Capítulo 2

Él le contesto:

—Buenos días, pase a mi oficina.

—Sí, si enseguida señor.

José se sentó y unos minutos después llego la secretaria y fue cuando la vio más detenidamente, ella era alta, delgada, con su pelo negro y largo, morena clara con ojos grandes y boca, también buen cuerpo, después le dijo que se sentara y le dijo:

—Así que es usted mi secretaria.

—Sí señor. —le contesto muy seria.

Y él le dijo:

—Y ¿Cómo se llama usted? porque vera no sé ni cómo llamarla, no se ¿Cómo se llama?

—Ruth señor, yo me llamo Ruth Sánchez.

—Bueno pues quiero que me traiga su solicitud de empleo y por favor, para usted soy el señor García y no señor, de acuerdo.

—Sí, sí señor García.

—Yo espero llevarnos bien, pues la mayoría del tiempo la vamos a pasar juntos.

—Sí, si claro señor García.

—A otra cosa, Mario no me ha mandado nada.

—Sí, si aquí esta es una invitación.

José la tomo la vio y después le dijo a Ruth.

—A ver, compre un obsequio para Delia y se lo manda a la dirección que está en la invitación, de acuerdo, quiero que para mañana ya este ese regalo en su casa.

—Sí, sí señor García.

Ella salió y así pasaron los días, Ruth cada día se ganaba más a José, un día José le dijo a Ruth.

—Ruth me haría el favor de acompañarme a la boda de mi ex secretaria.

Ella sin pensarlo más y sonriendo le contesto:

—Sí, sí señor.

—Bueno entonces paso por usted el sábado a las seis de la tarde, para la misa, deme la dirección y paso por usted de acuerdo.

—Sí, si claro.

Cuando llego el día de la boda de Delia, José paso a su departamento por Ruth, cuando ella salió la vio y para él, vio a la mujer más bella que había visto en su vida, con ese vestido gris entallado que dejaba ver su cuerpo esbelto y con unas curvas que lo dejaron mudo, pero delante de ella lo disimulo lo más que pudo y por parte de ella, lo mismo paso, al verlo en ese traje azul marino en el que se veía más guapo.

Así manejo hasta la iglesia, la ceremonia fue muy emotiva cuando los novios salieron y Delia, vio a José tan guapo, ella por un momento se quedó parada, pero el novio la jalo y en eso ella reacciono, con una mirada de tristeza y una sonrisa forzada paso. Después se fueron al salón donde iba a ser la fiesta, así parte de la noche se la pasaron muy bien, tanto José como Ruth, ya cuando José fue a dejar a Ruth a su casa fue un momento tenso para los dos, así que Ruth tan solo le dijo:

—Bueno José me la pase muy bien, muchas gracias y mañana nos vemos en el trabajo.

Él le contesto:

—Sí, si Ruth hasta mañana.

José se fue pensando en que bien se la había pasado y lo agradable que era Ruth.

Así paso al siguiente día, cuando José llego Ruth lo saludo y le dijo:

—Buenos días señor García.

—Buenos días Ruth. —le contesto él.

Así pasaron los días, José empezó a invitarla a comer, unos días a cenar y así es como empezó el romance entre Ruth y José, después un día él le pregunto si quería ser su novia, ella de inmediato le dijo que si, así empezó el amor de José y Ruth, después con los meses ella se fue a vivir al departamento de los muchachos, José estaba enamoradizo de Ruth, ella tenía todo lo que el andaba buscando en una mujer, era buena, comprensiva, bonita y muy apasionada, cuando hacían el amor ella eran tan apasionada que quedaba totalmente satisfecho, así que más no podía pedir. Un buen día entre platica y platica de ambos él le dijo:

—Ruth y si nos casamos y formalizamos nuestra relación, la verdad es que ya no se vivir sin ti.

Ella muy contenta le dijo:

—Sí, si José, pero tengo que ir avisarles a mis papás, a mi abuelita que me quiere tanto, así que este fin de semana me voy a Guadalajara que te parece.

—Sí, sí muy bien ¿Quieres que te acompañe? —pregunto José.

—No, no primero tengo que avisarles a mis papás y a mi abuelita, sabes, ellos son muy tradicionalistas, para ellos primero esta las tradiciones de la familia y si ellos supieran que ya vivo contigo, capas que me encierran en un convento, así que yo te digo cuando sí, sí. —le contesto.

Ella alzo su barbilla y le dio un gran beso que termino en la cama, el hermano de José ya hacia planes para irse a vivir a otro departamento y dejarlos solos, y con mayor razón si ellos se casaban.

Así paso el fin de semana y Ruth no llego, así que el lunes muy temprano José le llamo a Ruth por teléfono, pero esta no contestaba, él no le tomo importancia y continuo trabajando, así paso esa semana y Ruth no llegaba y José no sabía nada de ella, se la pasaba llamándola por teléfono, pero ella no contestaba, el decidió después de dos semanas ir a buscarla, en donde, no sabía, porque hasta en ese momento el reparo que de ella no sabía nada solo que vivía en Guadalajara, pero no sabía en dónde o que dirección, así que de todas maneras él se fue ese fin de semana a Guadalajara, cuando llego se hospedo en un hotel por la noche, salió y se fue al centro de Guadalajara, camino por todos lados para ver si de casualidad la encontraba entre la gente que iba a divertirse entre mariachis, cantantes y gente, no, no la encontró, ya muy, pero muy desanimado se fue a su hotel.

Al día siguiente se levantó tarde Hasta que llego la camarista, entonces se levantó y vistió y se dispuso a regresar a la ciudad.

Capítulo 3

Ya en ella él se deprimió hasta que su hermano hablo con él y le dijo:

—Bueno José ya estuvo, tienes que continuar adelante, las cosas así son, a veces se puede y otras no, te están llamando al trabajo donde no te has presentado, así que te levantas y te vas a trabajar.

Su hermano de José lo levanto, lo metió a la ducha, él se preparó para irse al trabajo y así paso el tiempo. Un día Javier el hermano de José, lo invito a una reunión de amigos y si ambos fueron, ya en la fiesta se le acerco una joven a José, ella era agradable, así se pasaron todo el rato, después se despidieron no sin antes ella le pidió su teléfono, él se lo dio sin ningún problema, así ella lo empezó a buscar, al principio él se vio obligado a salir con ella, pero ya con el tiempo se acostumbró a ella, Javier le dijo:

—Así que estas saliendo con Marcela, ten cuidado, ella es una persona muy superficial la verdad no te conviene, pero tú ya sabrás.

Así paso el tiempo y un día que estaban juntos, Marcela y José esta le dijo:

—Oye José y si nos casamos.

José se le quedo viendo y luego le dijo:

—Pues sí, si tú quieres sí.

Ella le volvió a preguntar:

—Entonces si te quieres casar conmigo.

—Sí, sí.

Cuando José llego a su casa, vio a su hermano y le dijo:

—Sabes Javier, me voy a casar.

—¿Qué, que?

—Sí que me voy a casar.

—Y con quien, digo si se puede saber.

—Pues con Marcela.

—Que, que con Marcela hermano, ya lo pensaste bien.

—Pues no sé, ella me pidió matrimonio jaa, jaa, jaa.

—Ella que te pidió y tú.

—Sí, si yo acepte.

—Hay José, no sabes ni en la que te metiste.

Así empezaron los preparativos de la boda, no fue una gran boda, los papás de Marcela eran unas agradables, pero económicamente solo el papá trabajaba de ahí, ya nadie tenía su esposa, pero esta se dedicaba al hogar y Marcela con sus otras tres hermanas no hacían nada, ni estudiaban, ni trabajaban, así que para Marcela José era un muy buen candidato, que al ver esto ya no lo soltó.

Así se casaron en una ceremonia muy sencilla, se fueron a vivir al departamento, desde luego Javier se fue a vivir el solo, para dejarles el departamento. Así paso el tiempo Marcela era un parasito, no hacía nada en la casa, José pagaba para que la casa estuviera en orden, ella solo quería andar de compras y en fiestas y antros, cosa que ello les acarreaba muchas discusiones, porque a José no le gustaba esa, no era una buena idea de un matrimonio ni de un hogar que él es lo que quería, así que tenían muchos problemas, José se dio cuenta que Marcela solo busco quien la mantuviera, así que José le pidió el divorcio, ella desde luego cuando lo hizo ella le dijo:

—Pues no me puedes dejar, porque estoy embarazada.

Él se quedó sorprendido y al mismo tiempo estaba feliz porque iba a ser papá, así paso el tiempo, pero Marcela aun con su bebe no se compuso, cuando José llegaba su casa tenía que ver a la niña, pues Marcela no se había ocupado ni de cambiarla, así que cuando él llegaba, se ocupaba de su bebe, las cosas no mejoraron y Marcela continuaba con la misma actitud, así que José decidió divorciarse de ella y pelear la custodia de su hija, pero Marcela nuevamente se volvió a embarazar, pero esta vez José no cayó en la trampa y con todo y eso, le pidió el divorcio, entonces ella le dijo:

—Está bien te doy el divorcio, pero tú te quedas con los bebés, porque yo no voy a hacerme cargo de ellas, yo no las quiero, si las tuve fue por ti, pero nada más de mi parte, yo jamás en la vida hubiera tenido hijos.

José acepto todas sus condiciones, así José paso a ser papá soltero, porque Marcela tan luego nació su segunda bebé, se la dio de inmediato a José, así José y Javier se hicieron cargo de las bebés. Así continuo su vida, cuando un día en la oficina de Javier su secretaria le anuncio que una mujer lo andaba buscando él le dijo:

—Y ¿Quién es?

—No sé, pero me dijo que le dijera que quiere verlo, Ruth.

—Que, que —, contesto Javier sorprendido. —Dile que pase.

Así Javier vio nuevamente a Ruth, él le dijo muy atento:

—Buenos días Ruth, que gusto me da verte ¿Cómo has estado?

—Bien, bien Javier gracias.

Ella se sentó frente a él y le dijo:

—Javier a mí no me gusta andar con rodeos, así que vamos al punto, vine a buscar a José solo a eso, vine a buscar a José ¿Cómo esta él?

Javier le contesto:

—Y no crees que es demasiado tarde.

—Sí, si tienes razón en reprocharme, pero tú no sabes, no tenía yo otra salida, si no cedía yo, mis padres y toda mi familia quedaría en la ruina, pero mira, mi abuela a muerto, me he divorciado y en lo primero que pensé cuando ella murió fue en José, en que estaríamos juntos nuevamente para ya no separarnos nunca.

—Y no crees que sueñas despiertas, José ya hizo su vida, que creías que te iba a estar esperando sentado mientras tú te divertías con tu esposo, porque Ruth tanto tu como yo sabes que te divertías y mucho, mientras mi hermano estaba en depresión por lo que le hiciste.

—Sí, si tienes razón Javier yo sé que tienes toda la razón, pero yo no lo deje de amar, y la prueba es esta, que tan luego estuve libre lo vine a buscar de inmediato, de verdad que si Javier.

—Y no te has puesto a pensar de qué mi hermano ya no está solo, que él no te espero, fueron cinco años Ruth, cinco años, pues que te esperabas.

—Es verdad lo que me estás diciendo, Javier es verdad, el ya no está solo.

—Sí, si así es Ruth.

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