Capítulo 2

-El siguiente enfrentamiento. Woods, Hitsune, prepárense.

Estaban en la arena de entrenamiento. Durante todo ese día, Dylan, mentor y héroe profesional, los había hecho crear nuevas formas de ataques y defensas. Cuando ya habían entrenado cerca de una hora, los separó en parejas para que probaran sus nuevos movimientos.

El rubio y el bicolor se colocaron frente a frente, a un par de metros de distancia.

-¡Empiecen! -exclamó Dylan.

Woods y Hitsune saltaron al mismo tiempo. En el aire, Woods apuntó con su mano al pecho de su oponente y disparó bolas de fuego rápidamente. Pero Hitsune era rápido y las detuvo con trozos de hielo que salían de su mano derecha. A pesar de haber luchado uno contra el otro solo una vez, ambos habían estado presentes en varias peleas contra los villanos desde que estaban juntos en la agencia de Jukai. Y, si bien solían cooperar para derrotar a sus oponentes, ya habían visto el estilo de ataque y defensa el uno del otro.

Al volver al suelo, Hitsune creó una pared de hielo frente a él que Woods no tardó en atravesar con su poder de explosiones, pero cuál fue su sorpresa al no encontrar a su oponente al otro lado.

-Tienes buen ataque -escuchó la voz de Hitsune tras él, cerca de su oído derecho- pero tu defensa aún flaquea.

Hikori estaba a su espalda, prácticamente pegado a él y le tomó el brazo derecho, congelándolo e impidiendo que pudiera atacarlo.

-¡MUERE! -le gritó Woods dándose vuelta para atacarlo con el brazo que le quedaba libre, apuntando directo a la cara, mientras Hitsune hacía lo propio empuñando su mano izquierda para provocar un golpe de aire comprimido, pero el ataque final solo fueron un par de golpes fuertes en la cara que provocó que ambos cayeran de espalda. Dylan había usado su poder para desactivar el de sus alumnos.

-Suficiente -dijo el mentor.

-¡PERO QUÉ MIERDA! ¡AÚN NO TERMINA...! -empezó a rezongar Woods, pero Dylan lo silenció con la mirada.

-Dije suficiente.

Woods lo miró con el ceño fruncido y apretó los dientes. Entonces sintió la presencia de su compañero que estaba junto a él, derritiendo el hielo que había creado en su brazo.

-¿Qué haces, bastardo?

-Te estoy ayudando -respondió el bicolor.

-Yo no te pedí ayuda -dijo Woods dándole un empujón y poniéndose de pie, yéndose de la arena hacia el lugar donde se encontraba la enfermera.

Hitsune lo miró sin ninguna expresión en particular y también salió de la arena para permitir el siguiente combate.

Si bien ambos llevaban varios meses trabajando junto a Bonnet al alero de Jukai, era Hitsune quien más se fijaba en los movimientos y ataques de sus compañeros, sobre todo los de Woods, por eso se le hizo más fácil encontrar su punto débil. A veces trabajar con Woods era un dolor de cabeza, siempre gritando, enojado y quejándose de todo. Aun así, no podía negar que era un chico fuerte y, aunque muchos decían que tenía un temperamento digno de un villano, Hikori se había dado cuenta de que su rubio compañero haría lo que fuera para salvarlos a todos y ganarle a su oponente, y que tenía sus valores y convicciones tan arraigados que ni siquiera en peligro de muerte elegiría irse con el bando enemigo.

Hikori se dirigió hacia la enfermera, más que nada para ver cómo estaba Woods, ya que él apenas sufrió rasguños.

-Piérdete, mitad y mitad -dijo Woods secamente al verlo acercarse.

-Está bien -respondió Hitsune y dio media vuelta para ver el enfrentamiento de sus otros compañeros.

A los pocos segundos, vio de reojo que Woods se había puesto junto a él.

-Mira, maldito bastardo, tú no eres más fuerte que yo y si hubiésemos seguido yo habría ganado- le dijo Woods sin mirarlo y con una expresión de furia.

-Eso no lo sabremos -respondió Hitsune tranquilamente.

-No te creas mejor que yo, imbécil.

Hitsune solo levantó los hombros.

Woods lo miró con odio, apretó los dientes y salió del lugar. No podía aceptar que el estúpido de Hitsune fuera mejor que él. Y, aún peor, no podía aceptar que haberlo escuchado y sentido tan cerca había sido lo que lo distrajo por ese crucial segundo antes de que su brazo fuera congelado. Si se hubiera girado un poco para verlo así de cerca... ¡No! ¡¿Pero qué estaba pensando?! El maldito mitad y mitad no tardaría en saber quién de los dos era el mejor.

.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.

Durante la hora de almuerzo, Bonnet y Hitsune estaban juntos en la misma mesa junto a Aspen, otro de sus compañeros, de cabello azul eléctrico, quien también era el encargado de su grupo en la academia a la que asistían. Calei hablaba con alegría, contando alguna anécdota que Hikori apenas seguía. Su pensamiento continuaba pegado en su compañero rubio. No sabía por qué, pero desde hacía un tiempo que en momentos totalmente random, el chico se le venía a la mente, lo que le hacía sentir una especie de peso en el pecho. Y hoy, después del enfrentamiento, no dejaba de pensar en lo cerca que estuvo de su cuerpo y de su rostro. Nunca habían estado tan cerca.

-...recuerdas, Hitsune? -dijo el pelinegro sacándolo bruscamente de sus pensamientos.

-Oh, perdona, ¿Qué cosa, Bonnet?

-Jaja, no importa. Desde hace un rato supe que ya no estabas en la conversación -sonrió su amigo.

En ese momento, una chica de pelo negro y muy bonita se acercó a la mesa, diciendo algo a Aspen.

-Por supuesto, Minamoto -dijo el peliazul, para luego dirigirse a sus dos amigos- Disculpen, Bonnet, Hitsune, pero debo ir a revisar unas cosas de la clase.

Aspen se puso de pie y se alejó junto a su compañera.

-Bueno, ahora que estamos solos -comentó Bonnet bajando la voz- ¿qué o quién te tiene tan distraído?

Los grandes ojos de Calei lo miraron inquisitivamente, a tal punto de ponerlo nervioso. ¿Acaso su amigo sabía algo? El chico era muy perspicaz y siempre lo había ayudado. Quizás podía confiarle este secreto... o, al menos, una parte.

-La verdad es que... desde hace un tiempo hay... una persona en la que no dejo de pensar. Y cada vez que me acuerdo, siento una extraña presión en el pecho.

-Mmmmhhhh. ¿Y esa sensación te hace sentir feliz, triste?

-No lo sé -respondió Hikori sinceramente- quizás un poco de ambos.

-¿Podría ser que esa persona te guste? -sugirió Calei con una pequeña sonrisa.

Hitsune lo miró dubitativo. ¿Podría ser eso? Nunca había sentido ni pensado así en nadie, pero ¿por qué Woods? Ni siquiera era bueno con él. Aunque ahora que pasaban más tiempo juntos en la agencia, podía ver que no siempre era tan desagradable.

-No lo sé. Quizás. No estoy seguro. ¿Qué debería hacer?

Bonnet pensó unos instantes. La verdad es que las cosas del corazón no se le daban bien ni mal. Era más bien pasivo frente a sus sentimientos, sobre todo porque prefería enfocarse en ser el mejor héroe y probablemente una novia lo distraería.

-Tienes tres opciones -dijo de pronto el pelinegro- puedes seguir con ese sentimiento indefinidamente hasta que, por fuerza del tiempo, se acabe. O puedes forzarte a dejar de sentirlo, aunque creo que eso es más difícil. O puedes decirle a la persona y así salir de toda duda. Si no le gustas, pues te será más fácil olvidarla y asunto arreglado.

-Pero, ¿y si yo le gusto también?

-Tendrás que improvisar sobre la marcha -dijo Bonnet sonriendo.

Hitsune se mordió el labio ¿había alguna posibilidad de que Aidan sintiera lo mismo?

Como si lo hubiera invocado, Woods apareció junto a dos compañeros, Hoshi, pelirrojo y muy alegre y Nahir, de pelo rubio oscuro y una gran sonrisa, en el comedor. Hitsune volteó hacia él y, por un segundo, cruzaron la mirada, pero Woods la retiró de inmediato con su eterna expresión de desprecio, sentándose de espaldas a él.

-No, es imposible que esa persona guste de mí -dijo Hitsune con voz monocorde- mejor será que olvide esta extraña sensación.

Capítulo 3

En el gimnasio de la agencia hay toda clase de máquinas para entrenar, además de pesas, cuerdas y un sinfín de artefactos.

Woods y Hitsune acaban de terminar una rutina de ejercicios de una hora y se dirigen juntos a los vestidores. Allí, cada uno toma toalla y entran a las duchas. El rubio cenizo entra al primer cubículo, mientras su compañero entra en el segundo. La ducha no les toma más de quince minutos. El primero en salir cubierto solo con una toalla en la cintura es Hitsune. Va hacia su locker y saca su traje de héroe, ya que es el que deben llevar puesto mientras están en la agencia. Se coloca la ropa interior y se saca la toalla para secarse el cabello.

Woods sale de la ducha, también solo con una toalla cubriéndole de la cintura hacia abajo y, al ir a su locker, se encuentra con Hitsune semi vestido y se sonroja.

-Oye, maldito exhibicionista, ponte algo de ropa -le dice, apartando la mirada.

Hitsune se termina de subir los pantalones y le sonríe pícaramente.

-¿Qué me dices de ti? Vienes prácticamente desnudo. Exhibicionista -lo molesta de vuelta.

-¡C-CÁLLATE! ¡Y ALÉJATE DE MÍ, HIKORI! -grita Aidan al ver que su compañero se acercaba lentamente.

Hitsune se detiene con una pequeña risa y vuelve a su locker para terminar de vestirse.

-¡Y NO SE TE OCURRA VOLTEARTE MIENTRAS ME VISTO! ¿ME OÍSTE? ¡O TE VA A IR MUY MAL!

Hitsune asiente y hace caso a la amenaza. Woods se viste rápidamente de espaldas a su compañero, evitando que Hikori viera su ruborizado rostro.

-No sé por qué te da tanta vergüenza -comenta Hitsune mirando a Woods cuando ambos ya están completamente vestidos- no es como si nunca...

-No lo digas, idiota -lo interrumpe Woods lanzándole una mirada asesina. Hitsune levanta ambas manos en señal de paz- además, este no es el momento ni el lugar.

-Muy sensato de tu parte, Aidan -responde Hitsune- pero no hay nadie aquí.

El bicolor se acerca hasta llegar frente al rubio. Le encantaba tener que inclinar un poco la cabeza hacia abajo para poder mirarlo a los ojos. La mirada furiosa y amenazante de Woods no cambia, haciéndolo ver tan... sensual.

-¿Y qué piensas hacer al respecto, Paliducho? -lo desafía Woods, sin apartar la mirada.

Sin decir una palabra, Hitsune toma suavemente la barbilla de Aidan y le levanta el rostro, para poder juntar sus labios con los de él. Ambos cierran los ojos, disfrutando de ese roce, de la cercanía del otro.

-Ah, por Dios ¿ya están haciendo sus cochinadas? -los interrumpe la voz de Bonnet.

-¡Bonnet! -exclama Hitsune sobresaltado, separándose inmediatamente de Woods.

-¡MOBU! -grita el rubio lanzándose sobre el chico pelinegro, quien se escapa riendo.

-¡Ya saben que no deben andar besuqueándose en este lugar! -ríe Bonnet, mientras corre por todo el vestidor para escapar de las manos de su compañero que lo persigue.

-¡TE VOY A MATAR! -grita Woods, mientras Hitsune se queda de pie, riendo de ambos.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Try Honesty

Capítulo 2
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED