Vale, estaba enojada. Más que enojada
estaba furiosa, era el mejor termino
para como me siento en este momento.
Y no es para tomarse a la ligera el
hecho de que tu propio padre te haya
vendido por un par de ceros...pero era
esperarse de él.
-Se supone que hoy es tu día querida,
sonríe -me dice con dulzura Margaret.
Margaret es algo así como...una segun-
da madre para el señor con el que me
casare. Si, me casare y con un tipo que
ni siquiera conozco. Acepté el trato, pero nunca me imagine
que el trato sería casarme con él.
No sé si matarlo o darle las gracias en el momento en el que
lo vea.
Me sacó del infierno del que vivía,
pero ahora que lo pienso...creo que me he metido en otro.
Solo rezo porque este idiota no sea un ogro gruñón, porque suficiente tuve con
mi padre.
Hace tres días que me fui de casa y me
trajeron a "una casa" aunque, claro, a
esto no se le puede llamar casa. Este
lugar es una maldita mansión que tiene al menos diez o más
habitaciones.
-Diez minutos -medio grita la
organizadora.
Ella tan poco estaba muy feliz
que digamos.
Se puede decir que yo no coopero
mucho...me puse como fiera cuando
tiñeron mi cabello a negro azabache, así que ahora me
veo más pálida de lo normal y mis ojos se ven
más llamativos.
Pero no solo eso me a hecho enfurecer, nooo. Me han embutido
en un vestido que apenas me deja respirar es hermoso, pero no me deja
caminar y tiene un gran escote que
termina en mi cintura.
Me han echado maquillaje en los moretones, depilado por
completo y me han obligado a ponerme unos tacones que son un peligro.
De milagro aún no me caigo de
bruces. Pero también esta el hecho, de
que, no dejan que Angela este conmigo.
Eso también fue el colmo.
-¡Entra la novia!
Trato de relajarme y pongo la sonrisa
más falsa que logro en mi vida. Muy
bien. Tengo que fingir estar locamente
enamorada de él aun que no lo
conozca, perfecto.
Un chico de cabello castaño oscuro
y ojos marrones se pone a mi lado y
me sonríe. Lo miro y frunzo el ceño
¿Y este quien es?
—Soy Ostin...tu futuro cuñado.-
Me a leído el pensamiento.
Asiento y me tiende su brazo. Lo tomo y suspiro para mis
adentros.
Espero que este día no sea tan largo.
La música comienza a sonar y camino
con Ostin por el largo pasillo repleto
de personas...y flashes. A penas doy
dos tres pasos logro ver al hombre que esta junto al cura
(si, me voy a casar por la iglesia y civil) Pero creo que siente mi mirada
porque se gira y me detengo de golpe.
¿Enserio es él? i¿Enserio?! ¡Dios santo! ¡Pero si debe de
tener unos veinticinco!
Y ES JODIDAMENTE GUAPO. Matame,
por favor. Ostin tira de mi y seguimos caminando.
Joder... Es él —chilla mi mente.
Sus ojos me recorren por completo y
siento mi cara arder cuando se detiene en el escote. Maldita
María... ella fue la que escogió este vestido y el otro.
Aunque el otro fue más por mi gusto.
Pero, no me jodas. Esta guapísimo ¡y me casare con él!
¡Dios!
—Hermano...-Ostin se detiene y yo con él.
Observo como mi mano termina sujetada por una más grande,
cálida y bastante masculina.
Sus largos dedos se entrelazan con los míos y observó
fascinada como encajamos perfectamente.
Levanto la mirada y me encuentro con unos azules. Un azul
más claro que el mío. Pero dios...
Mientras todo comienza, seguimos
igual, de frente y con las manos
entrelazadas. Debo de parecer una
estúpida mirándolo fijamente. Su
mandíbula es cuadrado, labios
carnosos, cabello corto castaño, sus
pestañas son normales, pero rizadas,
nariz recta, pómulos altos y sus cejas
están un poco pobladas. Pero es
jodidamente perfecto.
—¿Señorita Veas?
—¿Qué?—balbuceo sin apartar
mis ojos de él.
—¿Acepta al señor Vicencio como su
esposo?-pregunta.
¿Es aquí cuando tengo que decir "si,
acepto"? O ¿debo salir corriendo ahora que puedo? O
¿decir yo me opongo cuando pregunte? Carajo, no sé qué hacer. Estoy a tiempo de
echarme para atrás y romper el estúpido trato que hice con él.
Pero... Irme significa que probablemente el alcohólico de mi
padre me busque. Demonios... Puedo
vivir con Angela, Patrick y Jacob (él
último es gay) Pero...
—Si, acepto —respondo con voz firme.
Él irá a buscarme y me iría mucho peor que las otras veces.
Antes de irme me amenazó y si lo creo capaz.
—Si, acepto —dice el señor de
ojos bonitos.
Su voz... ¡Dios! ¡Que voz! Es suave,
grave y firme.
—Por el poder que se me a concedido,
yo los declaró, marido y mujer —dice y nos sonríe—. Puede
besar a la novia.
¿Qué? Eso no estaba en el trato... Pero puedo asegurar que
besa muy... ¿a que vienen estos pensamientos?
Antes de que me niegue, sus labios
ya están sobre los míos. Yo estoy
petrificada mientras escucho los
aplausos y silbidos.
Siento su mano meterse en mi cabello rizado, su otro brazo
rodea mi cintura, pegándome a su pecho y acaricia mi labio inferior con su
lengua. Involuntariamente se me
sale un leve gemido.
Dios... siento fuego con cada movimiento de sus labios y yo
torpemente le sigo el beso. Nunca había besado a alguien, patético ¿verdad?
Termina el beso tirando de mi labio y
me siento como una nube flotando. Eso fue un buen beso ¡y
como no! Si besa de manera espectacular.
Luego de esquivar a todo mundo,
subimos a una camioneta negra y
abrocho mi cinturón.
-Quiero que sonrías como nunca en tu
vida —me dice señor ojitos bonitos.
—No tienes que decirlo-medio gruño
y miro por la ventanilla todo el viaje.
Ahora que no me ve nadie (solo él) dejo salir mi ira. Estoy
segura que parezco un tomate de lo roja que debo estar por la ira, pero decido
descargarlo cuando estemos solos completamente.
El chófer conduce y parece sumido
en sus pensamientos. Pero no quiero
tentar a la suerte.
Al llegar no espero que abran mi
puerta y bajo por mi cuenta. En pocos
instantes estoy siendo arrastrada a una 'habitación por
María. Ahora el vestido sencillo.
Suelto un largo suspiro cuando soy liberada del ajustado
vestido y me
meto en uno mas practico.
Es bonito, tiene un listón negro en la cintura, escote en
forma de corazón, solo es justo de la cintura y de ahí cae como campana. Es
sencillo, como yo.
Mientras María ata el listón, observo los anillos en mi dedo
anular. Tiene una bonita piedra, demasiado exagerada y el otro esta lleno de
¿diamantes? Sepa dios, pero son hermosos. Duele aceptarlo.
—Ya estas. Lista —dice María
mirándome por completo—. ¿Quieres
seguir con los zapatos?
—NO—digo con horror.
María ríe. Me cambio los peligrosos
zapatos por unos planos y me hacen
un moño despeinado. Salgo de la
'habitación y me veo metida en otra.
—¿Pero que demonios te pasa?-
Angela sonríe y me abraza. Creí que me echaría la bronca o
algo así, pero no.
-Sé que esto es un acuerdo..-susurra
en mi oído—. Pero vi como se miraban en la iglesia y si
parecían enamorados.
Si, claro, enamorada de Ojitos bonitos... y mi mamá no me
abandono. Claro.
—Si, si, si, Angela —digo alejándome
de ella.
Escucho pasos frenéticos afuera y a que puedo adivinar quien
es.
—Vamos ya, que de seguro Don neurotico me debe de estar
buscando como loco —digo mientras tiro de su mano.
Angela se ríe y cuando salimos, no me
equivocaba. Esta abriendo puerta por
puerta, al verme sus ojos se encienden.
Y no por cariño. Hay enojo en esos
bonitos ojos.
—Yo los dejo-dice Angela y
desaparece por el largo pasillo.
Me miro fijamente con Don neurótico,
hasta que él pierde el contacto y me
mete de nuevo a la habitación.
-Debes de estar conmigo siempre
-me espeta.
Me cruzo de brazos y elevo las cejas.
Si cree que me dejare mangonear por
él...se equivoca. Han hecho conmigo
lo que se les vino en gana desde
hace tres días.
—Ah... ¿si?
—Si -gruñe y me mira impaciente.
—Pues ¿que crees? Me importa
una mierda.
—¡Cuida esa boca!.- Formo las manos en puños y lo miro con
odio.
—¡A mi no me gritas, idiota!
—¿Que cuides esa puta boca!
—¡Tu también estas diciendo groserías! —respondo a gritos.
Él se pasa sus manos por su corto
cabello y tira de él en la parte de arriba.
Vaya que esta enojado
—Esto no nos llevará a nada —dice
con los dientes apretados. Solo no
te separes de mi.
Y con eso sale. Bufo y salgo detrás de él. Pero a mitad de
las escaleras aparece una señora muy parecida a Él.
Creo que es su madre.
-Aquí están —dice con una enorme
sonrisa y me mira—. Has escogido bien, hijo. Esta señorita
es muy guapa.- Miro de reojo como él rueda los ojos.—¿Como te llamas, linda?
Este tonto no me a dicho nada sobre ti.-
Miro a el señor gruñón.
—Mamá ¿no tienes que ir con Jane?.-
Su madre lo ve mal.
Ahora me doy cuenta que me case
con alguien que no sabe mi nombre
y ni yo el suyo. Ni siquiera se como
se llama su madre. Solo sé que su
apellido es Vicencio
-Su nombre es Dayan, mamá.-
Lo miro sorprendida. Vaya...si sabe mi
nombre, pero yo no el suyo.
—Que bonito nombre—me elogia y
luego mira a su hijo—. Los veo pronto.
Con eso da media vuelta y se va.
Apenas desaparece de mi vista, me giro hacia el gruñón.
—¿Cual es tu nombre? —le pregunto.
—Solo dime "amor"
Y se va, dejándome con la palabra en
la boca. Cabrón...
La fiesta...me pone abrumada. No conocía a nadie, solo a
Angela, la mamá de "amor" Y Ostin. Solo ellos tres.
Pero hace media hora conocí a su hermana, Jane, me agrada.
Jane me dijo que a pesar de que su hermano es un gruñón (vaya que lo es) es
alguien bueno y dulce.
Pues bueno, lo dudo. Pero estar con
Jane tiene sus ventajas, se que su mamá se llama Lisa y su
padre Thomas, y que son cinco hermanos en total y que ella es la única mujer,
además de su madre claro.
Jane esta casada con Peter desde
hace unos meses y es la mayor de todos,
—¿Vez a esa chica de ahí?.- Sigo la dirección que me indica
Angela y asiento. Esta metida en un diminuto vestido que no deja mucho a la
imaginación y esta como perra encelo detrás de cada hombre. -Pues bien, hace
media hora me habló
y me dijo que la hermana de tu "amor" —dice y hace
comillas con sus dedos.- Es una reverenda puta. Entonces me moleste y le dije
puta a ella. Y se enojo.- Termina con el ceño fruncido y niego con la cabeza
divertida. Tan directa como siempre y me gusta eso.
—¿De que hablan?
Mi AMOR se sienta a mi lado y nos mira a las dos con sus
fríos ojos miel. Yo lo ignoro y comienzo a girar mi anillo.
-Hablamos de putas que se emputan
cuando las llamas putas —dice Angela
con una mueca.
Miro de reojo a AMOR y juraría que vi
una pequeña sonrisa. Yo sonrió y miro a mi mejor amiga.
Angela se encoje de hombros, me lanza un beso cuando se levanta y se va.
—¿Seguirás comportándote como una
niña o me miraras al menos? .-
Lo miro y sonrío falsamente. Él
entrecierra sus ojos y me observa.—La hipocresía no te va
—suelta y
ahora yo entrecierro los ojos.
—No, la verdad es que no .- Suspiro y
entrelazo mis dedos. Pero hoy es mi
día, tengo que fingir amor por alguien
a quien odio... Así que, seré hipócrita
por un día.
Sus ojos me mira y veo como brillan
con malicia. Lo miro sin entender
cuando se levanta y me da su mano. A
regañadientes la tomo y me lleva hasta la pista de baile.
Ya es de noche y todos estamos
bailando, pero cuando llegamos, todos
se van. Amor se detiene en medio de
la pista y tira de mi hasta que estoy
pegada a su pecho. Con los zapatos
bajos le doy a mitad de la mejilla, y
calculo que debe de medir uno ochenta o uno ochenta y cinco.
Una canción comienza a sonar y le lanzo dagas cuando
reconozco que es Say you love 'me de Jessie Ware. Ya quisiera...
—Odio a las personas hipócritas.
Susurra bajo en mi oído. Su cálido
aliento me golpea y me estremezco.
—Entonces es una lastima...lo estoy
siendo en este momento. Así que
ódiame-digo bajo y contengo
el aliento cuando siento su nariz
recorrer mi cuello.
—No te odio. Pero tu a mi si.-
Y no pudo haberlo dicho mejor.
—¿Qué comes que adivinas?
—Esto sonará cruel, pero lo soy...
Solo te estoy utilizando, que eso te
quede claro-sentencia y me gira de
modo que mi espalda queda pegada
a su pecho—. Solo eres una más del
montón. Claro que...tu conseguiste ser
la señora Vicencio
Cierro los ojos con fuerza y reprimo la
ira. Lo odio. Lo odio, maldita sea. Lo
odie desde el momento en que lo vi parado en el altar y sus
palabras solo han hecho crecer mi odio hacia él.
Que daría por tener un cuchillo y clavárselo hasta dejar que
se desangre lentamente...
Señor, dame paciencia, porque si me
das fuerza también necesitaré dinero
para la fianza.
Ignacio pov's
No me gusta que me desafíen y es lo que a ella le gusta. Los
hipócritas no
van conmigo, y ella lo esta haciendo en este momento.
Me puse furioso cuando desapareció y tuve que decirle a
mibfamilia que no se sentía bien. Aunque, claro, la princesa le gusta sacarme
de quicio.
Pero, no podía mirarla con tristeza o pena. Sé lo que hice,
la compre. Me gané su odio fácilmente.
Ostin termina su discurso y yo aplaudo sin ganas. A mi lado,
Dayan aplaude y sonríe de verdad. Claro, mi hermano la a hecho reír con
sus historias de mi de cuando eramos niños.
Observo el papel color marfil con perfecta caligrafía.
Mr&Mrs Vicencio.
Nunca pensé ver ese estúpido papel
con mi apellido en él. Si lo vi, en la
renovación de votos de mis padres,
-Señor...-Sacudo la cabeza y veo a María, la
organizadora, sonreírme sonrojada
y elevo una ceja. —El auto esta listo.
Asiento y ella desaparece.
Respiro hondo y tomo la mano de
Dayan. Ella me mira y muevo la cabeza para decir que se
levante. Lo hace con cuidado y me mira con sus cejas elevadas. Le queda bien el
negro.
—Nos vamos.
—¿Donde dormitas tu?.- Me giro y la miro.
-Ahí —señalo la cama y me quito
la pajarita.
Me deshago de la chaqueta y entro
al vestidor. Me quito la ropa, saco un
pantalón de algodón y busco ropa
para Dayan
Se supone que dormiríamos en
habitaciones separadas, pero mi familia tuvo la genial idea
de querer quedarse aquí lo que resta del verano.
Osea, dos semanas. Dos semanas durmiendo con Dayan
Tomo una playera roja de pijama al
azar y otros pantalones de algodón de
cuadros. Salgo y me cuento con Dayan
mirando la cama aun.
Ella se gira y casi chillando me dice:
—Ni loca duermo contigo.- Frunzo el ceño y lanzo la ropaba
la cama.
—Deja de decir tantas malas palabras
—digo entre dientes y camino al baño.- Ella me sigue aún
vestida de blanco.
—¡No dormiré junto a ti! -chilla y pone sus brazos en
jarras.
La ignoro y lavo mis dientes. Me tomo
mi tiempo y la miro de reojo. Me esta
viendo sin ningún pudor y cuando se
da cuenta que la atrape, se sonroja
y sale rápidamente. Sonrío para mis
adentros y termino de hacer mi rutina.
Cuando regreso, ya esta cambiada. Se
ve mucho más joven y pequeña con mi ropa que le queda
enorme.
—No. Dormiré. Contigo —espeta
furiosa. Me detengo a mitad de la habitación.
-Pues duerme en el piso —digo sin más y me acerco a la cama.
-¡No!-grita y gruño. A eso me refiero
- ¡Tú duerme en el piso!
Respiro hondo un par de veces y me
meto en la cama.
—No dormiré en el piso, hazlo tu si
gustas, pero ni sueñes que yo lo haré
cuando tengo una cama propia muy
cómoda —le digo y me pongo de lado.
Escucho sus fuertes pisadas y sus
palabras sin sentido. Necesito
paciencia y esta mujer esta a punto de
acabar con ella.
—Ok. Entonces me voy a otra de las
tantas habitaciones.
¿Qué? Mierda.
Me levanto y la tomo del codo apenas
llega a la puerta. Ella me mira con ira y me trago mi furia.
—No puedes dormir en otra habitación. Mi familia esta aquí
¿Y que pensaranbcuando te vean en otra habitación? — gruño y ella me mira fría.
—Pensaran que eres un idiota e hiciste algo para
enojarme-responde.
Hasta aquí.bMe agacho un poco y de un movimientobrápido la
pongo sobre mi hombro.
Dayan grita y chilla mientras se
retuerce en mi hombro. Pongo el
pestillo y doy grandes zancadas hasta
la cama.
Ahogo un grito cuando sus dientes se encajan en mi nalga
derecha.
La arrojo en la cama sin la mínima
delicadeza y la miro furioso.
- ¡¿Por que mierda me muerdes?!
- ¡¿Y tu porque me cargas?!
—¡Porque te comportas como una
niña malcriada!
—¡Y tu como un salvaje!.- Toma una almohada y me la arroja.
La esquivo y no logro esquivar las
siguientes. Dayan me lanza todos los
cojines y almohadas con furia, mientrasbme dice todos los
insultos conocidos.
—¡Hasta aquí!
Tomo la corbata y me acerco a ella.
Dayan al ver mis intenciones se lanza
contra mi, rasguñando mis brazos y
torso.
Gruño y me lanzo sobre ella. La
inmovilizo con mi cuerpo y con una
mano tomo sus muñecas mientras me
pongo a horcajadas sobre ella. Dayan
chilla y maldice mientras hato sus
muñecas con la corbata al cabezal
de la cama.
—¡Sueltame maldito idiota! -grita,
roja de la furia.
—¡Esa puta boca!
Ella sigue maldiciendo y gritando y mi
poca paciencia estalla.
Voy al vestidor, abro uno de los cajones, saco lo que
buscaba y regreso con la fiera. Al ver lo que traigo en las manos se retuerce
con violencia gritando.
Me subo de nuevo sobre ella, meto
el calcetín en su boca y ato sus pies.
Empato las dos corbatas y las ato en
uno de los tubos que esta a los pies de la cama. Miro mi
obra de arte y sonrío con satisfacción al ver a la pequeña fiera amordazada y
atada.
Dayan no esta para nada contenta y lo
sé aparte de la mirada asesina
que me da.
—Haber si así aprendes.
Me acomodo en la cama y cierro los
ojos. La pequeña fiera se retuerce por
un rato mas hasta que doy por hecho
que se a dormido y no tardó mucho
en acompañarla.
Unos golpes me hacen despertar y tallo mis ojos mientras me
estiro. Miro a mibalrededor y gruño cuando un rayo debsol me da en los ojos.
Mis ojos deparan en la maraña de cabello negro y piel pálida que duerme más
tranquila que ayer apenas me acostumbro a la luz.
Vaya que es una fiera cuando
está enojada.
Otra vez tocan la puerta y estaba a
punto de mandar al diablo a quien
tocaba cuando hablan.
—Hijo...
¡Mierda!¡Mi madre! Miro a Dayan que
aún sigue atada. Carajo. Si mi madre la ve así tendré graves
problemas...
IGNACIO pov's
Gateo hasta el otro lado de la cama
y me subo de nuevo sobre ella. Doy
leves golpes en sus mejillas y sus ojos
se abren de golpe.
Sus ojos cafe me miran somnolientos, pero luego se oscurecen
de ira.
—¡Mi madre va a entrar! -grito
en un susurro.
Sus ojos se abren de golpe, pero luego
me mira burlona mientras desato sus
pies. Quito el calcetín de su boca y me
sorprende que no comience a gritar.
Desato sus manos y meto las cosas en el cajón de la mesa de
alado. Escucho la manija de la puerta moverse y me tiro junto a Dayan.
Escucho un "clic" y de un movimiento subo a Dayan
sobre mi pecho.
- ¡¿Pero que haces?!—medio grita.
—Cállate y hazte la dormida -digo
mientras me acomodo.
Ella me mira con odio y luego cierra sus ojos. Cierro los
ojos cuando la puerta se abre y enrosco mis brazos alrededor de su cintura.
Dayan pov's
Estaba poniendo de todas mis fuerzas
para no reír. Vaya que le tiene miedo
a su madre...podría sacar ventaja
de eso ¿no?
Su pecho sube y baja, y yo con él. Es
cálido, duro y suave. Tengo los ojos
cerrados y él igual de seguro. Escucho la puerta cerrarse,
espero un minuto antes de saltar de su pecho y aterrizar al otro lado de la
cama.
—¡No me vuelvas a atar! -medio grito
en un susurro.
Veo como se sienta en la cama y todos
sus músculos se tensan, contraen y
flexionan mientras se estira, Me mira y sus comisuras se
elevan.
Maldito, le causa gracia.
—Calma, pequeña fiera.
¿Pequeña fiera? Me lo a dicho a mi?
Antes de que pueda decir otra cosa se
levanta y se encierra en el baño. Bufo y me dejo caer de
espaldas.
Tengo que aceptar que la cama es
muy cómoda, pero no dormí del todo
bien anoche. Miro mis muñecas y
reprimo un grito al ver las líneas rojas
¡¡Jodido salvaje!! Dejo caer mis brazos
a mis costados y clavo la mirada
en la madera.
Estoy cien por ciento segura de que
esta es la habitación más grande,
porque, tiene tres divisiones. Tiene una pequeña sala, un
despacho y donde esta la cama. Las paredes son de colores beige y café, las
cortinas blancas con café y los muebles son de madera oscura.
Las sábanas con blancas y beige, al igual que los cojines y
almohadas. Hay una alfombra muy fina color café, una pantalla de al menos
cuarenta pulgadas enfrente de la cama.
A los pies de esta hay unos pequeños bancos color café claro
a cada lado de un pequeño baúl, donde supongo, se meten el montón de cojines.
En las paredes solo hay cuadros de
fotografías a blanco y negro... Todo es
lugar es muy moderno, pacifico y da un poco de claridad.
—Hay ropa en el vestidor-dice
desde el baño—. Tengo que decirte
un par de cosas.- Suelto un largo suspiro y ruedo en la cama
hasta quedar boca a bajo.
Presiento que será un día largo...
........................
Dios... Este vestidor es del tamaño de mi habitación o más
grande.

Me sorprende ver que la mitad del
gigantesco vestidor tiene ropa de mujer.
Chasqueo la lengua al ver en un
rincón mi ropa vieja.
Paso los dedos por la suave tela del
montón de vestidos y me detengo
en unas puertas de caoba.
Las abro y mis ojos se abren a no más poder. Otro
vestidor... Pero este esta lleno de pantalones y zapatos. Miro
fascinada los converses y mi corazón
se ablanda un poco.
Mi venganza por amordazarme y amarrarme no será tan cruel.
Tomo un vestido de estampado floral y unas converses rosas. Salgo del armario y
abro uno de los tantos cajones que están a mi lado.
Saco unas bragas y sujetador blancos. Salgo del vestidor y
me quedo junto a la puerta.
--¿Amor? —lo llamo. Pero nada.
Voy a baño y me encierro en él. Me
desnudo y me meto bajo la regadera.
Ahora que lo pienso mejor... No importa si llego a saber su
nombre, siempre le diré "amor" me causa gracia y me servirá de burla.
Media hora después estoy sentada en
frente a Amor en el pequeño despacho. Me tiende unos papeles
y lo miro sin entender. Pero él solo se recuesta en su silla de cuero y
entrelaza sus dedos.
Lo miro antes de leer el papel.
Reglamento:
1.- No salir sin compañía.
2.- No hablar con nadie sobre el trato.
3.- Nada de alcohol o tabaco.
4.- No fiestas.
5.- Estar en casa antes de las diez.
6.- Traer siempre el celular.
7.- Notas arriba de 9.5
8.- NO TRAER HOMBRES A LA
MANSIÓN.
9.- Se le dará unas tarjetas de crédito.
10.- Las tarjetas de crédito tendrán
un límite.
11.- Sin citas con otros hombres.
12.- No gritar o discutir enfrente
de otros.
13.- NO DECIR GROSERÍAS.
-¿Es broma?.- Lo miro incrédula y él no dice nada. Es
cierto.—¡Esto es estúpido! -alejo los papeles
y lo miro— ¡Yo no fumo, ni tomo y ni
siquiera me gusta salir de fiesta!
¡Ni siquiera salgo con chicos!¡Ni siquiera e hablado con
alguien!
—¡DEJA DE CHILLAR! ¡Y pon tu trasero sobre la maldita silla!
—ladra furioso. Me siento de inmediato y muerdo mi lengua cuando quiero
replicar de nuevo. —Si he puesto este reglamento es por algo ¿no lo crees?
—pregunta con susbcejas elevadas y no respondo—. Cada maldita regla esta bien
justificada.
Claro. Pero ¿no salir sin compañía?
Pongo las manos sobre el escritorio y
me reclino hacia delante.
—¿Como esta eso de no salir sin
compañía?-pregunto y lo miro sería.
Amor escanea mi rostro y no cambio
mi expresión de seriedad. Tira su
cuerpo hacia delante, tomando la
misma posición que yo y mi respiración se acelera cuando
queda a escasos centímetros de mi rostro.
—Significa que... no saldrás sin
compañía. Osea, un guardaespaldas.-
Lo miro una vez más incrédula y sus
ojos destellan. Quiere que repliqué. Que pelee. Demonios...
-Esta bien.- Me acomodo de nuevo en la silla y sonrío para
mis adentros al ver que me mira con sorpresa ¡Ja!
-Muy bien —dice y pone de nuevo su
cara de poker.- Te presentare a Roth
en unas horas. Ahora hay que bajar
a desayunar y a que conozcas a mi
encantadora familia.
.................................
—¡Te has casado!- Uno de los gemelos creo que es ¿Gray? O
será ¿Gary? Ni idea, pero nos mira a Amor y a mi con incredulidad.
—Si, Gary. Me he casado — responde Amor
—Vaya...¿Y no la compartes?
Toda la mesa se queda en un silencio
incómodo. Me remuevo en mi lugar y miro a cada integrante de
la familia Vicencio. El padre de Amor mira a todos al igual que yo y ruego en
silencio porque pare esto.
Pero no hace nada. Bajo la mirada a mi pudin y mi cuchara
hundida en él.
Miro de nuevo a todos y al gruñón que tengo a mi
lado...parece que le han cortado la lengua.
Saco la cuchara con una buena
cantidad del pudin y lo arrojo hacia el
gemelo que tengo delante. El pudin cae en su ojo y boca.
Él cierra los ojos con fuerza mientras contrae su rostro. El
silencio es roto por el gemelo de alado que explota en
carcajadas.
Río al ver al gemelo embarrado de la mezcla dulce y también
por la pegajosa risa del gemelo que esta rojo de la risa.
Cuando me doy cuenta todo mundo está riendo.
La familia de mi querido esposo
(sarcasmo) esta ordenará de la
siguiente manera
Padres.
- Pattie: una mujer alegre, un tanto
gruñona con mi amado esposo, cariñosa y un tanto risueña. Es
un poco más alta que yo, cabello cafe ojos color miel, piel color blanca y sus
rasgos son un tanto sofisticados.
- Jeremy : callado, frío, gruñón, un
hombre que no me a dejado ver como
es de verdad. Cabello castaño oscuro
lleno de canas, ojos verdes, es alto y
es de tez blanca.
Hermanos. (resulta que son seis
hermanos en total)
-Jane: es una chica divertida, dulce,
pasiva y muy educada. Es la mayor. Es
como una copia exacta de Pattie pero
tiene los ojos verdes.
-Bryan: él no se pudo presentar.
Esta de viaje.
-Carlo: él vendría más tarde. Ayer no
pude conocerlo tan poco.
-Amor... A él ya lo conocen.
-Ostin: risueño, coqueto, tiene el ego
muy elevado y es un idiota que me cae bien. Ostin es de
cabello castaño claro, ojos color miel, tez blanca y es un poco más bajo que
Amor.
-Gary&Gray: la cosa 1 es divertido, un
tanto hablador, risueño, bromista y
habla de más. La cosa 2 también tiene
las características de su hermano, pero no habla de más y
sigue las bromas de su hermano. Tienen los ojos verdes, cabello rubio cenizo,
piel color oliva y son de la estatura de mi amado esposo.
En la mesa somos...al menos doce
personas. O eso creo.
Están sus tíos:
Carlota y Francis. Y dos de sus primas,
aunque, para ser sincera, son un par
de zorras. Veo como se comen a Ostin y Amor con los ojos.
¡Ah! Casi lo olvido, también está Peter. Es el esposo de Jane. Aunque creo que
Pattie tuvo a todos sus hijos seguidos...los gemelos son los más menores.
•Jane: 30
•Bryan: 29
•Carlo: 28
•Amor: 25 (?)
•Ostin: 24
•Gary&Gray: 16
-Querida ¿cuantos años tienes?
Levanto la mirada y me topo con los
ojos de Carlota. A mi lado Mr. Vicencio le lanza una mirada.
—18—respondo y me meto una
fresa a la boca.
Todos en la mesa se quedan en silencio. Presentó que estuvo
mal...
— Ignacio...
Frunzo el ceño y miro a... ¿Como se
llamaba? ¿Sarah? Si, Sarah, la chica de cabello rosa. Pero
¿Quien es Ignacio?
—No sabia que eras un pedofilo —
dice Sarah.
¿Pedofilo?
—Sarah...—habla Amor—. Cierra la
boca si sabes que te combine.
Lo miro y de inmediato pongo una
mano sobre su rodilla al verlo. Esta tenso, tiene los
dientes apretados, la vena de su cuello esta saltada, sus ojos lanzan fuego,
tiene las manos formadas en puños y todos se han quedado callados.
-Oh vamos, Ignacio . Lo eres... Pero
dime ¿Elena te a hablado?-dice Sarah
con diversión.
La mano de Amor vuela de bajo de la
mesa y sujeta la mía con fuerza.
Dios...me va a cortar la circulación.
—Sarah, cállate —sisea entre dientes.
Sus dedos se entrelazan con los míos
y le lanza una mirada asesina ¿Por
que presiento que no va a terminar
bien esto?
-Amor...—digo bajo. Ni siquiera me mira.
-Oh, por favor... ¡Si ella acaba
de regresar! .-Un estruendo me hace saltar y miro a Pattie.
Su copa de agua a caído al piso.
— Ignacio...no -murmura Gray.
Ahora entiendo (por fin) A si se llama,
Ignacio. Pero él, no lo escucha, se intenta levantar, pero
lo retengo. Me mira y los vellos se me ponen de punta al ver su mirada de
rabia.
Esta muy enojado. Pero sus ojos reflejan muchas emociones
como nunca e visto.
Tengo que sacarlo de aquí, no importa las cosas que estén
pasando, como nuestro trato, pero la parte buena y razonable de mi dice que
debo de ayudarle ahora.
Me levanto y todos me mira.
—Lo siento. Tengo que hablar con mi
esposo—sonrío a forma de disculpa.
Comienzo a caminar con Ignacio
detrás de mi y paso mi pulgar por
sus nudillos.
Camino por los largos pasillos sin tener la menor idea de
donde voy y abro la primera puerta que veo. Tiro de la mano de Ignacio y cierro
la puerta detrás de él.
Me volteo y abro los ojos como platos al ver la inmensa
biblioteca que tengo ante mi. Son muchos libros, muchísimos.
—No tenias que haber escuchado eso.
.- Lo miro y bufo. Toda mi vida e
escuchado cosas. Y no cosas bonitas.
Ignacio toma un libro que estaba en una pequeña mesa y se
sienta en el sillónbque esta a lado de la mesita.
Pasan tres minutos, o eso creo, en los que lo sigo
observando parada junto a la puerta y él sigue leyendo.
—Hay muchos libros...toma uno-me
dice sin apartar los ojos del libro.
Suelto un suspiro y camino hasta una
hilera de libros perfectamente acomodados en una mesa.
Tomo uno al azar y camino hasta el pequeño sillón individual
que esta enfrente de Ignacio
Me siento y miro el título del libro
"Placeres de la vida".
Comienzo a leer y la voz de Ignacio me hace mirarlo.
—Leer es el segundo placer más
grande la vida.- Lo miro con sorpresa y él sigue leyendo su
libro.
-¿Enserio? ¿Y cual es el primero?.-
Sus ojos abandonan el libro y se clavan en los míos. Sonríe
de lado y sus ojos brillan con malicia.
—El sexo. O tú debajo de mi gimiendo...-Abro los ojos como
platos y siento como el color sube por mis mejillas.
Ignacio sonríe y sigue leyendo. Oh maldito hijo de...
Respiro hondo y sigo leyendo.
-Muy gracioso...