Capítulo 2

—Al fin te diste cuenta de la verdad, me sorprende —murmuro Gonzalo con sarcasmo. 

Valeria le dio una mirada rápida a su amigo, él odiaba a Daniel y nunca se preocupó en ocultarlo. 

—Me cansé de esforzarme, de romperme a pedazos por alguien más, el amor en algunas ocasiones nos vuelve tontos 

Su amigo le dio unas palmaditas en la espalda, ambos subieron al coche. 

Gonzalo empezó a conducir, se alejaron lentamente de la enorme mansión del señor Daniel Walton. 

—Eso es verdad, no serás ni la primera ni la última en pasar por algo como esto. 

Valeria era consciente de que su amigo tenía razón. 

—Lo sé, espero sea feliz con ella —murmuro con un nudo en su garganta. 

Gonzalo negó con la cabeza una y otra vez, podía notar que todo lo que sucedía le afectaba más de lo que ella demostraba. 

—¡Por mí les puede pasar un camión encima! —exclamo el rubio —fuiste demasiado buena con ese hombre, siempre estuviste allí, y él ni siquiera lo valoro. Pero eso ya no importa, olvídalo. 

Valeria miraba por la ventanilla, iba sumida en sus pensamientos, sentía como si se hubiera quitado un peso de encima, era libre, pero el dolor en su pecho no se aplacaba. 

—¿Qué piensas hacer ahora que estás soltera, cariño?

Una sonrisa asomó en los labios de la mujer, quería continuar con su carrera. 

—Hacerme cargo de la empresa de mi madre y continuar con mi carrera, pero antes de hacer eso, necesito unas pequeñas vacaciones para colocar mis pensamientos en orden. 

Gonzalo asintió con la cabeza, en el pasado Valeria era una recocida modelo, su madre le había heredado un hermoso viñedo en la ciudad, pero ella había dejado todo en manos de alguien más y se había dedicado a ser esposa. 

—¿Algún lugar en específico? 

—Alguna playa paradisiaca, no lo sé, solo llévame al aeropuerto. 

Gonzalo continuó conduciendo, podía notar que a pesar de todo, los ojos de su amiga habían perdido su brillo, debía de ser difícil pasar por un proceso como ese. 

—Disfrútalo, cuando regreses, el trabajo estará esperándote preciosa. 

Valeria se quitó el anillo, y se lo entrego a su amigo.

—Gracias, envíaselo por correo, ya no lo necesito. 

Su amigo le mostró una sonrisa, le dio un gran abrazo y se despidió de ella. 

🌼🌼🌼🌼🌼🌼

UN MES DESPUÉS 

Daniel estaba platicando con su padre, había ido de visita, por insistencia de su novia. 

Su celular empezó a timbrar, se dio cuenta de que se trataba de su secretaria, ignoro la llamada y continuó en lo suyo. 

Observo a Nicolle platicando animadamente con su madre, ambas se llevaba muy bien. 

—¿Daniel, donde está tu esposa? —Pregunto el hombre al darse cuenta de que Valeria no estaba allí. 

—Debe de estar en la mansión, llegué ayer de mi viaje, no puedo estar detrás de mi esposa todo el tiempo, no es una niña. 

El señor Walton podía notar el disgusto en la voz de su hijo, parecía como si hablara de su enemiga y no de su esposa. 

Daniel en ese momento recordó que su esposa no lo había llamado para disculparse con él, después de todas las estupideces que había dicho aquella noche. 

Había estado tan ocupado que ni siquiera pensó en Valeria, quizás solo seguía molesta, a fin de cuentas se había ausentado por un mes, Nicolle lo había acompañado en todo momento. 

—La llamé en varias ocasiones, pero no responde, debes de cuidar tu matrimonio, tienes una buena esposa, no lo olvides. 

—La llamaré más tarde, papá, no te preocupes, solo está molesta, una de sus rabietas de siempre. 

—En unas semanas es el cumpleaños de tu abuela, quiero reunir a toda la familia, sabes que mi madre la adora y siempre pregunta por ella. 

—Ya veo, no te preocupes, le diré que te llame. 

El señor Walton asintió con la cabeza, no toleraba a Nicolle, le parecía muy falsa, no estaba de acuerdo con el romance que sostenía su hijo con la mujer. 

Daniel se empezó a sentir algo incómodo, se levantó y se alejó un poco, llamo a su esposa en varias ocasiones, sin obtener respuesta. 

Su celular estaba apagado, frunció los labios, molesto, esa mujer lo estaba haciendo enojar, trato de calmarse. 

Su mirada se dirigió a Roger, quien estaba tecleando en su celular, se acercó para darle órdenes, no quería que nadie más escuchara. 

—¡Llama a Valeria! Dile que conteste su maldito celular. 

—De acuerdo, jefe, lo haré en este momento. 

Roger hizo rápidamente lo que le ordenaron, marcó el número de la mujer en muchas ocasiones, pero no obtuvo respuesta. 

Observando el rostro de su jefe, parecía estar furioso, solo que intentaba disimularlo, respiro profundamente y se armó de valor. 

—Señor, la señorita Evans no responde… 

Daniel tenía una expresión gélida, algo que hizo que su asistente quisiera ocultarse de él, no entendía como Valeria podía soportarlo. 

—Entiendo, llama al mayordomo, él debe de saber donde está esa mujer. 

Roger asintió con la cabeza, ¿dónde se había metido la señora Walton, ¿por qué no respondía las llamadas? 

¿Acaso estaba enferma o algo malo le había sucedido? El joven se empezó a preocupar un poco. 

—Señor —Roger se acercó para que nadie más escuchara —dijeron que al día siguiente de su viaje de negocios, la señorita Evans se fue con una maleta.

Daniel no podía creer que su esposa se atreviera a desafiarlo, él no estaba interesado en firmar el divorcio, su padre se molestaría mucho si se enteraba de que su esposa lo había abandonado. 

—Ve y averigua dónde carajos está ahora. 

—De acuerdo. 

Daniel trató de contenerse, se levantó del sofá, su padre lo miraba con curiosidad, sabía que algo estaba sucediendo y su hijo no le decía toda la verdad. 

—¿Pasa algo malo hijo, problemas en tu matrimonio? 

—No, papá, problemas en la empresa, nada de que preocuparse, ya lo estoy solucionando.

Emiliano miró de reojo a su hijo, presentía que no le decía toda la verdad, pero era mejor no presionar demasiado. 

Tarde o temprano las cosas salían a la luz sin necesidad de buscar la verdad, eso era lo que creía él.

Capítulo 3

Daniel estaba realmente molesto, se despidió de sus padres y se dirigió al departamento de Nicolle, debía de buscar a su esposa, ella le debía una explicación. 

Abandonar la mansión y no responder sus llamadas era demasiado, no iba a tolerar ese comportamiento tan infantil. 

—¿Estás molesto con Valeria? —Pregunto Nicolle fingiendo preocupación. 

—No pasa nada amor, no te preocupes, solo está molesta, sabe de lo nuestro. 

Tomo la mano de su novia con cariño y deposito un beso. 

Roger miró de reojo a la pareja, su jefe veía a la joven con adoración, como si fuera lo único que existía en su vida, continuó conduciendo. 

Pero nunca miraba a Valeria de esa manera, siempre parecía estar fastidiado con su presencia. 

No entendía, ¿por qué seguía casado?, si a fin de cuentas tenía prácticamente un año de mantener un romance con Nicolle.

Detuvo el coche, en el complejo de apartamentos, Nicolle le dio un beso en los labios a su novio y se despidió de él. 

Regresaron a la oficina, Daniel debía de retirar unos documentos, caminaron por los pasillos en silencio. 

La secretaria al verlos se levantó rápidamente de su asiento.

—Jefe, llego esto para usted. 

La mujer le mostró un pequeño sobre, Daniel se acercó y lo tomo, al abrirlo descubrió que se trataba del anillo de su esposa, eso realmente lo estaba haciendo enojar. 

Guardo el anillo en su bolsillo, y camino hasta su oficina, debía de hablar con ella. 

🌼🌼🌼🌼🌼🌼

Valeria caminaba por los pasillos del aeropuerto, estaba de regreso, las vacaciones le habían sentado demasiado bien, eso era lo que ella necesitaba. 

Llevaba un vestido corto en color rojo, hacía demasiado calor para su gusto, sus labios rosados llamaban la atención. 

Se colocó unas gafas de sol, en su rostro había una sonrisa.

Su amigo sabía que estaba de buen humor, al menos, observo un auto pasar a toda velocidad, por un momento pensó que se trataba de su esposo. 

Pero él pocas veces conducía a esa velocidad, quizás estaba empezando a imaginar cosas. 

Gonzalo la estaba esperando en la entrada del aeropuerto, al ver a su amiga una sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios. 

Se acercó y la abrazo con fuerza, estaba feliz de verla tan radiante y hermosa, además de vestir de manera juvenil y alegre.

Cuando estaba casada solo vestía ropa negra o gris, sin vida, ni color, pero en ese momento, su amiga se veía realmente hermosa, radiante, irreconocible. 

—Vámonos, quiero descansar un poco. 

Gonzalo tomó la maleta y la guardo rápidamente, subió al coche y empezó a conducir lentamente por la carretera. 

—Compraste muchas cosas en este viaje, eso me parece bien, espero que sea ropa tan bonita como la que traes en este momento. 

—Tenía que renovar mi guardarropa —la joven soltó un suspiro pesado. 

🌼🌼🌼🌼

Daniel seguía conduciendo como un desquiciado, al pasar por la entrada del aeropuerto observo a una mujer idéntica a Valeria, ¿acaso fue solo su ilusión?

La mujer que acababa de ver le recordaba a su esposa, pero ella nunca usaría un vestido de tirantes, mucho menos corto y en un color tan llamativo.

Su ropa siempre eran en colores apagados, faldas largas, blusas de tres cuartos, quizás solo estaba alucinando, se volvió hacia su asistente. 

—¿Aún no has descubierto dónde está mi esposa?

Roger ni siquiera se atrevió a mirar a los ojos a su jefe, desde que salieron de la oficina, ese hombre se parecía al diablo. 

—Aún no, pero le prometo que hoy mismo descubriré la ubicación exacta de la señorita Evans. 

Daniel no dijo nada más, continuó conduciendo, sus nudillos estaban blancos, no podía ocultar su molestia. 

Esta vez su esposa había ido muy lejos, le había enviado su sortija de matrimonio en un sobre, ¿a qué estaba jugando, acaso lo hacía para llamar su atención?

Cuando llegó a la mansión estaba oscureciendo, obviamente, Valeria no estaba en casa, ya que

todo estaba a oscuras.

Bajo del coche y tan pronto como abrió la puerta, una nube de polvo lo recibió, frunció el señor con molestia. 

En el pasado, cada vez que regresaba a casa, lo primero que veía era la sonrisa de su esposa, feliz de verlo, pero en ese momento no era así, las cosas habían cambiado, todo lo que encontró era oscuridad.

Al encender las luces de la sala de estar, se dio cuenta de que la casa tenía una acumulación de polvo considerable.

Estaba claro que, tal y como decía el personal de la mansión, ella no había regresado, soltó un suspiro pesado. 

En el pasado, ella le había hecho uno que otro berrinche, pero nunca se había marchado por tanto tiempo. 

Empezó a tener un mal presentimiento, esa mujer en realidad estaba logrando su cometido, de seguro quería que él la extrañara y corriera a buscarla. 

Su celular empezó a timbrar, miro la pantalla y se dio cuenta de que se trataba de su abogado, decidió responder. 

—Buenas tardes, señor, tengo que entregarle un documento, ¡su esposa quiere el divorcio! Ella firmó el documento, solo falta su firma y estarán legalmente divorciados. 

—No pienso firmar ese maldito papel, puede decírselo si gusta. 

Daniel corto la llamada furioso, definitivamente necesitaba encontrar a Valeria, como había sido capaz de firmar, acaso no era feliz con él. 

En ese instante, una ola de ira estalló en su interior, su expresión se volvió extremadamente sombría.

¡Valeria de verdad se atrevía a divorciarse de él! Eso no podía ser posible, estaba seguro de que solo era una rabieta. 

—Señor, ya tengo la ubicación de su esposa, está al este de la ciudad… —murmuro su asistente algo preocupado. 

—Habla de una vez, ¿dónde está? 

—Está en la mansión de Gonzalo King, el abogado famoso del que todos hablan en este momento. 

Daniel subió a su auto furioso, ni siquiera se preocupó por su asistente, empezó a conducir como loco, Valeria le debía muchas explicaciones.

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