Capítulo 2

Esto iba de mal en peor, ya ni un dulce podía comerme, todo lo que me llegaba se iban para las deudas, y mis hermanas tampoco colaboraban, un par de mujeres flojas que todo me lo estaban dejando a mí y ellas gozando del dinero que ganaban en sus trabajos... Las detestaba; pero no podía dejar a mi madre desamparada, porque mi padre con su nueva mujer, ni volteaba a mirar a uno y eso que yo al ser la menor tenía que estar de las mejores y más que mi padre todavía tenía obligaciones conmigo, pero ¡No! El señor prefería dejarme a la intemperie.

Estaba que aceptaba la propuesta de Hellen, pero tenía miedo, esa gente multimillonaria nunca hacía las cosas bien y ni quería imaginar lo que me pasaría si llegaba a romper algo del contrato. De solo saber que tenía que darle un hijo, me ponía a pensar, porque ¿y si termino encariñándome con él bebe y ellos no me permitían ni verlo? No quería eso, así que todavía la estaba pensando y lo bueno es que Hellen me dio un tiempo establecido, para pensar y decirle si lo haría o no.

—Hija, esta mañana me llamaron el banco y hasta me amenazaron con quitarme la casita — suspiro profundo al escuchar lo que me decía mi madre.

—Mamá, entiende que todo recae es en mí, no te preocupes, trataré de buscar ese dinero, pero tienes que calmarte — la miro — si vuelven a llamarte, solo diles que estas buscando el dinero y ya y si te amenazan solo diles que los demandaras que tienes todo grabado y dejaran de hacerlo.

—Maddie, solo te he traído problemas — la abrazo dándole un beso en la frente.

—De esta saldremos, no te preocupes — creo que estas mentiras no durarán mucho.

Esas eran las mismas palabras de siempre y nunca cambiaban las cosas, cada día era peor y peor, no encontraba soluciones y las únicas soluciones me daban miedo.

—Mamá — la llamo, quería contarle la propuesta de Hellen — ¿Tú serias capaz de vender tu virginidad y tenerle un hombre multimillonario? — ella frunció el ceño ante lo dicho — una amiga mía está en la misma situación que nosotras y hay un hombre que está buscando a una mujer que se haga pasar por su esposa y que tenga aún siguiera un hijo con él, todo porque busca su sucesor y la amiga mía tiene miedo, porque en el contrato está estipulado que ella después de completar todo deberá dejar al hijo y posiblemente volver al mundo de dónde venía, ¿Qué harías tú en ese caso?

—Hija, cuando hay necesidades, uno acepta cualquier cosa y en esto uno tendría que poner el corazón frío, porque al final de todo, uno es lo que es y si es solo un sucesor para él, no debería de importarle a tu amiga, ella podría aceptarlo, pero tendría que saber que estamos en el mundo real, donde un amor entre una pobre y un multimillonario nunca se verán bien y ellos nunca se querrán mezclar con nosotros — mi madre tenía la razón.

Si yo decidía aceptar esto, tenía que meterme en la cabeza que ese bebe en cualquier momento me lo quitarían y no sólo eso, que ese bebe seria concedido por el simple hecho de que será el sucesor de aquel hombre y que en un futuro ni siguiera supiera que yo fui quien lo dio a luz... No quería hacer esto, ni siguiera estaba preparada a tener hijos o quedar embarazada, para mi edad debería de estar estudiando y no pensando en estas deudas que tiene mi madre.

—Mamá, ya me iré, tengo que trabajar en unas horas y es un nuevo trabajo así que no puedo llegar tarde — ella solo asiente y dándole un beso en la frente salgo de su casa.

Hace unos meses que dejé de vivir con mi mamá y todo porque vive con mis hermanas mayores, pero ellas como son ellas dicen que esas deudas no son de ellas así que ni las pagaran.

Se me había olvidado había sentido el celular timbrar cuando estaba hablando con mi mamá. Miro quien me mandó un mensaje y era Hellen, esta mujer no dejaría de desistir, ella quería que, si o si aceptara este trabajo, porque era un trabajo, ni siguiera era para volverme rica, porque todo el dinero que tomaré será para pagar las deudas.

La dejo en visto y sigo mi camino al apartamento que comparto con ella. Tenía que pensar bien las cosas, porque siento que voy a tomar una decisión a la que puedo arrepentirme mañana más tarde y no es algo favorable para mí.

No me gustan los arrepentimientos, porque sé que me estaré lamentando toda la vida y es algo que no quiero sentir ni ahora, ni mañana más tarde, así que tengo que pensar mejor las cosas y sé que no habrá arrepentimiento.

Llego al apartamento, entro y busco mi habitación, donde entro, me baño y me arreglo para ir a mi trabajo. Es un trabajo nuevo así que tengo que llegar temprano, así que me arreglo y salgo del apartamento enseguida.

Espero me vaya bien, trabajaré en un bar de gente rica, así que las propinas deberían de ser buenas... Eso espero.

