia, solo por ella —me repetía mentalmente como un mantra. Todo el camino la había pasado con mis ojos cerrados y tratando de tranquilizarme, cuando pensé que lo había logrado, las palabras de ese hombre hicieron que quisiera vomitar.

—Llegamos Srta. Green.

—¿Debo bajarme ahora? —pregunté inocentemente.

—Sí, el señor la esperará en la sala.

Asentí un poco aturdida y abrí la puerta. Me asombré al ver lo grande, verdaderamente grande que era esta…mansión. No podía observar muy bien sus detalles, pero se notaba que era realmente hermosa.

Caminé lentamente por todo el jardín, retrasando lo inevitable. La enorme puerta que se encontraba al frente me asustaba, no sabía que podía encontrar detrás de ella.

Cuando llegué, vi que estaba entreabierta, así que entré con mucho cuidado.

Mis ojos se engrandecieron cuando vieron el recibidor.

—dios —susurré.

Era del tamaño de mi sala y esa decoración tan ostentosamente fina, gritaba los millones que seguramente debería de tener.

Mis piernas temblaban con cada paso que daba, me detuve un momento para saber cuál camino debería de tomar, era claro que aquellas escaleras dobles no me llevarían a la sala, así que opte por el camino de la izquierda. No se escuchaba absolutamente nada, lo que empezaba a inquietarme. Esta casa parecía no tener vida, aun con las decoraciones de millones de dólares.

Llegué a lo que supuse era la sala y esperé impacientemente.

Tenía mis brazos cruzados, mi pierna derecha se movía una y otra vez mientras mordía mi labio inferior de los nervios. No sabía que esperar y como debería de actuar.

¿tenía que acostarme con él en cuanto llegara? ¿primero me serviría una copa? ¿me pediría un baile? ¿hablaríamos?

—No Lena , es lo último que querría…hablar —murmuré para mí misma.

—Lo siento por la tardanza, respondía una llamada de trabajo —irrumpió violentamente una voz en el lugar.

Me tensé y cerré mis ojos, deseando que no fuera la persona que pensaba que era, esa voz era la de ese hombre…el señor De Santis.

Me volteé temblando, tenía tanta vergüenza, quería que la tierra me tragara.

Cuando nuestros ojos conectaron, pensé que vería sorpresa en los suyos, pero estaba normal, o eso pensaba…era muy difícil saber si estaba sorprendido o no, su rostro era neutro.

—Srta. Green, es un placer verla nuevamente —extendió su mano y dudé en agarrarla, pero lo hice y así mismo como la toqué, la solté.

—¿Placer? ¿Usted sabía que era yo? —me atreví a preguntar.

—La investigué y supe que trabaja de bailarina, contacté al dueño del lugar y me comentó sobre su nuevo trabajo, compré sus servicios y aquí esta.

Me señaló, aun teniendo su mirada fija en mí. Se me hacía inquietante y abrumador el que solo me mirara directamente a los ojos, era tan intenso que me intimidaba.

—¿Por qué? —susurré.

—Porque usted me debe dos favores, Srta. Green y simplemente lo cobraré —se encogió de hombros despreocupado.

Señaló el mueble y me senté, él lo hizo al otro lado.

—¿Dos favores? —alcé una ceja confundida—. ¿De que habla usted?

—Hoy hice que su hija recibiera atención médica y después de darme cuenta que era la mujer que estaba buscando, pagué la suscripción, el tratamiento y justo ahora están buscando un donante, en menos de una semana lo tendrá.

Tenía los ojos abiertos como platos, no daba crédito a todo lo que estaba escuchando.

¿Quién era este hombre?

—¿Qué es lo que quiere de mí? —pregunté, levantándome del mueble, quería irme cuanto antes, nada de esto me gustaba.

—Quiero que finja ser mi novia.

Capítulo 3

Parpadeé varias veces, creyendo que era un sueño, uno muy malo.

¿Qué acababa de pedirme? ¿Esto era enserio?

—¿Qué? —dije, sin dar crédito a lo que había escuchado—. ¿Fingir? ¿Quién se cree usted para pedirme algo como eso?

Se levantó tranquilamente y caminó los pasos que nos separaban. Tragué fuerte al tenerlo de frente…muy de frente.

