Capítulo 2

El Benz se detuvo a la puerta de un lujoso condominio. Tasha se bajó grácilmente, seguida por Edison.

Justo en ese momento, Edison notó que el reloj de pulsera de su madre había cambiado de color. Hizo un puchero y trató de hacerla notar este detalle.

"Mami, el S Group te está molestando de nuevo".

Tasha sabía cuánto le disgustaba a su hijo el S Group. Suspiró y esbozó una sonrisa tiesa, mientras se inclinaba sobre el niño y le propinaba un tirón en la mejilla, que tenía la intención de ser tranquilizador.

"No te enojes, cariño. Es mi trabajo".

"S Group" era la abreviatura de Spy Group, una organización secreta especializada en inteligencia y espionaje empresarial.

Tasha se había unido a ellos desde hacía cinco años. Su identidad como supermodelo, era, por supuesto, solo una tapadera para ocultar su verdadera misión.

El lujoso condominio frente a ella era propiedad del S Group, y la residencia temporal de Luna Mu, otra miembro del grupo, y amiga de Tasha. Fue precisamente por esta amistad que el Cuartel General permitió a Tasha y Edison alojarse con Luna mientras estuvieran en Ciudad Z.

Edison frunció aún más los labios cuando su madre volvió a mencionar su trabajo. Cruzó los brazos, haciendo un puchero tan monumental que resultaba casi cómico. "Es tu trabajo, pero siempre terminas pidiéndome ayuda".

Incluso a los cinco años, Edison comprendía los grandes riesgos que conllevaba ser espía. Por eso, cada vez que Tasha estaba en una misión, la ayudaba con computadoras, tratando de asegurarse que no sufriese ningún daño y, sobre todo, que no fuese descubierta. Esto hacía que, tras cada misión cumplida, el pequeño se sintiera aún más cansado que su madre.

Tasha sintió una opresión en el pecho al escuchar a su hijo hablar así, se avergonzó de sí misma, ¿habría fallado como madre?, un niño pequeño no debería tener ese tipo de preocupaciones. Pero, si no fuera por él, ¿desde hace cuánto la habrían atrapado o asesinado? Tomó a Edison entre sus brazos y lo estrujó con fuerza, antes de incorporarse para leer el mensaje que el S Group acababa de enviarle.

Pero no podía hacerlo en plena calle. Avanzó hacia la entrada del condominio y colocó sus dedos sobre el escáner de huellas digitales que había en un panel junto a la puerta. El S Group había registrado sus huellas en el sistema de seguridad del edificio, por lo que le permitieron el acceso casi al instante. La puerta se abrió de par en par, y Edison se precipitó dentro del apartamento, directo hacia el sofá para seguir jugando con los videojuegos. Por fin en un lugar privado, Tasha alzó la muñeca a la altura de sus ojos y apretó el reloj.

El pequeño aparato proyectó un breve mensaje:

"Le recordamos que, desde el día que entró por la protección del S Group, usted dejó de ser Kate An".

"Como si necesitara que me lo recordaran...", resopló Tasha, negando amargamente con la cabeza.

Cinco años atrás, Helen An la había empujado al mar con todas las intenciones de que se ahogara;

pero Tasha había sobrevivido este intento de asesinato por un mero giro del destino.

Sin embargo, sabía que, por su propia seguridad, era mejor que el mundo siguiera pensando que Kate An había muerto ese día. Tenía que convertirse en alguien más. Así fue cómo nació Tasha Su.

Más tarde esa noche, Tasha salió de bañarse y vio a su pequeño hijo, profundamente dormido sobre la cama. Ella se acostó a su lado y lo acunó entre sus brazos.

Comenzaba a quedarse dormida cuando, de repente, sintió un dolor agudo en la espalda, seguido por una sensación de entumecimiento generalizado. Antes de saber lo que estaba pasando, Tasha perdió la conciencia.

Entonces, dos hombres vestidos de negro emergieron de un rincón oscuro de la habitación y avanzaron hacia ella. Uno sostenía aún la pistola de dardos tranquilizantes que acababa de disparar.

"¿Qué hacemos con el niño?", preguntó.

Habían dormido a Edison mientras Tasha se bañaba, para asegurarse de que no interfiriera.

"Dejémoslo ahí", respondió el otro, encogiéndose de hombros con indiferencia. Luego, levantó a Tasha como si fuera una muñeca de trapo y la cargó sobre su hombro. "El jefe solo dijo que le lleváramos a la mujer".

Los dos hombres salieron del apartamento, llevándose a Tasha con ellos, ignorantes de que todo el incidente había sido documentado por cámaras ocultas.

Cuando Luna Mu regresó del trabajo, se percató de que alguien había forzado el escáner dactilar. Se precipitó agitada al interior del apartamento, lista para enfrentarse a lo que fuera.

Corrió directamente al dormitorio y encontró solo a Edison, inconsciente sobre la cama. En un santiamén, se aseguró de que el niño estaba bien y respiraba regularmente, luego, presionó su dedos sobre un escáner oculto en el resquicio de una pared. Varios rayos de luz roja se dispararon desde diferentes puntos de la habitación, para convertirse después en proyecciones de lo que habían capturado las cámaras de seguridad.

Luna las revisó una por una, y descubrió cada detalle del secuestro de Tasha. No vaciló ni un segundo, sacó el teléfono celular y marcó el número de Mike Tuoba.

"Mike, necesito tu ayuda para rescatar a alguien. Si me ayudas con esto, te prometo que saldré en una cita contigo", dijo Luna, en su voz más encantadora, mientras fruncía sus cautivantes labios rojos.

Capítulo 3

En el oscuro y húmedo sótano, una lámpara incandescente brillaba con una luz tenue en medio de esta tranquila noche.

John apoyó su ancha espalda en el respaldo de su silla, con sus musculosas piernas cruzadas sobre la mesa frente a él. Aunque pareciera que estaba holgazaneando, había un toque de crueldad en sus ojos.

Sacudiendo la ceniza de su cigarrillo, dio otra larga bocanada y expulsó lentamente un anillo de humo.

Al cabo de un rato, miró con impaciencia a la mujer inconsciente que yacía en el suelo con las manos atadas a una cadena de hierro. "Despiértala", gruñó él.

No estaba dispuesto a sentarse y esperar a que ella recobrara la conciencia.

Félix, que estaba de pie a un lado, no dijo nada. En su lugar, hizo una señal a los hombres que estaban detrás de él para que trajeran un cubo de agua fría y se lo echaran en la cara a Tasha.

En medio de la fría noche, los vientos helados habrían sido suficientes para hacer temblar a cualquiera, por no hablar de un baño de agua fría. Tasha se despertó inmediatamente con la sensación de congelamiento que envolvió rápidamente su cuerpo.

Aturdida, se acurrucó temblando en el frío y húmedo suelo. Con el ceño fruncido, levantó lentamente la mano para tocarse la frente dolorida. Se esforzó por abrir los ojos, preguntándose qué estaba pasando. ¿Por qué se sentía como si se hubiera quedado dormida en un iglú?

¡Trash!

Al levantar la mano, oyó el sonido de un chirrido metálico, como si fuera una cadena de hierro.

¿Una cadena?

Los ojos de Tasha se abrieron al instante. Estirando el cuello, se volvió para mirar sus muñecas, quedándose perpleja al ver la pesada cadena de hierro.

No es de extrañar que sintiera que sus manos pesaban cien kilos.

Esforzándose por recordar lo que había sucedido esa noche, encontró que una luz brilló ante sus ojos justo antes de desmayarse. "¡Maldita sea!", maldijo ella. "Me anestesiaron".

"¿Ya estás despierta?", sonó una voz fría y masculina.

Tasha se paralizó al instante, sintiendo que todo el color desaparecía de su rostro. Incluso tras cinco años, seguía recordando esa voz única y ronca.

Finalmente, se habían encontrado frente a frente

después de tantos años.

Observar la figura corpórea en el suelo hizo que John sonriera con frialdad. "Ya que estás despierta, es inútil fingir que estás muerta".

Lanzando su cigarrillo, John se agachó y rodeó con sus fuertes dedos la cadena de hierro que sujetaba a Tasha. De repente, tiró de él violentamente, haciendo que la mujer se deslizara por el frío y húmedo suelo de cemento.

Una vez que la acercó lo suficiente a donde estaba sentado, se relajó y volvió a apoyar las piernas en la mesa. "Una modelo debe actuar como tal. Debería conocer las consecuencias de hacerse famoso por medio de escándalos".

La espalda de Tasha se había rozado con el áspero suelo hace un momento y ardía terriblemente, pero se mordió los labios, negándose a gritar de dolor.

Tratando de levantarse del suelo, alzó la vista para enfrentarse al rostro frío e inexpresivo del hombre. "Señor Gong, esto no es un escándalo... Es la verdad".

Ella le entrecerró los ojos, provocándolo evidentemente.

"¿Qué dijiste?". En un abrir y cerrar de ojos, su mano se extendió y la sujetó por la quijada.

Su agarre era tan fuerte que Tasha sintió que iba a ser aplastada. Luchó por mantener a raya su enfado y respondió rotundamente: "He dicho que es verdad".

"¡Tú...!". Esto fue la gota que colmó el vaso para John. Su mano bajó hasta que sus dedos rodearon su delicado cuello.

'¡Ay!

¡En realidad, quiere estrangularme!'. A Tasha se le aguaron los ojos por la asfixia.

Aunque estaba muy enfadada, ella mantuvo la calma y se limitó a mirarlo con sus desafiantes y hermosos ojos mientras el hombre la estrangulaba.

A pesar de haber pasado cinco años, el hombre seguía siendo guapo, y ella sintió que se ahogaba en su frialdad.

Antes, nunca se atrevió a mirarlo directamente, temiendo que todo su valor se desvaneciera si lo veía a los ojos.

Hace años quizá no lo hizo, pero ahora, un fuerte sentimiento de odio llenaba su corazón. Entonces, Tasha lo miró fijamente.

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