Capítulo 2

Luigui no podía apartar la sensación de que algo no cuadraba. Desde aquel día en que Sofía desapareció, su hermano se había convertido en un hombre frío, impenetrable y calculador. Giacomo era fuerte, pero el abandono lo había destrozado por dentro, y Luigui lo sabía mejor que nadie.

Apretó los puños con frustración.

-Si Sofía sigue viva y alguien la obligó a desaparecer... -dijo con voz baja, dejando que la idea tomara forma en su mente- significa que alguien tenía razones para separarla de Giacomo.

Eva tragó saliva y asintió.

-Y si eso es cierto, entonces ese alguien sigue cerca.

Ambos se miraron en silencio, procesando sus propias palabras.

-Tenemos que averiguar la verdad, Eva -dijo Luigui con determinación-. No podemos seguir permitiendo que Giacomo viva en la oscuridad.

Eva se mordió el labio.

-Pero, ¿cómo lo haremos? Han pasado tres años. No hay pistas, no hay testigos, no hay nada.

Luigui negó con la cabeza.

-Siempre hay algo, solo que no lo hemos visto aún.

Se levantó de la silla y caminó hacia la ventana de su oficina. Desde allí podía ver parte de la ciudad, los autos avanzando, las luces parpadeando. El mundo había seguido adelante, pero Giacomo se había quedado atrapado en el día en que Sofía desapareció, el mismo día de su boda.

-Ariana -dijo de repente.

Eva frunció el ceño.

-¿Qué pasa con ella?

Luigui se giró con expresión sombría.

-Siempre ha estado demasiado interesada en Giacomo. Desde antes de la boda, y mucho más después de la desaparición de Sofía. Es como si hubiera estado esperando su momento.

Eva sintió un escalofrío.

-¿Crees que ella tuvo algo que ver?

-No lo sé, pero no confío en ella. Y Giacomo tampoco. Solo que él está tan perdido en su dolor que no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor.

Eva suspiró y se pasó una mano por el cabello.

-Si Sofía estuviera aquí, sabría qué hacer.

-Pero no está -respondió Luigui con amargura-. Y si alguien le hizo algo y la separó de nosotros, lo vamos a descubrir.

Eva lo miró con los ojos llenos de tristeza y esperanza al mismo tiempo.

-Entonces empecemos.

FLASHBACK: UN DÍA ANTES DE LA BODA

Sofía caminaba por la sala de la mansión Lombardi con una sonrisa radiante. Llevaba un vestido verde oscuro sencillo y el cabello recogido en una coleta alta. En su rostro se reflejaba la felicidad absoluta.

-Cuñadito -dijo entrando a la sala con esa alegría que iluminaba todo a su alrededor.

Luigui la miró y sonrió de inmediato.

-Enana -dijo, abriéndole los brazos y abrazándola con cariño-. ¿Cómo te sientes para mañana?

Sofía suspiró con ilusión y se llevó una mano al pecho.

-Me siento la mujer más afortunada del mundo. Mañana es el día en que uno mi vida con el hombre que amo y será para siempre.

Se dejó caer en un sillón, con un vaso de jugo en las manos.

Luigui arqueó una ceja.

-¿Jugo? -preguntó con extrañeza-. Pensé que te gustaba más una copa de vino o champagne.

Sofía sonrió con picardía.

-Te voy a contar algo, pero prométeme que no dirás nada.

Luigui puso una mano en el pecho con dramatismo.

-No soy un chismoso. Soy tu amigo, tu cuñadito lindo, y te guardaré el secreto.

Sofía se inclinó hacia él con una mirada brillante de emoción.

-Estoy embarazada.

Luigui parpadeó, sorprendido.

-¿Qué?

Sofía rió y asintió.

-Serás tío. Ese es mi regalo de bodas para Giacomo.

Luigui se quedó en shock por unos segundos, pero luego sonrió ampliamente.

-Es el mejor regalo que mi hermano podría recibir.

Sofía asintió con entusiasmo.

-Lo sé. Quería esperar hasta la boda para decírselo. Será un momento perfecto para los dos.

Pero ese momento nunca llegó-penso él mientras tomaba un sorbo de su whisky.

Luigui salió de sus recuerdos con un peso en el pecho.

Eva lo miraba con atención.

-¿En qué piensas?

Luigui apretó los dientes.

-Sofía estaba embarazada.

Eva abrió los ojos como platos.

-¿Qué?

-Me lo dijo el día antes de la boda. Quería darle la noticia a Giacomo en la ceremonia.

Eva se llevó las manos a la boca, tratando de procesar la información.

-Entonces... si alguien la hizo desaparecer, también se llevó con ellos a nuestro sobrino o sobrina-dino Eva con su voz entrecortada.

El aire se volvió denso. La posibilidad era aterradora.

Luigui sintió que la rabia se encendía en su interior.

-No voy a parar hasta descubrir qué pasó.

Eva asintió con firmeza.

-Entonces tenemos que empezar por Ariana.

Luigui tomó su teléfono y marcó un número.

-Voy a hacer algunas llamadas. Si alguien sabe algo sobre lo que pasó ese día, lo averiguaremos.

Eva lo miró con determinación.

-Encontraremos la verdad, Luigui. Y cuando lo hagamos, quien sea que haya hecho esto... lo pagará.

Eva entró a la oficina con el ceño fruncido y el teléfono en la mano. Acababa de recibir un mensaje que confirmaba lo que ya sospechaba: su hermano mayor, el temido Giacomo Lombardi, había vuelto a hacer de las suyas.

-No lo puedo creer... -murmuró, cruzándose de brazos mientras se apoyaba contra el escritorio de Luigui.

-¿Qué pasó ahora? -preguntó su hermano sin levantar la vista de la pantalla de su computadora.

Eva resopló con dramatismo y llevó su mano al pecho, como si estuviera a punto de desmayarse.

-Giacomo despidió a su asistente. Otra vez.

Luigui levantó la mirada, su expresión impasible como siempre.

-¿Otra vez? -repitió con voz monótona-. ¿Qué fue esta vez?

-Le gritó "¡Eres inútil!" frente a todo el personal y ella salió corriendo con lágrimas en los ojos -respondió Eva, negando con la cabeza-. Te juro que me da pena, pobre chica.

Luigui suspiró, pasando una mano por su rostro.

-Eso significa que otra vez tenemos que hacer entrevistas para encontrarle a alguien nuevo -dijo, sin pizca de emoción en su tono.

-Exacto -afirmó Eva-. Y espero que la persona que contratemos esta vez dure al menos unos meses. No sé cómo alguien puede soportar el genio y el ritmo del hombre de hielo.

Luigui alzó una ceja, notando la sonrisa divertida de su hermana.

-Te encargas de las entrevistas mañana -anunció de repente, con una expresión inocente pero llena de intenciones.

Eva entrecerró los ojos.

-No me mires así -protestó, cruzando los brazos-. Está bien, yo lo haré... pero dime, hermanito, ¿qué vas a hacer tú mientras tanto?

Luigui esbozó una media sonrisa y alzó las manos en un ademán despreocupado.

-Voy a hacer una entrevista para contratar a mi propia asistente. Así no sufro cada vez que Giacomo le da por despedir a la suya.

Eva soltó una carcajada.

-Buena suerte con eso. Encontrar a alguien que soporte a Giacomo ya es difícil, pero encontrar a alguien que te soporte a ti... eso sí que será todo un reto.

Luigui rodó los ojos y volvió a concentrarse en su computadora, mientras Eva salía de la oficina preparándose mentalmente para el día de entrevistas que le esperaba para el día de mañana.

Eva al salir de la oficina de Luigui se encontró con Giacomo -hermanito que buscas -dijo Eva con una sonrisa.

-A ti -contestó Giacomo serio.

-Para que -hablo Eva mirándolo a los ojos.

