No sabía si entrar o irme.
Estaba ahora mismo estaba frente a la empresa de aquel hombre y no sabía si entrar o irme, es que sentía que esto era una mala decisión, pero mi madre no hace mucho me había llamado a decirme que sus medicinas se habían acabado y mi hermana la mayor solo supo fue regañarla y yo con lo que gane ayer, pague una que otra deuda que tenía mi madre, así que solo me quedo para comer, más cuando Hellen no llego anoche.
Suelto un suspiro y me dispongo a irme, esto no puedo hacerlo y menos cuando pueden salir las cosas malas, más cuando tengo esta mala suerte encima mío.
—¿Maddie? — me sobresalto al escuchar una voz masculina detrás mío.
Me volteo y me encuentro con el hombre que estaba agarrado de manos con Hellen, no recuerdo bien el nombre.
—¿Tú eres? — el frunció el ceño cuando hable.
—Soy Dorian, el casi algo de Hellen — eso ultimo sí que me sorprendió — Veo que viniste, puedo acompañarte hasta la oficina de mi amigo, así no tendrás que esperar a que te atiendan.
—No, yo me iba, no creo que sea bueno hacerlo — cuando me disponía a ir el me tomo de las manos.
—Madelaine, no voy a poner de excusa tu situación, pero se lo que estás pasando y esto es una buena paga — niego, no era eso lo que me importaba, porque yo lo haría por la plata, pero pensaba era en ese bebe que si hacía esto lo tendría — Creo que es algo más lo que te preocupa, ¿quieres hablar? Soy bueno escuchando, soy psiquiatra profesional y bueno soy el psiquiatra de mi mejor amigo así que puedo contarte como es el y todo, así confiaras más en él.
Miro de nuevo al edificio y por una ventana pude ver a alguien viéndome fijamente, sé que lo estaba haciendo, porque su mirada era muy penetrante e intimidada mucho, ese era aquel hombre de ayer... Conocerlo un poco no tiene nada de malo, ¿no?
Le permito a Dorian que hable conmigo a gusto y este me indica que lo acompañe a la cafetería que quedaba frente de la empresa. Entramos al lugar y pedimos tanto para tomar como para comer, venir aquí me dio fatiga y yo no hablaba con hambre.
El comenzó a comentarme la forma de ser del que ahora recuerdo su nombre, porque Dorian me lo repitió, incluso me contó cosas que creo que no serían buenas contar a las personas, más cuando son problemas de él y que solo el debería ser. Dorian me mostró unos papeles y unas fotos de Giovanny desde pequeño hasta ahora, no sé porque lo hacía, pero él decía que era necesario para todo lo que me diría.
—¿Por qué todo esto? — le devolví los papeles después de leerlos y ver las fotos — Nada de esto tiene que ver conmigo.
—Son necesarios, todo lo que te he comentado es cierto, aunque faltan muchas más cosas que tú, si decides ir donde está el, podrás saber — el tomo mis manos que estaban sobre la mesa — Giovanny no es un mal hombre, él es la persona más comprensiva y amable que podría conocer, se ve muy frío y tosco, pero es todo lo contrario — suelto un suspiro.
—Necesito ese dinero y el necesita un hijo — alejó mis manos de las de el — ¿Qué podría pasar si me llegara a enamorar del bebe y quiero verlo?
—Querida, él nunca te quitara la oportunidad de siempre ver al pequeño o pequeña, el más que nadie entiende que es crecer en un lugar sin una madre, así que no lo hará — la sonrisa que me regalaba este hombre era cálida y todo lo que salía de sus labios era seguridad y confianza.
—Si llegas a estar mintiendo, así sea que me desaparezca embarazada lo haré — él sonrió con los labios cerrados.
—Se que no pasará nada malo y si llega a pasar, yo mismo te sacaré de esa casa y de esa familia — habla con seguridad.
A pesar de creerle, seguía desconfiando y aunque él no me ayudara yo escaparía si ese hombre llegara hacerme algo que no me gustaba o me comenzara a tratar mal.
Me decidí por ir a la oficina de aquel hombre, bueno de Giovanny o el señor Hawk, creo que es mejor llamarlo como lo último, no vaya a hacer que no le guste que los extraños lo llamen por su nombre de pila. Dorian me acompaño hasta la oficina, y me dijo que entraría yo sola, ya que se hablarían de cosas que, incluso el siendo su amigo no puede saber.
Toco antes de entrar y al recibir su permiso, entro a su oficina, el me pide muy amablemente que me siente y pide que nos traigan un café a los dos.
—Señorita Madelaine, quiero dejar todo en claro primero, pero no se vaya a asustar que esto será tanto beneficio suyo y mío, ambos ganaremos muchas cosas — no podía mentir su voz me estaba dando tranquilidad y eso me asustaba.
—Solo quiero preguntar una sola cosa — el asiente permitiéndome que siguiera — ¿Podré ver al bebé las veces quiera?
—Podrás hacerlo — eso me alivio más — Después de todo él bebe tendrá derecho de conocer a la mujer que lo tuvo, y yo no sería tan malo de alejarlo de su madre.
—¿Tiene que ser un varón? — el frunció el ceño con mi pregunta — Es que desde que hablamos del bebe, solo diriges al género masculino y no femenino.
—Tranquilízate, el género del bebe no importa, sea niño o niña, será más que bienvenido — asiento entendiendo más.
—Me quedo más tranquila — suspiro un poco, tengo tantas cosas que preguntarle — ¿Soy la primera o ya ha habido más mujeres? — el asiente sin pensarlo.
—Es algo que no puedo mentir — el saco unos papeles de uno de las gavetas del escritorio, me sorprendo cuando veo que todos estos papeles era información de lo que posiblemente eran sus anteriores esposas por contrato — Desde que tengo la edad de veintitrés años he buscado la mujer ideal, para que tenga a mi sucesor, pero todas las que he encontrado son codiciosas, así que solo se terminan echadas, después de irse puede ver toda esa información que le he dado, así no cometerá los mismos errores de las anteriores.
—¿Tanto necesita un sucesor? — asiente.
—A pesar que somos tres hermanos, yo soy el mayor y el que tiene más cargos en la empresa de la familia, mi padre quiere retirarse y más cuando su actual esposa está embarazada — eso me dejó desconcertada — Antes de que preguntes, se casó con una chica unos dos años mayor que tu — suspira — eso no importa ahora, la cuestión es que por ser el mayor necesito a un sucesor que será el que tome mi cargo cuando sea mayor de edad, aun así no lo dejare solo y lo ayudare, pero lo necesito, y ahora es más urgente porque estoy en mis treinta años y no puedo esperar más.
—Lo haré — esta era mi única salida ahora mismo, y el dinero que me daría era la mejor paga, así saldría de todas las deudas que tengo.
—Firmaras el contrato cuando estés instalada en mi casa, por ahora descansa y lee bien la información de las demás mujeres.
— Lo haré, no se preocupe.
Salgo de aquella oficina y empresa. Al llegar a la carretera me encuentro con Hellen, esta tiene una sonrisa de oreja a oreja, me puedo imaginar que sabe que acepte aquel trato y que tendría al hijo de aquel hombre.
Dorian que estaba con ella nos dio el aventón hasta nuestro hogar, acabo de ahorrarme un pasaje de bus, esto está comenzando a gustarme.
Después de todo no creo que sea mala idea lo de tener el hijo del señor Hawk. Daré todo lo mejor de mí, para que todo salga bien.