Capítulo 2

Neil, quien estaba observando pacientemente lo que sucedía, frunció el ceño. ¿Era todo realmente tan sencillo como su suegro lo hacía parecer?

Enseguida le lanzó una mirada furtiva a Bonnie, como si le preguntara qué pensaba que estaba pasando. En tanto que la mujer solo se encogió de hombros, pues no podía hacer nada para ayudar.

Ella tampoco tenía idea de quién diablos era Gavin.

"Tienes razón. Estoy aquí para la boda", afirmó Gavin, confirmando las palabras de Talon. No obstante, lo que dijo después sorprendió a todos: "Pero estoy aquí como el novio".

Bonnie y Neil estaban tan asombrados como sus invitados. Incluso los padres de Neil, el señor y la señora Xia, estaban conmocionados. De inmediato, la multitud comenzó a reírse de lo que estaba sucediendo, por lo que el rostro de Talon se ensombreció.

"¡Gavin, basta!". Luego, con una sonrisa rígida en su rostro, el señor Meng le dio unas palmaditas en el hombro en falsa camaradería. "No es una broma divertida", agregó.

"Pero Sr. Talon, no estoy bromeando. Mis padres y tú arreglaron este compromiso entre Bonnie y yo desde hace veinte años. ¿Recuerdas?". Parecía que las palabras del joven eran la chispa que encendía a toda la congregación en un incendio forestal, pues todos se volvieron locos con la revelación. Mientras tanto, su sonrisa se profundizaba en satisfacción al mirar el rostro atónito de la mujer.

El ceño de Neil se agudizó también, y al instante bajó la cabeza para susurrarle al oído a Bonnie: "¿Qué diablos está pasando?".

"No tengo idea. Ni siquiera sé quién es, y créeme que no lo había visto antes". La mujer estaba completamente perpleja por lo que estaba sucediendo. ¿Quién diablos era ese muchacho?

¿Y ella estaba comprometida con él? ¿Cómo era eso posible? Nadie le había mencionado nunca ese compromiso.

El sudor frío comenzó a deslizarse por el rostro del señor Meng, pues pensaba que cuanto más dejara que esta situación continuara, más peligraría la boda, y eso no podía suceder, ya que necesitaba que su hija se casara con Neil Xia.

De repente, la idea de las posibles consecuencias lo impulsó a actuar.

El hombre se recompuso e intentó persuadir al recién llegado. "Gavin, eso pasó hace muchos años. No te hemos visto ni hemos sabido nada de ti por veinte años. Piensa que, como padre, tengo que pensar en el bienestar de mi hija", expuso Talon. "¿Cómo pudiste aparecer en su boda y exigir estar casado con ella? ¿Acaso estás aquí para destruir su felicidad?", añadió.

'¡Desvergonzado!', pensó el joven. Teniendo en cuenta por qué este matrimonio estaba ocurriendo, era hipócrita por parte de él decir que estaba protegiendo la felicidad de ella.

"Sr. Talon, ¿todavía recuerdas la noche en que murieron mis padres?".

Bonnie no sabía si solo se estaba imaginando cosas, pero la voz de Gavin sonaba un poco trágica.

"¿Por qué mencionas esto en la boda de mi hija?". La sonrisa en el rostro del hombre se desvaneció, y además su camisa ahora estaba empapada de sudor.

Gavin se burló y se inclinó para susurrarle al oído, asegurándose de que fueran los únicos que escucharan sus palabras: "Lo recuerdo. Recuerdo con claridad todo lo que hiciste esa noche".

Los ojos de Talon se abrieron de miedo mientras jadeaba para respirar y sentía todo su ser frío y entumecido.

"Señor, no nos engañemos. Sé por qué tu hija se casa con Neil Xia. Hagamos un trato. Puedo duplicar la oferta que la familia Xia te ha prometido... Pero solo si ella se casa conmigo". Gavin observaba con calma en su rostro la reacción el hombre, pues de hecho no le importaba en absoluto.

El joven tenía dos objetivos claros.

Una de ellos era detener la boda de las familias Xia y Meng.

El otro era cumplir su compromiso con Bonnie.

Evidentemente, no le importaba lo que los demás pensaran de él o de sus planes.

Por su parte, Bonnie estaba sorprendida por la arrogancia del joven, ante quien no sabía cómo reaccionar. '¿Cómo puede existir alguien tan irracional en este mundo?', se peguntaba la mujer.

Sin embargo, lo que era aún más confuso para ella era ver a su padre temblar como una hoja en el viento a petición de aquel muchacho.

Era una exigencia completamente irrazonable. ¿No era su padre quien consideraba esta boda como algo muy importante?

¿Qué le había dicho con exactitud Gavin a su papá?

"Señor Zhuo, si está aquí para destruir mi boda, por favor váyase ya", dijo Neil enojado, finalmente rompiendo su silencio, pues ya no podía soportar más la situación.