—Solo cobro un favor…dos de hecho —no soportaba esa mirada tan intensa y esa aura de arrogancia pura que emanaba—. Pensé que lo que más quería en este mundo era que su hija estuviera bien.

—Y lo hago —aclaré rápidamente.

—Entonces acepte —se encogió de hombros—. Solo serán tres meses.

Volvió a su puesto y eso mismo hice.

Había entrado pensando que tendría que acostarme con un desconocido y no, quería que mintiera fingiendo ser su novia.

¿Qué tan difícil seria eso?

Tenía que aceptar por mi hija, podría recuperarse más pronto.

—¿Acaso no se da cuenta que usted y yo no nos conocemos para nada? —inquirí, demasiado confundida—. ¿Por qué le pediría algo como eso a una desconocida?

—Su belleza es natural, solo falta pulirla un poco y será la mejor novia que alguien como yo podría presumir ante la sociedad.

Su sinceridad era brutal.

—¿Pulirme? —me señalé algo ofendida.

—Enseñarle protocolo y cambiar su guardarropa —miró su reloj y frunció el ceño—. Tengo un compromiso, necesito escuchar su respuesta ahora mismo.

—¿Qué? ¿ya? Pretende que acepté como si nada —negué rápidamente y opté una postura desafiante—. Pues cancele su compromiso, antes de aceptar necesito saber la razón de todo esto y como se llevará acabo, también confirmar si lo que dijo del donante es cierto.

—Yo nunca miento srta. Green, su hija mañana mismo empezará con las diálisis y muy pronto tendrá un donante —sacó su teléfono y empezó a escribir algunas cosas, cuando terminó su mirada de nuevo estuvo sobre mi—. El porqué de todo no le interesa, entre menos sepa es mejor. Aparte de ayudarle con su hija, tendrá un sueldo de cien mil dólares mensuales y…

—¡¿Cien mil dólares?! —pregunté algo ofuscada—. ¿Acaso está usted loco? ¿cómo podría yo recibir esa cantidad?

Ganando esa cantidad por tres meses tendría el dinero suficiente para una casa, el pago completo de la carrera de Kristin y empezar un negocio.

—¿Acaso es poco? —me miró confundido—. Pensé que estaría bien, pero si quiere podemos aumentar y…

—¿Qué? No, No, No —me apresuré en aclarar—. Al contrario, es mucho dinero…no podría recibir algo como eso…imposible.

—Por favor, no me vuelva a interrumpir —señaló un poco molesto—. Lo hará, aparte vivirá en penthouse durante los tres meses, ya está listo y equipado…incluso su nuevo guardarropa y todo lo que pueda necesitar —lo miraba sin dar crédito a lo que decía—. El fin de semana tendremos una cena con mis padres, quieren conocerla. Los detalles se los daré después, ahora el chofer la está esperando para llevarla a su nuevo hogar temporal.

Se levantó del mueble y acomodo su saco.

¿Por qué se miraba bien haciendo algo tan normal?

—Pero si yo aun no acepté —dije confundida. Me levanté y su mirada de nuevo estuvo en mí, lo que me inquietaba horrores.

—¿Qué necesita para que acepte? ¿quiere poner condiciones? —preguntó algo exasperado—. Mañana nos reuniremos y hablaremos sobre ello, ahora tengo un compromiso importante de trabajo, hasta mañana Lena.

Sonrió arrogante y se marchó.

Aun no le decía mi respuesta y había tomado todo como un sí.

¿Qué clase de persona era? no me escuchó para nada.

Suspiré, sabiendo que acababa de meterme en un gran problema, pero cualquier cosa por Emi, si estaba dispuesta a convertirme en una prostitu**, podría fingir ser la novia de alguien verdaderamente bello y arrogante por tres meses.

¿Qué tan mal podría salir esto?

—Srta. Green —entró el mismo hombre que me había recogido—. Desde hoy seré su chofer y estaré a cargo de transportarla a cualquier lugar que desee. Ahora tengo ordenes de llevarla a su nuevo hogar.

—Eh sí…eso creo —dije incomoda.

Me señaló el camino y salí con los nervios a flor de piel, en la mañana tendría que recoger a Emilia, se sorprendería muchísimo al saber que viviríamos temporalmente en un penthouse.

¿Qué le diría? No podía contarle sobre lo que haría. Tenía que pensarlo muy bien.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED