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Los Ángeles, 2016
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Era una tarde con viento, recientemente comenzarían las clases por lo cual Karla saldría a divertirse como era costumbre, sus padres no tenían tiempo para convivir en familia. Alejandro Thompson tiene una empresa, esa es la razón por la que Karla debía estudiar administración, aunque ella siempre dudaba que una vida de empresaria le haría feliz. A ella le gusta defender a las personas, por esa razón terminaba involucrada en problemas, pero esa era la historia detrás de los relatos de su reputación.
Tyra Thompson tiene una tienda de flores, se encarga de todo el proceso de cuidado, ella siempre hace lo que le viene en gana, como hace meses atrás abrió un restaurante donde descubrió su verdadera pasión “la cocina”, contrato a personas comunes de diferentes nacionalidades para compartir platillos de sus países.
Karla es una chica delgada, de piel canela, trasero grande, cintura reducida y una belleza despampanante, esa era la razón por la cual la mayoría tenía un crush con esa bella mujer. Las mejores amigas de Karla son: Jane Harris, una chica alta de 1.75, cabello teñido de rubio; Hannah Dash es una chica afroamericana con mucho carisma y belleza teniendo embobada a Jane; Allison Robinson, una chica mexicoamericana con una estatura de 1.58 y Verónica Luther, una chica demasiado bella, alta y delgada.
Karla esa tarde había quedado de pasarlas a recoger a sus casas, acepto sabiendo que Verónica es muy desesperante en cuanto se refiere a esperar, Jane con sus bromas pesadas siempre termina enojando a Karla o sus otras amigas, Hannah regañándolas porque siempre solían comportarse como bebés irritantes y molestosos cada que salían juntas, Allison por su parte es una chica muy romántica, soñadora y motivadora, era la típica amiga tranquila.
Karla llevaba música relajada, llegó a la casa de Vero, está no había parado de llamarle en todo el camino molestando un poco a Karla.
—¡Ya me estaba haciendo vieja! —dijo de manera chillona haciendo que Karla rodará los ojos de forma molesta, aunque no lo estaba.
—¡No exageres, Vero!
—Llevo horas esperándote, tardas en lavar ese tremendo trasero o es que se pierde el jabón en esa enorme cosa —Karla enrojeció—. ¡JA! ¡JA ¡JA! ¡Lo sabía!
—¡Súbete o te dejo! —Le miro retadora.
—Calma las tetas... ¿Tus otras amiguitas? —Entrando al coche y viéndose en el espejo.
—Vamos por ellas —Comenzó a manejar, Verónica negó por la música de Karla, coloco su celular sonriendo con satisfacción al escuchar la música electrónica comenzando a escucharse.
—No digo de esas tres ñoñas... tus otras amiguitas —Le miro feo porque realmente odiaba a esas dos chicas que solo buscaban popularidad de su mejor amiga.
—¿Mercy y Jessi? —Verónica solo asintió—. Ellas dijeron que estarían en la fiesta, se sienten incómodas de ir con ustedes porque dicen que las odian… bueno solo dijeron “Verónica Luther nos odia” —Detuvo el coche en un semáforo.
—Sí, son odiosas. Son unas zorras y te quieren convertir en eso, yo seré un poco loca, pero respeto mi relación, claro si tuviera una —dijo de mala gana recordando su cobardía por no hablarle a Alessia Wilson.
—Sabes que la chica que te gusta esta soltera, ¿no? —Se burló de Verónica.
—Claro que lo sé, idiota, pero me da miedo que me rechace. Ella es todo lo contrario a mí, además se junta mucho con Johnson —Mirando por el ventanal a una chica con su pareja.
—¿Cómo lo sabes? —pregunto interesada en el tema, si había alguien que podía llamar la atención de Karla era esa chica de ojos verdes, nadie le hablaba por ser la rara del instituto a excepción de Alessia Wilson.
—Porque siempre las veo a las dos... no es que me ponga celosa ni nada, solo que a veces me gustaría ser como ellas... inteligente y todo eso —Suspirando al darse cuenta de que ser "popular" solo provoca que hablen cosas falsas de tu vida.
—Vero, inteligente, eres... solo que eres muy busca problemas no estaría mal cambiar un poco, ¿no crees? —dijo Karla, pensando en su propia vida, aunque no lo admitiría que era un consejo para ella también.
—¿Te gustaría hacerlo? —Sorprendida de que Karla reflexione de esa forma.
—Algún día —Le sonrió haciendo que Vero bufara.
—¡Eres una tonta! Supuse que querías cambiar —Llegaron a la casa de Jane donde ya estaban las otras chicas riéndose de algún chiste que había contado Jane.
—¡Tenías que pasar por ese engendro primero! —dijo una molesta Jane.
—Ese engendro te da placer en las noches, Jane —Hannah se puso seria... se sabe que Hannah tiene un enamoramiento con Jane, aunque lo niega—. Ya tranquila barrita de chocolate que también te puedo dar a ti —Mirando a Hannah seductora.
—Ya vámonos chicas, quiero bailar un poco —Sugirió Allison para calmar el momento que se había vuelto incómodo.
—¡Ya hablo la minion!
—Cállate hija no reconocida de Chuky y Tiffany.
—Tu hija de los elfos y ogros.
—Ya vámonos —menciono Jane fastidiada.
Las tres chicas se subieron al auto, el camino fue muy divertido burlándose de Karla. Al llegar bajaron rápido del auto.
—¡¡A divertirnos!!... ¡¡no me esperen!! —Se fue como una bala entre toda esa gente que buscaban placer, las tres chicas solo vieron cuando Verónica desapareció.
—No te preocupes por nosotras Karla, que sé que terminaras en una pelea y te irás, el primo de Jane pasará por nosotras.
—Ya me conocen. Que la pasen bien.
—Demasiado diría yo... vamos —Hannah tomo la mano de Jane mientras Allison solo se despedía amable de Karla.
Y así entraron cada una a divertirse como si fuera su último día... Karla Thompson con Derek hablando. El chico había bebido bastante alcohol y había comenzado a besar a Karla de manera sugerente.
—¿Cuándo vamos a dar el segundo paso? —Le besaba con desesperación.
—La verdad, no estoy enamorada de ti y creo que tú tampoco por la manera en que me ves. Solo quieres sexo conmigo y es algo que no te puedo dar —dijo de forma fría.
—¿Qué dices? —Dejo de besar el cuello de Karla.
—Lo que escuchaste. No pienso que estés sordo, ¿o sí? —le dijo de manera calmada, eso estaba haciendo enojar a Derek.
—¡Karla, yo daría mi vida por ti! —Se había exaltado al hablar haciendo reír a Karla.
—Claro... sabes que nos vemos, voy a tomar algo, bye, bye —La morena solía ponerse de mal humor cuando le mienten.
Derek le engañaba con distintas porristas del instituto, pero Karla nunca se había tomado en serio esa relación. Karla durante el resto de la noche se la paso tomando hasta que sintió que alguien se sentaba a su lado.
—Hola —dijo el chico de manera coqueta haciendo que Karla girara los ojos con fastidio.
—Largo —dijo con voz tranquila.
—Te vi y decidí acercarme al verte triste.
—No lo estoy ni un poco —Lo miro unos segundos y siguió viendo al frente.
—Vamos, nena, sé qué la estás pasando mal.
—¡Desaparece! —dijo molesta. Karla estaba cansada de que le vean solo como un trozo de carne.
—Te puedo dar diversión —dijo coqueto acercándose al oído de la chica.
—¡Mira, idiota! ¡¿si estuviera pasándomela mal crees que estaría aquí?! ¡Lárgate que no necesito a ningún imbécil que me arruine mi noche! —dijo en tono amenazador, manteniendo esa frialdad que le caracteriza.
—Tranquila, preciosa, sé que vas a divertirte y terminaras gritando mi nombre y rogando que te dé más —Se acercó peligrosamente a la morena.
—¡¿Me ves cara de urgida?! ¡Idiota! —Le soltó un puñetazo en la cara que el chico miro luces, se fue sin mirar atrás.
El chico al llegar a su mesa se encontró a su novia que al verlo lo obligo a llevarla con la mujer que lo lastimo.
—¡¡Eres una maldita quita novios!! —Le Jalo el cabello a Karla, la chica pensaba que era de las chicas que se dejaban golpear.
—¡Tú una estúpida! Tu noviecito solo te ve la cara de imbécil —Se burló de la chica que tenía su cabello en un puño—. Tu imbécil novio fue el que me busco. Yo lo rechacé y como no entienden a la buena le solté mi puño hermoso, así que si no lo quieres conocer es mejor que sueltes mi cabello.
—¡No lo haré!
—Bien, te di la oportunidad —Karla, de un solo puñetazo en la nariz, le saco sangre y le hizo caer. Una nueva pelea para la lista de Karla Thompson, un día normal.
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Los Ángeles, 2016
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Karla terminó de golpear a la chica y salió enojadísima directo a su auto, no le importo que fuera tomada en el transcurso del camino, pensó en Mackenzie. Ella se sentía atraída por esa chica de ojos verdes, sus ojos son lo que más le gusta de ella. Encontraba lindo que siempre le ayudaba cuando Karla tenía problemas con matemáticas, Mackenzie estudio construcción era todo un cerebrito. Karla debía tomar decisiones en su vida romántica y en su carrera profesional.
