Cuando Richard y Carlos tenían quince años, Jon solo contaba con catorce años, estaban iniciando su último año de secundaria; a su salón de clase entró una hermosa niña, con solo trece años de edad había sido merecedora de una beca para terminar sus estudios en aquel costoso y prestigioso instituto, Richard no podía apartar sus ojos de aquel hermoso espejismo, llevaba su cabello negro, liso, suelto un poco más abajo de los hombros, sus ojos grises, rostro perfecto, nariz perfecta, sonrisa de ángel - Irina, siéntate en aquel lugar que está libre – escucho a la maestra ordenar a aquel hermoso ángel indicando el lugar frente a Carlos.
Richard perdió total concentración en las clases, su vista se posaba sobre aquel hermoso espejismo y de vez en cuando veía a Carlos levantar despacio un mechón de su cabello para acercarlo a su nariz y simular desmayarse con el aroma, Richard sonreía al ver a su amigo, hasta que Irina lo vio reírse mientras la miraba a ella y rodó los ojos.
Cada salida de clases antes de subir a su transporte, él esperaba hasta que ella subiera al suyo, un hombre corpulento de cabello negro y ojos verdes, que siempre la besaba en la frente a manera de saludo abría la puerta trasera de un Audi Q2 negro; en el momento en el que la perdía de vista al cerrar la puerta de aquel vehículo, respiraba con tranquilidad de nuevo y recuperaba sus sentidos.
Una mañana, Richard no logró llegar temprano a sus clases, extendió a la profesora una nota remitida por su padre para que se le permitiera el ingreso al salón – Irina, ya no trabajaras sola, trabajaras con Richard – escuchó a su profesora mientras caminaba rumbo a su lugar, él levantó la mirada en dirección a su ángel y le sonrió, ella respondió a aquella sonrisa y asintió.
Cuando la clase termino, Richard no salió con sus amigos, camino junto a Irina para coordinar la reunión de estudio y llegaron hasta donde se encontraba el hombre corpulento – papá, él es mi amigo Richard – presento Irina, Richard extendió su mano frente a aquel hombre y la tomo – mucho gusto, Arman Kozlov - Richard asintió – entonces nos ponemos de acuerdo para reunirnos. – te espero en mi casa mañana, te envío la dirección – Richard asintió levantando la mano en señal de despedida y caminó rumbo a encontrarse con sus amigos – conociste al suegro – bromeo Carlos – Jhon y Carolai rieron y Richard negó con la cabeza.
Richard no pudo dormir esa noche, estaba ansioso por la reunión de estudio que tendría con Irina y no sabía cómo comportarse, se despertó temprano y busco a Alessandra – hola. ¿Puedo pedirte un consejo? – ella sonrió y asintió – hoy voy a ver a una chica, bueno, es una niña – Alessandra abrió sus ojos asustada – no, espera, creo que mejor no – quiso retirarse, pero Alessandra lo detuvo – vamos, dime, ¿qué tan niña es? – pregunto curiosa Alessandra – es dos años menor que yo y es hermosa – enfatizó en lo último – pero solo vamos a estudiar, tenemos que hacer un trabajo y… no sé, pero me siento un idiota cuando estoy con ella y no quiero causarle una mala impresión – Alessandra sonrió – solo sé tú mismo, eres un gran chico y si ella se fija en ti será una joven muy afortunada, pero se fijara en ti, no en lo que quieres ser estando con ella. – Richard asintió – solo respira profundo y cuanta hasta cinco cuando te sientas confundido, eso ayuda a aclarar los pensamientos. – concluyo ella – gracias - respondió Richard y beso su frente.
