Vicenzo
He ganado el cielo al conocer a una mujer tan bonita como Ellie, y me alegra que aunque sea una completa mentira, voy a poder decirle a todo el mundo que esa señorita es mi esposa.
Llevé a Ellie al hotel en el que se estaba hospedando hasta hace poco, y luego, conduje hasta mi apartamento en una zona exclusiva de la ciudad. Todo el camino nos la pasamos en silencio, y me limité a observar sus facciones con la mayor atención posible. No estaba usando nada de maquillaje, lo que me dio la oportunidad de verla en su estado más natural. Su belleza era sublime, y me invitaba a querer conocer más de ella.
Ella me está invitando a pecar y esto no suele sucederme nunca. Ellie parece haber sido hecha para mí y aprovecharé cada momento a su lado, me lo he prometido a mí mismo una y otra vez desde que la conocí.
Llegamos al edificio, dejamos el automóvil en el parqueadero y tomamos el ascensor, todavía en un silencio absoluto. Apenas abrí la puerta del lugar en el que vivía, ella se llevó una gran sorpresa.
Poseía un departamento de un solo piso, con dos habitaciones grandes, sala, comedor, cocina, dos baños y una terraza sumamente amplia. Me encantaban los espacios grandes debido a que crecí en una casa enorme y pues, soy bastante excéntrico en mis gustos personales.
Por lo mismo, apenas vi a Ellie en medio de esa cafetería común y corriente, me di cuenta que necesitaba acercarme a ella y al menos preguntarle su nombre. Esa guapa mujer me flechó con su belleza y vaya que me sorprendí cuando aceptó ser mi esposa falsa. Como le mencioné, estaba desesperado y proponerle algo tan atrevido a una mujer a la que acababa de conocer hace solo unos minutos, ha sido una locura que ha empezado a gustarme. Considero que no he podido encontrar mujer más guapa para que finja ser mi esposa y me ha gustado demasiado el que ella haya dicho que el contacto físico no debe estar prohibido porque nunca sabemos lo que pueda pasar. Es el tipo de persona que quiero que esté a mí lado.
—¡No lo puedo creer! —Soltó sin más, logrando cautivar mi atención.
—¿Qué sucede Ellie? ¿Qué es eso que no puedes creer? —Cuestioné.
—No...No me dijiste que eras un magnate porque si no lo fueras, no tendrías un departamento tan majestuoso como este —dejó sus cosas sobre una de los sofás que adornaban la casa—Yo..., en realidad estaba creando una impresión totalmente distinta sobre tu persona. Lo siento si he pensando mal, es que yo...
—¿Pensabas que necesitaba la herencia de mi querida madre? —Le pregunté, sabiendo que la respuesta era más que obvia, claro que todo el mundo habría pensado lo mismo al respecto—No necesito el dinero de mi madre para nada si eso es lo que te preocupa, pero, lo quiero tener para que un don nadie no se lo quede. Es más por proteger a mi madre de las personas interesadas, no estoy del todo de acuerdo sobre dejarle todo lo que ha ganado durante su vida entera a otra persona, por más que se trate de sus hijos de sangre.
—¿Jamás has tratado de hablar con ella sobre como te sientes por la decisión que ha tomado? —Tomó asiento en el mismo sillón en el cual dejó sus cosas y me miró fijamente—Si no lo has hecho, considero que es una buena idea que lo hagas en cuanto puedas.
—He hablado con ellas más veces de las que pueda recordar, por lo mismo no me ha quedado otra opción que hacerme a la idea y buscar una solución, lo cual vamos a lograr juntos.
—Lo entiendo, Vicenzo, lo entiendo. Me parece un gesto dulce el que quieras proteger a tu adorada madre de las verdaderas intenciones de la pareja de tu hermana —sus palabras me causaron ternura. Me alegra saber que es una persona comprensiva, que es lo que necesito en este momento de mi vida.
—Gracias, ángelito —le guiñé el ojo. Me gustaba ponerla nerviosa, y siempre he considerado que tengo una personalidad bastante coqueta—No muchos me dicen esa clase de cosas.
—¿A qué te dedicas? Quiero decir, necesito justificar el que seas un magnate como podrás entender —sonrió. Su sonrisa era muy bonita y cada vez que me la mostraba, era porque realmente quería hacerlo. Me agrada aquello.
—Soy agente de bienes raíces y poseo una empresa que se dedica netamente a ello. Es así que he conseguido obtener una gran fortuna, todo gracias al trabajo que he venido realizando —saqué mi teléfono del bolsillo, pero, tuve que volver a guardarlo cuando noté que tenía un par de mensajes de parte de mi hermana. Ya habrá tiempo para todo eso mañana, mientras necesito centrar toda mi atención en la mujer que va a ayudarme a obtener todo lo que deseo y más.
—Hay algo que necesitaba decirte igual...A pesar que vayas a pagarme por fingir ser tu esposa, necesito que sepas que continúo con la idea de conseguir un puesto de trabajo lo más rápido que pueda —explicó y no estuvo del todo de acuerdo con eso—Yo...
—¿Para qué necesitas conseguir un trabajo estable cuando lo que vas a hacer conmigo ya lo es? —Me molestó un poco—Posiblemente, estarás toda el día ocupada fingiendo ser la esposa de un magnate, ese es un trabajo de tiempo completo cariño y ya lo sabes.
—Lo sé...—bajó la cabeza.
—¿Entonces? ¿Cuál es el problema bonita?
—En primer lugar, quiero que sepas que estoy muy agradecida por la oportunidad que me estás dando, por la confianza que has puesto en mí para ayudarte en algo que consideras de gran relevancia para ti. Sin embargo, necesito defenderme por mí misma y conseguir mi propio dinero, no quiero que lo hagas todo por mí así sea una esposa de mentira para ti —comentó—Espero que me comprendas. También, considero que los otros desearán conocer un poco más sobre mi vida, entre eso, mi puesto de trabajo.
—Lo hago, y creo que el empleo es algo de lo que podemos hablar mañana con mayor claridad —le sonreí. No anhelaba que se pusiera incómoda—Debemos pensar en todo ese tipo de cosas con la cabeza fría, y creo que hemos tenido suficiente por esta noche Ellie.
Hubo un corto silencio.
—Si vamos a fingir que nos amamos, considero que necesitamos crear una historia que sea creíble...—me recordó y asentí, dándole la razón. Necesitábamos que nuestra mentira fuera fácil de creer para cualquiera.
—Si alguien pregunta acerca de la manera en que nos conocimos, los dos vamos a responder que nos conocimos en una fiesta hace cinco años. También que han pasado cuatro años desde que dimos inicio a nuestra relación formal, que nos amamos y hemos decidido casarnos, la boda va a llevarse a cabo dentro de un mes. También que no hemos hecho pública nuestra relación amorosa porque a ambos no nos agrada que los demás sepan acerca de nuestra vida amorosa. Esa es una muy buena excusa.
Puede que una boda como esta sea muy apresurada y ridícula para un par de personas que acaban de conocerse, pero, esto es solo una mentira y necesitamos aprovechar todo el tiempo que tengamos a nuestra disposición.
—Tengo que conocer a tu familia para que sea presentada ante ellos, eso es más que evidente. Así que te pido que me digas cuando vaya a suceder eso, para que pueda tener la oportunidad de prepararme como se debe —pidió—Y si necesitas que adopte alguna personalidad, lo haré, al fin y al cabo esto es parte del contrato. Interpretaré mi personaje como si de una película se tratase.
—Tu obligación es verte como la mujer de un hombre millonario —le expliqué—Mañana después del trabajo, te llevaré a comprar ropa de marca, además de hacerte un cambio de look. No intento decir que te ves mal, no obstante, vamos a lograr que seas otra persona para que todo aquel que nos vea crea nuestra historia. Te daré un auto para que puedas dirigirte al lugar que necesites...¿Sabes conducir y tienes una licencia?
Supe que ella se estaba incomodando por la expresión de sus ojos. Ni siquiera era capaz de verme directamente.
—Vamos a fingir ser un matrimonio por un año, bonita, y quiero que disfrutes de esta experiencia de igual forma.
—Vicenzo, estoy súper agradecida contigo...No me malentiendas porque crea que estás pensando en darme demasiadas cosas que no merezco. No es necesario que me des un auto, puedo tomar un taxi o el autobús cuando necesite moverme de un lado a otro.
—¿En autobús? —Me exalté—La mujer de un millonario no va a usar un transporte público, claro que no. No existe una excusa que pueda explicar eso.
No refutó y sin esperarlo siquiera, el ambiente cambió por completo. La incomodidad y la inocencia comenzaba a perderse, y la tentación a hacerse presente entre ella y yo.
