Capítulo 2

MIRIAM

Entre mis tantas preguntas y temores, además de saber que es el amor y reconocerlo, también está sobre la vida, el saber que es la vida en realidad, él por qué tiene uno que nacer, a que se viene a este mundo, y por eso me pregunto nuevamente, ¿Que es la vida, que significa realmente vivir?, también son muchas opiniones que se dan al respecto y de las que he oído todas son diferentes, por ejemplo, para algunos puede ser bella, otros la viven por vivir sin mostrar interés de como la llevan, otros simplemente reniegan de ella; por eso yo me pregunto que es la vida, y analizando la mía desde que nací creo que me voy con todas las opiniones, por qué desde que llegué a este mundo mi vida a girado alrededor de todas esas opiniones, vine a este mundo sufriendo por qué al nacer perdí a mis padres, mi madre dio su vida por la mía, pero ese hecho hizo que me ganara el odio de mi padre haciendo que mi niñez fuera tan difícil y complicada de vivir, así que mi vida empezó de la forma más trágica.

Aún con mi corta edad jamás le vi razón a vivir, muchas veces deseé morir, rogaba por dejar de hacerlo, pero aún así seguí tratando de vivirla aunque en verdad no la entendía, como tampoco entendí que es el amor, crecí sin amor, así que ese sentimiento para mí era algo efímero, irreal, más cuando lo único que te han brindado es el odio.

Pero con el pasar de los años de mi vida me tocó aprender a vivir, a vivir sin amor, sin deseos de seguir, a vivir sin una razón válida para hacerlo, a vivir por vivir, hasta que conocí el amor que nace de un sentimiento que se llama amistad, ese amor para mí es más real que aquel que se profesan una pareja, ese sentimiento, ese amor romántico lo conocí después de haber conocido el de la amistad, a partir de allí le empecé a encontrar gusto a la vida, ya no la veía vacía, monótona, oscura, ahora la veía brillante, clara, y maravillosa, por qué había encontrado un motivo por quién vivirla.

¡Oh! perdón se me olvidó presentarme, soy Miriam Smithers, la amiga y hermana de Julia Nelsson, entonces ya saben a quien me refiero, sí al conocer a mi Mujer Hermosa, la niña que no solo se convirtió en mi salvación en medio de un mundo cruel, me enseñó no solo que es el amor, sino que también me enseñó que eso es lo que le da color a tú vida, lo que le da luz, y lo que la llena de felicidad.

Ver cómo esa pequeña niña trataba de sobrevivir en medio del caos que era su vida me enseñó a valorar la mía, aunque ya le estaba agradecida a otro ser por mostrarme el camino hacia la luz, fue Julia la que me enseñó lo que es vivir en medio del dolor, del sufrimiento, aún así ver qué la vida es bella.

Mientras crecíamos, cada vivencia juntas me hacían valorar más la vida, cada día ella me enseñaba a querer vivirla aunque a veces todo se fuera a la puta mierda, en realidad mi Mujer Hermosa, fue la que me enseñó a ser una mujer fuerte y guerrera, gracias a ella me pude mantener firme aquella vez que casi la perdí a ella, en donde por durante años había perdido al amor de mi vida.

Así que desde casi mis diecisiete años me tocó otra vez demostrar que significa vivir, tenía que hacerlo por qué ahora la que dependía de mí era mi mujer hermosa, no solo ella sino también mi pequeño sobrino que venía a este mundo prácticamente como vine yo, solo y ha luchar por permanecer en estos dos mundos en los cuales nos tocó vivir.

Lo cierto es que mi vida hasta este momento en él que me encuentro ha sido toda una travesía, he tenido momentos malos, muy malos, tristes, desdichados, momentos en los que no he querido seguir adelante, en los que no he querido levantarme, donde hacerlo ha sido muy difícil, en algunas ocasiones casi imposible, pero aquí estoy dándole guerra a esta vida qué me quiere bajar nuevamente, que me quiere tumbar a la lona, mi dilema ahora es sí continúo luchando o simplemente vivo por vivir, o dejo de hacerlo, la verdad no sé qué hacer, está vez estoy tan cansada de esta vida qué otra vez le perdí el color, ya no me interesa seguir adelante, he perdido una parte importante de mi vida, he perdido al amor de mi vida.

Me he culpado por eso, por qué tuve miedo de actuar como debía hacerlo en aquellos momentos que más me necesitó, mi cobardía a vivir la vida, a la felicidad no me dejaron pensar con claridad, hablo de la felicidad, por qué hasta eso me ha enseñado la vida a qué la felicidad en nuestra vida no es total, ya que se te puede escapar de un momento a otro, es lo que me está sucediendo en estos momentos.

Han pasado casi tres años desde que mi mujer hermosa decidió darse la oportunidad de continuar, de levantarse nuevamente, lo que me ha hecho admirarla un poco más, no es fácil para ningún ser humano vivir todo lo que le ha tocado vivir y seguir con esas ganas de seguir, de pelear con la vida misma para poder lograr ser feliz.

Yo quisiera ser como ella, ser fuerte, capaz de enfrentarme a la vida sin titubear, sin importarme si me tumba, por qué sabría que de mí interior sacaría las fuerzas para lograrlo, pero no lo soy aunque delante de Julia pueda fingir que sí, no puedo no soy tan fuerte, por qué en momentos, precisamente en momentos como estos, son los que me hacen dudar sobre cómo debes seguir adelante, sí quieres seguir viviendo por vivir o simplemente no hacerlo.

Capítulo 3

MI DILEMA

MIRIAM

Estar en este estado en el que me encuentro, no es fácil salir de él, es que siempre me pongo así, siempre me pasa cada vez que lo recuerdo, cada vez que siento su olor, o creo escuchar su voz en algún rincón, pero al buscarlo no lo hallo, como extraño a mi Papirrico, a mi Antone, no he sabido nada de él desde aquella fatal noche que nos sacaron de esa maldita bodega donde tenían a Julia.

Han sido tres terribles años pensando en él, en querer saber que fue de su vida, si pudo sobrevivir o no, eso es lo que más temo, por qué sé qué si hubiera salido con vida aquí estuviera con nosotros, dándonos lata con su palabrería cursis, pero sobretodo brindándonos su apoyo para sacar adelante a mi mujer hermosa, a nuestro bello sobrino que cada día se pone más guapo e inteligente, de paso estuviera a mi lado brindándome su apoyo y amor incondicional.

Por estar pensando en él, en lo triste y vacía que es mi vida sino está conmigo, en este preciso momento me encuentro en ese dilema, el de seguir o no con ella, la verdad no sé qué hacer, no puedo creer que ya casi a mis veinte años, no sepa que hacer con mi vida.

Aunque tengo dos motivos enormes para seguir intentando, para seguir luchando, perder al amor de mi vida me hecho dudar de seguir adelante, no sé, no sé cómo seguir, no se cómo hacerle, la verdad simplemente no quiero hacerlo.

Por eso ahora me encuentro sentada frente al tocador de mi habitación, sosteniendo entre mis manos una cuchilla pensando que es lo mejor que puedo hacer, desaparecer definitivamente de esta vida, para sencillamente dejar de carcomerme si la debo o no debo vivir, cuando estaba a punto de usar esa cuchilla la escuché, escuché esa dulce voz que me trae de vuelta a la realidad.

—Miry, mi Mujer Hermosa ¿te encuentras bien?—, esa voz que trae un poco de calma a mi vida me llama desde afuera de mi habitación dónde el recuerdo no me deja tranquila—, vamos hermosa deja ya de estar encerrada, no lo vale, no vale seguir llorando por lo que no pudo ser, por lo que ya no es—, me decía con ese deje de preocupación que a veces me hace sentir mal por qué por mi forma de llevar las cosas hace que ella sufra, lo que me pone peor en estos momentos, por qué es lo que menos quiero hacer ver sufrir a mi hermana, a mi amiga, ella ya ha sufrido demasiado para que yo le dañe sus ganas de continuar.

—¿Que es lo que quieres que rompa esa puta puerta y te saque arrastras de esta habitación?—, decía entre desesperada e iracunda, no me gusta verla cuando saca su lado cruel, ya que es bastante difícil de manejar su carácter—, ¿no me vas a dejar ayudarte?, por qué sabes que te necesito, sabes que no puedo sola sin ti, sabes que también me duele mi Mujer Hermosa, ¿pero si me rindo, si me dejo vencer ahora, de que habrá valido sobrevivir, de que habrá valido seguir con vida, si también te pierdo a ti?.

Seguía hablando desde el otro lado de la puerta dándole golpe tras golpe como sí se culpara de algo, ella siempre haciéndome entrar en razón con sus palabras que me llegan a lo más profundo.

Debo permanecer fuerte aunque no sepa como, debo tratar de seguir viviendo, aún que tampoco sepa cómo se hace, debo esforzarme por ser aquella mujer en la que mi hermoso Papirrico me quería ver convertida, por lo menos se lo debo, no solamente a él sino también a Julia, trataré de seguir, debo soltar y seguir, creo que es otra forma de vivir ¿no?.

Me levanté, solté la cuchilla que tenía entre mis manos la miré por última vez entonces la guarde en el rincón más alejado de la última gaveta del buró de la cama, limpié mis lágrimas, decidí darle nuevamente la pelea a esta maldita o a esta desgraciada e infeliz vida, pero sobretodo a esta hermosa vida, por qué con todo lo feo que nos toca vivir, los momentos agradables y felices que vivimos en ella nos hace sentir así que en realidad es hermosa, por eso hay que luchar por qué esos mágicos momentos de felicidad sean más que los desdichados.

—¡Perdóname hermosa, no era mi intención ponerte así!—, le dije cuando abrí la puerta y al hallarla tirada en el suelo casi derrotada, con su mirada perdida me sentí culpable por ser causa de su dolor—, ¡sé que también te duele incluso hasta más que a mí por qué lleva el tú sangre, pero a veces no puedo evitarlo!—, le dije con la voz quebrada al mirar su sufrimiento—, pero saldremos juntas de esto, juntas lo lograremos por ti, por mí, por mi Fabriccio, pero sobre todo por él, por qué sino lo logramos juntas sino llegamos hasta la cima como él hubiera querido, su sacrificio habrá sido en balde.

Alzó su triste mirada hacía mí, y aunque ya le habían reformado gran parte de su rostro, aún tenía pequeñas secuelas que irían desapareciendo con el correr del tiempo uno por uno, según me informó Ángelo.

También me informó que los médicos están contentos con su avance, ya que su rehabilitación ha sido más progresiva de lo que ellos imaginaban, y es cierto por qué a estás alturas ya Julia no necesita de muletillas para caminar, hasta ya empezó su entrenamiento en el bosque, cada día lo hace mejor, a veces me uno a ella para llegar a ser igual de fuerte que ella, aunque al principio del entrenamiento le sacaba ventaja, cada día es ella la que me deja atrás, creo que ella nació para ser la Reina del puto bajo mundo en que nos hallamos, y yo la genio que maneja todo desde atrás de una máquina, somos dinamita pura cómo alguna vez había dicho mi Papirrico, ninguna de las dos somos alguien sin la otra.

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