Capítulo 2

Alan 

Me sirvo una copa mientras que respondo la llamada de mi hermana, aprovecho para encender un cigarro y de esa manera relajar un poco mi cuerpo. 

-¿Cómo puedes meter a una desconocida a tu casa? ¿Te has vuelto loco Alan? -exhalo sacando de mi cuerpo el humo de mi cuerpo. 

-Es una vagabunda, necesitaba mi ayuda. No puedo permitir que mi abuelo piense que soy capaz de hacerle daño a alguien ¿sabes que pasará en donde esa mujer diga que la atropellé? seamos realistas, alguien como ella, solo quiere sacar dinero. A mí no me interesan los escándalos.

-Ten mucho cuidado, no sabemos si quiera robarte o hacerte algo peor -mi hermana musita asustada. 

-Lo único que me preocupa es que mi abuelo no vea nada de lo que ha sucedido esta noche, lo que menos quiero es que lo que nos pertenece se lo dé a Willie, eso no lo podemos permitir -le dije. Moví mi cabeza cuando escuché un ruido-. Espera Pau, te devuelvo la llamada más tarde. Ten mucho cuidado, te quiero, no lo olvides. 

Colgué la llamada, abrí la puerta para ver que pasaba, pero en ese momento, aquella mujer que parecía vagabunda cae en mis brazos. 

La tuve así unos segundos, unos cuantos que me hicieron apreciarla mejor, limpia y sin todo eso que traía encima. Sus ojos verdes eran despampanantes, su cabello rubio y su rostro angelical, era una prueba clara para darme cuenta que tenerla aquí era un error. 

-Lo siento -pronuncia ella, colocándose de pie. 

-¿A dónde iba? -levanté una de mis cejas-. Quedamos en algo, no puede hacer otra cosa. 

-¿Usted por qué me habla así? entiendo que me tendió la mano, pero eso no le da derecho de hablarme así. -Ella se agita y comienza a respirar con rapidez. 

-Solo le pregunto porque es tarde, seguramente si sale así le puede pasar algo. -La señalo, la ropa de mi hermana le queda algo justa, haciendo que sus curvas sobresalgan y pueda verse su pequeño y sensual cuerpo.

-Le aseguro que me defenderé -ella dice, completamente indignada- afortunadamente se cómo hacerlo.

-Puede que así sea, no lo pongo en duda. -Pienso, al recordar la sangre y darme cuenta que es mejor mantener mi boca cerrada-. Mire, mi ofrecimiento sigue en pie, quédese está noche y mañana temprano se va. -Pongo mi mano sobre su brazo, pero ella se retira de inmediato. 

Sus ojos se cristalizan y la corteza que puso parece caerse poco a poco, me quedo mirándola como si fuera un bicho raro, definitivamente es una mujer muy extraña. 

-Lo mejor será que me vaya. Quedarme fue un error. Le aseguro que le pagaré lo que usted ha hecho por mi. -Suelto una risa-. ¿Qué es lo gracioso?

-¿Cómo me pagará? -ella abre sus ojos de par en par, carraspeo con mi garganta y reestructuro la pregunta-, ¿trabaja o algo parecido? 

-No, pero le pagaré. 

Ella da unos cuantos pasos, pero parece que fueron en falso, porque de inmediato cae al suelo desmayada. Me quedé allí intentando asimilarlo, en ese momento el eco de las palabras de Paulina me llegan a la cabeza. 

«Fue una mala idea traer a una desconocida» me repito una y otra vez mientras camino hasta donde ella para tomarla entre mis brazos y llevarla a la habitación de huéspedes. 

Al dejarla en la cama, puedo ver como tiene su cuerpo lleno de heridas, moretones y algunas cortadas. Toqué su mano, en la muñeca tiene un pequeño tatuaje en forma de infinito. Paso mi mano por su rostro, angelical a simple vista. 

Muevo mi cabeza para despabilarme, no es momento de pensar en otras cosas, es momento de ayudarla. 

Pongo un poco de alcohol en su nariz y en unos segundos despierta, ella me mira con confusión, pero cuando se da cuenta lo cerca que estoy de ella, simplemente se escapa. 

-¿Está bien? 

-Sí, solo que... no he comido en días. 

-Eso se puede solucionar, tengo comida y... -Ella levanta su mano evitando que pueda seguir hablando. 

-¡No! deténgase. ¿Por qué me está ayudando? ¿Qué es lo que quiere a cambio? un hombre como usted no parece ser el típico hombre que ayuda, que recoge a alguien de la calle de esa manera. ¿Intenta aprovecharse de que estoy sola? 

-No soy de piedra, solo quise hacer mi buena caridad del día. Mire, le propongo algo, ¿quiere pagarme? Entonces ayúdeme por un par de días, me hace falta una asistente, una que sea eficiente y en especial que no quiera follar. -Me di cuenta de lo último y arrugué mi nariz, no quise decirlo tan directo. 