Capítulo 3

Ningún hombre permitiría jamás que otro se llevara a su esposa, pues esto se consideraba una desgracia.

"Señor Xia, el señor Talon aún no ha dicho nada. ¿Por qué estás tan ansioso?", dijo Gavin echándole una mirada a Neil antes de continuar ignorándolo. Ya era bastante obvio que no lo veía como una amenaza.

"¿Qué está pasando, Talon?", preguntaron el señor y la señora Xia, quienes comenzaban a sentirse ansiosos por el drama que se estaba desarrollando. Evidentemente, ahora la boda estaba arruinada debido al joven intruso. ¿Por qué Talon le permitió decir esas tonterías?

El señor Meng sabía que estaba acorralado en una esquina sin escapatoria a la vista. Acto seguido, le lanzó una mirada de resentimiento al recién llegado antes de decirles al señor y la señora Xia: "Lo siento mucho por esto, pero el compromiso de Gavin y Bonnie se dio antes de que Neil llegara, y ya que él regresó, no podemos continuar con...".

El hombre se calló, no obstante, las palabras no pronunciadas resonaron en el salón sagrado.

El señor y la señora Xia, enrojecidos de ira, se tambalearon un poco, casi a punto de desmayarse ante la revelación. De inmediato, Neil corrió al lado de sus padres para sostenerlos, y cuando estaba a punto de indagar más, su padre lo detuvo.

"Felicitaciones, Talon. Parece que esta vez has encontrado a alguien para ayudar a tu familia", comentó el señor Xia, quien se sentía tan humillado que, de no ser por los invitados presentes, lo habría golpeado.

Estaba claro que el hombre había cambiado de opinión después de que el intruso habló con él, pues le prometió el doble de la cantidad que la familia Xia estaba a punto de ofrecerle. Por supuesto que eso lo había hecho cambiar de parecer.

"Sr. Xia, las cosas no son así. Yo..." Talon trató de explicarles, pero era obvio que ellos ya no estaban interesados en escuchar su explicación.

El único que quería escuchar sus motivos era Neil, sin embargo, aunque quería saber qué estaba sucediendo, sus padres lo sacaron del lugar. Sus familiares y amigos también los siguieron fuera de la iglesia, y pese a que igualmente deseaban estar al tanto de lo que había pasado, valoraban más su relación con la familia Xia.

"Señor, volví para cumplir mi compromiso con Bonnie, y ya que tenemos una boda preparada en este momento, podríamos aprovecharla". Gavin miró el rostro pálido del hombre antes de continuar: "¿Qué tal si me caso con ella hoy?".

La mujer era la persona más afectada por sus conversaciones, pero se vio obligada a mantenerse al margen todo el tiempo. No obstante, al escuchar la pregunta del joven, se volvió bruscamente hacia su padre justo a tiempo para verlo asentir, lo que la hizo reír con amargura.

Esto era absurdo, y, por supuesto, le estaba pasando a ella. Era realmente tan desafortunada.

La joven tuvo dos prometidos en el lapso de un día. Uno estaba vinculado a ella para mejorar los intereses de su familia, y el otro solo ofreció el doble de la cantidad que ofreció el primero.

"No. No me casaré contigo".

Bonnie aceptó casarse con Neil para salvar a su familia, pero eso no significaba que estuviera dispuesta a que su padre la vendiera al mejor postor.

Por el amor de Dios, ella era un ser humano, y puede que no tuviera mucho, pero aún conservaba su orgullo.

Al escuchar el rechazo de su hija, Talon caminó hacia ella y la abofeteó.

El sonido reverberó tan fuerte por toda la iglesia que, para entonces, la madre de Bonnie, Rosa, salió de su aturdimiento y se dio cuenta de lo que acababa de pasar. Enseguida le gritó a su marido y tomó a su hija en sus brazos. "Si vuelves a tocar a Bonnie, lucharé contigo hasta la muerte".

Ella no aceptaba que su esposo usara a su hija como moneda de cambio para mejorar el estado financiero de su familia. De hecho, si no fuera porque la joven accedió al trato y porque tenían un hijo menor del que cuidar, Rosa no habría aceptado la boda en primer lugar.

Sin embargo, ahora que su hija era la que les decía que no, no veía la razón para continuar con esa farsa.

"¡Fuera de mi camino, Rosa!", exclamó el señor Meng, quien intentó agarrar el brazo de su mujer y alejarla de su hija.

Estaba furioso. ¿Cómo se atrevían su esposa e hija a oponerse a él? ¿Acaso no entendían que la familia Zhuo ya era suficiente problema? No necesitaban aumentar su estrés en ese momento.

"Papá, suelta a mamá". Bonnie intentó soltarse del abrazo de su madre y se paró frente a ella para protegerla de su padre. Luego, entrecerrando los ojos le sentenció: "Ya te lo dije. No me voy a casar con él. Aunque me mates ahora mismo, no me casaré con él".

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