-Yo escogeré a mi asistente, en pocas palabras haré las entrevistas.

Eva se quedó mirándo con una sonrisa, de lo que me libre -susurro para ella misma...

Continuara...

Capítulo 3

Sara entró a la habitación de su prima Lucero, que estaba recostada en la cama con su tablet en mano. Apenas la vio, se incorporó con entusiasmo.

-Mañana hay entrevistas para ser la asistente del CEO y otra para la vicepresidencia de la empresa Lombardi Motors -dijo Lucero, mostrándole la información en la pantalla.

Sara se acercó y tomó la tablet con interés. Sus ojos recorrieron cada detalle de la publicación, mientras su corazón se aceleraba. La oportunidad que había estado esperando estaba justo frente a ella.

-Es mi oportunidad para entrar a la empresa -susurró, mirando por la ventana con la mente sumida en recuerdos-. Si logro quedarme con el puesto, podré estar de nuevo a tu lado, mi amor -pensó, limpiando una lágrima que amenazaba con delatar su dolor.

Lucero notó su expresión y prefirió no decir nada al respecto. En cambio, soltó un suspiro y dijo con una sonrisa determinada:

-Yo me quiero presentar a la entrevista de vicepresidencia.

Sara giró la cabeza para mirarla. Sabía que su prima estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para ayudarla a descubrir la verdad.

-Vamos mañana nosotras dos -afirmó, cruzándose de brazos-, pero en la entrada no podemos dar indicios de que nos conocemos. Esa es la primera regla de la empresa, no pueden trabajar junto a familiares.

Lucero asintió y la abrazó con fuerza.

-Lo sé. Será difícil fingir, pero podemos hacerlo.

Sara correspondió al abrazo con un gesto de gratitud.

-Ahora, vamos a hablar con mi tío. Recuerda que debemos informarle nuestros planes.

Lucero soltó una risa nerviosa.

-Papá es muy protector, más aún después de lo que pasó contigo y los tíos. Lo mismo que mi hermano Andrés.

Sara suspiró, recordando cómo su vida había cambiado en un abrir y cerrar de ojos.

Las dos chicas bajaron las escaleras y se dirigieron al despacho de Nicolás. Lucero golpeó la puerta con suavidad.

-Adelante -se escuchó la voz firme del hombre.

-Tío, papá, ¿podemos hablar un momento? -preguntaron al unísono.

Viktor levantó la vista de los documentos sobre su escritorio. Amaba a esas dos niñas como si fueran sus propias hijas. Una era su sangre, y la otra, lo único que le quedaba de su hermana y su cuñado después de aquella tragedia.

-Claro que sí, hijas. Vengan, siéntense y cuéntenme.

Lucero tomó la iniciativa y se acomodó en la silla frente al escritorio de su padre.

-Papá, mañana habrá entrevistas en la empresa de los Lombardi. Quieren contratar a dos asistentes, uno para el CEO y otro para la vicepresidencia.

-Queremos presentarnos -añadió Sara con firmeza.

La mirada de Viktor se endureció. Sabía que este momento llegaría tarde o temprano, pero no podía evitar preocuparse.

-Sara, Lucero... les dejaré guardaespaldas. Usarán las manillas con GPS por si les pasa algo, y cualquier cosa que descubran, me lo cuentan de inmediato.

Sara apretó los labios, comprendiendo la gravedad de la situación.

-Lo sé, tío. Todo lo haremos con cuidado. ¿Verdad, Lucero?

-Sí, papá, no te preocupes por nosotras -contestó la joven con una sonrisa cálida.

Viktor se apoyó en el respaldo de su silla y miró a Sara con seriedad.

-Sara, no pierdas el rumbo. Si logras quedarte con el puesto, estarás cerca del amor de tu vida.

La joven bajó la mirada. La sola idea de verlo de nuevo la aterraba y la emocionaba a partes iguales.

-Por ahora, nadie puede saber quién eres en realidad -continuó Viktor.

-Lo sé, tío.