-Tampoco quiero que lo haga, así que no intente remediar eso, para mi es mejor que un hombre como usted no piense de esa manera conmigo -ella dice con brusquedad. 

-No lo tome a mal, solo que se viene un momento drástico en la empresa y si tengo distracción alguna, mi primo se lleva todo. ¿Puede hacerlo? le pagaré bien, muy bien. Así puede irse lejos y escapar de sus problemas. 

-¿Por qué yo? no me conoce.

-Es cierto, pero es un avance que no me haya robado. Adicional es más fácil traer a este tipo de negociaciones a alguien lejano a mí para que de esa manera no me traiga problemas. Aunque no lo crea, para mi tiene mucho sentido, mi familia es algo especial y solo quiero velar por mis intereses. 

-¿No me traerá esto problemas? -ella cuestiona con duda.

-No, solo tiene que acompañarme, apuntar todo y ya. Cuando se acabe esta negociación se puede ir lejos y le aseguro que no la detendré. Usted solo debe contarme lo que escuche y vea, quiero saber quien puede ser perjudicial para la empresa. Usted debe ser fiel a mí, eso es lo más importante. Debe escuchar lo que mi primo planea, eso es lo principal.

-Está bien, acepto. Solo me interesa tener dinero para irme de este lugar. -Estiro mi mano-. Solo será una vez, nada más. 

-Alan Jones, ¿cómo es su nombre? 

-Camila -responde con frialdad-. Solo Camila. 

-Puede comer lo que quiera, mañana temprano salimos a la casa de mi abuelo, allí será mi gran día -le digo, con la sonrisa victoriosa que me caracteriza-. Tenemos un trato. 

-Ok, pero no tengo nada de ropa. 

-No se preocupe, haré una llamada para que alguien venga a arreglarla. Usted solo haga lo que le pido, no se deje comprar por los demás y le aseguro que muy pronto terminará para usted esto. 

-No se si pensar que tan bueno o que tan malo fue encontrarlo en mi camino. -Le doy una sonrisa. 

-Nadie es lo suficiente bueno o malo -le dije, poniéndome de pie-. Las casualidades no existen, todo pasa por algo, las casualidades solo son dichos por personas que no afrontan las verdades de la vida. -Ella me observa sin opinar nada-. Aproveche las oportunidades, estás no se ven todos los días.  

Salgo de allí, dejándola pensando todo. Hasta que no tenga el control de todas las empresas, de la cadena hotelera y de los casinos, no puedo tener una persona de la empresa como asistente, porque ellas son tan manipulables por Willie, sin contar que pueden actuar de mala manera al estar resentidas por haberlas follados sin sentimiento alguno. 

En la mañana, luego de no poder dormir bien, fui directo a buscar a Camila. En la noche pedí que temprano la arreglaran acorde a la ocasión, cuando llegué a la sala, ella estaba allí, se veía diferente, dejándome completamente sorprendido. En estos momentos lo que pensaba anoche, cambió por completo.

Capítulo 3

Camila 

Vamos de camino a ese lugar, no tengo claro a donde, porque Alan no me dice gran cosa. Solo sé que es la casa de su abuelo. 

Me da temor meterme en un problema más, pero necesito el dinero, necesito escapar de este lugar, no quiero tener que afrontar consecuencias por mis actos, consecuencias que claramente me podrían hundir más de lo que estoy. 

Lo miro de reojo, él es un hombre atractivo, se nota que es demasiado inteligente, al menos por la manera en la que lee y escribe cosas en su computadora, supongo que es alguien importante, sin embargo, también puedo deducir que es un idiota, misógino y mujeriego. 

Parece que mi radar de ellos ha despertado... como me hubiera gustado que ese radar, hubiese despertado antes, y así poder evitar que mi vida hubiera cambiado tanto. 

Miro por la ventana, la vista es bellísima, nada comparado en donde crecí, todo es sumamente elegante. Algunos recuerdos pasan por mi mente, haciendo que mis manos tiemblen y mis ojos se tornen llorosos.

 Lo sé, sé que debo cargar con culpa por el resto de mi vida, pero hay algo que tengo claro, las cosas se deben hacer, porque es mejor arrepentirse por hacerlas, que por no hacerlas. 

-Estamos por llegar -él pronuncia, llamando mi atención-. Espero y pueda hacer las cosas como le dije, antes de presentarla como mi asistente, irá a caminar por la casa, la confundirán con una de las empleadas, usted solo escuche y me dice lo que oiga por allí. Cada información útil que me diga, será contribuida con una gran cantidad de dinero. ¿Está claro?

-Lo está, no se preocupe que haré lo mejor que pueda. 

-No, no es lo mejor que pueda, hará las cosas perfectas. Mire, de la decisión que tomen hoy dependerá mi vida, le contaré algo, esto que estoy esperando, es por lo que he trabajado por tanto tiempo. 

-Ok, no tiene que decirme las cosas, solo soy alguien de paso por su vida. No me interesa porque está haciendo esto, solo me interesa el dinero. Solo estoy de paso. 

-Eso espero, no me gusta que las cosas se salgan de mi control, recurrir a usted es oportuno, pero después será un problema. -Rodé los ojos, como se nota que es el típico hombre de "yo hago lo que me plazca y nadie puede hacerme cambiar de opinión" 

Nos bajamos del carro en frente de una lujosa casa, quedé con la boca abierta, en mi vida jamás vi algo parecido. Es como esas casas que muestran al final del cuento feliz, ese final que nunca existe. 

-Adelante señor -dice un hombre de traje de pingüino. 

Entramos y Alan me hizo señas que en diez minutos nos veíamos en la sala principal, que comenzara a buscar información que le sirviera. Levantó su cabeza mostrando la imagen de su abuelo pintada y puesta en casi la mitad de su casa, un hombre canoso y gordo. 

-Información... ¿qué clase de información necesita? -murmuré para mí. 

Muchas personas caminaban por el lugar, unos con bandejas, otros con licores aparentemente carísimos y otros tantos, con una sonrisa sin hacer nada. 

Caminé en círculos, no veía por ningún lugar a aquel hombre. Giré mi cuerpo y choqué con él. Las heridas en el abdomen alcanzaron a salir lastimadas provocando una mueca de dolor. Él me ayudó a levantar, mientras que me miraba con curiosidad. 

-¿Estás bien muchacha? -Asentí con mi cabeza. 

-Lo estoy, lamento haberlo molestado. 

-No es ninguna molestia... nunca te había visto en mi casa, ¿quién eres? 

-Soy la asistente del señor Alan. -Él esbozó una sonrisa. 

-Ay, mi nieto cambia de asistente como si fueran calzones. -Él ríe-. Pero no te quedes allí, entremos porque ya vamos a empezar y me imagino que si no llegas, mi nieto pone el grito en el cielo. 

Le dí una cálida sonrisa a aquel hombre, no entiendo porque Alan quiere que yo espie a su abuelo, a primera vista se ve la mejor persona del mundo.... Aunque, las apariencias engañan y eso lo tengo muy claro. 

-Hijo, me encontré a tu asistente en el camino, no deberías dejarla por allí -dice el señor, Alan sube la vista y me observa. 

-Al parecer se perdió de camino al baño. -Los dos hombres ríen-. Abuelo, te ves más jovial desde que te ví la última vez. 

-Que adulador eres, nos vimos hace una semana. -Las puertas se cierran, las personas allí toman asiento, los imito para intentar "trabajar" 

-Bueno abuelo, ¿Te parece si empezamos? tengo que ir a la empresa.

-Aguarda, tu primo aun no ha llegado. Tuvo un pequeño accidente y me dijo que llevaba tarde. 

-Como siempre haremos lo que mi primito quiera. Abuelo no me parece justo, soy yo quien le ha metido el culo a la empresa, a todo esto. En cambio él, se la pasa viajando conociendo mujeres, gastando el dinero de la familia en babosadas. 

-Sé muy bien lo que has hecho Alan, reconozco lo importante que es para ti todo esto, pero solo estoy cumpliendo la última voluntad de tu abuela. También quiero ceder mis acciones para que el que quede por fuera, no quede desnivelado y tenga mucho que ver en el crecimiento corporativo.  -Observo como Alan se pone de pie, solo guardo silencio ante esta pequeña reunión familiar. 

-¿Tus acciones? ¿Te parece justo? 

-Sí Alan, no me moriré de hambre, te recuerdo que tengo mucho para vivir bien, ustedes están empezando y cuando tengan su propia familia, me agradecerán. -El hombre me mira a mí-. Muchacha, pasame un poco de agua, discutir con mi nieto, me deja seco. 

Me pongo de pie, Alan solo pone sus ojos en blanco y mantiene su ceño fruncido. Sirvo un poco de la jarra y cuando camino de vuelta, escucho como la puerta del lugar se abre. 

-Llegó la alegría del lugar -dice la persona que acaba de llegar. 

Escucho esa voz, esa que me causa escalofríos. Mi cuerpo comienza a temblar, como si fuera una pu.ta pesadilla. Empiezo a sudar frío, no quiero girar, temo que sea una alucinación, pero también temo que sea verdad. 

Mi cuerpo se mueve lentamente, cuando pongo la mirada en la puerta, cuando lo observo, siento que pierdo el control.

 El vaso cae de mis manos, rompiéndose a los pocos segundos. Su mirada se clava en mí, tanto que siento como me traspasa por completo, esa mirada que causa muchas emociones en mí. 

No puedo moverme, mi cuerpo está estático, intento dar un paso más, pero ese es en vano. No tardé mucho en caer, mi cuerpo me ganó, siento como un par de brazos me atrapan, hasta caer completamente inconsciente.

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