Habían pasado quince largos días desde que mamá me dio la noticia, Alex hasta hace dos días seguía actuando como si nada y a mi me carcomían las ganas de decirle muchas cosas al respecto.
—Me gusta verte emocionada, luego de lo de Mary pensé que estarías un poco apesadumbrada.— Dice Lila viéndome de manera no muy sutil, hace dos días mi madre y yo nos enteramos de que nuestra tía más querida, hermana de mi abuela, enfermó y se siente muy mal. Estamos todos preocupados.
—Intento ver el lado bueno en todo lo que está pasando y pensar en que ella se recuperará. La he estado visitando mucho y a veces la llamo por teléfono, dice que ya se está hartando de mi.—Digo con una media sonrisa.
—Se recuperará, mientras reciba apoyo ya verás que todo saldrá bien. Tienes razón, piensa en que ahora estará Alex contigo. Además Nina y yo estamos a solo una llamada de distancia. Disfruta de la emoción de ver a tu hermano.
...
—Hey, ¿Qué tal bebé?.— Escucho su voz a través del teléfono, se escucha agitado.
—Me quedé esperando ayer.— Digo con voz entre seria y triste.
—Lo siento, después del trabajo estuvimos moviéndonos para otro lugar y estaba muy cansado, caí muerto.
—¿A dónde se mudaron?
—¿Qué tal si bajas a abrirme la puerta y te cuento mejor?
—Ooooohhh, voy.— Digo, acto seguido cuelgo y después de ponerme ropa decente para bajar me dirijo al ascensor, al abrirle la puerta me impresionó lo que ví, estaba dos veces más relleno de lo que recordaba, pero seguía teniendo esa infantil cara de emoción cuando nos vemos.
—Holaaaaa.— Lo abracé de inmediato y duramos varios segundos así hasta querer despegarnos.
—¿Qué hay?, es un lindo edificio.
—¿Cómo supiste llegar?
—Hablé con tu mamá y me dio las indicaciones, resulta que por casualidad el apartamento que estamos alquilando es de los que quedan detrás de este, puedes ver el edificio desde tu ventana.— Dice sonriendo como respuesta a mi cara de emoción y sorpresa.
—Aaaaaaaaa.— Grito mientras doy saltitos.— ¿quieres decir que podré verte cuando quiera?
—Claro, vendré a dormir aquí todos los días, prefiero dormir aquí que con los revoltosos aquellos. Tú también eres una revoltosa pero al menos a ti te puedo controlar.
Le doy un golpe en el brazo y me rio antes de abrir la puerta del apartamento.
—Oh vaya, me gusta, está lindo. Se ve muy del estilo de ambas.— Dijo después de haberle enseñado todo.
—¿Qué estilo?
—Ya sabes, con cositas delicadas por todos lados, limpio y acomodado, es bonito.
—Mamá me obliga a limpiar cada semana aunque no esté sucio, es un fastidio.
—Porque eres floja y a parte un desastre con la limpieza.— Dice mamá pasando por la sala y yendo directamente a abrazar a Alex.— Hola mi bebé.— Le dice.
—Hola mami.— Dice abrazando a mi mamá, aunque no sea su hijo ellos se quieren a más no poder.
—Estás más gordo, te ves bien, aunque te pareces a su padre. Espero no se te pongan los ojos más grandes y saltones.
—Mamaaa.— Digo mientras me rio y el pone cara de asco, odia que lo comparen con nuestro padre.
—Yo soy mucho mejor, soy más genial y guapo. ¿Crees que él podría hacer esto?.— Dice antes de empezar a hacer pasos extraños de baile. Movía las piernas a lado y lado y los brazos de manera circular.
—Jajajajajajajaja no, no creo que tenga tanta confianza para hacer eso.
—Mala.— Dijo entrecerrando los ojos con una sonrisa boba.
—¿Hoy no tienen que trabajar?.— Dice mi mamá.
—Nah, nos dijeron que descansáramos hoy y mañana y empezamos fuerte el lunes.
—¿Qué tal el apartamento?
—Es bastante cómodo, en el edificio tienen una piscina, ya eso es suficiente para ganarse mi respeto.
—Oh, divertido.— Digo con una sonrisa.
—Los chicos quieren ir ahorita a la piscina un rato, quería preguntarte si quieres ir, sino podemos quedarnos.
—Claro, vayamos, igual tenemos mucho tiempo de sobra para nosotros.—Le digo sonriendo.
—¿Y ya compraron comida y todo lo que necesitan?— Dice mamá en modo mamá.
—Si, Jason salió hoy a encargarse de todo eso. Oye te ves más delgada mamá, me gusta.
—Cam odia admitir que tiene una madre tan bella como yo.— Dice mi madre con fingida prepotencia y agita el cabello para más efecto dramático.
—No necesito admitirlo, ya todos mis amigos me lo recuerdan cuando te ven y dicen que no tendrían problema en ser mis padrastros.
—¿En serio dicen eso?, jajajajajaja.— Dice Alex.
—Los deslumbro.— Dice mamá.
—Más que eso es que se sorprenden por lo diferentes que somos, y yo tengo que explicar que me parezco más a mi padre, por culpa tuya que no pudiste conseguirte otro hombre más alto o con los ojos un poco más pequeños.
—Pues para mi ambas son hermosas.
—¿Quieres que me aliste para irnos ya?
—Claro, ve.
Nos acercamos a su edificio, es como una residencia con dos edificios, supongo que la torre 1 y la torre 2. Ambos eran de color salmón y tenían el estacionamiento alrededor, a diferencia del mío que es subterráneo.
A penas llegando y ellos se iban acercando. Primero venía Marco, el mejor amigo y socio de Alex, era un chico delgado y alto, con una bonita sonrisa y ojos achinados, a su lado estaba su hermano John, él es alto igual, con ojos grandes y expresión somnolienta, no sé por qué siempre se ve así, creo que pueden ser sus ojos que están como caídos, entonces o se ve con sueño o drogado, es un poco más robusto pero no tanto como Jason, quien venía detrás pero se adelantó para abrir la puerta porque él tenía la llave, cabe destacar que veía muy distinto a las fotos que vi y a lo que recordaba, tenía el cabello largo y le caían pequeños mechones a los lados, su barba estaba un poco desaliñada, me sorprendí, pero aun así estaba lindo.
—Hey, ¿Qué hay?— Saludó a mi hermano,.
—Hola chica, ¿Cómo estás?— Me saludó después a mi.
—Hola, todo bien, ¿y tú?— En ese momento él levantó la mano para que yo la chocara, yo puse la mía debajo para que él la chocara hacia abajo pero no entendió y terminó solo estrechándomela, aaggg ya esto se está poniendo raro.
En eso me saludan igual Marco y John y vamos hacia los ascensores para subir. Ya hasta había olvidado que ellos también estaban ahí.
Llegamos al apartamento, es bastante espacioso, después de la entrada está la sala donde hay dos muebles grandes y al fondo una ventana grande desde donde se pueden ver los edificios, centros comerciales que hay cerca y la piscina del edificio, estábamos en el piso cuatro así que es suficiente distancia para que se vea una buena vista. En la sala también hay un comedor de cuatro sillas y un pasillo pequeño que lleva hacia los cuartos, al otro lado queda la cocina, que es bastante espaciosa para ser de un apartamento promedio, tenía al fondo unos ventanales grandes del techo hasta el piso.
—¿Cuántos cuartos hay?— Le pregunto a Alex.
—Hay dos, uno para Jack y el otro donde dormimos nosotros.— Dice Marco.
—Al menos ese era el plan hasta que la cama se rompió.—Me dice Jason riendo.
—El gordo de tu hermano se fue a acostar en la cama y se rompió la madera que aguanta el colchón, así que tuvimos que acomodarnos en los muebles, menos mal no estabas aquí Alex, te hubiese mandado a dormir en el baño por gordo.— Dice Jason.
—Debo decir que esa cama ya estaba a punto de romperse, yo sólo le di el golpe de gracia, además no estoy tan gordo.— Dice Alex.
—Alex, ¿Qué te parece si traes unas cervezas de la cocina?
—¿Por qué yo?
—Porque eres el esclavo, ahora has tu trabajo.
—Uy, ¿Vas a ponerme cadenas?— Dice Alex mientras pone cara coqueta y se voltea hacia la cocina.
—¿Tú vas a querer?— Me pregunta Jason, a lo que le niego con la cabeza.
—¿Por qué no?— Me dice Marco.
—No soy fan de la cerveza, mucho menos a esta hora.
—Nunca hay una hora perfecta para tomarte una buena cerveza, no seas aburrida.
—No gracias.— Me río, así soy cuando no sé qué hacer o decir.
—Cuidado, no vaya a ser que Alex piense que queremos emborrachar a su hermana.— Dice Jason con gesto burlón.
—Alex es un tonto, no le presten atención.
—Tranquila, no lo hacemos— Dice Marco y se ríe.
—¡Escuché eso!
Todos reímos, John estaba sentado a un lado en el teléfono y parece que Jason y Marco se dieron la tarea de hablarme, genial.
—Alex pasó todo un día recriminándome que por mi culpa te enteraste que estábamos aquí.— Dice Marco, estaba sentado en el mueble de que estaba diagonal y Jason estaba a mi lado.
—En realidad no, si vi la foto pero primero vi la de él.— Señale a Jason.
—Ooohh, yo que pensé que no la habías visto, fue cuando a penas habíamos llegado papá y yo antes que ellos, subí la foto como por media hora y ya tu hermano me estaba bombardeando el teléfono diciendo que la quitara, que tú podías verla. No pensé que si la hubieses visto.
—Si, fue por casualidad, estaba pasando estados y de repente me topé con ese y empecé a sospechar.— “Que buena mentirosa soy”, pienso para mis adentros.
—Te lo dije Jason, eres un idiota.— Llega Alex con las cervezas.
—En realidad eso estuvo bien, porque luego obligue a mi mamá a que me dijera qué estaba pasando, si ella sabía algo, ya que le tenía un regalo preparado y debía hacerlo antes de verlo, por lo que lo tuyo fue como un aviso.— Le digo a Jason.
—Ahora me siento como un héroe.— Dice mientras ríe egocéntrico y yo solo me río y ruedo los ojos.
—¿Estamos listos para ir a la piscina?
—Si, déjame buscar las toallas. Ya parezco su padre, estando pendiente de todo.— Dice yendo hacia los cuartos, no pude evitar ver sus piernas tonificadas, se veían bien en esos pantalones cortos.
—Para eso te trajimos querido.— Dice John mientras se sienta en el mueble con las manos detrás de la cabeza con una sonrisa de presunción.
Cuando me encamino hacia la puerta Marco se para a mi lado y charla conmigo, Alex estaba en la cocina guardando unas cosas.
—Tu hermano estaba muy emocionado por venir, cuando se enteró de que vendríamos a trabajar aquí no paró de hablar de ti.
—Que vergüenza.—Me río nerviosa al pensar en lo que pudo haber dicho.
—En realidad no dijo nada malo, hablo de que son muy buenos amigos desde hace mucho y que eres como su hija. Nos advirtió que no intentáramos nada.
—A veces puede ser muy tonto.
—No puede obligarnos a no cumplir con su advertencia.
Bajamos hacia la piscina, tenía al lado un área para hacer parrilla y un salón de fiestas con vista a la piscina. Nos acercamos a unas palmas y nos sentamos en el césped. Con la sombrita y la brisa se sentía bastante cómodo.
Alex puso música de su teléfono y nos quedamos un rato hablando, al menos ellos hablaban, yo solo escuchaba y me reía, pareciera que compitieran por ver quién dice algo más tonto o gracioso.
Después de un rato fueron a meterse en la piscina y yo me quedé tomándome fotos afuera y comiendo de los snacks que llevamos. A veces salían a ver los teléfonos o a que les tomara fotos, en un momento Marco me pidió que le hiciera un Boomerang lanzándose a la piscina, pero justo cuando estuvo a punto de hacerlo mi hermano lo empujó y cayó a trompicones, me morí de la risa, y mucho más al ver que lo capté todo en video. En cuanto obtuvieron el video todos subieron el mismo video en todos lados. Luego mi teléfono se descargó y me metí a facebook desde el de Alex.
—Marco cuéntale a Cam sobre nuestro incidente con la viejita de mi edificio.— Dijo Alex luego de que salieran un rato después a descansar en la sombra, Marco se ríe y se prepara para contar la historia de la manera más dramática posible.
—Estábamos un día bebiendo en casa de Alex, recuerdo que era de madrugada y habíamos bebido mucho para ese momento, John estaba vomitando sangre por una esquina y nadie le prestaba atención, Alex estaba intentando seducir bailándole ridículamente a una de nuestras amigas y ella intentaba huir de él porque no aguantaba la risa, yo estaba tranquilo acostado en una silla cantando alguna canción y de repente tocan la puerta y era una señora, vecina de tu hermano, y nos dice que su mamá se está muriendo, que si podríamos hacerle el favor de llevarlas al hospital más cercano, obviamente preguntó primero si estábamos lo suficientemente cuerdos, todos dijimos que si lo estábamos aunque unos estaban casi que muriendo de la borrachera.
—Pero al menos yo estaba sano como para manejar, así que accedimos a llevarlas.— Explica Jason.
—Alex se fue con el cuñado de Jason, George, a buscar a la señora porque en su casa habían puras mujeres y no podían cargarla para llevarla hasta la camioneta. Cuando intentamos meter a la señora a la camioneta le pegamos la cabeza contra la puerta dos veces sin querer, todo como en película de Los tres chiflados.—Dice Marco.
—Yo digo que ahí la vieja echó su último suspiro de vida.— Dice Jason mientras todos moríamos de risa.
—La llevamos hasta el hospital, nos quedamos un rato y luego nos fuimos, en la mañana todos nos despertamos sin recordar casi nada de la noche y llegó un tipo a la casa a abrazarnos a todos dándonos las gracias porque intentamos salvar a su abuela, nos enteramos que la señora murió, y lo peor es que probablemente nosotros le dimos el tiro de gracia para que pasara a mejor vida con ese golpe.— Dice al final Alex.
—Dios mío, probablemente mataron a una señora, no puedo creer que me estoy riendo de esto.— Estaba dándome un ataque de risa.
—No creo que hayamos hecho nada, la señora ya estaba muy mal, además la causa de muerte fue algo totalmente entendible y nada que ver con golpes, así que solo nos queda reírnos de lo que hicimos con esa pobre señora.
—¿Es lo más loco que les ha pasado estando borrachos?
—No tienes ni idea, hemos pasado por mucho.— Todos se ven y se ríen en una especie de mirada cómplice.
Estos chicos me agradan, escucharlos es divertido, y hasta ahora he hablado normalmente con todos y no creo que sean tan aterradores como pensé.
—Olvidé decirles, cuando fui a comprar la comida ayer me encontré con un amigo de mi hermana que se vino a vivir aquí hace un tiempo, le había escrito para saber de él y nos vimos.
—Aaww Jason consiguió un nuevo amiguito.—Dice John.
—El hecho es que me contó de una fiesta por entrada que organizaron en el salón de fiestas de su edificio, será hoy.
—Deberíamos ir.—Dice Marco.—Una buena oportunidad para conocer chicas lindas.
—Suena bien.—Dice Alex.
—¿Tú qué dices?, ¿Te gustaría ir?—Me dice Jason.
—Ehm, no sé.
—Vamos, no seas aburrida, acabamos de llegar, ¿no te parece que somos tan divertidos que quieres pasar más tiempo con nosotros?—Dice Jason riendo.
—Nop, no lo creo.
—Alex, tu hermana nos rompe el corazón.—Dice John.
—Claro que si quiere, solo se hace de rogar.—Dice él.
—Chismoso.
—Vamos un rato, no quiero tampoco amanecer porque mañana es nuestro día de descanso antes de la ronda fuerte de trabajo esta semana.
—Vamos como a las nueve.
Almorzamos en el apartamento de ellos y luego me vine al mío y pasé el resto de la tarde pensando en cómo diablos vestirme mientras veía una serie. Desde que empecé a comentarle las publicaciones a Jason antes de que vinieran, él empezó a reaccionar a varias de las mías, puede decirse que ya habíamos casi tenido una conversación solo por comentarios, por eso no se sintió tan raro hablar con él en persona, escucho la voz de Paola en mi mente diciéndome: El plan está funcionando, ¡Es tu momento para atacar!, río mientras pienso en lo tonto que sería eso, según lo que vi de ese chico no creo que me guste de esa forma, es gracioso, pero a simple vista no tiene las cualidades que me gustan en alguien, y esa es una lista larga. Tal vez no lo conozca lo suficiente para ya pensar eso, pero no creo que mi mente esté predispuesta a que me guste, hay demasiadas cosas que obstaculizan mi manera de verlo.
A las ocho empecé a arreglarme, escogí un vestido ajustado color púrpura de tirantes con una chaqueta de mezclilla y mis converse, muy poco he tenido ocasiones para ponerme tacones con mis vestidos, pues voy más a fiestas estilo casual. Me puse un poco de maquillaje y peine mi cabello con ondas y unas trenzas.
Estaba ya lista solo esperando a que me avisaran para bajar y de repente me imaginé en la incómoda situación de quedarme sola con los chicos si Alex está por ahí ligando con alguien, uugg, salir de esa situación será difícil, más si me invitan a bailar, pensarán que soy aburrida.
—Okay Camille, ya cálmate, no seas ansiosa, solo se tu misma como todos te dicen que seas. Relájate e imagina que estás hablando con Alex.— Me repetiré eso varias veces toda la noche como un mantra, para no olvidarlo.
A las nueve con quince Alex me envió un mensaje para que bajara, cuando abrí la puerta del auto de Jason los vi a los bien arreglados y olorosos. Alex tenía un suéter negro manga larga, Marco llevaba una camisa de vestir muy bonita a cuadros de varios tonos azules, John iba con una blanca a tres cuartos y Jason tenía una camisa de vestir también pero con magas cortas y rayas, hacía destacar sus brazos, todos iban con jeans.
—Hola bebé, estás hermosa, me encanta ese vestido.— Me abrazó Alex, por un momento a espaldas de él pensé ver a Marco haciéndole una mirada rara a John desde el asiento de copiloto y luego rieron, Jason me miró por un momento a través del retrovisor y luego hizo un gesto nervioso y solo apartó la mirada.
—Holaa, se ven bien, hasta parecen gente decente.— Dije mientras reía inocente, ellos me respondieron con risas.
—¿Qué tanta gente creen que vaya a la fiesta?— Dice Jason.
—Por lo que dijo Eliot, bastante gente, porque llevan tiempo haciéndole publicidad al evento y es un lugar grande.—Dice Jason.
—¿Habrá comida?— Preguntamos Alex y yo al unísono y luego reímos, siempre nos pasa eso, pensamos igual.
—Probablemente, para que alguien no empiece a vomitar como loco por ahí y el alcohol le caiga mejor con el estómago lleno.— Dice Marco.
Llegamos al lugar, en la entrada nos pararon para preguntar qué edad tenía yo.
—¿Tienes dieciocho no?— Dice Marco volteándose hacia mi.
—Diecinueve.
—¿Algún problema?— Dice Alex en modo hermano protector.
—Para nada, adelante.— Dice uno de los tipos que estaban atendiendo a la gente.
—¿Siempre te pasa eso?— Pregunta Jason
—Es uno de los problemas que conlleva el tener una cara como la mía, siempre me ven de quince años.
Dimos las entradas y pasamos al área de la fiesta, era un salón grande, estaba adornado en estilo vintage con mesas de colores pasteles y sillas y muebles blanco y negro, se veía muy lindo y casual, no tan elegante, aunque muchas chicas no creo que piensen lo mismo porque traían tacones súper altos, no las critico, también me gustan los tacones.
—Vamos a la barra y después buscamos algún lugar donde quedarnos.
—¿Qué vas a querer?— Me dice Alex.
—No lo sé, no quiero tomar mucho, tal vez solo algún cóctel que no esté tan fuerte.
—Yo conozco uno muy bueno, te lo traeré.— Dice Marco, veo que Alex le lanza una mirada suspicaz y luego todos caminamos en dirección a la barra, ellos piden cervezas y Marco me da un cóctel que sabe a fresa, naranja y un poco de ron, está bueno y no muy fuerte.
—¿Y?— Se había quedado esperando mi respuesta.
—Pasas la prueba, está bueno.— Le dije sonriendo, a lo que correspondió la sonrisa.
Recorrimos la mitad del salón buscando un lugar donde sentarnos hasta que llegamos a un apartado con una mesa y muebles, suficientemente privado para hablar y también suficientemente cerca de la pista de baile y la barra.
—No he visto nada de comida.— Le digo a Alex haciendo cara de puchero.
—Ahorita podemos caminar por ahí a ver si encontramos algo. Tomemos una foto, hay que poner en evidencia que si nos arreglamos.— Todos reímos y nos tomamos varias fotos grupales y luego yo tomé unas cuantas solo con Alex.
—¿Alex qué tal si vamos a dar una vuelta a ver a quien nos conseguimos?, Quiero bailar.— Dice John, luego Marco y Jason se levantan con él y empiezan a caminar.
—No quiero dejar a Cam sola.— Dice Alex, aunque en su cara se veía que quería ir.—¿No quieres que bailemos?— Me dice.
—Nah, aún no, no importa, yo no tengo problema con que vayas y bailes un rato, si ves comida me traes y me quedo aquí tranquilita comiendo.
—Okay iré y te traeré algo.
Me quedé un rato tomándome fotos y viendo a la gente pasar, creaba conversaciones graciosas en mi mente que tal vez podrían estar teniendo y yo misma me reía sola, si alguien volteaba a verme pensaría que estoy loca. Suelo hacer eso cuando no estoy haciendo nada y a la vez estoy rodeada de gente.
Estaba viendo a una pareja, la chica llevaba un vestido negro muy bonito y el chico iba con una camisa blanca, ella le decía algo y él reía con cara de no creer lo que ella estuviera diciendo, en mi mente ella le decía que en su familia todos tienen la profesión de ser payasos en fiestas, que su padre tenía un pequeño Minicooper pintado de colores y ahí entraban los siete miembros de su familia. Así que ella le decía que si el quería casarse con ella tenía que convertirse en payaso también y tendrían su propio acto de malabarismo, magia y sables en llamas, todo con zapatos gigantes y afros rojos. Era tonto pero ese tipo de cosas me hacían reír mucho.
—¿Qué es tan gracioso?— Me volteo después de dar un saltito de sorpresa, Jason estaba junto a mi viendo la misma pareja que yo estaba viendo e imaginando que tenían una conversación sobre payasos.