—Los matrimonios también necesitan tener contacto físico para comprobar su amor ¿No te parece? —Inquirió, enarcando la ceja. Sin querer, bajé mi vista hacia sus preciosas piernas, porque a pesar que usaba prendas que no me dejaban verla por completo, su silueta me hacía tener pensamientos indecentes.
—¿Necesitas que practiquemos desde ahora? —Cuestioné con una sonrisa de lado—¿Acaso es la excusa que necesitas para besarme? Cariño, no pensé que podías llegar a ser tan tímida.
—Si tú no das el primer paso, supongo que soy la que debo darlo...—respondió poniéndose de pie, imité su acción y me acerqué un poco más a ella.
—Si me permites, puedo darte el mejor beso de toda tu vida...Si me pruebas, no querrás soltarme nunca más —aseguré.
Sus preciosos ojos cafés, su cabellera negra y su hermosa sonrisa se están ganando un lugar en mi mente antes de lo pensado.
—¿Ese es un problema? —Rió—Vicenzo, eres un hombre muy sexy y no puedo ignorar todo lo que causas en mí.
Tragó saliva y se sonrojó. Oh, mi pequeña niña inocente, sé de lo que hablas cariño.
—Tal vez...—seguí caminando—Si te vuelves adicta a mí, no dejaré que te vayas.
Sus mejillas se volvían todavía más rojas y colocó las manos en sus caderas.
—Dime lo que necesitas y te lo daré —la tomé por la cintura delicadamente, pasé mis dedos por la comisura de sus labios, anhelando que ella los chupara, sin embargo, ella es tan tímida que no me parece que sea capaz—Dime...Pide lo que quieras, y te lo doy.
—Yo...—se calló de repente —Necesito que...Quiero que me toques.
—Gatita...—bajé el tono de mi voz—¿Mojaste tus bragas para mí?
—Lo hice, Vicenzo...—dijo la verdad a pesar que le costara demasiado—Oh, creo que estoy siendo un poco atrevida.
—No, no, no, cariño...—me apresuré a acariciar sus mejillas—Yo estoy aquí para hacer todos tus deseos realidad, más no para juzgarte.
No me respondió, solo rió bajo.
Gatita, eres tan inocente que deseo consumirte. Tengo que corromperte y estar dentro de ti.
—¿Por qué no me dejas verte un poco más de cerca y darte el placer que necesitas? —Murmuré en su oído, dejando besos húmedos a lo largo de su cuello y clavícula.
—Mientras más me desees, mejor será ese primer encuentro...—se relamió los labios. No imaginas todo lo que quiero hacer con esa bonita boca tuya—Hasta entonces, guarda esa erección dentro de tus pantalones.
—¿Cuánto crees que puedo aguantar? —Susurré, tratando de controlarme a mí mismo para no comenzar a tocarla de la forma que quiero—Eres una diosa...
—Tendrás que aguantar todo lo que yo quiera, la que tiene el mando soy yo...—se burló de mí, sacándose la camiseta y dejándome ver su brasier negro de encaje. Esta mujer va a volverme loco—Tú haces lo que yo ordene...
—Mi amor, estás tan equivocada...—con un rápido movimiento, la pegué a la pared y acaricié su cuerpo con lentitud—Eres una presa tan fácil de roer, creo que si empiezo a darte el placer que mereces, no vas a irte de aquí nunca más. Haré que te arrodilles para mí y uses esa boquita para obedecer.
—Llévame a la habitación y haz realidad cada uno de tus deseos...—se desabrochó el sostén frente a mis ojos. Observé con detenimiento sus pezones erectos y el gran tamaño de sus senos—Si puedes dominarme, será mejor que me sigas. Puedo darte todo lo que necesitas.
Sonreí viéndola alejarse de mí.
Ella volvió a darme una sonrisa y desapareció de mi vista en cuanto se dirigió a la habitación.
—¿Qué esperas? ¿Me dejarás esperando por tu polla? —Se mordió el labio al mismo tiempo que sus manos descendían por su pecho. Ella sí que sabe como provocarme.
—Gatita, no sabes la noche que te espera. No te irás a dormir hasta que no hayas llorado de placer —suspiré—Mi niña, cuando te haya tocado serás mía para siempre.
Ellie, preciosa mujer inocente, acabas de caer en las manos de un monstruo que solo quiere devorarte.
Porque un monumento como tú, merece ser explorado de otras formas.
Porque alguien tan linda como tú, necesita conocer mi lado perverso.
Ellie
Demonios... Ellie Stewart ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Por qué le permites a un desconocido tener tanto poder sobre ti?
Me encerré en la habitación de Vicenzo, media desnuda y con el corazón acelerado.
Observé todo lo que tenía a mí alrededor; una gran cama con edredones de calidad, almohadas de plumas, lámparas que de seguro costarían millones de dólares y en las paredes del dormitorio, colgaban cientos de fotografías de una mujer adulto. Por obvias razones, supuse que esa señora era la madre de Vicenzo, la misma por la que está dispuesto a cometer tantas locuras.
Me alejé de la puerta en cuanto escuché que giraban la perilla, y juro que me puse aun más nerviosa al ver a ese hombre sin camisa frente a mis ojos. Suspiré, buscando la forma de tranquilizarme y dejé que se acercara a mí, para arrinconarme en la pared más cercana y comenzar a besarme.
—Gatita...—susurró—Eres preciosa, no me malinterprentes, pero, me pregunto si estás segura de hacer todo esto. No quiero incomodarte en ningún momento.
—Yo...Creo que acabamos de conocerlos y que tan solo he perdido los estribos —mis mejillas se enrojecieron y cubrí mis pechos con mis manos. He perdido la cabeza—Lo siento, por supuesto sé que he arruinado el momento por completo y que...
Me interrumpió colocando uno de sus dedos sobre mis labios.
Vicenzo Coppola, vas a ser mi perdición.
—No voy a forzarte a nada, Ellie, creo que deberías tenerlo en claro desde ahora —mumuró alejándose de mí y entregándome su camisa, la cual acepté gustosamente para cubrir mi torso. Creo que he tenido suficiente de todo esto—Eres una mujer hermosa, de muchas maneras...Y está claro que no pienso negarlo, pero, no quiero que te sientas forzada a tener sexo conmigo. Bueno, es cierto que me ha encantado verte de tal forma, sin embargo, concuerdo en que debemos conocernos un poco más antes de dar el siguiente paso. Todo siempre va a depender de lo que tú quieras.
Asentí. Me sorprende que este hombre sea tan comprensivo, pues, ya saben, la mayoría suele ser una verdadera mierda.
—Gracias Vicenzo...No es que te esté rechazando de forma sexual...No pienses lo contrario...—sí, Ellie, la estás cagando—¡No te aborrezco! ¡Te deseo!
Bien. Quedaste como una tonta.
Él comenzó a reír con fuerza y no pude evitar bajar la mirada hacia su trabajado abdomen de lavadero.
—No obstante, no soy este tipo de persona —hubo un silencio—No sueño ser muy abierta ante las personas. Yo, no soy así, siento si te he dado otra impresión distinta de mi personal.
—Todo está bien, Ellie —volvió a sonreírme—Has tenido un día complejo, lleno de emociones y de cambios, así que lo mejor será que te vayas a la cama y descanses. Te lo mereces.
—Oh, sí, gracias por comprender...—me alejé de él. Necesitaba alejarme de ese hombre si no quería volver a perder los estribos otra vez—Dormiré en el sillón.
—¿Te volviste loca? —Frunció el ceño—Duerme en mi cama y yo dormiré en el sofá, no pensarás que voy a permitir que mi esposa duerma en un sillón.
Me encogí de hombros.
—Técnicamente no soy tu esposa todavía porque no hemos firmado ningún tipo de papeles legales —lo molesté y rió. Me agradaba estar con él, a decir verdad me sentía muy cómoda con su compañía.
—No eres mi esposa por ahora, niña bonita —plantó un beso en ni frente. Eres todo un caso Vicenzo—Duerme en la cama y punto, no voy a aceptar un no por respuesta.
—¡Lo que el magnate diga! —Volví a burlarme. Me gustaba el rumbo que esta conversación estaba teniendo.
—Ya vete a la cama antes que te vuelvas loca. Necesitas descansar —me guiñó un ojo, abriendo la puerta del dormitorio para salir del mismo—Buenas noches, gatita. Qué sueñes con los angelitos.
—Buenas noches, Vicenzo. Qué sueñes con los angelitos —respondí con una gran sonrisa. Hace mucho que no sonreía así.
—Claro que soñaré contigo, gatita —coqueteó haciéndome tragar saliva. Oh, basta.
—Gracias por todo...—mencioné y asintió, entonces desapareció de mi vista por completo dejándome en la habitación sola.
Vi todo lo que tenía cerca y me acosté en la cama rápidamente. Estaba cansada y no he tenido un buen día.
Mientras pensaba en todo lo que pasó hoy, caí rendida de inmediato.
El sonido del maldito teléfono me despertó de mi profundo sueño. Maldije antes de removerme en la cama, qué horrible manera de despertar.
Tomé la llamada, sin fijarme de quién se trataba puesto que acababa de despertar y no estaba cuerda todavía.
—¿Hola? —Esbocé una mueca sentándome en medio de esa gran cama de tres plazas. Observé todo a mí alrededor y noté que no había ningún ruido.
—¡Ellie Stewart! ¡Harás que vaya a Italia y te ahorque con mis propias manos! —La voz del otro lado me asustó. Se trataba de mi preciada mejor amiga y quien seguro me mataría si se enterara de la locura que cometí anoche, Faith. Conozco a esa mujer mejor que a la palma de mi mano.
—Oh, Faith...Siento haberte preocupado de tal manera —lentamente comencé a levantarme de la cama, me dirigí al baño para lavarme el rostro y las manos al mismo tiempo que colocaba la llamada en altavoz—Sabes, mejor que nadie de hecho, que la situación en casa era insostenible y que me harté de la misma rutina de mierda. He vivido durante años aguantando, no obstante, tal como cualquier ser humano lo haría, terminé por cansarme de sus tontas actitudes.
—Mi Ellie, entiendo completamente el que estés cansada de todo lo que tus padres te han hecho vivir y sé, claro está, que nadie merece juzgar a una persona por sus sueños y que nadie tiene el derecho de decirte que tus ilusiones no sirven —se calló un segundo—Siempre he estado de tu lado, no necesito repetirlo una vez más. A pesar de todo lo malo que puedan ser tus padres, a mí parecer esta vez sí te has pasado de la raya con lo que estás haciendo. Entiendo que debe ser extremadamente molesto que te hagan vivir la vida que ellos quieren que vivas y que eres una persona adulta que puede tomar sus propias decisiones...Solo que no termino de apoyar la decisión que has tomado...¿En serio te fuiste a Italia? Sé a la perfección que no serías capaz de tanto, eres mi mejor amiga y te conozco.
—De acuerdo, lo creas o no, lo he hecho. Sí que he sido lo suficiente capaz para tomar esa decisión —abrí la puerta de la habitación para salir a la sala y darme cuenta que estaba sola—No soy una niña y mucho menos seguiré siendo el estúpido títere de mis padres. Quieren que lo haga todo como a ellos les gusta y si no les gusta algo, todos nos vamos al carajo porque necesitamos obtener su aprobación de la forma que sea.
—Ellie...Lo sé, pero...—no supo que decir. Por favor, amiga mía, no intentes defenderlos.
—Aquí no existe ninguna excusa que sea válida, Faith —me di una vuelta por todo el departamento, y sí, evidentemente me encontraba sola en ese lugar, por lo que supuse que él había salido a algún lugar. Le estaba agradecida por haberme cedido su cama la noche anterior—Estudié economía para complacerlos tomando en cuenta que lo que siempre he querido ser es una diseñadora de modas...¿Y qué es lo que piensan mis queridos padres al respecto? Oh, sí, tienes toda la razón. Ellos creen que el diseño de modas es una industria que ya ha sido explotada al cien por ciento y que no vale la pena ni siquiera darle una sola oportunidad. Toda mi vida no he tenido más que una sola pareja, James, a mis veintiún años y al final, terminaron dándole fin a mi relación debido a que según su parecer, ellos mencionaban que no creían que estaba lista para amar a una persona tanto. Cielo, me han quitado todo lo bueno que he logrado obtener en esta vida y me cansé, después de todos estos años de sufrimiento y sumisión, sé que no necesito seguir ni un minuto más de mi vida junto a personas que no lo merecen en lo absoluto. Ya es hora de que empiece a luchar por lo que siempre he deseado, no importa que eso tenga que ser en un país muy lejos, no importa que tenga que empezar en Italia desde cero sin ser nadie ni tener nada. Solo me tengo a mí misma y está bien, supongo que lograré estar bien así
—Tus padres son complicados cielo, y no imagino lo difícil que debe haber sido lidiar con ellos y su mente tan cerrada —la escuché con atención, sentándome en uno de los muebles de la sala. Es mi mejor amiga y la quiero como a nadie, no obstante, juro que mi mayor deseo es colgar el teléfono y no volver a saber nada de todas las personas que formaron parte de mi pasado—Sin embargo, continúan siendo tus padres, las personas que te criaron y nada en este mundo va a cambiar aquello y están preocupados, muy preocupados por lo que hiciste. Debes saber que no puedes desaparecer de repente, dejándolo todo atrás como si no le debieras nada a nadie...
—Faith, ya basta, sé lo que hago y no necesito que me regañes o que intentes cambiar mi manera de ver las cosas —levanté el tono de mi voz, lo que menos deseo es crear una pelea innecesaria cuando toda mi vida es un verdadero remolino de emociones—No quiero seguir viviendo una vida que no quiero tener. Soy una mujer adulta y la única dueña de mi vida. Y si ellos están tan preocupados diles que no voy a volver, que me encuentro totalmente bien alejada de todo ese mundo oscuro y lleno de sueños robados, y que les agradezco por haberme hecho dado cuenta que no me merezco permanecer al lado de personas que solo me hacen daño. He pasado por suficiente dentro de mi propio hogar y aunque no creí que tus propios padres fueran capaces de hacerte daño, ahora sé a la perfección que eso sí puede ser así. Al fin, luego de soportar todo, voy a hacer lo que quiera, voy a tener la vida que quiera sin que los demás lo cuestionen. Se acabó, lo entendí todo y no pienso regresar al lugar en el que no me siento bien, lo hago por mí misma y mi salud mental.
No me hagas perder la paciencia, la poca que me queda.
—¡Piensa en lo que estás haciendo! ¡No puedes desaparecer y dejar a todo el mundo con el corazón en la boca porque no saben que te ha sucedido y mucho menos entienden lo que te pasa por la cabeza! —Mi gritó. Muy bien, se acabó, puedes irte al carajo también.
—Nadie más que yo puede saber lo difícil que fue soportar que el mundo te moldee a su gusto. Me da lástima que no hayas podido entenderme en realidad nunca, y te agradezco por haberme sacado varias sonrisas a lo largo de tantos años —murmuré—Adiós Faith. Comenzaré a ser otra mujer a partir de este día, la tonta Ellie, la niñita de mamá, ha muerto.
Colgué el teléfono y las lágrimas descendieron por mi rostro. Las limpié lo más pronto que pude y me puse de pie, nadie que me haga daño merece mis lágrimas. Caminé hasta la cocina y hallé una nota pegada en el refrigerador, con una preciosa y delicada caligrafía:
Buenos días, gatita. Hay comida en la nevera, he ido a trabajar y volveré en la noche. Por cierto, me tomé el atrevimiento de tomar una de tus prendas para poder saber tu talla de ropa. Luego te enterarás de qué se trata. Espero que pases un día agradable y por favor, te ruego que no salgas del apartamento si no quieres perderte en la gran manzana...Todo lo que puedas llegar a necesitar lo encontrarás en el departamento. Gracias por formar parte de esto, por haber aceptado ser mi esposa falsa. Prometo que te recompensaré todo lo que estás haciendo por mí. Espero que tengas un lindo día y trata de tranquilizarte, deja todos tus problemas atrás. Hoy eres una nueva mujer que inicia una nueva vida a mi lado. Siempre voy a protegerte. No dejaré que nada te haga daño y no dejaré que vuelvas a derramar ni una sola lágrima.
Att: El hombre de tus sueños, Vicenzo.
—Qué egocéntrico, señor Coppola...—rodé los ojos con una pequeña sonrisa—Pero, no imaginas lo agradecida que estoy contigo. Gracias por las bonitas palabras...
Debería empezar a acostumbrarme a la nueva vida que he escogido.
A partir de este instante, he dejado de ser la patética Ellie, la tonta niña a la que sus padres no le dejan cumplir sus sueños, para ser la maravillosa esposa de un hombre atractivo y millonario.
Quizás debería pedirle un favor a Vicenzo. Tal vez debería pedirle que me ayude a que mis padres me dejen en paz de una vez por todas.
Lo pensaré, aun queda tiempo puesto que esta aventura apenas está comenzando.