El conductor que le había asignado su padre lo llevó hasta la dirección que había recibido por whatsapp y se encontró con una hermosa casa esquinera con un enorme jardín a la entrada. Toco el timbre y una señora de mediana edad que parecía la empleada saludo, lo hizo pasar, Arman salió a saludarlo y lo detallo de pies cabeza; Richard después de haber dado vueltas a la ropa de su armario, terminó vistiendo un jean azul, una remera gris y unos tenis negros, estando frente a los ojos inquisidores de aquel hombre pensó que tal vez ese no era el mejor atuendo para presentarse en aquella casa. – señor – saludo Richard con la voz nerviosa inclinando un poco la cabeza – mi hija lo espera, suba, primera puerta a la izquierda – indico aquel hombre y Richard siguió.
Era la habitación de Irina, muy amplia, no parecía la habitación de una niña, parecía más una biblioteca, dos estantes repletos de libros, un escritorio con un computador de mesa y junto a él había un portátil, había una cama grande tendida con un cubrecama color negro con rayas blancas – los zapatos por favor – escucho esa hermosa voz trayéndolo de sus pensamientos – ¿perdón? – no entendió a lo que se refería – quítate los zapatos, ahí tienes un cajón para que los dejes – señaló aquella hermosa niña, llevaba un short jean negro, una blusa rosada de tiras con las que se podían ver las tiras de su brasier rosado, su cabello estaba recogido con una cola resaltando aún más sus hermosos ojos gises.
Trabajaron toda la mañana en su tarea, Irina no era una niña cualquiera, muy madura para su edad, manejaba con fluidez cinco idiomas, ruso, francés, italiano, inglés y alemán, había leído todos los libros que tenía en su biblioteca personal y eran bastantes, no tenía amigos ya que habían llegado recientemente de Rusia y allí tampoco había dejado amigos – soy algo así como un ratón de biblioteca – bromeo ella – yo tengo a mis hermanos de corazón, Carlos, Jhon y Carolai, ella es hermana de Jhon pero es como nuestra hermana – explicó Richard - debe ser bueno tener personas con las que puedas compartir tu vida – comentó ella – sí, tener amigos es maravilloso. A partir de ese momento mis amigos son tus amigos – ella asintió con una sonrisa – gracias. – murmuró inclinando un poco la cabeza.
La semana siguiente, todos compartieron con Irina, Richard vio con algo de nostalgia como se divertía con algunas bromas de Carlos, sintió como ella se estaba acercando a su amigo y él poco a poco se empezó a alejar de ella, Irina lo empezó a notar, cuando tuvo oportunidad lo alejo de sus amigos para hablar con él - ¿pasa algo? – pregunto ella – no, ¿Por qué lo dices? – pregunto Richard algo inquieto – te he sentido distante conmigo estos días, creí que te habías enfadado conmigo por algo – él sonrió y negó con la cabeza – no te preocupes, todo está bien – ella inclino la mirada un instante y volvió a encontrar sus ojos negros – creo que voy a tener que ser yo – sonrió asintiendo con la cabeza - ¿Qué cosa? – pregunto Richard pero ella simplemente se alejó hacia el salón.
A la hora de salida, Carolai los estaba esperando como siempre a la entrada del instituto, Carlos hablaba con Irina mientras caminaban rumbo a los vehículos, Carolai se posiciono en medio de Irina y Carlos y este sonrió, estaban cerca al auto del padre de Irina y ella se volvió a Richard uniendo sus labios con los de él, Richard no supo cómo reaccionar ante aquella acción, solo cerro los ojos e intento corresponder a aquel inocente beso – adiós – se despidió ella y camino hacia su padre que los estaba observando, las burlas de sus amigos no se hicieron esperar, Richard se sonrojo y dio saltos de felicidad.
Después de hablar con Irina y confesar los sentimientos mutuos, Richard hablo con los padres de la joven para pedir permiso e iniciar la relación formal, allí conoció a la madre de Irina, Kira, una mujer relativamente joven con su cabello negro y ojos grises, Irina era su copia. A partir de ese momento, de manera formal se hicieron novios con el permiso de sus respectivos padres.
Iniciaron sus estudios universitarios, todos tenían carreras diferentes, pero decidieron asistir a la misma universidad, Carlos e Irina estaban estudiando derecho, Jhon estudiaba psicología y Richard estudiaba medicina; las facultades quedaban distantes la una de la otra, pero encontraban la manera de reunirse en la cafetería.