—Mackenzie —dijo en un suspiro—. Es tan linda conmigo a pesar de que le molesto un poquito, me encanta cuando se sonroja. A un recuerdo el primer día que le conocí —Sonrió con nostalgia al recordar el pasado.
/*-------------------Recuerdo de Karla
Las clases estaban por terminar y Karla necesitaba leer un libro que le habían asignado, entro a la biblioteca, pero iba tan distraída que choco con una chica que llevaba muchos libros en sus brazos.
—Lo siento —dijo sonrojada, la chica comenzó a levantar los libros—. Deja te ayudo —La chica solo asintió, pero no la miraba, Karla quería saber quién era ella. Se miraba como una chica ruda, pero tímida al mismo tiempo por no mirarla—. Me llamo Karla Thompson, ¿y tú? —La chica dejo los libros a su lado para alzar la vista, Karla quedo profundamente cautivada por esos hermosos ojos verdes.
—Mackenzie Johnson —Sonrojada porque la morena no la dejaba de ver, lo que no sabía Karla que la chica de ojos verdes siempre le miraba, pero le daba pena hablarle.
—¿Trabajas aquí?... no te había visto —dijo un poco cómoda.
—Bueno, aquí estudio como tú, pero me mantengo más en la biblioteca o en el campo de la escuela —Sonrío tímida.
—Mucho gusto —Mackenzie no entendía por qué le estaba hablando si era la rara de la escuela, aunque gustaba de verla de lejos—. De verdad lo siento —Karla no sabía si sentía pena por el incidente o por mostrarse realmente como es ella.
—No te preocupes, estoy acostumbrada a que no me miren en el camino.
—No lo hice con esa intención. ¿Por qué dices eso? —pregunto Karla interesada.
—Yo me entiendo sola... un gusto Karla —Tomo los libros y siguió acomodándolos.
Karla se interesó mucho en esa chica de ojos verdes, así que decidió investigar en que edificio estudiaba, cuando consiguió la información decidió inventar que tenía problemas en matemáticas cuando en realidad era perfecta en todo. Mackenzie, por su parte, no tuvo problemas de enseñarle así fue como se fueron conociendo.
Karla con el paso del tiempo conoció a Jessi y a Mercy dejo de juntarse con Mackenzie porque las dos chicas le decían que era la chica rara, Mackenzie se sintió un poco mal, pero se le pasó cuando conoció a Alessia, se hicieron tan unidas que a Karla le causaba celos por su amistad o tal vez romance.
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—Recuerdo que tuve que investigar donde estudiaba. Me encantaron sus ojitos verdes, lo cierto que me separe de ella por culpa de Mercy, deje que se hiciera más amiga de Alessia, me siento tan mal por eso —Sus ojos comenzaron a cristalizarse, lo último que vio fue la luz nublarle la vista y el último recuerdo esos ojos verdes.
El accidente fue muy fuerte, Karla se lastimó las costillas, se golpeó muy fuerte la cabeza causándole inflamación, el espejo de la parte delantera se rompió provocando que pedacitos de cristal terminaran en sus ojos, se desmayó del dolor. Era un milagro que estuviera respirando; su llegada al hospital fue atendida de inmediato, los doctores les informaron a los señores Thompson del accidente de su hija y estos no tardaron mucho en llegar.
—¡¿Cómo está mi hija doctor?! —pregunto Alejandro desesperado.
—Su hija tiene una costilla fracturada, su cabeza se inflamó, tendrá que descansar mucho, pero sus ojos sufrieron un daño perjudicial, los cristales lograron lastimar, una parte de ellos le traerá la perdida de la vista, lo siento mucho —dijo apenado el doctor.
—¡¡No mi hija!! —Ambos se sentían culpables por no estar con su hija, ahora ella ya no podría verlos.
—¿Le pueden operar? —pregunto Alejandro.
—Sí, pero hay un cincuenta por ciento de posibilidad que no recupere la vista, se puede intentar cuando desinflamen, la buena noticia es que no logro lastimar a más profundidad, solo es cuestión de que ella decida.
—Hablaremos con ella —Sin más el doctor se retiró... Tyra y Alejandro estaban muy dolidos y no sabían cómo reaccionaría su hija.
Los doctores hicieron que su hija durmiera por cuatro días y hasta cuando notaron que su cerebro había desinflamado dejaron de ponerle los medicamentos para dormir. Karla soñaba con Mackenzie.
