Capítulo 2

Capítulo 2 "Halcón"

Prince POV.

—Sí, si no quien cuidara a tu hermana y a tu abuela.

—Ellas me cuidan a mí —respondo y sonrió de manera que me imita.

—Listo, ten toma estás pastillas ayudan con la inflamación —me dice después de terminar de ponerme una inyección para el golpe en mis costillas.

—Gracias —me pongo la camisa y me voy no sin antes decirle —por cierto Emma felicidades por tu licenciatura —le picó el ojo y voy hacia el taxi indicándole el camino a la fiesta.

—Al fin llegas, Gabriel se niega a entrar sin ti —dice Mark al verme salir del taxi.

—Tuve que hacer una parada —me mira y sospecha que recibí algunos golpes.

—Sí, cómo no.

Entramos a través de unas enormes puertas doradas y la música electrónica hace su antesala, alrededor muchos jóvenes de nuestra edad bailando y bebiendo, y en el fondo una enorme tarima con las más hermosas chicas vestidas de angelitas, nos miramos entre nosotros y sonreímos con picardía, está noche promete.

Son las 6 de la tarde y estoy sentado en uno de mis sillones al lado de la ventana, me quito los zapatos y pienso en otra cosa que me saque del aburrimiento que dejó en mí la reunión con ese rico empresario despreocupado que solo hablaba de los niveles altos y bajos, compra y venta, precios y valores. Puras patrañas que funcionan en el mundo de esos insulsos y pequeños poderosos que se creen lo máximo, yo si soy genial.

—Eric —llama mi hermana por la puerta.

— ¿Qué sucede? —le respondo con algo de cansancio.

—No fuiste a ver a Viví, dice que mañana te espera antes de clases.

—No puedo ir a esa hora es demasiado —me quito la camisa.

—No me importa, no me interesa si es muy temprano para ti necesito que le lleves sus medicinas —exclama y siento en su voz que me va a llamar por mi apellido.

—De acuerdo lo haré —entonces siento que se marcha y es el momento perfecto para enfocarme en lo de esta noche.

Me quitó toda la ropa y me doy una ducha rápida, me visto con un pantalón negro y una camisa vinotinto, me pongo loción para después aplicar algo de gel en mi cabello. Tomo mi celular y el fajo de dinero que conservo detrás de unos de los bloques de la pared, me veo por última vez en el espejo y acomodo el cuello.

— ¡Voy a salir! —exclamó desde las escaleras.

—! Prince, que no se te ocurra levantarte tarde! Mañana —dice Anette sonando como nuestra difunta madre que me dolía llamarme por el apellido de mi padre cuando le hacía molestar.

—Lo que tú digas —le digo cerrando la puerta.

Caminó rápidamente para tomar el transporte público y una vez en el no tomo asiento, me siento activo para lo que haré está noche. Voy por un callejón oscuro y ajusto mis mangas que aprietan mis muñecas, cruzó a la izquierda y luego a la derecha, llegó al distintivo grupo de lucha callejera y los presentes me abren paso hacia el centro de la multitud. Veo a mi contrincante un tipo de 1,80 riendo a todo pulmón y entonces todos callan.

—Bien el Halcón llegó, pensamos que ya no vendrías —menciona el encargado de las apuestas un enano canoso que huele a cigarrillos rancios.

—Di mi palabra —respondo sin quitarle la mirada a mi contrincante.

—Basta de charla !A luchar! —grita entre carcajadas aquel tipo.

Se pone en posición de ataque y empuña los nudillos envueltos en gasas simplemente patéticos, me quito la camisa y una de las chicas la toma. Todos enloquecen con sus billetes arriba exigiendo la pelea así que coloco mis palmas hacia el sujeto y mantengo la calma.

— ¡Comiencen! —exclama el enano.

Me mantengo rígido y entonces el sujeto grande me lanza el primer golpe dándome en la mejilla haciendo que mi sangre salpique, me reincorporo para recibir un puñetazo en las costillas y otro golpe en la cara haciendo que mi frente golpee en el asfalto, entonces trazó cada uno de sus movimientos en mi cabeza, es predecible e impulsivo, veo todo en cámara lenta mientras se aproxima para tumbarme al suelo en ese instante le doy un golpe en el cuello luego en la quijada y para terminar pateó fuertemente su rodilla haciéndolo caer sin posibilidad de levantarse de nuevo. Todos me ovacionan y tomo mi camisa de las manos de aquella chica.

—! Halcón! ¡Halcón!! Halcón! —gritan emocionados mientras me pongo la camisa.

—Págame Luis —el enano me da la mitad del dinero de mala gana sin decir media palabra.

Me largo del sitio guardando bien el dinero en mi calcetín, veo mi celular y me queda tiempo suficiente. Tomó un taxi, me veo en el retrovisor y la herida que tenía está mañana en mi barbilla se ha vuelto más grande haciéndome ver bastante varonil, mi ojo está bien, pero sé que se va a hinchar, una abertura en encima de mi ojo derecho me hace dudar.

Pasamos frente al hospital y le pido al conductor que se detenga, entró sin antes decirle al taxi que me espere. La busco por todos lados, pero no encuentro a mi vieja amiga Emma.

— ¿Eric? —dice la dulce voz de Emma y volteo.

—Necesito ayuda —le digo a mi amiga de piel clara y cabello negro como la noche que cae por sus hombros dándole un toque de hermosura.

—Entonces te asaltaron —dice Emma mientras estoy encima de una camilla sin camisa.

—Así es, eran como tres tipos —la veo quitarse los lentes luego se pone guantes y toma una jeringa, gasas y alcohol.

—Pobre de ti —me dice presionando la gasa encima de mi ojo, me arde, pero no dejo de mirar cómo se traga mis mentiras.

—Estaré bien, solo debo tener más cuidado con las calles oscuras —continúa limpiando la herida y nuestros ojos conectan, ella hace una mueca y sacude mi cabello.

—Sí, si no quien cuidara a tu hermana y a tu abuela.

—Ellas me cuidan a mí —respondo y sonrió de manera que me imita.

—Listo, ten toma estás pastillas ayudan con la inflamación —me dice después de terminar de ponerme una inyección para el golpe en mis costillas.

—Gracias —me pongo la camisa y me voy no sin antes decirle —por cierto Emma felicidades por tu licenciatura —le picó el ojo y voy hacia el taxi indicándole el camino a la fiesta.

—Al fin llegas, Gabriel se niega a entrar sin ti —dice Mark al verme salir del taxi.

—Tuve que hacer una parada —me mira y sospecha que recibí algunos golpes.

—Sí, cómo no.

Entramos a través de unas enormes puertas doradas y la música electrónica hace su antesala, alrededor muchos jóvenes de nuestra edad bailando y bebiendo, y en el fondo una enorme tarima con las más hermosas chicas vestidas de angelitas, nos miramos entre nosotros y sonreímos con picardía, está noche promete.

Las luces de neón iluminan la piel brillante de las cuatro hermosas ángeles que menean sus caderas de lado a lado en la tarima, enormes alas blancas y oscuras con máscaras de distintos colores, sus cabelleras resaltan entre amarillo, rojo y morado.

—Qué bueno que esperamos por ti Prince —dice Juan que tiene la camisa entre abierta —a trabajar caballeros —menciona y los cuatro nos dispersamos para explorar el lugar.

—Cuidado con las que visten de negro —me avisa Gabriel tomando una copa de champán.

—No necesito tu advertencia —me alejo sonriéndole de medio lado.

Acomodo el cuello de mi camisa y pongo un mechón de cabello sobre mi frente, miro al frente atravesando un grupo de chicas atractivas que visten trajes cortos color rojo y azul, ni las miro cuando las empujo suavemente con mi brazo, llamo su atención rápidamente y volteo para ver que este tipo de chicas las cuales me prefieren a simple vista no son de mi gusto. No demasiado fácil, son básicas y comunes, hermosas en exceso con su desesperación a flor de piel como si nunca hubieran visto o tocado a un hombre, aunque no las culpo ninguna ha tenido la dicha de tener a uno como yo.

—Buena presa a las 12 en punto —me dice Mark pasándome por el frente.

Miro y en un segundo piso una chica castaña esconde fielmente sus atributos de los que pasan a invitarle un trago, capta mi interés al tomar algo de jugo natural entonces tomo asiento en una de las mesas que está en una esquina, tomo una botella de agua y mientras la bebo las miradas de las 3 chicas que ya están en la mesa me juzgan. Las ignoro porque nadie me distrae una vez que entro en acción, pongo mi mano para apoyar mi barbilla y la música es más alta, miro a la chica subir su falda por error deja ver su pierna así que paseo la mirada hasta sus tobillos.

En su muñeca un tatuaje que no logro distinguir, sigue bebiendo el jugo con nerviosismo y me fijo que el pequeño tatuaje se extiende por su brazo, me quedo un par de minutos para detallar su figura, mueve su mano para jalar la zona de sus ojos, tiene lentes de contacto de color. Así que oculta más que un simple tatuaje y ya decidí que debe ser mía esta noche.

— ¿Estás solo? —dice al fin una de las chicas en la mesa mostrando su voluptuoso escote.

— ¿Crees que estoy solo? —la chica cambia su flamante sonrisa a una de seriedad —si eso pensé disfruten la fiesta señoritas este idiota se va.

Camino hacia la tarima y aquella chica sentada en el segundo piso mira hacia él frente a un tipo corpulento que trae algo de ponche y contengo las ganas de reírme, pone el vaso en su mesa y ella niega con la cabeza, detrás del sujeto un camarero con dos copas de vino y con cautela vierte algo en el interior de la bebida, mi respiración se acelera por imaginar lo que planean.

El corpulento se disculpa y el camarero le pone la copa en frente, mala decisión porque aquel corpulento lo tropieza con fuerza haciendo que todo el líquido rojo se derrame encime de la chaqueta de esta misteriosa chica, el tipo rechazado se vuelve hacia el camarero y haciéndose el héroe toma un pañuelo, la chica se quita la chaqueta y este toma sus brazos para saber si está bien, me parece un truco muy barato y bajo. Sigo los pasos de ambos que se dirigen a los pasillos, ella parece algo confundida y subo las escalaras para no perderme de nada, la mete en una de las habitaciones luego el camarero entra quitándose la camisa.

Me la han puesto fácil…

Entro en la habitación y la chica tiene la boca cubierta con cinta de plomo, me mira con ojos desesperantes y ambos tipos están frente a la ventana, un punzón esta a un lado de los pies de la chica entonces aclaro mi garganta para hacerme notar.

—Fuera de aquí perdedor esta es nuestra —dice el corpulento quitándose el pantalón.

—Vine a pedirle al camarero la sugerencia de la noche —sonrió irónicamente y ambos se me lanzan encima.

Me agacho para recibir al camarero y lanzarlo hacia atrás, viene el corpulento y lo esquivo, lanza golpes como un idiota y lo detengo con las manos, le saco el aire con el codo cuando lo tengo agarrado del brazo, grita para tumbarme al piso, pero golpeo con mi puño sus bolas, este cae al suelo y los dos salen a toda prisa de la habitación.

Tomo el rostro de la chica para verificar que sus pupilas no están dilatadas, tomo el punzón y miro con cuidado su rostro.

—Está bien tranquila —corto la cinta que une sus muñecas y le quito la cinta —uno, dos, tres.

— ¡Mierda! —chilla cuando le arranco de golpe la cinta.

Capítulo 3

Capítulo 3 “Sexy”

Prince POV.

—Ok vamos la fiesta te espera —me levanto y extiendo la mano.

—Gracias me salvaste —se levanta y me abraza —la aprieto y noto otro tatuaje en su espalda baja, sin duda este será un delicioso festín.

Luego de unas horas de comprensión y consuelo, entre lágrimas y anécdotas, me quito la camisa en señal de tener demasiado calor, me recargo en la mecedora de anciana que está en la esquina. Busco un pañuelo y ella lo tiene en la mano, sus ojos inyectantes sobre mi torso marcado me hacen imaginar lo sucia que puede llegar a ser, toca lentamente acariciándome con su mirada y labios jugosos. Se quita la camisa para quedar en una blusa algo escotada y con dos dedos toco su brasier blanco, una señal de niña puritana y virginal. Le sonrió y sabe lo que busco, su tatuaje en la muñeca es de un conejo y poso mis labios en él, su respiración es agitada y voy jalando el tirante de su brasier hacia mi boca.

Ella sabe lo que ambos queremos y abre sus labios para poder respirar mejor, su mirada sucumbe ante la mía entonces se recarga en el sillón para dejarme pasar a su espacio personal, estoy frente a ella detallando cada movimiento de su rostro y sonríe en señal de nerviosismos. Muerdo mi labio inferior y ella toca con dulzura mi pecho.

—No acostumbro a hacerlo con desconocidos —dice con timidez y le sonrió.

—Ven conmigo —le extiendo la mano y vamos hacia una ventana que para ver solo árboles del patio, me pongo detrás de ella y apoyo mi mentón en su hombro al tocar su estómago.

—Yo no soy tan —pongo dos dedos en sus labios húmedos y le susurro al oído.

—Observa entre los árboles, no se oyen, no se sienten solo están allí tocándose y divirtiéndose —ella mira más detalladamente y se da cuenta de dos chicas que se besan desenfrenadamente.

Sus ojos ya están diestros para captar todo lo que ocurre allí mientras todos en la fiesta fingen divertirse, en otro arbusto sobre una banca de piedra dos chicas cogiéndose a la misma chica, uno por detrás y el otro por la boca. Subo mi mano a su pecho y siento su pezón endurecerse, de nuevo su respiración es profunda, bajo mi mano y presionó su torso hacia mí.

—No son extraños solo se divierten y mañana lo olvidaran, imagina si esas pequeñas escenas de placer te excitan como será cuando dejes que yo lo haga —cierra los ojos y se voltea para arrebatar mis labios fuertemente.

Paso mi mano por su espalda y lentamente bajo mi boca por su cuello, sigo por el medio de sus senos, beso su abdomen y me arrodillo ante ella. La veo y está caliente me desea, subo mis manos acariciando sus piernas para desabotonar su pantalón.

— ¿Puedo? —le pregunto suavemente y ella asiente.

Bajo el cierre y meto mis helados dedos en la delicada tela bajándola sin quitarle la mirada, ella respira temblorosa cuando bajo el pantalón, se lo quito y pongo mi boca encima de su sexy panti color blanca. Masajeo con mis labios encima de su clítoris y me doy cuenta de que está muy lubricada para mí, meto dos dedos debajo y se deslizan a través de sus pliegues calientes y húmedos.

Saco mis dedos y me los chupo para poder saborearla, ese simple gesto hace que su pierna tiemble un poco entonces me pongo de pie y paso mis dedos delante de sus labios tentándola a chuparlos, abre sus labios y comienza a succionar, mis ojos se encienden haciéndole una perversa invitación, no pierde detalle en mí y al sacar los dedos arrebata mi boca y Nuestros labios se funden rítmicamente, quito el broche de su brasier y lo dejo caer para recibir sus manos detrás de la nuca, mis manos se deslizan hasta sus nalgas así que aprieto con fuerza, lo hago para describir si le gusta que la traten rudo. Sus uñas se hunden en mí y en ese instante que jugamos con nuestras lenguas la hago girar para lanzarla en la cama.

—Tu boca es deliciosa —le digo observando su esbelto cuerpo.

Se voltea para deleitarme con un tatuaje en forma de dragón que pasa por toda su columna mientras me quito el pantalón. Estoy encima de ella y muerdo sus nalgas, subo mis manos apretando sus muslos con la yema de mis dedos y estoy caliente quiero mi pene metido en su boca.

—Olvídate quien eres, solo diviértete conmigo —susurro a su oído y muerdo su lóbulo, ella jadea para hacerme saber que le gusta.

Me arrodilló dejando su cuerpo entre mis piernas, la volteo y pongo mi pene encima de su cara, coloco un condón con sabor a chocolate y ella observa con deleite con sus ojos brillantes y abre la boca para meterse mi pene sintiendo la sensación suave y áspera por el látex, me endurece aún más cuando se la mete más profundo, su mano derecha toma mis bolas y la izquierda masajea la base dura.

Cada vez que succiona con su boca la corriente pasa por el interior de mi pene, lo hace más fuerte entonces quito el condón para terminar en su cara, ella sonríe y se sale de mi agarre quedando de frente, poniendo otro condón enrolla sus piernas en mi torso para luego penetrarla con fuerza haciéndola gritar. Arquea la columna y la tomo de las caderas, la aprieto y jala mi cabello con fuerza, jadea y siento como se contrae por dentro al apretar mi fuerte miembro que también llega a su éxtasis junto a sus electrizantes contracciones.

Después de un rato salgo de la habitación mordiéndome el labio inferior, el reloj en la pared de junto me hace saber que es media noche y busco a mis compañeros para corroborar que estén bien. La fiesta en la cocina es más alocada y Marck está acostado con el pecho desnudo bebiendo piña colada bastante excitada, sonrió y ni siquiera me nota, Gabriel está en una esquina manoseando a una pelirroja de mascada verde y tacones altos, Juan está recibiendo una reprimenda de unas dos chicas por tocarles el trasero.

Veo a mí alrededor para darme cuenta de lo loco que puede ser un grupo de personas jóvenes y alcalizadas, no soy un alma vieja, pero odio perderme a mí mismo en público. Camino hacia la otra habitación y lo que veo al final es lo mejor después de una buena sesión de sexo, un enorme sillón disponible para reflexionar mientras espero a mis tontos amigos jugando al juego del placer.

Manejo durante un rato y me siento bastante relajado, mi rostro no ha perdido su simetría pese a los golpes propinados en mi frente, aparte de eso me percato y mis dos amigos más idiotas están en el asiento trasero, Juan está apoyado en el hombro de Marck y sonrió por verlos en ese estado. Ambos esperaban mucho de esta fiesta solo para irse a casa con una gran resaca, Gabriel está sentado en el asiento de junto observando por la ventana y mascando chicle, se la da de gran cosa aunque no es más que un hijo de papa exhibiendo todos sus juguetes y trofeos, ciertamente me es irritante.

— ¿Buena cacería? —me dice Gabriel.

—Así fue y allá se quedó —menciono nuestro pequeño lema cuando salimos victoriosos de una fiesta, él se arregla el cuello de su chaqueta de cuero y señala mi herida en la barbilla.

— ¿Y eso? —y sonrió, la verdad mi forma de ganarme la vida no la comparto con ninguno.

—Mi hermana me lanzo una guía telefónica —me rio porque sé que no se tragara mis mentiras como mi dulce amiga que cura mis heridas.

—No inventes, eso no te lo crees ni tu mismo porque tu hermana es la mujer más amable de todas —menciona y enciende un cigarrillo.

—No la conoces como yo.

—Igual es tu hermana tu sangre.

—Media hermana en realidad.

—Igual son hermanos, mírame a mí soy hijo único —baja el vidrio —nunca sabré que se siente tener hermanos, golpes mutuos, celos, charlas.

—Ok, creo que estas como ebrio como esos dos de atrás —sonrió de forma falsa.

—Solo bebí dos copas, sabes que soy el atleta principal de la facultad —toma su cigarrillo y lo apaga molesto.

—Si tú lo dices viejo.

—Sí, la lucha libre es cuestión de concentración —me dice poniendo sus manos hacia adelante como dando una dirección.

Sonrió de medio lado ocultando el hecho de saber que la lucha no es solo concentración ni dietas rigurosas, pero eso no le concierne a ninguno de estos tres idiotas. Me detengo y Gabriel se baja, luego me detengo en la casa de Juan y con ayuda de su prima lo saco con cuidado y lo metemos a la casa, finalmente Marck me detengo en el estacionamiento y visualizo un pequeño taller con distintas herramientas, debe ser de su padre que regenera autos miro hacia el asiento trasero y saco a Marck sirviéndole de apoyo para caminar, está totalmente noqueado por toda esa bebida, entramos por la puerta de la cocina y con cuidado le ayudo a subir las escaleras.

Después de salir por la puerta de la cocina y ver que no despertamos a nadie me dispongo a irme caminando hacia mi casa, veo mi reloj y maldigo dentro de mí por darme cuenta de que tarde demasiado esperando a mis tres amigos en aquel sillón, lo bueno es que Marck vive cerca de mi casa a unas 6 cuadras por eso me busca, desde la acera veo como las prostitutas y borrachos hacen su fiesta a la luz de los faroles, camino más a prisa porque sé que debo estar listo en unas horas.

Pretendo hacer lo mismo que hice hace un momento, pero al entrar por la puerta de la cocina hago que se caiga un cucharón al suelo entonces salgo corriendo hasta mi habitación para no despertar a mi hermana, tomo una ducha corta camino desnudo a través de mi habitación y me meto debajo de las sabanas. Cuando estoy a punto de quedarme dormido mi alarma suena indicándome las 5 de la mañana, la apago, pero enfurezco al darme cuenta de que mi dulce hermana como la describe Gabriel entro aquí y la programo. Pongo las manos en mi cara y me levanto.

Bajo las escaleras y mi hermana está con dos bolsas de papel en ambas manos.

—Bien Eric a pesar de llegar tan tarde estás aquí para ir con Vivi, me siento tan orgullosa —dice mi hermana con su cabellera color oro cayendo por su espalda.

—Sabes que lo hago mucho placer —le sonrió y sé que mi sonrisa es falsa, quiero que se dé cuenta de que me molesta que me ordene como si fuera su títere.

Tomo mis llaves y mantengo la sonrisa congelada, tomo las dos bolsas de papel mi bolso y chaqueta. Espero el transporte público y al ver a la derecha veo a Emma mi enfermera predilecta, lleva una blusa azul, pantalón negro ajustado y un enorme bolso. La veo subir en el autobús y al sentarse me ve a través del vidrio, le sonrió y muevo mis dedos en señal de saludo entonces ella abre sus ojos indicando sorpresa, imita mi gesto y pone la mirada en frente. La observo y su cabellera oscura le da un toque sobre su piel blanca, es una chica hermosa que ha logrado sus sueños, me mira de nuevo y muevo mi mano para despedirme, cuando el autobús arranca ella me devuelve el gesto. Juego de niños…

En casa de Vivi camino por el camino de piedra que ella misma coloco, veo lo que lleva una de las bolsas y el delicioso aroma de unos ricos huevos con tocino me hace agua a la boca, entro por la puerta y los perros de Vivi me saltan encima.

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