Capítulo 2

Mansión Hardy

—Ya tengo la información, nuestro primo es cliente de ese burdel— asegura Alexander Black, también militar y hermano del capitán.

Decir que ambos están furiosos es poco, se trata del primo que si bien es cierto llegó a sus vidas como el hijo adoptivo de su querido tío, la familia a pesar de sus drásticas y ácidas personalidades es lo más importante para ellos por lo que es molesto investigar a Zamir y darse cuenta que no es lo que aparenta.

—Ese imbécil compró a una joven, me da cólera no haber podido hacer más por ella pero, no me podía poner en evidencia.

—¡Feliz cumpleaños!— saluda la familia a Zamir con todo el cariño que siempre le han dado.

—Mi hermosa familia, gracias por todo, yo también tengo una sorpresa, me he enamorado tanto que voy a casarme— informa el hombre ante la algarabía y sorpresa del resto presentando a su novia, la tímida mujer que saca de las sombras haciendo que ella retenga su miedo mientras los ojos color miel del capitán se abren con asombro.

—Es ella— piensa para sus adentros mirando a su enorme familia que ignora la verdad sobre Zamir, la mujer es presentada como Cielo, una chica albanesa que vive en Londres y tanta mentira genera más furia en el hombre que aprieta los dientes y la mira de pies a cabeza.

—¿Cómo se conocieron?— pregunta con su tono grave y enérgico haciendo que Cielo se le erizara el cuerpo, no lo conoce, no sabe quién es sin embargo, la presencia de un Black siempre es algo que te deja sin aliento. —En uno de mis viajes — responde el rubio que besa la mejilla de la pelinegra.

—¡A la mesa!— habla la cabeza de la familia y si las miradas matarán, Zamir ya sería un cadáver.

Los ojos del implacable capitán no se despegan de cada movimiento de su primo quién nota algo diferente pero, ya todos conocen el carácter serio de los militares por lo que ignora aquello pero, Cielo no hace lo mismo, sus impactantes ojos celestes se posan con cierto miedo en Aaron Black, que no comprende porque ella no pide ayuda si no que recibe el tacto de Zamir y eso le genera una molestia particular.

—Lamento llegar tarde— se escucha la voz y presencia de una rubia muy bonita, Cassy Wilson, la novia del capitán.

La mujer es recibida con atenciones pero ni su presencia logra que Aaron despegue la vista del objetivo, necesita entender porque una mujer comprada actúa así, sabe que es sumisa, que hay inocencia en ella pero, podría pedir ayuda y es que la idea de que Zamir sea un completo monstruo duele un poco, la familia es vital para ellos y con todo y eso, Aaron no está dispuesto a dejar que el cariño lo ciegue.

—Eres muy bella Cielo— halaga Paloma, la madre de Zamir.

—no más que usted señora— responde con timidez la joven que evita el asco y miedo cuando su captor la besa y le susurra en el oído que si se sigue portando como una buena chica, está noche tomará su virginidad con algo de paciencia.

—No puedo creer que te vayas a casar

—yo tampoco— se escucha a Aaron que le pide a su primo que les cuente a todos quién es la mujer con la que se va a casar. —te escuchamos Zamir — demanda el capitán poniendo con ligera fuerza su copa en la mesa y ese mínimo gesto hace que Cielo salte en su sitio.

—¡Dios mío, Zamir! ¿Has sacado a esta chica de algún escenario post traumático o qué?— se burla Cassy que disfruta de verdad a la pelinegra agachar la cabeza.

—amor, eres un hermoso y excelente militar, parte del ejército más poderoso del mundo, pero estamos celebrando a tu primo, no es necesario interrogatorios para los enamorados— se acomoda la rubia en el hombro de su novio que no reacciona como él espera.

—no estoy interrogando a nadie. Solo quiero saber de la pareja del momento— hay veneno en sus palabras. —¿Cómo es que Zamir quien siempre anda en el trabajo sin tiempo a cumplir órdenes que le da la familia, ahora aparece con una desconocida llamándola su futura esposa? ¿Cómo? ¿Desde cuándo ¿Por qué ella?.

—¡Basta Aaron!— interrumpe con molestia el tío del capitán viendo que la actitud del militar es agresiva aparentemente por nada. —¿Por qué estás interrogando a mi hijo?