A pesar de la edad de Irina y Richard, y tener las hormonas alborotadas por la misma, no sucumbieron a los deseos sexuales, Richard siempre respeto a Irina, habían sido el primer beso mutuo, ella era la primer novia de Richard, su primer amor y la sentía como la mujer de su vida; veía un futuro a su lado, solo pensaba en que quería hacer las cosas bien con aquella hermosa joven y necesitaba aprender a hacerlo.
Una mañana de estudio, Richard, Carlos e Irina se encontraban en la cafetería de la universidad esperando que Jhon terminara de presentar su examen, el celular de Carlos sonó y se alertó al ver que era Carolai.
¿qué pasa bebe? ¿estás bien? – pregunto Carlos mostrando preocupación en los ojos
Jhon no me contesta, estoy en el baño del instituto y estoy muy asustada
No te preocupes, ya mismo voy
Termino la llamada y se levantó de su silla - ¿Qué le paso a Carolai Carlos? – pregunto Richard con angustia en su voz – no lo sé, me dijo que estaba asustada en el baño del instituto – voy contigo. Amor, espera a Jhon y habla con él por favor. – beso a su novia, ella asintió y los amigos salieron. Jhon no tardo en salir y al escuchar a Irina, salió rumbo al instituto, encendió su teléfono y encontró el sin número de llamadas de su hermana.
Richard y Carlos se encontraban frente a los baños de niñas, dos adolescentes salían cuando Carlos grito – bebe, ¿estás bien? – no obtuvo respuesta, Richard entro al sanitario sin importar si había alguien dentro – ¡lo siento, mi hermana está aquí y me necesita! – grito Richard – Richard, estoy sangrando y tengo mucho dolor – escucho decir a Carolai en uno de los cubículos, Richard suspiro y paso su mano por su cabello. – ve a enfermería y pide dos toallas femeninas urgente – susurro Richard a su amigo fuera de los baños – nena, pásame tus interiores por debajo para lavarlos – pidió Richard a Carolai y vio la cabeza de su amigo asomarse – ni lo sueñes no voy a ir – Richard hizo un gesto de reproche y pudo ver a la niña pasarle los pequeños interiores, él los lavo e hizo que Carlos entrara y los sujetara debajo del secador de manos – quédate aquí, ya regreso – susurro Richard – nena, ya regreso, voy a enfermería – informo Richard a Carolai y salió corriendo por los pasillos hacia la enfermería, a los doce años era su primera regla y su hermano no estaba disponible – no tardes por favor – pidió Carolai, Richard llamo a su padre para que le recomendara algún medicamento para los cólicos, en enfermería le facilitaron las toallas y el medicamento. Cuando Richard estaba de regreso en el baño, Jhon estaba afuera hablando con unas jóvenes para no dejarlas entrar dando miles de explicaciones – ¿hablaste con ella? – pregunto Richard – ¿pero que le puedo decir? – pregunto Jhon preocupado – eres un idiota – entro al baño y le recibió los interiores a Carlos, ya estaban secos por el aire caliente – espera afuera – susurro Richard mientras instalaba la toalla en el interior y se los paso de nuevo por debajo de la puerta – nena, póntela por favor, te espero aquí – después de unos segundos, la joven salió de aquel cubículo y abrazo a Richard – gracias – Richard sonrió y le extendió el medicamento para el dolor – creí que ya sabias de eso nena, Julia debió haberte explicado – comento Richard besando la cabeza de aquella niña – siii, pero una cosa es la teoría y otra muy diferente es estar sola en un momento como este – respondió entre sollozos – pero ya sabes que no estás sola, tienes tres hermanos. – la abrazo poniendo su mano sobre el hombro de ella y salieron de allí – princesita, ¿estás bien? – pregunto Jhon abrazando a su hermana, ella asintió y veía con vergüenza a Carlos, el solo le sonrió y le guiño un ojo.