Capítulo 2

Yulieth, a sus quince años, faltando sólo un año para iniciar sus estudios profesionales, desde que vio a Jhon en aquella cafetería quedó impactada con sus encantos; él parecía un modelo de revista, tenía una mirada penetrante y esa sonrisa coqueta y cautivadora que sin duda alguna podía tener a la mujer que quisiera, ella quería ser una mujer para él, sería sólo una vez, sería sólo esa vez, su hermano le había contado que él vivía en Francia, no lo volvería a ver, y eso no importaba, esa primera vez tendría que ser mágica y sería para él, porque esa primera vez era suya, era ella quien quería recordarla y quería impregnarse de él. 

Pudo ver como su hermano hablaba con él, como hicieron cierta amistad y vio la oportunidad, le dijo desde la puerta que lo invitará a la cena y así lo hizo, después de aquella respuesta de Jhon ella perdió toda esperanza. 

Después de haber perdido a Jhon de vista, sólo pudo pensar en lo que había podido escuchar, <<hotel orquídea>>, llegó a aquel hotel y preguntó por él, se encontraba en el bar, ella solo lo vio en la barra a través de la entrada pero no se acercó a él, estaba indecisa, sólo se limitó a verlo, pensaba irse de allí, pero también quería entregarse, esa primera vez es muy importante y quería que fuera él <<ya estás aquí, ya está el aquí >> pensó ella.  Vio cómo él se levantó de su silla y salió hacia el ascensor donde había un grupo de personas con quienes ella se camuflo para no ser descubierta, subieron pero él estaba algo tomado por lo no se percató ni esperó que de ella estuviera allí, ella salió tras él y pudo ver la habitación a la que ingresó; se quedó esperando indecisa.  << que estoy haciendo >> pensó ella fuera de aquella habitación.  Sentía que el corazón salía de su pecho, sentía su sexo vibrar, sentía que su piel pedía a gritos aquel hombre, bajo las escaleras para intentar calmarse, respiro profundo y desidia subió a aquella habitación, golpeó la puerta con suavidad y la puerta se abrió. 

Jhon pudo ver quién perturba su descanso y esa hermosa ilusión, aquella hermosa joven que alteró sus sentidos estaba de pie en su puerta; aún con su vestido blanco y esos tacones que le regalaban unos centímetros de más, él le sonrió con malicia y seducción, ella respondió con una sonrisa.  

- Supongo que estoy lo suficientemente ebrio como para estar imaginándote – dijo Jhon descargando su cabeza al marco de su puerta. - Ella se sonrojo por el comentario y lo beso en la mejilla, pero el con un rápido movimiento la tomó por la cintura y la acercó a él besando sus labios. – me vas a dejar pasar? – preguntó ella, él movió la cabeza negando y ella lo vio algo intrigada. – ¿dónde supone tu hermano que estás? – indagó Jhon – con mi supuesto novio Andrés – respondió Yulieth con una sonrisa pícara, Jhon sintió que algo se movió en su interior con las palabras de ella, << Andrés, creo que no me gusta ese nombre >> pensó Jhon.  

- Mañana puede que despierte y no recuerde nada de lo que pueda pasar ahora – dijo Jhon sin soltar la cintura de ella - ¿aun quieres entrar? – preguntó Jhon y ella asintió con la cabeza y puso sus labios sobre los de él, Jhon soltó el agarre y se hizo a un lado abriendo más la puerta y dando paso para que ella ingresara. – no te preocupes, no estaré cuando despiertes – dijo Yulieth con una coqueta sonrisa y Jhon frunció el ceño mirándola con incredulidad. <<sé que te veré cuando despierte >> pensó Jhon con cierto temor a los problemas que pudieran llegar con ella.  

Yulieth no entendía que le estaba pasando, <<que estoy haciendo, que voy a hacer, que debo hacer, que va a pasar, quien soy, Dios mi cuerpo está fuera de control. >> pensaba Yulieth angustiada de sentir su corazón y con la certeza que él podía escucharlo.  

