MANUEL
Mientras Alan sufre por el desprecio de la bella dama, yo insistiré para conocer a su amiga, al parecer ya se cansó de bailar, pues hace un momento la ví sentarse y pedir algo al mesero, parece una chica muy sencilla, además de que es preciosa, tiene un porte diferente de todas las demás y sus ojos son tan expresivos.
- Buenas noches, ¿Está bien si te acompaño por un momento?
- Buenas noches, sí, está bien
- Soy Manuel
- Y yo Fabi, bueno, Fabiola, pero me dicen Fabi
- Fabi suena bonito
- Gracias
- Mi amigo está embobado con tu amiga, es una lástima que no le aceptara ni el saludo
- En realidad, ella no es muy sociable
- ¿En serio? No me lo parece
- Es la primera vez que la hago salir después de seis años
- ¡No te lo creo!
- De verdad que sí
- ¿Sabes? No vine para hablar de ella, a mí me gustaría conocerte a tí, ya mi amigo que se las ingenie para conocerla a ella
- Yo no tengo mucho que decir sobre mí
- Te ayudaré un poco, yo soy Manuel y tengo 25 años, soy ingeniero y para serte sincero, hace poco tiempo que llegué a esta ciudad
- ¿De verdad?
- Sí
- Cuando gustes puedo servirte de guía de turista, aunque tendrá que ser por las tardes porque yo aún voy a la universidad
- Qué bien, ¿Y qué estudias?...
Ella y yo mantenemos una conversación muy espontánea, lo cual me agrada bastante.
VALERIA
He bailado como hacía tanto tiempo no lo hacía, mi cuerpo pide más, pero creo que que ya me excedí, pues mi cabeza comenzó a dolerme, voy al baño, iba a invitar a Fabi, pero creo que está muy ocupada, se ve muy a gusto con su nuevo acompañante, será mejor que vaya sola. Noté cómo unos tipos me siguieron hasta aquí, sólo espero que al salir ya se hayan ido, me asomo y no logro verlos, creo que son mis nervios que empiezan a jugarme chueco, será mejor que regrese a casa, pues el dolor de cabeza continúa. Salgo del baño y esos tipos me siguen, tengo miedo.
ALAN
Ví a la chica desaparecer entre la gente, sé que fue al baño, porque yo estaba cerca cuando la ví entrar allí, pero después de que salió no sé qué pasó, Manuel me está llamando.
- ¡Pillín! Ya te ví ligándote a la amiga de mi chica, ¿Eh? - contesto
- Sólo llamé porque Fabi está preocupada por Valeria, su amiga, la perdió de vista y no sabemos a dónde fue, ya la buscó en el baño y nada
- No le digas ésto, pero yo la ví salir del l baño, de pronto desapareció entre la gente, veré si se salió
- Mientras, nosotros seguiremos buscando por aquí
- Nos llamamos si la encontramos
Me dirijo a la salida, pregunto a uno de los guardias si acaso la vió salir y me da una respuesta afirmativa, aunque no está seguro, pues hay demasiadas chicas lindas y pudo haberse confundido. Aún así, camino por el estacionamiento buscándola con la mirada, pero no la veo, camino entre algunos autos dirigiéndome al mío, pues creo que quizá ya se fue y debería asegurarme dr que esté bien. De pronto escucho un grito y corro hacia donde creo que hay alguien solicitando mi ayuda.
- ¡Auxilio! - se intensifica el grito
- ¡Apártense de ella, malnacidos!
Ella intenta llegar a mí y yo a ella, y sí, se trata de la hermosa chica que logró cautivarme y ahora está en peligro y debo salvarla de esos rufianes.
- ¿Tú y cuántos más, niño bonito?
Tomo mi radio y llamo a seguridad, pero sé que la ayuda llegará tarde así que me preparo para el combate.
- Conmigo basta, pero no les recomiendo quedarse porque en poco tiempo llegará la policía
- No nos asustas
Un tipo rudo lanza el primer golpe logrando herirme el labio, duele, me veo la sangre y mi cuerpo comienza a arder de coraje, en muy poco tiempo ya estoy envuelto en un gran lío y no sé cómo, pero Manuel ya está aquí ayudándome a pelear contra ellos, seguridad al fin llega y logran detenerlos, pero cuando logro recuperar el aliento, ella ya no está por aquí.
- ¿A dónde se fue Valeria? - pregunta su amiga, olvidé cómo dijo Manuel que se llama
- ¡Estaba aquí! ¡Hace un momento estaba aquí!
- Quizá se asustó y se fue, debo encontrarla - supone ella
- No creo que se haya ido caminando, ¿O sí? - cuestiono
- No vivimos muy lejos y pues, yo traigo las llaves del auto en mi bolsa, así que sí debe haberse ido caminando, ¡Tengo que encontrarla! - explica
- Cálmate, te ayudaremos, ustedes vayan por allá - digo indicando hacia el lado derecho - y yo iré por acá
- Vivimos a unas quince calles por aquí derecho, así que es probable que haya ido en esa dirección, - aclara - mejor, nosotros nos vamos derecho y usted vaya por la otra calle, total, si no es por un lado, será por el otro, pero sé que llegará
- Bien... emm - ella se percata que no sé su nombre
- Fabi, soy Fabi
- Alan, mucho gusto
- Y mi amiga se llama Valeria
- Nos llamaremos entonces
Ha comenzado a llover muy fuerte y no logro ver nada, encendí las luces intermitentes y estoy conduciendo muy lento, aunque con ésto no lograré encontrarla, quizá se esté mojando, sola, por la calle y tan asustada que se veía, espero que los demás tengan noticias. Tomo mi celular y llamo a Manuel para ver si hay novedades.
- ¿La encontraste? - pregunta
- No, creí que tal vez ustedes...
- No, con esta lluvia no podemos ver nada
De pronto veo la silueta de una mujer frente a mí, ¡Es ella!
- ¡La encontré! Te llamo luego
Cuelgo el celular y me dirijo a ella.
- ¿Valeria?
Ella baja la mirada y trata de huir de mí, bajo del auto y voy tras ella.
- No me haga daño - me dice lastimosamente...
VALERIA
¿Este tipo me siguió? Ay, no qué miedo, tengo que seguir mi camino, sólo le responderé y continuaré caminando, ojalá que se vaya rápido.
ALAN
Parece temerosa, como si esperara a que yo le hiciera algo malo, pero de verdad, esa no es mi intención, sólo quiero ayudarla.
- No, no te haré daño, - respondo amigable y en tono moderado - Fabi te ésta buscando, está muy preocupada por tí y yo le prometí ayudarla, así que te llevaré a tu casa, si estás de acuerdo - explico
- Preferiría caminar
- ¿Bajo esta tormenta? - ella mueve su cabeza diciendo sí - No deberías, además ya le avisé a Fabi que vas conmigo, no puedo dejarte aquí, ella y mi amigo necesitan un poco de tiempo a solas, quizá podríamos ayudarlos un poco, ¿No crees? - intento persuadirla para que se suba al auto , pues este no parece un lugar seguro.
VALERIA
El tipo es insistente, pero tiene razón, está lloviendo a cántaros y Fabi debe estar preocupada en lugar de disfrutar de la compañía de su nuevo amigo, no puedo ser tan egoísta con ella, ella no se lo merece, me esforzaré entonces, además los truenos me siguen asustando como cuando era niña y no tengo otra opción más que aceptar su ofrecimiento.
ALAN
Parece pensativa, creo que está analizando la situación, luego me mira y responde.
- Pero que quede claro que sólo lo hago por ella.
Celebro internamente y le ayudo a subir al auto como el caballero que soy.
- Pero que quede claro que sólo lo hago por ella.
Le ayudo a subir al auto como el caballero que soy.
- Hace frío, toma mi saco
- Gracias, pero tú también te mojaste y fue por mi culpa, no debería...
- ¿De qué hablas? A mí me encanta la lluvia, me trae buenos recuerdos de mi infancia, de cuando mi madre solía regañarme por mojarme los zapatos saltando en los charcos. -Ella sonríe y su sonrisa es tan hermosa. - Soy Alan, mucho gusto
- Valeria, - responde - y gracias por defenderme, aunque ahora me preocupa que no estamos avanzando
- Oh, lo siento es que con la lluvia casi no veo, pero si me dices a dónde te llevo, con mucho gusto te llevaré - ella se sonroja
- Perdón, es cierto, no te he dicho a dónde ir, qué distraída
- No te preocupes, sirve que los tortolitos aprovechan el tiempo
- Sí, creo que a Fabi le gustó tu amigo y yo sólo quiero verla feliz
- Mi amigo quedó idiotizado con ella desde el primer momento. - aclaro - Al fin bajó un poco lluvia, al menos ya podré ver al manejar.
Enciendo el auto y tomo camino a pesar de que ella no me ha dado ninguna dirección, pues la conversación se torna divertida y no podemos parar de reír.
- ¿Te incomoda si llego a mi casa al baño? - duda un poco y luego responde
- Está bien, no puedo oponerme luego de que ni siquiera te dí una dirección
- Puedo ofrecerte una bebida caliente para que entres en calor
- Sí, está bien, aunque no quiero causar molestias
- Bienvenida a mi casa y claro que no eres una molestia
- Es muy linda
- Disculpa el desorden, hace poco que llegué y aún no tengo quien me ayude a limpiar y como he tenido infinidad de trabajo con la inauguración del antro, pues...
- Pierde cuidado
Luego de ir al baño, comencé a buscar ropa para cambiarme y para ofrecerle a ella algo que ponerse, pues hace frío y está tan empapada la pobre que me temo que se enferme pronto. Regreso a donde la dejé.
- Quizá puedas usar ésto, no es para nada tu tipo, pero al menos te quitará el frío y mientras tomamos algo, puedo poner tu ropa en la secadora
- Gracias
Apenada, toma la ropa y le indico dónde está el baño, mientras se cambia preparo un par de tés, luego ella regresa con mi ropa puesta y...
- Me queda bastante holgada, pero es muy calientita - dice refiriéndose a la ropa. - Aún así es tan sexy, pienso
- Ya está el té, tengo galletas, ¿Quieres?
- Claro, ¿Qué es un té sin galletas?
Pasamos un buen rato platicando, la ropa en la secadora y luego la lluvia regresa tan intensa como hace rato, la luz se va y yo busco en los cajones alguna vela sin tener éxito, tomo mi celular pero encender la lámpara, pero ni siquiera me había percatado de que ya no tenía batería, ¿Ahora qué haré? Entonces, trato de pensar en otra solución, pero sólo puedo disculparme.
VALERIA
Alan me gusta tanto que no quiero irme esta noche sin probar su esencia, es tan atractivo, su cuerpo parece ser atlético, lo cual me fascina, y sé que le gusto tanto como él a mi, no, no me iré sin saciar mi sed de él.
ALAN
Ella es tan dulce y sensual a la vez, no entiendo cómo lo hace, es como si fuera dos personas en una al mismo tiempo, me vuelve loco, aunque estoy muy apenado por la situación, la tormenta y sin luz, pensará que es una de mis artimañas de seducción, creo que me toca la sensatez y la responsabilidad..
- Lo siento, creo que estaremos a oscuras por un largo rato, ¿Quieres que te lleve a tu casa?
- No, creo que podríamos conocernos mejor.
Ella se acerca a mí y comienza a besarme, debo estar soñando porque sus besos me saben a cielo y poco a poco el calor del momento nos lleva a algo más, la ropa comienza a sobrar aunque adoré verla con mi ropa puesta, sus besos son tan pasionales y me encienden cada vez más, no puedo resistir el tenerla entre mis brazos y en mi cama, mi fuego sucumbe ante sus caricias y sus ganas de amar. Ella toca mi cuerpo con tantas ansias y eso me excita, yo quiero deborar cada centímetro de su piel y hacerla mía, sólo mía.