Capítulo 2

Al paso de los años, Nancy ya era reconocida como una pediatra talentosa en todo el país por sus excelentes habilidades de medicina.

No pudo evitar regresar, incluso con todo lo que había sucedido, este seguía siendo el lugar al que llamaba "hogar".

"¡Nancy!", una voz familiar la llamó desde la multitud.

"¡Llegaste temprano!", sonrió y se acercó a abrazarla, había pasado tanto tiempo desde la última vez que había visto a Doris He.

La chica volteó los ojos y le dijo: "Obviamente, soy tu mejor amiga, ¡salí corriendo de mi trabajo apenas me dijiste que vendrías!".

Nancy sonrió con sinceridad, "¡gracias!".

Durante los cinco años en que su madre estuvo enferma y ella pasando por las malas rachas, Doris siempre estuvo allí para ella, en las buenas y en las malas.

"Vámonos, querida". Agarrada al brazo de la joven, su amiga se dirigió hacia su escarabajo de segunda mano.

"Señorita, ¿podría darme algo de dinero?, tengo hambre", una pequeña mano sucia agarró el borde de la camisa de Nancy, ella se detuvo, miró hacia abajo y vio que era un niño.

Sintió una punzada en el corazón, debía tener aproximadamente la edad del suyo.

"¿Dónde están tus padres?", le preguntó mientras se agachaba, pero

el chico solo sacudió la cabeza.

"Nancy, eres demasiado amable. Por lo general, los padres hacen que sus hijos mendiguen en su lugar, ¿acaso no lo sabes?, es lo que hacen ahora. Así que guarda tu simpatía", Doris resopló.

"¡Yo no soy así!, ¡basta!", pisoteó el niño con frustración, mirando con ira a la joven He.

Es muy difícil decirles que no a los pequeños, normalmente la gente siente más cariño por ellos, pero a Doris le importaba muy poco.

"No tengo mamá ni papá, señorita", lo decía mientras le hacía ojitos a Nancy, y tirando de su brazo le pidió: "Por favor, ¿podría llevarme a comer?".

"Está bien", ella siempre era buena con los niños.

"Solo eliges a los que parecen amables, ¿verdad?", resopló su amiga, sacudiendo la cabeza. Ella nunca se confiaba de esas personas, mucho menos después de ver todos los trucos que guardaban.

El pequeño le hizo una mueca en respuesta.

"Es solo una comida, Doris", espetó, sosteniendo la mano del jovencito cariñosamente, y le preguntó: "¿Cómo te llamas?".

"Mi nombre es Bobby", se quedó pensando por un momento antes de hablar, pues no podía decirle su nombre completo porque estaba siendo buscado.

"Es un buen nombre", contestó la chica mientras revolvía el cabello del niño.

"¿Se llama Nancy, señorita?", preguntó.

"¿Cómo lo sabes?", saltó su amiga justo antes de que ella pudiera responder.

"Es muy tonta, acabo de escuchar que usted la llamó por su nombre".

"Qué... Escucha, soy la persona más inteligente de este país, tal vez del mundo, ¡¿por qué no vienes aquí para que pueda patearte un poco el trasero?!", Doris levantaba la mano, como si estuviera a punto de golpearlo.

Enseguida, Bobby se escondió detrás de Nancy y le sacó la lengua a su amiga.

Mientras correteaban, la pantalla de un centro comercial mostraba un aviso. 'El señorito Bobby, joven amo de la familia Fu, lleva doce horas desaparecido, aquí está su foto, si lo ve, llame al número que figura a continuación, a cambio, recibirá millones en efectivo', se leía.

"¿Qué es eso en la pantalla?", Doris frunció las cejas, tratando de prestar atención. Sin embargo, el chico le gritó antes de que ella pudiera ver bien la noticia, "debes amar el apestoso tofu, ¿no?, ¿eh?".

"¿Qué?", la joven se giró hacia él, con las manos en las caderas, perdiendo el interés de la proyección.

"Bueno, escuché que a la gente gorda le gusta comer tofu apestoso, y tú eres muy gorda, así que supongo que te debe gustar mucho", decía el jovencito mientras miraba disimuladamente a la pantalla. Vio que el aviso ya no estaba, y que afortunadamente, no pudieron verlo.

"¡Mocoso! Estoy gorda porque... porque... ¡bueno, no es por el tofu!", dijo algo avergonzada.

Siempre había sido gordita, y realmente era porque comía de todo, también le gustaba el tofu, ¡pero no lo admitiría delante de ese niño!

Nancy sonrió, bromeando: "Bueno, tiene razón en algo, ¡te encantó durante años!".

Su amiga se cruzó de brazos, resoplando, "acabas de conocerlo y ya estás de su lado, le tratas como si fuese tu hijo propio".

"¿Qué tonterías dices?", se rio, evitando su mirada, ese siempre había sido un tema que mantuvo oculto durante años, nunca habló de eso. Se volteó hacia el pequeño y le preguntó: "Dime, qué te gustaría comer".

"Abulón... gachas de abulón, langosta australiana... y...", siempre lo habían alimentado con ese tipo de comida, realmente no había probado otras cosas, aunque ya se había cansado de comer siempre lo mismo, hambriento, no podía pensar en otro tipo de alimento.

Antes de que pudiera terminar, Doris lo interrumpió: "Niño, ¿estás bromeando?, ¿abulón?, ¿langosta?, ¿acaso crees que somos ricas o algo así? Mira, o es panes al vapor o bollos rellenos, ¡nada más!".

"Señorita, no se preocupe, como buen chico lo acepto". Nunca pensó en lo difícil que era pedir dinero, y ahora que finalmente había encontrado a alguien tan bondadoso como Nancy, no quería dejarla ir.

Además, no entendía bien la diferencia entre bollos rellenos y abulón, ambos eran comida, incluso habiendo nacido en cuna de oro, no entendía las diferencias entre esos platos.

"Está bien, puedo llevarte a comer gachas de abulón y langosta australiana, también son mis favoritos", dijo Nancy sonriendo.

"¿De verdad?", se le iluminaron los ojos, cómo le gustaría que ella fuese su madre.

El cielo se estaba oscureciendo poco a poco, y aunque era verano, en la villa de los Fu el ambiente era tan frío como el hielo.

En el interior, Angelina se encontraba en la sala caminando de un lado para el otro. "Charles, ¿no vas a decir nada?", dijo ella, desesperada y nerviosa. "¿Qué le habrá sucedido?, ¿crees que pudo haber sido secuestrado y vendido por traficantes de personas?".

Capítulo 3

"No lo creo", dijo finalmente Charles, sacudiendo la cabeza.

En el instante en que descubrió la desaparición de Bobby, envió a todos sus hombres a buscarlo, incluso, para evitar que los secuestradores escaparan, llamó a la policía, quienes registraron toda la ciudad, pero el niño era tan listo que se aseguró de no dejar rastro.

"Entonces, ¿crees que fue tu tío?, ¿o Joseph?, ya que Bobby es un estorbo para sus planes...", dijo Angelina con voz temblorosa y preocupada.

Esto provocó algo en él, lo hizo considerar que Joseph tuviera algo que ver, pues hace seis años Frederic Fu, su abuelo, había organizado una reunión familiar en su cumpleaños de 80 para anunciar quién administraría la empresa.

"Ya estoy muy mayor y pronto se acercará mi muerte, pero parece que ni Charles ni Joseph planean casarse aún", dijo el viejo Fu con el ceño fruncido, y continuó: "Sinceramente no me importa eso, solo deseo abrazar a mi bisnieto antes de descansar en paz, entonces, el primero que logre darme uno, obtendrá el 70% de mis acciones".

Había dejado en claro todo con mucha calma, sin embargo sus palabras volvieron a toda la familia un pandemonio. El que lo lograra sería el próximo heredero del Grupo TS, eso era todo lo que necesitaban saber para poner manos a la obra, la idea de ser dueño de la compañía era tan excitante que todos se embarcaron desenfrenadamente en la búsqueda de esposas para los jóvenes.

Después del anuncio, Hardy Fu y Derrick Fu recorrieron diferentes ciudades tratando de encontrar a las chicas adecuadas.

Al día siguiente, Joseph se casó con Daisy Yu, una estrella emergente del pop;

a pesar de eso, Charles no movió un dedo.

"Joseph ya está casado, su esposa podría quedarse embarazada en un mes", comentó Angelina con ansiedad, pero su hijo aún no emitía palabra alguna, entonces siguió:

"Te llevas bien con Dorothy, ¿verdad?, ¿qué tal si la llamamos?", dirigió su mirada hacia su hijo.

Después de pensarlo unos minutos, el joven asintió, "inténtalo".

"Perfecto". La mujer hizo la llamada, pero la propuesta fue rechazada y recibió

risas de parte de la joven. "Angelina, no puedo permitirme quedar embarazada en este momento, pero sí estoy dispuesta a casarme".

Antes de que la chica pudiera terminar sus palabras, la señora Huang colgó enojada, miró el teléfono con tanto disgusto que si las miradas mataran, habría estallado. "Dorothy ha ido demasiado lejos", espetó ella, "solo quiere casarse contigo, pero no está dispuesta a cumplir lo demás, ¿qué más podríamos hacer?".

Al no recibir respuesta, se sintió aún más frustrada.

"¿En serio solo vas a estar con los brazos cruzados mientras Joseph se queda con las acciones?", gritó mientras su hijo le daba la espalda, regresando a su habitación.

Finalmente se detuvo y se giró un poco para que ella pudiera ver la ferocidad en su rostro. "Tan difícil es encontrar una chica para que tenga un bebé conmigo?", dijo con sarcasmo y continuó: "No creo que también necesites que te diga cómo hacer eso, ¿cierto?", resopló Charles. "Sabía que harías algo", contestó la madre satisfecha.

A ella le gustaba más esta idea, ya que, para empezar, significaba que su hijo no se apegaría a nadie, entonces llamó a Sophie para pedirle que encontrara a alguien, y nueve meses después de que esta llevara a una chica a casa, recibieron a Bobby.

Todo sucedió tan secretamente que ni Joseph se enteró hasta que Charles le entregó el bebé a Frederic, y así ganar el setenta por ciento de las acciones.

Daisy llevaba cinco meses de embarazo en ese momento, y en un ataque de ira, su esposo la pateó en el estómago, causándole un aborto, desde entonces, ya no podía quedar en cinta.

Aunque todo eso ocurrió en el pasado, era algo que no se podía olvidar, nadie sabía realmente de lo que Joseph era capaz.

"Charles, iré a casa de tu tío a interrogarlo, si tiene a Bobby, podré traerlo de vuelta", dijo Angelina, secándose las lágrimas, haría cualquier cosa para recuperar a su nieto.

Pero antes de irse, sonó el teléfono de su hijo;

este, al ver que era su buen amigo Jay Fang, respondió rápidamente: "¿Hay noticias?".

"Uno de mis hombres vio al niño esta mañana en el aeropuerto, así que envié a más personas para continuar la búsqueda, ¿crees que subiría a un avión solo?", preguntó con nerviosismo el amigo.

Charles frunció el ceño, "no se llevó ninguna identificación, así que no lo creo".

"¿Y si embarcó con alguien?, ¿y si fue secuestrado? Si le pasa algo terrible prefiero morir", decía mientras sollozaba aumentando su voz.

"Mis hombres dijeron que estaba solo, así que estaré alerta", agregó su amigo.

"Entendido, sigue buscando, ya voy para allá", colgó rápidamente Charles, agarró las llaves de su auto, inclinó la cabeza, y dijo: "Mamá, quédate en casa, te avisaré si tengo alguna noticia, no creo que esto tenga que ver con Joseph".

Angelina se dejó caer en el sofá, llorando, "trae a mi nieto, por favor".

Nancy había llevado a Bobby a comer, luego visitó a su madre, ya eran las diez de la noche cuando regresaron a su departamento.

El pequeño había estado todo el tiempo detrás de ella como un perrito obediente.

Una vez que terminó de bañarlo, la chica abrió su maleta y sacó un lindo pijama para él.

Bobby se quedó mirándola extrañado y lo tomó, "¿por qué tiene ropa para niños, señorita?".

Nancy le dirigió una sonrisa, "porque me encanta, así que normalmente la compro si es muy linda".

La verdad era que lo hacía cada año en el cumpleaños de su hijo. Hay veces que pensaba tanto en él que lloraba mientras sostenía las prendas, pero después las guardaba y se obligaba a sí misma a olvidar el pasado.

"Señorita, le agradan los niños, ¿verdad?", preguntó inclinando la cabeza.

"Por supuesto, especialmente los inteligentes y obedientes como tú", le respondió, dándole un toquecito en la nariz.

Algo pasaba por la mente del pequeño, en realidad, era bastante travieso en casa, destruía cualquier juguete en su camino, haciendo que su papá los reemplazara con otros nuevos, y nunca pensó cambiar su actitud.

Pero no iba a decirlo, ¿y si la chica lo abandonaba por eso?

Se acercó a ella para darle un tierno beso en la mejilla. "Señorita", dijo alegremente, "¿puedo llamarla 'mami'?".

Mami, mami...

Eso dio una punzada directo al corazón de Nancy, si tan solo... Sus ojos se llenaron de lágrimas, "Bobby, creo que si me llamas así, tu verdadera mami estaría muy triste".

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