Capítulo 2

Al llegar el momento de los votos, el joven es el primero en hablar, sus manos sudan y su corazón está a punto de salir disparado, pero hace caso omiso y comienza su voto de amor.

-Hoy es unos de esos días que más feliz me has hecho, cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo que pasas a mi lado, me haces un poquito más feliz, no tienes ni idea del hombre en que me conviertes compartiendo tu vida conmigo. Amo todo de ti, tus silencios, tus palabrerías, tus arrebatos; tus enfados son los que más amo, como te pones roja y tus ojos cambian de grises a azules, como se te arruga la frente y la nariz cuando estas concentrada o como tuerces la boca y tus ojos brillan cuando estas pensando en alguna maldad -Esto hace reír a más de uno-. Amo las sorpresas que siempre tienes para mí. Soy tuyo, Ángel, como te dije hace un momento con esa guitarra, que debo aclarar me costó más de un mes aprender a tocar esa sola canción. Soy tuyo. Soy tuyo desde el primer día que me atropellaste en el aeropuerto de Alemania y ni siquiera te habías dado cuenta que ya te pertenecía y cuando te acercaste a mi enfurecida por pagarte el almuerzo, yo... en ese momento me entregue a ti a ciegas. Así fue desde el comienzo y así va a hacer hasta el final -concluye extendiéndole el anillo, un anillo de oro blanco con formas de pequeños pétalos de orquídeas a su alrededor y una orquídea de color azul en su frente-. Mira dentro -le susurra. Ella hace lo que dice y lee "Ojitos de hotel" grabado en su interior. A Lina se le llenan los ojos de lágrimas y él besa su frente. Toma el anillo y suavemente se lo coloca en el dedo anular-. Te amo -murmura dándole un beso en la boca.

-Todavía no puede besar a la novia -canturrea Gaby haciéndose pasar por el cura arrancando carcajadas de los presentes.

Los novios se acomodan de nuevo frente al cura siendo es el turno de Lina de dar su voto de amor. Tras suspirar ella comienza.

-¿Ahora como hago para igualar lo que has dicho? -Todos se ríen y ella vuelve a suspirar-. No lo sabía, o al menos no quería reconocerlo en ese momento. Pero yo también soy tuya desde ese día en el aeropuerto de Alemania, cuando alcé la vista y te vi directo a esos poderosos ojos azules, me perdí en ellos, fue como si me hipnotizaras y eso que dicen de las mariposas en el estomago, yo... creo que sentí una estampida de elefantes en mi estómago -Vuelven a reírse y Alex le roba otro beso-. Era tan terca que...

-Eres -se escucha a una de las damas de honor por detrás de ella y Lina las fulmina con la mirada.

-Como decía. Era tan terca que no quería reconocer lo que me pasaba contigo, por eso el enfado ese día del almuerzo -confiesa mirándolo a los ojos-. Pero mi hermana de corazón, Sole, se dio cuenta antes que yo de lo que pasaba y no se inhibió al decírmelo, una y otra vez. Hasta que me di por vencida y dejé de luchar por lo que en verdad sentía por ti y decidí entregarme por completo a ti, sin ningún reparo. Yo también soy tuya desde el comienzo y lo seré hasta el final -Ella toma el anillo que le tendía Erik para ponérselo a Alex, era igual al de Lina, aunque, sin la orquídea completa al frente. Pero antes de ponérselo al novio, al igual como hizo con el suyo, mira en el interior, en este decía "Ángel". Ella sonríe y se lo coloca con cuidado-. Te amo -le dice, mirándolo a los ojos. Ambos sin esperar a que el cura los declare marido y mujer, aproximan sus bocas y se besan perdidos en la pasión y el amor que sienten el uno por el otro. El cura revolea los ojos divertido, ya todos habían comenzado a aplaudirlos y el pobre cura solo hizo acto de presencia, dijo dos palabras al principio y después no trabajó. No porque no quisiera, sino porque no lo dejaron.

-Lo que hizo el cura lo podría haber hecho yo -socarrona Gaby.

-Si sostuvieras una biblia en tus manos se prendería fuego -bromea Ian.

-Por eso estamos en un crucero y no en una iglesia -acota Erik.

-Mejor vayamos a saludar a los novios que tanto se hicieron de rogar -elude Gaby, los dos hombres asienten y caminan hacia los novios.

Después de la ceremonia, pasan a otro salón donde se puede visualizar el mismo estilo que en el salón anterior. Las mesas todas con manteles de flecos en un azul claro, las sillas vestidas en una tela del mismo color del mantel. Cada mesa tenía en el centro un ramo, imitando el ramo de la novia con una base en forma, solo que más pequeño que este, a un shapó blanco. La mesa de la torta estaba a un lado, contaba con la torta de la boda, una torta de tres pisos dando la imagen de tres dados puesto sin cuidado uno encima del otro. El dado de abajo era de color rojo y sus lunares negros, el dado del medio era negro con sus lunares blancos y el de arriba del mismo color que el primero. Arriba los muñequitos de unos novios tangueros y se podía ver como el novio llevaba una rosa en la boca. De cada lado había otra torta de dos pisos, ambas iguales con la forma del crucero el cual se llamaba (en la torta, no el crucero de verdad) "Ángel"

Los primeros acordes del Tango "Yo no sé que me han hecho tus ojos" de Carlos Gardel comienza a sonar en el espacio del crucero. Era la canción que su padre le cantaba a su madre y la que ella bailó en la calle, en el barrio de la Boca. Él se acordaba y se lo estaba haciendo saber. Todos se hacen a un lado dejando un círculo en medio de la pista. Alex toma la mano de Lina para llevarla al centro, no iban a bailar el típico vals, iban a bailar un tango para comenzar con la celebración.

-¿No me digas que también estuviste practicando Tango? -indaga Lina asombrada mientras se deja llevar al centro por su, ahora, marido.

-Así es, señora Betanckurt -contesta divertido, colcándose en posición para bailar en cuanto llegaron al centro.

-Vaya, me has hecho un striptease, has cantado y tocado la guitarra y ahora vas a bailar Tango. Estas hecho un artista. Solo te falta retratarme en una calle -comenta fascinada y Alex se carcajea.

-¿Estás lista? -susurra en su oído.

-Para ti, siempre -entona, provocando que él inspire fuerte y se controle por no llevarla al camarote.

Con cuidado toma el velo de ella, lo desengancha del shapó y se lo pasa a Erik, que se encontraba cerca de ellos observándolos a la espera que comience su baile. Luego sin que ella se diera cuenta, toma el lazo azul que rodea su cintura y con un movimiento rápido tira de él sacándolo junto con el tul que le llegaba a los pies. Ella mira hacia abajo asombrada, mientras él se lo pasa a también a Erik, luego mira a su hombre sonriendo. Ahora entendía a la perfección la forma de su vestido, no era solo por la temática, era también para bailar.

-Sigo contando las sorpresas -susurra cuando Alex la toma en posición para ahora si comenzar a bailar.

Con una mano toma la de ella y la eleva hasta la altura de sus hombros, la otra mano la coloca en la espalda alta femenina. La respuesta de él fue dada con un suave beso en sus labios. Los acordes vuelven a empezar del principio.

-Sígueme -murmura a un centímetro de su boca.

-Siempre -responde ella.

Alex le dedica una sonrisa y comienza a llevarla a su danza. La lleva como un auténtico bailarín de Tango. Ella se deja llevar por él, siguiéndole cada paso. Alex la hace girar con una mano en la espalda baja, para luego tirarla hacia atrás, Lina tira la cabeza hacia atrás y él aprovecha la oportunidad para regalarle un beso rápido en la clavícula. La pone de nuevo derecha y hace que la joven pase una pierna por el medio de las suyas con velocidad, luego la quita, Lina hace un círculo en el suelo con la punta de uno de sus pies, después agacha y pone toda la pierna bien derecha por entre las piernas de él, se levanta con lentitud hasta quedar frente a su marido y comenzar un nuevo paso. En medio de la canción el padre de Lina lleva a su mujer al centro de la pista y empiezan a moverse solo como ellos saben, mostrándole a todos que los años hacen la perfección, con un estupendo baile. La canción terminó dejando a Lina con una pierna rodeando la cintura de Alex, la otra estirada elásticamente hacia el suelo, un brazo en el hombro de él y el otro tomándole el rostro deteniéndolo a centímetros de ella. Alex termina con ambos pies rectos al suelo, una mano en la pierna que Lina le rodea y la otra en la espalda baja apretándola a su cuerpo. Con un beso devorador dan por terminada la danza.

El siguiente Tango se hace lugar, mientras ellos seguían besándose. Se entregaron a ese beso hasta que sus pulmones gritaron por aire y tuvieron que separase. Lo hicieron, pero sus frentea se juntaron, sus ojos se entrelazaron y sus labios formaron una sonrisa cómplice. 

Ese momento de intimidad y complicidad fue interrumpido por el padre de Lina, quien reclamaba la siguiente pieza para bailarla con su hija. Alex le concede el permiso y se acerca a Gloria para sacarla a bailar.

-¿Cómo la estas pasando? -se interesa él.

-Muy bien. Me siento especial.

-Eres especial -le asegura el padre.

-Eso depende como se mire -broma haciendo reír a su padre.

-En unas horas con tu madre nos iremos a casa -le anuncia.

-¿Cómo van a hacer para irse? Estamos en medio del puto océano.

-Lina, esa boca -le gruñe el padre.

-Perdón -musita, agachando la cabeza.

-Nos iremos en un helicóptero -le avisa y Lina abre los ojos-. Tu, ahora marido, puso a disposición para varias personas, para aquellas que no se van a quedar mucho aquí, un helicóptero -Se eleva de hombros-. No, uno para cada uno, sino, hay dos, van hasta Buenos Aires. De ahí cada uno toma su dirección.

-Vaya -musita.

-Sí; ustedes y sus amigos van a quedarse por cinco días -le enuncia.

-¿Qué? -jadea Lina y el padre se carcajea.

-Otra de las sorpresas de tu marido.

-No puedo creerlo -murmura atónita.

-Todos los que quieran y puedan quedarse estos cincos días, lo van a hacer y los que no, van... Vamos -se corrige- a salir por la mañana, temprano para Buenos Aires.

-Mi marido está loco.

Su padre se ríe de nuevo y le besa la frente deteniéndose unos segundos más con sus labios pegados en ella.

-Te brillan los ojos -señala su padre.

-Me siento muy feliz.

-Lo sé -Le besa la mejilla-. Y tanto que te resistías. Mira lo que te hubieras perdido si seguías con tu terquedad.

-Jamás le hubiera dicho que no. Al menos no de verdad -termina diciendo cuando notó que el padre iba a hablar.

-¿Puedo? -se escucha una voz masculina no muy conocida para ellos.

Se giran y ven al padre de Alex detrás de ellos.

-Claro -concede Roberto, el padre de Lina y le tiende la mano de su hija al hombre.

-No hemos tenido el placer de presentarnos como es debido. Soy Gerhard Betanckurt, el padre de Alex.

-Sé quién es, a pesar de que no nos hayan presentado como es debido, siempre supe quien era. Es un placer poder conocerlo, al fin.

-Sí, lo siento por eso. Mucho trabajo, sé que no es una buena excusa, pero me ha costado mucho hacer de lado el trabajo.

-No se preocupe, gracias por hacerse un lugar para venir aquí.

-No iba a perderme por nada la boda de mi hijo. Puedo perderme muchas cosas, pero no las más importantes -suspira y le echa una mirada a su hijo-. Ha cambiado mucho -fija la vista en Lina-. Lo has cambiado. Y para bien, se nota a leguas que ha madurado, ya es un hombre, un hombre de verdad -Mira a su alrededor-. Y si te soy sincero -Se acerca más a ella para que los demás no escuchen-. Nunca pensé que mi hijo podría llegar a organizar una boda de este estilo.

-¿No le gusta? -pregunta Lina un poco asustada por la opinión de su suegro.

-Me encanta -le sonríe y ella le devuelve la sonría-. Lo decía porque él siempre fue muy metódico y organizado, siempre correcto. Al menos en la mayoría de los aspectos -entona recordando sus carreras con respecto a las mujeres-. Es una boda muy original y tú hiciste que mi hijo mirara la vida de otra manera -vuelve a suspirar y esta vez con la mirada buscó a su mujer, que ahora estaba bailando con su hijo-. Yo era como él, metódico en el trabajo y en casi todo en mi vida, tenía que estar todo en su lugar. Eso terminó cuando conocí a Debora -Sonríe-. Ella... Ella dio vuelta mi vida, la puso patas para arriba -Se ríe la ver la cara de estupefacción de Lina. No te preocupes, niña, fue para bien, ella me demostró como es vivir de verdad. Y también hice cosas poco ortodoxas, por decirlo de alguna manera, por amor a ella, todavía hago cosas fuera de lo común por ella y sé que siempre voy a hacerlo. Así como Alex lo hace y hará por ti. Él está enamorado de ti y no pasa desapercibido para nadie -Le da un apretón en la mano-. Debo agradecerte por haberle demostrado como es realmente la vida.

-Él me ha demostrado a mí como vivir, señor...

-Gerhard -le interrumpe-. No me digas señor, soy Gerhard. Somos familia ahora.

-Gerhard -asiente ella-. Su hijo me dio más de lo que yo le di a él. Me hizo y me hace muy feliz cada día. Hemos tenido nuestros desencuentros, pero...

-Y lo van a seguir teniendo -interrumpe sonriendo.

-Seguramente -ríe ella.

-Cómo puede ser que otro hombre haga reír a mi mujer -esa voz que hace estremecer todo el cuerpo de ella-. Esa sonrisa es mía.

-Alex -se queja Lina.

-Hijo -regaña Gerhard.

-Es broma -Sonríe-. ¿Puedo robarte a mi mujer? -le pregunta al padre.

-¿Y yo a mi mujer? -pregunta de la misma forma mirando a su mujer al lado de su hijo.

Lina los observa y pudo darse cuenta que pusieron la misma mirada e hicieron la misma mueca con la boca cuando reclamaron por sus mujeres. No había duda que eran padre e hijo.

-Es toda tuya -entona divertido Alex.

-Siempre lo fue -afirma Gerhard tomando la mano de la madre de Alex. Y ahí estaba esa mirada arrogante que Lina se había a acostumbrado a ver en Alex. Ahora sabía a quién le debe esa mirada que más de una vez la hace sacar de quicio. Su suegro.

-Vaya, ya sé de quién heredaste tu arrogancia -articula Lina una vez que Alex la tomó en brazos.

-Pero es así como me quieres.

-Tendríamos que trabajar un poco más en tu egocentrismo.

-Puedes trabajar conmigo en lo que quieras -le hace saber con una doble intención bien marcada.

-Hay que empezar a trabajar cuanto antes -entona ella con voz seductora.

-Estoy de acuerdo -la toma de la mano y la obliga moverse para salir de ahí lo más rápido posible. Pero no llegan muy lejos.

-¿A dónde se creen que van? -la voz de Sole los hace derrapar.

-Tenemos un pendiente -responde Lina haciendo morritos.

-Nada de eso -ella mira a Alex-. Es hora.

-Bien.

-¿Hora de qué?

-Ya verás -le da un beso suave en los labios y la lleva hasta el salón donde horas antes se habían prometido amor eterno.

Capítulo 3

Al entrar ella se da cuenta que donde estaba el altar, ahora se encontraba solamente una enorme pantalla, los invitados de a poco iban acomodándose en sus lugares. Alex la llevó hasta delante de todos y la instó a sentarse. A su lado estaba Gaby sonriendo de esa manera que a ella siempre le hacía desconfiar.

-A qué se debe esto? -le susurra a su amigo.

-No seas curiosa, gatita -bromea él.

-Mal amigo -regaña medio en broma a Gaby haciéndole reír.

Alex había tomado asiento a su otro lado y mas allá se encontraban Sole con su bebé, Eva, en brazos y Erik con Aye en sus brazos y, del otro lado de Gaby estaban Ian, Sofi, Mateo y Tony. En las primeras filas estaban todos ellos junto a los padres de ambos, expectantes por saber que era lo que seguía.

De repente los primeros acordes de la canción Bohemia rapsody de Queen se hacen presentes en los altavoces y la pantalla cobra vida dejando ver en ella el rostro de Gaby. Con la rapidez que Lina giró la cabeza para mirar a su amigo, casi se desnuca. Él sólo la espío de reojo y sonrío de costado.