Llego al lugar y me atiende el administrador, me comenta como son las cosas en el lugar, como serian la atención y me dijo que las salas Vip son las únicas que tienen meseras, ya que la demás gente se acerca a la barra y pide sus bebidas, aunque a veces algunos meseros pasan y los clientes toman las bebidas que son servidas y son pagadas enseguida, no se podría servir y después pagar, el pago era enseguida y si había algún problema los de seguridad se encargaban de esto, solo había que levantar la mano y ellos se acercarían.

El turno comenzó y el bar se llenó por completo, casi todos eran hombres y alguna que otra mujer, me imagino que son las mujeres de alguno de ellos. Voy a la barra y pido unos whiskies que pidieron en una de las salas VIP, al parecer tenían una reunión de amigos o alguna cosa, porque había muchas personas en esa sala.

Pongo las botellas en los hielos y alguno que otro me agradecía por mi servicio y tres de ellos me dieron propina, no era mucho, pero servía. Cojo la bandeja y me dispongo a salir, cuando abro la puerta me doy de frente con algo duro, como si fuera una pared, miro hacia arriba y me tope con unos ojos heterocromicos, uno era gris y el otro verde... Su mirada atraía demasiado.

—¿Maddie? — mi ceño se frunce al escuchar la voz de mi mejor amiga — ¿este es tu nuevo trabajo?

—¿Hellen qué haces aquí? — miró bien y ella venía con su mano entrelazada junto al hombre que estaba detrás del hombre con el que me tope.

—¡Oh! Te los presento — ella al ver que mire a ambos hombres se separó del que estaba y se puso a mi lado — El hombre con el que vengo agarrada de manos es Dorian Banner y el que te topaste es Giovanny Hawk, el hombre que te he comentado — me sorprendí al escuchar eso.

Este hombre era hermoso y se estaba buscando una mujer como yo, que ni siguiera tiene algo bueno, solo soy una simple chica de ojos café, pelo negro, piel trigueña, mi cuerpo no es ni envidiable, estoy toda rellena, así que no creo que yo sea digna para un hombre como él.

—Tengo que seguir trabajando — fui a esquivarlos y aquel hombre me tomo de la mano haciendo que me sobresaltara.

—¿Por qué no aceptas mi propuesta? — eso me sorprendió — No tendrías que pensar en trabajar, solo en llevar a mi hijo en tu vientre y haciendo todo lo que quiera.

—Lo siento, necesito trabajar — volví a intentar irme, pero el volvió a tomarme la mano — Estos asuntos se hablan en privado y le recuerdo que esta sala VIP está llena de muchas personas que ahora mismo están mirándonos.

—Te espero mañana en mi oficina — me extiende una tarjeta — Si no puedes ir solo llámame.

Guardo la tarjeta en mi bolsillo y salgo de allí, no quería pensar en eso ahora... No iría a ninguna parte, no seré la incubadora de nadie.

Capítulo 3

No sabía si entrar o irme.

Estaba ahora mismo estaba frente a la empresa de aquel hombre y no sabía si entrar o irme, es que sentía que esto era una mala decisión, pero mi madre no hace mucho me había llamado a decirme que sus medicinas se habían acabado y mi hermana la mayor solo supo fue regañarla y yo con lo que gane ayer, pague una que otra deuda que tenía mi madre, así que solo me quedo para comer, más cuando Hellen no llego anoche.

Suelto un suspiro y me dispongo a irme, esto no puedo hacerlo y menos cuando pueden salir las cosas malas, más cuando tengo esta mala suerte encima mío.

—¿Maddie? — me sobresalto al escuchar una voz masculina detrás mío.

Me volteo y me encuentro con el hombre que estaba agarrado de manos con Hellen, no recuerdo bien el nombre.

—¿Tú eres? — el frunció el ceño cuando hable.

—Soy Dorian, el casi algo de Hellen — eso ultimo sí que me sorprendió — Veo que viniste, puedo acompañarte hasta la oficina de mi amigo, así no tendrás que esperar a que te atiendan.

—No, yo me iba, no creo que sea bueno hacerlo — cuando me disponía a ir el me tomo de las manos.

—Madelaine, no voy a poner de excusa tu situación, pero se lo que estás pasando y esto es una buena paga — niego, no era eso lo que me importaba, porque yo lo haría por la plata, pero pensaba era en ese bebe que si hacía esto lo tendría — Creo que es algo más lo que te preocupa, ¿quieres hablar? Soy bueno escuchando, soy psiquiatra profesional y bueno soy el psiquiatra de mi mejor amigo así que puedo contarte como es el y todo, así confiaras más en él.

Miro de nuevo al edificio y por una ventana pude ver a alguien viéndome fijamente, sé que lo estaba haciendo, porque su mirada era muy penetrante e intimidada mucho, ese era aquel hombre de ayer... Conocerlo un poco no tiene nada de malo, ¿no?

Le permito a Dorian que hable conmigo a gusto y este me indica que lo acompañe a la cafetería que quedaba frente de la empresa. Entramos al lugar y pedimos tanto para tomar como para comer, venir aquí me dio fatiga y yo no hablaba con hambre.

El comenzó a comentarme la forma de ser del que ahora recuerdo su nombre, porque Dorian me lo repitió, incluso me contó cosas que creo que no serían buenas contar a las personas, más cuando son problemas de él y que solo el debería ser. Dorian me mostró unos papeles y unas fotos de Giovanny desde pequeño hasta ahora, no sé porque lo hacía, pero él decía que era necesario para todo lo que me diría.

—¿Por qué todo esto? — le devolví los papeles después de leerlos y ver las fotos — Nada de esto tiene que ver conmigo.

—Son necesarios, todo lo que te he comentado es cierto, aunque faltan muchas más cosas que tú, si decides ir donde está el, podrás saber — el tomo mis manos que estaban sobre la mesa — Giovanny no es un mal hombre, él es la persona más comprensiva y amable que podría conocer, se ve muy frío y tosco, pero es todo lo contrario — suelto un suspiro.

—Necesito ese dinero y el necesita un hijo — alejó mis manos de las de el — ¿Qué podría pasar si me llegara a enamorar del bebe y quiero verlo?

—Querida, él nunca te quitara la oportunidad de siempre ver al pequeño o pequeña, el más que nadie entiende que es crecer en un lugar sin una madre, así que no lo hará — la sonrisa que me regalaba este hombre era cálida y todo lo que salía de sus labios era seguridad y confianza.

—Si llegas a estar mintiendo, así sea que me desaparezca embarazada lo haré — él sonrió con los labios cerrados.

—Se que no pasará nada malo y si llega a pasar, yo mismo te sacaré de esa casa y de esa familia — habla con seguridad.

A pesar de creerle, seguía desconfiando y aunque él no me ayudara yo escaparía si ese hombre llegara hacerme algo que no me gustaba o me comenzara a tratar mal.

Me decidí por ir a la oficina de aquel hombre, bueno de Giovanny o el señor Hawk, creo que es mejor llamarlo como lo último, no vaya a hacer que no le guste que los extraños lo llamen por su nombre de pila. Dorian me acompaño hasta la oficina, y me dijo que entraría yo sola, ya que se hablarían de cosas que, incluso el siendo su amigo no puede saber.

Toco antes de entrar y al recibir su permiso, entro a su oficina, el me pide muy amablemente que me siente y pide que nos traigan un café a los dos.

—Señorita Madelaine, quiero dejar todo en claro primero, pero no se vaya a asustar que esto será tanto beneficio suyo y mío, ambos ganaremos muchas cosas — no podía mentir su voz me estaba dando tranquilidad y eso me asustaba.

—Solo quiero preguntar una sola cosa — el asiente permitiéndome que siguiera — ¿Podré ver al bebé las veces quiera?

—Podrás hacerlo — eso me alivio más — Después de todo él bebe tendrá derecho de conocer a la mujer que lo tuvo, y yo no sería tan malo de alejarlo de su madre.

—¿Tiene que ser un varón? — el frunció el ceño con mi pregunta — Es que desde que hablamos del bebe, solo diriges al género masculino y no femenino.

—Tranquilízate, el género del bebe no importa, sea niño o niña, será más que bienvenido — asiento entendiendo más.

—Me quedo más tranquila — suspiro un poco, tengo tantas cosas que preguntarle — ¿Soy la primera o ya ha habido más mujeres? — el asiente sin pensarlo.

—Es algo que no puedo mentir — el saco unos papeles de uno de las gavetas del escritorio, me sorprendo cuando veo que todos estos papeles era información de lo que posiblemente eran sus anteriores esposas por contrato — Desde que tengo la edad de veintitrés años he buscado la mujer ideal, para que tenga a mi sucesor, pero todas las que he encontrado son codiciosas, así que solo se terminan echadas, después de irse puede ver toda esa información que le he dado, así no cometerá los mismos errores de las anteriores.

—¿Tanto necesita un sucesor? — asiente.

—A pesar que somos tres hermanos, yo soy el mayor y el que tiene más cargos en la empresa de la familia, mi padre quiere retirarse y más cuando su actual esposa está embarazada — eso me dejó desconcertada — Antes de que preguntes, se casó con una chica unos dos años mayor que tu — suspira — eso no importa ahora, la cuestión es que por ser el mayor necesito a un sucesor que será el que tome mi cargo cuando sea mayor de edad, aun así no lo dejare solo y lo ayudare, pero lo necesito, y ahora es más urgente porque estoy en mis treinta años y no puedo esperar más.

—Lo haré — esta era mi única salida ahora mismo, y el dinero que me daría era la mejor paga, así saldría de todas las deudas que tengo.

—Firmaras el contrato cuando estés instalada en mi casa, por ahora descansa y lee bien la información de las demás mujeres.

— Lo haré, no se preocupe.

Salgo de aquella oficina y empresa. Al llegar a la carretera me encuentro con Hellen, esta tiene una sonrisa de oreja a oreja, me puedo imaginar que sabe que acepte aquel trato y que tendría al hijo de aquel hombre.

Dorian que estaba con ella nos dio el aventón hasta nuestro hogar, acabo de ahorrarme un pasaje de bus, esto está comenzando a gustarme.

Después de todo no creo que sea mala idea lo de tener el hijo del señor Hawk. Daré todo lo mejor de mí, para que todo salga bien.

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