Mentiría si digo que presté atención a la clase del profesor Stevens, mi cerebro era incapaz de procesar cualquier tipo de información, aunque mi rostro simulara atender y estar de acuerdo con las ideas de mi maestro. Cuando indica que la clase ha terminado me apresuro en arreglar mis cosas para irme lo más pronto posible, sin embargo, el destino parecía tener otro fin para mí.
-¿Puedes acercarte un momento Rachel? - pide con amabilidad, y me tenso al notar que tiene una copia impresa de mi escrito, quiere revisarlo conmigo presente. No, por favor no.
-No pretendo sonar grosera profesor, pero si no salgo en dos minutos de aquí llegaré tarde a mi trabajo, y necesito cuidar mi puesto en la cafetería - respondo excusando mi ausencia, sin embargo, este hombre no acepta un "no" como respuesta nunca.
-Treinta segundos - pide y me limito a asentir - leí tu escrito, y quedé sorprendido, no es "los secretos de la laguna azul", pero tiene un cierto encanto, es un lenguaje fresco y una lectura ligera, me gustó mucho. Me alegra ver que estás volviendo Rachel, si sigues así estoy seguro que pronto tendremos un libro que te llevará más allá del cielo.
-Me alegro de que le haya gustado, me esforcé mucho en ello - contesto con una media sonrisa, es mejor que confesar que adapté una vieja historia que cree junto a mi ex novio.
-Bueno, eso es todo lo que tenía que decirte, suerte en el trabajo - me pide.
-Gracias profesor, espero que tenga un buen día.
Soy buena mintiendo, no es que me enorgullezca, pero esta habilidad poco ética me ha salvado muchas veces, como ahora. En realidad, hoy es mi día libre en la cafetería, por lo que tengo algunas horas para descansar hasta que sea mi turno en la biblioteca.
Tienes un mensaje sin escuchar...
Hey sunshine, disculpa que recién pueda responder, pero sabes lo distraído que soy, deja de ser tan hipster y usa los audios de voz ¡por favor! Esto de mensajear a lo antiguo está acabando con nuestra amistad... Espera, ¿Dijiste Dylan, noche en vela y no mencionaste la palabra sexo? Mi más sentido pésame. Creo que te hace falta un poco de acción, al igual que a Stevens, ¿mi consejo como mejor amigo? Es un imbécil y mándalo a la mierda, eres muy talentosa y podrás con ello. ¿Consejo de adulto? No olvides que además de ser tu maestro es también tu editor, por eso te respira en la nuca, eres su gallina de los huevos de oro, y no puedes hacer nada más que escribir, vendiste tu alma al diablo, cielo. ¿Consejo de alma gemela? Cariño, eres el ser más talentoso que he conocido, transmiten muchas emociones tus historias, porque escribes con el corazón, tal vez tu bloqueo creativo se deba a la gran presión que tienes... Y también a la falta de sexo... Eres mi mejor amiga, pero debes de admitir que tu vida se vuelve cada vez más aburrida... Considera lo de los audios... Te amo.
Estúpido Matt, siempre tiene la razón, me siento vacía y triste, es por eso que no logro encontrar las palabras adecuadas para volver a escribir. Necesito un descanso de la adultez, cada día se vuelve más difícil, en definitiva nadie nos prepara para esto.
-Hey Matthy, ¿querías algo de aventura en mi vida? Pues debo contarte algo, necesito que sea un secreto entre los dos, nadie más puede saberlo, ni siquiera tu novia loca... Ayer discutí con Dylan y Luke me escribió... No sé qué diablos pasó Matt, y debo añadir que no he dormido nada por el trabajo de Stevens, que, por cierto, le gustó mi historia, pero mi mente no puede dejar de pensar en Luke desde esos mensajes, no fue nada fuera de lo común, simplemente... no lo sé, no creo haber hecho algo malo, pero no puedo siquiera responderle los mensajes de Dylan, porque me siento culpable... en fin, en serio necesito verte y conversar más. Te amo.
Mensaje de Dylan
D: ¿Sigues enojada? Rachel, por favor, arreglemos esto como los adultos que somos, sé que cometí un error, pero dame la oportunidad de remediarlo.
Llamada entrante: Luke.
Mierda. Mierda. Mierda.
Intento calmar mi respiración y alejo el teléfono de mi vista, mi cerebro sabe que no debo atender a la llamada, pero mi instinto de estupidez extrema nunca obedece, por lo que es mejor que ocupe mi mente en otra cosa: como ducharme, limpiar el apartamento... lo que sea que me haga distraerme.
¿Alguna vez has leído un artículo que indica que los teléfonos y en general, el internet nos vuelven seres inútiles? Empiezo a creer que tienen razón, cociné, limpié, lavé la ropa, me duché y hasta pude hacerme una mascarilla facial en dos horas y media sin teléfono. ¿Tuve paz? No. En cambio, conseguí otros dos mensajes de mi novio y cerca de veinte llamadas perdidas de mi ex.
L: Veo que decidiste guardar silencio... Me da curiosidad saber ¿cuánto tiempo durarás callada, Ray Ray? - Enviado a las 15:45.
L: ¿Está contigo ahora mismo y por eso me ignoras? - Enviado a las 16:20.
L: Aunque sea dime si te ayudó lo que te envié anoche, con un simple "sí" me es suficiente. - Enviado a las 17:36.
Decido caminar de regreso a casa, el atardecer es hermoso y necesito despejar mi mente, algunas veces me sorprende lo irónica que la vida puede resultar, tantos años de silencio, y de pronto Luke explota como una bomba de tiempo en mi rostro atentando contra todo lo que costó construir.
Pero lo conozco, y sé que seguirá insistiendo hasta que obtenga alguna respuesta, y bueno, sólo pidió un "Sí". Me salvó la vida ayer, lo menos que puedo hacer es responder.
R: Sí, sí me sirvió, gracias por la ayuda. - Enviado a las 21:57.
L: Sólo pedí un "sí", tampoco me cuentes tu vida, cariño. - Enviado a las 21:58.
R. ¿No tienes nada más que hacer? Pareces un psicópata pendiente de mi respuesta. - Enviado a las 22:00.
L: Siempre tan arrogante, es lo que me encanta de ti. Y es que tienes razón, el mundo gira en torno a ti, al menos en mi mundo así lo es. - Enviado a las 22:00.
Sonrío. Sigue tan idiota como antes.
L: ¿Logré sacarte una sonrisa de esa cara de culo tan hermosa que tienes? - Enviado a las 22:01.
R: Anda a molestar a alguien más. - Enviado a las 22:02.
L: Molestarte a ti es más divertido. ¿Y Dylan? - Enviado a las 22:04.
R: Trabajando... - Enviado a las 22:06.
L: ¿Hasta esta hora? ¿El "trabajo" tiene nombre y apellido, o pelearon? - Enviado a las 22:08.
R: No tengo por qué decirte mis cosas, Luke. - Enviado a las 22:14.
L: Ya veo, te enojaste, eso quiere decir que tengo razón, ¿por qué pelearon? No creo que tengas algo mejor que hacer, le estás respondiendo seguido a tu ex novio. ¿Algo que quieras decirme, amor? - Enviado a las 22:15.
-Hola soy Matt, en este momento estoy ocupado haciendo deberes a última hora o viendo porno, deja tu mensaje y te llamaré...
-Idiota, te necesito ahora mismo, estoy siendo el ser más tonto de todo el mundo, tengo una conversación fluida con Luke, siento que se está metiendo en mi cabeza y no puedo alejarlo, sé lo que tengo que hacer, sólo que no puedo hacerlo... Ayuda...
El timbre del apartamento suena haciéndome estremecer, es imposible que se trate de Luke, pero ¿si fuera él? ¿qué haría? Vamos Rachel, deja de actuar como una maldita cobarde, tú no eres así, tú no huyes de los problemas, tú los enfrentas.
Sosteniendo un gran ramo de rosas rojas Dylan se abre paso en la sala. Me había olvidado de su existencia por casi todo el día. Oh Dios, debe de creer que estoy muy enojada con él. Una gran pizca de culpa me carcome por dentro.
-Sé que esto no arregla nada, pero en verdad lo siento Rachel, reconozco que me equivoqué y actué como un imbécil, odio pelear contigo, te amo mucho Rach, ¿podemos volver a estar bien? - me pide tomando mi mano.
-No fue tu culpa Dylan, exageré en mi respuesta, y debo trabajar en mis inseguridades con... la cicatriz, pero entiendo que estás trabajando en algo muy importante ahora y es normal que debas prestar más atención a tus labores.
-¿Entonces estamos bien? - pregunta.
-Por supuesto que sí, tonto - respondo besándolo, pero algo se siente extraño, además de la culpa, Dylan parece nervioso, como si dudara en contarme algo, que pudiese poner en peligro nuestra reconciliación - ¿qué sucede?
-Debo decirte algo más... - dice esquivando la mirada.
-¿Cuánto tiempo? - pregunto sabiendo a lo que se refiere: viaje de negocios de última hora. Alguna veces he llegado a pensar que Tyler desea arruinar nuestra relación, tonterías mías.
-Un mes - contesta sentándose a mi lado - sé que es más tiempo que las otras veces, pero probablemente sea uno de los últimos viajes antes de mi ascenso, se haría realidad todo por lo que he trabajado este tiempo.
-Lo sé, cariño, créeme que lo sé - respondo acariciando su mano - y estoy muy orgullosa de ti, tus sueños están haciéndose realidad! - exclamo emocionada - te extrañaré mucho, pero sé que es por tu bien este viaje. ¿Cuándo viajas?
-En una hora.
-¿Qué? - exclamo.
-Te lo iba a decir antes, pero la pelea nos distanció y... no quería irme estando mal contigo - susurra apretando mi mano - ¿segura que todo está bien?
-Sí, sólo me tomó por sorpresa que te vayas hoy... Pero todo está bien, en serio.
-Prometo que hablaremos todos los días y apenas regrese...
-Me lo compensarás - termino la frase.
-Quizá podamos hacer ese viaje del cual hablaste anoche - propone - desconectarnos del mundo por unos días y sólo estar tú y yo un fin de semana.
-Suena bien - respondo antes de darle un corto beso. El timbre vuelve a sonar desconcertando mi mente.
-¿Ordenaste algo de cenar? - pregunta Dylan y niego con mi cabeza. Mi novio me indica que irá a ver quién está tras la puerta para evitar problemas y le resto importancia.
Dato de vital importancia en mi vida: Soy una idiota.
Lo único que había detrás de la puerta era la alegría y buen ánimo de Dylan, quien vuelve con un semblante serio y un girasol en la mano. Aprieta el puño con fuerza, realmente parece enojado
-¿Qué pasó? - pregunto.
-Eso mismo es lo que me gustaría preguntarte a ti, Rachel ¿no hay nada que quieras contarme? - responde lanzando el girasol en la mesa junto a una nota.
No me toma más de dos minutos leerlo, tomo del brazo a Dylan evitando que se vaya del apartamento, no puedo permitir que se viaje enojado conmigo, mucho menos cuando se irá por un tiempo prolongado. Pone resistencia, pero deja que mi tacto avance, hasta tomar su rostro y besar suavemente sus labios.
-Mírame, cariño - le pido susurrando, él resopla y me obedece - Te amo, tú y yo lo tenemos todo juntos, y ambos sabemos cómo es él, no dejemos que arruine lo nuestro. Te irás mucho tiempo, y no quiero que viajes estando peleados.
-¿Lo que dice es verdad? - pregunta apenado.
-Por supuesto que no, Dylan, los gustos cambian cariño, por favor, es una tontería.
-Sí, tienes razón, no dejaré que arruine nuestra relación - repite antes de volver a besarme- es que Dios, te amo tanto Rachel y temo perderte.
-Aquí me tendrás, siempre. Recuérdalo.
-En verdad odio esto, pero ya debo irme, te llamaré apenas llegue - dice a manera de despedida.
-¿Me vas a extrañar? - pregunto haciendo un puchero.
-Cada instante.
-Por favor, cuídate, Dylan. No olvides comer a tus horas y llamar a tu madre - le ordeno haciéndolo sonreír. - Te amo.
-Te amo más.
La puerta de la entrada se cierra y vuelvo a tomar la nota entre mis manos. Unas simples palabras realmente pueden desatar el mismo infierno.
¿Algún día le dirás que te encantan los girasoles? Las rosas tienen espinas y son cortadas para ser admiradas como obras de artes, mientras se van marchitando poco a poco, perdiendo aquella belleza hasta que son echadas a la basura. Los girasoles en cambio, son independientes, no necesitan de nadie más que del sol, y ellos mismos se mueven buscándolo. Para él eres una rosa, pero Rachel, ambos sabemos que tú eres un girasol. El más lindo de todos. Y por más perfecto que Dylan parezca, no te conoce ni la décima parte de lo que yo te conozco. Puede que lo intente, pero no lo logrará, no es un examen, sino una conexión, y para eso no hay conocimiento que sirva.
Luke Hamilton xx.
Rhode Island, anochecer
Rachel Stone
A los seis años mi padre intentó enseñarme a andar en bicicleta, digo "intentar" porque soy una persona sumamente torpe, y en verdad fue muy complicado, se supone que es una actividad que todos los niños - o al menos la gran mayoría- aprenden sin mayor complicación, y como habitualmente sucede, yo era la excepción a la regla.
Caía, me raspaba las rodillas, estuve a punto de arrollar a personas e incluso me estrellé contra un árbol, y pese a llevar casco, obtuve una contusión cerebral. Papá me animaba a continuar, hasta que una tarde le confesé con lágrimas en los ojos que me aterraba la idea de hacerlo. Aquella sensación estando sentada tratando de no perder el equilibrio mientras obligatoriamente debes conducir hacia una dirección, y no olvidemos lo importante que es vigilar que vayamos a lastimar a alguien en el camino. Eran demasiadas cosas que debía hacer al mismo tiempo.
Y era muy frustrante, ver como algo que para todos era sencillo, a mí me costaba el triple, y sin importar el esfuerzo que pusiera, no podía. Mi padre pareció comprenderme, y recuerdo que dijo que cada persona tiene un proceso distinto para la vida, quizá el momento en el que pueda andar en bici sea más adelante, y eso estaba bien. Él siempre fue muy comprensivo conmigo.
Me hace tanta falta un poco de esa comprensión en estos momentos. Ahora mismo me siento exactamente como cuando estaba aprendiendo a ir en bici: perdida, a la deriva y muy desconcertada. Con constante temor de que todo se vaya al diablo, asustada de lastimar a otros, o a mí misma. A punto de perder el control, y sin saber exactamente a dónde ir.
Era incluso irónico, como el desastre en el que se había convertido mi vida calzaba a la perfección con mi experiencia manejando bici. Y cada vez la situación era peor. Había subido a un carrusel del cual no podía bajar.
Hablaba un promedio de diez minutos diarios con Dylan, básicamente sobre el trabajo, la universidad y lo bien que le iba en su viaje; Matt y yo por suerte pudimos tener una conversación más fluida tras meses de escuchar mensajes de voz; aunque el motivo no era el mejor de todos: Luke Hamilton.
Sí, mi fuerza de voluntad decidió irse de vacaciones junto a mi dignidad sin fecha aparente de retorno, pues las conversaciones entre nosotros eran cada vez más frecuentes, al punto de convertirse en parte nueva de mi rutina diaria: desde un simple "buenos días", contar cada cosa que sucedía, enviar fotos de nuestros almuerzos, canciones antes de dormir... era como si el tiempo se hubiera detenido y otra vez tenía dieciséis años.
Olvidaba lo sencillo que era todo con Luke, mi cerebro se había encargado de eliminar muchos de los buenos recuerdos, dejando exclusivamente la amargura y dolor... Escribí un maldito libro sobre nosotros, pero olvidé lo feliz que fui junto a él alguna vez. En apenas unas pocas semanas este chico logró introducirse en mi mente sin el menor inconveniente.
Matt cree que se debe a la ausencia de Dylan, sumado al repentino zumo de decepciones en el que se estaba convirtiendo mi vida, y Luke representaba a mi pasado, a aquellos momentos en los que me sentía contenta, cuando tenía tantas expectativas altas sobre mi vida adulta, y soñaba con salir de Ryalville. Puede que no signifique que todavía estoy enamorada de él, simplemente mi mente lo asocia con recuerdos felices y un pasado que supera por mucho al presente.
Cada vez sentía más culpa, pues de alguna forma le estaba siendo infiel a Dylan, al menos mi cerebro lo interpreta de esa manera, si no fuese algo malo no tendría que hacerlo a escondidas, y mucho menos tendría esa opresión en el pecho aquellos diez minutos diarios en los que hablamos, y le miento cínicamente diciéndole que todo está bien.
Y fue en ese preciso instante, donde mi torre de naipes tambaleó y se desplomó sobre el suelo.
Parecía ser un día como cualquier otro, en el que cumplo la misma rutina que odio con mi vida, pero me veo en la obligación de continuar para costear mis cosas, viva la adultez.
Otra vez Matthy me lo advirtió, y otra vez lo ignoré.
-Sabes que no te juzgaré Rachel, eres probablemente la persona más importante en mi vida, y es por ello que debo decírtelo las veces que sean necesarias: deja a Luke en el pasado. Su presencia sólo te trae problemas y un sinfín de situaciones que atentan contra tu estabilidad mental. Vales mucho, alma gemela.
¿Lo peor de todo? Que yo misma lo sabía, mantener a Luke en mi vida era como si un adicto guardase una bolsa de cocaína en su baño: puede tener toda la intención de cambiar, poner fuerza de voluntad en no recaer, pero, tarde o temprano, vuelve a consumir, al fin y al cabo es un adicto, y la abstinencia es dura. Era consciente de que él acabaría por hundir mi vida, y parecía dispuesto a dejarlo.
L: ¿Ocurre algo? Te noto un poco extraña ahora. - Enviado a las 9:20.
R: Sólo pensaba... - Enviado a las 9:21.
L: ¿Sobre el reencuentro? Igual yo, será emocionante verte después de tanto tiempo, Ray. - Enviado a las 9:22.
Luke odia Ryalville, los reencuentros y sabe al igual que yo que no podemos volver.
R: ¿Acaso estás loco? No iré ni de coña.- Enviado a las 9:22.
L: ¿Por qué no? ¿Dylan tiene miedo de que nos veamos? .- Enviado a las 9:22.
R: No, claro que no, pensaba en algo más... - Enviado a las 9:23.
L: ¿Crees que no debamos continuar conversando? No estamos haciendo nada malo. - Enviado a las 9:23.
R: Sabes que sí, Luke. - Enviado a las 9:23.
L: ¿Desde cuándo te importa si lo que haces es bueno o malo, Rachel? Ambos sabemos de lo que eres capaz. - Enviado a las 9:24.
¿Qué demonios le ocurre?
R: Cometí errores en el pasado, pero tú también, Luke. - Enviado a las 9:25.
Silencio sepulcral. ¿Desde cuándo Luke planea hacerse el moralista conmigo? No tiene ninguna autoridad para hablarme de esa forma, además, todo ese repentino entusiasmo por el reencuentro es todavía aún más raro. Es como si...
Esta persona no es Luke, y probablemente nunca lo ha sido.
Jadeo asustada por mi hipótesis, si en verdad no es Luke ¿con quién he estado conversando en todo este tiempo? ¿Cómo es que sabe tantas cosas? No puedo quedarme con la duda. Ruego a Dios para que se trate de alguna nueva novia de turno celosa, o alguna clase de broma retorcida.
R: Tú no eres Luke. Dime ¿qué es lo que quieres? - Enviado a las 10:17.
L: Ya estabas tardando en darte cuenta, Rachel. - Enviado a las 10:19.
Mis manos temblaron al leer aquel mensaje, ¿cómo no me di cuenta antes? Estaba tan ensimismada viviendo del pasado, que dejé pasar señales: es imposible que Luke y yo podamos hablar bien por tanto tiempo, creí que ahora que el tiempo pasó quizá podría cambiar, pero las personas no cambian, y menos las personas como Luke. O como yo.
R: ¿Quién eres y qué es lo que buscas? - Enviado a las 10:25.
L: Simple: necesito que confirmes tu asistencia al reencuentro de cinco años de graduación de Ryalville. Nadie puede huir para siempre. ¿No lo crees? - Enviado a las 10:30.
R: No tengo idea de quién eres, pero te diré dos cosas: Uno, no pienso volver, y dos, no me asustas en lo absoluto, no eres más que un cobarde. - Enviado a las 10:30.
L: ¿Eso crees? Oh, déjame presentarme, dime Pandora, porque estoy a punto de abrir la caja de secretos que eres, Rachel Stone, así que, si sabes lo que es bueno, te recomiendo que aceptes esta invitación de una buena vez. - Enviado a las 10:40.
R: Pierdes tu tiempo, estimada Pandora, no eres la primera persona que intenta intimidarme con amenazas baratas. Espera sentada mi confirmación al reencuentro.- Enviado a las 10:42.
L: ¿Es tu última palabra? Bien, pero no digas que no te lo advertí. - Enviado a las 10:45.
Aviento con furia mi teléfono a la cama, estoy tan abrumada, ¿cómo pude ser tan tonta en pensar que era Luke? ¿cómo no me di cuenta de que no era mi ex novio? ¿Quién es aquella persona que sabe tantas cosas sobre mí? Debo reconocer que es un tanto aterrador, pero más que miedo, tengo decepción, otra vez caí por Luke. No dejaré que un anónimo arruine mi tranquilidad, lo más seguro es que se trate de una broma de mal gusto.
Eligieron a la persona equivocada. No me dejaré intimidar por alguien que ni siquiera es capaz de dar su verdadero nombre.
...
Gimo de dolor después de morder mi uña, sin darme cuenta he jalado tan fuerte que me ha quedado más pequeña de lo usual, dejando libre un poco de piel, acompañada de una cierta cantidad de sangre.
Esta persona me está amenazando, y sé que puede ser una broma, pero son muchas coincidencias: tiene el número de Luke, habla como Luke, pero no es Luke. ¿Debería llamarlo para contarle lo sucedido? Si en verdad esta tal Pandora conoce todo sobre mí estoy jodida, y Luke también.
¿Y si él también es parte de esto? Quizá planea culparme de todo...
No puedo ir a la policía ni mucho menos poner una denuncia, todas mis hipótesis están basadas en hechos no constatables.
Sé que dije que no me afectaría el tema, sin embargo, mis nervios están a flor de piel, me sobresalto de cualquier cosa, no soy capaz de atender a las clases como es debido... Otra vez vuelvo a caer. Mi vida parece un camino sinuoso, en el cual debes tener cuidado siempre, porque de descuidarte tropiezas, caes, y no sabes el daño que ocasionará en tu cuerpo, o ¿quién sabe? A los demás.
- ¿Señorita Stone? - dice el profesor Stevens indicando que me acerque para conversar, y no parece nada feliz. ¿Señorita Stone? Nunca me dice así...
- ¿Ocurre algo, profesor Stevens? - pregunto confundida.
- Lamentablemente sí Rachel, y es algo serio - respondió entregándome una carta - es de la oficina de Ética de la universidad. Presenté tu trabajo para que vean que estabas volviendo, pero detectaron que esa historia no es tuya.
- Eso no es cierto - digo con desesperación.
- Rachel, tu historia fue publicada en un blog hace aproximadamente cinco años. - contesta con seguridad, y una pizca de decepción. Es imposible, era una historia íntima, Luke y yo hicimos la promesa de nunca publicarlo sin el consentimiento del otro, pero el idiota con el que hablaste no es Luke, tonta.
- Pero igual es mío, lo escribí años atrás con mi novio, bueno, ex novio, quizá no es nuevo, aunque no por ello es plagio, salió de mi cerebro. - explico con la única intención de que Stevens crea en mi palabra, el comité de Ética de la universidad son palabras mayores, y necesito un aliado que esté a mi favor.
- Está registrado a nombre de un alias Pandora. Rachel, es algo serio, te están acusando de plagio, y me enviaron a notificarte que quedarás suspendida de la universidad hasta nuevo aviso. Evaluarán durante esta semana tu estadía en Brown.
Pandora. No puedo creer que esta persona me haya metido en semejante problema por una estupidez...
O puede que lo sepa todo.
Una acusación de plagio es algo serio, en la universidad es algo todavía más grave, pero, ¿un plagio en la Universidad de Brown, dentro del programa de escritura creativa? Es sinónimo de un crimen. No tengo idea de cómo Pandora obtuvo la historia, pero acaba de arruinar mi vida.
Esa historia era mía, y las modificaciones que hice la pulieron, convirtiéndola en un escrito con alto potencial, el mismo Stevens lo dijo. Lo más probable es que sea expulsada de Brown, y ningún otro centro de estudios querrá recibirme si se enteran del plagio.
Pandora va en serio. Y si esto es sólo el comienzo, estoy acabada.
-Hola soy Matt, en este momento estoy ocupado haciendo deberes a última hora o viendo porno, deja tu mensaje y te llamaré...
-Matt... estoy en problemas y no sé qué hacer - digo sorbiendo mis lágrimas - disculpa si me escuchas llorar, no estoy triste, siento rabia, estoy muy enojada porque soy tan estúpida, y todo me sale mal porque soy una terrible persona... Creo que me echarán de Brown, Matthy, y no tengo un plan b, ¿qué estoy haciendo con mi vida, Matt? Todo está mal, alguien me está amenazando y quiere que vuelva a Ryalville, tú mejor que nadie sabe las razones por las que no puedo regresar, pero estoy jodida Matt, necesito escucharte... Por favor, apenas escuches esto, no importa la hora, llámame.
X: Te lo advertí - Enviado a las 11:05.
X: Guerra avisada no mata gente, como dice el dicho. - Enviado a las 11:05.
X: Y esto es apenas el comienzo Rachel, dime cariño ¿todavía seguirás diciendo que no? Eres inteligente, y sabes perfectamente que el tema del plagio es lo menos relevante ahora. La punta del iceberg se descubre. - Enviado 11:10.
R: Tú ganas, iré.