/*-------------------Sueño
En el sueño, Karla llego a la casa de Mackenzie. Le había gustado el lugar donde vivía la de ojos verdes, aunque le pareció raro porque ella nunca se animó a visitarla, toco la puerta.
—Hola, Mackenzie —dijo con una sonrisa amplia. Se sentía feliz de por fin ver a esa chica de ojos verdes.
—Hola, ¿cómo es que llegaste a mi casa? —pregunto confundida, ya que no le había dicho dónde vivía en los días que habían hablado.
—Quería verte... ¿Puedo pasar? —pregunto tímida, ignorando la pregunta de la chica de ojos verdes.
—Sí, p-pasa —Se hizo a un lado para que Karla entrara.
—Sé que me porte de lo peor por dejarte de hablar.
—No te preocupes Karla, ¿quieres tomar una bebida?
—Sí, gracias.
Platicaron de cosas divertidas o cosas que habían visto en el instituto, Karla se sentía tan feliz de estar con Mackenzie.
—Mis hermanos no tardan en llegar… ¿Quieres conocerlos? —Esos ojos verdes que tanto le gustan a la morena se veían brillosos.
—¡Claro que me encantaría!... me gustaría ver una película mientras esperamos.
—Tengo varias en mi computadora, no sé cuál deseas ver —Sacando su laptop de su mochila de trabajo, Mackenzie dirigía una estación en la radio y en la escuela nadie sabía su segundo nombre “Michelle” por eso es que pasaba desapercibida.
—Pues me encantaría una película de amor, ¿tienes bajo la misma estrella?
—Claro que la tengo, soy una romántica —Sonriendo cosa que Karla admiraba de ella, ese gesto tan hermoso era su debilidad—, pero no me mires así.
—Es que eres como un bebe… ¡Mi Booboo! —Era la primera vez que Karla mostraba esa vocecita de niña pequeña, Mackenzie se sonrojó e ignoro el apodo. Coloco la película ambas se sentaron disfrutando de un bote de helado de vainilla.
Los hermanos de Mackenzie llegaron cuando terminaban de ver la película, ambas lloraban dramáticamente.
—¿Por qué se tuvo que morir? —dijo Mackenzie llorando haciendo que Karla le mirase.
—A veces el amor es así, Mackenzie. Llega cuando menos te imaginas y te deja cuando ya no puedes reprimir tus sentimientos… a veces es maravilloso, pero otras te dejan un sabor amargo.
—Tienes razón, así son las despedidas —Limpiándose las lágrimas.
—La beba está llorando otra vez —Michael siempre solía molestar a su hermana con Karla, bueno él sabía que Mackenzie está enamorada de esa morenita—. Karla no te preocupes eso que no la has visto cuando mira Titanic, todo el día está deprimida.
—¡Ya déjame de molestar, Michael! Al menos a mí me encantan las películas de terror, no soy como niñita aterrorizada que corre al cuarto de mami porque me dio miedo entrar a mi cuarto —Sonrió burlona.
—Por eso digo que me callo —Haciendo una seña con los dedos en su boca.
—Hola —Taylor se acercó a Karla, ella es una adolescente regordeta de las mejillas.
—Hola, pequeña.
—Ya no soy tan pequeña tengo 14.
—Me hubiera encantado tener hermanos, pero soy hija única.
—Pues yo puedo ser tu hermana, claro si me quieres —Sonrojada.
—Claro que sí, iremos de compra y estaremos en todas partes.
—¿Puede ir Macky con nosotras? —La niña se veía entusiasmada abrazando a su hermana.
—Claro que sí —Karla miro a Mackenzie y ella le sonrió.
—Creo que debo irme.
—Es-espera, K-Karla.
—¿Qué sucede?
—Me preguntaba, sí. ¿Podríamos reunirnos como antes?
—Me encantaría, Macky. Nos vemos.
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Karla estaba despertando del sueño y darse cuenta de la realidad.
—Qué sueño tan hermoso... ¿Por qué está tan oscuro? —Le dolía abrir los ojos y le dolía mucho la cabeza.
—Tranquila, hija. Tuviste un accidente, no sé si lo recuerdas —dijo preocupaba Tyra.
—Solo recuerdo la luz y el golpe, solo eso, pero... ¿Por qué tengo esta venda en los ojos? —Karla se tocó la parte de los ojos, le dolió su cabeza al hacer movimientos, pero esa venda significaba mucho, lo sabía.
—Tenemos que hablar de lo sucedido... —Esa voz de tristeza de su papá la había escuchado cuando murió su mascota, sabía que vendría algo triste después de ese accidente.