-Este es mi regalo de bodas, Li -La voz de su amigo sonaba en los altavoces sobre la música, que entonaba suave de fondo, pero Gaby estaba sentado a su lado, por lo que eso ya lo había grabado-. Con la ayuda de Gloria, gracias, mami. Y con la ayuda y consentimiento de Alex -Se sonríe con malicia-. Es una pequeña línea de tiempo de cómo llegaron a este día -En la pantalla aparece una foto de la madre en un sanatorio con ella siendo un bebé recién nacido en brazos, luego otra de ella en su primer añito de vida -Sé que no te gusta nada ver foto de tu niñez, pero... Hey no maten al mensajero. Tu mamá me dio las fotos -susurra como contando un secreto y los invitados se ríen. Aparecen cuatros fotos en la pantalla, en una está en su primer día de jardín, tenía un delantal rosa y dos trencitas colgadas a los lados de su cabeza, en la siguiente, esta ella en su primer día de clases en la primaria, en la otra actuando de bruja en quinto grado y en la última es el día de entrega de diplomas-. Muy linda de bruja, he -bromea Gaby-. Ahora vienen mis preferidas -Aparece en la pantalla una foto completa de ella estando embarazada, ella le sonreía a la cámara, llevaba una topera gris con la imprenta de una banda de rock irlandesa y con sus manos acunaba su pronunciado vientre desnudo para que saliera en la foto-. Desde antes que saliera de la panza de la mamá, ya era hermosa mi princesita -babea Gaby por los altavoces. La siguiente secuencia de fotos de cuatro, era de ellos, Lina, Sole, Gaby y... Lucas, no podía no estar él, los cuatros estaban en la orilla del río abrazados y sonriendo para la cámara-. Nuestro primer viaje juntos a Entre Ríos, el primero de muchos -La otra foto de la derecha superior los mostraba a ellos en un balneario peleando en el agua, Lina sobre los hombros de Lucas y Sole sobre los de Gaby. La foto inferior de la izquierda era Gaby con Aye amenazando con tirarla a una piscina y la última, era Lucas con Aye haciéndola dar vueltas. Las lágrimas no se hicieron esperar para nadie, ni siquiera para los que no conocían a Lucas, todos sonreían y sus lágrimas caían al mismo tiempo. Lucas tenía que estar ese día para ella y Gaby lo había llevado-. Hemos pasado por mucho, pero seguimos adelante -entona. Otra secuencia aparece en la pantalla y en ella se puede ver a Lina en los brazos de Lucas, ambos sonriendo, en medio del campo y en todo su alrededor lleno de girasoles.

Alex le aprieta la mano a Lina cuando nota su barbilla temblar.

En la siguiente están los cuatro en un auto que tenía en ese momento Lucas, su Scort descapotable; con sus bocas abiertas, supuestamente cantando. Lina mira de soslayo a Gaby notando como una lágrima cae de su mejilla y la sonrisa melancólica dibujada en su rostro. En la última se encontraba Sole tendida en un sofá, dormida y Lina a su lado de cuclillas haciendo la seña de paz con sus dedos para la cámara, pero lo más cómico era la cara de la pelirroja, tenía escrito en la mejilla izquierda, que era la única que se veía "mis pecas son muy sexis" y un corazón lleno de puntitos, imitando a las pecas, dibujado en la sien.

-Gabriel -chilla la aludida al ver esa foto, mientras todos reían.

-Para los que tenían dudas con respecto a la mente diabólica de Lina -habla Gaby en los altavoces-. Ella siempre fue mala -concluye. Pasa la siguiente secuencia de fotos y allí se muestran a los cuatro en el aeropuerto, cuando Sole y Lina se fueron a Alemania-. Ya nos vamos acercando al día de la fecha como pueden ver -Las siguientes son fotos de Lina y Sole, en la habitación del hotel, en las puertas de Isator, en la terraza de un restaurante y en un club- Si que la pasaron bien mis chicas -Aparecen las siguientes fotos-. Y aquí es donde comienza esta historia de amor -Relata cuando aparecen las fotos de Lina y Alex. En una de ellas, era la primera vez que Alex le había mandado al celular. La espalada desnuda de ella, mostrando su tatuaje del ave fénix-. A estas fotos hay que agradecerle a Alex -murmura a modo de secreto. La siguiente, los dos sentado a la orilla del río Isar. En otra se encontraban Lina, Alex, Sole y Erik en el museo Karl Valentin. La otra Alex le robaba un beso a Lina en las puertas de un auto deportivo-. A que son un amor -se guasa por los altavoces. Las siguientes fotos eran ellos dos, junto a Aye en una heladería, la otra en el parque, en donde Aye estaba a cococho de Alex y él tomándole la mano a Lina. La otra eran todos juntos en el restó-. Así fue como fuiste consiguiendo de a poco lo que querías -Otra vez Lina besándose con Alex en las puertas del restó. Pasaron las siguientes. Una secuencia de cinco fotos. En la primera de la derecha de arriba estaban los dos en la costanera, ese día fue cuando él volvió de viaje y ella le enseñó el "mate" en la siguiente de la izquierda de arriba, ambos estaban junto a Aye posando para la foto en la casa de los Dunckan, la foto de la derecha inferior, estaban los dos en una playa de Sudamérica besándose con el ocaso de fondo. Fue la vez que Lina le pidió matrimonio en medio de un océano minado de tiburones blancos. En la de la izquierda inferior, ellos estaban en una cabaña, abrazados frente a una chimenea, esa vez fue, cuando Alex le pidió matrimonio a ella y la hizo caer en picada en una avioneta con destino a Perito Moreno. Luego la foto que estaba en medio, la de ellos sellando su matrimonio con un beso. Era una foto recién hecha, luego de haber dado el sí. Mientras esa foto iba ocupando de a poco toda la pantalla, la voz de Gaby se hace notar-. Y así fue más o menos como es que estamos todos hoy aquí. Li, te quiero, lo sabes. Han pasado muchas cosas y hemos tenido pérdidas, pero seguimos luchando y como veras conseguimos lo que deseamos. Alex, te tomé mucho aprecio en este tiempo y me has demostrado, a mí y a todos, que eres más que digno para el corazón de mi hermanita, también te quiero. Igual entre nos, que cojones, hermano. Suerte con Lina.

Todos ríen y la pantalla queda inmortalizada con la foto de bodas de ellos dos besándose.

Lina con lágrimas en los ojos gira a ver a Alex y este le dedica una sonrisa y ve como sus ojos se encontraban llenos de lágrimas que no dejaba caer, luego mira a Gaby y nota que también, al igual que ella y de la mayoría de los presentes, tenía las mejillas mojadas, pero sonreía, siempre lo hacía. De un salto se levanta de su asiento y se lanza sobre Gaby envolviéndole el cuello con sus brazos. En un principio, él no reacciono por la sorpresa, pero solo tardó un segundo para que sus brazos estrechen el cuerpo de su amigo con fuerza.

-Gracias, gracias, gracias -le dice eufórica con la cabeza escondida en el cuello de él-. Te quiero.

-Lo siento, ya estás casada -bromea el morocho.

-Estúpido -le dice antes de darle un sonoro beso en el cuello.

-Tu marido me mira mal -sigue bromeando.

-Eres de los que no hay -ríe, soltándose de él-. En serio, gracias, fue muy lindo.

-De nada -la mira directo a los ojos-. Yo también te quiero.

La música vuelve a sonar en el lugar, anuncia que hay que moverse nuevamente al otro salón, pero antes, más de uno, o casi todos, se acercan a saludar y felicitar por enésima vez a los recién casados. Una vez que todos salieron del salón, Alex la toma desde atrás a Lina y apoya su boca a la oreja de ella.

-Es hora de hacer lo nuestro -le susurra y ella se estremece al sentir su aliento caliente en su piel.

Lina asiente sin poder emitir una palabra, él la toma de la mano para llevársela de ahí. La lleva casi de contrabando hacia arriba y afuera, muy cerca donde está la piscina. Al salir, se estremece un poco por el frío repentino y observa el cielo de un azul, casi negro y lleno de estrellas. A su alrededor, aparte de estar la piscina, había una manta de pana dorada y sobre ella una bandeja de plata con una variedad de frutas, una cubeta con la champaña rosa preferida de Lina y dos copas. Ella lo mira y se sonríe.

-¿Te gusta? -quiere saber, mientras la abraza por detrás, cosa que ella agradece por brindarle calor, y apoya el mentón en el hombro femenino.

-Es hermoso, Alex -murmura. Alex aspira fuerte cerca del cuello de ella, como si quisiera que su perfume se prendiera en su cuerpo para siempre.

-Aquí es donde vamos a terminar nuestra noche de bodas -le susurra en el oído. Sin soltarla la lleva hasta donde está situada la manta y la desliza al suelo con suavidad y delicadeza. La sienta entre sus piernas y él detrás de ella sin dejar de abrazarla. Extiende una mano y toma una fresa caramelizada «cosa que ella no había visto hasta ese momento, todas las frutas que se encontraban en la bandeja, estaban cortadas refinadamente y caramelizadas» de la bandeja y se la posa en la boca instándola a morder, ella lo hace y gime gustosa.

-Mmm... Es riquísima.

-Dios, Ángel, ese ruido es gutural -gruñe, al escucharla gemir. Ella lo mira por sobre su hombro y le sonríe seductoramente-. Eres tan hermosa -le susurra con voz ronca, ya estaba excitado y solo la había escuchado gemir de placer por una fruta.

-Usted tampoco está nada mal, señor Betanckurt -habla con esa voz que pone ella cuando está excitada y la que a él le vuelve loco.

Alex cierra los ojos tomando aire y luego le tiende el pedazo que le quedó entre los dedos de la fresa que ella no terminó. Lina abre la boca y lo recibe con ansías. Adrede, toca con sus labios los dedos de él y chupa también rastrillándolos con los dientes. Ella vuelve a gemir y a Alex se le acelera el pulso. Lina lo mira directo a los ojos provocando que él pierda la cordura.

-Vas a matarme ...murmura Alex con la voz más ronca de lo que pretendía.

-No es mi objetivo -susurra antes de morderse el labio inferior.

Alex vuelve a respirar profundo cerrando los ojos.

-¿Y cuál es tu objetivo? -pregunta el novio con la respiración acelerada.

-Que me hagas el amor de todas las maneras posibles -Le mira la boca-. Y de las imposibles -le susurra.

-No me provoques -sisea y ella sonríe-. Dios, que voy hacer contigo -Sin esperarlo, Alex la gira y la lleva al suelo tendiéndose sobre ella-. Voy a empezar por ocuparme de esto -aprieta su miembro excitado contra el vientre de ella-. De todo esto -toca con sus manos todas las partes del cuerpo femenino como le es posible llegar y termina por apretarle una nalga, haciendo que ella gima- Y luego de toda tú -le susurra sobre la boca para después atracarla, devorarla. Se abre paso con su lengua buscando la de ella y la insta a blandir armas, una temeraria guerra dentro de su boca, mientras frota su erección descaradamente sobre el sexo de Lina.

-Mi ropa interior, si la pude elegir yo -esboza Lina de manera provocativa. Alex esconde la cara en el cuello de ella calentándole la piel con su aliento y negando desesperado-. Y tú -le señala-. no la viste.

-Eres mala -le indica y le muerde el cuello con un poco de fuerza-. Voy a ver eso -pone una mano en su espalda, desabrocha los dos únicos botones que tiene el vestido de ella. Levantándose un poco, le baja el vestido hasta quitárselo por completo y de un salto se incorpora para contemplarla. Al darse cuenta como está, queda con la boca entre abierta y por varios segundos deja de respirar-. De verdad vas a matarme -murmura con poco aliento-. Pero antes vas a volverme loco.

Lina lo único que tenía de ropa interior era apenas una miniatura de tanga color carmín, en forma de corazón, que apenas le tapaba su dulce botón. Alex quedó atónito contemplándola, su pene latió con fuerza. Era una Diosa griega, su piel nívea y blanca, con el contraste de su corazón carmín y las mantas doradas debajo de ella, era mucho más que una Diosa, ninguna Diosa le hacía justicia.

-Ibas a ocuparte de algo -le recuerda, al ver que él estaba quieto mirándola.

-Voy a hacerte pagar por todas tus maldades -le advierte, al tiempo que se quita el saco, para luego repetir el procedimiento con la camisa y el pantalón, todo sin ningún cuidado y mostrando sin repudio su frustración.

Cuando quedó completamente desnudo se colocó a ahorcadas de ella y con la boca tomó un pezón, primero lo lamió y luego lo mordió haciéndola gemir y arquear las caderas. Repitió la acción varias veces más y luego paso al otro pezón, mientras su miembro se apretaba contra el vientre de ella, todo con un propósito. Volverla loca.

-Alex -jadea.

-Sí, mi amor -Muerde su pezón-. Voy a tenerte bajo mío hasta que seas parte de esta manta de pana -le avisa e irrumpe en su boca para no dejarla hablar.

Con manos certeras separa sus piernas y se acomoda en medio de ella, lentamente, muy lentamente, con apenas la yema de los dedos, baja por su costado hasta llegar al sexo femenino y roza, apenas un toque perceptible, sus labios vaginales. Lina mueve las caderas en busca de más, pero Alex juega con ella y corre sus dedos al mismo tiempo que chasquea la lengua y niega con la cabeza.

-Quietecita -le advierte.

-Alex -se queja.

-Déjame sentir cada célula de tu piel, de tu cuerpo -Le besa la comisura de los labios-. Quiero darte un orgasmo que nunca olvidaras -Con esa promesa, baja de nuevo sus dedos y le masajea suavemente su sexo. Lina gime y Alex gruñe al sentirla tan húmeda-. Estas muy mojada -susurra adentrando dos dedos en ella- Y caliente.

Mientras sus dedos juegan dentro de ella, su pulgar juega con su clítoris y su boca con la boca de ella. Muerde su cuello, luego su oreja, su punto débil debajo de la oreja, provocando que el cuerpo femenino se caliente a más no poder. Cuando Alex notó que ella iba a perder los estribos, quitó sus dedos y ella se quejó por la ausencia de ellos, pero Alex con rapidez lo reemplazó con su extremadamente erecto miembro. Con una lentitud de muerte entró en ella, llevó sus manos arriba de la cabeza y las sostuvo desde las muñecas con una sola mano.

-Quiero más -jadea ella, apremiándole para que le diera más duro y más rápido.

-Te lo daré todo -murmura sobre su boca y la embiste haciendo que su pene entre hasta el fondo de ella robándole un grito de placer. Lo mueve un poco hacia arriba y toca ese lugar donde ella explota de calor. Él sonríe al ver que ella se estremece y su piel se eriza. Alex, encontró ese lugar y vuelve a rozarle con la punta de su glande, Lina sin poder aguantar grita su nombre, perdiendo toda cordura que le quedaba.

-Sí, Ángel. Grita mi nombre. Grítalo hasta que te arda la garganta -exige Alex-. Dilo, Ángel, di mi nombre -ordena y vuelve a pasar la punta del glande por la zona justa en las paredes vaginales.

-¡¡Alex!! -grita, dejándose llevar hasta lo desconocido y sub real por un tremendo orgasmo-. Dios -susurra sin poder controlar las convulsiones de su cuerpo.

-Ahora me toca a mí -le enuncia. Sale de ella para girarla. Se coloca sobre la espalda de la chica, le abre las piernas y abriendo las nalgas se adentra nuevamente a ella, con fuerza y fiereza, tal como les gusta a ambos. Luego de varias estocadas rudas y certeras, el esposo se deja ir para alcanzar la gloria-. Te amo, ángel -le susurra al oído y luego la gira para mirarle esos hermosos ojos grises que lo llevaron a la perdición.

-Te amo, mi amor -Alex sella esas palabras y ese gran amor con un feroz beso, degustando la dulce boca de ella.

Luego de la gran fiesta, ya entrada a la madrugada, los invitados ya se encontraban cada uno en sus respectivos camarotes, iban a estar cinco días a bordo del crucero sobre las azules aguas del atlántico. Era una boda que definitivamente, Lina jamás podría olvidar, ni ella, ni nadie de los que asistieron a ella. Alex había hecho un buen trabajo y eso, ella se lo tenía que recompensar. Hay que ponerle mucha garra a la luna de miel. Lina iba a tener que esmerarse.

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