—qué importa eso, ¿Por qué ella?— repite Cassy con fastidio desatando la tensión en la mesa y los nervios de Cielo que quiere llorar y no tiene dónde refugiarse. —a ti que te importa si es ella o cualquiera, ¿O es que acaso me estoy perdiendo de algo?.

—de nada y deja de gritar, ni se te ocurra llorar porque no tolero escenas.

—¡Basta, Aaron!— regaña su madre al arrogante hombre.

—no le hagan caso, sean como yo, ustedes me enseñaron que a pesar de no ser un Black de sangre lo sea de alma, mi primo nunca ha aceptado eso pero ni esto va a arruinar mi felicidad.

El hombre toma a Cielo de la mano con fuerza disimulada cuando ve que los ojos celestes de ella no dejan de repasar cada gesto de Black, no es lasciva a pesar de ser un hombre hermoso, es una intuición que le hace creer que el capitán sabe y no está lejos de la verdad.

—lo mejor es que nos vayamos.

—Cielo, ¿Tú también te quieres ir? — interroga de la nada Aaron Black haciendo que el mundo de ella se detenga, la pregunta arde en sus oídos y no sabe porque, el mismo no entiende porque está dejando que el impulso haga ver a Zamir como una víctima. Sin embargo, la pregunta sigue en el aire haciendo que ella lo mire como un héroe o un verdugo, Cielo ya no confía en nadie y el tacto del hombre que la compro es aterrador.

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NOVELA DE LA ESCRITORA PALACIO Y ALESSI SALAZAR

Capítulo 3

—¿Acaso los ratones te comieron la lengua?— Aaron tiene su mirada clavada en el comportamiento sumiso de Cielo

—¡Suficiente!— interviene Cassy entre dientes, mientras esboza una sonrisa hipócrita, claramente no le agrada la actitud que tiene su novio Aaron. Incluso lo toma de la mano, mientras le lanza una fría mirada a Cielo, aunque sabe que la chica tímida es muy hermosa, no tiene temor porque se siente muy segura de que Aarón jamás se fijaría en ella

—¿Nos podemos calmar por favor?— interviene Paloma, madre de Zamir

—no estoy haciendo nada malo hermosa, madre, solo que mi primito está muy a la defensiva— Zamir toma a Cielo de la cintura —ella y yo nos amamos ¿Cierto cariño?— ejerce su agarré sin demostrarlo, por lo que Cielo asienta con la cabeza y sonríe forzosamente, pero aún puede sentir ese intensa mirada de Aarón Black Anderson que congela sus huesos

—de todas formas no hay por qué discutir, quizás habrá boda doble porque Aaron y yo nos vamos a casar— Cassy abraza muy feliz a Aarón, esperaba que él diera la noticia, pero como lo ama tanto y quiere dejarle en claro a cualquier chica que se lo quiera quitar que él es su hombre, entonces se adelantó

—grata sorpresa— Zamir dibuja ampliamente una sonrisa en sus labios, pero es una maliciosa

—sí es que es una sorpresa— el señor Austin se acerca a su sobrino Aarón y lo abraza felicitándolo por su compromiso y luego a Cassy

— lamentablemente Cassy, no habrá boda doble. Mañana me caso a primera hora con mi amada Cielo, no queremos perder más el tiempo, estamos ansiosos por irnos de luna de miel— Zamir busca los labios de Cielo y los besa, pero ella ni besar sabe, así que todos caen en cuenta en lo inocente que es la chica

—¿Llegamos tarde?— preguntan los padres de Aarón; Bonnie y Evans

—¡Llegaron justo a tiempo!— la señora Paloma está muy contenta por el compromiso de su hijo y de su sobrino

La cena fue algo incómoda, porque Aaron quería evitar no mirar a Cielo, pero cada vez siente esa intriga por saber de ella. Mientras que Cassy trata de llamar su atención, darle besos y hacerle conversación.

—quiero... Quiero ir al baño— susurra Cielo, la cual no ha tocado su plato de comida y eso tiene molesto a Zamir, porque se supone que ella debe hacer el papel de la mujer más feliz del mundo

—disculpen familia, llevaré a mi amada al baño, no tardamos— Zamir se coloca de pie y luego como todo un caballero, extiende su mano y Cielo con su mano fría y temblorosa la estrecha con él

La familia, menos Black Anderson, miran muy contentos a la pareja, y hablan de la boda repentina que se elaborará mañana.