Se escuchó el sonido de la puerta cerrarse, ella dio un pequeño salto de susto por el sonido, él la giro para que quedara de frente a él y la beso con pasión, ella respondió de la misma manera como él le había acabado de enseñar unas horas antes, el beso se intensificó y él se inclinó para poner sus manos bajo su vestido y acariciar sus piernas mientras subía hasta sus glúteos, la sintió estremecerse cuando sus manos llegaron a su destino, magreo sus glúteos y pasó su mano de manera muy sutil en su sexo sintiendo la humedad en su panti, ella rompió el beso cuando sintió aquella íntima caricia y se sonrojó bajando la cara mirada avergonzada sabiendo cuán mojada estaba y que él lo había descubierto, él tomó su mentón y subió su rostro buscando sus hermosos ojos marrones, - ¿éstas bien? – preguntó el buscando que no apartara su mirada, ella asintió sonrojada y continuaron besándose – estas mojada para mí – susurro Jhon, ella seguía sonrojada. Entre aquel beso en el jardín donde ella no sabía qué hacer, esa manera tan coqueta que llegó a su habitación y esa timidez ante su propia humedad, no sabía que pensar, Jhon estaba excitado y confundido, pero no detuvo aquellos besos.  

Jhon sabía que estaba en el punto sin retorno, donde no podía detenerse y no quería hacerlo; aunque no se sentía merecedor de aquel honor desconocía la razón por la que ella lo eligió a él, <<no es justo niña, hoy no será, no seré yo, solo haré que sea inolvidable y no podrás borrar mis huellas >> pensó Jhon mientras buscaba el cierre de su vestido acariciando aquel hermoso e inocente cuerpo y sentía esa inexperiencia virginal; al encontrar el cierre, se deshizo del obstáculo que los separa de la piel, dejando que cayera por la gravedad, ella jadeo excitada y avergonzada de su desnudez, él podía ver su ropa interior blanca de encaje, ella sentía que esos besos viajaban en cada milímetro de su piel, aún tenía la ventaja de sus tacones que le permitían recibir esos besos con más comodidad, ya que el Medía 1.80, Jhon bajó dando besos tiernos en su cuello mientras desabrochaba su brasier y acariciaba sus senos, besaba y acariciaba con su lengua los pezones, haciendo palpitar su vagina de deseo, en un repentino movimiento él la tomó en sus brazos cual princesa y la llevó a la cama, allí le quitó los zapatos dando besos en sus piernas mientras subía, subió hasta llegar a su sexo, ella se estremeció y lanzó un sonido de excitación e instintivamente tapó su boca con sus manos, él tomó sus manos y las retiró, - quiero escucharte, regálame todos tus sonidos, dame todo tu placer—le susurró al oído mientras besaba el lóbulo de su oreja y bajo a retomar donde había quedado, besaba su sexo y le daba pequeños y tiernos mordiscos por encima de sus pantis, después los quito viendo todo su cuerpo vulnerable expuesto para él; ella tenía sus ojos cerrados y apretaba las sábanas por todo el placer que estaba sintiendo, él se estaba tomando su tiempo para hacer que ella disfrutara cada sensación. << ¿qué debo hacer? ¿dónde debo poner mis manos? Malditas clases de educación sexual, no enseñan nada>> pensaba Yulieth ante tantas sensaciones y ante su último pensamiento no pudo evitar reír.  

Jhon Separó las piernas de Yulieth con delicadeza mientras se ponía en medio de ellas, el continuaba con su pijama puesta pero no podía evitar que se notara su miembro erecto,  se inclinó y beso la vagina húmeda, acarició con su dedos su clítoris mientras introducía su lengua simulando la penetración, el veía como se estremecía de placer, su lengua jugó con su clítoris mientras acariciaba con sus manos sus glúteo y agarraba sus caderas para que no se zafara de su boca con sus movimientos; ella pudo sentir como su alma abandonó su cuerpo por un instante, como su cuerpo se llenó de ese extraño placer que no explican en las clases de educación sexual en los colegios, ese placer del que se quiere repetir, un placer del que no se tiene suficiente.  

Jhon vio con satisfacción como se estremecía ella de placer, subió buscando sus labios para besarla, ella huía de su mirada, - mírame por favor – dijo Jhon con una sonrisa de satisfacción – sabes delicioso, jamás olvidaré tu sabor – dijo Jhon besándola de nuevo, ella rompió el beso buscando sus brazos y él se acostó junto a ella abrazándola y ella escondía su rostro en su pecho, - mi ninfa, ya llegara el indicado – dijo Jhon a manera de susurro. <<para mí tu eres el indicado>> pensó ella.  

Después de unos minutos abrazados, creyendo que él dormía, queriendo regresar el placer ofrecido por él, buscó acariciar el miembro de Jhon que aún se encontraba erecto, el sintió esa curiosidad más con su ingenua inseguridad y sonrió deteniendo la mano, - no mi ninfa, quédate con mis huellas, déjame con tu recuerdo, no tienes que hacer nada – le dijo Jhon y la beso, iniciando de nuevo ese juego erótico, la cubrió con las sábanas y despacio se introdujo en ellas, empezó a besar sus senos y chupo cada pezón haciendo que cada una de sus acciones hicieran eco en su vagina, bajó haciendo un camino de besos hasta su Clítoris, donde se detuvo  jugar con su lengua e introduciendo simulando de nuevo la penetración y dándole de nuevo el más placentero orgasmo que ella pudiera disfrutar, salió de las sábanas y la beso queriendo robar cada gemido de placer que salía de su boca. << ¿que fue todo esto? ¿Que debería hacer ahora? >> se preguntaba ella, el continuaba con la ropa aún puesta, pero podía sentir su deseo.  << soy un puto caballero>> pensó Jhon mientras se acostaba al lado de Yulieth, la acercó para besarla y la abrazo mientras ella hundía su rostro en su cuello.  

Ella se aferró a él, ese hombre de 1.70, cabello castaño, ojos verdes y cuerpo perfecto; después de disfrutar esa visita por un rato, se entregaron a los brazos de Morfeo.  

Yulieth se despertó sobresaltada, no quería estar ahí cuando el despertará, <<- Mañana puede que despierte y no recuerde nada de lo que pueda pasar ahora,>> recordaba esas palabras que Jhon le había dicho y no quería sentirse más avergonzada de lo que ya estaba por lo que había ocurrido, sería aún más vergonzoso tener que explicar su presencia en esa habitación, además después de haberle dicho que no estaría ahí cuando el despertará, no quería que él sintiera que ella lo presionaba de alguna manera, tomó su vestido y su brasier, entró al baño en silencio para asearse un poco, dio un par de vueltas silenciosas en la habitación buscando sus pantis pero sin éxito, lo sintió moverse en la cama y decidió marcharse sin ellos en silencio.  

Jhon despertó y ya eran las 9:30 de la mañana, debía empezar a alistar para salir, se dirigió al baño esperando que ella estuviera allí pero sin éxito, suspiro <<quizás así sea mejor >> pensó Jhon; mientras se duchaba recordaba a Yulieth estremecerse de ese placer nuevo para ella y verla sonrojada por la vergüenza de sus propios deseos, mientras se vestía no podía creer como había aguantado aquella tentación <<definitivamente, soy un puto caballero>> pensó de nuevo, << si me hubiera desnudado no hubieras salido bien librada niña>> pensaba recordando que desde que la vio en aquella cafetería la deseo y cuando tuvo la oportunidad fue todo un caballero <<definitivamente esto no es de contar >> pensaba, De pronto el sonido de su celular lo hizo reaccionar 

- Habla jhon – respondió su teléfono celular  

- Como es que te quedas en el hotel y no vienes a casa – su madre le reclamó al otro lado de la línea  

- No es lo que piensas, necesitaba este tiempo fuera, ayer fue un día difícil y necesitaba un relax, éste relax no lo puedo ni lo pienso llevar a tu casa, entonces aclarado el punto… como estás. – dijo jhon a su madre mientras seguía alistando sus cosas para salir.  

- Bien, ¿vendrás hoy?  

- No, mi vuelo sale a las 3:00 de la tarde y no sé cuándo regrese, sabes que debo dejar las cosas arregladas allá para venir a asumir mi vida aquí.  

- Sabes que te amo ¿verdad?  

- No lo sé, creo que vas a tener que decirlo mas seguido y demostrarlo.  

- Está bien, pero cada cuanto quieres que te lo diga  

- No se, creo que eso depende de cuánto me ames no?  

- Esta bien, no olvides llamar cuando llegues – se sintió un silencio, Jhon veía algo entre las sábanas, pudo ver un pequeño encaje, frunciendo el ceño con curiosidad, lo tomó y descubriendo que era el panti de Yulieth, soltó una Sonora carcajada y guardo en el bolsillo de su pantalón el pequeño encaje.  

- De qué te ríes. – preguntaron al otro lado de la línea  

- Nada doctora Julia, espero recordar llamarla cuando llegue. Adiós  

- ¿Algún día me llamaras mamá? - Se escuchó un incómodo silencio.  

- No lo sé – respondió Jhon.  

- Lo siento, de verdad discúlpame. – espero que me llames cuando llegues para saber que llegaste bien. Adiós. – terminó la llamada sin esperar respuesta por parte de Jhon.

Capítulo 3

Yulieth había llegado a su casa, no entendía muy bien todo lo que pasó, solo sabía que aquello era inolvidable; para todo lo que pasó, para todo lo que sintió, no existía ningún manual, esas sensaciones vienen sin instrucciones, no existen clases en el colegio que enseñe aquello que la piel pide; ahora, había surgido un sentimiento, esas sensaciones que un completo extraño le hizo sentir. << se supone que no debía ser así, sólo te doy lo que quieres, yo me quedaba con el recuerdo, te irías y no te extrañaría; ese era el trato, eso era lo que yo quería… pero tenías que ser especial, tenías que ser jodidamente especial y ahora me duele el corazón >> pensó Yulieth encerrada en su habitación, después derramar unas lágrimas se quedó dormida, unos golpes en la puerta de su cuarto la despertaron – hola muñequita – escucho hablar a Luis – a desayunar dormilona – Yulieth se sentó al borde de la cama – ya voy, gracias – respondió ella, entró a su baño, hizo su rutina de aseo y bajó a desayunar después de pasar por el espejo – todo va a estar bien, ya pasó, ya no está, pero fue maravilloso – se dijo con una sonrisa de felicidad y satisfacción. – ¿a qué hora llegaste muñequita? – preguntó su hermano, - no sé, no vi la hora. – estuviste llorando – dijo Luis, - ¿quieres hablar? – sé escuchaba preocupado – no es nada, no te preocupes, cosas de mujeres – respondió Yulieth, sabía que era la mejor forma de evadir esos interrogantes con su hermano, después, todo quedó en silencio. Jhon estaba en el aeropuerto esperando la hora de abordar, estaba en la sección de fumadores, sacó del bolsillo de su chaqueta los cigarrillos y metió la mano en su pantalón para buscar su encendedor encontrándose con los pantis blancos de encaje de Yulieth, sonrió con picardía pensando en lo ocurrido la noche anterior y desistió de fumar. En el avión, Jhon quiso descansar, cerró los ojos y después de 45 minutos escucho pequeños golpes que le hicieron reaccionar; se incorporó en su asiento, acomodó su saco, su corbata respiró profundo e intentó dormir de nuevo sin éxito. Yulieth se reunió con sus amigos, esos dos seres incondicionales, Andrés, dos años mayor que ella, ante los ojos de su hermano era su novio, nunca se supo cómo llegó a esa conclusión ya que es gay y Thamara, un año mayor que ella, los tres Mosqueteros, confidentes, incondicionales, leales, sin embargo, ella prefirió callar aquello que vivió, es un recuerdo suyo, un recuerdo que estaba grabado en su alma, estampado en su piel, nada ni nadie se lo quitaría y la opinión de sus amigos no contaba. Prefirieron hablar de los proyectos que tenían al terminar su colegio, Cada uno tenía su propio estilo, sus propios proyectos de vida, su futuro. Yulieth vivía sola con su hermano después de la muerte de sus padres en un trágico accidente de auto, su hermano era 7 años mayor que ella, estuvieron bajo el cuidado de un tío hasta que Luis fue lo suficientemente responsable para hacerse cargo de su hermana, sacó adelante sus estudios en arquitectura y está dispuesto a apoyar a su hermana en lo que desea estudiar aunque ella ha querido ayudar económicamente a su hermano trabajando por jornadas en la cafetería “la ninfa”, aquella cafetería que tantos recuerdos despertaría porque fue ahí donde todo inició, ahora más que nunca esa cafetería era importante para ella. Jhon llegó a su apartamento, intentó dormir, cerró sus ojos y fragmentos de recuerdos de aquella noche llegaron a su mente, no pudo evitar su erección, con rapidez liberó su miembro y empezó a acariciar para satisfacer aquella necesidad mientras pensaba en esa mirada marrón y esos labios jadeando de placer; después de liberar su tensión, se durmió por 45 minutos, después escucho unos pequeños golpes en la puerta de su habitación y despertó exaltado ya que no había nadie más en su apartamento. Después de asegurarse que nadie llamaba a la puerta de su habitación llamó a sus amigos, Richard, Carlos y Sam que siempre estaban dispuestos para lo que fuera necesario, en las buenas y en las malas, en las malas y en las peores ellos estaban ahí y en ese momento necesitaba salir para despejar su mente. Jhon y sus amigos regresarían a su país y ciudad natal, ahora más que amigos eran socios, trabajarían para sacar adelante aquellos negocios de los que tenía que hacerse cargo, en dos años, sería su regreso definitivo, después de terminar la especialización que cada uno había elegido. Llegaron a un bar, tenían que celebrar la nueva vida que los esperaba y Jhon tenía que deshacerse de algunos recuerdos de los que no pensaba contarle a sus amigos << fui un puto caballero con una hermosa ninfa que estuvo desnuda en mi cama >> pensó Jhon mientras llegaban a tomar el pedido << no, eso no suena bien para contarles a ellos >> pensaba mientras recordaba como recorrió con sus labios ese cuerpo virginal, - Jhon, que vas a pedir – le dijo Richard chasqueando sus dedos para llamar la atención y sacar a Jhon de su idilio – whisky – dijo Jhon a la mesera. – ¿algo para contar Jhon? – preguntó Richard mirándolo sonreír perdido en sus recuerdos. – no, nada – respondió moviendo la cabeza en señal de negación y desviando su mirada a la nada. Después de unas horas, Jhon y sus amigos ya contaban con compañía femenina, sólo Richard notó que Jhon no fumó ni un cigarrillo en toda noche, sonreía de manera esporádica sin razón, pero jamás contó nada; cuando se disponía a cancelar la cuenta, sacó de su bolsillo aquel encaje que nadie percibió, pero Jhon sólo sonreía y con un rápido movimiento los guardó de nuevo antes que sus amigos y su acompañante pudieran verlo. Salió con su compañera rumbo a un hotel. Las aventuras sexuales eran sólo eso, aventuras, hasta donde fuera posible evitaba besarlas y jamás les proporcionaba sexo oral, pero lo recibía con gusto. En la habitación, se deshicieron de la ropa con rapidez, los recuerdos que habían llegado tenían a Jhon completamente excitado, su pantalón lastimaba su miembro que buscaba de manera desesperada la liberación, le dio un beso apasionado, bajo besando su cuello mientras con sus dedos acariciaba el clítoris haciendo círculos e introduciéndolo en su vagina sintiendo aquella humedad, no despegaba su boca de los senos de ella, lamiendo y mordiendo los pezones, imágenes de aquellos senos puros llegaban a la mente de Jhon y gemía por la excitación, de manera rápida sacó un preservativo de afán se lo puso, la giro para que quedara de espaldas a él y la penetro por atrás, solo pensaba en esa mirada marrón mientras la embestía, con agresividad, ella estaba jadeando de placer y el solo disfrutaba ese momento esperando que ella llegara al clímax, esta vez no hubo mucho preámbulo, después explotar de placer, él desechó el preservativo en el baño, se aseo y salió a toda prisa de la habitación, no dijo nada, no miro a atrás, no entendía lo que sentía, solo sabía que no quería descubrir que aquella mujer que estaba en la cama no era con quien había imaginado teniendo sexo. << Yulieth >> pensaba aquel nombre y su piel se estremecía; llego a su apartamento y saco de su pantalón aquel encaje y con rabia lo arrojó al suelo, se ducho, se puso el pantalón de su pijama y se tendió en cama intentando conciliar el sueño, después de tanto buscar pensamientos que disiparan aquellos recuerdos logro dormir; 45 minutos después escucho en sus sueños los golpes en la puerta que lo despertaron y ya no quiso levantarse a revisar pero no logro conciliar el sueño de nuevo, estaba enloqueciendo. Jhon Se levantó de la cama, se ducho y cuando se disponía a salir de la habitación vio en el suelo aquel pequeño encaje que levanto con delicadeza, uso el jabón líquido y con todo el cuidado que aquellos recuerdos le traían lo lavo, los colgó dentro de su armario como si se tratara de una prenda de vestir que puede echarse a perder si es tocada por cualquier otra prenda; salió a trotar poniendo música en su celular usando sus auriculares, buscaba que el ejercicio quitara aquellos ojos marrones de su mente, esperaba que el sonido de la música hiciera desaparecer aquellos sonidos de placer que expulsaban aquellos hermosos labios; a lo lejos, vio una tienda de perfumes, << debe ser una señal, si logro encontrar su fragancia, no la extrañaré>> pensó Jhon y se acercó con dudas pero decidió entrar – ¿en qué puedo colaborarle? – escucho una voz femenina – estoy buscando un aroma a jazmín, es algo particular – dijo Jhon a la joven vendedora, ella le enseño una variedad de fragancias, después de muchos probadores, no logró encontrar aquel aroma que tenía grabado en su alma – ¿como te llamas? – preguntó Jhon viendo aquellos ojos coquetos, - Alejandra – respondió sonriendo, - es un placer – dijo el y salió del almacén. Unos meses después…

En el apartamento, Jhon se ducho, cuando se disponía a buscar ropa dentro de su armario vio aquella delicada prenda, suspiro con resignación – viviré con tu recuerdo niña – se dijo mientras preparaba la ropa con que se vestirá; había decidió Buscar ese aroma, así no la extrañaría. Visitó dos perfumerías en las que no encontró aquel aroma, a Jhon no se le distinguía por la paciencia así que se daría por vencido, sin embargo pudo ver un pequeño local en un centro comercial, “perfumería Olimpo” – está será la última – se dijo el mientras se dirigía a aquel local donde una hermosa morena que atendía el lugar se le acercó – ¿puedo ayudar en algo? Preguntó tan pronto vio ingresar a Jhon al establecimiento – estoy buscando un aroma a jazmín - dijo Jhon sin saludar, - por aquí por favor – dijo aquella morena y se dedicó a enseñar diferentes aromas, por fin después de muchos aromas Jhon hizo una mueca de placer con sus labios indicando haber encontrado el aroma que necesitaba, la vendedora asintió con la cabeza y lo llevo hasta la caja para empacar el perfume, - es de las fragancia que está a punto de salir del mercado – dijo la vendedora mientras veía la pantalla de su computador, Jhon la vio con asombro y preocupación, - ¿cuantos tiene e existencia actualmente? – pregunto el, la vendedora tecleo en su computadora – 80 en esta sede y en la sede oriente quedan 70 – respondió ella, - me llevo los 80, - dijo Jhon, no quería perder ese aroma, - ¿a qué hora sales? - Le pregunto Jhon con una sonrisa, la joven mordió su labio – a las 7 de la noche – respondió ella, - está bien, paso por ti a esa hora. – le dijo Jhon a la joven a lo que ella le respondió con una sonrisa y salió de la tienda, sin nombres, sin preámbulos, solo impulso sexual movió aquel compromiso. Yulieth continuaba trabando en la cafetería “la ninfa” sin descuidar sus estudios y ayudaba a su hermano en el proyecto de la construcción de la casa de Jhon, necesitaba que su cliente quedara satisfecho para abrirse la puerta en la empresa de construcciones e inversiones de la que Jhon debía hacerse cargo cuando regresara; ella no podía olvidar aquella noche y lo único que tenía de él era su nombre <<Jhon >> suspiraba con aquel recuerdo.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED