En el ascensor, Ashley llamó a Yasmin para decirle que podía regresar a casa primero y ambas platicaron un rato antes de colgar el teléfono. El ascensor se detuvo en el piso cincuenta, Ashley salió y sintió como si las luces del techo se movieran. La joven estaba tan mareada que se dirigió sin pensarlo a la habitación seiscientos seis, abrió la puerta y estuvo a punto de caerse en varias ocasiones, de lo que no se dio cuenta fue de que entró en la alcoba sin siquiera usar su tarjeta de acceso.
En cuanto se arrojó a la cama, Ashley sintió la suavidad de las sábanas y el sueño comenzó a apoderarse de ella, sin embargo, no podía dormir ya que su cuerpo estaba inusualmente caliente. La joven se sentía tan inquieta que se deslizó el vestido por los hombros para poder calmarse, fue entonces cuando Joseph Marshall salió del baño y la vio tendida en su cama con los brazos abiertos y tratando de desnudarse.
Joseph no pudo evitar enfurecerse al ver esta escena ya que despreciaba a las mujeres que utilizaban sus cuerpos para ganar dinero o favores, y aunque la ropa de la chica tenía un aspecto elegante, sus acciones parecían lo contrario. '¡Me las vas a pagar, Zachary!', Joseph se acercó a la lujosa cama con la intención de echar a la mujer desconocida de la habitación, no obstante, ella lo tomó por sorpresa y lo agarró del cuello.
Joseph se quedó paralizado al sentir su piel y Ashley se arqueó instintivamente contra su cuerpo, buscando una forma de poder calmar el ardor en su alma.
Pasaron unos segundos mientras el hombre la miraba estupefacto, pero tras una inspección más cercana, se dio cuenta de que esta chica era realmente bella. Ella tenía la piel tan fina como la porcelana, cubierta por una ligera capa de maquillaje, además de un halo de una exquisita fragancia que lo había dejado hechizado. Pero a pesar de esto, a Joseph no le gustaba tener contacto íntimo con las mujeres, por lo que se la quitó de encima y la aventó sobre la cama.
"¿Qué rayos te pasa? Maldito oso, ¿por qué no me dejas abrazarte?", Ashley murmuró como si fuera una niña pequeña sin abrir los ojos. En su trance, la joven estaba acostada en su propia cama y el oso al que se refería era un peluche de su tamaño, aunque en este momento estaba tan fuera de sí que había confundido al hombre con su muñeco preferido.
'¿Oso? ¿Acaso está demente?', Joseph se preguntó mientras arrugaba el entrecejo con desprecio. Él le echó un vistazo a la mujer que se retorcía en la cama y tuvo un intenso deseo de deshacerse de ella de inmediato. Mientras tanto, el calor que corría por las venas de Ashley era como la lava de un volcán a punto de hacer erupción y necesitaba encontrar alivio con rapidez, así que sólo hizo lo que su mente le dictó.
Joseph se sentía tan molesto que iba a sacar a la joven de su habitación cuando de repente, sus hermosas y largas piernas se revelaron frente a él.
El perfecto rostro de Ashley y su cuerpo casi sin ropa lo volvieron loco, Joseph pudo sentir una erección debajo de sus pantalones y se mordió el labio inferior intentando controlarse.
"¡Tú te lo buscaste!", el hombre no podía soportarlo más y estaba decidido a darle una lección a Ashley. Aunque detestaba a este tipo de mujeres, ella era tan sensual que había logrado provocarlo y era hora de saciar su apetito carnal.
Joseph se colocó encima de Ashley mientras el cuerpo de esta última buscaba con ansiedad algo frío, al sentir la frescura de su piel, ella simplemente cerró los ojos y se dejó llevar por sus instintos.
Finalmente, sus dos cuerpos se juntaron hasta hacerse uno mismo.
Fue entonces cuando Joseph se dio cuenta de una especie de barrera al hundirse en el cuerpo de Ashley, ¡no había esperado que esta preciosa chica fuera virgen! Sin embargo, él sacudió la cabeza y se concentró en culminar su acto amoroso.
Ante el gemido de dolor de Ashley, Joseph comenzó a moverse suave y delicadamente, mientras que el calor en el cuerpo de la joven desapareció hasta hacerla perder la conciencia.
Después de un largo rato, Joseph se quedó dormido, con el cuerpo agradablemente adolorido por el esfuerzo y profundamente satisfecho.
Al día siguiente, Ashley abrió los ojos mientras un dolor sordo recorría todo su cuerpo, las punzadas eran incluso peores que cuando entrenaba para obtener su cinturón negro en Taekwondo. La joven se incorporó hasta sentarse y la manta se deslizó por sus piernas, su piel estaba cubierta de marcas que indicaban una noche de pasión y sus cejas se fruncieron en confusión. De pronto, Ashley sintió la presencia de alguien y giró la cabeza para encontrarse con la espalda de un musculoso hombre, fue en ese momento cuando se dio cuenta de la realidad: ella acababa de tener sexo ocasional con un desconocido.
Ashley se moría de miedo de que su familia se enterara, así que salió de la cama y recogió su ropa cuidadosamente, entonces se detuvo por un instante y lamentó en silencio la pérdida de su virginidad. Ella se aseguró de dejarle una propina al hombre que seguía dormido en la cama, así que buscó en su billetera y encontró trescientos dólares, todavía necesitaba dinero para tomar un taxi, por lo que se quedó con cincuenta y dejó el resto para él. Ashley giró la cabeza y encontró un pedazo de papel, lo tomó y escribió una nota para el desconocido: "¡Maldito seas! No puedo creer que me haya acostado contigo. Te dejo doscientos cincuenta dólares por tu servicio".
Ella tomó su bolso y huyó lo más rápido que pudo para llamar a un taxi, cuando al fin se sentó, comenzó a recordar lo que había sucedido la noche anterior. Su piel ardía por dentro como si estuviera hirviendo y Ashley recordaba haberse acercado al hombre para encontrar alivio, las cosas parecían haberse salido de control a partir de ese momento. 'Hay algo extraño aquí... ¿por qué me sentía tan acalorada?', ella se preguntó tratando de recapitular los hechos.
De pronto, Ashley se puso a pensar en la bebida que Charlie le había dado. '¡Imposible! ¡No creo que él se haya atrevido a hacerme esto!', ella estaba atónita ante las acciones de su novio. La noche anterior había estado discutiendo con Yasmin sobre algunos asuntos laborales, posteriormente se fueron a comer y luego se dirigieron a la fiesta de cumpleaños de Charlie. En cuanto llegaron al salón, Ashley vio a Charlie, lo saludó y luego él fue a buscarla con una copa en la mano, ¡ella estaba segura de que era lo único que había bebido!
A pesar de que era evidente lo que había pasado, Ashley se negaba a creerlo. Charlie era un hombre intachable con una excelente reputación, debido a eso, la persuasión de Yasmin y la interminable insistencia de parte de Charlie, Ashley finalmente había aceptado salir con él y tenían un año de relación. Ashley confiaba en Charlie a pesar de que no lo amaba con locura y quería entregarle su virginidad en la noche de bodas, aunque no se había dado cuenta de que él ya había perdido la paciencia.
Ashley se sentía tan triste que sus ojos se llenaron de lágrimas de decepción.
Dentro de la habitación del hotel, Joseph se despertó lentamente, los recuerdos de la noche anterior llegaron a su cabeza y no pudo evitar sonreír con calidez. Él se giró para ver a la mujer con la que se había acostado cuando descubrió que ya se había ido y su semblante cambió por completo, sacudió la cabeza y pensó que era mejor que ninguna chica lo molestara, entonces suspiró y su rostro volvió a su indiferencia habitual.
Joseph estiró sus brazos y estaba a punto de pararse cuando encontró una nota a su lado, se inclinó para recogerla y la leyó, aunque la letra era hermosa, las palabras escritas eran todo lo contrario. El mensaje era molesto, pero el ver los dólares a un lado lo irritó mucho más. "¡Qué demonios! ¿Cómo se atreve a tratarme como si fuera un gigoló? ¡Me las va a pagar la próxima vez que la vea!", molesto, Joseph resopló y arrojó el papel a la basura, después juro que la haría arrepentirse de haberlo humillado.
En cuanto terminó de ducharse, Joseph sacó su teléfono y marcó el número de Zachary. Este último se sintió aliviado al ver el nombre que aparecía en la pantalla de su celular ya que estaba en una cita a ciegas que su familia le había preparado. La chica estaba sugiriendo qué lugar podrían visitar y había comenzado a sacarlo de quicio.
"Discúlpame, es importante que atienda esta llamada", Zachary se puso de pie y se apresuró a responder.
"¿Por qué tardas tanto en contestar?", Joseph se quejó mientras fruncía el ceño, "Tú fuiste quien mandó una mujer a mi habitación anoche, ¿verdad? ".
Su coraje era tan evidente que Zachary no pudo evitar burlarse: "¡Yo no hice nada! Espera... ¿eso significa que ya no eres virgen?".
Siempre que Joseph iba al hotel de Zachary, él se aseguraba de mandarle alguna mujer para hacerle compañía. Tanto Zachary como el abuelo de Joseph pensaban que esto sería lo mejor para él y se preguntaban por qué el joven rechazaba constantemente a las chicas. Cada vez que eso sucedía, Joseph echaba a las mujeres de su habitación, sin embargo, Zachary era tan necio que lo seguía intentando sin cesar. ¡Quizás sus tácticas funcionarían en esta ocasión! El sólo hecho de pensarlo hizo que Zachary se emocionara tanto como si hubiera descubierto un nuevo continente.
"¡Cállate! ¿Quieres tener citas a ciegas por el resto de tu vida? ¿O quieres hacerte cargo de tu empresa familiar?", Joseph respondió con un tono amenazador. A pesar de que Zachary era un bocón, esta vez no había tenido nada que ver con el asunto de la mujer.
Luego de unos segundos en silencio, él respondió tratando de adular a su amigo: "¡Por favor no me hagas esto! ¡No tengo idea de qué estás hablando! Pero si de algo sirve, entonces puedo ayudarte a averiguar quien se atrevió a irrumpir en tu habitación anoche".