Cuando Zamir llega al baño de invitados, ingresa con Cielo y cierra la puerta.

—¿Qué carajos creés qué haces?— la agarra del cuello y Cielo siente un temor infernal

—yo...— intentó hablar pero él ejerce fuerza

—¿Cómo mierdas te hago entender que eres mi puta? ¡Debes obedecer!

Al verla palidecer la suelta y ella empieza a toser, para luego retomar aire, pero ni eso la deja hacer, porque la agarra del cabello. —¡Ya sé cómo te lo voy hacer entender!— con su mano libre desabrocha su pantalón y luego baja el cierre

—no por favor no... No lo hagas, me voy a portar bien

—¡Cállate! Las mujeres como tú, solo sirven para follar, y cuidadito con gritar, porque te juro que Te puedo dar una golpiza de la cual no te olvidarás nunca de mí

Siendo muy salvaje le sube el vestido con ambas manos y luego se posiciona en ella. Cielo solloza y cierra los ojos llenos de vulnerabilidad. —¡Veremos si valió la pena pagar tanto dinero por tí!— la abre más de piernas

—¡No! ¡No por favor!— súplica tratando de no gritar

—¡Cállate!— la abofetea pero no tan fuerte, ya que no le conviene dejar una marca

En ese momento, la puerta se abre de golpe, y es él, Black Anderson, que no pudo evitar irse detrás de la pareja con la excusa de que iba a fumar cigarrillo. El capitán estuvo escuchando cierta conversación, que le afirma lo mierda que es Zamir.

—¿¡Qué haces aquí!?— Zamir se sube los pantalones y Cielo rápidamente se baja el vestido y le da la espalda a Aarón, ahora se siente también avergonzada, siente muchas ganas de salir corriendo y acabar con todo este infierno

—¡Ibas a abusar de ella!— Aaron agarra a Zamir del cuello de la camisa

—¡Deja tu puto drama! Es mi mujer, ¿Cuál es el problema?

—¡Que ella no quiere!— arremete Aarón

—¡Deja de creerte el salvador del mundo! Enfócate en tu prometida— se ríe burlón —al fin de cuentas, es hermosa y tiene pretendientes por montón

—Mi vida privada la resuelvo yo. Señorita, ¿Dígame, él la está obligando?— pregunta Aarón, pero Cielo ya no confía en nadie y siente que todos solo quieren aprovecharse de ella

—¡Cómo dices tú, mi vida privada la resuelvo yo!— empuja a Aarón sacándolo prácticamente del baño, por lo tanto, Cielo se gira para mirar a los dos hombres con temor

—¿¡Qué está pasando aquí!?— pregunta Bonnie, la madre de Aarón, que casualmente también iba al baño, y siente cómo el ambiente tenso

—Nada tía. Estamos charlando sobre mi compromiso, vamos preciosa— toma de la mano a Cielo

Aarón al verlos marcharse, se tensa. —me marchó— le dice a su madre

—¡Alto ahí!— ordena Bonnie

—madre por favor, ahora no— súplica, pues se siente demasiado tenso

—¡Me explicas ya, porque estás siendo tan arrogante!— Bonnie lo mira fulminante. Aaron sabe que su madre es un amor, pero tiene un fuerte carácter

—por favor madre, es algo difícil de explicar. Sabes que soy un hombre limpio. Y si me estás regañando es porque sabes que algo complicado está pasando, pero te pido calmadamente que no me interrogues más, solo quiero que regresemos a la mesa, y que intervengas diciendo que Zamir y su prometida no podrán dormir juntos está noche, invéntate algo por favor

—me estás preocupando Aarón— Bonnie no deja de mirar a su hijo a los ojos

—sé que es difícil, pero no tengo mucho tiempo para explicar, solo quiero que me ayudes en lo siguiente que te voy a pedir y te juro que en cualquier momento sabrás la verdad que hay detrás de todo esto

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NOVELA DE LA ESCRITORA PALACIO Y ALESSI SALAZAR.

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