-Otra cosa -dijo el hombre con un tono más grave-. No puedes usar nuestro apellido. A partir de ahora, te identificarás con el de tu abuela, el de mi madre, Fiore.

Sara asintió.

-Entendido.

-Y tú, Lucero, usarás tu apellido Beltrán. Por ese lado no habrá problemas.

-Entendido, papá.

Viktor se quedó en silencio por un momento. Luego, se levantó y se acercó a Sara, posando una mano en su hombro.

-Hija, solo quiero que tengas cuidado. No quiero perderte otra vez.

Sara sintió un nudo en la garganta, pero se obligó a mantenerse firme.

-No pasará nada, tío. Estoy lista para esto.

Al día siguiente

Sara y Lucero llegaron a la entrada del edificio Lombardi con pasos seguros. Se miraron de reojo antes de separarse.

-Recuerda, aquí no nos conocemos -susurró Sara antes de girarse y caminar hacia la recepción.

Lucero asintió y tomó una ruta diferente.

La recepcionista, una mujer elegante con gafas y cabello recogido, les indicó a cada una dónde debían esperar. Sara se quedó en la sala asignada para la entrevista de asistente del CEO.

Los minutos pasaron lentos. Las otras candidatas estaban sentadas con carpetas en mano, algunas repasando documentos y otras revisando sus teléfonos con nerviosismo.

Finalmente, la puerta se abrió y una voz autoritaria anunció:

-Sara Fiore.

Se puso de pie con aplomo y entró a la oficina. El ambiente era frío, elegante, con amplios ventanales que dejaban ver la ciudad. Detrás del escritorio, un hombre estaba revisando unos papeles.

Giacomo Lombardi.

Sara sintió un escalofrío recorrer la espalda. Ahí estaba él, después de tanto tiempo. Su mirada se posó en su perfil serio, en la forma en que su mandíbula se tensaba al leer.

Cuando levantó la vista, sus ojos azules la inspeccionaron con indiferencia.

-Siéntese -ordenó con voz seca.

Sara obedeció sin demostrar emoción.

-Su currículum es impresionante. Tiene experiencia en administración y manejo de agendas ejecutivas. ¿Por qué quiere trabajar aquí?

Sara sostuvo su mirada.

-Busco nuevos retos profesionales. Me interesa formar parte de una empresa de renombre y contribuir con mis conocimientos.

Giacomo asintió lentamente.

-¿Está dispuesta a seguir órdenes sin cuestionarlas?

-Por supuesto.

-¿Puedo confiar en su discreción?

-Sí.

El CEO la miró con atención. Había algo en su expresión que le resultaba familiar, pero no podía identificar qué.

-Bien, me gusta su actitud. Hay algo en usted... interesante.

Sara mantuvo su postura, aunque su corazón latía con fuerza.

-Puede retirarse. La llamaremos si es seleccionada.

Se levantó y salió de la oficina con el pulso acelerado.

Mientras tanto, en la entrevista de vicepresidencia...

Lucero se encontraba frente a Luigui Lombardi, el hermano del CEO. A diferencia de Giacomo, él tenía una sonrisa más amigable.

-Señorita Beltrán , su expediente es impresionante. ¿Por qué quiere este puesto?

-Porque me apasionan los negocios y sé que puedo aportar mucho a la empresa.

Luigui asintió con interés.

-Me agrada su seguridad.

Lucero sonrió.

-Espero que no se arrepienta de contratarme.

Luigui rió.

-Veremos qué pasa. La llamaremos con la decisión final.

Lucero salió de la oficina y se encontró con Sara en el ascensor. Se miraron en silencio hasta que las puertas se cerraron.

-¿Cómo te fue? -preguntó Lucero en un murmullo.

-Estuve frente a él y no me reconoció -respondió Sara, sintiendo un torbellino de emociones en su interior.

Lucero la observó con preocupación.

-Esto apenas comienza.

Sara asintió.

-Lo sé...

Continuara ...

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

UN CORAZON ROTO

Capítulo 2
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED