Esa noche pude dormir perfectamente. El frío era abrumador, pero pude ponerme calentita después de un poco de placer por la madrugada.
Mi uniforme estaba limpio, planchando. Era totalmente blanco,todo,incluyendo los zapatos. Nos habían informado que teníamos que bajar a las siete.
Salí de mi habitación, me metí al elevador. Ahí pude ver mi reflejo, y mis mejillas ya se encontraban rojas por el frío que estaba haciendo. El sol no estaba, había nubosidad y mucho viento.
Al salir del elevador unos momentos después, ya estábamos todos en el lobby. O recepción.
- ¡Buen y bendito día tenemos hoy! -exclamó nuestro supervisor
- Nunca habíamos tenido un supervisor con tan buen humor -le susurré a las chicas.
- Mencionaré sus nombres, y quiero que me digan sus elecciones -explica
- Irina Hudson
- Elvia Gómez y María Torres -dice Irina sin titubear
- Buena elección -Dice Cristopher mientras anota- Jason Magnus
- Eloisa Gómez y Esteban Baen -responde Jason
- Las hermanas Gómez son muy buena elección -anota- Erik Wester
- La última Gómez y Harry Black -sonríe
- Las hermanas Gómez estarán felices -anota- Naomi James
- Michaelis Cross y Karina Jackson
- Qué turbio -responde Cristopher- Pero buena elección, Eva Stone
Sabía que Naomi escogería lo mismo que yo, así que resignada, mi respuesta era obvia.
- Michael Cross y Jefferson Guido -respondo
- Los hermanos Cross fueron elegidos -bromea- Buena elección, Eva. Mm quien sigue, Gabriel Deaan
Los faltantes elijen, y Cristopher anota las respuestas.
- Ahora vamos a dar un paseo dentro de los edificios. Primero vamos al más cercano. Explicaré donde están sus pacientes, y donde podrán tener una charla de entrenamiento con ellos.
- Sabía que ibas a elegir a unos de los dos Cross -me dice Naomi mientras caminamos
- Supongo que era obvio -le resto importancia
- Me parece mejor opción las hermanas Gómez, hay varios de sus crímenes en Internet -se nos une Irina
Caminamos por el pasillo de cemento, y cada vez es más cercano ese edificio con miles de vigilantes armados.
- La decisión ya fue tomada.
- Las hermanas Gómez se encuentran en el primer piso -nos dice con la voz media baja. Al entrar, caminamos con varios vigías atrás. Y en una sala de estar hay tres bellas mujeres.
- No me arrepiento de mi decisión -susurra Jason
- Medicate, loco -respondo divertida
Jason me guiña el ojo. Son tres mujeres, jóvenes. Las tres tiene el pelo castaños, y ojos verdes. Son hermosas, peligrosas.
Ninguna nos mira, siguen jugando con un viejo juego de mesa.
- Sigamos -nos dice Cristopher- En el segundo piso se encuentra los pacientes de Gabriel, Elías y Bernard.
Al igual que el piso anterior, estaban los tres hombres en una pequeña sala de estar. Ninguno hablaba con él otro.
- Me duelen mis pies -susurra Irina
Y la entendía. Habíamos estado subiendo por las escaleras, haciendo paradas con explicación de cada piso. Ya faltaban dos pisos, solo dos personas más.
- Detrás de esta puerta se encuentra nuestro primer caso de aislamiento total. El paciente Michaelis Cross -nos dice- Por aquí verán
No lo seguí escuchando, me acerqué a aquel vidrio. Y pude ver a esa criatura. Era un hombre con pelo castaño, casi rubio. Sus ojos negros, muy atractivo. Podía entender lo peligroso que era, nadie puede imaginarse que detrás de ese rostro hay un asesino serial.
Subimos después de unos minutos al último piso. Donde había aún más guardián que los anteriores pisos. Y al igual que su hermano, está encerrado.
- Aquí tenemos a Michael Cross.
Me acerqué a aquel vidrio. Y los observé. Es totalmente diferente a Michaelis, su pelo negro, su mirada. Su mirada presentaba una heterocromia parcial.
-A ti tampoco te fue mal -se burló Jason
-Yo te dije que estaba loca -respondí y un golpe nos hizo a todos retroceder
Michael había golpeado el vidrio donde estábamos. Se quedó observando, como si pudiera vernos.
-¿Puede escucharnos? -le pregunté a Cristopher.
- Si -suspira- Bueno aún falta recorrer los otros edificios, así que vamos por ello.
Comienzan a caminar, para ahora sí bajar por el elevador. Hay tres de ellos. Yo no me muevo, me quedó allí. Observando a ese ser atractivamente peligroso.
- Se te acabó tu jueguito, Michael -susurré con una media sonrisa.
Caminé al último elevador, y subí.
El resto del día estuvimos caminando por todos los edificios restantes. Era menos agresivo todo, y el ambiente más alegre, bueno, sigue siendo un hospital Psiquiátrico, no es que todos estén felices.
- Mañana empezamos con las prácticas oficialmente. Así que vayan a descansar hoy.
- Me cae bien, pero ya quería que se fuera. Me duele todo. -Dice Irina, y Naomi asiente.
- A mi también, me iré a descansar para mañana -se despide Naomi
- Te acompañó, debo acostarme urgentemente -Apoya Irina
- Nos vemos mañana, niñas -me despido
Naomi e Irina caminan, se van. Me quedo en la entrada. Después de un rato, decido que será mejor que me duerma o algo, porque me duelen demasiado mis pies también.
- Hey Hey Hey -Jason me toma de la mano
- ¿Qué sucede, querido Jason? -Finjo estar de buen humor.
- Te quiero -me susurra
Sabía lo que significaban aquellas palabras. Sabía que no era el enfoque romántico, sabía que no.
- Follar -añade acercándose a mi.
- Sígueme
Jason me sigue en silencio. Jason y yo, tenemos una larga historia. Es el típico mujeriego de cualquier universidad, jugué con el, ahora no es más que un buen polvo. Sé que el me quiere, pero no lo suficiente, como yo quisiera.
A mi, solo me va a tener la persona que me quiera por completo y esté dispuesto a todo.
Salimos del elevador, y caminamos por el pasillo. Al abrir la puerta, todo ocurre demasiado rápido...
- Te tengo tantas ganas, Eva -dice Jason, para después darme un feroz beso
Me subo sobre el, mientras camina al sofá. Sus manos sostienen fuertemente mi trasero, lo estruja y me gusta.
- Eres tan...
Mis manos viajan a su pantalón. Donde se encuentra sus duro miembro tan duro, que mis pesones endurecen más.
Me quita mi uniforme con sutileza, como siempre.
Quedamos desnudos, y con respiración entre cortada. Se acerca a mi, y sé lo que su mirada me dice. Quedando yo sentada, y el de pie, me mira fijamente.
Me suelta una fuerte cachetada, haciendo que mi cabeza se mueva, la mezcla que tanto me gusta empieza.
Dolor y placer. Que empiece el juego.
Despierto con la alarma sonando. Miro el reloj y marca las 6:25am. Ayer Jason se fue después de dormir un rato.
A pesar del frío, decido darme un baño rápido. Para después vestirme con mi uniforme. Mi pelo lo dejé en una cola alta.
Terminó saliendo de mi habitación diez minutos antes de las siete. En el elevador no me encontré a nadie, todos estaban ya en su lugar de trabajo.
Salí del edificio, caminé al edificio que se encontraba más cerca. Ahí estaban todos mis compañeros ya.
- Buenos días, dormilona -me saluda Naomi
- Estaba cansada -respondí
Jason rió.
- Entraremos en cuanto estén listos los pacientes, fue la orden de Chistopher. -me comunica Irina
- ¿Qué tenemos que hacer hoy?
- Solo tratar de que confíen en nosotros, para que podamos hablar después -me responde Naomi- Chistopher nos indicó no caer ante seducciones. Mantener compostura y no tener miedo.
- Paciente 1004, Michael Cross listo en la sala 07 -habla un guardia- Residente Eva Stone, por favor, sigame.
- Nos vemos después -me despido de las chicas, y sigo al guardia.
Entramos, caminamos directo al elevador. No dice nada, solo sube y yo detrás de él. El guardia selecciona el ultimo piso, el elevador se cierra.
La música hace que me emocione. Tengo un paciente nivel diez, por primera vez. Las puertas se abren, sigo al guardia.
Entro en una habitación blanca, con una sala dentro. Me indica que me siente, lo hago.
- En unos momentos llegará el paciente 10-04 -me dice y sale
La habitación es normal. Estoy en un sillón blanco, individual. Frente a mi, hay una mesita, con una botella de agua y una carpeta.
Decido leer la carpeta, empieza con los datos de Michael Cross. Tiene 28 años. Mide 1.85 mts. Complexión atlética. Está diagnóstico con múltiples problemas, se destaca el mentalismo como su herramienta principal.
Anda, que es como yo.
Al seguir leyendo, realmente es muy interesante. Su niñez ha sido borrada, al parecer es francés. Ningún asesinato le ha sido comprobado, pero le comprobaron que prácticamente está loco, por eso está aquí.
- ¿Leyendo algo interesante? -una voz gruesa, me saca de mi lectura.
- Realmente nada que no haya leído ya -miento y levanto mi vista.
Frente a mi se encuentra Michael Cross. Presunto Asesino serial. Toma asiento frente a mi, tiene esposadas las manos. Lo veo detenidamente todo. Es verdad, sumamente atractivo como dice las hojas.
- ¿Ya terminaste de observarme? -Me pregunta sonriendo. Pero una sonrisa traviesa.
- En realidad voy a observarte por seis largos meses, acostúmbrate -respondí, sin dejar de mirarle
- Eres tan bella como imaginé -me dice, y sé lo que está buscando, acabo de leer su expediente.
- No eres el primero en notarlo, ni el último -Respondo fingiendo que me siento cómoda. Debo demostrar que no me intimida.
- Uy, ruda, como me gustan
- Si, también lo sé, acabo de leer tu expediente. Me hubiera gustado haberlo leído antes de escogerte como experimento -Finjo pensar
- ¿Escogerme?
- Si, tu expediente es aburrido. Pensé que al no tener un diagnóstico claro, serias más interesante. Me encanta estudiar la locura.
- Entonces ya sabemos porque una mujer tan bonita está aquí, frente a mi. Tratando de entender mi situación.
- ¿Por qué? -suelto una risita, para que piense que estoy nerviosa
- Estás loca, por eso. Te gusta la locura, porque la has experimentado, no sé porque no estás dentro de este lugar también... Ah, eso también lo sé.
Me quedo en silencio.
- Estás donde estás, porque tienes dinero suficiente.
- Vamos, que me he leído tu expediente. Los hermanos Cross tienen sus ahorros también.
- ¿Los hermanos Cross?
Me quedo callada. El expediente nunca mencionó que tenía un hermano, pero cuando Naomi eligió a Michaelis, Cristopher mencionó que eran hermanos. ¿El no lo sabía?
- Cómo sea, cuéntame sobre ti. Pará eso estoy aquí.
- No sé qué decirte. Me pongo nervioso con una bonita como tú.
Me rio.
- Intenta no ponerte, entonces -respondo.
- Solo dime en qué habitación estás y me pongo... allí
- Último piso, dejo las luz encendida casi siempre.
- ¿Te da miedo la oscuridad?
- No, me da miedo lo desconocido.
Sabía que eso no se veía bien. Estábamos coqueteando. Pero sabía bien, que él sólo buscaba ponerme nerviosa, y si, muy en el fondo lo hacía. Pero si quiero tratarlo, sacar mi residencia adelante, tenía que intentar seguirle el juego.
- Interesante -volvió a sonreír travieso. Como niño, con nuevo juguete.
Creete que soy débil. Creete que puedas jugar conmigo. Cae.
- Pequeña mentirosa -añadió
- Un poco -admití
- Al parecer ahora sí son residentes buenos.
- Para ser la persona inteligente, que narra este expediente... Lo pongo en duda, no has podido salir de este encierro.
- Estoy cómodo ahora mismo. Pruebame, si tanto dudas de mi -me reta
- Tentador, lo dejaré para otra ocasión, Michael.
- Esperaba más
- No te adelantes, tenemos suficiente tiempo para muchos juegos.
Michael Cross no me dice nada. Solo fija su mirada en mis ojos, siento como si pudiera leerme como Naomi. Pero es imposible, Naomi tardó en hacerlo, el apenas me conoce.
- Somos casi iguales, solo tenemos una pequeña diferencia.
- ¿De qué hablas?
- Yo asesino, esa es la gran diferencia entre tu y yo -se acerca lo más que puede.
- No veo diferencia
- Sé que no.
Me levanto. No voy a seguir hablando con el, no cuando ya no me siento segura de mantener mi papel. Siento su mirada en mi, la mantiene hasta que estoy en la puerta.
- Pequeña mentirosa -susurra
- Asesino.